EL SECRETO DE LOS ELEMENTOS
Card Captor Sakura, Tsubasa Chronicles y sus personajes pertenecen al grupo CLAMP; la historia es original de mi creación
EPILOGO
Los años pasaron; las heridas sanaron y nuevas amistades se encontraron, mientras la paz se encargó de reinar en el mundo y darles a todos un chance de relajarse y tener una vida normal (o algo así)…
-MAMAAAA, dile que me suelte, no soporto sentirme aprisionado- se quejó un niño de aproximadamente seis años con cabellos chocolate y esmeralda mirada seria, quien traía a rastras colgada del cuello una preciosa niña de la misma edad, con larguísimos cabellos azules y mirada divertida.
-Takeshi no lo puedo evitar, ERES MUY LINDO- respondió la pequeña sin aflojar su agarre para mi diversión mientras los observaba en silencio
-No me importan tus motivos, SOLO SUELTAME- se quejó al borde de su autocontrol, no le gustaba que lo tratan como a un muñeco, él asegura ser un hombre que debe proteger a su madre y verse fuerte
-Yukiko, es mejor que lo sueltes, ya está muy molesto- mencionó un sonriente niño de igual edad que de no ser por sus ojos ambarinos, se podría decir que era exactamente igual a su hermano
-¡Oh! Lo tenías que arruinar- se quejó resignándose y soltando al pequeño de ojos esmeralda – ¿umm?, ¿Dónde está mi hermanito?- pregunto un poco preocupada
-Creo que debería estar aún en el gimnasio, pero no sé si ya despertó- menciono sonriendo y chocando los cinco con su gemelo que agradecía haber sido liberado, mientras la niña abandonaba la cocina con paso precipitado
-Ustedes dos, ¿podrían dejar de molestar a sus primos aunque sea un día?- les reprendí dulcemente y a pesar de mi gran barriga de unos siete meses de embarazo, me puse a su altura para tener una conversación seria
-Pero mamá él comenzó- respondió agachando la cabeza en un intento de ocultar la sonrisa que brotaba ante el recuerdo
-Okami, ¿qué le hiciste a tu primo?- pregunté en espera que mi temor no se notara mucho, pues conocía lo terribles que podrían ser mis hermosos gemelos con cara de ángel
-Él quería un duelo, yo solo lo complací- murmuró agachando la cabeza
-Dime que no le diste un K.O. de nuevo- pregunté con sospecha no era la primera vez que sucedía después de todo
-¿Cómo crees?, no soy tan cruel, solo lo até y lo dejé suspendido en medio del gimnasio- Comentó Okami con orgullo
-¿A quién ataste en el gimnasio, pequeño?- preguntó la voz varonil de Shao desde la entrada
-¡PAPI!- gritaron los gemelos y corrieron a abrazarlo
-Okami, espero una respuesta- presiono una vez más pasando una mano nerviosamente por sus cabellos chocolates
-Ryu me reto a un duelo de judo, el cual gané limpiamente- sonrió con duda esperando aprobación o regaño
-Y lo ataste porque…- dejo la frase para que el menor la completara
-… porque ese era mi premio por ganar- sonrió un poco más con expectativa
-Umm… felicidades pequeño eres excelente y hábil para los deportes al igual que tu madre- lo abrazo con fuerza y lo levanto por sobre su cabeza sonriendo con sincero orgullo
-Sr. Li, no está bien que lo alientes, sabes muy bien que si Okami es bueno como yo, Ryu es tan hábil al igual que su padre- murmuré haciendo un esfuerzo de ocultar una traviesa sonrisa que provocaba la broma privada, solo los adultos sabíamos el número de veces que Eriol y yo nos habíamos enfrentado y el resultado de estos enfrentamientos
-¿Alguno sabe dónde están mis hijos?- interrumpió una voz masculina con un timbre de diversión en su tono
-TÍO ERIOL- gritaron los gemelos abalanzándose sobre el ojiazul
-¡Oh! Que efusivos están mis sobrinos hoy-
-Siempre son así contigo- respondió Shao haciendo gesto de sufrimiento
