Vale... no tengo excusa. Sí, he tardado. Pero a mi querida inspiración no le daba gana de ponerse a escribir. También he ido de viaje a Portugal por asuntillos familiares y eso. En fin, os dejo un GaLe y un leve NaLu improvisado y si tengo suerte subo otro en un rato. Ya podéis rezar.

4. La enana no es tan enana.

¡Vaya libro había leído nuestra querida Levy! Estaba muy emocionada con ese libro, era tan romántico y... precioso. Sí, esa era la palabra. Ya echaba de menos leer un buen libro, entre la batalla de Tártaros y la restauración del gremio hacía siglos que no leía. Al parecer, el libro era bastante famoso por las tiendas de Magnolia. Iba tarareando una canción de camino al gremio, y vio a Gajeel hablando con el maestro. Era su momento de espía... tramaban algo.

-Sí, necesito que te encargues. Cuento contigo, Gajeel. -el maestro parecía bastante serio.

-Gehee, cuente conmigo. -rió y levantó el dedo pulgar como signo de aprobación.

Los dos volvieron al gremio disimuladamente, y la peliazul siguió al Dragon Slayer para sonsacarle información. Gajeel se volteó divertido.

-¿Por qué me sigues, enana? -tenía una sonrisa pícara en el rostro, a veces molestaba que fuera tan engreído.

-¿De qué hablabais el maestro y tú? -ignoró la pregunta anterior.

-¡¿Nos escuchaste?! -se alteró el chico.

-Emm, no...

-Aah... Bueno, como sea, es asunto de hombres. -se dio la vuelta retomando su camino.

-Dímelo o...

-¿O qué? -Gajeel le cortó y se acercó a su rostro con una sonrisa engreída, la maga apartó la mirada abochornada. -Enana, será mejor que vuelvas a casa.

-Jum... ¡está bien, haz lo que quieras! -se fue dando pisadas como si quisiera romper el suelo.

Gajeel se fue tranquilo, temía que la enana descubriera lo que estaba haciendo. Era un asunto del maestro, pero podría malinterpretarlo... Ignoró sus pensamientos y fue a hacer el recado. Lo que no sabía es que una traviesa peliazul le estaba siguiendo.

-¡Anda, Levy! ¿Qué haces tú por aquí? -habló una voz conocida y la maga se sobresaltó.

-¿Qué? ¡N-no estaba espiando, lo juro! -dijo alterada y cuando se dio cuenta era su mejor amiga, Lu-chan para ella, la que estaba allí junto con Natsu... Un momento, ¿qué hacían juntos? -Diablos, Lu-chan, me asustaste. Por cierto, ¿qué hacen por aquí vosotros dos? -Lucy se sonrrojó mientras que Natsu puso una sonrisa traviesa.

-Esto... em... estábamos... -la rubia tartamudeaba y decía cosas sin sentido.

-Lucy, hablas raro. -Natsu estaba riéndose totalmente tranquilo.

-Déjalo, ya me contarás qué tal tu cita.

-¡NO ES ESO! -gritó Lucy como un tomate.

-Ay, perdí a Gajeel... -dijo cambiando de tema, su amiga suspiró aliviada por cambiar de tema. -¡Ya sé, Lu-chan! Tú tienes a Pyxis, déjame rastrear a Gajeel, por fi.

-Em, claro. No hay problema. -sacó la llave plateada de su bolsita. -¡Ábrete, puerta de la brújula! ¡Pyxis! -alzó la llave y salió Pyxis, tan contento como siempre.

-Pyxis, busca a Gajeel, por favor. -y así hizo.

-Vale. ¡Muchas gracias, Lu-chan! -se despidió de esos dos.

Se fue corriendo y paró en una tienda donde vendían cómics y revistas por el estilo. Le sorprendió bastante, Gajeel normalmente no es de los que leen. Le vio pagando algo y se escondió. Vio la revista y casi se cae, por suerte no hizo ruido. ¡Eso es lo de menos! ¡¿Qué hace Gajeel comprando una revista de adultos, +18, porno o como la quieras llamar?! El chico salió de la tienda y Levy se tropezó con un charco de agua. Maldición, estaba perdida. Gajeel se volteó por el estruendo.

-¡¿Enana?! -se le cayó la revista de lo sorprendido que estaba y la joven pudo ver quizás la peor página, o para los pervertidos, la mejor. La maga se puso como el cabello de Titania y salió corriendo, pero un brazo la detuvo.

-¡Hey, esto no es mío! No te equivoques. -Levy intentaba forcejear, pero Gajeel era mucho más fuerte.

-¡La compraste tú! -la chica estaba a punto de llorar, se había enamorado de un... idiota. No decía otra cosa porque ella no era de decir palabras malsonantes y feas como Gajeel.

-Sí y no, la compré yo, pero-. -Levy justamente iba a darle una patada en su entrepierna cuando el joven la cogió en brazos.

-¡Suéltame, pervertido!

-Déjame hablar, joder. -la maga viendo el escándalo se tranquilizó.

-¿Y bien? -se cruzó de brazos.

-Compré la revista, pero era para Makarov, me la pidió a escondidas. Es un viejo pervertido.

-Ah... -ahora ya entendía todo. -Esto... lo siento. No era mi intención, perdona. Vuelvo al gremio, no te molestaré más. -totalmente avergonzada gritaba en su mente "¡tierra, trágame!".

-No molestas. -dijo simplemente.

-Ah... -jugaba con sus dedos, nerviosa.

Gajeel le acarició la cabeza, y le dio un beso en su pequeña frente.

-Vamos al gremio. -metió sus manos en los bolsillos del pantalón, con una Levy muy roja.

-S-Sí... -definitivamente ese Dragon Slayer era el chico que más amaba. Y quizás, él también sentía lo mismo.

Estoy orgullosa de haber podido escribir esto, aunque me ha costado sudor y lágrimas. Lo sé, soy una exagerada.

¡Hasta el siguiente capítulo!