Konichiwa! U^^ no me maten, sé que me he demorado casi un año en actualizar y francamente no existe excusa alguna solo falta de inspiración y tiempo. Sin embargo, aprecio todo el apoyo que me han dado a lo largo de mi carrera como escritora y espero que disculpen el retraso. Sé que los últimos capítulos no han sido los más excitantes, pero comprenderán que tengo que hacer que nuestros personajes se enamoren poco a poco y no de la noche a la mañana. Sin más demora los dejo con el capítulo.
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Capitulo XIII
./ "Enamorándote… Finalmente" ./
Ya han pasado cuatro largos días desde la llegada de ambas parejas a Italia. Los sucesos que ocurrieron han quedado en el pasado (momentáneamente) a final de cuentas hoy sería su ultimo día en la Bella Italia. Inuyasha y Kagome habían pasado buenos ratos juntos, compartiendo besos pero no llegando más allá de eso, cosa que a Inuyasha no le agradó mucho pero decidió que esperaría hasta que su esposa se sintiera más "dispuesta" como le había aconsejado su hermano Miroku. Hoy su amada azabache se vistió con un hermoso vestido blanco veraniego y se soltó si cabello naturalmente ondulado. Caminaron por la orilla del mar por unas pocas horas y compartieron historias de su niñez. Por un momento olvido su nombre y sus problemas solo se concentró en la chica que hablaba animosamente frente a él.
-Voy a extrañar al anciano Totosai- menciono la azabache con melancolía. –Aunque estoy muy contenta de volver a ver a Thoru y a Shippo los he extrañado tanto- soltó un suspiro y tomo asiento cerca de las olas del mar pero no lo suficiente para ser mojada, su esposo hizo lo mismo.
-¡Feh! Ese anciano me saca los pelos de punta no sé porque te agrada tanto si ni siquiera recuerda nada.- anciano con Alzheimer- pensó burlonamente el albino.
La chica solo rio ante el comentario, era verdad que ese anciano olvidaba todo, pero igual era muy agradable. Una de las razones por las que el anciano le causaba ternura era porque le recordaba a su abuelo, -Abuelo, te extraño- su mirada se perdió en el vacío. No cabía duda que esta aventura le había traído cosas muy buenas, conoció a Sango y a Miroku, a la anciana Kaede, a sus pequeñines (así los veía ella, como si fuesen sus propios hijos) y aun mejor, llego a conocer a un hombre que de alguna manera le robo el corazón, su amado Inuyasha.
De nuevo vio esa mirada en la chica, esa tan llena de melancolía y sentimiento, ¿Sera que no ha sabido hacerla feliz? Si ese es el caso, no cabe duda que es un fracaso como esposo. Pero no cree que sea eso, hay algo más que perturba a la azabache, solo que aún no sabe que pueda ser. –Kag- se atrevió a llamarla pero ella no respondió, -Kagome- esta vez toco su hombro para llamar un poco más la atención, lo cual le trajo buenos resultados.
La chica parpadeo unas cuantas veces y luego volteo hacia Inuyasha -¿Ocurre algo?-
-Eso quisiera saber, tu mirada me dice que algo no está bien- los ojos dorados del joven brillaron con compasión para su amada.
Su preocupación le causo ternura, y le sonrió para dejar de preocuparlo –No es nada-
El chico suspiro, quedaba claro que aún no estaba lista para hablar del problema pero el esperaría, decidió que lo más prudente seria corresponderle con una sonrisa y así lo hizo.
-¿Quiénes son ustedes?- pregunto un hombre de ojos saltones y mayor edad, alguien muy conocido.
Kagome soltó una risa por debajo e Inuyasha solo se volteo a mirar al anciano con fingido enfado – ¿Anciano que no nos recuerdas? Hace unas días fuimos a tu pizzería viejo.- por la manera tan descortés en la que hablo recibió un codazo ligero por parte de su mujer.
