Capitulo XVII

./"La Tormenta"/.

Las cosas no habían salido para nada como Kikyo hubiese querido. El maldito de su marido no le había creído absolutamente nada, y para su maravillosa suerte sus cuñados no fueron de ayuda alguna, aunque eso no le sorprendía el odio que se tenían era mutuo y obviamente querían su ruina. Para colmo ni siquiera la habían dejado dormir en la mansión. Fue echada como un perro y el estúpido de Koga apenas y se apareció.

—¿Dónde te habías metido?— cuestionó ella con su usual calma, pero su enojo no paso desapercibido al hombre de mirada celeste.

El tomo asiento frente a ella, —Estaba arreglando unos asuntos—. Se sirvió un poco de sake y la miro fijamente, —Las cosas no pintan bien para nosotros. Especialmente para ti—,

¿Qué?— La mujer de tez pálida se paró en seco, —¿A qué te refieres? Si son cuestiones de divorcio, obviamente no se lo daré al imbécil de tu hermano. Ni en sus sueños—.

El hombre se carcajeo un poco —Ese sería el menor de tus problemas. Obviamente no has leído tu correspondencia—, tomo un sobre de color blanco con el sello de la corte estatal. —Como puedes ver cariño se ha metido una demanda en tu contra, más bien en nuestra contra—, frunció el seño al recordar que tampoco quedaría impune.

Ella tomo los papeles de golpe —¡¿Qué?!— ¿Cómo pudo hacerle eso? Conforme leyó los papeles se dio cuenta de que no era precisamente una demanda de divorcio, —¡Fraude! ¡Lavado de dinero! ¡Extorsión!— Arrojo los papeles a Koga, —¿De dónde saco todo eso? Esto no se va a quedar así—. Sentenció.

{Mansion Taisho}

—Ha pasado más de un mes—, menciono la anciana Kaede al picar verduras para la cena.

Ayame y Sango suspiraron con pesar —La extraño—, dijo Sango mientras comía fresas con crema, un antojo común para su ahora estado de futura madre.

—Igual yo—, aunque la conoció muy poco, debía admitir que la mujer de cabello azabache era muy agradable. Le ayudo a volver a creer en sí misma y renovar su imagen tanto de su interior, como también de su imagen. Y aunque lamentablemente seguía enamorada de cierto hombre de mirada celeste, ya no más seria pisoteada por él.

Sango la miro de reojo —Estas pensando en el otra vez—.

Ayame solo asintió.

—Lamento que las cosas terminaran así Ayame. Koga era un buen hombre, pero fue corrompido por esa mujer—.

Esa mujer. Ella había sido su perdición. Aun recordaba a el hombre del cual se enamoro, el verdadero Koga. No al demonio que lo había reemplazado.

{Flash Back}

Ayame cursaba su último año de la licenciatura en Artes y Cultura, no era una carrera muy común, y mucho menos lucrativa, a menos que conocieras a las personas indicadas y destacaras en el arte –lo cual era el caso de Ayame. Ella no solo era la artista más destacada de su clase, también había compartido su arte en galerías y exposiciones. Aunque ella se esforzaba por crear cosas extremadamente bellas, le importaba muy poco su apariencia física. De hecho, debido al abuso psicológico de su padre, su autoestima era muy baja, poco a poco se fue haciendo a la idea de que se quedaría ella sola, sola con sus pinturas.

Ese era su destino. O por lo menos eso creía hasta que conoció a Koga Taisho, el estudiante más destacado en mercadotecnia internacional.

Necesito que trabajes para mí—. Esas fueron sus primeras palabras hacia ella.

Ella lo miro extrañada pero siguió su camino sin prestarle importancia a su petición.

Trabaja para mi Ayame—, eso la detuvo en seco. El sabía su nombre. Ella era prácticamente invisible e incluso usaba un pseudónimo como pintora, —O debería decir Suki Takami, como prefieres firmar tus cuadros—.

Se ajusto las gafas y volteo a verlo —¿Qué desea joven Taisho?— ella no era para nada ignorante de quien era él.

El se carcajeo ante la formalidad —Solo dime Koga. Ya Kaede nos dice a mis hermanos y a mi "joven Taisho". Te invito un café—.

Por un momento tuvo el impulso de voltear a detrás de ella por si había alguna chica, pero contuvo ese deseo, ya que esos ojos celestes la miraban directamente a ella. —Mi clase empieza en media hora y no quisiera llegar tarde—, trato de zafarse del problema, pero no sería nada fácil.

