¡Hola! Aquí está el último (¿?) capítulo de mi primer Fanfic (vaya que recuerdos). Ha pasado mucho tiempo, pero después de tanta espera aquí está El Fin. Debo decir que fue toda una experiencia, y les agradezco a todos por haberme apoyado, no solo con Estrellas pero con el resto de mis fanfics también.

Me he leído la historia de principio a fin (hasta este capítulo), y bueno… no sé qué decir, fuera de: ¿¡Que rayos estaba escribiendo al principio!? Vaya que el formato ha cambiado a lo largo de la historia, y hay faltas ortográficas a MORIR, el motivo por el cual necesito un Beta (¿Alguna/o interesada/o?). Pero, a pesar de tan mala ortografía, oraciones que en ocasiones no tenían sentido, y muchos otros errores, ustedes siguieron leyendo, comentando, y animándome a seguir actualizando. Así que muchas gracias por todo su apoyo, no hay palabras que puedan expresar mi agradecimiento.

Sin más que decir… ¡a leer!

Capitulo XIX

./"El Fin"/.

Kagome.

No podía comprender porque era que Inuyasha no la recordaba. ¿Acaso había perdido la memoria otra vez? Tenía algo de sentido, ya que anteriormente tuvo un accidente que le ocasiono una amnesia selectiva donde no la recordaba –más bien no recordaba a quien había sido su esposa. Pero sería demasiada coincidencia que se lo topara en Okinawa, no tenía el nada que hacer allí. Aun si decía que eran negocios con Jakotsu, no tenía lógica que alguien del calibre de Inuyasha, quien manejaba una corporación multi-millonaria, se interesara en el humilde dueño de un café.

—Tierra a Kagome—, Jakotsu chasqueo sus dedos frente a la distraída joven.

—¿Nani?

—Estas muy distraída—, le dijo en un tono juguetón, —supongo que ese adonis que me visita de verdad te gusta, ¿no es así?

Kagome dejo los platos que estaba lavando y volteo rápidamente hacia su jefe —¡Claro que no! ¡Por supuesto que no me gusta!

Jakotsu solo rolo los ojos, era más que obvio pero si ella quería insistir en lo contrario… —Si tanto lo niegas, es porque te gusta.

—No. Claro que no me gusta, por dios solo lo conozco de un mes para acá. ¿Cómo podría gustarme alguien así?

—¿Así cómo?— levanto su dedo índice para comenzar a enlistar las cualidades del hombre en cuestión, —Rico, caballeroso, amable, con unos ojos dorados envidiables, ese cuerpo… ese cabello— dijo con un suspiro.

¿Por qué Jakotsu insistía en que le gustaba Inuyasha? Si tan solo un tiempo atrás estaba tratando de casarla con uno de sus hermanos. Decidió mejor salir a atender a los clientes del café, era invierno, y ya algunas personas habían venido al café. Aunque salió de la cocina, no pudo evitar la mirada penetrante y conocedora de su jefe. En este corto tiempo el aprendió a conocerla bien, y aunque sus comentarios no eran mal intencionados, lo que menos necesitaba ahora era involucrarse con un hombre casado. Un hombre al que le mintió. Un hombre al que amó… ¿o ama?

—Enseguida traeré su pastel Jinenshi-san.

—Gracias— dijo el hombre de mirada azulada amablemente.

Era mejor concentrarse en el trabajo y no pensar más en…

—Pero que tonta eres—, murmuró el hombre frente a ella a quien accidentalmente llenó de pastel hace unos segundos.

—Lo sien… ¿sabes qué? No, no lo siento. Hazme el favor de retirarte, estoy muy ocupada para perder el tiempo contigo.

—¡Feh!— Él se cruzó de brazos frente a ella —¿Es así como tratas a los clientes? Si es así, en poco tiempo quedaran en bancarrota.

Antes de que la muchacha pudiera refutar, fue interrumpida por Jakotsu.

