Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación.

CAPITULO XIV

Cuando pudieron escaparse de sus hermanos, era casi de noche, Blaine y Lizzie se reunieron en la habitación del chico.

- ¿vas a quedarte con el poder? – le preguntó Blaine a su gemela.

- no lo sé – contestó con ciertas dudas – no quiero excederme de poderes, tengo que priorizar los que voy a conservar – explicó.

- es lo mejor Liz, no puedes arriesgarte a perder el control – dijo con preocupación Blaine.

- empecemos contigo – Lizzie se frotó las manos – es un poder muy interesante, es una lástima que a la señorita Pillsbury no le guste – hizo una mueca con la boca acompañado de un encogimiento de hombros – ¿seguro que quieres que vea contigo? – cuestionó buscando la mirada de su hermano.

- claro que quiero compartir esto contigo Lizzie – contestó mientras apretaba una mano de la castaña, le dedicó una sonrisa cargada de cariño – eres mi otra mitad y entre nosotros nunca hubo secretos.

- tienes razón – apretó el agarre sonriendo – ahora debes darme tu cadenita – pidió estirando la mano, vio cómo su hermano se desprendía de su amuleto de la suerte, lo apretaba una vez en sus manos y recién se lo entregaba – pon tus manos en mis sienes – Blaine obedeció, puso cada mano sobre las sienes de su hermana, ella apretó el collar con los ojos cerrados, él la imitó, utilizando su conexión mental pudo ver lo mismo que veía Lizzie.

Un pequeño Kurt de siete años estaba sentado sobre su cama mirando el dije con forma de copo de nieve, de un color blanco con plateado.

- ¿qué sucede? – le preguntó Holly sentándose a su lado.

- ¿crees que le va a gustar? – cuestionó indeciso, miró a su madre esperando que ella tuviera la respuesta que necesitaba.

- ¡por supuesto que le va a gustar! – Contestó sonriendo – sabes que a Jude le encanta la nieve – el pequeño asintió sonriendo, con un dedo acarició el regalo – pero le falta algo – dijo sacándolo de sus pensamientos.

- ¿qué cosa? – preguntó Kurt sin entender.

- pues la cadenita – contestó su madre como si fuera obvio, de su bolsillo sacó una cadenita gruesa de plata, colocó el dije y estiró el brazo con la cadenita entre sus dedos, el adorno daba vueltas brillando con la luz del sol.

- es perfecto – susurró Kurt, su madre lo rodeó por los hombros, sonriendo ambos.

Lo siguiente que se vio fue a Blaine desenvolviendo un paquete, abrió una cajita revelando el regalo de Kurt.

- ¡es un copo de nieve! – exclamó Blaine con felicidad.

- ¿te gusta? – le preguntó Kurt con algo de dudas.

- me encanta – Blaine abrazó con cariño a su amigo – gracias Kurt – susurró, el castaño apretó el agarre con los ojos cerrados. Cuando se separaron, Blaine corrió hacia su padre para que le colocara el collar.

Lo siguiente que vieron fue a Blaine junto a su padre.

- ¿qué sucede? – le preguntó John con preocupación.

- voy a extrañar estar aquí – respondió Blaine cabizbajo, su padre frenó sus pasos, se agachó para poder estar a la altura de su hijo – sé que voy a estar con mis hermanos pero me gusta estar con los demás – bajó la mirada hacia sus manos – voy a extrañar jugar con Kurt.

- vamos a verlos pronto – prometió John – ¿sabes que hago cuando extraño a mamá y a ustedes? – preguntó, su hijo se limitó a negar con la cabeza – aprieto fuerte entre mis manos el anillo de matrimonio y la pulsera que tú y tu hermana me regalaron – señaló una pulsera de plata que tenía los nombres de los cuatro hermanos – eso me ayuda a sentirlos cerca – sonrió al ver la mirada de su hijo, esos ojos llenos de preguntas que no eran dichas en voz alta – cuando extrañes a Kurt solo debes apretar el collar que te obsequió, y no tardarás en sentirlo cerca tuyo.

