Lamento la demora, pero como a todos la vida me ha dado unos golpes un poco difíciles y debido a eso no había tenido la oportunidad de regresar a esta historia. Debo decirles que planeaba terminarla mucho más rápido, pero al parecer se va a alargar un poco… espero que no les moleste.
Tengo dos anuncios: (Interesados/as mándenme un PM)
Estoy en busca de un/a Beta.
Me gustaría embarcarme en un proyecto conjunto con otro/a autor/a es algo que siempre he querido hacer y si encuentro a una persona dispuesta a trabajar conmigo, pues ¿Por qué no?
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Capitulo XV
./ "Adiós Kagome, Bienvenida Kikyo" /.
-¿Mi esposa?- pregunto Inuyasha con incredulidad.
-Sí- Kikyo cambio su semblante de superioridad a uno de fingido sufrimiento- ¿Qué acaso no me recuerdas amor? No tienes idea de lo que he pasado- unas lagrimas brotaron de su rostro y se abalanzo a Inuyasha abrazándolo fuertemente.
Sango y Miroku se miraron entre ellos, no sabiendo que hacer de la situación. Estaban más que conscientes que Kikyo estaba mintiendo, pero ¿Cómo explicar lo que en realidad había pasado? Sabían que Kikyo se inventaría algo para salir libre de culpa, sin embargo también estaba Kagome e independientemente de las circunstancias ella también había sido parte del engaño. Por otra parte Kagome estaba demasiado confundida como para actuar, no tenía ni la menor idea de que Kikyo fuese a aparecerse tan pronto. ¿Qué haría ahora? ¿Qué le diría a Inuyasha? ¿Qué le diría a los niños?
Inuyasha se sentía bastante incomodo con todo lo que estaba pasando. Sin embargo al ver a la extraña quien insistía en decir que era su esposa, el sintió una punzada en el pecho advirtiéndole que quizás era verdad, pero… ¿Y Kagome? – ¿Alguien me podría explicar lo que está pasando aquí?- Lentamente retiro los brazos de Kikyo de encima suyo y volteo a ver a todas las personas que se encontraban en la sala. Nadie pronuncio palabra alguna, y Kaede ya se había retirado para asegurarse de que los niños no bajaran para no presenciar tal espectáculo.
-Inuyasha…- Kagome no tenía idea de que decir. El albino miro a la mujer que él creía era su esposa esperando a que continuara, pero ella no lo hizo.
-Kagome, ¿tú sabes algo?- algo estaba mal, lo podía ver en la mirada de la azabache, - Lo que esta mujer Kikyo dice, no es verdad ¿cierto?-
Todos guardaron silencio, incluso Kikyo quien no podía esconder la satisfacción de ver a la otra chica morir ante el escrutinio de su esposo. Miroku y Sango se tomaron de la mano, y la mujer de cabellera café miro a su esposo con ojos suplicantes pidiéndole con la mirada que interviniera, pero ambos sabían que sería inútil.
-Inuyasha yo…- Los ojos de Kagome comenzaron a cristalizarse, ¿Cómo explicarle que había sido cómplice de un engaño? ¿Cómo decirle al hombre que amaba que le había mentido todo este tiempo?
El se acercó a ella con pasos temblorosos y la tomo de los hombros – No es verdad, dime que no es verdad,-
Miroku se soltó suavemente del agarre de su esposa y se acerco a la pareja, -Hermano cálmate por favor, -
-¿Cómo demonios quieres que me calme?- dijo Inuyasha sin gritar ya que sus hijos estaban en el hogar. Tampoco aparto la mirada de Kagome, aun esperaba su respuesta, pero en su interior se estaba albergando una ansiedad terrible porque ya se imaginaba la respuesta.
-Déjame explicarte por favor- le dijo Kagome con lágrimas en los ojos, -No es lo que tú crees,-
El la soltó bruscamente y se paso una mano por el cabello – Es verdad lo que Kikyo dice, ¿no es así?-
-No exacta…- fue interrumpida por la víbora venenosa.