—Niños, están causando una gran escena aquí, pueden hablar allá atrás más tranquilamente—. El doble sentido, no pasó desapercibido por Inuyasha. —Tu—, señaló al empresario—, ve a mi oficina ahí están los papeles que dejamos pendientes. Y tú—, señaló a su socia, —atiente a mi invitado—. Señaló con la mirada al peli-plateado.

{-}

Inuyasha.

Aun lo trataba mal, bueno era de esperarse ya que él no hacia mérito alguno para que ella lo tratara mejor. Solo esperaba que el plan fuera exitoso y no la alejara más de él. Viendo el pronóstico del clima para hoy, decidió que era momento de poner en marcha la fase dos de su majestuoso plan. Solo esperaba que la chica del clima no se equivocara. Camino unos pasos atrás de la chica observando como ella daba pasos agigantados y molestos. Era casi una persona distinta a la mujer que se hizo pasar por su esposa, pero al mismo tiempo era igual. Aunque con él se portara distante y se molestaba con el fácilmente (aunque eso técnicamente era culpa suya), con los demás seguía siendo la mujer cariñosa y amable que había sido anteriormente. Seguía teniendo esa mirada cálida y compasiva, y había notado que mostraba un cariño especial hacia los niños. Se preguntó si eso se debía a Thoru y Shippo, aunque no había podido comprobarlo aun.

—¿Qué se le ofrece señor?

¿Señor? —¿De cuándo acá tantas formalidades conmigo?— le dijo de manera divertida, mientras tomaba asiento en la oficina.

Ella solo rolo los ojos y se dio media vuelta —Traeré un café sencillo, con mucha azúcar—. Desde que había estado con él en la mansión, se dio cuenta de que a él le gustaban las cosas extremadamente dulces o extremadamente picantes.

Él

sonrió discretamente ante lo bien que la chica lo conocía.

Sonó su celular y al ver el número de inmediato contesto. —¿Hola, con quien tengo el honor de hablar?

—¡Papi!— escuchó del otro lado del auricular las voces de sus personitas favoritas —¿Regresaras pronto?— preguntó Shippo

—Eso espero pequeño.

—¿Vendrá mami contigo?— preguntó Thoru —Los panqueques de Kaede-san no son como los de mami.

—Además, tía Sango dice que quiere él té especial de mami—. Insistió el niño.

Miro hacia el umbral de la puerta, y pudo ver a la mujer de su vida caminando hacia su dirección en el pasillo. —Prometo que llevaré a mamá pronto, solo sean pacientes. Estoy seguro que ella también quiere verlos.

Colgó antes de que la chica entrara hacia la oficina y le dedico una mirada cálida y amorosa, esperando ansiosamente que pronto pudiera estar a su lado.

—¿Se le ofrece algo más a su alteza?

Tú. —No. Gracias.

Jakotsu miraba a los tortolos desde afuera, y no pudo evitar observar esa mirada peculiar que le dedico Inuyasha a su socia. Supuso que no estaría mal ayudarlo un poco. A estas alturas ya se había hecho a la idea que Inuyasha no tenía ojos para nadie más que para la mujer de mirada chocolate, su única opción ahora era por lo menos ver a la chica feliz.

—Saldré por un momento tortolines—, antes de que alguno (Kagome) pudiese protestar continuo, —mi hermano Suikotsu, necesita una ayuda con un asunto, pero volveré pronto. Me hice cargo de los clientes y tuve que cerrar más temprano por la nevada, regresare pronto—. Les guiñó el ojo y tomo su gabardina antes de irse.

{-}

—Si sigues mirándome así te saldrán arrugas.

—Así es como veo a todo mundo.

Él se carcajeo un poco, vaya que era testaruda, —Si tú lo dices.

Ella se paró rápidamente y salió fuera de la oficina, no sin antes decirle —Jakotsu llegara pronto, así que me retiro—. Tan solo había pasado media hora pero no creía soportar más tiempo a su lado. Temía que pudiera escuchar a su errático corazón.

Salió como alma que lleva el diablo de la pequeña oficina, e Inuyasha no sabía qué hacer. Él no era tan temible ¿o sí? Además, si se iba ahora su plan no funcionaria. El corrió tras ella y justo cuando llego a media cafetería ella se paró en seco nuevamente y el no pudo parar antes del impacto con ella.

