Los personajes de Card Captor Sakura son propiedad de Clamp, sólo la idea y el argumento de esta historia me pertenece.
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Simpatía por el Demonio
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CAPITULO XII. Quimera
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— Te ha engañado, ¡es una ilusión!
— Tal vez hay algo de verdad en esta ilusión.
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Apenas terminado el almuerzo, un ojeroso Fujitaka se excusó y se fue a echar una siesta. El esforzado hombre se había quedado hasta las tantas de la madrugada revisando publicaciones científicas para la universidad de la cual era parte. Ya no podía más del sueño a pesar de tener a la mayoría de las personas que más quería reunidas a la mesa. Ellos no se quejaron y, en cambio, le desearon un sueño reparador mientras prometían encargarse de ordenar todo para que no se preocupara.
— En verdad es innecesario, Yukito — dijo Sakura, intentando quitarle la torre de platos que el joven había apilado y sostenía entre sus manos.
Él le sonrió y la esquivó. Aprovechando su altura, puso fuera de su alcance la vajilla sin detenerse en el trayecto a la cocina.
— Quiero ayudar.
— Entonces sólo déjalos en el fregadero — pidió su cuñada, yendo tras él.
— Los lavaré yo — murmuró alegre y tercamente.
La chica suspiró, aceptándolo. No había caso en que siguiera insistiendo. Cuando al novio de su hermano le daba por querer ayudar era imparable, pese a que era el invitado de honor durante el almuerzo de aquél domingo. Lo siguió de todas formas. Se arremangó el sweater dispuesta a secar los platos que él lavara, así no sentía que se estaba aprovechando.
Touya, en cambio, se hizo olímpicamente el desentendido de las labores de limpieza. Ojeaba el periódico que esa mañana había ido a parar, envuelto en una bolsa, en el jardín delantero. La noticia más relevante se hallaba en la portada del mismo, plasmada con una fotografía a color de una taberna cuya fachada se encontraba ennegrecida a causa del fuego. Lo impactó enterarse de que había un hombre muerto, sin identificar. Bajo el titular se estipulaba que las causas del siniestro no estaban del todo establecidas, pero los testigos señalaban que el origen había sido intencional.
Junto a la fotografía de la taberna, se adjuntaba el retrato hablado del supuesto culpable: un tipo común y corriente de alrededor de cuarenta años, con el cabello corto y ojos oscuros. Se mencionaba que hubo una riña antes que el fuego se iniciara.
El sonido del timbre lo hizo alzar la vista del periódico y ponerse de pie.
— Voy yo — avisó a Sakura y Yukito para que no se molestaran. Mejor que terminaran pronto de lavar la vajilla, a ver si así buscaban algo entretenido que hacer juntos después.
Cuál fue su sorpresa al encontrarse frente a un pendenciero mocoso de preparatoria. Era alto, castaño y ocultaba las manos en los bolsillos de su pantalón negro... El típico niño apuesto y popular al que todas las chicas guarras le lanzaban sus calzones. Seguro a este le habían lanzado unos cuántos ya.
Lo fastidió bastante pensar que podía tratarse del pretendiente de su hermana, el tal Xialan Li, o algo así. Jamás lo había visto antes.
Llamó su atención que éste no se amilanara ni una pizca cuando se dispuso a perforarlo con la mirada. Era obvio que el muy idiota se creía el cuento de su buena facha y de que podía tener y hacer lo que le viniera en gana gracias a ésta. Detestaba a ese tipo de mocosos.
— ¿A quién buscas? — lo interpeló de todas formas, en compañía de su brusquedad habitual.
De alguna manera tenía que ahuyentarlo.
Sin quitar las manos de los bolsillos, el desconocido esbozó una media sonrisa y escrutó a su interlocutor, curioso.
— Buenas tardes — saludó en tono afectado — Asumo que tú eres el hermano de Sakura.
Touya le dedicó una mirada displicente.
— Y tú el mocoso que la está acosando.
— Precisamente — se mofó, a lo que el mayor de los Kinomoto arrugó desmesuradamente el ceño — De hecho, vengo a buscarla para dar un paseo. Si no es mucha la molestia, podrías…
— No.
