Los personajes de Card Captor Sakura son propiedad de Clamp, sólo la idea y el argumento de esta historia me pertenece.

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S i m p a t í a p o r e l D e m o n i o

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Summary: Los demonios, sobre todo, jugamos sucio ¿Sabes? Y si se nos presenta la oportunidad, jamás nos privamos del placer que implica corromper un alma tan pura… como la tuya.


CAPITULO VI. Enemigo I

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Creer que un enemigo débil no puede dañarnos, es creer que una chispa no puede incendiar el bosque. - Muslih-Ud-Din Saadi

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La música de pésimo gusto que se tocaba en aquél antro de mala muerte lo tenía un tanto exasperado, sin embargo, se sentía cada vez más y más energizado al absorber las vibras que expelía la gente que concurría al sitio, mientras se dejaban llevar por sus más bajos instintos. Sabía que había un par de jóvenes follando en un baño y otros en uno de los sillones a escasa distancia de la barra, en donde él se encontraba bebiendo, mientras que varios se manoseaban en la pista de baile o se erotizaban con íntimos y groseros roces. Por otro lado, algunas personas engañaban a sus esposos o novios sin remordimientos y acostumbraban a mentir demasiado.

Xiao Lang no se veía en la necesidad de amplificar los deseos de aquellos humanos para lograr que las cosas se salieran de control, puesto que el lugar estaba cargado de energía negativa y un inusual rastro de magia negra que le iban como anillo al dedo.

Le acercó el vaso vacío al barman, haciéndole un gesto para que volviera a llenarlo por tercera ocasión.

— ¿Con lo mismo?

El castaño asintió, sin dirigirle la mirada, puesto que estaba observando a una chica que se acababa de sentar a su lado… Demasiado impura para su "gusto". Bebió el alcohol del vaso de un sorbo y se dispuso a ignorarla unos momentos, a ver si así se iba y lo dejaba en paz. No tenía ganas de jugar.

Entonces sintió la mano de ésta sobre su rodilla. La muchacha le sonreía coquetamente y le enseñaba las llaves de un coche.

Li rodó los ojos.

— Déjame en paz — advirtió áspero, pero la chica no quitó su mano, sino que lo acarició un poco.

— ¿Rompiste con tu novia, que estás tan solo? Si quieres… puedo ayudarte a pasar la pena.

No pudo evitar soltar una risita. Qué cosas decían…

— No podrías ni aunque te esforzaras — le dijo, observándola con una sonrisa despectiva — Mírate y mírame… definitivamente no estás a mi altura.

La mujer abrió y cerró la boca sin poder formular palabras. Los ojos de ésta se nublaron con algunas lágrimas al verse ofendida.

— ¡Vete al diablo, imbécil! — exclamó al alejarse de él.

Qué dramática…

El chico se encogió de hombros y pidió otro trago al desentendido barman.

De un momento a otro, un ya conocido pitido llegó a sus oídos, aunque bastante débil. Se levantó de la silla, dejando el vaso a medio servir, y salió del lugar rápidamente. No podía creer que tan pronto lo estuvieran buscando con el tablero de los Li, ni mucho menos que el rastreador se hallara tan cerca.

Decidió encender un cigarrillo y esperar justo donde estaba, pues echaba en falta una buena pelea. Con humanos sin magia las peleas eran la mierda más fácil y aburrida.

El pitido fue aumentando en intensidad de manera tal que hasta creyó que el rayo azul chocaría contra su pecho, pero el sonido calló repentinamente y nada ocurrió.

— Un novato — bufó Xiao Lang, lanzando decepcionado la colilla al suelo.

¿Qué acaso no podían enviarle un sujeto útil? Se cuestionó chasqueado.

Eriol observó el tablero preocupado, puesto que éste había dejado de funcionar. La energía azul había desaparecido de su vista y de la percepción del resto de sus sentidos. Tal vez había dicho o hecho algo mal, o el hijo de Ieran Li había burlado sus esfuerzos.

Respiró profundo, cerró los ojos y se sintió demasiado agotado como para repetir el hechizo de localización. Como no deseaba terminar indefenso ante cualquier eventualidad, decidió irse a descansar al hotel. Ni modo, tendría que recargar energías y volver a intentarlo mañana. Era muy arriesgado seguir.

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Al día siguiente, Sakura llegó tarde como siempre y con unas ojeras pronunciadas. Sin embargo, en sus labios se esbozaba una sonrisa.