—Gomen…— la palabra se murió en su boca al darse cuenta de que estaba cerca del rostro de la chica, muy cerca.

—Y dices que yo soy torpe—. Murmuró la chica.

Por supuesto que no lo era, pero era gracioso verla inflar las mejillas cuando él se lo decía.

—¿Piensas pararte pronto?— Le preguntó la chica con algo de impaciencia.

Y era en ese momento que a Inuyasha se le presentaron dos opciones: Podía levantarse y alejarse de la chica, o podía besarla como había deseado por tanto tiempo. Decisiones, decisiones, ah qué diablos, al final solo se vivía una vez.

Se alejó lentamente de la chica, lo suficiente para que ambos terminaran sentados en el piso frio del pequeño café. Ella comenzó a sacudir polvo imaginario de sus ropas y se estaba quejando de como el hombre no podía calcular cuando debía pararse, y que era un torpe fanfarrón, y…

—Kagome…— susurró levemente, y justo cuando la azabache volteo a verlo él puso su mano detrás del cuello de la chica así atrayéndola a él y sin pensarlo más la beso como deseo hacerlo desde que la vio. En su beso le transmitió todo lo que la había extrañado en este tiempo, le transmitió ternura y deseo simultáneamente, le dio a entender que no existía nada platónico en sus sentimientos. Conforme sus suaves labios hacían contacto con los de ella, se recrimino a si mismo por haber esperado tanto tiempo, por no haber venido a buscarla antes, pero más que nada porque no la retuvo a su lado cuando se supo la verdad. Por supuesto que se sintió engañado, pero al escuchar las palabras de su familia, supo que aunque lo engañó con respecto a su identidad, no le mintió en dos cosas:

Ella adoraba a sus hijos. Y… lo amaba a él.

Tan solo esperaba que esos sentimientos no se hubieran esfumado en este tiempo. Deseo decirle tantas cosas más con ese beso, pero la necesidad de aire fue inevitable. Se separan lentamente y tomaron bocanadas de aire para recuperar el aliento.

La mente de la azabache iba a mil por hora. ¿Por qué Inuyasha la había besado? ¿Por qué pronuncio su nombre de esa manera, como si anhelara estar a su lado? ¿Por qué fue tan tonta para corresponder ese beso? ¿Qué haría ahora? Echarse a correr no era una opción, lo que la había hecho pararse en seco era la enorme cantidad de nieve que bloqueaba la salida del café. ¿Cómo enfrentaría a Inuyasha ahora? Solo Dios sabe que fue lo que paso con Kikyo después de que ella se fue… ¿Y si aún están juntos? ¿Sera que le recordó a su esposa y por eso la beso? No, eso no tiene sentido ya que dijo "Kagome" justo antes de besarla. Tomo un respiro profundo y se llenó de valor para voltear a ver al hombre que momentos atrás le había robado un beso. Estaba lista para escuchar algo como "no te lo tomes tan enserio, era solo una broma," o "fue un completo accidente, no volverá a pasar." Para lo que no estaba lista era para lo siguiente…

—Te amo.

Decir que estaba sorprendida, seria poca cosa, quedo prácticamente estupefacta ante la revelación. —¿Qué?

La mirada de Inuyasha, se tornó tan dulce y llena de cariño mezclado con anhelo y melancolía. —Te amo—. Volvió a repetir.

Kagome lo miro confusa, ¿La amaba? Pero si ni siquiera la recordaba. —¿Cómo es eso posible?

Él se sonrió de medio lado, —Como no va a ser posible. Eres una buena mujer, cariñosa, atenta, amable, sabes cocinar, además…eres hermosa.

La chica se sonrojó.

Él se limitó a observarla y continuo expresando por qué la amaba —Si eso no fuera suficiente, mi familia te aprecia, y mis hijos te adoran. Por cierto, Thoru y Shippo me pidieron llevara a mamá pronto a casa, aparentemente Kaede no hace los panqueques tan ricos como mamá.