- gracias papá – agradeció Blaine, John lo abrazó con fuerza, luego retomaron su camino, el niño iba con una mano sosteniendo lo que se convertiría en su amuleto de la suerte.

Lo siguiente que vieron fue a Blaine sentado a los pies de una cama, miraba su cadenita suspirando, la daba vueltas, le gustaba la forma en la que giraba.

- ¿extrañas a Kurt? – escuchó que decía su gemela mientras entraba y se sentaba a su lado.

- si – contestó con un gesto de tristeza, Lizzie apoyó la cabeza sobre los hombros de su gemelo, con una mano se sacó el collar que tenía, era parecido al de su hermano, pero del suyo colgaba una luna plateada.

- yo también extraño a Ray – murmuró haciendo un mohín con los labios. Blaine apoyó su cabeza sobre la de ella, entrelazando su mano libre con la de Lizzie.

- los veremos pronto – susurró.

- eso espero – respondió de la misma forma, sin dejar de ver esa luna, y el mensaje que tenía grabado – mi Izzi – murmuró.

Eso fue lo último que vieron, Blaine abrió los ojos separándose, los gemelos se vieron de frente, se dieron cuenta que ambos tenían los ojos llorosos.

- ¿cómo pudimos olvidar estas cosas? – cuestionó Blaine.

- no es nuestra culpa – le recordó Lizzie, bajó la mirada hacia el collar de su hermano – creo que lo que sientes por Kurt se remonta a nuestra niñez – sonrió con los labios – es una conexión muy fuerte – levantó la vista notando a Blaine algo abrumado – sé que es difícil, créeme que lo sé – el moreno le apretó una mano – no huyas de lo que sientes Blaine, él es la persona que llevas esperando todos estos años, él es la razón por la que tus otras relaciones no funcionaron.

- lo sé – reconoció el chico.

- solo no pierdas el tiempo – su hermano estuvo a punto de replicar – antes que digas algo veamos mis recuerdos – se quitó su propio collar y repitiendo los pasos anteriores cerró los ojos, esperando a sentir las manos de su hermano – aquí vamos – murmuró.

Lo primero que vieron fue a una pequeña Rachel en compañía de Will, el hombre tenía el collar con forma de luna de Lizzie entre sus manos.

- ¿por qué elegiste una luna cariño? – preguntó con curiosidad mirando los ojos marrones fe su hija.

- porque Izzi es mi luna – contestó Rachel como si fuera obvio – yo soy su sol, pero que sería del sol sin la luna – preguntó con dramatismo – y es lo mismo con nosotras – su padre la cuestionó con la mirada – que sería de mí sin ella... Nos complementamos papi – explicó – Izzi nunca le tuvo miedo a mi fuego, ni a lo que podía hacer con mi mente – sonrió mirando el regalo – yo sé que siempre va a estar cuando la necesite, como el sol y la luna, siempre haciéndose compañía – Will sonrió con ternura.

- es un regalo perfecto – opinó.

- lo es – dijo con orgullo Rachel – pero de todas formas también le daré sus galletas favoritas – Will rió al ver el gesto serio de su hija.

Lo siguiente que vieron fue a Lizzie mirar su regalo con admiración, grabando en su mente cada detalle.

- es hermoso Ray – comentó levantando la mirada para ver los ojos de la morena.

- y no viste la mejor parte – dijo Rachel, se quitó el collar que Lizzie le había regalado – encajan – le mostró como ambos dijes encajaban a la perfección – es porque nos complementamos – sonrió entusiasmada.

- wow ahora es mucho más especial – comentó contagiándose de la sonrisa de la pequeña morena – gracias Ray – la abrazó con cariño – te quiero mucho – la morenita levantó la cabeza para besarle una mejilla pero el beso fue muy cerca de los labios, las dos sonrieron con timidez totalmente sonrojadas.

