Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación.

CAPITULO III

2020. Rochester, New York, Sector Schuester, Sala de reuniones.

Los cuatro mutantes ingresaban en la sala de reuniones, donde sus compañeros y Will los esperaban.

- lo sentimos señor – se disculpó Kurt suspirando – fallamos.

- no del todo – contestó el hombre.

- ¿a qué se refiere? – preguntó Mike.

- bueno, gracias a su enfrentamiento pudimos saber un poco sobre las habilidades de estos chicos, además que Brittany pudo acceder a las cámaras del lugar, las que no fueron dañadas claro – con un movimiento de sus manos bajó una pantalla, donde se podía ver lo sucedido – también al sistema de datos – comentó – se llevaron a un niño – explicó – Steven Pierce – todos prestaron atención – tiene el poder de suprimir los poderes de los otros mutantes, Greyjoy lo estaba utilizando para hacer una versión mejorada de su "cura", como sabrán la que utilizaba hasta el momento si bien nos quitaba los poderes no lo hacía de forma permanente.

- ¿y ahora? – preguntó Quinn.

- bueno, hasta donde sabemos mejoró la fórmula utilizando a ese niño.

- ¿cree que lo lastimen? – preguntó con temor Tina.

- no, de ser así lo hubieran asesinado, como iba a hacer Rinno – respondió el hombre – por suerte lo detuvieron.

- cuando me acerqué a la chica que cargaba con el niño mis poderes desaparecieron – explicó Puck – y no los sentía, no podía convertirme – los demás asintieron de forma pensativa.

No sabemos quiénes son estos chicos, para quienes trabajan, ni de quien son amigos o enemigos, pero por lo visto no nos ven como amigos – siguió Will.

- quizá porque fuimos directo a atacarlos – dijo Brittany – o eso interpretaron ellos – se encogió de hombros.

- lo que me llamó la atención es que ellos sabían quiénes eran ustedes – comentó un chico en silla de ruedas, de cabello castaño. Y ojos azules ocultos por unas gafas.

- ¿qué sabemos de sus poderes? – preguntó Jesse.

- bueno, por lo que vimos, hay un chico que es como Mike – empezó a explicar Will – se mueve a gran velocidad.

- pero es más veloz – dijo Mike mirando la pantalla donde aparecía su adversario.

- está este chico que produce hielo – siguió el hombre señalando la imagen de Blaine – esta chica que atraviesa cosas, al igual que yo supongo – opinó mostrando a Kitty – después este chico que se tele transporta – como llevaban el rostro cubierto no podían relacionar el parecido con nadie.

- y tiene mucha fuerza como Holly – añadió Finn – por eso no pude soltarme – explicó.

- sí, claro, pon excusas – dijo de forma burlona Santana, ganándose una mirada desaprobatoria por Will.

- y por último esta chica que no se bien que hace, pero al parecer puede tele transportarse y algo más, ¿qué notaste Rachel? – La morena estaba perdida en sus pensamientos – Rachel – la volvió a llamar.

- lo siento – sacudió la cabeza – creo que canaliza energía por medio de ese bastón, generando fuerza de impacto – explicó – por cómo me lanzó, y por la forma que desviaba el fuego.

- ¿todo en ese bastón? – preguntó sin entender Finn.

- tiene gran agilidad – añadió Rachel – se movía como acróbata cuando le lanzaba el fuego.

- bien – dijo Will viendo a su hija – por el momento vamos a trabajar en determinar el lugar donde se transportan – comentó – ustedes pueden volver a sus actividades – sus alumnos asintieron y se fueron de a uno. Will alcanzó a su hija en su habitación - ¿podemos hablar? – preguntó.

- sí papá – dijo sonriendo Rachel, ambos entraron a su habitación - ¿qué sucede? – preguntó mientras se sentaban en la cama.

- eso mismo me pregunto – dijo el hombre – vi la imagen en la que le lanzas fuego a esa chica, pero te detienes, y luego ella se acerca a ti y tras mirarse te quedas dormida, ¿Qué fue todo eso? – se interesó en saber.