Apenas el profesor Terada se apiadó de ella, dejándola entrar al salón, se sentó en su pupitre y le escribió afanadamente una nota a Naoko. Le había gustado mucho el libro que ésta le había prestado y esperaba que compartiera con ella el resto, además de mencionar lo apuesto era Edward.

Se había quedado hasta las tres de la mañana leyendo Crepúsculo, imaginándose en el lugar de Bella, personaje que no era muy interesante que digamos, pero que tenía de enamorado a un chico muy guapo y especial. Sakura nunca había tenido un novio, pero si le habían gustado algunos muchachos del instituto, a quienes jamás se les había declarado por culpa de la timidez. Bueno, tampoco era que estuviera desesperada por andar de novia con alguien, aunque sí le llamaba la atención la situación.

Cuando aún asistía a la preparatoria, estuvo durante mucho tiempo "enamorada" del mejor amigo de su hermano: el amable Yukito, pero eso se terminó el día en que Touya decidió contarles a ella y a su padre que él y Yukito estaban saliendo, cosa que en ningún momento fue tan chocante como cualquiera se pudiera llegar a imaginar. Fujitaka, su observador padre, ya se había percatado del enamoramiento de los dos muchachos, mientras que Sakura, a pesar de tener doce años, comprendió muy bien que no tenía nada de malo amar a alguien que compartía el mismo sexo. De hecho, ya había conversado el tema de la homosexualidad con Tomoyo desde que ésta le había preguntado qué opinaba acerca de ello.

Por otro lado, pronto se dio cuenta de que lo que sentía por Yukito no era enamoramiento, sino que admiración, en un sentido muy similar a la admiración que le inspiraba su padre. Entonces, tampoco fue que se le rompiera el corazón ni nada traumático, ni sufrido, cuando se enteró que Yukito y Touya eran novios. Al contrario, se alegró muchísimo por ellos.

Naoko le lanzó un papelito de vuelta.

Qué bueno que te haya gustado! Mañana te traigo el segundo sin falta.

PD: Li no te ha despegado la vista desde que llegaste, campeona!

Sakura arrugó el papel de inmediato con las mejillas manchadas de un leve tono rosáceo. Había olvidado que Li se sentaba justo detrás de ella y que a sus amigas les había dado por molestarla con él. Le daría mucha vergüenza si es que el chico conseguía leer esa notita con los inventos de Naoko, porque de seguro con suerte la había mirado unos segundos de aburrido con la clase del profesor. A casi nadie le gustaban las matemáticas y tal vez Li no pertenecía a ese pequeño grupo que conformaba la excepción, como Tomoyo y Rika.

— Señorita Kinomoto — la llamó Terada, a lo que la ojiverde dio un respingo —Ya que ni siquiera ha sacado su cuaderno, le facilitaré el pizarrón para que resuelva el primer ejercicio.

La chica tragó con dificultad y, asintiendo, se abrió paso hasta situarse delante de todos sus compañeros y frente al pedazo de madera verde oscura. Comenzó a sudar en frío cuando analizó el ejercicio… No tenía mayor idea acerca de cómo podían resolverse aquellos jeroglíficos.

Es fácil. No te dejes intimidar, son sólo números.

Oyó a Li animarla pero, sinceramente, era incapaz de solucionar el ejercicio en cuestión. Miró al profesor y negó avergonzada.

— Tendrá que poner más atención, señorita — la regañó el profesor, indicándole que volviera a su escritorio — ¿Algún voluntario?

Xiao Lang alzó la mano inmediatamente, ganándole a Rika.

— Señor Li, adelante por favor. El próximo lo resuelve usted, señorita Sasaki.

El chino tomó la tiza y solucionó, en escasos segundos, el mismo ejercicio ante el cuál Sakura se bloqueó. El profesor lo felicitó por desarrollarlo correctamente y con gran agilidad. Cuando le tocó a Rika ésta tampoco cometió errores, pero tardó más en finalizar.

— Oye, tú sí que sabes — le susurró la ojiverde a su compañero — Y gracias por animarme cuando estaba allí adelante.

— No hay de qué… — sonrió el castaño.

Supo que Kinomoto no se había percatado de que el mensaje sólo le había llegado a ella, es decir, dirigido de forma exclusiva a su mente. Vaya niña que no se enteraba de nada, de seguro tampoco se daba cuenta de la fallidamente disimulada mirada celosa que Daidouji cernía sobre ambos.

