No tengo justificación... Gomen, Gomen, pero finalmente aquí está el siguiente capítulo, les agradezco su apoyo hasta el momento y espero que disfruten la historia. Lo que si debo decirles es que verán más proyectos míos en FF, espero que los disfruten y sean un buen pasatiempo. Pásensela bien Ok? Y no hagan nada que yo no haría jeje.

{-}

Capitulo XIV

./ "El Retorno de Kikyo Taisho" ./

-Ese idiota creia que me quedaria con el- rio por lo bajo y copio los ultimos documentos en un USB, antes de borrarlos completamente de la memoria. Miro de reojo a Naraku quien dormia placidamente en la cama, era un hombre atractivo no lo negaba, pero no era nada comparado con Inuyasha. Inuyasha era imponente, caballeroso, con unos ojos tan hermosos, y ademas era endemoniadamente rico. Su madre Urasue tenia razon, una cara y cuerpo bonito te llevaban lejos, particularmente con los hombres. –Hasta nunca Naraku- susurro, y salio de la habitacion del hotel, sabiendo bien que en pocos minutos llegarian a arrestar a Naraku con toda la evidencia de fraudes que les habia mandado, sin incriminarse ella misma porsupuesto.

-Un vuelo a Tokio, por favor- pidio con su sonrisa arrogante.

-¿De vacaciones Señorita?- pregunto amablemente la agente de viajes.

-Para nada.- le dio el dinero pertinente- Regreso a casa.-

{Mansion Taisho}

Thoru se acerco a Kaede, la abrazo y comenzó a sollozar. –Ya quiero que mami y papi regresen-

Desde el umbral de la cocina el pequeño Shippo observaba a su hermanita –No llores Thoru chan, volverán pronto verdad Kaede san-

-Así es pequeños. Volverán en un santiamén- en ese momento sonó el timbre y Kaede dijo que volvería en unos minutos.

Kaede y los niños iban a abrir la puerta, la cual se abrió antes de que ellos llegaran a ella.

-¡Mami! ¡Papi!- gritaron los pequeños que corrieron hacia sus padres.

-Los extrañé mucho- dijo Tohru entre sollozos, Kagome la tomo en brazos y le dio un beso en la frente.

-La próxima vez vendrán con nosotros cariño- Tohru abrazo a su mamá más fuerte.

-¿Papá, ya está mejor?- pregunto Shippo mientras su papá lo cargaba.

Inuyasha le sonrió y le deshizo su peinado en un gesto de afecto –Por supuesto enano, estoy como nuevo- Shippo sonrió a más no poder, feliz de saber que su papá estaba mejor.

-¡Entonces podrás jugar conmigo! Tío Sessho dijo que traería a Rin para jugar también.- El y Tohru bajaron de los bazos de sus padres, y fueron con sus tíos para abrazarlos también. Después se fueron corriendo al patio y Miroku los miro con algo de anhelo y suspiro.

-¿Cuándo tendremos bebes Sanguito?- abrazo a sus esposa por la espalda quien se sonrojo instantáneamente y se soltó de su agarre.

No puedes pensar en otra cosa!-

Inuyasha y Kagome reían ante la escena, aunque Kagome noto algo en Sango de lo cual tendría que hablarle después. Era muy probable que el deseo de Miroku se fuera a cumplir más pronto de lo que creía.

-¿Alguna novedad Kaede?-

-No señor. El joven Kouga salió y dijo que tenía unos asuntos pendientes; la señorita Ayame está en su habitación leyendo y el joven Sesshomaru dijo que vendría a verlos más tarde.-

Miroku e Inuyasha se vieron mutuamente, sabían que hoy tendrían que hablar con Sesshomaru referente a lo de las estafas de la compañía y la parte que Kouga contribuía a ello. Kagome y Sango se despidieron de sus respectivos esposos y fueron con Kaede a la cocina.

-Suelta la sopa Sango,- dijo Kagome divertida, y la anciana Kaede se le quedo viendo a ambas con una mirada sospechosa.

-No sé de que hablas Kag,- la peli-café miro a todos lados con algo de nerviosismo.