La diversión bailoteó en el iris ámbar del chico.
— ¿No?
— No — gruñó de nuevo, intransigente. Se cruzó de brazos y lo vio con desconfianza — No quiero que salgas con mi hermana. Lárgate.
— Qué protector. Es incluso tierno que pretendas espantarme — se acarició la barbilla; la tensión acrecentaba a cada segundo — Crees que soy el "pervertido" que ha llegado a robarse a tu hermanita. El "desgraciado" con el que llevará a cabo acciones impropias de su naturaleza... tan dulce y decente.
Y sí, era eso lo que pensaba, no estaba para nada lejos de la verdad.
Casi oyó el momento en que la sangre del hermano de Sakura hallaba el punto de ebullición.
— Lárgate: no te lo volveré a repetir.
Xiao Lang dilató la insidiosa sonrisa.
— Pero lamento informarte que Sakura ya no es una niña, de hecho, es lo suficientemente mayor como para tomar sus propias decisiones, respecto de cualquier asunto. Si lo que quieres es ponerle un cinturón de castidad te equivocaste de época, Kinomoto.
El muy atrevido pareció regodearse cuando las manos de Touya se crisparon y se transformaron en puños, pero aún mantenía el autocontrol. Debía hacerlo. No estaba en él golpear a menores por mucho que se lo merecieran.
— Contaré hasta tres para que desaparezcas de mi vista, mocoso maldito.
— Como sea — hizo un ademán, restando importancia a su amenaza, y agregó ponzoñoso: — Lo cierto es que yo jamás haría algo que Sakura no deseara con cada fibra de su ser.
El hombre se entregó a las enormes ganas que tenía de borrarle la sonrisa imbécil a puñetazos.
— Antes que puedas hacer nada, te mataré.
— Me gustaría verte intentarlo — Li extendió ambos brazos a sus costados, sin moverse de su sitio.
Kinomoto avanzó unos pasos y agarró al chico por la tela de la costosa chaqueta, alzando el puño que le estamparía en pleno rostro. El crío esperó con una sonrisita socarrona, cosa que lo irritó aún más. Sin embargo, un repentino escalofrío le recorrió la columna y lo obligó a soltarlo: algo presagiaba que no era buena idea buscar problemas con él.
Sacudió la cabeza, aturdido, al tiempo que las ansias de asesinarlo se esfumaban como si nunca hubiesen existido.
¿Qué había sido eso?
Estiró y movió los dedos al sentirlos agarrotados.
Oyó que alguien venía.
— ¿Quién es? — Yukito se asomó tras el moreno y le sonrió a modo de saludo al apuesto muchacho que esperaba en el cobertizo — Oh, un amigo de Sakura. Haz que pase, Touya, no seas grosero — se dirigió amablemente al chico — Disculpa. Le avisaré a ella que estás aquí, no me tardo.
Touya bufó e hizo caso al joven de cabello grisáceo. Le indicó al mocoso que entrara, pero éste se negó. Notó que echaba un vistazo rápido a la fachada de la casa, enfocando especialmente su atención en los pétalos deshilachados de las flores lila, las cuales crecían bajo el ventanal contiguo. Aquellas flores de verano, con cuyo nombre habían bautizado a su madre, no tenían por qué prosperar en pleno otoño.
— Esperaré aquí — espetó el chino, alejándose un poco y estirándose la chaqueta.
— Como quieras — dijo, cerrándole la puerta en la cara con cierta satisfacción.
Al parecer se había asustado. A menos que estuviera un tanto confundido, como él mismo. Se pasó los dedos por el cabello y oteó el retrato de Nadeshiko en el recibidor. Tenía que haber sido ella quien aplacó aquella trepidante tensión.
— Que sepas que no cuenta con mi aprobación — musitó. Mucho menos luego de lo que le sacó en cara respecto de su hermana.
Sakura vistió el abrigo blanco que colgaba cerca del vestíbulo. Notó que Yukito se aferraba a un brazo de su hermano, quien refunfuñaba cosas sobre volver a cierta hora y que Li le daba mala espina.
