Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación. Cualquier similitud con personajes de X-Men es coincidencia, no me pertenece.

CAPITULO XX

2020, vieja academia de mutantes, sector Schuester, sala de reuniones.

Días después.

New Directions y The Magicians estaban reunidos en la sala de reuniones, ninguno sabia el motivo por el que los habían citado allí.

- ¿qué sucede papá? – le preguntó Rachel.

- los llamamos para informarles que Holly y yo vamos a ausentarnos unos días – informó Will, los chicos se vieron entre ellos – sabemos que algo extraño está sucediendo, pero lo que Holly pensar yo tenemos que hacer es muy importante y no podemos aplazarlo por más tiempo.

- supongo que lo que tienen que hacer es secreto – comentó Blaine viéndolos a ambos.

- es algo que tenemos que hacer solos, pero no tardaremos mucho más que dos o tres días – contestó Holly.

- Sue, Carol y Emma están a cargo – dijo Will – y de ustedes Kurt y Sebastian están a cargo, en caso que tengan que ir a alguna misión o que haya una emergencia.

- ¿y si sucede algo como lo de ayer y antes de ayer? – cuestionó Lizzie.

- Akame fue la responsable de esos sucesos, Brittany y Artie están averiguando el motivo – aseguró Holly – lo que sabemos es que no fue su intención hacerlo, alguien la controló de alguna forma.

- tenemos algunas teorías pero no podemos apresurarnos y sacar malas conclusiones – dijo Brittany con una seriedad poco vista – antes de actuar tenemos que estar seguros para no cometer errores – sus compañeros asintieron comprendiendo a lo que se refería.

- bien, eso era todo lo que les queríamos informar – dio por finalizada la reunión Will.

- hoy no hay entrenamiento así que aprovechen el único día libre que tendrán – les dijo Sue – infórmenles a The Defenders, que busquen otro sitio donde estorbar hoy – al salir se dispersaron cada uno por un camino.

- Rachie, Lizzie – las llamó Brittany, corrió hacia ellas y se posicionó en el medio, sujetando de cada lado un brazo.

- ¿qué pasa Britt? – le preguntó Lizzie sonriendo.

- ¿recuerdan que perdieron una apuesta conmigo? – les preguntó ella a su vez.

- bueno, técnicamente nosotras empatamos y tu decidiste que habías ganado – le recordó Rachel.

- es lo mismo – opinó Brittany restándole importancia al tecnicismo.

- está bien Britt ¿qué quieres que hagamos por ti? – preguntó Lizzie.

- quiero que me ayuden a preparar una cita para que tenga con San – contestó Brittany dando saltitos, las otras dos chicas se vieron entre ellas por unos segundos, pero terminaron aceptando – les daré las indicaciones para todo lo que necesito, será en la terraza del sector Hollyday esta noche.

- de acuerdo, manos a la obra – Rachel terminó por contagiarse del entusiasmo de su amiga.

Por otra parte, Holly y Will ya tenían todo para su pequeño viaje, se dirigieron al estacionamiento donde estaban todos los vehículos, allí estaba esperándolos Sam, aunque no sabía muy bien el motivo.

- qué bueno que hayas venido Sam – dijo Will sonriendo.

- descuiden, supongo que necesitan que los transporte a algún sitio – dijo el rubio mirando a ambos – Lizzie está algo débil como para hacerlo.

- gracias por comprender Sam – le agradeció Holly – este es el lugar al que tenemos que ir – le enseñó las coordenadas – ¿con esto es suficiente? – cuestionó viendo los ojos de Sam moverse con rapidez.

- sí, estuve en un lugar cercano – contestó Sam con seguridad – sosténganse de mi – ambos mayores obedecieron – ¿listos? – preguntó.

- listos – dijeron al unísono, segundos después estaban en el lugar indicado, Sam observó alrededor, estaban en una estación de trenes demolida.

- eso es todo Sam, muchas gracias – dijo Holly sonriendo, mientras Will revisaba que estuvieran a solas.

- Sam mejor vuelve antes que alguien se dé cuenta de tu presencia – le pidió Will.

- de acuerdo – dijo el joven algo confuso – nos vemos luego, suerte – les sonrió y desapareció.

2020, alguna parte de Oxford, Inglaterra

Cuando se encontraron solos, el lugar en el que estaban cambió, de ser una estación de trenes pasó a ser un espeso bosque verde, con árboles altos de grandes ramas.

- ¿tienes las coordenadas de Jude? – preguntó Holly a su amigo, él levantó la Tablet indicando la serie de números.

- estamos cerca – dijo Will, empezaron a caminar estando alertas, nunca sabían cuando alguien más podía estar al acecho, esperando el momento justo para atacar.

- alguien nos sigue – susurró Holly, pero antes que pudieran reaccionar, una persona saltó en frente de ellos – ¡maldición Jude! – Se quejó la rubia, pero no pudo evitar sonreír – madura de una vez quieres.

- oh vamos Holly, antes eras más divertida – le reclamó el mutante antes de abrazarla con cariño – me alegra verte, a ambos – corrigió viendo a Will.

