Los personajes de Card Captor Sakura son propiedad de Clamp, sólo la idea y el argumento de esta historia me pertenece.

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S i m p a t í a p o r e l D e m o n i o

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Summary: Los demonios, sobre todo, jugamos sucio ¿Sabes? Y si se nos presenta la oportunidad, jamás nos privamos del placer que implica corromper un alma tan pura… como la tuya.


CAPITULO V. Violencia

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La violencia no es sino una expresión del miedo. – A. Graf

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El grupo de animadoras del instituto iniciaba sus prácticas al aire libre, ya que el clima lo permitía, a la vez que los chicos de la selección de fútbol calentaban trotando alrededor de la cancha no muy lejos de donde éstas se encontraban.

Sakura, quien por más de dos años había sido la alegre y vital líder del escuadrón, aquella tarde no parecía ser la misma de siempre. Naturalmente despistada, en ocasiones le caía el bastón en la cabeza o hacía volar los pompones sin querer, sin embargo, era raro que se equivocara en la coreografía o perdiera el ritmo tantas veces.

La castaña sonrió tímidamente, rascándose la cabeza ante su destiempo.

— Lo siento chicas, creo que no es mi día — se excusó, llevándose las manos a las caderas y dejando caer la cabeza con un suspiro.

— Ya nos dimos cuenta de eso — se quejó una niña, malhumorada.

Su nombre era Ayame y no le agradaba Sakura como a todo el mundo, tampoco era que lo disimulara. No obstante, la ojiverde jamás se percataba de ello.

Chiharu le lanzó una mirada reprobatoria a Ayame y carraspeó, dándole unas palmaditas en la espalda a su amiga.

— Parece que algo, o más bien alguien — remarcó con un retintín en la voz —, tiene a nuestra Sakurita con la cabeza en las nubes.

La susodicha negó. Si tan sólo supiera que lo que la tenía con la mente en otro lado no tenía nada de romántico. Al menos Li la había ayudado a despejarse un poco respecto al fantasma, pues, además de contar con su consejo, durante la hora de detención se dedicó a lanzarle papelitos con caricaturas graciosas de la maestra Adachi, señalando que era la enemiga que ambos tenían en común.

— No seas pesada, Chiharu… Bien, volvamos a comenzar a la cuenta de uno, dos…

— ¿Li?

— ¡Que no! — exclamó, pero su amiga no lo hacía por molestarla.

Varias animadoras comenzaron a murmurar apenas vieron que el alumno de intercambio se encontraba en la cancha de fútbol junto a los chicos de la selección y conversando con Enoki, el capitán del equipo.

— Ya pasó el período de postulaciones — señaló el serio pelirrojo, analizando a Li — Pero no perdemos nada con probarte, ¿verdad, chicos?

— Ajá, por lo menos para que esté de reserva — dijo uno con tono burlón, llamado Kaji.

Xiao Lang lo miró desde el rabillo del ojo y torció la boca.

— O quizá para quedar de titular y dejar en la banca a otro, ¿no? — respondió desafiante.

Kaji soltó una risotada, abriéndose paso frente al chino.

— Por favor, los chinos sólo son buenos para hacer esa mariconada de Tai Chi.

Los compañeros celebraron los dichos del chico, salvo Enoki y Yamazaki. A este último no le gustaba para nada el ambiente que se estaba armando.

— En la cancha se ven los gallos, dicen por ahí — aseveró Li — ¿Qué tal si dejamos la cháchara y comenzamos ya, niño?

— ¿A quién llamas niño? — cuestionó Kaji, acortando distancias y apretando los puños.

— Suficiente — manifestó Enoki, con el entrecejo fruncido — Li: ¿vienes a jugar o a pelear? Lo mismo tú, Kaji.

— A jugar, por supuesto — afirmó Xiao Lang, comenzando a dominar la pelota con los pies como un experto.

Xiao Lang y Kaji terminaron en equipos opuestos, dado que éste último lo sugirió así.

Comenzó el partido y la mayoría de las animadoras sólo querían observar el desempeño del nuevo en la cancha, por lo que el entrenamiento oficial se vio interrumpido durante bastantes minutos, no obstante aprovecharon el rato para alentar a los chicos guapos con sus alegres porras, en particular al enigmático chino.