— No le hagas caso, Sakura: son sólo celos de hermano mayor — dijo el de gafas mientras contenía a su novio, de manera que a éste no le diera por interponerse entre ella y la salida.
— Ten cuidado con las decisiones que tomes, monstruo.
Porque sí, al menos el mocoso tenía razón en que la chica ya estaba mayorcita para determinar qué hacía y qué dejaba de hacer. Ya no era tan fácil conseguir que su hermana lo escuchara en ese ámbito, de todos modos. Mal que mal, era una adolescente y los adolescentes detestan que les digan qué hacer, sean tan ingenuos como Sakura o no.
¿Y qué le iba a decir? ¿No quiero que salgas con él porque tiene pinta de pendejo playboy? ¿No quiero que te juntes con ese mocoso porque me parece extraño?
Creo que no deberías estar con él porque me da la impresión de que es ilusorio y peligroso, Sakura, peligroso particularmente para alguien como tú.
Sin embargo, si su madre había intervenido, tenía que haber alguna extraña y potente razón detrás como para permitir que el corazón de su hermana estuviera en juego.
"Ha sido mi madre", se repitió mentalmente, mientras oía a la castaña suspirar. Ella le ofreció una sonrisa nerviosa y se despidió. Parecía contenta con la visita.
El mayor de los Kinomoto se quedó pegado observando el sitio a través del cual la menuda figura había salido.
Aunque haya sido el espíritu de Nadeshiko quien calmó todo el asunto, de ninguna manera ese chico le inspiraría confianza. Su intuición le decía que no, no y no. Por supuesto sabía que siempre había un motivo para que ciertas cosas pasaran a lo largo de la vida: las coincidencias no existían, no obstante, no estaba en él sentarse a esperar a que ocurriera la tragedia, a ser un mero espectador de ésta.
Bueno, tanto como una tragedia, no. Tal vez estaba exagerando debido al poderoso instinto protector que le infundía su hermanita y lo aterraba el hecho de que resultara lastimada... como mucha gente en los asuntos amorosos.
Pero era Sakura, por Dios Santo, no cualquier otra chica.
— Encargaré tres pizzas extra grandes — informó su siempre hambrienta pareja, totalmente ajeno al curso de sus pensamientos — ¿Qué película podemos ver?
Yukito nunca sospechaba de las intenciones de nadie, ni siquiera de aquél mocoso. Incluso fue incapaz de ver que había algo raro en éste y le entregó a Sakura en una bandeja para que se la sirviera. Para peor, Touya le había hecho caso.
— Haz el pedido que quieras. No tengo ganas de ver películas.
¿Solamente celos de hermano mayor? En definitiva iba más allá de eso, Yukito.
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Sakura se hallaba expectante por conversar con su compañero sobre lo acontecido a Naoko y decidida a cumplir con su inusual penitencia, si es que se le podía llamar así, pues no veía como un castigo reunirse con Li.
Las mejillas le ardieron más de lo que ya lo hacían cuando se encontró con él en su cobertizo y éste la recibió con una de esas sonrisas a las que no lograba acostumbrarse. Lo saludó tímidamente en la medida que, en silencio, se ponían en marcha. Desconocía el sitio al cual irían pero, si iban a pie, seguro era cerca.
Al llegar al parque del Rey Pingüino, como lo llamaba desde pequeña, la expresión contrariada del rostro de la castaña contrastaba con la alegría de los niños que a esa hora del día se lanzaban tierra, se perseguían y deslizaban por el gracioso tobogán, en medio de grititos y saltitos de júbilo.
— Los médicos piensan que está loca, pero yo estoy segura que no alucinó y que todo ocurrió realmente — concluyó su relato, a lo que su compañero asintió, estoico.
Los pocos adultos presentes permanecían sentados en los bancos que rodeaban el pequeño parque, leyendo plácidamente el periódico o alguna novela de moda, mientras que sus mascotas olisqueaban el césped y uno que otro niño inquieto y curioso se les acercaba para acariciarlos, preguntando por el nombre del animal.
