Los personajes y el universo de los juegos del hambre no me pertenecen, yo solo los tomo de la maravillosa autora Suzanne Collins para crear mis alocadas historias sin ningún fin de lucro.
Desperté en el momento en que los rayos del sol se filtraban por las persianas blancas de la ventana. Sentí el calor de un cuerpo al lado mio, seguramente Prim mi hermana, se había pasado a mi cama en algún momento de la noche. Me tomé un momento para observarla, tez clara, cabello rubio, ojos azules, totalmente diferente a lo que era yo; si fuera otra persona ni me tomaría el tiempo de pensar que ella era mi hermana, la tierna y dulce Prim, la niña que solía tener pesadillas en las noches de tormenta, la niña que si supiera lo que yo era en verdad y como habíamos conseguido todo lo que tenemos ahora, seguramente me odiaría, o quizás no, tenía un alma muy noble para hacer eso, como mencione anteriormente: totalmente diferente a mí.
Observé la habitación. Era bastante espaciosa para dos personas, paredes blancas, piso de mármol color crema, las camas eran de madera rustica de una sola plaza. Al lado de las camas se encontraba nuestro placard, también de madera rustica. Mi cama estaba a la izquierda y la de Prim a la derecha, justo al lado de la ventana que daba a la terraza del departamento. Era casi un sueño poder permitirnos estos objetos tan lujosos, o por lo menos lo eran para mí, que aún seguía recordando cuando estábamos en la extrema pobreza, viviendo en una pequeña casa de la veta en el distrito 12.
Luego de que falleció mi padre; cuando yo solo tenía dieciséis años, mi madre entro en una profunda depresión y ya no nos alcanzaban para pagar todos los gastos necesarios de la casa. La comida escaseaba, Prim cada vez estaba más delgada, y en poco tiempo sabía que nos iban a sacar la casa si no pagábamos alquiler. Estaba totalmente desesperada, buscaba empleos pero no duraban más de una semana, nadie tomaba enserio a una adolescente de dieciséis años, si seguíamos así hasta posiblemente vendría la asistente social, llevándonos al orfanato a mí y a Prim y allí posiblemente nunca vería a Prim, quizás la llevarían a otro distrito alejada de mí hasta que yo cumpla la mayoría de edad, por eso tratábamos de mantenernos siempre limpias y bien arregladas, así la gente no sospecharía. Pero sin embargo era inevitable no darse cuenta que estábamos casi en los huesos a causa del hambre.
Lo estaba dando todo por perdido, ya no tenía esperanza de conseguir empleo, ni siquiera me aceptaban trabajando ilegalmente. Nos estábamos muriendo de hambre. Ya no me importaba que vengan los del orfanato a llevarnos a Prim y a mí, quizás allí no moriríamos de hambre, quizás cuando cumpla la mayoría de edad podría ir a buscar a Prim y poder vivir una vida plena en el distrito 12. Estaba dando ya todo por perdido, no podía hacer nada, ninguno de mis intentos por llevar dinero a la casa daban frutos. Estaba exhausta, me latían los pies de tanto caminar en el sol, mi estomago estaba completamente vacío desde el desayuno de ayer, a excepción de el té de hierbas que tome por la mañana. Podría haberme desmayado en ese mismo momento si no fuera por el extraño que venía detrás.
Aquel extraño se convirtió en mi salvador, jefe y mejor amigo Gale.
—¡Katniss, Katniss! tierra llamando a Katniss Everdeen— Prim movió su mano de derecha a izquierda para sacarme del trance en el que estaba. Ella me observaba con una mueca divertida. Me levanté y le di un beso en la frente, ella sonrió — ¿En qué pensabas?— Preguntó curiosa, mientras se levantaba de la cama y deshacía su trenza
— Oh, nada importante solo en el trabajo y... Mi cara se transformo en una mueca de pánico, ya que Prim al ver mi expresión se río de mí. Corrí rápidamente a ver la hora. 8:30, tenía treinta minutos para bañarme, cambiarme y ir directo al trabajo. Por supuesto que hoy trabajaba, hace dos años que trabajo con Gale y sabía que no le gustaba la impuntualidad y menos los sábados uno de los días más importantes que teníamos en nuestra pequeña empresa, si se le podía decir así de alguna forma.