Lo siguiente que vieron fue a Rachel y Lizzie despidiéndose.

- ¡Izzi espera! – gritó la morena corriendo, Lizzie volteó para recibir el cuerpo de su amiga, quien se aferró a su cuello – no te vayas – pidió con la voz a punto de quebrarse, Lizzie la abrazó con fuerza, levantó la vista hacia su madre, ella le sonrió con tristeza.

- nos veremos pronto Ray – prometió en voz baja – mírame Ray – le pidiò cuando se separaron – cuando menos te des cuenta voy a volver – sonrió esperanzada – y cuando lo haga lo primero que haré será unir nuestros collares – sacó el suyo y la morena la imitó, los acercaron encajándolos – no voy a dejarte, eres mi sol.

- y tu mi luna – agregó Rachel sonriendo con tristeza, Lizzie la abrazó de nuevo.

- ten – Lizzie se quitó la pulsera que llevaba, era de oro con su nombre escrito, la dejó sobre la mano de Rachel – vendré a buscar esto – le sonrió con cariño – nos vemos pronto – susurró, la abrazó de nuevo, ella tampoco quería despedirse, sobre todo porque sentía que algo malo iba a suceder.

- adiós – susurró Rachel rompiendo el abrazo – adiós tía El.

- nos vemos pronto pequeña – dijo la mujer abrazando con cariño a la morena, sin saberlo, ese fue el último abrazo que compartieron – te quiero Rach, y no te preocupes que cuidaré a Lizzie – susurró solo para que ella escuchara, le dio un maternal beso en la frente antes de separarse.

Lo siguiente que vieron fue a Lizzie en un auto junto a su madre, la niña iba sosteniendo su collar.

- ¿te encuentras bien cielo? – le preguntó su madre.

- no lo sé – contestó con repentina tristeza, levantó la vista mirando a la mujer – tengo miedo – susurró.

- ¿de qué? – preguntó Eleanor sin entender, al verla con los ojos llorosos la abrazó acercándola a ella.

- de que algo malo le pase a Ray o a alguien de nuestra familia – contestó – vamos a estar separados, no vamos a poder protegernos.

- eres muy perceptiva Lizzie – opinó su madre – no puedo decirte que no corremos peligro, pero debes saber que todos sabemos cómo enfrentarnos a ello – explicó lo mejor que pudo – nada malo le va a pasar a Rach ni a ninguno de ustedes – la pequeña Lizzie asintió sin dejar de apretar su collar – la amistad que tienes con Rachel no es algo que vaya a desaparecer cariño.

- ¿cómo lo sabes? – cuestionó viéndola a los ojos.

- porque lo veo, sé que son niñas todavía, pero no me cabe duda de que siempre van a estar para apoyarse, y con el tiempo van a ser mucho más – le guiñó un ojo pero la pequeña no entendió.

- si tú lo dices – susurró Lizzie sin llegar a entender de qué hablaba su madre.

Aquello fue lo último que vieron.

- al parecer Rachel es tu otra mitad y no yo – comentó Blaine sonriendo al ver el rostro sonrojado de su hermana – sabes, deberías tomar tu propio consejo.

- oh vamos, yo te aconsejé – se quejó Lizzie empujando amigablemente a su hermano.

- de acuerdo, de acuerdo – dijo riendo – mi consejo es simple – miró esos ojos que le pedían a gritos que le dijeran que hacer – no temas al amor Liz – el cariño en su voz estremeció a Lizzie – lo digo en serio, siempre tienes esas relaciones esporádicas donde tu terminas todo antes que se torne serio, ahora que de verdad sientes algo verdadero, no lo eches a perder solo porque temes enamorarte – la castaña bajó la mirada – sé que no los conocemos bien, pero también sé que es inútil ignorar lo que sentimos, sobre todo al ser algo tan nuevo y lindo – sonrió negando con la cabeza – quizá estamos grandes para esos sentimientos de adolescente pero por otro lado nos merecemos ser felices.