En el cielo rebosaban las nubes y Sakura apenas sentía frío gracias al abrigo que llevaba. Observó al chico, quien se había limitado a escucharla durante casi todo el camino. Parecía absorto, tal vez estaba buscando el modo de ayudarla con el tema de su amiga, pensó.
Xiao Lang se sentó en uno de los bancos vacíos más alejados del griterío infantil y la chica lo imitó. No había más de diez centímetros entre ambos.
— Dime, Sakura… — comenzó, rompiendo el silencio. Su mirada vagaba en algún punto del cielo, mientras ella aprovechaba de admirar su perfil sin sentirse avergonzada — ¿Nunca te preguntas por qué digo saber acerca de estas cosas?
La susodicha parpadeó.
— ¿Te refieres a lo paranormal? — él asintió y la contempló. Sakura hundió la cara en el cuello alto de su abrigo para ocultar el rubor que sentía anidar en sus mejillas — A-ahora que lo dices… no, nunca me lo he preguntado.
— Entonces confías en mí — afirmó, con un amague de sonrisa.
— Claro, ¿por qué mentirías sobre algo así?
El chino hizo desaparecer los centímetros que había entre los dos, chocando su muslo con el de ella. Le pasó un brazo por sobre los hombros y supo que ésta contuvo automáticamente la respiración.
— No lo digo por eso — la picardía en su mirada la desconcertó — Pero, en fin, hay unas cuántas razones por las que soy versado en el asunto de los hechos paranormales, como dices tú.
Sakura mantuvo la vista al frente, ya que temía voltear la cara y encontrarse con la de Li, demasiado próxima a la suya.
— ¿Cu-cuáles razones?
La abandonó el calor del brazo de su apuesto compañero y pudo volver a inspirar aire con normalidad. La cercanía de éste la estresaba, a la vez que le gustaba, pues le resultaba novedoso estar con un chico de aquella manera.
Frunció levemente el entrecejo al verlo sacar un cigarrillo desde el bolsillo interno de su chaqueta, sintiéndose algo desilusionada pese a recordar que, la primera vez que lo vio, él le había consultado acerca de dónde podía conseguir más de esos apestosos tubos blancos.
— ¿Hace cuánto fumas? — no pudo evitar preguntar.
— Desde hace un tiempo — contestó despreocupado, situando el pitillo en sus labios.
— ¿Por qué?
— Me tranquiliza.
— Pero hace pésimo para la salud — su voz se elevó una octava. Le quitó el cigarro de la boca, lo partió en dos e intentó enviarlo lo más lejos que pudo, pero era tan liviano que cayó prácticamente a sus pies, donde además lo pisó — Eres demasiado joven para fumar, Li.
El aludido la observó atónito, con la mano todavía alzada a punto de prender un cigarrillo inexistente. El real yacía asesinado, destrozado, y había hallado su tumba en la arenilla del parque, bajo la suela de la bota de Kinomoto.
Abrió la boca para decir algo, no obstante, la risa que emergió de su garganta no le permitió articular palabra alguna.
La castaña no se contagió con su risa, pues no entendía qué era tan gracioso. Incluso cruzó los brazos sobre su pecho esperando a que Li terminara de reírse.
— Hay formas más sanas para "tranquilizarse", ¿sabes? — murmuró — El tabaco es horrible.
— Por supuesto que sé que hay otras formas. De hecho, tú podrías ayudarme con algunas — dijo apenas amainó su risa. Sakura le preguntó cómo podría ayudarlo y aquello lo divirtió — Como sea, no me iba a poner a fumar ahora: sólo quería enseñarte algo.
Sacó otro cigarrillo y lo atrapó entre los labios, no sin antes dirigirle una mirada maliciosa a Sakura. Una de sus comisuras se curvó hacia arriba en la medida que encendía el tubo con una pequeña llama de fuego, que nació desde la yema de su dedo índice. Caló hondo, causando que la punta del cigarrillo hiciera combustión y se iluminara, para luego soltar el humo elevando el mentón.
Los ojos de la chica se abrieron de par en par, al igual que su boca, que se abría y cerraba sin producir palabras.
— ¿Cómo? — lo tomó de la muñeca y miró de cerca sus dedos buscando algún truco, asombrada — ¿Cómo lo hiciste?