Corrí al baño directo a darme una ducha, disfrutaba mientras los chorros calientes de agua corrían por mi piel, era relajante, y a mí parecer tener una ducha caliente era una de las mejores rutinas que tenía en mi día. Salí envuelta en una toalla rumbo a buscar algo decente, ya que si alguien me viera dentro de mi casa pensaría que soy una vagabunda. Anude mi cabello en una sola trenza. Tomé mis llaves y mi bolso y me dispuse a salir de la casa, no sin antes saludar a mi hermana y a mi madre que estaban alegremente desayunando. Era hermoso ver la expresión en sus rostros de felicidad, al ver que tenían un plato de comida y las barrigas llenas durante el día. Me acerqué a Prim y le di un beso en la frente
— Adiós pequeño pato, no te olvides de hacer tus deberes —Le comenté señalándola con el dedo indice. Sabía que Prim odiaba hacer tareas los sábados, pero cuanto antes lo haga más tiempo de ocio iba a tener. Ella bufó mientras mordía su tostada con manteca. Me acerqué y le di un asentimiento de cabeza a mi madre y salí rumbo al trabajo.
''La tienda'' no quedaba a más que unas cuantas casas de el departamento en el que vivíamos, pero sin embargo era un poco agotador caminar con estos zapatos de tacón, aunque no eran muy altos se me hacia incomodo poder caminar con ellos, yo no era una chica que usara mucho el tacón si no era para el trabajo. Perdida en mis pensamientos no me había dado cuenta que estaba ya en la pequeña tienda. Trague duro. A pesar de todo no me gustaba el trabajo que tenía no era honesto. Pero si tenía que hacer todo ese esfuerzo para ver la sonrisa en el rostro de Prim lo haría durante toda mi vida, sabiendo el riesgo que implicaba
Mi trabajo consistía en engañar a las personas, para luego sacarle una gran suma de dinero; me pagaban bastante por eso y más si lo lograba. Digamos que eramos un grupo de estafadores, Gale era el jefe. Él nos hacia reunirnos en la tienda de Hazelle Hawthorne su madre. Ella estaba enterada de el ''trabajo'' que tenía su hijo, y a pesar que no le gustaba lo apoyaba. A veces envidiaba la relación que Hazelle y Gale tenían. Luego de que mi madre salió de su depresión nada volvió a ser lo mismo. A pesar de que lentamente volvió a la realidad y trato de integrarse a nosotras yo la detestaba por haber dejado a sus hijas al borde de la muerte, no le importo como Prim a la corta edad de doce años lloraba al no recibir respuesta alguna de ella, tampoco le importo como estábamos en los huesos por la falta de comida en la casa. De solo pensarlo ya me estaba empezando a enfurecer.
Decidí entrar a la pequeña tienda de lavandería que tenía Hazelle. La tienda por fuera estaba pintada de un color verde agua, era pequeña, pero a la vez lo suficientemente grande para que entren los cinco grande cestos de ropa, que le traían las familias más acomodadas del distrito, y las grandes lavadoras que habían en la pared y el piso. El piso era de una madera desgastada y las paredes de un color blanco crema, a pesar de todo, era un lugar bastante acogedor. Hazelle al verme sonrió
— ¡Hey, Katniss¡ Buen día — Ella me sonrió y puso las manos agrietadas en su blanco mostrador mirándome fijamente —Pasa. Gale esta vez quiere verte a ti sola en su oficina — Me sorprendí,la mire en busca de una pista de lo que Gale quería, pero ella estaba con una expresión irrefutable en su rostro.