- quien diría que debajo de esos rulos y esa barba de leñador hay una persona inteligente – comentó Lizzie recibiendo un golpe con un almohadón por parte de su hermano – era un cumplido – se quejó riendo, Blaine se le tiró encima abrazándola con cariño, ella correspondió de la misma forma, refugiándose en su pecho, escuchar los latidos del corazón de su gemelo siempre la relajaba.

- debes ir a recuperar tu pulsera – opinó sonriendo – ¿yo tendré una? – cuestionó con curiosidad.

- seguro hay una persona que lo sabe – contestó Lizzie besando la mejilla de su gemelo – ve por tu ángel hermano.

- y tú por tú estrella de fuego – añadió Blaine sin dejar de sonreír.

- argh somos de lo más cursis – se quejó Lizzie negando con la cabeza mientras se levantaba de la cama, se dirigió hacia la puerta pero antes de salir volteó para ver a Blaine – creo que voy a seguir tu consejo – sonrió de lado – y yo que quería hacerme desear – antes de desaparecer escuchó la risa de su hermano.

Lizzie caminó por los pasillos, buscando a Rachel.

- oye Santana – llamó a la latina.

- ¿qué pasa? – le preguntó deteniendo sus pasos.

- ¿sabes dónde puedo encontrar a Rachel? – preguntó, la latina la miró con curiosidad.

- seguro debe estar en el auditorio – contestó – en este sector – le indicó por dónde tenía que ir.

- gracias Santana – agradeció Lizzie.

- oye – la castaña frenó sus pasos – cuida a Rachel ¿quieres? – Lizzie la vio sin entender – no es que me importe o algo – desvió la mirada – pero sufrió mucho y no suele abrirse a nadie.

- no te preocupes – le sonrió Lizzie – no tengo intensiones de lastimarla de ninguna forma – Santana asintió y siguió con su camino - ¡tú cuida a Brittany! – La latina la vio por detrás de su hombro – quizá no la recuerdo pero siento que es muy importante para nosotros – se encogió de hombros – en los recuerdos vimos que somos familia, y tanto mis hermanos como yo cuidamos a nuestra familia, así que no te atrevas a lastimarla Santana.

- me agradas – terminó diciendo Santana – y sobre lo otro, descuida, amo mucho a Brittany, jamás me perdonaría lastimarla.

- entonces estamos en orden – aceptó Lizzie, se despidió de la chica y siguió con su camino, a medida que se acercaba al auditorio empezó a escuchar una voz hermosa. Cuando entró vio a Rachel en medio del escenario cantando.

Lately life is like a dream (Últimamente la vida es como un sueño)

Watching it through a smoky screen (Mirándola a través de una pantalla llena de humo)

Finding ways to slip away (Encontrando maneras de escabullirme)

Until I can be with you some day (Hasta que pueda estar contigo algún día)

Aprovechando que no la había visto entrar, se sentó en la parte de atrás, se recargó sobre los asientos, prestando absoluta atención a lo que cantaba la morena.

In the darkness (En la oscuridad)

You call my name (Tú llamas a mi nombre)

But only an echo came (Pero sólo un eco llega)

I can hear you (Puedo oírte)

I'm following your voice (Estoy siguiendo tú voz)

I'll travel (Viajaré)

Through the night (A través de la noche)

I'll follow (Seguiré)

The fireflies (Las luciérnagas)

The wolves may call (Los lobos pueden aullar)

My head may fall (Mi cabeza puede caer)

Your voice will guide me through it (Tú voz me guiará a través de esto)

I'll smile (Sonreiré)

Through the pain (A pesar del dolor)

I'll search till I forget my name (Buscaré hasta que olvide mi nombre)

Rachel cantaba caminando por el escenario, a veces miraba al frente pero estaba tan concentrada en su canción que no se había dado cuenta que tenía espectadores.