— Una de las razones, Sakura, es que sé usar magia — se incorporó, llamando su atención con un suave toque en el brazo — Ven conmigo.
La llevó con él hacia un lugar más apartado, internándose en un bosquecillo contiguo al parque Pingüino. La altura de los árboles era buena para ocultarse de ojos curiosos. Pese a que la escasez de follaje podía llegar a ser un contra, eran tantas las ramas entremezcladas que servían perfectamente.
El chico vio que no hubiera moros en la costa y le sonrió ladino al encontrarse con su expresión pasmada.
— ¿Eres... Eres un mago, Li?
Una brisa gélida hizo ondear su cabello.
— Prefiero el término hechicero, incluso brujo, antes que mago.
Los ojos verdes de la chica chispearon de fascinación.
— Entonces la magia en verdad existe — se autoconvenció, llevándose las manos a la cara.
— Claro, así como existen los fantasmas y otras cosas que ni te imaginas.
Asintió frenética, sin reparar realmente en sus palabras.
A pesar del dolor que le causaba, el chino la asió de la mano. Necesitaba, literalmente, regalarle a Sakura un "momento mágico", algo que lo hiciera estar presente de manera constante en su mente y ella se viera inclinada a buscarlo. Así, si pasaba más tiempo con ella, más posibilidades tendría de obtener todo lo que quería de ella. Absolutamente todo.
Aplicaría un ardid de seducción excepcional.
Xiao Lang movió grácil su mano y desde su palma surgió una llamarada que se elevó sobre sus cabezas.
— ¡Hoe!
La castaña se volvió a sorprender. Le pareció cómico que se agachara y cubriera con el antebrazo por acto reflejo.
— Le vamos a hacer honor a tu nombre — dijo, pensando en algo más inofensivo, cliché y romántico, del gusto de una chica como ella.
La lengua de fuego subió, contrastando de manera espectacular contra el cielo embotado y los árboles incoloros, prácticamente despojados de sus hojas. De pronto, explotó en forma de miles de flores y pétalos de cerezo, que descendieron encima de ambos.
— ¡Qué bonito!
Sakura rió y saltó, emocionada como una niñita bajo una piñata, intentando atrapar los pétalos rosa pálido que no dejaban de llover. Luego se concentró en sentir la textura aterciopelada de éstos acariciándole la piel del rostro y las manos.
— Nunca pensé que pudieras hacer estas cosas, Li — murmuró extasiada, con los párpados sellados — Magia.
Y él nunca pensó tener que verse obligado a llegar a este punto.
Rodó los ojos.
— Esto no es nada — dijo en voz baja, sabiendo que no lo escucharía.
Aburrido, decidió cortarle el rollo a Sakura, pues le pareció que ya era suficiente. Las flores se fueron tan rápido como llegaron y la muchacha se quedó en medio de la nada, con los brazos extendidos hacia el firmamento. Observó cómo los bajaba lentamente y sus hombros vibraban de manera sutil.
¿Qué mierda?
¿Estaba llorando?
Sakura se volteó de forma repentina y corrió hacia él, dándole un abrazo con una fuerza que no esperaba que tuviera.
— ¡Gracias! — chilló contra su oído y prosiguió, entre sollozos — No sabes cuánto te agradezco esta experiencia, ¡fue maravilloso!
Ah, emociones humanas.
Entonces por segunda, o tercera, vez en el día, Sakura lo descolocó: lo besó en la mejilla y la zona en conflicto escoció, quemó como los mil infiernos. La cogió por los hombros, apartándola con una mueca en la medida que la respiración se le agitaba y los dientes se le apretaban.
— ¿E-estás bien, Li?, ¿por qué me miras así?
Le dolía. Estaba molesto y tenía ganas de matarla por ser tan estúpida, pero más ganas tenía de poseerla. Lo irónico era que aquél dolor lo excitaba.
No podía besarla aún, sin irse primero a la mierda, sin embargo...
Volvió a aproximarla hacia él, por lo que las mejillas de Sakura se mancharon de un vivo carmesí. No intentó alejarse cuando Li se inclinó hacia un lado de su cuello, justo donde había muerto una de sus últimas lágrimas de alegría.