— ¿Ocurrió algo?— Pregunté preocupada. Ella solo se detuvo a observarme y a suspirar mientras miraba el blog de notas que había en el mostrador
— Oh, no lo sé. Con Gale nunca se sabe — Dio una sonrisa triste. Tenía razón, con Gale nunca se sabe, él chico era un misterio. Siempre tenía una expresión tan fría en su rostro, como si nada lo perturbara, a pesar de todos los dos nos parecíamos mucho, los dos luchamos un montón para sobrevivir, y quizás eso es lo que nos llevo a tomar medidas desesperadas en esta vida. Asentí con pesadez mientras se me hacia un nudo en la garganta por los nervios. mejor si lo hacia ya, quería terminar lo más rápido que podía con esto.
— Gracias Hazelle— Dije con una sonrisa mientras iba atrás de la tienda.
La parte trasera de la tienda era el lugar donde nos reuníamos con Gale y con los demás empleados. A pesar de que la tienda a simple vista parezca pequeña, el terreno era muy grande. Para llegar al punto de encuentro tenías que pasar un gran jardín, el jardín era bastante precioso, césped limpio y bien cortado, verde y naturalmente sano. También había un pequeño lago y un montón de arboles silvestres y plantas que posiblemente podrían servir para la botica de mi madre. Pasando ese impresionante jardín había una gran casa rustica de madera; tenía dos pisos y unas grandes ventanas que daban vida al lugar, la casa estaba totalmente equipada para tener una estancia cómoda. Me dirigí a la puerta de aluminio corredizo y decidí pasar. Como había mencionado Hazelle nadie estaba aquí a excepción de Gale y por supuesto yo misma.
Siempre terminaba sorprendida con la lujosa casa, de pisos de mármol blancos, paredes blancas y ese hermoso candelabro de techo, miles de cuadros adornaban la pared, estaba seguro que Gale no los había elegido, por el exquisito gusto de esas obras. Decidí concentrarme y ir directamente a la oficina de Gale, quería ver que se traía entre sus manos. Recorrí el pasillo a la izquierda de la sala principal para encontrarme con la primera puerta blanca que había, y allí era la oficina de Gale. Di tres suaves golpecitos hasta que se escuchó el suave ''pase''
Al momento de entrar observé que Gale estaba de espaldas en ese momento. Estaba sentado en su silla de oficina roja, mirando fijo hacia la ventana que daba a la piscina del patio. Decidí que lo mejor era sentarme y esperar a que hable. Me dedique a observar la habitación color salmón y la gran biblioteca, me preguntaba cuántos libros podría haber en esa biblioteca ya que era bastante inmensa. Distraída en mis vacilaciones no me di cuenta que Gale se dio la vuelta con una mirada triste.
— ¿Alguna vez has amado, Catnip?— Lo observé extrañado,era raro que Gale y yo habláramos de estas cosas. La mayoría de las veces hablábamos de trabajo o de nuestra infancia o de las costumbres del distrito doce, nada que tenga que ver con sentimientos a excepción de nuestras familias, que era un pilar fundamental para los dos. Pero sin embargo decidí contestarle lo más sinceramente posible.
— Por supuesto. Amo a Prim— Dije decididamente. Él tomo un suspiro y miro hacia sus manos que estaban entrelazadas produciendo movimientos erráticos.
— No me refiero a ese tipo de amor, si no al amor de pareja— Fruncí el ceño. Nunca pensé en eso, ni me detuve a pensarlo. Estaba demasiado ocupada en mantener a mi familia con vida para preocuparme por un novio, ni siquiera durante la escuela me intereso un chico, ni yo a ellos. Simplemente que Katniss Eveerden y el amor no eran una buena combinación. Mi expresión seguramente me delato, ya que él dio una media sonrisa y saco algo de uno de los cajones del escritorio de roble.
