¡Hola de nuevo a todos! Siento haber tardado tanto en subir este capítulo, pero tuve un accidente hace relativamente poco, y a eso hay que añadirle todos los exámenes que he tenido durante estas últimas semanas… Pero bueno ¡aquí estoy listo para seguir con esta historia!

Por cierto, siento decepcionar a algunos de los que me han dicho que Percy no debería volver con Annabeth después de lo que le ha dicho, pero esta historia es pura Percabeth, teneis que tener en cuenta que Percabeth pasa también por celos y esas cosas.

Disclaimer: todos los personajes de esta historia pertenecen a Rick Riordan, excepto Juliette.

OoOoO

Annabeth

El rugir de las olas, la suave brisa que venía del mar y el olor que esta traía, todo me recordaba Percy, a lo mejor que me había pasado jamás y que yo había estropeado apenas una semana y media atrás. Se que muchos pensareis que soy estúpida viniendo al lugar que más me recuerda a él, y efectivamente lo soy. He destruido la única cosa que parecía que sería permanente en mi vida, me he roto el corazón a mi misma, y sobre todo cuando me enteré de que Juliette era la novia de Connor Stoll. El día que me enteré, que fue un par de días después de marcharme del campamento, sentí como si una bala hubiese perforado mi corazón. Había roto con Percy porque había escuchado a mi cerebro y a mi orgullo en vez de al amor de mi vida. Aquella noche lloré hasta dormirme, y Annabeth Chase no es una persona que llore, pero en mi defensa debo decir que ya no era Annabeth Chase, Annabeth Chase estaba completada por Percy Jackson, pero ahora Percy no estaba para completarme, por lo que era simplemente una porción de mi antiguo ser.

Fue en ese momento, después de notar como las lágrimas volvían a correr por mis mejillas cuando me di cuenta de lo tarde que era, por lo que decidí levantarme y volver a casa. Tras unos minutos salí de la playa, y cogí un taxi para el trayecto de vuelta a mi casa ya que no me apetecía pasar treinta y pico minutos andando desde la playa a mi casa, sobretodo ahora que lo que necesitaba era descansar.

Cuando finalmente avisté un taxi lo llamé para que parase para llevarme. Una vez me hube subido el taxista me saludó amablemente

-Hola Annabeth

Eso me puso en guardia en seguida, en el mundo de los semidioses si alguien conoce tu nombre debes estar preparado.

-¿Quién eres y como sabes mi nombre?- Dije, agarrando mi puñal.

-Tranquila Annabeth, no hay razón para ponerse así, soy Hermes, he venido para decirte que Afrodita te está esperando en el hotel Richard Diamond (Me lo acabo de inventar XD)- Respondió Hermes.

-¿Y por qué no ha venido ella directamente?- Respondí, demasiado cansada para las formalidades.

-Ni idea, pero ya sabes como es Afrodita, es más rara que un cíclope con dos ojos.

Decidí dejarme llevar y no seguir con la conversación. Tras unos cinco minutos de trayecto llegamos al hotel y me bajé del taxi, nada más hacerlo, me encontré cara a cara con la mujer más guapa que había visto en mi vida. Tenía unos ojos azules oscuro preciosos que relucían de una manera que me dejaron sin habla, su pelo cobrizo le llegaba hasta la mitad de la espalda y su cara parecía haber sido moldeada por Miguel Ángel.

-¡Hola Annabeth!- Dijo la diosa de la belleza, con una voz aterciopelada.

-Hola Afrodita, ¿A qué debo tan gratificante visita?- Dije, tratando de ser algo educada.

-He venido a hablar contigo acerca de lo que pasó entre tú y Perseo.-Lo que me temía.-Ah y por cierto, no es opcional.-Añadió antes de que pudiese decir algo.

Me cogió de la mano y entramos al hotel, pasamos por el vestíbulo y todos, hombres y mujeres, se pararon a admirar la belleza de Afrodita. Una vez pasado el vestíbulo entramos en el ascensor, cuando se cerraron las puertas Afrodita hizo aparecer un kit de maquillaje con el que puso a retocarse su ya impecable cara. Yo me quedé mirándola pensando en como alguien puede aguantar el peso de tanto maquillaje en su cara.