- cuando le lancé el fuego se lastimó las manos y se quejó por el dolor de una forma que me hizo sentir mal – explicó mirando sus manos sin entender – luego uno de ellos me mandó a volar con su hielo, ella de acercó a mí y cuando vi sus ojos me paralicé – miró a su padre con los ojos llorosos – eran como los de ella – explicó, su padre la abrazó.

- Rach, sabes que no es posible – dijo con dolor el hombre.

- pero nunca encontraron sus cuerpos – dijo ella rompiendo en llanto, abrazando a su padre.

- lo sé, pero la caída fue muy alta, y eran solo niños, los cuatro eran solo niños – no pudo evitar derramar unas lágrimas.

- no puedo creer que nos hayamos rendido – se separó para ver a su padre – no puedo creer que el tío John se haya rendido.

- debes comprenderlo cariño, perdió todo ese día – dijo limpiando las lágrimas de su hija – créeme yo lo entiendo – sonrió de lado.

- es solo que la sigo sintiendo – volvió a abrazar a su padre.

- lo sé… yo también – dijo él dejándose llevar por el dolor de aquella pérdida – eran mis ahijados… los cuatro.

2020. Ottawa, Canadá, Fortaleza Smythe II.

Kitty le mostraba el lugar a Stevie, mientras Lizzie miraba sus manos que ya estaban casi sanas, le dolía pero podía resistirlo.

- ¿cómo te encuentras? – le preguntó Blaine quien estaba apoyado en el marco de la puerta.

- ya casi no duelen – contestó sonriendo levemente, pero su hermano notó algo, por lo que se acercó y se sentó a su lado.

- ¿qué pasa? – cuestionó con un dejo de preocupación.

- no lo sé, pero cuando vi a esa chica y al chico que vuela sentí algo extraño – intentó explicar – es como si ya hubiese visto a la chica… se parece a la persona que dibujo a veces – su hermano le prestó atención – y el chico – miró a los ojos de su gemelo – sentí que si le pasaba algo te iba a herir – frunció el ceño – no lo entiendo.

- ellos dos se me hicieron tan familiares – comentó Blaine – al ver esas alas… me recuerda mucho a alguien – ambos se quedaron pensativos, sin tener idea de nada – que hay en nuestro pasado hermana – murmuró.

- no lo sé – contestó de la misma forma, apoyando su cabeza sobre el hombro del chico, él la rodeó con un brazo, descansando su cabeza sobre la de ella – quizá algún día lo sabremos – ambos suspiraron, con miles de ideas circulando en sus cabezas. Pero el sonido de la puerta los distrajo, se levantaron viendo a Kitty apoyada sobre el marco de la puerta.

- lamento interrumpir pero creo que necesitamos ayudar a Stevie – comentó – tiene que aprender a controlar sus poderes lo antes posible.

- sobre todo por si nos atacan – concordó Lizzie, la rubia asintió – voy a buscarlo – desapareció dejando a Blaine y a Kitty.

- es un poco frustrante no poder ayudarlos a recordar su pasado – comentó viendo al moreno.

- no te preocupes, tenemos un buen presente, y un buen pasado junto a ustedes – contestó Blaine – pero no voy a negar que me gustaría saber nuestro apellido y si tenemos más familiares – hizo una mueca con la boca.

- lo sé, eso apesta – opinó la rubia caminando junto a su amigo – pero de todas forma, nosotros somos una familia, sin importar nada – le aseguró sonriendo.

- gracias Kitty-cat – dijo Blaine sonriendo – descuida, no le diré a nadie sobre tu ataque de cariño – salió corriendo antes que un rayo paralizador lo alcanzara.

Por otro lado, Lizzie iba de la mano con el pequeño Stevie fuera de la casa, no se alejaron mucho, solo unos metros, se sentaron sobre el verde césped, aprovechando que no hacía frío.

- ¿qué vamos a hacer? – preguntó sin entender.