Saco la foto de una chica. Una hermosa chica. Una chica rubia, delgada y de grandes ojos azules. Parecía feliz. En la foto tenía una gran sonrisa resplandeciente en sus blancas perlas y su cabello rubio brillante a la luz del sol
— Ella es Magde Undersee— Dijo con una mueca de tristeza y melancolía. Sin dudas había significado algo para él, ya que su cara se transformo al decir su nombre. Asentí y él siguió hablando — Ella era el gran amor de mi vida, pero huyo con un panadero— Su rostro se enfureció y tiro la foto en un golpe hacia el suelo. Retrocedí instintivamente, él habrá notado el cambio porque instantáneamente se relajo en su sillón. — Lo que te voy a pedir es algo más personal, Katniss, obviamente que vas a ganar una suma mucho más grande de dinero si aceptas, pero es algo más complejo—
— Escúpelo— Dije insistentemente. Rogaba que no sea un asesinato, porque nunca tendría el valor para hacer eso.
Él me observo atentamente, como si estuviera tratando de encontrar las palabras adecuadas para decir lo que iba a decir. Frunció sus labios y finalmente hablo.
— Quiero que enamores a su esposo, has que él la deje a ella por ti, así se da cuenta de lo mucho que sufrí cuando ella huyo con el panadero— Escupió las palabras con un odio que nunca observe en él. Yo me estremecí en mi asiento, no podía hacer eso, eso hasta era peor que robarle dinero a alguien. El dinero siempre vuelve, y esas personas eran millonarias, pero un corazón roto nunca sana, lo vi en mi madre y en su mirada perdida, lo vi en Gale en este momento. Mi estomago se hundió al pensar en que tendría que romper una pareja, en ser la culpable de su desgracia conscientemente. No me creía lista para ese trabajo. Pero la pregunta era, por qué yo. No creía que nadie vaya a dejar a esa hermosa chica por alguien como yo, baja, delgada, morena y con ojos grises, no tenía nada en especial, y mi personalidad al decir verdad no era muy sorprendente que digamos.
— ¿Por qué yo? Yo no soy bonita, ni tengo una personalidad que deslumbre, no creo que deje a una hermosura como Magde por mí. Creo que tendrías que encargarle esa tarea a Glimmer o a Annie— Él frunció el ceño y negó con la cabeza.
— Eres más que perfecta para este trabajo, Katniss. Además dije que es algo demasiado personal, no se lo encargaría a cualquiera— Miré hacia abajo cabizbaja, no lo podía hacer. Estaba por levantarme hasta que Gale pronunció sus últimas palabras — Dijiste que harías cualquier cosa por mí, que te sentías en deuda conmigo, y si te digo qué esa deuda esta saldada si cumples el trabajo...— Por primera vez miré a sus ojos, en sus ojos había determinación, tenía sed de venganza— Es más, este es el último trabajo que te encargo. Te prometo que podrás ir a la universidad paga, Prim también gozara de ese beneficio, tendrás todo lo necesario y la educación necesaria para ti y para Prim. Tendrás un trabajo digno— La palabra digno sonaba en mis oídos. La promesa de una buena educación en la universidad para mí y para Prim, la promesa que no tendré que engañar a más personas y volver a casa sintiéndome horrible, la promesa de tener que mentirle a Prim cada vez que desaparezco por meses, por cuestiones de trabajo. Este era el último esfuerzo que tenía que hacer para poder ser libre y tener un trabajo digno.
— Acepto ¿Qué tengo qué hacer?— Pedí inmediatamente, mientras Gale me observaba con una sonrisa de oreja a oreja.
Wow, este es el primer capitulo de mi primera historia, espero que les guste, tarde un montón de tiempo en retocar todos los detalles de la historia y la estructura. Este fic esta ambientado en un universo alterno, donde no existen los juegos del hambre, mayormente esta narrado por el punto de vista de Katniss, aunque tendremos algunos capítulos donde sea Peeta que narré la historia. El fic es mayormente Everlak, así que don't worry.
Gracias por pasarse a leer mi fic y muchos besos.