Cuando Sakura volteó, Li le guiñó a la morena, quien parpadeó al verse sorprendida y luego arrugó de manera leve el ceño, esquivando su mirada.

¿Acaso Li se creía irresistible o qué? Tomoyo no podía creer lo coqueto que podía llegar a ser el chino: primero con Sakura y ahora con ella. Quizás creyó que lo había estado mirando como casi todas las chicas lo hacen, y de ser así, pensó la amatista, estaba muy equivocado… Al contrario de lo que pudo llegar a pensar de Li en un principio, ahora creía que debía proteger a Sakura de tipos como él, que seguramente eran unos playboy. Mira que guiñarle descaradamente…

Durante el descanso, no pudo evitar comentarlo con Rika.

— La verdad no creo que se trate de un playboy, Tomoyo — comentó la chica en desacuerdo.

— Pero él…

— ¿Acaso lo has visto pendiente de otra chica que no sea Sakura? ¿Dirigiéndole la palabra a alguien perteneciente al género femenino aparte de ella?

Tomoyo suspiró, apoyándose en los casilleros.

— En realidad no… De hecho, Sakura es la única persona en todo el instituto en la que parece interesado… y ni se le ve preocupado de hacer amigos… Aunque todo eso no quita que haya intentado coquetear conmigo.

Rika le sonrió.

— Como sea, por ahora deja que nuestra amiga viva el cortejo de parte del guapo chico nuevo. Si la conquista, nada podemos hacer… — la expresión de Tomoyo se entristeció un poco y Rika la abrazó, susurrándole cariñosa y comprensivamente — Pensé que ya habíamos conversado hasta el cansancio acerca de esto… Tú deseas que Sakura sea feliz, así como yo deseo que el profesor Terada lo sea, independientemente de si es con nosotras o con alguien más que ellos mismos elijan.

— Nosotras y nuestros amores platónicos — la amatista soltó una corta y amarga risa — En fin, resistiré. Lo he hecho todos estos años. Resistiremos, al igual que siempre…

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— Una de las pocas cosas que no me gustó del libro fue que no hubo mucha acción — le comentó Sakura a Naoko, quien la picó y rió.

— Uy, ¿te refieres a que faltó más…? — hizo unos gestos y alzó y bajó las cejas rápidamente — Relax, en los próximos libros se pone más seria la cosa.

— ¿Qué? Pero si no hablo de eso — rió Sakura ante sus ocurrencias, sonrojada — sino que de la acción en sí, la pelea con los vampiros fue muy corta… Bueno, de repente tengo gustos de niño como dicen ustedes, sólo porque disfruto las películas de acción junto a mi hermano o me gustan los videojuegos de carreras.

— Eh… Sakura, el Mario Kart es bastante afeminado. Deberías jugar Resident Evil y juegos de ese estilo, no tan tiernitos.

— A ti te encantan esos juegos que a mí me aterran.

— ¡Pero si no pasa nada! Así como no pasó nada después del día que jugamos a la Ouija — murmuró decepcionada.

Entonces Sakura tuvo que morderse el labio para no comentar lo que sabía al respecto, recordando que Li le había sugerido callar, y él era quien se manejaba en el tema. De todas formas, no pudo evitar preguntar:

— ¿Te refieres a que nada raro ha ocurrido en tu casa?

Naoko hizo un ademán con la mano como si la castaña estuviese bromeando.

— Claro que no, de haber pasado ya les habría contado… Ok, quizás a ti no, pero con toda la franqueza del mundo te afirmo que ninguna acción del más allá ha tenido lugar en mi casa ni en la de las demás… Así como tampoco ha pasado en la tuya.

— Y no sabes cuánto me alegra… — manifestó Sakura en un tono de alivio mezclado con algo más que, de haber sido Tomoyo su interlocutora, no lo habría pasado por alto.

La ojiverde estaba agradecida de que al menos a ninguna de sus amigas se les estuviera apareciendo el mismo fantasma que a ella, ni que las penaran en sus propios hogares. Y sobre todo, le alegraba que la casa de Naoko no se hubiese llenado de entes de otro plano, como le había explicado Li, porque seguro ésta ya lo habría notado, ¿no? Y sería una situación bastante peligrosa.

La chica de anteojos negó con la cabeza.