-Cierto, o cuando hacen alguna travesura a mis hijos- ante estas palabras los pequeños dejaron de reír y sin mucho esfuerzo y gran habilidad se liberaron del firme abrazo del ojiazul y salieron huyendo hacia su habitación escaleras arriba
-Cuando los veo correr así me recorre un escalofrió- menciono Tomoyo que ingresaba en la cocina con una resplandeciente sonrisa, sin más esperas nos dirigimos hacia el gimnasio de la mansión donde nos esperaba una sorpresa
-¡Oh!- fue la respuesta general en cuanto cruzamos la puerta, Shao y yo hicimos uso de todo nuestro autocontrol para evitar una carcajada que amenazaba con salir al ver la posición del pequeño Ryu
-¿Cómo es posible que un niño de seis años sea capaz de hacer esto?- murmuro la amatista viendo a su retoño con iguales ojos y cabello azabache suspendido de cabeza amarrado con una soga que se envolvía a su alrededor atrapando sus brazos y sujetando un solo tobillo
-Al parecer no solo heredo el rostro inocente de Sakura, sino también la fuerza de Shao y el humor de Touya- sonrió Eriol viendo luchar a la pequeña Yukiko en un intento de ayudar a su hermano
-Yukiko, ¿Qué sucede?- pregunto el castaño a mi lado
-Tío, no puedo soltar este nudo- se quejó inflando los cachetes, y cruzando los brazos de forma desesperada como lo hacía Tomoyo cuando algo se salía de su control
-Eriol, corta la soga y yo recibo al pequeño Ryu- indico Shaoran a lo que el peli azul asintió creando una lanceta en su palma, que al ser lanzada da con precisión cortando la cuerda y dejando en caída libre al niño que es recibido por un remolino y depositado con suavidad en el suelo
-Gracias tío Shao- hizo un reverencia en cuanto se puso de pie pero aún seguía atado
-No te preocupes Ryu déjame ayudarte con esa soga- dijo sonriente poniéndose a su altura para desatarlo
-Esta vez lo voy a acabar no puedo aceptar tanta humillación- murmuraba el joven azabache y comenzó a dirigirse fuera del gimnasio en cuanto se vio libre
-Un momento ahí jovencito, por hoy se acabaron los retos y las luchas, es hora de ir a casa- se paró Tomy en la entrada del gimnasio cruzándose en la ruta del pequeño que la miraba incrédulo
-¿Ya nos marchamos?- pregunto y la morena asintió –estas enojada- pero esta frase estaba lejos de ser una pregunta, era una afirmación y estaba en lo cierto, así que asintió y se giró en sus tobillos –hasta el sábado tío Shaoran, tía Sakura- reverencio el pequeño y se dirigió a la salida de la mansión, seguido de su hermana quien también se despidió formalmente
-Al parecer los tienes bajo control, nos vemos el sábado- me despedí dándole un abrazo
-Igual que tu querida, cuida esa bebé, ve a descansar estos días te espera mucho trabajo- recomendó seria pero con una gran sonrisa
-Claro después de lidiar con los gemelos, aún me deben una explicación- sonreí y los despedimos en la puerta, una vez se marcharon nos dirigimos al segundo piso
-Es hora de la guerra nocturna- dijo divertido mientras subíamos las escaleras
-Lobito, no sé qué dará más trabajo hoy, lograr una disculpa sincera de Okami por lo que hizo o que se vayan a dormir- suspiro la castaña pensando en lo que les esperaba
-Por la primera no te preocupes lo tengo cubierto- dijo despreocupado abriendo la puerta de la habitación, tras una larga charla un par de amenazas, una disculpa sincera, una promesa, un cuento para dormir y una canción de cuna, los gemelos se rindieron a Morfeo y nosotros salimos agotados rumbo a nuestra habitación listos para descansar y preparándonos psicológicamente para la odisea que dominaríamos en tres días cuando los gemelos cumplieran años y se celebrara su fiesta.