-¿Qué se traen ustedes dos?- pregunto la anciana algo impaciente, le encantaba estar informada de todo lo que pasaba en esta casa, por algo era la ama de llaves estrella.

-No es nada Kaede- respondió Sango.

-Oh, sí que lo es,- continuo Kagome- Veras Kaede, Sango aquí- señaló a la chica- esta…

No estoy embarazada!- Grito Sango al borde de la locura.

Kagome asintió sabiamente- Lo sabía, ese clase de brillo en las mujeres no se puede ocultar.-

Sango se llevo una mano al rostro, ella había terminado descubriéndose sola.

Oh mi niña!- exclamo la anciana gustosa.- esto es para celebrarse, y el joven Miroku ¿lo sabe?-

La susodicha movió la cabeza negativamente –No Kaede, estaba esperando para darle la sorpresa,- le dirigió una mirada acusadora a Kagome- Iba a ser una sorpresa para todos.-

La azabache solo se encogió de hombros y sonrió inocentemente.

-Felicidades,- se escucho una voz baja proveniente de la puerta.

-Ayame,- dijo Kagome suavemente, la última vez que se vieron no habían terminado nada bien.

-¿Qué diablos quieres Kikyo?- Ayame siguió caminando rumbo a la mesa para tomar una fruta.

Sango y Kagome compartieron una mirada cómplice, -Kagome creo que es hora de decirles-

-¿Kagome?- preguntaron la anciana y la pelirroja en unisonó.

La chica suspiro- Así es, mi nombre es Kagome Higurashi- tomo un pañuelo mojado y comenzó a limpiar el maquillaje que la hacía verse un poco mayor.

-Con razón usted se veía más… bonita- dijo la anciana mientras rascaba su barbilla y ataba los cabos sueltos. –Bien sabia yo, que usted no podría ser la misma mujer que esa bruja-

La pelirroja cruzo sus brazos y miro a las tres mujeres desafiantemente, particularmente a Kagome,- ¿Y porque debería de creerte? ¿Cómo se que esto no es una farsa tuya?- dentro de sí misma sabia que esta mujer no podría ser la misma que se había acostado incontables veces con su esposo, pero su odio no la dejaba ver mas allá. Y el hecho de que la mujer tuviera mucho parecido con la bruja, no le ayudaba en nada.

-Entiendo tu reacción Ayame, pero debes creerme no soy Kikyo,- Se acerco un poco a Ayame, y esta se tenso- Se lo que ella te hizo, lo que ellos te hicieron, y fue algo muy cruel- Los ojos de la pelirroja comenzaron a humedecerse.

Cállate!-

-No lo hare,- dijo la azabache firmemente- tú te mereces algo mucho mejor que esto y aunque no puedo enmendar el pasado, de verdad quiero ser tu amiga.- Dio un paso más hacia la mujer.

-¿Mi amiga?- rio sarcásticamente – A otro perro con ese hueso-

Kagome estaba justamente frente a Ayame y le quito sus gafas suavemente –Se que mi parecido con Kikyo te desagrada, pero no somos la misma persona y no deseo que me juzgues como si fuera ella.-

Ayame le dio una bofetada – ¡No me interesa quien seas, viniste aquí siendo Kikyo!- Sango quiso intervenir y ayudar a Kagome, pero Kaede la detuvo- ¿Cómo se que no te revolcaste con mi marido?-

-Porque no lo hice, y tú lo sabes- las lagrimas de la pelirroja seguían escurriendo, -Ayame,- dijo en con simpatía- Ya es suficiente, ya no tienes que cargar con ese odio, ya no mas- la tal Kagome Higurashi le sonrió a la pelirroja y abrió sus brazos para ella.

No supo que fue lo que tomo posesión de ella, pero se arrojo a los brazos de la chica y lloro como nunca había llorado antes, sacando de sí toda la amargura, el odio y el rencor que había alimentado por varios años.

-Shh, todo estará bien ahora-

La chica lloro por mucho tiempo, pero Kagome no se movió solo la dejo que siguiera. Ya que pasaron varios minutos, la chica se alejo poco a poco de la azabache y limpio sus ojos. –Gracias, lo necesitaba.- le sonrió.