Kagome se enterneció ante sus palabras, ella también los extrañaba y mucho —¿Están todos bien? ¿Cómo va el embarazo de Sango?

—Están bien, dentro de lo que cabe. Sango ha tenido tantos antojos que Miroku no se da abasto—, ambos rieron, —pero es muy feliz ahora que va a ser padre. Incluso Ayame ha preguntado mucho por ti, me pidió que te diera las gracias, por algún motivo.

Kagome se puso a pensar en Ayame brevemente, no convivió mucho con ella, pero lo poco que la conoció, le dio a entender lo excelente persona que ella era. Tan solo esperaba que lograra ser feliz —¿Cómo esta ella? ¿Y Koga?

Inuyasha suspiro —Ayame está bien, extrañando al infeliz de mi hermano, pero supongo que eso era de esperarse. Koga está terminando su sentencia.

Así que Koga está en la cárcel. Ayame ha de sentirse devastada.

Inuyasha notó como el rostro de Kagome se arrugo en preocupación —No te preocupes tanto. Sorpresivamente, esto les ha ayudado en su relación—. Ante la mirada incrédula de la mujer, el continuó —No estoy seguro del porqué, pero Ayame lo visita casi a diario y aunque al principio el idiota de mi hermano se rehusaba a verla, después de un tiempo dio su brazo a torcer. No sé qué tanto hablaran, o que problemas tuvieron en el pasado, pero ahora se llevan mucho mejor y Ayame lo espera con anhelo. Aunque si me lo preguntas a mí, él no se la merece.

Kagome solo negó con la cabeza y sonrió. Hombres, ellos no entienden. No es cuestión de merecer, sino de amar y ser amada. —Me alegro por ella, merece ser feliz.

Un silencio incomodo se apodero de ellos por unos minutos, hasta que a Kagome le llegó una epifanía. ¿Cómo se le pudo pasar un detalle tan importante? —Inuyasha…

El volteo a verla, dándole la oportunidad de continuar.

—…si me estás diciendo todo esto… ¿Por qué fingiste no conocerme?

Los ojos de Inuyasha comenzaron a ver a todos lados, ahora era el quien quería correr, pero no había salida. Además, no podía seguir siendo cobarde. —Kagome…yo…bueno…es que…

—¿Y porque me trataste tan mal?

—No se si tu recuerdes pero…

—¿Qué tanto hablabas con Jakotsu?

—Si hablábamos de negocios…

—¿Cómo supiste que estaba en Okinawa?

Inuyasha la tomo por los hombros —Solo déjame explicarte mujer. Después de explicarte, contestare las preguntas que tengas—. No recordaba que la mujer fuera tan parlanchina. Ella asintió y lo dejo continuar. —Fingí no conocerte porque era parte del plan—, levantó el dedo índice para callarla, ya que estaba a punto de preguntar algo como "¿Qué plan?" — luego te explico eso. Supe que estabas en Okinawa porque Sesshomaru y Kagura me lo dijeron, incluso se enteraron de que trabajabas en este café. Hable con Jakotsu de negocios, bueno inicialmente esa era la fachada, aunque se me estaban acabando las excusas para venir a verte. Ahora que lo pienso, no sé porque Jakotsu fue tan tolerante conmigo cuando siempre se rehusaba a mis propuestas empresariales.

—Creo que le gustas—. Agrega la chica interrumpiéndolo.

Un escalofrió corrió por la espalda del hombre, —Ni lo menciones. En que estaba… ah sí, descubrí que estabas aquí y decidí venir a verte para decirte que…— ahora venía la parte difícil, —…tu…me…bueno…yo…—siguió balbuceando, aun no estaba seguro de que le diría. ¿Qué la extrañaba? ¿Qué la amaba con locura, a pesar del corto tiempo que se conocieron, y que la necesitaba para seguir viviendo? ¿Qué ella tenia que regresar con él y de no ser así se la llevaría a rastras?

Ella le dedicó una sonrisa y ahora fue ella quien le puso el dedo índice en la boca. —Mejor explícame ese dichoso plan, creo que entenderé un poco más de esa manera.