- voy a ayudarte a controlar tu poder – contestó Lizzie – ahora siéntate como yo – pidió mientras cruzaba las piernas con la espalda recta, el niño la imitó – vamos a hacer unos ejercicios de respiración, para aclarar la mente – él asintió – bien cierra los ojos e inhala y exhala – ella le mostró cómo hacerlo – debes despejar tu mente, ahí es donde tu poder está, como eres pequeño funciona como un mecanismo de defensa, para mantenerte a salvo – explicó viendo como el niño respiraba de la forma que le explicó – pero debes ser tu quien lo controlo, porque puedes hacer muchas cosas – lo miró esperando poder sentir su poder, pero todavía le era imposible – libera tu mente Stevie, piensa en algo que te haga feliz, olvida lo que sucedió en ese lugar, solo piensa en algo que te alegre ¿qué te alegra? – preguntó.

- recordar la risa de mi mamá – contestó el niño – eso me alegra – sonrió con los labios.

- bien, piensa en eso, concéntrate en lo feliz que te hace y libera lo demás – poco a poco Lizzie fue capaz de leer el poder del niño, sintiendo su energía, por lo que se acercó a él y colocó una mano sobre la cabeza del pequeño por unos segundos.

- ¿Qué me hiciste? – Preguntó abriendo los ojos - ¿copiaste mi poder? – inclinó la cabeza sin entender.

- no – dijo sonriendo Lizzie – solo te ayudé a que comprendieras el tuyo, y a que pudieras controlarlo, solo debes aprender a usarlo, por el momento solo lo usarás si necesitas defenderte – terminó de explicar.

- tienes muchos poderes – comentó maravillado.

- tú también, pero Stevie, prométeme que no le dirás a nadie lo que puedo hacer, ¿sí? – El pequeño asintió sin comprender – la gente mala podría utilizarme para que haga daño a los demás, sin importar si son personas que amo – explicó.

- prometo no decirle a nadie – dijo el niño levantándose para abrazar con fuerza a la castaña, ella correspondió con cariño – gracias por ayudarme.

- para eso estamos – contestó – ahora somos una familia Stevie, nunca estarás solo – le acarició la cabeza, tenía el cabello rapado, pero se notaba que era negro, y sus ojos eran color gris, lo que más le gustaba a Lizzie eran los hoyuelos que se le formaban al sonreír – volvamos a casa.

- sí, vamos – volvieron de la mano. Cuando entraron una niña de su edad se acercó.

- ven Stevie, vamos a jugar – lo invitó sonriendo, el pequeño miró a Lizzie, ella le sonrió, con eso bastó para irse junto a su nueva amiga, que seguro sería como una hermana para él.

- ¿pudiste? – preguntó su hermano Mason.

- por supuesto, ¿dudas de tu hermana? – preguntó fingiendo estar ofendida.

- nunca – contestó riendo antes de abrazarla – mamá estaría orgullosa – dijo suspirando.

- supongo que sí – contestó sonriendo de lado – vamos a preparar galletas – abrazó a su hermano menor por los hombros, él la rodeó por la espalda.

- podríamos llegar más rápido – dijo sonriendo.

- tú y Blaine tienen un problema con caminar – se quejó Lizzie antes de tele transportarse.

Al anochecer.

- deberíamos cantar para animar a los niños – opinó Madison – hace mucho que no lo hacemos – sonrió mirando a todos.

- no me parece mala idea – comentó Sebastian – además debemos darle la bienvenida a Stevie.

- bien, entonces preparemos el escenario – dijo con entusiasmo Blaine – Lizzie y yo haremos un dueto por supuesto.

- ¿quieres que hagamos un dueto Kitty? – le preguntó Marley, la chica asintió de acuerdo.

- ¿cantamos juntos Sam? – preguntó Ryder al rubio.

- claro, por qué no – contestó este.

- y todos hacemos un número grupal – dijo Spencer mirando a todos.

- bien, vamos a preparar todo – dicho esto se dividieron para preparar el pequeño show, era algo que hacían a menudo para alegrar a los pequeños.

2020, Rochester, New York, Sector Hollyday, auditorio.

Kurt estaba sentado frente a un piano acariciando las teclas, recordando su pasado.

2002, Boston, Massachusetts, casa de verano de los Hollyday.

Un pequeño de ocho años, el mismo con el que siempre soñaba, estaba sentado en un rincón mirando el piso, tenía las piernas flexionadas con el mentón apoyado en sus rodillas.

- ¿qué pasa? – preguntó Kurt sentándose a su lado.