-¿Soy o no soy la verdadera esposa de Inuyasha Taisho?- desafío Kikyo.
Kagome la miro con desconfianza y recelo, luego volteo a ver a Inuyasha una vez más –Sí, pero…-
Esta vez fue Inuyasha quien la interrumpió -¿Me mentiste todo este tiempo?- la miro con una mezcla de dolor e ira, -¿Qué pretendías impostora?- escupió con veneno.
-Inuyasha todo esto tiene una explicación, déjame explicarte por favor,- le dijo Kagome entrando en la desesperación.
Inuyasha la miro y estaba a punto de ceder ante sus suplicas a final de cuentas él se había encariñado con tal impostora. Sin embargo, Kikyo intervino una vez más antes que la fachada saliera al descubierto.
-¿Con que nos vas a salir ahora mentirosa?- dio unos pasos hasta quedar al lado de Inuyasha – ¿Acaso vas a decir que yo te pedí que mintieras por mi? ¿Qué yo te pedí que engañaras a mi familia?- dijo con unas lágrimas de cocodrilo, vaya que era buena actriz.
-¡Eso fue lo que paso!- contesto la azabache levantando la voz, -diles Kikyo, diles que pensabas irte con Naraku, porque según tu Inuyasha te maltrataba y ni siquiera te quería, anda dilo,- la reto Kagome, pero esta debió haber sabido que Kikyo jamás admitiría algo así.
-Vaya que las mentiras nunca terminan,- dijo Kikyo con algo de pena. –Yo jamás haría una cosa así,- dijo dignamente y después se volteo hacia su esposo y lo tomo del rostro, -tu sabes que te amo, ¿verdad Inuyasha?- sin más ni menos, lo apretó hacia ella y le dio el beso más apasionado que jamás le había dado a él. Con otros hombres había compartido mucho más.
El tardo un poco en responder pero su cuerpo reacciono por sí solo y le correspondió. No entendió el por qué lo hizo, por que en su corazón estaba grabada la sonrisa de Kagome y su tan grande nobleza, pero siguió besando a esta mujer por que dentro de su ser sabía que era alguien importante en su vida.
Poco a poco se separaron, -Vez amor, te amo, y tu a mi también,-
Su mirada ámbar volteo hacia con Kagome y tuvo el deseo de explicarle que no sabía por qué lo hizo, quería explicarle que no había sido su intención, que se había equivocado. Pero su orgullo pudo más y tomo a Kikyo por la cintura, -Kagome, si es que así te llamas, puedes irte largando de esta casa.-
Ella abrió la boca, pero no salió palabra alguna.
Fue Miroku quien finalmente intervino –Hermano creo que te estás precipitando, deberías darle una oportunidad a la señorita Kagome para que se explique,- El, al igual que su esposa sabían bien la clase de calaña que tenían por cuñada y Kagome había cambiado todo eso, ella no se merecía este trato, cuando no hizo más que dar de su cariño y comprensión.
-¿Qué explicaciones pudiera haber para algo así Miroku? O me vas a decir ¿que tu sabias del engaño?- dijo Inuyasha prácticamente echando fuego por los ojos. Antes de que Miroku pudiera decir algo Kagome respondió.
-No, nadie sabía Inuyasha- contestó Kagome, mientras recogía los pedazos de dignidad que le quedaban. –Solo yo, y no vine aquí para engañar a nadie de la manera que tú crees, solo que las cosas se dieron de esa manera,- se acerco a él sin importar que en ese momento tuviera a Kikyo de su lado, - Te lo preguntare una vez más, ¿Me dejaras explicarte y decirte la verdad?- preguntó ella con una luz de esperanza reflejada en sus ojos. Había sentido el amor de Inuyasha hace incluso unos minutos, el no se podría olvidar así como así de sus sentimientos ¿o sí?