-No puedo creer que ya sean siete años este sábado, parece como si hubiese sido ayer- comente al mirar la fotografía donde se observaba a nosotros muy sonrientes cargando cada uno un pequeño bebé
-Fue una noche de locos espero que no se vuelva a repetir con la pequeña Nadeshiko- suspiró Shao mientras juntos recordábamos las odiseas de la noche en que nacieron los gemelos
FLASH BACK
-Tienes una barriga enorme- expresaba emocionada su prima quien tenía una panza de tamaño similar
-Pero tú estás igual- trato de defenderse con una enorme sonrisa
-Pero solo a ti se te ve fabulosa- respondió sonriendo mientras revoloteaba con una videocámara a su alrededor
-Nena, no está bien que te emociones tanto- dijo un joven, sonriente y apuesto que entraba a la habitación Y acompañado de otro hombre de la misma edad pero visiblemente más serio
-CARIÑO, LLEGASTE TEMPRANO- gritó emocionada la pelinegra, sin duda el embarazo tenía efectos interesantes
-Flamita hoy te ves mejor- se dirigió a la castaña, a la cual esta etapa le había afectado en su salud
-Ariel que bueno verte, hoy me siento mucho mejor- respondió mientras con algo de esfuerzo se levantaba de la cómoda poltrona donde estaba
-Cerecita no te levantes- se apresuró el castaño con paso rápido a ubicarse al lado de la chica
-Lobito te extrañe mucho- se abalanzo la castaña para recibir a su esposo en un estrecho abrazo tanto como lo permitía su barriga
-Te cuidado- susurro mientras la recibía de brazos abiertos y con una expresión de angustia en su rostro
-No te preocupes, no me voy a romper- se quejó la castaña al ver que su esposo la abrazaba prácticamente sin tocarla
-Me preocupa lastimarte-
-Te has vuelto un miedoso desde que quedó embarazada- se burló el ojiazul
-Tú no puedes decirme nada andas en las mismas- se defendió causando carcajadas a sus esposas por las muy comunes peleas infantiles entre ellos, pero repentinamente cesaron y lo único que se escuchó de las voces femeninas fue…
-¡Oh! Creo que me rompí- menciono la castaña sonriente, a lo que le siguió
-ERIOL LLAMA UNA AMBULANCIA- grito el castaño que volvió al lado de su esposa -¿QUÉ HAGO?- grito alterado sujetándola de los hombros
-Primero, no me grites, ahora tranquilízate y respira- se quejó la castaña con mal gesto
-Lo siento, dime como te ayudo- suspiro aun con la desesperación marcada en sus ojos
-La ambulancia ya está aquí- anuncio el ojiazul
-Ven yo te llevo-
-Yo puedo caminar-
-Si quieres que este calmado déjame cargarte hasta la ambulancia-
-Está bien- suspiro resignada, en cuestión de veinte minutos ya se encontraban ingresando al hospital, con un histérico Shaoran, dando órdenes a diestra y siniestra, por lo que Sakura solo suspiraba, en ese lugar ella no podía hacer nada, después de todo era el dueño y próximamente doctor del mismo, pues hace poco inicio sus estudios de medicina
-Sr. Li, ¿a qué se debe su visita?- saludo de repente una de las enfermeras, que al ver el rostro de su jefe se arrepintió de la pregunta -¿le puedo ayudar en algo?- pregunto temerosa tratando de enmendar su primer error
-Shao, tranquilízate, estoy bien, no hay necesidad de que te alteres- dijo la castaña tomándolo de la mano y mostrándole una sonrisa tranquilizadora
-Necesito una habitación en maternidad, cerca de la sala de partos- ordeno en tono tranquilo pero sin borrar la mirada amenazadora que adornaba sus ambarinos ojos –la habitación privada que había ordenado separar hace un mes- indico aclarando en un suspiro resignado
-sí señor, por aquí, desea que alguna de las enfermeras les acompañe- cuestiono con voz dubitativa pero apariencia firme
-no gracias, eres muy amable, pero los médicos de la familia se encargaran- sonreí en respuesta y procedimos a entrar. A medida que pasaban los minutos, los dolores se intensificaban y las contracciones sucedían más seguidos
-¿Dónde demonios esta Yuuko?- preguntaba mi esposo ya bastante arto de esperar
-tranquilo, tía Sonomi dijo que ya están en el estacionamiento, en unos minutos estarán aquí- comente el mensaje enviado esperando que se calmara
-¿Cómo vas princesa?- entro Yuuko sonriente, sin afán en su expresión haciendo a un lado a Shaoran de un empujón
-las contracciones han aumentado su frecuencia, creo que ya es hora- informé temerosa, era mi primera vez y eran gemelos nada me daba serenidad en ese momento
