Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.
Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.
Capítulo 15: Visión de Rayos X
Luego de un faje bastante intenso, interrumpido sólo porque recordamos que Emmett estaba aquí, Edward agarra su maleta.
—Necesito desempacar.
—Oh, no tienes que hacerlo. Sólo pasaremos esta noche aquí.
Sacude la cabeza abriendo su maleta.
—No. Necesito hacerlo. Todo se arrugará si no lo hago.
¿Los suéteres se pueden arrugar?
—Uh… bien. Ve a donde te lleve tu bote.*
Está ocupado sacando todo de su maleta y alineando los artículos en la cama, así que responde distraído:
—No tengo un bote.
Riéndome en silencio, me pongo detrás de él y lo abrazo por la cintura.
—Es una expresión. Sólo me refería a que si te hace feliz desempacar, entonces hazlo. —Dejo un beso en medio de su espalda.
—¿Qué? Oh, sí. Una expresión. Recuerdo haber escuchado esa una o dos veces antes. —Una de sus manos cubre la mía por un segundo, pero luego regresa a su tarea. Le aprieto la cintura una vez más y estoy a punto de soltarlo cuando se queda inmóvil. Asomándome por un costado, veo que en una mano sostiene una nota y en la otra una tira de condones.
Santa mierda.
Con los ojos abiertos como platos, me pongo a un lado de Edward, mirando su rostro. Sus ojos están pegados en los condones, así que le echo un vistazo a la nota.
Hijo,
Si decides tener sexo, recuerda lo que hablamos. Necesitas usar condón en cada ocasión, durante todo el tiempo. Incluí unos pocos en caso de que los necesites.
Con amor,
Papá.
—¿Unos pocos? —espeto, sorprendiendo a Edward.
—Creo que esto califica como muchos —dice, todavía parpadeándole a la tira de seis condones que tiene en la mano.
—No creo que los necesitemos esta noche. Pongámoslos de nuevo en tu maleta por ahora.
Me mira con una pequeña sonrisa.
—Cierto. No habrá sexo de cumpleaños para ti.
Guiñándole un ojo, respondo:
—Quizá el siguiente año.
Su sonrisa se agranda.
—Sí. El siguiente año.
Preparé lo mejor que pude a Edward para su primera fiesta de preparatoria. Obviamente sabe que habrá mucha gente y que pueden pasar cosas inesperadas, lo cual no le emociona mucho.
Sus padres se preocuparon cuando les dijo que quería venir, pero les aseguró que tenía un plan.
A Edward siempre le gusta tener un plan, y su plan de esta noche es quedarse cerca de mí, algo de lo que él nunca me escuchará quejarme. Si se siente abrumado, nos iremos a la habitación o saldremos por un rato. No es gran cosa.
El suéter de color morado oscuro que eligió para usar esta noche resalta su cabello y sus ojos de la manera más espectacular, y no puedo dejar de verlo.
—¡Carajo! Ow. —Nota para mí: no mires a tu novio mientras partes limones.
Edward estaba ayudando a Emmett a mover los sillones, pero ante mi exclamación estuvo a mi lado en un milisegundo, levantando gentilmente mi mano para inspeccionar la herida. Su pulgar acaricia mi muñeca, y no creo que se dé cuenta que cuando hace cositas como esas, mi corazón salta y se acelera.
—Estás sangrando. ¿Necesitas ir al hospital?
—No creo, no es profunda. Creo que sólo necesito limpiarla y ponerme un curita. —Me envuelvo la mano con una toalla de cocina mientras caminamos hacia el pasillo.
—Bien. Quizá debería ocupar tu lugar en la cocina. Olvidé tu inclinación a tener percances con los cuchillos.
Le pico el costado con mi mano buena mientras caminamos hacia el baño.
—Es tu culpa.
Me mira con ojos como platos.
—¿Mi culpa? ¿Cómo?
—Te ves jodidamente bueno esta noche. No puedo mantener mis ojos lejos de ti y me distraje. —Pellizco su trasero y él salta—. Oops. Supongo que tampoco puedo mantener mis manos lejos de ti. —Sonriéndole juguetonamente, corro el resto del camino por el pasillo y entro al baño que conecta con la habitación que compartiremos esta noche.
Dios.
Todavía no puedo creer que compartiremos habitación esta noche. Se siente… épico.
Edward me caza, riéndose con su hermosa risa.
—Yo tampoco quiero mantener mis manos lejos de ti. —Dichas manos se envuelven en mis caderas y me empuja contra el mostrador, más de seis pies de un precioso chico presionado contra mí.
Sin. Quejas.
Poniendo mi mano buena en el mostrador, me levanto torpemente para sentarme ahí. Edward está entre mis piernas y sus manos se mueven hacia mis rodillas desnudas. Mi falda es larga, así que mis partes están cubiertas, pero de todas maneras sus ojos están pegados en esa área.
—¿Tienes visión de rayos x y no lo sé? —bromeo.