Su corazón le gritaba que la dejara hablar, que de seguro había una perfecta explicación para este embrollo. Sin embargo su mente le decía lo opuesto, que no la escuchara, que ella le había mentido y lo había engañado haciéndole lo peor que se le podía hacer a una persona.
Enamorarla… con engaños.
-No tienes nada que explicarme,- la miro con una fingida simpatía, -yo entiendo perfectamente, - se soltó de Kikyo, y esta pensó que estaba perdiendo la batalla, ya que el albino tomo a la azabache del mentón –Yo te entiendo, y sabes que… -se acercó a los labios de la chica y por un momento todos creyeron que él iba a besarla, en realidad ganas no le habían faltado, pero lo que hizo fue susurrarle –Quiero. Que. Te. Largues.- dijo enfatizando cada palabra. –Jamásregreses, a menos de que quieras pasar el resto de tus días en prisión.-
Todos se quedaron atónitos ante su reacción. Inuyasha jamás había sido tan cruel y despiadado ni siquiera con Kikyo en sus malos tiempos. Rápidamente tomo a la chica del brazo y la jalo hasta la puerta de la entrada prácticamente a rastras. –Ya estas advertida,- la arrojo hacia afuera y esta cayó al suelo sin dejar de mirarlo.
-Inuyasha…- susurro sin dar crédito a las acciones del hombre a quien ella amaba.
Su mirada fue fría al cerrar la puerta, mientras que su corazón lloraba por ella. Era el error más grande que había cometido en su vida, él lo sabía, pero ni así pudo hacerle caso a su corazón e irse a disculpar. No soltó la perilla de la puerta por varios minutos después de haberla cerrado frente a la impostora. ¿Por qué tuvieron que ser las cosas así? ¿Tan malo fue como para que le tocara sufrir tal engaño?
Sintió una mano femenina en su hombro y sabia que le pertenecía a la extraña, más bien a su esposa. Bruscamente la alejo de su hombro y volteo a verla con ira, no estaba seguro si esa ira era porque se había ido por tanto tiempo o porque la presencia de esta mujer arruino su mundo… su mundo con Kagome.
-No creerás que puedes entrar campante así como así, ¿verdad?- se acercó peligrosamente a ella y la tomo del brazo, -ven conmigo,- ambos se encaminaron hacia el despacho de Inuyasha y se encerraron ahí para evitar la intervención de terceros. –Ahora sí, cariño,- dijo con sarcasmo, -¿Por qué regresaste?- se sirvió una copa de vino y se sentó en la silla de su escritorio esperando a que esta mujer le diera una muy buena razón por la cual vino a arruinarle la vida. Ya que por mas esposa suya que fuera, el lazo que se había creado entre él y Kagome caló hondo en su corazón, pero no fue suficiente enemigo para su orgullo.
-Inu bebe, déjame explicarte- dijo ella al sentarse en las piernas del albino y besarle el cuello, - veras… durante las vacaciones que te dije que me tomaría- beso, -me encontré con esa tal Kagome y,- beso, -ella junto con otro hombre, quizás ese tal Naraku que menciono, me secuestraron y,- le comenzó a desabrochar la camisa lentamente, - idearon este plan en donde ella se hacía pasar por mí para robarte de tu fortuna,-
A estas alturas del "juego" Inuyasha aun no había hecho movimiento alguno y la dejo continuar, pero si hablo -¿Y cómo es que regresaste hasta ahora?-
Para este entonces ya le había quitado la camisa a Inuyasha- Me escape, se me presentó una oportunidad y la tome porque me moría de ganas de regresar a ti amor,-
El sonrió de medio lado y ella sabía que lo tenía a sus pies, que tonto, pensó – Una última pregunta,- se escucho la voz de Inuyasha cerca de su oído, - ¿Qué tan estúpido crees que soy?-
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Mientras tanto la azabache poco a poco fue levantándose, no pudo evitar llorar por largo rato y emprendió su camino sin rumbo alguno lo único que quería era alejarse lo más pronto de allí. Estaba a mitad del jardín de la gran mansión para cuando su deseo de mirar atrás la venció. Cuando volteó, pudo observar una luz que provenía de la habitación de los niños y eso le partió el corazón, ¿Qué sería de ellos ahora? Gracias a Dios Kaede había ido con ellos, esperaba con todo su corazón que los cuidaran bien, porque en su poco tiempo con ellos los llegó a amar tanto como si fuesen sus propios hijos.