- mi madre dijo que debemos irnos a una casa en New York – contestó – dijo que todos nos encontraríamos allí pero debemos irnos primero.

- ¿por qué? – preguntó desanimado, no quería alejarse de su amigo.

- no lo sé – se encogió de hombros.

- pero nos veremos pronto – lo empujó amigablemente con el brazo – vamos no estés triste – su amigo no se levantaba, Kurt sonrió cuando se le ocurrió que hacer – Hey jude, dont make it bad.

Take a sad song and make it better.

Remember to let her into your heart,

Then you can start to make it better.

El niño levantó la cabeza sonriendo a su amigo.

Hey jude, dont be afraid.

You were made to go out and get her.

The minute you let her under your skin,

Then you begin to make it better.

- no estés triste Jude – dijo Kurt abrazando a su amigo.

- gracias Kurt – el niño le besó la mejilla, logrando que ambos se sonrojaran.

Volviendo en sí, Kurt suspiró tocando la canción que recordó en su mente.

And anytime you feel the pain, hey jude, refrain,

Dont carry the world upon your shoulders.

For well you know that its a fool who plays it cool

By making his world a little colder.

Hey jude, dont let me down.

You have found her, now go and get her.

Remember to let her into your heart,

Then you can start to make it better.

Pero se detuvo, la tristeza era mucha, no podía seguir.

- Eleanor y John eran grandes fanáticos de The Beatles – dijo una mujer alta, rubia, de ojos azules. Se sentó al lado del chico – nombrar a sus hijos por diferentes canciones, no tenían límites – sonrió mirando al chico.

- bueno, tú me pusiste Elizabeth – comentó Kurt haciendo una mueca – y Kurt fue por Kurt Cobain, no intentes negarlo – la mujer rió con diversión.

- bueno, lo admito, tu padre y yo también tuvimos problemas con la elección de nombres, pero en mi defensa él quería llamarte Luke por Luke Skywalker – el chico rió negando con la cabeza – ahora dime si estabas triste por lo que yo pienso – Kurt asintió.

- a veces creo que sería mejor olvidarlos – comentó mirando a su madre – de esa forma dejaría de doler.

- oh cariño, el dolor nunca se va, solo se vuelve soportable, sobre todo si lo reemplazamos por los buenos momentos.

- es que fueron tan pocos – interrumpió Kurt – eran tan chicos, sobre todo los bebés, a penas y hablaban – miró a su madre con dolor en los ojos, ella lo vio de la misma forma.

- lo sé cariño, créeme, esta guerra me quitó tanto, daría lo que sea por encontrarlos.

- ¿crees que siguen vivos? – preguntó mirándola sin entender.

- ustedes no lo saben pero Michelle es muy poderosa, en realidad los cuatro lo son, por eso Eleanor suprimió sus poderes cuando estos se manifestaron, lo mismo hizo con Rachel y Noah, ya que podían lastimarse – explicó bajo la atenta mirada de su hijo – cuando ella murió su poder desapareció, provocando que todos volvieran a tener sus poderes – se mostró pensativa por unos segundos – Eleanor podía saber que poderes tenían los demás, podía ayudar a los mutantes a comprenderlos y saber usarlos… estoy segura que antes de morir utilizó esa habilidad con Michelle y Jude – explicó.

- ¿por qué no los encontramos? – preguntó.

- primero porque al creerlos muertos John borró la información de los cuatro, eso evita que podamos rastrearlos con el sistema de datos… es como buscar una aguja en un pajar cariño – el chico bajó la mirada – pero no me voy a dar por vencida.

- gracias mamá – Kurt abrazó con fuerza a su madre, ella le correspondió de la misma forma.

- sabes, hay algo que me llamó la atención de esos chicos The Magicians como los llama tu hermana– comentó cuando se separaron.

- ¿qué cosa? – preguntó Kurt.

- bueno, cuando ese chico te congeló, la chica que peleaba con Rachel apareció y se tele transportó para dejarte sobre el suelo, si no lo hacía podrías haberte lastimado y mucho – hizo un gesto con los ojos y boca para enfatizar – no lo sé… pero creo que no son malos, simplemente no confían en nosotros, hay muchos otros mutantes que viven en comunidad.