No te preocupes, se de buena fuente que el profesor Giatelli, estará ausente el día de hoy, y mañana también así que hay suficiente tiempo. Tengo una propuesta para ti—.

Después de considerar sus palabras concluyo que no tenía nada que perder al escucharlo así que acepto. Y una simple invitación para un café se convirtió en algo más. Mucho más.

El comenzó por decirle de su plan de mercadotecnia internacional como su proyecto de último año. Y necesitaría que ella diseñara la portada de su campaña para el perfume ficticio que había diseñado. Una simple conversación se torno en una cita en la biblioteca, luego en una galería para discutir arte, y un día el la invito a un restaurante. Ella no se quiso emocionar y pensar que era algo más que una cita profesional para discutir más ideas para su proyecto así que no se esmero en arreglarse ni un poquito.

El se puso de pie en cuanto la vio y le sonrió amablemente mientras se movía para extender la silla y pedirle que se sentara. —Gracias por acompañarme el día de hoy. Espero que te guste la comida internacional, este restaurante en particular se enfoca en la comida europea—.

Ella asintió y saco una libreta y pluma para comenzar a hablar negocios, —Soy amante de todas comidas así que por mí no te preocupes. Ahora, quería compartir contigo estas nuevas ideas para la caja del perfume, ya que la botella tiene un diseño único yo …—.

El tomo su pluma y libreta y las quito de la mesa —No te invite a hablar del proyecto—, sonrió una vez más, —quisiera que habláramos de ti—.

Aun dudosa, ya que en realidad nunca había hablado precisamente de ella, y mucho menos con un hombre, se enfoco mejor en hablar de su arte. Koga escuchó atentamente, sin perder de vista el esfuerzo sobrehumano de ella por no hablar de sí misma. Pero Koga no venía de una familia de empresarios por nada, y si por algo eran conocidos los Taisho era por su extraordinario talento por obtener la información que necesitan.

Esa primera noche el logro que ella hablara un poco de sí misma, hablo de sus sueños a futuro y por qué había elegido ser artista muy al pesar de su padre. Esa fue la primera noche de muchas, y al cabo de un año el formalizo su relación con ella y le pedio matrimonio la noche de su graduación.

Su primer año juntos había sido de ensueño. Koga era el príncipe que ella tanto soñó, era atento, amable, se interesaba en sus deseos y siempre hacia tiempo para ella, a pesar de que él estaba estudiando la maestría en administración. Incluso habían hecho planes para explorar Europa juntos, entre otras cosas. Pero después todo se fue a la basura. Koga se fue seis meses para finalizar sus estudios en el extranjero y al regresar anuncio que se irían a vivir a la mansión, y sin más ni más el hombre del cual se enamoro… se esfumó.

{Fin del Flash Back}

Ayame-chan—, sintió la mano de Sango en su hombro —¿estás bien? Te he hablado por casi diez minutos y no contestas—.

—Disculpa, estaba distraída—.

Thoru y Shippo decidieron entrar en ese momento e ir con sus tías. Extrañaban mucho a su mamá, y nadie les decía donde estaba. Papá y Miroku decían que estaba de viaje, pero mamá no viajaba tanto, además prometió que los llevaría con ella la siguiente vez que viajara.

—¿Mami va a legresar pronto?— preguntó Thoru por enésima vez ese día.

Sango la miro con ternura y la cargo —No sabemos cuándo mami regrese, está en una misión ultra secreta—.

—Pero dijo que iríamos con ella—. Shippo apretó su osito y fue con la tía Ayame.

—Prometo que regresara pronto, pero tienen que portarse muy bien y así llegara incluso más rápido—.

Desde el umbral de la puerta Inuyasha observaba la escena. La verdad no tenía ni la más mínima idea de cómo le diría a los niños que mamá no regresaría. De eso se encargaría él. Kikyo ya no podrá hacer más daño, no a él, ni a los niños, ni a Ayame y Koga, ni a nadie de su familia. Poco a poco durante el mes que estuvo tratando con Sesshomaru y Kagura el caso contra su esposa su memoria fue volviendo, lento pero seguro. No tenía los detalles claros, pero muchas de las acciones de esa mujer si estaban bastante esclarecidas en su mente: sus engaños, los malos tratos hacia sus hijos y su familia, sus humillaciones, y la falsedad con la que actuaba. Pero bueno, muy pronto cerraría ese capítulo en su vida, con el trato que hizo Naraku con Sesshomaru no había manera de que ella quedara exonerada. Vaya que esa mujer cometió el error más grande al verle la cara a un hombre del calibre de Naraku, pero ese no era problema suyo.