-¿Está todo bien?- Preguntaron Inuyasha y Miroku desde la puerta, a lo cual Sango dijo que si y que las dejaran solas.

-Son cosas de mujeres- termino por decir, y los hombres como no sabían de estas cosas optaron por irse.

-Siento el haberme portado tan mal contigo Kagome.-

-No hay porque disculparse. De hecho yo no recuerdo nada ¿y tú?- dándole a entender que el asunto ya había sido olvidado. –Mira porque mejor no pasamos esta tarde haciendo dos cosas-

Todos la miraron curiosa, -Tu- señaló a Ayame –te harás un cambio radical de look, eres hermosa Ayame y debes explotar esa belleza- Ayame se sonrojo ante el comentario, nadie jamás la había llamado bella, excepto por Kouga y eso solo fue una vez.- Y tu- señalando a Sango – Planearas con nosotras una cena especial para darle a tu esposo y a toda la noticia.-

Chicas nos vamos de compras!-

-Ah la juventud de hoy- suspiro la anciana.

-¿Qué dices Kaede? Tu vienes también- las tres chicas jalaron a la anciana hacia la puerto y le pidieron a los varones que cuidaran a los niños.

-¿Crees que algún día entenderemos a las mujeres?- le pregunto Inuyasha a su hermano.

Miroku puso una mano sobre el hombro de su hermano, -Inuyasha, Inuyasha, vaya que eres iluso –suspiro cansado- a estas alturas deberías entender que jamás, JAMAS, entenderemos a las mujeres, no está en nuestros genes.-

-Palabras muy sabias hermano.-

{Centro Comercial}

Las chicas se dispersaron, Sango y Kaede fueron a buscar los alimentos para la cena de hoy. Mientras que Kagome y Ayame se fueron a un salón para que Ayame recibiera un nuevo corte, un facial, un manicure, y todo lo necesario para hacer resaltar su belleza. En el salón de belleza Ayame se sintió muy incómoda ante el escrutinio de las mujeres ahí. La veían como un bicho raro, pero el ver a Kagome a un lado de ella, de alguna manera le infundió fuerzas para seguir.

-Kagome- tomo asiento,- ¿En verdad crees que soy bella?- le daba pena preguntar, incluso su padre le decía que era fea, ¿Cómo no iba a creerlo ella también?

-Ayame, eres hermosa- le sonrió con una infinita simpatía, ya lo podía ver, esta pelirroja iba a ser una rompe corazones.

-Gracias- cerro los ojos y dejo que la estilista hiciera su trabajo. Al cabo de una hora y media ya la habían dejado como nueva. Kagome por su parte se había puesto a observar el lugar y vio como muchas mujeres venían a estos lugares sin necesitarlo, ¿tan baja tendrían la autoestima?

-Esta lista- menciono la estilista con orgullo.

Cuando Kagome la vio, se quedo atónita, -¡Ayame te ves genial!- Volteo su silla para que ella misma se viera en el espejo.

-No exageres- Y cuando se vio no se reconoció a sí misma, su cabello era un poco más corto, pero ahora tenía estilo, estaba cortado en el famoso estilo "Alas de Ángel". Su flequillo le daba un toque femenino que antes ella no poseía, su piel antes descuida ahora se veía tersa y suave. Pero lo que más le sorprendió fue su cara – ¿Esa soy yo?- ya no se veía como una anciana de cuarenta, ahora si aparentaba la edad que tenia, 27. Una hermosa pelirroja de veintisiete años, con unos ojos esmeralda espectaculares.

-Así es-

-Kagome llegamos lo más pronto posible, ¿Cuál es la emergencia?- pregunto Sango mientras recuperaba su aliento, y Kaede hacia lo mismo. Cuando sus miradas cayeron en Ayame no la reconocieron. –Ella es…-

-Soy yo- Dijo tímidamente la pelirroja.

-Wow, Si que te lo tenias muy escondidito Ayame,- dijo Sango graciosamente.

-Señorita Ayame, se ve preciosa- dijo la anciana sintiendo un orgullo maternal, nunca tuvo hijos pero estas chicas se habían ganado su corazón desde que las conoció, cada uno con una historia diferente pero siendo grandes seres humanos.