Sakura se estaba entreteniendo mucho porque el partido estaba de muerte. Bastante… intenso, si podía decirse así. Se notaba que Li sabía jugar y muy bien. Casi al inicio del partido ya había anotado un gol, ahora anotaba el segundo y tenía a las adolescentes vueltas locas con un simple partido entre compañeros, ni siquiera entre institutos rivales.

Nadie lograba percatarse de lo que causaba la presencia del chino en los demás. No se daban cuenta que todos estaban un poco más exaltados de lo normal, unos más que otros.

Xiao Lang se hallaba consciente de todas las miradas que tenía encima y de los gritos alentándolo, lo cual le parecía gracioso, en especial porque aquello parecía hacer enfadar aún más al mocoso llamado Kaji, quien le tenía una bronca que podía percibir a leguas e incluso lo empujaba cada vez que intentaba arrebatarle el balón. Ya que Li sabía que Sakura lo estaba viendo decidió no responder empujón alguno de parte del niñato y sólo seguía adelante en lo suyo aunque, claramente, aprovechando de irritar a Kaji en cada ocasión que tenía.

— Como a un bebé — le había susurrado Li, quitándole la pelota fácilmente y dándole un pase a Enoki, el pelirrojo. Kaji enrojeció de rabia: se las iba a pagar.

El chino lo estaba pasando de maravilla. Sakura le había comentado que debía ir a su práctica con las animadoras cuando él se había ofrecido a acompañarla a casa tras la detención y, entre otras cosas, ella le contó que la selección de fútbol de Seijo entrenaba también hoy. Li consideró, entonces, que no sería mala idea hacer algo al respecto… Y allí se encontraba en esos momentos, anotando su tercer gol y aceptando la efusiva felicitación por parte de Enoki y el resto de sus compañeros de equipo, además de los gritos entusiastas de sus fans. Por suerte, ninguno de los chicos que lo había tocado era de naturaleza ultra benigna como Kinomoto, a quien le enseñó una sonrisa ladeada cuando se topó con su mirada.

— ¡Nos está sonriendo! — gritó emocionada una chica, saludándolo con la mano y algunas la imitaron.

— ¡TE AMOOOO LI! ¡GUAPETÓN! — vociferó otra.

Sakura rodó los ojos y se ruborizó levemente. Es que no podían ser tan lanzadas, le daba vergüenza ajena.

— Parece que ya está por terminar el partido — advirtió, dirigiéndose a las muchachas algo incómoda — Podríamos volver a lo nuestro y comenzar a planear la presentación que haremos para la fiesta de Halloween, ¿no?

Y ninguna la tomó en cuenta, pues Enoki acababa de marcar el cuatro a cero y el equipo de Li era el ganador. Las oyó gritar mucho y tuvo que taparse los oídos, luego los gritos de entusiasmo se transformaron en jadeos de alarma, pues Kaji le acababa de dar un puñetazo en el rostro al chino. Sakura se cubrió la boca de la impresión y ahogó un alarido, ¿por qué de repente estaban peleando?

Li supo que se aprontaba el golpe, percibió la elevación de la ira del mocoso con fascinación y se quedó ahí, ni se molestó en esquivarlo. Suspiró y le sostuvo la mirada, mientras en sus labios se dibujaba una sonrisa lobuna.

— Pegas como una niñita.

Entonces Kaji le intentó dar dos trompadas más que, para su furia, esta vez Li sí decidió esquivar con gracia y con el sólo fin de dejarlo en ridículo. Los chicos sostuvieron a Kaji por los brazos y se lo llevaron de ahí, pidiéndole que se calmara.

— Deberías ir a la enfermería — sugirió Yamazaki — te dio justo en la boca, ¿no sientes un diente suelto? Sonó feo.

— ¿Qué parte de que Kaji pegaba como una niñita no entendiste, Takashi? — preguntó Enoki, extrañamente divertido.

— Es que a mí me pegó una vez porque no le gustó una de mis historias, y créeme que nunca en la vida me habían golpeado tan fuerte como aquella vez. Además, un día le botó todos los dientes a un chico con el que peleó en la calle.

Li se encogió de hombros. No tenía ganas de seguir haciendo vida social con esos tipos.

— ¿Y? ¿Cuál es el veredicto, capitán? — le preguntó, seguro de sí.