Finalmente, llegamos al piso 21, las puertas del ascensor se abrieron y Afrodita hizo desaparecer su kit de maquillaje. Me agarró de la mano nuevamente volvió a dirigirme hacia la habitación 214, una vez hubo abierto la puerta fue a sentarse a uno de los muchos sillones que habían en la habitación.

-Toma asiento Annabeth- Me ordenó.

Me senté en uno de los sillones que habían en frente suyo, para poder hablar cara a cara.

-Bien, sobre lo que ha pasado, ¿por qué rompiste con Percy?- Me preguntó.

Aquella pregunta me pilló por sorpresa, pensaba que iba a contarme una historia sobre como el amor no es algo racional bla bla bla, como si no me hubiese dado cuenta, pero sin embargo, me estaba preguntando por qué había hecho lo que había hecho.

-¿Cómo?- Eso fue lo único que puede articular en ese momento.

-A ver Annabeth, se que todavía quieres a Percy- pausa para que me ruborizase- y Percy te quiere a ti.

Esa frase fue la que me hizo volver a la realidad y a mi gran depresión, ya que sabía que después de lo que le había dicho probablemente no querria verme ni en pintura.

-Lo dudo mucho- dije tristemente- después de lo que le dije probablemente no quiera ni verme.

-Te equivocas Annabeth, Percy está tan afectado por esto como lo estás tú por la ruptura.- esto me dio algo de esperanza, pero se desvanecieron en cuanto pensé que no había venido a por mí.

-Entonces, ¿por qué no ha venido a por mí? Si de verdad me quiere debería haberlo hecho ¿no?- respondí, sabiendo que estaba siendo algo egoísta, ya que habí tenido yo la mayor parte de la culpa en esta ruptura.

-Ay Annabeth, mucho cerebro pero lo pones en poco uso…- antes de que pudiese sentirme insultada continuó- Percy ha pensado varias veces en venir a por ti, pero después de la pelea que habéis tenido, ¿de verdad crees que el piensa que todavía le amas?- esto me abrió los ojos. Percy pensaba que yo seguía enfadada, que no le quería y que no quería verle, cuando en realidad era todo lo contrario.

-Por los dioses, ¿Cómo no había pensado en eso antes?- pensé en voz alta.

-Bueno Annabeth, me gustaría poder quedarme, pero no puedo. Adiós Annabeth, y recuerda, el amor no es algo racional.- tras esas palabras desapareció en una nube de humo con olor a rosas.

Salí de la habitación, tramando un plan para recuperar a mi sesos de alga. Antes de poder seguir pensando en un plan maestro recordé que debía haber llegado a casa hace ya una hora y media. Salí corriendo del hotel y fui esprintando hacia mi casa, ya que no quedaba muy lejos y no quería jugármela a tener que esperar a un taxi. Unos minutos después llegué a mi casa y con la llave que mi padre me había dado mi padre abrí la puerta. Nada más haber entrado oí a mi padre pegar un grito

-¡Annabeth Minerva Chase! ¿se puede saber donde diantres has estado?- dijo mi padre, cuya cara estaba completamente roja de ira.

-Lo siento papá, asuntos de semidiosa- dije

-Me importa un bledo todo eso, llegas muy tarde y ni siquiera me avisas, de no ser porque normalmente llegas en hora estarías castigada, pero que no vuelva a pasar.

-Gracias papá- dije, dándole un abrazo que le pilló por sorpresa.

-Erm… bueno, hay algo de sobras de la cena en la nevera, puedes tomártelas si quieres.

-Gracias, pero no tengo hambre, me voy a mi habitación.

Subí a mi habitación saludando a Susan, mi madrastra, en las escaleras y entré a mi habitación. Una vez ahí dentro me cambié y me metí en la cama, quería estar descansada para mañana, el día que trazaría el plan para recuperar a Percy.

Bueno, hasta aquí el segundo capítulo de esta historia. Espero que os haya gustado, siento mucho la espera, pero como ya he dicho antes, he tenido algunos problemas. Probablemente esta historia tenga un solo capítulo más, pero ya estoy pensando en otras historias para escribir. Dejarme en un review lo que pensáis de este capítulo y lo que creeis que puedo mejorar. Gracias!