- también nos alegra verte Jude – dijo Will abrazándolo de la misma forma – esta vez tenemos buenas noticias.

- antes de ir con mi hermano necesito saber de esas noticias – dijo Jude algo más serio.

- no podemos hablar aquí – indicó Holly – necesitamos un lugar seguro – Jude los vio con curiosidad mezclada con preocupación, parecía ser algo muy serio.

- por aquí – les hizo una seña para que lo siguieran, caminaron unos cuantos metros hasta llegar a un pino inmenso, Jude lo golpeó con su bastón y un panel se abrió, escribió un código y una compuerta se abrió a sus pies.

Siguieron a Jude por unas escaleras, hasta bajar a unos túneles iluminados, caminaron unos metros hasta llegar a una puerta, Jude ingresó otros códigos e ingresaron a lo que daba la apariencia de ser el interior de una casa.

- es una cada de seguridad – comentó Jude – pónganse cómodos – señaló unos sillones en una pequeña sala, Holly y Will se acomodaron, Jude apareció con unos bocadillos y bebidas para los tres – ¿y bien? – preguntó suspirando.

- no hay forma fácil de decir esto – empezó Will mirando a ambos – hace poco tiempo encontramos a los gemelos – Jude palideció y los vio con una mirada perpleja – a los cuatro, supimos quiénes eran cuando pudimos verlos.

- ellos formaban parte de un grupo que llamamos The Magicians, no podíamos encontrarlos debido a que tenían en su grupo a dos mutantes que se tele transportan, además que usaban antifaces y capuchas – explicó Holly sin perder detalle de las reacciones de Jude – una noche recibimos el aviso de un ataque, a las afueras de Canadá, cuando llegamos al lugar se trataba de una fortaleza, The Magicians junto a un grupo de niños vivían allí.

- como el lugar quedó deshecho, aceptaron venir con nosotros – siguió explicando Will – y como no teníamos idea de quienes eran decidimos interrogarlos – Holly le dio una Tablet con la grabación del interrogatorio – una vez que se secaron los antifaces y dijeron sus nombres supimos que podrían ser ellos – Jude vio con atención el vídeo.

- la historia que contaban, el hecho que fueran gemelos, el hecho que no supieran nada sobre sus pasados nos hicieron darnos cuenta que eran los niños – dijo Holly – eso y que fueran iguales a cómo eran de pequeños, salvo por algunos detalles – ambos observaron en silencio las reacciones de Jude, cuando llegó a la parte de los gemelos sus ojos se llenaron de lágrimas.

- ¿dudaron en algún momento? – Cuestionó con la voz algo quebrada – son Jude y Michelle – sonrió emocionado – ¿qué les pasó a los más pequeños? – cuestionó.

- en ese momento habían sido capturados por Coleman, pero los rescatamos – dijo Will – cuando estuvieron los cuatro juntos empezamos a averiguar qué había pasado con ellos – pasó a otra serie de videos, donde los gemelos mostraban como su madre les había borrado la memoria, y los pocos recuerdos del pasado que tenían.

- ¿qué poderes tiene Lizzie? – preguntó Jude sin entender.

- ahora llegarás a esa parte – le dijo Holly – y quizá veas algo no muy bonito – advirtió.

No perdieron detalle de las reacciones del mutante, pasaban de alegría, sorpresa, intriga, tristeza y rabia.

- mataré a Radioactive y a Goldsby – dijo con enojo, fue tal que sus ojos se iluminaron de rojo.

- ¡Jude! – Dijo con voz potente Will – te necesitamos bien, tenemos que hablar con John – miró a Holly – hay una forma de salvar a Eleanor.

- ¿de qué hablas? – Cuestionó Jude – pero su murió hace casi veinte años.

- Lizzie nos ayudó a tener nuestros poderes al cien por ciento – empezó a explicar Will – me explicó que mi poder me permite transportar la mente de alguien al pasado, con un mutante normal no debería ser por más de unas horas.

- porque podría freírle el cerebro – aclaró Holly a Jude.

- exacto – siguió Will – pero con alguien con el poder de regeneración de Holly podemos enviar su mente mucho más lejos, como veinte años, ella despertaría en su versión de hace veinte años.

- y sabemos en donde estaba antes que El y los niños se fueran – agregó Holly.

- ¿cuáles son los riesgos? – cuestionó Jude.

- podríamos empeorar las cosas aquí – contestó Will – pero solo salvaremos a El, todo lo demás se repetirá.

- ¿a qué te refieres? – cuestionó con el ceño fruncido Jude.

- Lizzie y Blaine dijeron que tiene que repetirse el tiempo separados – respondió Holly – de otra forma los poderes de Lizzie no existirían, la gente que conocieron morirían, y ellos no quieren que eso suceda.

- no lo sabrían – planteó Jude a la defensiva.

- nos dejaron en claro que lo harían y viajarían ellos mismos al pasado para cambiar las cosas por su cuenta – dijo Will, Jude bufo con rendición.

- nos enseñaron este recuerdo para convencernos – dijo son suavidad Holly, le entregó la Tablet con un recuerdo que los gemelos les habían mostrado a Holly y Will cuando ellos decidieron contarles la idea de salvar a Eleanor. Jude vio la grabación con atención, comprendiendo las razones de los gemelos, aunque le doliera tenía que aceptarlo.