Enoki lo sostuvo por los hombros, con una gran sonrisa. Definitivamente el chino los podía ayudar a ganar la copa en el campeonato de fin de año contra los demás institutos.

— Te quedas en el equipo y como delantero titular, tu talento no se puede desperdiciar en la banca, ¡eres impresionante!

— ¡Uy! Dale un hijo — bromeó Yamazaki, pero ante la mirada que le lanzó el capitán se rascó la cabeza — Ya, es verdad, es bastante bueno, aunque lástima lo de Kaji…

Li se despidió de los chicos y se dirigió a los camarines. En el camino lo alcanzó una preocupada y tímida Sakura.

— Vaya show, ¿eh? — le comentó cuando ésta se le acercaba por la espalda.

— ¿Te… te encuentras bien? — se estrujó un extremo de la faldita de animadora y Li no pudo evitar mirarle las piernas con descaro. Era una suerte que esta chica fuera, en cierto modo, deseable.

— Mejor que nunca, ¿qué te pareció el partido?

— Bueno, divertido, hasta que… — Sakura le observó un extremo del labio inflamado y arrugó la frente con preocupación — Oye, ¿no deberías ir a la enfermería?

Li detuvo el paso y exhaló con jactancia.

— ¿En serio crees que debería ir a la enfermería por esta pequeñez? — la punta de su lengua recorrió el sector moderadamente inflamado del labio inferior y luego le enseñó una sonrisa seductora, pero por supuesto, ella ni se enteró, salvo las demás chicas expectantes a poca distancia de allí — No es nada, ya se me pasará. Ese tipo ni sabe cómo dar un puñetazo de verdad — dijo, retomando el paso a los camarines.

Sakura asintió, no muy convencida, ya que había oído muchas veces de las peleas de Kaji y cómo éste siempre dejaba muy mal a sus oponentes. Era un chico bastante violento, por lo que no le extrañaba que le diera por golpear de la nada a Li, siendo el nuevo y todo eso, casi como en actitud neardenthal y territorial. Era bueno que Li, al menos, no le haya respondido.

— Si tú lo dices… — le contestó la ojiverde — Yo… te felicito por no golpearlo de vuelta y no seguirle el juego, muchas veces otros chicos lo hacen y… me da miedo cuando la gente se pone violenta. Me asusté por lo que pasó, pero me da mucho gusto que estés bien, Li.

— Gracias, Kinomoto.

Observó cómo ésta se seguía estrujando la falda. Se preguntó cómo sería acariciar esas piernas con perfidia y sentir la manera en que la chica iría exudando cada vez menos inocencia… Ensuciándola, corrompiéndola.

Qué placentero sería…

Entonces lamentó que aún ni siquiera podía ser capaz de tocarla sin sufrir ese desagradable dolor y quemazón pero pensó, en su zozobra, que a lo mejor no era tan necesario esperar mucho tiempo más. Quizá sólo debía arriesgarse, sentir ese suplicio y, sin embargo, ahuyentar más rápidamente esa pureza, casi como una terapia de electroshock para él mismo.

El alma de Sakura iba a ser suya, su logro, y él se volvería más fuerte.

De todas maneras, y muy a su pesar, este no podía ser el día. Tendría que esperar un poco más, sólo un poco. Ganar algo más de confianza, generar algo de deseo y atracción en ella.

Al parecer con lo de hoy había sumado puntos y ella pensaba que él era un buen chico. Pobre, no sabía lo equivocada que estaba: él sería su perdición.

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A la mañana siguiente, toda la escuela se había enterado de lo que había ocurrido entre Kaji y Li. Algunos apoyaban al primero por conocerlo de mucho tiempo y tenerle cierto afecto, a pesar de su gusto por las peleas, a la vez que pensaban que Li era una especie de afeminado incapaz de defenderse solo.

Otros, al igual que Sakura, valoraban el hecho de que el chino hubiese decidido no recurrir a los golpes y a la violencia como Kaji, el siempre bruto y hombre de las cavernas del instituto. Lo extraño era que habían pasado meses sin que éste se metiera en problemas, pero eso a pocos les importaba. A Tomoyo Daidouji, por ejemplo, algo le parecía fuera de lugar, aunque no conseguía comprender exactamente qué. Una sensación extraña la rondaba desde hacía unos días, y no sólo tenía que ver con Kaji.