El viejo de ojos saltones, Totosai, se rasco la cabeza y pensó por largos minutos acerca de lo que le decía el chico, a su tienda asistían muchas personas pero se acercó a esta pareja en particular porque había sentido un llamado, el cual aún no entendía. –Ah es verdad tu eres la hermosa joven que comió de mi pizza, Kogame. Y tú el insolente que iba con ella, Inumasha.-
En esta ocasión el albino se puso de pie y mejor le dio un coscorrón, nadie lo llamaba "Inumasha" y quedaba sin castigo. – ¡Anciano del demonio! Soy I-NU-YA-SHA, ¿entiendes? Y ella,- Kagome se puse de pie y le ofreció la mano al anciano- es KA-GO-ME-
Totosai no dijo nada solo miro a Inuyasha con detenimiento, y luego sonrió maquiavélicamente para sus adentros -¿Qué es eso?- apunto con su mano al mar y la pareja volteo, a lo cual el anciano aprovecho para darle con su vara en la cabeza al chico de mirada ámbar –bien merecido te lo tienes-
-¡Ouch!- Inuyasha se sobo la cabeza y estaba a punto de darle una paliza al anciano, pero las risitas de su Kagome lo hicieron tranquilizarse, por lo menos ya se sentía mejor. Además estaba seguro que si atentaba contra el anciano la chica lo reprendería y no quería eso. –ya me las pagaras-
{Miroku & Sango}
La pareja más joven de los Taisho aprovecho al máximo su estadía en la hermosa ciudad, famosa por su valor arquitectónico así como su cultura e historia. Miroku y Sango siempre se habían llevado bien, tanto como amigos, novios y ahora esposos. Sango era la chica más popular de su Universidad y excedía en artes marciales, algo no muy común en mujeres, pero que a Miroku le había llamado la atención en gran manera. La chica era dulce, honesta, inteligente, compasiva y hermosa, ¿Qué más pudiera un hombre pedir? Miroku por otro lado, era todo un caso perdido en la Universidad. Había sido prácticamente obligado a asistir y francamente el chico no tenía ningún interés en estudiar una carrera, tenía malas amistades, se la pasaba de fiesta en fiesta, tenía novias de a montón, en pocas palabras tenía una pésima reputación. Sin embargo había logrado casarse con la mujer más hermosa a sus ojos y esta chica tan más perfecta lo había aceptado tal cual era, y fue por ella que cambio para bien. Se esforzó mucho por ser el hombre que es ahora y aun piensa que no está a la altura de su mujer, eso no quita que la ame con todo su corazón y ella a el igual.
-¿Amor mío a donde te gustaría ir hoy?- pregunto galante, un tono que Sango conocía muy bien.
La joven de cabello castaño se cruzó de brazos y lo mira con una ceja levantada –Miroku, sé que quieres que me acueste contigo hoy, y en vez de preguntarme mejor… sorpréndeme.-
En definitiva su esposa lo conocía muy bien –Sanguito como crees, solo deseo complacerte.- lo cual era en parte verdad pero una recompensa al final del día no le caería mal.
-Te conozco como la palma de mi mano, y si quieres premio tendrás que ganártelo.-
¿Cómo no amar a esta chica? En verdad lo conocía como la palma de su bella mano.
{Inuyasha & Kagome}
Rascándose la cabeza el anciano procedió a hablar – Entonces se irán mañana, ya veo, - tomo una de las manos de Kagome y le dijo – cuando vuelva a venir Kogame, venga a visitarme- le regalo una sonrisa donde mostraba su dentadura postiza, pero a Kagome le causo ternura, no cabía duda de que este hombre era igual al abuelo.
La azabache abrazo al anciano con mucho sentimiento –abuelo…- susurro, lo cual no pasó desapercibido ante Inuyasha.