Sus ojos se encuentran con los míos, tiene la frente fruncida.
—No. Es imposible.
Aún sonriendo, respondo:
—Bien. Sólo revisaba. Hay antiséptico y curitas en ese gabinete, si quieres agarrarlos.
Los primeros invitados comienzan a llegar cuando salimos del pasillo luego de vendar mi dedo.
Mi buena amiga, Lauren, que asiste a una preparatoria diferente cerca de aquí, viene con Chris, su novio. Ella ha estado pasando todo su tiempo con él desde que regresaron, así que no la he visto desde el final del verano. Tenemos una de esas amistades simples donde podemos pasar un tiempo sin vernos o hablarnos y simplemente seguir luego donde lo dejamos.
—¡Hola chica! ¡Feliz cumpleaños!
—¡Hola! Me alegra mucho que pudieras venir. —La abrazo—. ¿Recuerdas a Edward, de la pista de patinaje? —pregunto, poniendo mi mano en la espalda de Edward.
—Oh. Sí, hola Edward. ¿Cómo estás?
—Um. Bien.
—Genial —dice, señalando con la mano al lindo chico rubio a su lado—. Este es mi novio, Chris.
—Hola. —Edward saca la mano de su bolsillo para dedicarle un pequeño saludo—. Soy el novio de Bella.
Le sonrío poniendo mi mano en medio de su pecho.
—Oh, vaya —dice Lauren—. ¿Cuánto tiempo llevan saliendo?
—Cerca de dos meses —respondo.
Al mismo tiempo, Edward dice:
—Cincuenta y ocho días. —Me río.
—Sí. Exacto.
—¡Qué bien! —mira a Edward—. Ella estuvo obsesionada contigo por mucho tiempo. –Los ojos de Edward me ven y luego a Lauren—. No sé cuántas veces tuve que escucharla hablar sin parar sobre ti. "Oh, Edward es tan lindo. Edward es encantador. Quisiera sentarme en su cara" —se ríe como hiena.
Jadeo y le pego en el brazo.
—¡Nunca dije eso! Puta. —Me uno a su risa.
—¿Quieres sentarte en mi cara? —pregunta Edward en voz baja, inclinándose hacia mi oído—. No creo que eso sea muy cómodo para mí. Mi suministro de oxigeno se cortaría, y seguramente también sería incómodo para ti.
—Iremos por algo para beber —dice Lauren guiñándome un ojo.
Le tiro dedo subrepticiamente y se destornilla de la risa.
Sobando ligeramente el pecho de Edward, me alzo para susurrarle al oído.
—En realidad es algo sexual. Yo estaría desnuda, o al menos sin ropa interior, y tú usarías tus labios y lengua para uh… complacerme.
Apartándome, veo que la manzana de Adán de Edward se mueve al tragar, y luego se lame los labios, mirándome con sus enormes ojos verdes.
—¿Eso… es algo que de verdad quieres?
Le doy un suave beso en la mejilla.
—Quizá algún día. No estoy apurada.
Asiente.
—Bien. Me gustaría intentarlo algún día.
No mentiré. Definitivamente se está contrayendo algo.
—Lo espero con ansía. —Mirándolo con las cejas alzadas, lo jalo detrás de mí hacia la cocina—. ¡De acuerdo, perras! ¿Qué vamos a beber?
Más y más gente llega y ya hay una multitud bastante decente. La música suena alto, y las personas están por todos lados, unos cuantos bailando aquí y allá. Me mantengo lejos de las personas que sé que no son verdaderos amigos míos. Estar con Edward me ha abierto los ojos en ese aspecto. Siempre ignoré el comportamiento grosero o patán de algunos de mis "amigos", pero ya no más.
Más que nada me la paso en la cocina con Edward detrás de mí, sus largos brazos envueltos en mi cintura. Ha sido genial platicar con Lauren. Es una de mis personas favoritas de todo el mundo. Es dulce y gracioso, y parece que a Edward también le está agradando. Hablamos sobre ir a citas dobles en el futuro, y la verdad no puedo esperar.
A una hora de haber comenzado la fiesta, Edward y yo decidimos tomarnos un descanso del alboroto y regresamos a nuestra habitación. Afortunadamente, hasta ahora el letrero de "VETE A LA CHINGADA" ha funcionado.
—¿Tus amigas son trabajadoras sexuales? —pregunta luego de acomodarnos en la cama?
—¿Qué? —pregunto con una carcajada—. Oh, ¿por lo de "puta" y "perra"?
Asiente.
—No, es sólo un apodo, creo. Es como un apodo cariñoso entre amigas, aunque ahora que lo pienso es raro. —Me encojo de hombros—. Pero siempre nos hemos llamado así. Es por diversión.
Sonríe.
—Bien.
Acercándome en la cama, me acurruco en él.
—¿Te estás divirtiendo?
—Sí.
—Bien. Dime cuando estés listo para regresar. No hay presión.
La cálida mano de Edward sube y baja por mi espalda.