Sintió una mano en su hombro y volteo a ver a su hermano —¿Estás listo?—

Asintió y sonrió de medio lado, —siempre lo he estado—.

{Tribunal de Tokio}

—Juez, todo eso han sido calumnias de mi esposo— dijo la mujer de mirada oscura con ojos llorosos, —yo sería incapaz de semejante cosa por dios. Teniendo tanto dinero ¿por qué querría más?—

—¿Algo más que quisieran agregar abogados?—preguntó el juez.

—No su señoría—, dijeron en unisonó.

Después de unos minutos, Sesshomaru mandó llamar a su testigo clave —Quisiera que el señor Naraku Tsushiro pase al estrado—.

¿Qué?— Kikyo no lo podía creer, pensó que ese engendro estaría atrapado en el agujero en Okinawa. —Su señoría este hombre no tiene nada que ver en este caso—.

Ya anticipando su pequeño desplante Kagura intervino —Por el contrario señora Taisho, el señor Tsushiro es testigo clave para este caso. Como podrá ver en la carpeta roja su señoría, el señor Tsushiro también fue partícipe del lavado de dinero y las estafas hacia la Corporación Shikon No Tama—.

Inuyasha y Miroku observaban desde las bancas ambos sonrieron al ver que el rostro de Kikyo perdió color al ver a Naraku subir al estrado y mandarle un beso a la mujer. Sus días estaban contados.

Por otro lado, los cargos hacia Koga fueron mucho más ligeros, ya que el sencillamente fue un informante y solo se pudo comprobar su firma en dos transacciones. Inuyasha casi podría asegurar que Sesshomaru intervino un poco en eso, sino el seguramente Kagura lo hizo ya que incluso él sabía que Koga había participado en más de dos transacciones. Al final el juicio se había decidido y Kikyo había sido sentenciada a veinte-cinco años de cárcel estatal. Koga tan solo a dos años pero a 3 de servicio comunitario incluidos.

—¡Me las vas a pagar Inuyasha!— dijo Kikyo conforme la sacaban del lugar con esposas.

—Este episodio a termino finalmente—, comentó Kagura mientras guardaba la evidencia. —Por favor evitemos que algo así se vuelva a repetir—.

Sesshomaru removió sus gafas —Kagura tiene razón, no le haría nada bien a la reputación de la empresa, las acciones bajaran, la confianza en la empresa perderá credibilidad, entre otras cosas—.

Inuyasha rolo los ojos, pero sabía que era verdad.

Miroku por su parte agradeció a su hermano y cuñada por su ayuda. —Me da gusto saber que por lo menos nos hemos quitado un problema de encima. Ahora hermano tienes algo aun más importante que arreglar—.

Soltó un suspiro y miro como Kikyo era arrastrada fuera de la corte, sintió un alivio enorme al verla desaparecer de allí. Sin embargo, ahora vendría el momento de decirle a sus hijos que su mamá no volverá jamás. A menos que Kagome…No. Ella no tenia motivo alguno para regresar. No solo había sido víctima de las artimañas de Kikyo y Naraku, sino también de los propios maltratos que él tuvo hacia ella. La manera déspota y llena de ira con la que la miraba, el haberla tratado como una cualquiera...el haberle puesto una mano encima, algo que ni siquiera con la propia Kikyo había hecho. Paso una mano por su cabello plateado, ella jamás lo perdonaría, el aun no se perdonaba a sí mismo. Pensar en ella era demasiado, ella merecía algo mucho mejor, mejor que él. Aunque esa aventura que tuvieron en Italia, fue…

Inuyasha—, escuchó la voz de su hermano mayor, —sabes que lo que hagas o dejes de hacer de tu vida me importa muy poco—, vaya que Sesshomaru era muy carismático y cariñoso con él, —pero cuando tus acciones impactan la vida de personas que realmente me importan—, miro de reojo a Kagura quien cargaba a la pequeña Rin en sus manos, —tienes la obligación de hacer lo correcto—.

—¿A qué te refieres?— realmente lo que menos necesitaba era que Sesshomaru le diera un sermón críptico.

—Si tienes un poco de sentido común harás lo mejor para todos—, tomó a la pequeña Rin en sus manos.

—Eres el único que puede hacer algo ahora—, dijo Kagura a su cuñado, —te diré que la chica de Okinawa era agradable—.