- pero no vimos a otros mutantes que hagan cosas como ellos, tan organizados, con tantos conocimientos – intervino Kurt.

- algo me dice que sabremos más pronto.

Sector Schuester, habitación de Noah Puckerman.

Puck estaba sentado en el borde de su cama mirando un portarretrato, donde había cuatro adultos y seis niños, él y Rachel estaban en la imagen, de ocho y seis años respectivamente. Todos miraban hacia adelante sonriendo, como si nada malo fuera a pasarles. Recordaba que pasaba mucho tiempo con todos ellos, eran una familia. Suspiró recordando el día después del ataque.

2002. Casa de seguridad. Lima Ohio.

Un Puck de nueve años jugaba con su hermana Rachel de siete, intentando distraerla, la madre de su amigo Finn los había llevado allí y ahora esperaban que sus padres volvieran.

- ¿por qué no vinieron los demás? – preguntó la niña mirando a su hermano mayor.

- no lo sé – se encogió de hombros – pero papá dijo que debíamos estar separados por unos días, dijo que debía cuidarte – añadió sonriendo.

- quiero jugar con Izzi – se quejó la niña haciendo un mohín.

- pero me tienes a mí y seguro Finn está por venir – dijo Puck sonriendo, logró distraerla el tiempo suficiente.

Pasaron unas horas cuando Will entró en la casa. Fue directo a ver a sus hijos.

- ¡papi! – dijo con felicidad Rachel abrazando al hombre, él apretó el agarre con fuerza, Puck intuyó que algo malo sucedió por lo que se acercó y abrazó a su padre.

- ¿cómo están? – preguntó intentando sonreír.

- nosotros bien – contestó Puck viendo al hombre, él suspiró derrotado.

- vengan niños debo decirles algo importante – Will los guió hacia un sofá, donde se sentó con Rachel en el medio de ambos – ayer hubo un accidente – empezó a explicar – Eleanor y los niños debían ir a una de las casas en New York pero los encontraron.

- que... ¿Qué les sucedió? – preguntó Puck, la pequeña Rachel tenía miedo de preguntar.

- ellos no lo lograron – contestó haciendo un gran esfuerzo por no romper en llanto, debía ser fuerte para sus hijos.

- ¿qué les pasó? – preguntó Puck sin saber qué otra cosa decir.

- eso no importa... Mañana vamos a hacer un funeral.

- no papi no – dijo Rachel poniéndose de pie pateando el suelo – Izzi no me dejaría, no – negó con la cabeza, su labio temblaba y las lágrimas brotaron por sus ojos cayendo por sus mejillas.

- Rach cariño – Will intentó ponerse de pie y acercarse a ella pero la niña se alejó.

- ¡no! ¡Ellos no murieron! – gritó Rachel, de pronto llamas aparecieron de sus brazos, sorprendiendo a ambos chicos, Will las desvío usando su telequinesis, comprendió que al morir Eleanor el control sobre el poder de Rachel había desaparecido. Su distracción llevó a Puck a reaccionar, se cubrió el cuerpo con acero orgánico y se acercó a su hermana, el fuego no le causaba nada.

- Ray – la abrazó procurando no lastimarla, la niña dejó de lanzar llamas y se aferró al cuerpo de su hermano, él volvió a la normalidad.

- no me digas así por favor – pidió sollozando – solo Izzi me dice de esa forma.

- lo siento tanto mis niños – Will los abrazó a ambos con fuerza, dejándose llevar por sus sentimientos, habían perdido parte de su familia.

Volviendo a la actualidad, Puck suspiró alejando las lágrimas que amenazaban por salir, su hermana no había vuelto a ser la misma desde ese momento, con el paso del tiempo había tenido una actitud mujeriega como la suya, pero él había encontrado el amor junto a Quinn, solo deseaba que su hermana no se negara a amar.

- vamos a solucionarlo – murmuró mirando la fotografía - ¿en dónde están? – se preguntó, él al igual que algunas personas no creía que hubieran muerto, pero era difícil, a veces se preguntaba si los reconocería si los viera, quizá no, quizá sí, ¿y qué pasaba si estaban en el bando enemigo? Muchas eran las preguntas que se hacía el muchacho, y no tenía respuesta para ninguna.