To find you (Para encontrarte)

With the sun to keep me warm (Con el sol para mantenerme caliente)

And your voice to guide me home (Y tú voz para guiarme a casa)

Could've sworn I saw your face (Podría haber jurado que vi tu cara)

But I guess that I see you every place (Pero supongo que te veo todos lados)

People say I've lost my mind (La gente dice que he perdido la cabeza)

I'm starting to wonder if they're right (Estoy empezando a preguntarme si tienen razón)

But my heart knows it can't be wrong (Pero mi corazón sabe que no puedo estar equivocada)

when the wind blows (Cuando el viento sopla)

I know that song (Conozco esa canción)

I can hear you (Puedo escucharte)

I'm following your voice (Estoy siguiendo tú voz)

I'll travel (Viajaré)

Through the night (A través de la noche)

I'll follow (Seguiré)

The fireflies (Las luciérnagas)

The wolves may call (Los lobos pueden aullar)

My head may fall (Mi cabeza puede caer)

Your voice will guide me through it (Tú voz me guiará a través de esto)

I'll smile (Sonreiré)

Through the pain (A pesar del dolor)

I'll search till I forget my name (Buscaré hasta que olvide mi nombre)

To find you (Para encontrarte)

Cuando terminó de cantar se sorprendió al escuchar unos aplausos, levantó la vista viendo a Lizzie que aplaudía sonriendo.

- ¿qué haces? – preguntó Rachel cuando vio a la chica subir al escenario.

- te estaba buscando – contestó – cantas increíble Rachel – la morena se sonrojó y bajó la mirada algo avergonzada – oye… ¿tienes mi pulsera? – Ante aquella pregunta Rachel levantó la vista, creyendo haber escuchado mal – se supone que tenías que dármela cuando volviera.

- ¿cómo? – preguntó sin entender.

- tomé prestado los poderes de la señorita Pillsbury y vi la historia de esta cadenita – se sacó la luna que tenía por debajo de la remera, Rachel la imitó, se acercaron para poder unir sus relicarios - ¿quieres tener una cita conmigo Rachel? – preguntó con nerviosismo, ella rió al verla rascarse la nuca.

- veo que no pierdes ese tic – comentó Rachel mientras retiraba las manos de la castaña para poder entrelazarla con la suya – me encantaría tener una cita contigo pero yo me encargo de todo – exigió.

- de acuerdo – terminó aceptando Lizzie - ¿y mi pulsera? – preguntó de nuevo, Rachel sonrió ante la insistencia, se agachó para poder levantar su pantalón, del tobillo retiró la pulsera.

- llevo esperando este día desde hace casi veinte años – susurró dejando la pulsera en la mano de la castaña.

- lo siento – dijo de la misma forma Lizzie – sé que ninguno de nosotros tiene la culpa, pero de todas formas me duele ver el dolor que les causamos – Rachel notó la tristeza en los ojos de la chica – pero no iremos a ningún lado Rach – prometió, la morena se aferró a su cuerpo, tal y como había hecho en el recuerdo – por lo menos no me iré sin ti – se quedaron por largos minutos abrazadas.

- sé que acordamos ir lento pero… - las palabras de Rachel se vieron interrumpidas por los labios de Lizzie, a diferencia del beso anterior, ese fue intenso, sus labios se acariciaban con ímpetu, la morena lamió el labio de la castaña pidiendo permiso, el cual obviamente fue concedido. Lizzie atrajo más cerca suyo a Rachel, apretando sus cuerpos. Pero en un momento empezó a sentir un olor extraño, como si algo se quemara. Rompió el beso y observó su cuerpo, su remera se estaba quemando, se apresuró a quitársela, luego miró a Rachel.

- ¿qué sucedió? – preguntó sin entender.

- tus manos – dijo maravillada Lizzie, la otra chica observó sus manos dándose cuenta que estaban en llamas – hiciste fuego Rachel – se acercó para verlas mejor, sin ningún temor tocó las manos de la morena, ella intentó alejarse pero Lizzie la detuvo – no me queman – la tranquilizó.