Mientras concurría el día se dedicó a mirarla, a estudiarla y ver si lo que podía andar mal tenía que ver con ella… Sakura. Sí, seguramente tenía que ver con ella. La notaba interesada en el chico nuevo, Li, y no podía negar que le dolía y se sentía celosa a causa de ello.

De repente la pillaba mirando al chino de reojo, intentando disimular, y al parecer él también estaba interesado en ella. El problema era que no había nada que Tomoyo pudiera hacer al respecto más que esperar y respetar la decisión que fuera a tomar la castaña. No podía entrometerse en lo que pudiera llegar a pasar, salvo apoyarla.

Tal vez era el momento de que Sakura tuviera un novio o algo parecido, muy a su pesar. Sin embargo, la haría feliz verla contenta, no importaba con quién. Sólo esperaba que la persona que eligiera supiera valorarla y no la hiciera sufrir…

— Muchas gracias, Tomoyo — dijo la ojiverde, abrazándola — ¡El sushi está delicioso! Bueno, siempre que me traes almuerzos de regalo éstos son sabrosos.

— De nada, ya sabes cómo me encanta cocinar, en especial cocinar para ti… — sonrió la amatista — ¿Al final que haremos para el acto de Halloween? Recuerda que debo comenzar a diseñar los disfraces.

— Ayer traté de conversarlo con las chicas, pero no me tomaron en cuenta por estar viendo el partido y… ya sabes — hizo un gesto con la mano y sus ojos de repente se iluminaron — El otro día estaba pensando en que podríamos recrear Thriller. Sé que casi todo el mundo lo ha hecho, ¡pero nosotros en Seijo nunca! Además, sabes cuánto admiro a Michael Jackson como artista… ¡Me haría tanta ilusión bailar en grupo una de sus canciones! Pero primero necesito conocer la opinión del resto, claro, porque a lo mejor no quieren…

— Yo creo que muchos estarían de acuerdo — la alentó Tomoyo — Y tú podrías ser Sakura Jackson.

La castaña no pudo evitar reír ante lo dicho por su amiga.

— ¡Sería súper chistoso! ¿Qué tal si le propongo a Yamazaki que sea la mujer del video? Verlo usar un vestido sería impagable.

Ambas rieron de buena gana al imaginárselo.

— ¿Li sabrá bailar? — se preguntó en voz alta Tomoyo, quizá con la idea de verlo hacer el ridículo y que todos olvidaran lo guapo que era por un rato, incluyendo Sakura.

La esmeralda alzó las cejas.

— No sé, Tomoyo. No lo veo como el tipo de chico dispuesto a ponerse un vestido y bailar frente a medio mundo…

— Tienes razón — "bien, al menos lo intenté", pensó — Deberíamos ir ahora mismo a conversar acerca del plan con el resto, no nos queda mucho tiempo para prepararlo todo. Además, ya que serás Sakura Jackson zombie, debes verte espectacular ¡Y lo grabaré de principio a fin!

Era inevitable para la castaña sonrojarse cuando los ojos de Tomoyo parecían un par de estrellas por la sola idea de filmarla, aunque ya casi estaba habituada a ello.

— Y después de la presentación será el baile de disfraces, ¡y también debes verte absolutamente divinaaa! Sería inaceptable que des vueltas por ahí vestida de hombre y con cara de zombie, ¿cierto? Por lo menos deberías ser una zombie femenina y con glamour.

Sakura simplemente suspiró, ¿por qué Tomoyo tenía que estar tan loca?

Para alegría de Sakura, finalmente todos aceptaron gustosos la idea de bailar Thriller, incluso Yamazaki, debido a lo cual a partir de ese mismo día comenzaron a practicar los pasos de la coreografía y Tomoyo se encargó de tomar las medidas de los participantes.

Li prácticamente no halló momento en esa jornada escolar para poder estar con Kinomoto, ya que Daidouji se había encargado de estar pegada a ella. Al menos le sirvió para observar el comportamiento de ambas, y cayó en cuenta de que la morena estaba enamorada de la castaña. El enamoramiento era posible de leer en sus gestos y actitudes, en sus atenciones hacia Sakura, que distaban mucho de ser simplemente amistosas, además de la manera en que la miraba… Sobre durante las clases.