-Gracias Kaede,- se sentía agradecida con ellas, de verdad la estaban tratando como familia, pero más agradecida estaba con Kagome porque no se dio por vencida y siguió intentando ser su amiga.- Gracias-

{Mansión Taisho} Hora de la cena

Todos estaban en la mesa vestidos de manera formal, y aunque los hombres no comprendían el porqué tanta formalidad no tenían las fuerzas para pelear contra sus esposas. El mayor asombro que habían recibido hasta ahorita era el cambio tan radical de su cuñada Ayame, se veía muy bonita. Ahora entendían porque su hermano había decidido casarse con ella, no solo era talentosa también era hermosa. Lamentablemente, también estaban conscientes de las infidelidades del susodicho y se avergonzaban de compartir genes con él. Inuyasha por su parte aun no recordaba que el también había sido infiel.

-Ya pueden decirnos porque estamos aquí- comento Miroku mientras daba un bocado a su comida, -Por cierto Ayame te ves muy bien- le sonrió gentilmente a su cuñada, en sus palabras no había nada de perversión, sus días de pervertido habían quedado atrás. Okay, admitía que con Sango se permitía mostrar ese lado libidinoso, pero solo con ella.

La pelirroja le agradeció y después volteo a ver a Sango, Miroku hizo lo mismo y después todas las miradas se fueron con la peli-café.

-Es hora Sango chan- le dijo Kagome animadamente.

Sango dio una bocanada de aire y se puso de pie –Hoy es un día especial porque, debo anunciar que yo…- en eso sonó el timbre.

-De seguro son el señor Sesshomaru y la señora Kagura- comento Kaede, -iré a abrir la puerta.-

La anciana se levanto y se dirigió a la puerta, mientras tanto en la mesa la expectativa se hacía evidente.

-¿Qué se traen entre manos amor?- le pregunto Inuyasha a su esposa mientras le daba un beso.

-Es una sorpresa Inuyasha- ella correspondió a su beso, cuanto amaba a este hombre, y pensar que solo le bastaron dos meses para enamorarse de un desconocido. A veces quisiera quedarse aquí para siempre y pretender que siempre fue la señora Taisho, pero en el fondo sabia que tarde o temprano tendría que decirle la verdad a Inuyasha, solo esperaba que el la amara lo suficiente como para perdonarla.

No usted no puede pasar!- grito Kaede con desesperación.

Aléjate de mi estúpida anciana!- grito una voz que todos conocían muy bien, y a Inuyasha le pareció muy familiar.

-Oh no…- murmuro por lo bajo Kagome. Mientras que Sango, Miroku y Ayame compartían miradas que decían "esto no terminara bien."

-Señorita entienda ahorita no es el momento- la ama de llaves insistió pero sin fruto alguno.

La mujer de cabello negro empujo a la anciana y abrió la puerta del comedor con brusquedad. Todas las miradas se posaron en ella: Sango, sintió estremecerse porque nada bueno podría salir de este suceso; Miroku sintió pena por las vidas que iban a salir lastimadas cuando todo saliera a la luz; Ayame sintió el odio que hace pocas horas había liberado, regresar a ella; Kagome sintió tristeza porque finalmente su mundo se había derrumbado, no solo el suyo pero también el de las personas que había llegado a apreciar y querer como familia; Inuyasha por su parte sintió una punzada tanto en su corazón como en su mente, algo le decía que conocía a esta mujer, ¿pero qué?

-¿Quién eres y que haces en mi casa?- pregunto Inuyasha con una confusión evidente.

-Yo soy,- volteo a ver a Kagome con superioridad, dándole a entender que venía a reclamar lo que era suyo, -Kikyo Taisho, tu esposa-

{-}

¡Hasta aquí llego este capi!

Miko Eternal Kagome: ¡Hay gracias por leerme! Lo siento… a la historia aun le falta un poquitín mas para terminar. Siento la demora y muchos besos y abrazos para ti también. Feliz 2012 (muy muy atrasado, lo sé U^^) Uno de mis propósitos fue lograr terminar esta historia antes de que el año termine, deséame suerte.