-Así que era eso, extrañaba a su abuelo- una idea se vino a su mente y pensó en darle una sorpresa a su esposa más adelante. – ¡Oye tú! Suelta a mi mujer-
Se despidieron del anciano, con quien Inuyasha había dejado unas cuentas pendientes, pero pronto se volverían a ver y entonces sí, le daría una lección. Kagome ahora estaba más animada y disfrutaba del paisaje y del tiempo con su esposo, quien no dejaba de admirarse de esta hermosa chica que le había robado el corazón en tan poco tiempo, no en balde se habían casado. El ambarino quiso cumplirle un capricho a su amada y le pregunto-
-Kagome, ya que es nuestro último día me gustaría que fuéramos a un lugar de tu agrada, donde quieras- la tomo de la mano y le sonrió, ya se esperaba una tienda de ropa o una joyería, típicas cosas de mujeres, que aunque el odiase no le importaría torturarse un poco por la felicidad de ella.
La chica puso su dedo índice en su barbilla y pensó con detenimiento – Allí- señaló unas luces que se encontraban en la orilla de un muelle.
-¿Segura?- definitivamente una feria no era lo que había imaginado, pero francamente le agradaba la idea, lo cual era mucho mejor – Entonces vayamos.-
En la feria…
-¡Inuyasha eso fue muy divertido!- La mujer de mirada chocolate sonreía a mas no poder- jamás había asistido a ninguna feria- confeso.
-¿Nunca?- eso sí que era raro.
-Bueno si asistí a algunas, pero siempre estaba trabajando en la sección de caramelos, y nunca me subí a ningún juego-
Nota mental, sacar a Kagome a pasear más seguido – No puedo creer que nunca fuimos a una feria durante nuestro noviazgo.-
Esto empezó a poner a la chica nerviosa, deseaba que no recordara nada, -Bueno lo estamos haciendo ahora.- Por favor no recuerdas nada ahorita, permíteme seguir viviendo en esta ilusión un poco más.-
-Sé que no es el momento, pero me entristece pensar en que no pude recordar a la mujer que tanto ame y amo- bajo la mirada e indago en sus recuerdos, pero por más que trataba, no la recordaba. – Lo siento.-
Ella tomo su rostro entre sus manos y conecto sus frentes – lo que importa es el ahora, deja el pasado atrás, y vivamos el momento- Levanto la mirado y le dio un beso corto y dulce antes de separarse.
-No hagas eso- le susurro con su voz ronca, pero Kagome no comprendió bien, ¿Acaso no le gustaban sus besos?- Si lo haces, solo querré mas.- La tomo del cuello y chocaron sus labios con los de ella bruscamente. Sus besos cada vez se tornaban más pasionales, más hambrientos, y Kagome no sabía qué hacer, su mente estaba perdiendo la razón y estaba correspondiendo con la misma pasión, algo de lo cual en el pasado no se hubiera creído capaz.
-Mami, ¿Por qué se están comiendo esos dos?- pregunto una niña de 3 años.
-¡Corina, no veas eso! I giovani non hanno più vergogna[1]-
La pareja Taisho se separó y después de unos segundos rieron de la pena. Se vieron mutuamente y comprendieron que entre ellos existía amor. Para Inuyasha, fue la cúspide de su felicidad el poder estar al lado de una mujer que lo amase, no por su dinero o estatus social, sino por ser simplemente Inuyasha. En cambio Kagome sintió una mezcla de miedo, culpa y felicidad: Miedo, porque sabía que esta fantasía tarde o temprano tenía que terminar; Culpa, porque Inuyasha era un hombre casado (Aunque su esposa lo hubiera engañado en repetidas ocasiones); Y finalmente Felicidad, porque algo en su corazón le decía que este hombre sería el único y verdadero amor de su vida.
[1] Los jóvenes ya no tienen vergüenza.
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¡Yay, Mi sección favorita!
setsuna17: Insisto en hacermecomediantealgúndía jaja. Gracias por leer.
Kyome-chan: Adorotuimagen de perfil sabes. Ah, ese Miroku es inportuno, pero ya se la cobrara Inu después, créeme muaajaja. Hay si, ese Koga es maloso, pero tendrá su merecido… y Kikyo… algúndía me desharé de ella, por lo menos en esta historia disfrutarétorturándola (que cosas digo jeje, soy muy mala.) Gracias por el apoyo y también espero que estes de lo mejor!
Hasta la próxima