Como si fuese una escena cliché de película comenzó a llover y una sonrisa sínica adorno el rostro de Kagome. –Genial, justamente lo que me faltaba,- Dando un último suspiro y suprimiendo las lágrimas que le quedaban dio media vuelta y siguió con su camino para pronto toparse con unos ojos tan dorados tan iguales pero tan diferentes a los de Inuyasha.
El extraño no estaba solo, lo acompañaba una hermosa mujer con unos ojos rojo oscuro e intenso. Los desconocidos la miraron seriamente como si la estuvieran examinando pero no dijeron nada, poco a poco se acercaron y Kagome pensó por unos segundos que quizás le harían daño pero ninguna aura emanaba esa clase de personalidad aunque con sus rostros serios y neutrales era difícil saber.
-Toma- le dijo el hombre de mirada dorada mientras le extendía su paraguas. Kagome lo miro un poco confundida, ya que de todas maneras estaba empapada no tenia caso tener un paraguas ahora, a diferencia de ellos que estaban secos. Rápidamente llego un hombrecito vestido de traje y les ofreció un paraguas nuevo a la pareja.
-Gracias Jaken,- contestó la mujer, -por favor tómalo, como veras tenemos uno extra así que no tiene caso que te sigas mojando-
-Gracias- dijo la joven de ojos chocolate.
-¿Qué haces aquí?- pregunto sin preámbulos el albino. La pareja la observo por unos momentos esperando una respuesta, pero Kagome no sabía que decir. Lo más probable es que estas personas fueran parte de la familia Taisho que ella aun no conocía del todo.
Kagome se quedo muda y quiso formular algo coherente que decir. Al no recibir respuesta la pareja se miraron entre ellos y al parecer se comunicaron sin palabras ya que la mujer se acerco a la azabache y tomo el paraguas para que cubriera a ambas, mientras su pareja dio media vuelta y comenzó a caminar hacia un auto lujoso de color negro.
-Acompáñanos-
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Danita-Inu: Awww muchas gracias por las lindas palabras, la verdad que son muy animadoras. Créeme que habrá "Estrellas" para rato.
Toki o Koete: ¡Konichiwa! Yo también pensé que para este entonces ya estaría cerca del final. De hecho el diseño original para este fic era para 15 capítulos pero me di cuenta que dejaba muchos cabos sueltos asi que me vi en la necesidad de alargarlo (Aunque no creo llegar a los 40 caps U^^). Muchas gracias por felicitarme, me alegra saber que de vez en cuando me salen las cosas bien xD. Jajaja, con respecto a Inu y 'Roku la verdad que si me gusta divertirme con ellos, no es que sea buena comediante pero me gusta hacer reír a los demás.
¡Gracias a ti!
Abiy: Muajajaja… la maldad es inherente en mí. Pues aquí está la continuación, sintonízanos el siguiente año a la misma hora y en el mismo lugar.
Rijeayko: Se que me tardo muuuchisimo, y no tengo perdón. Sin embargo, como lectora que soy entiendo lo decepcionante y frustrante que es cuando tus historias favoritas las dejan de escribir sin terminar (#. es un horror), por eso jure solemnemente que mientras este dentro de mis posibilidades, terminaría mis historias (así me tomara 10 años). A mí también me encanta Ayame… ese Kouga ya lo traigo, más le vale que se redimida antes de terminar la historia. Tratare de actualizar más rápido, pero no prometo nada.