El asintió y tomo un respiro profundo —¿Recuerdas esa vez que tuve el accidente y perdí la memoria?—Kagome asintió,—Si recuerdas bien, esa vez te pedí que me contaras como nos conocimos. ¿Recuerdas lo que me dijiste?

Kagome se puso a pensar detenidamente en sus palabras, ¿Qué le había dicho en esa ocasión? —Te dije que nos habíamos conocido en un café—, siguió haciendo memoria y continúo, —te comenté que accidentalmente deje caer una taza de café en ti, y de ahí en adelante no pudimos siquiera dirigirnos la palabra de tan mal primer encuentro. Después en un día de invierno tu y yo…—¿Acaso Inuyasha trataba de recrear la misma historia que le narro?—Espera un minuto, tu intentas…

—Enamorarte de esa manera—. El la vio fijamente, —esa es mi intención. Hacer que te enamores de mí locamente como en aquella historia que me contaste.

La azabache se sonrojo. —¿Pero Kikyo?

—¡Feh! Kikyo estará mucho tiempo en la cárcel. Además, hace tiempo que estamos oficialmente divorciados.

—Ya veo.

Un silencio se apodero del lugar. Inuyasha, a pesar de parecer estar tranquilo, estaba sumamente nervioso, prefería mil veces a la Kagome parlanchina que a este silencio incómodo. ¿Qué estará pensando en estos momentos la chica? ¿Lo rechazara?

—Inuyasha—, pronunció despacio y su mirada chocolate se cruzó con la de él, —gracias por venir a verme—, se levantó lentamente y comenzó a sacudir su ropa, el hizo lo mismo, —dime algo, ¿verdaderamente me amas?

Antes de que el pudiera decir algo, ella continuó, —Como te habrás dado cuenta hablo mucho, soy un poco temperamental…

—¿solo un poco?— le dijo el con un tono de burla, y ambos sonrieron.

—no soy tan refinada o sofisticada como lo era Kikyo, soy de condición humilde, y a donde yo vaya mi abuelo viene conmigo. Aunque soy buena para las labores del hogar, admito que no me agradan mucho. Y los niños son mi debilidad. Además soy una persona sumamente sensible y en ocasiones poco razonable. En pocas palabras la mujer que estuvo a tu lado, no era completamente yo…

Él se cruzó de brazos y soltó una risita para después recobrar la cordura —¿Crees que eso no lo sé?

—¿Nani?

—En este mes que te he observado me di cuenta que había mucho que aún no conocía de ti—. Se fue acercando a ella lentamente hasta que estaban frente a frente y el inclino un poco la cabeza para estar a su nivel, —¿Y sabes de que me di cuenta?— ante la mirada expectativa de la mujer el continuo, —Que te amo aún más.

{x}

¡Buajaja! Como se harán dado cuenta NO es el fin (soy mala). Aunque en mi defensa admito que mi intención era terminar el fic con este capitulo, pero una cosa llevo a la otra y así… y sencillamente no le pude dar el cortón así como así. En preparación para el último capítulo quiero hacerles una pregunta muy sencilla:

¿Qué quieren ver al final de esta historia?

¿Una boda? ¿Él bebe de Sango y Miroku? ¿Cómo reacciona el abuelo Higurashi (xD)? ¿Qué paso con la mentada Hitomi? ¿Cómo le está yendo a Kikyo, Naraku, y Koga? ¿Luna de miel? ¿Qué pasa con Shippo y Thoru? ¿Qué tanto fue a hacer Jakotsu? ¿Dónde están los padres de Inuyasha, Sesshomaru, y Miroku?

No sé, igual y solo quieren ver el romance de nuestra pareja preferida desarrollarse un poco más. Ahí me dirán sus opiniones.

Agradecimientos especiales a: Andreb1401, Bianca0303, Setsuna17, CONEJA, Azucenas45, Sayaaomes, Titania Scarlett, Danita-Inu, e Iriana-Miketzukami.

Estaré respondiendo sus reviews durante la semana.