Se preguntó si lo vería como a un rival lo cual, de ser así, le parecería bastante divertido. Incluso, podría matar dos pájaros de un tiro si también lograba ayudar a Daidouji a eliminar la represión, pero primero debía encargarse de Sakura.

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Abandonó el andén tan rápido como pudo tras la tranquila gente de pueblo. De haber sido un día cualquiera en su vida, sin apuros, iría al mismo paso relajado. Sin embargo, hoy debía darse prisa: tenía que encontrarlo antes del anochecer, que era cuando aumentaba el poder de éste. La noche siempre actuaba como un amplificador de las potencialidades de aquellas criaturas y las volvía más peligrosas.

Pensó en llamar un taxi, pero lo mejor era ir a pie, pues no tenía idea en qué lugar exacto del pueblo se hallaba el vástago de Ieran Li. Luego de casi una semana de trabajo de localización, haber descubierto que éste se encontraba en Tomoeda, un pueblito cercano a Tokio, ya era condenadamente bueno. Más considerando lo complicado que era hallar a los demonios, en particular uno como él, que no era como la mayoría… A veces deseaba que ojalá y se tratara de un demonio ordinario. Lamentablemente para él, esta vez tendría que arriesgar su vida para llevar a cabo la misión. No obstante, si la completaba con éxito tenía mucho, muchísimo que ganar. Sólo debía ir con extremo cuidado.

Limpió el cristal de los anteojos que se habían empañado y se los acomodó sobre el puente de la nariz, mientras buscaba un hotel donde hospedarse, dejar sus cosas y alistarse. Debía estar preparado ante cualquier eventualidad y comenzar su búsqueda desde ese mismo día.

Su intuición le decía que no lograría ubicarlo hoy, aunque nada perdía con intentarlo. Tampoco era que pudiera darse el lujo de perder el tiempo.

Ya en la sobria suite de hotel extendió sobre una mesita un mapa del pueblo. Pronto se situó espacialmente y comenzó a marcar con la yema del dedo índice cada escuela que encontraba. Cada marca que dejaba parpadeaba y brillaba como si fueran pequeñas lucecitas. Había cerca de diez escuelas, y agradeció que Li decidiera venir a un pueblito a por su presa. Seguramente no se demoraría ni tres días en establecer la ubicación exacta, siempre y cuando estuviera tras una chica o chico escolar, como le habían sugerido.

Su móvil sonó y enseguida supo que se trataba de Kaho Mitsuki.

El aparato flotó cerca de él a medida que seguía con los ojos fijos en el mapa, en búsqueda de alguna escuela que se le pudiese haber pasado por alto.

Necesito que te quedes exactamente en donde estás.

— De acuerdo.

Esperó, obedientemente, durante unos cinco minutos.

Oyó un leve pitido y el tablero mágico del clan Li, que tantas veces había visto dibujado en libros, se encontraba entre sus manos, vibrando y resplandeciendo en energía azulina.

— Vaya… — fue lo único que logró decir, extasiado ante el objeto milenario.

Ya está, tu sueño hecho realidad… — dijo ella, y la sonrisa casi se podía visualizar a través de su extenuada, pero contenta voz — Ten precaución, Eriol.


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Pareciera que siempre me termino inspirando por las noches xD

En una situación similar al capítulo anterior, acá en Chile son casi las 4 de la madrugada y tengo un sueño y cansancio que ni les cuento… Lo cierto es que no debería haberme dedicado a escribir nada debido a todo lo que tengo que hacer para la universidad, teniendo en cuenta que estas semanas que quedan de Noviembre son críticas, pero no sé, me dio por escribir nada más. Creo que lo necesitaba y se los debía a ustedes, los lectores, que tanto apoyo me han dado a través de sus reviews :)

Lamento haber actualizado tan poco este año, pero en verdad la universidad me tiene loca, además que estoy haciendo una especie de práctica entre medio y soy incapaz de organizar bien mi tiempo xD Soy un desastre!

Muchas gracias por el apoyo y espero que este capítulo haya sido de su agrado!

Que estén todos muy bien, cuidensee mucho mucho

No escribo más porque me tengo que ir a dormir :(

Un abrazoteee!

Bl0ndieBtch