-a ver déjame mirar- dudo unos segundos tocando mi panza y vio bajo la sabana entre mis piernas
-Tienes razón, Sonomi retírate y lleva contigo a Tommy, Eriol y Shao- indico mientras la pelirroja acataba la orden
-por favor dejen que Shaoran se quede, tengo miedo- suplique en medio de un grito causado por una fuerte contracción
-está bien, se la seguridad que transmite-
-pero hijo por favor no estorbes- indico mi suegra y los preparativos comenzaron y no eran tradicionales para nada
-Shao, ya que estas aquí, sirve para algo y pon un conjuro de bloqueo mágico en Sakura, no quiero sorpresas en medio del parto- índico Yuuko bastante seria
-¿Sra. Irean que está haciendo?- pregunte a mi suegra quien estaba recitando un conjuro inentendible
-una barrera mágica, bloquea el sonido y la salida de magia, solo por seguridad- respondió seria –hijo ya puedes colocar el sello- indico la morena
-nena esto te puede incomodar un poco pero es por la seguridad de los bebes- sonrió nervioso
-está bien- respondí y de inmediato comenzó a recitar runa combinadas con conjuros en chino antiguo
-sin duda es un conjuro poderoso- pensé y en ese momento "clack" un montón de cadenas invisibles aprisionaron mi pecho conteniendo mi magia y haciendo que un quejido escapara de mi
-¿estás bien?- pregunto preocupado
-sí, es incómodo, pero es por el bien de todos- suspire sintiendo que los dolores se hacían más intensos con el pasar de los minutos… -ya es hora- susurre y me tomó de la mano, después de tres horas agotadoras de labor de parto y haber hecho temblar la barrera y el sello un par de veces di a luz un par de preciosos niños tan iguales como dos gotas de agua y a la vez tan diferentes como el día y la noche o el color de sus ojos, los vi por unos instantes y vi los llorosos ojos ambarinos de Shaoran, luego me deje caer en un sueño profundo ocasionado por el cansancio que me produjo la labor anterior.
Cuando volví en mi nuevamente me encontré en una habitación diferente rodeada por bellísimos arreglos florales y un sin número de globos blancos y azules, me levante de la cama y me dirigí a la cunas que se encontraban al fondo de la habitación; el panorama que me encontré era maravilloso, Shaoran de espaldas a mí, arrullaba rítmicamente una de las cunas y con dulzura y una sonrisa orgullosa en su cara jugaba con el otro bebe, haciendo una bolita de aire que el infante trataba de capturar infructuosamente.
-buenos días linda, ¿quieres ver a los pequeños?- saludo sin levantar la mirada, sin duda el sello que aún estaba en mi me delato
-claro cariño, aunque no quiero interrumpir este momento padre-hijo- suspire fingiendo un puchero de tristeza
-no es como si fuera a ser el único, ¿Cómo te sientes?- pregunto sin perder la vista de sus pequeños retoños
-bastante bien, creo que tu sello ayudo mucho- agradecí abrazándolo por la espalda y siendo un testigo mudo de la gran conexión existente entre mis tres hombres
FIN DEL FLASH BACK
-en que piensas- pregunto mientras me abrazaba, sacándome de mi ensoñación
-solo recordaba la noche en que nacieron los pequeños- respondí con una sonrisa, logrando que el resoplara contra mi cuello ante el recuerdo
Los días restantes pasaron rápidamente y la tempestad del evento se nos vino encima, los pequeños se divirtieron como nunca a costa de sus primos y con las actividades programadas para el gran día. La llegada del bebe fue tranquila sin sorpresas a pesar de haber tenido que usar de nuevo el sello el parto fue tranquilo y los gemelos enloquecidos corrieron a conocer a la pequeña Yumi en cuanto les permitieron el paso. Al culminar las hazañas y problemas logramos un final feliz yendo en contra de muchos pronósticos.
HAPPY NOTES
A pedido de mi correctora y amiga Alexa-chan hoy les traigo este epilogo espero que sea de su agrado, espero con ansias sus reviews aquí en la pagina con criticas o comentarios o como saben en mi pagina de Facebook (Diandrita23) espero que les haya gustado mucho cualquier petición de historias estoy dispuesta a pesar de que ahora escribo con menos tiempo y ando desarrollando otras dos historias de fanfic y una novela independiente, pronto tendrán noticias mías de nuevo. Ya nee
NOS LEEMOS PRONTO en otra historia