— Siento decirte esto, Sakura, en especial porque el tema te asusta, pero a mí no me alegra. Yo en verdad esperaba que pasaran cosas increíbles y terroríficas: me encanta cagarme de miedo en el momento y recordarlo después, pero aquella vez sólo pasó lo de las velas… cosa bastante aburrida te diré. Me hubiese gustado una especie de poltergeist y que la tabla se elevara por los aires y… Hola Li — exclamó en algo parecido a un suspiro.

Xiao Lang le enseñó la típica torcedura de labios que muchas chicas consideraban sensual en él.

— Hola Yanagisawa, ¿podría robarte a Sakura unos instantes?

¿Sakura? La acababa de llamar por su nombre, por lo que la aludida lo miró un tanto asombrada. Llevaban muy poco tiempo de conocerse.

— ¡Por supuesto! Ya me voy, nos vemos luego Sakura. Adiós Li — y, cual autómata, Naoko se puso de pié y los dejó solos.

El chino saludó a la castaña, sentándose junto a ella en el césped.

— Siempre estás con alguna amiga o jugando vóleibol durante el descanso, es difícil encontrar un momento para hablar contigo — comentó observándola con su penetrante mirada.

Ella asintió.

— Bueno, es que tengo varias amigas — dijo algo nerviosa, sin saber por qué.

— ¿Y amigos? — preguntó en tono divertido — No te he visto con chicos…

— Uhm, Yamazaki es algo así como amigo mío, ¿por qué preguntas eso?

Una sonrisa un tanto lobuna se apoderó de los labios de Xiao Lang y trabó la mirada ámbar en los ojos jade de Sakura, quien percibió algo similar al vértigo en su cuerpo.

— Mmm… — tuvo ganas de quitar un mechón del rostro de la castaña, sin embargo, se abstuvo por razones obvias, como porque recibiría una descarga y ella podía considerar el acto demasiado atrevido de su parte — Es que eres una de las chicas más bonitas de aquí y, en serio, no entiendo cómo es que no tienes novio.

La joven Kinomoto se ruborizó hasta el tope con el cumplido de su compañero, quien además no dejaba de mirarla fijamente. Tuvo que desviar la vista para no verse tan agobiada y no sabía qué responder, pues nunca le habían dicho algo como eso, al menos no un chico.

Li realmente pensaba aquello, por lo mismo estaba agradecido de que le tocara una chica guapa para corromper; se le haría menos complicada la labor de ligue con ésta. Como fuera, debía acelerar el proceso por culpa del rastreador que habían enviado a por él, quien podía llegar a ser una maldita piedra en el zapato desde el momento en que consiguiera localizarlo, fuese o no un novato.

— Gracias… — contestó al fin, mientras observaba la estática campana del instituto que ya no se usaba, como si ésta fuera muy interesante.

— Nada de gracias, es la verdad — al notar que seguía muy incómoda, decidió cambiar el tema, aunque no necesariamente a uno liviano — Lamento lo entrometido, pero escuché que tu amiga ha estado exenta de ataques del más allá y es infeliz a causa de ello, lo cual me parece, por decirlo menos, absurdo.

— Naoko es así, absurda a veces — admitió ella, mirándolo por un corto lapso — Debería tener cuidado con las cosas que desea…

— Exactamente — afirmó con una sonrisa ladina — porque se pueden hacer realidad.

Sakura lo miró alarmada.

— Li, no hablas en serio, ¿cierto?

Xiao Lang observó sus labios rosados y luego fue subiendo la mirada poco a poco hasta llegar a sus brillantes ojos turbados.

— Hablo en serio, ¿cómo crees que podría mentirte a ti?

¿Por qué la miraba así?

— Bu-bueno… eres bastante s-sincero conmigo a decir verdad…

Xiao Lang se acomodó y se acercó un poco más a ella. De ser realmente sincero, Sakura terminaría huyendo de él, pero no podía permitirle eso… Y si seguíamos hablando en nombre de la verdad, la pureza extrema lo excitaba en demasía y no hallaba la hora de ponerle las manos encima, apenas le fuera posible, a tan inmaculado ser humano.

Podía sonar como un galán francamente interesado en su amor si quería, todo fuera por capturar su alma.

— Por lo mismo no quiero seguir con más rodeos: me gustaría invitarte a salir... Si no te molesta, claro.

Y sonó el timbre para volver a clases. Al chino no le importó, pero Sakura pareció tener un resorte en el trasero, porque apenas oyó lo dicho por él y el timbre, se puso de pie enseguida sin conseguir articular las palabras.