- ¿por qué? – preguntó sin entender.

- ¿recuerdas cómo apagarlas? – Cuestionó la castaña, Rachel asintió, cerró los ojos y las manos, segundos después las llamas desaparecieron – vamos a mi cuarto y te explico – le tomó una mano para desaparecer. Una vez que estuvieron allí, Lizzie buscó una remera para ponerse, mientras que Rachel se sentó en la cama, esperando a escuchar las respuestas – estuve conversando con el tío Will – contó bajo la atenta mirada de la chica – él me dijo que copié el poder del agua a tu madre, en un espasmo cuando era pequeña.

- ¿por eso mi fuego no te lastima? – preguntó intentando entender.

- el tío Will dijo que mis poderes derivan del agua, soy como una esponja o algo así – le restó importancia con una movimiento de la mano – al parecer eso, y el hecho que el poder haya sido de tu madre provoca que tu fuego no me lastime, pero solo tu fuego, el que haces con las chispas si me lastima.

- lo sé – bajó la mirada recordando cómo la había quemado.

- hey no te angusties – pidió Lizzie levantando la barbilla de Rachel – lo bueno es que ahora va a ser mucho más fácil que recuperes tus poderes, y también poder lograr que alcances tu máximo nivel – le sonrió con cariño, guardaron silencio por varios minutos.

- la próxima vez que nos besemos vamos a necesitar un extintor – opinó Rachel sonriendo con travesura.

- o tendré que usar ropa a prueba de fuego – bromeó Lizzie, ambas rieron relajadas.

- en ese caso mejor nos besemos sin ropa – dijo como si no importara Rachel, rompió en risas al ver el rostro sonrojado de la castaña.

- mejor vamos a cenar – pidió Lizzie – tengo hambre y creo que va a haber galletas con chispas de chocolate.

- hay cosas que no cambian – opinó Rachel de pie a su lado, entrelazaron sus manos y desaparecieron.

2020, Rochester, New York, habitación de Rachel, 02:34 am.

Una alarma sonó despertando a los dos grupos adultos de mutantes.

- un ataque – dijo Rachel antes que Lizzie preguntara, se apresuraron a cambiarse de ropa y desaparecieron. Se reunieron en la sala de monitoreo, donde Artie y su equipo tipiaban sin parar en sus computadoras, Will y Holly miraban una de las pantallas hablando entre ellos - ¿qué sucedió? – preguntó Rachel a su padre, el resto del equipo no tardó en llegar, tanto New Directions como The Magicians.

- un ataque en las ruinas de Vermont – contestó Will – los mutantes de Cassandra están cazando mutantes que se oponen a ella – movió una de las pantallas para que pudieran ver – es un grupo de mutantes aliados, tenemos que rescatarlos antes que Cassandra los liquide.

- Firestar, Iceman, Avalanche, Trickster, Flash, Vanishpower, Steelman, Femme Fatale, Naturegirl, Elasticman, Angel y Nightwatch – enumeró Holly mirando a cada uno – si necesitan refuerzos enviamos a los demás.

- excepto a ustedes – Will señaló a Ryder, Marley, Jane, Madison y Mason.

- ¿por qué? – protestó Madison.

- porque son más chicos, y porque estoy a cargo – contestó con seriedad – si no tenemos otra alternativa los enviamos – añadió para que no volvieran a protestar, ellos buscaron las miradas de sus hermanos pero los gemelos mayores solo se encogieron de hombros, reprimiendo una sonrisa divertida.

- Firestar y Iceman están a cargo – indicó Holly mirando a ambos – a prepararse – todos se apresuraron en buscar sus uniformes.


Holaaa! perdón por tardar en actualizar, pero estaba con mucho trabajo -.- en fin, alguien me preguntó si iba a incluir las contrapartes de los personajes, como arcangel, por parte de Kurt, pero todavía no sé, peero, es muy probable que haya algún sucio/a traidor/a.

Hasta la semana que viene!