La chica dio un respingo cuando sintió la respiración cálida de su compañero justo por debajo del lóbulo de oreja. Los latidos de su corazón se aceleraron y se activaron todas sus alarmas al imaginarse que, aparte de hechicero, Li era un vampiro. Se puso rígida.
Pronto un grito murió en su garganta al percibir algo húmedo, que se deslizaba suavemente a través del ángulo de su mandíbula hasta su barbilla. El pulso se le desbocó como nunca.
No era miedo, ni tampoco ansiedad lo que sentía. Era otra cosa, una sensación semejante a la que tuvo gracias a ese sueño, pero no se le venían palabras a la mente que le sirvieran para describirlo. Sólo tenía claro que le gustaba y que la aturdía.
Xiao Lang le restó importancia al ardor que le provocaba su pureza y que abrasaba su lengua, concentrándose en las expectativas que esto generaba y en cómo variaba la energía de Sakura. El deseo siempre dejaba su mácula allí donde se manifestaba.
Se humedeció los labios y saboreó el gusto salino de sus lágrimas, como quien saborea un aperitivo.
Cuando miró a Sakura, ésta parecía sumida en un trance, que se acabó apenas se distanció de ella. Graciosamente, notó que volvía a ser la misma adolescente sosa de siempre, con la cara roja como un tomate.
Por otra parte, la advirtió bastante inquieta, inclusive la oyó mascullar sobre que debía regresar a casa, por su hermano y demases; cosas que a Li no le concernían en lo más mínimo.
Lo único que le importaba, y que acababa de comprobar, era que podía causar en ella un efecto similar al que era capaz de producir en el resto de los humanos por medio del contacto físico, salvo que con una magnitud inferior. Afortunadamente, aquello iría cambiando en la medida que la fuera corrompiendo y ella comenzara a desearlo como una loca.
— Nos vemos mañana, Sakura.
Quería que entendiera que esto no era más que una ínfima muestra de lo que venía.
Que anhelaba probar de ella mucho más que sus lágrimas.
oooo
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YOUR TEARS ARE DELICIOUS
Notas noticiosas: la cita del comienzo es de la película "El Ilusionista" y no creo que haya mucho que explicar al respecto c:
Les cuento que hace poco más de un mes abrí mi cuenta de Facebook, así que pueden agregarme si lo desean: búsquenme por blondiebtc (no me dejaba poner la h ¬¬) o Gwlith Greifvögel. De vez en cuando subo pequeños adelantos de capítulos nuevos, comparto dibujos y otras cosas xD y soy simpática ;D La comunidad de FB es genial, por lo demás: me he llevado una grata sorpresa.
Ah! Hace unos días también estoy en DeviantArt como Bl0ndieBtch, de seguro por ahí subiré dibujos más o menos seguido, considerando que me obsesioné con la tableta jojo y tengo arriba como tres dibujos relativos a este fic! de Xiao Lang claro =x Uhm, en FB hay unos no tan "dignos", pero igual valen (?). Además, Choco le hizo un hermoso "retrato" al demonito bonito! Pásense por su Deviant Choco-Menta para ver todos sus dibujos, si es que no lo han hecho ya :3
Ya que terminé mis avisos xD vamos con un pequeño comentario acerca del presente capítulo: hola, espero que ustedes me dejen los suyos.
El próximo cap llevará por título Noche de Brujos y les aseguro que será extenso y jugoso porque... porque... skjdkjadsh
Nos estamos leyendo :D y, por favor, dejen sus comentarios! Cada uno es un potente aliciente para continuar actualizando *o*
PD 1: le puse clasificación T al fic mientras, porque en realidad no ha pasado nada que pueda calificarse de M (creo) de momento, DE MOMENTO!
PD 2: me da risa cómo una cosa llevó a la otra xD el demonito no pierde oportunidad.
Nos leemos en la próxima! Por aquí o en Facebook de ser el caso :3 esto de andar de vaga me deja bastante tiempo para dar jugo por esos lares.
Bl0ndieBtch