—Puedes adelantarte. Creo que me quedaré aquí un rato. —Sus dedos juegan con la orilla de mi suéter antes de meterse debajo y tocar mi piel desnuda.
Tiemblo.
—Si sigues haciendo eso, puede que me quede aquí contigo.
—Bien —dice con una sonrisa fácil.
Riéndome de él, me pongo de pie y apoyo mis manos en sus hombros.
—Aunque supongo que debería regresar ya que es mi fiesta y eso. Ven a encontrarme cuando estés listo.
Sus ojos se encuentran con los míos y sigue sonriendo.
—Lo haré.
Mis piernas están entre las suyas, y me inclino aún más sobre él, envolviendo mis brazos en cuello y juntando nuestros labios. Paso mis dedos por la parte trasera de su cabello, suspiro en su boca y él gime en la mía.
Antes de saber qué hago, me subo en su regazo y me froto contra él.
—Dios, ¿qué está mal conmigo? —murmuro contra sus labios.
—Nada.
Llevando mi rostro a su cuello, sonrío contra su piel y luego dejo un suave beso allí mientras sus manos jalan de mis caderas que ahora están quietas.
—Por mucho que quiera… —beso en línea recta desde su cuello hasta detrás de su oreja—… continuar esto… —chupo su lóbulo—… de verdad no creo que quieras correrte en tus pantalones justo ahora.
—Tengo un cambio de ropa —dice sin aliento, embistiendo sus caderas contra mí.
—Es para mañana. —Sigo envuelta fuertemente en él, y la presión de su pecho contra mis pezones duros es demasiado buena. Mis caderas comienzan a moverse de nuevo a su antojo—. Maldición. ¿Por qué eres tan sexy?
—No sé.
Riéndome suavemente, al fin logro encontrar la voluntad para alejarme y bajarme de su regazo. Edward caza mis labios, sus brazos siguen deteniéndome.
—Hay loción y pañuelos en el baño. —Beso sus labios.
—Bien. —Junta las cejas confundido, probablemente le parece raro que enliste los contenidos del baño.
—Ya sabes. Si quieres encargarte de tu… enormidad. —Le guiño el ojo y me inclino para besarlo una vez más, un lloriqueo de protesta escapa de mi propia boca cuando me aparto de nuevo—. Bien, bien. Ya me voy. De verdad. ¿Nos vemos en un rato?
Las manos de Edward se quedan alrededor de mi cintura al levantarme, y al final las deja caer. Mira mi rostro y luego mis piernas.
—Sí.
La primera persona que veo al salir de la habitación es Jessica. Está saliendo del baño que está al otro lado del pasillo.
—Hola Bella.
—Jessica.
—Um… ¿dónde está Edward?
Alzo una ceja.
—¿Para qué quieres saber?
—Es que… ¿puedo hablar un minuto contigo?
La curiosidad me gana, sin mencionar la esperanza de que recientemente se haya transformado en un ser humano y quiera disculparse.
—Claro.
Metiéndome en otra habitación al final del pasillo, cruzo los brazos sobre el pecho y espero a que empiece a hablar.
Se mueve para sentarse al borde de la cama.
—Entonces, ¿lo tuyo con Edward va en serio?
—En realidad eso no es de tu incumbencia, pero no es sólo una aventura si es lo que estás preguntando.
—Te lo pregunto como amiga, Bella. Estoy preocupada por ti.
—¿Preocupada por mí? ¿Por qué chingados estás preocupada por mí? Edward es maravilloso.
—Es que siento que estás cometiendo suicidio social. Solías ser una de las chicas más populares de la escuela, y ahora parece que todo lo que te importa es Edward, Edward, Edward. —Rueda sus estúpidos ojos y quiero sacárselos con las uñas—. Es lindo y todo, pero ya en serio. ¿Qué estás haciendo?
Bufo y sacudo la cabeza.
—Dios. Y yo pensé que te ibas a disculpar por ser una nefasta perra con él.
La estúpida boca de Jessica se abre.
—Oye, sólo te estoy cuidando, ¿de acuerdo? Quiero decir, ¿pasas de salir con el mariscal de campo a esto? ¿En serio? Obviamente ya no te importa ser popular, lo cual es muy triste.
La miro con los ojos entrecerrados.
—Estás jodidamente bien en decir que ya no me importa esa mierda. De todas formas, ¿qué chingados gané al salir con Brady? Un maldito corazón roto. Eso gané. No tienes ni una jodida idea de lo que estás hablando, así que te sugiero que te guardes para ti tus estúpidos pensamientos sobre mí y mi relación con Edward. —Me giro para salir, pero me detengo al poner la mano en el pomo de la puerta—. Oh, y puedes hacer el favor de largarte de mi casa.
*La frase en inglés "Whatever floats your boat" básicamente es "Haz lo que te haga feliz/lo que quieras".
Me encanta que Bella saque las garras para defender a Edward, usualmente siempre es al revés.
¡Gracias por sus comentarios!
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