—¿Hablas de tía Kagome mami?—

Kagome—.

{Okinawa}

Seis meses después.

—Abuelo, tengo que irme ya el joven Jakotsu odia que llegue tarde—, tomó su chaqueta y bolsa y salió corriendo hacia el café que quedaba a unas cuadras de allí. —Ne, Jakotsu-san, traigo las almendras que pediste—.

De la pequeña cocina salió una persona vestida con kimono tradicional y el maquillaje de Geisha: Jakotsu. Aparentemente, Jakotsu se mudo a su pequeño vecindario poco después que Kagome fuera a Tokio a vivir la aventura de su vida. Tomo cargo de un pequeño local que él decidió convertir en un café, C'est la Vie. Y aunque al principio todo marchaba viento en popa al inicio, cuando salió a la luz que Jakotsu en realidad era hombre se vio frente a frente con el prejuicio del pequeño pueblito en Okinawa. Estaba a punto de darse por vencido en su sueño de ser dueño de un café, hasta que Kagome llegó tocando la pequeña puerta de su establecimiento, pidiendo humildemente un empleo. A Jakotsu le intrigo el hecho de que esta chica no lo mirara con disgusto y no se impresionara al saber quién era el realmente. Sin pensarlo mucho, le ofreció empleo, aunque le advirtió que habría mucho trabajo ya que solo eran ellos dos. Ella acepto gustosa.

—Perfecto Kagome-chan, ahora si mi pastel de chocolate y almendras esta completo—, afortunadamente las cosas con Kagome habían ayudado al negocio florecer. Considerando que ella era originaria de allí y muchos antepusieron su cariño por la chica y su abuelo antes que a sus prejuicios. —Y dime piensas algún día hacerle caso a mi hermano Suikotsu, es un gran tipo—.

Kagome solo sonrió y negó con la cabeza —Sabes bien que Suikotsu solo es amable conmigo—, se acercó a su jefe para susurrarle, —creo que le gusta Kasumi—.

—Hmm—, Jakotsu lo consideró por un momento, —puede ser, pero sabes que tengo cinco hermanos mas—, le mandó un giño a su socia. Desde que la conoció, había una tristeza en ella que aun no lograba comprender pero aunque solo llevaba unos meses de conocerla, deseaba con su corazón que ella fuera feliz.

—Según se, cada uno de ellos está comprometido o tienen novia—.

—Te olvidas de…—

—Bankotsu es un mujeriego—.

Era verdad. Jakotsu suspiro y poso una mano en su mejilla, ¿será que algún día encontrara al chico ideal para esa dulce mujer? Como si Kami escuchara sus plegarias en ese momento se abrió la puerta de C'est la Vie.

Oh, pero que pedazo de macho tenemos aquí—, vaya que Dios era generoso, finalmente escucho sus constantes plegarias de mandarle un hombre. Estaba a punto de decirle a Kagome que el hombre de sus sueños finalmente había aparecido cuando vio la cara pálida de la chica observar incrédulamente al Adonis que acababa de entrar.

—Inuyasha…—

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Quiero agradecerles con todo mi corazón el que me hayan apoyado hasta ahorita. Seguramente tengo la peor reputación en cuestión de consistencia y escritura, pero cuando las vicisitudes de la vida se interponen, pues hay muy poco que yo pueda hacer.

Quiero agradecer especialmente a:

CONEJA, quien ha estado apoyándome desde hace mucho, MUCHO, tiempo y ha sido súper paciente también.

Andreb1401, gracias por tu lindo review, y también por tu gran paciencia. Casi llegamos al final de esta historia.

JhorseL, muchas gracias por tu lindo review. Y por tu apoyo a una amateur como yo. ¡Arigatou!

Anii y Danita-Inu, como verán poco a poco vamos llegando hasta el fin. Gracias por leerme.

Tsuki, me dejas sin palabras. Agradezco que te hayas animado a dejar un review. Confieso que mi gato quebró mi usb (lo cual me llevó a una depresión total porque ahí tenia tanto trabajos académicos como todos mis fics y futuros proyectos) y por ende me sentí muy desilusionada y sin ánimos de escribir por un largo tiempo, ya que estúpidamente nunca hice copias de mis escritos en otro lado. Pero el saber que alguien se toma el tiempo no solo de leer, sino también dejar palabras de aliento como tú, me ha animado a seguir. ¡Muchas gracias!

Nos leemos pronto.