— Y-yo…

— Piénsalo y luego me das una respuesta.

La joven asintió y se fue corriendo al salón.

¡Sus amigas tenían razón! Se iban a morir cuando les contara que Li la acababa de invitar a salir y ella no tenía idea qué hacer al respecto… ¡Jamás la habían invitado a salir! Encima lo acababa de hacer un chico que, como todas coincidían, era guapísimo. Sí, tenía que admitirlo: Li era muy guapo, y le daba vergüenza que justo alguien como él se interesara en una niña como ella. Porque eso era, una niñita que no tenía idea sobre temas amorosos y no sabía de qué manera manejarse con ello.

¡Qué horror! ¿Qué iba a hacer ahora?

La misma pregunta le hizo a sus amigas en el tocador de chicas, verificando que no hubiesen moros en la costa… Y gritaron como locas. Salvo Tomoyo, claro, a quien agradecía mantener la compostura siempre.

— Tienes que decirle que sí, ¡sí, sí, sí! — exclamó Chiharu, que había estado desaparecida la mayor parte de los recreos, incluyendo el descanso.

— ¡Claro que sí! — coincidió Rika.

— Oh Dios, eres una suertuda — se quejó una sonriente Naoko.

— Felicidades Sakura — sonrió Tomoyo — te ayudaré a verte preciosa para tu primera cita.

La ojiverde las observaba a todas sonrojadísima.

— ¿Pero no creen que todo es demasiado rápido? Digo, nos conocemos hace menos de un mes… ¿cómo es que él va a querer salir conmigo?

— ¿Qué importa? — preguntó algo exasperada la de anteojos — Tienes que decirle que sí. Es uno de los chicos más sexys que han pisado Seijo y se interesó por ti, porque eres linda, simpática y todo ¡No puedes desperdiciar una oportunidad como esta!

— Apoyo a Naoko — murmuró Chiharu, emocionada — Además, el amor es así y llega cuando menos te lo esperas.

— Pero yo no estoy enamorada de él… — objetó Sakura, un tanto triste — ¿Cómo le voy a decir que sí, cuando no siento nada parecido?

— Querida, está bien tu preocupación, pero no seas exagerada. Sólo te invitó a salir, no se te ha declarado aún ni nada como para que tengas que dar una respuesta acerca de tus sentimientos, así que tú tranquila — aconsejó Rika.

Sakura asintió y agradeció a Rika, sin embargo, luego miró a la morena como su última opción de salvación.

— ¿Qué dices tú, Tomoyo?

— Bueno, yo creo que… — miró de soslayo a Rika — no pierdes nada con intentar.

— Es-está bien — aceptó la ojiverde luego de unos momentos — Tienen razón.

— Realmente no pierdes nada con intentar, a lo más la virginidad.

— ¡Chiharu! — reclamó Sakura como un tomate ante el comentario, del que las demás rieron.

— ¿Qué? Ni que fueran a jugar a los naipes — se defendió con expresión pícara.


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Holaaa a todos/as! Espero estén muy bien y hayan pasado unas bellas fiestas de fin de año. Feliz año nuevo para todos :) les deseo lo mejor en este año del Dragón de Agua.

Espero les haya gustado el capítulo, y de ser así, ojalá me puedan dejar un review, ya que me ha desmotivado recibir cada vez menos en este fic. Claro que cantidad no es lo mismo que calidad, pero me indica cuánta gente realmente valora lo suficiente lo que escribo como para darse un tiempo y dejar un review, por pequeño que sea. Así que, si te gusta mi fanfic, trata de dejar un comentario por favor :) no alcanzas a gastar más de dos minutos y de esa forma yo veo mi trabajo de horas, sin fines de lucro, recompensado simbólicamente.

Agradezco de todo corazón los reviews del capítulo pasado de: Gianna D, LalitaWinky, GisselVG, rocio e-chan, gggggil, YO, shootingrock, kilalaselene, Asuka Langley, RoOw'z, anaiza18, elfenixenlasllamas y panther cristal, quienes me motivaron a continuar con la historia. Muchísimas gracias chicas/os por darse el tiempo de dejar un comentario y palabras de ánimo!

Un abrazo enormeee, cuídense mucho y nos estamos leyendo.

PD: no soy fan de Crepúsculo, sólo deseo jugar un poco con el tema :P

Bl0ndieBtch