- tenemos que ir a ver mi hermano – terminó diciendo – esto se va a poner feo – susurró más para él mismo.

2020 vieja academia de mutantes, terraza torre Hollyday.

Brittany, Rachel y Lizzie estaban ultimando los detalles de la cita.

- ¿comida? – preguntó Brittany con una libreta y lapicera en mano.

- listo – comprobó Lizzie – les va a encantar la cena, Rach y yo cocinamos – sonrió a la morena.

- debo decir que me pareció algo raro que el menú fuera vegetariana – comentó Rachel – a San le gusta mucho comer carne.

- comer algo saludable es bueno de vez en cuando – contestó Brittany con inocencia – sigamos – retomó su postura – ornamentación – preguntó.

- las mesas están listas – respondió Rachel señalando la mesa para dos personas – velas y flores – indicó las velas que estaban en la mesa junto a un florero con lirios blancos.

- las luces para bailar luego de la cena – Lizzie prendió las luces navideñas de color blanco.

- muy bien – las felicitó Brittany – ¿música? – preguntó dando golpecitos con su lapicera.

- listo – dijeron ambas señalando el IPod conectado a los parlantes.

- de acuerdo, ya está todo listo... Ya pueden sentarse a comer y disfrutar de su cita – dijo Brittany sonriendo dando saltitos en su lugar.

- espera, ¿qué? – cuestionó sin entender Lizzie.

- nos hiciste preparar nuestra propia cita – preguntó al mismo tiempo Rachel.

- bueno es que ya estaban tardando mucho – explicó Brittany – además de esta forma iba a ser sorpresa para ambas – sonrió con entusiasmo – bien, nos vemos mañana chicas – sin decir nada más se alejó de allí, dejando a la pareja a solas.

- bueno – Lizzie se balanceó sobre sus pies – tengo hambre – Rachel la vio parpadeando varias veces – le gustaría acompañarme señorita Firestar – preguntó señalando la mesa.

- me encantaría señorita Trickster – aceptó la morena sonriendo, se acercaron a la mesa y Rachel corrió la silla para Lizzie – ¿me permite? – cuestionó con caballerosidad, causando una leve risa en la castaña.

- muy caballeroso de su parte – dijo siguiendo el juego – ¿me permite su plato?

Lizzie sirvió la cena, se trataba de raviolis de espinaca, ricota y queso junto a una salsa de vegetales y champiñones. Rachel por su parte sirvió vino para ambas.

- me alegra mucho que tengamos finalmente una cita Rach – dijo Lizzie acariciando una mano de la morena, ella se la apretó sonriendo.

- a mí también me alegra, siempre imaginé como sería – admitió sonriendo con timidez, bajando la mirada – la última vez que tuvimos algo como esto éramos unas niñas, la mesa era pequeña y bebíamos te de mentira – ambas rieron – pero solías decir...

- que hacías las mejores galletas de mentira que alguna vez haya probado – contestó por ella Lizzie, Rachel la vio con sorpresa – recuerdo esas fiestas de té – murmuró con media sonrisa.

- ¿cómo? – preguntó con curiosidad.

- no lo sé, desde que tengo el poder de agua tengo más de esos sueños que al parecer son recuerdos – explicó Lizzie – y en muchos de ellos apareces tu – permanecieron unos minutos en un cómodo silencio, disfrutando de la comida y la compañía – entonces… ¿la cita está resultando como esperabas? – preguntó Lizzie sonriendo con las cejas en alto.

- bueno, no te imaginaba con salsa en la comisura de la boca, pero está resultando bien – bromeó Rachel, la castaña se limpió la boca negando con la cabeza, pero terminó sonriendo al escuchar la risa de Rachel.

- me gusta escucharte reír – comentó Lizzie – hace que mi pecho se hinche de alegría – Rachel la vio a los ojos – lo sé suena algo estúpido – negó con la cabeza mirando su comida.

- no, no es nada malo – se apresuró en decir Rachel – ¿qué otra cosa te gusta de mí? – preguntó realmente interesada.

- bueno – divagó de forma pensativa, sin saber por dónde empezar – tienes una sonrisa muy bonita – Rachel asintió – cantas de maravilla, podrías ser una joven Barbra Streisand Rachel agradeció en silencio con las manos en su pecho, haciendo reír a Lizzie – me gusta cuando estás en alguna misión, porque estás muy concentrada y siempre procuras que todos estén a salvo – sonrió pensando en algo más – amo verte con Beth o alguno de los niños cuando les explicas algo – Rachel sonrió con sus ojos brillando – me gusta verte dormir, pero no en un sentido raro – aclaró haciendo reír a su cita – es solo que te ves tan tranquila y sin ninguna preocupación... Y besas increíble – finalizó riendo al recibir una servilleta por parte de la morena – ahora tu dime que te gusta de mi – le guiñó un ojo sonriendo con picardía.

- Bueno, me gusta escucharte reír – comenzó Rachel – tienes unos ojos que reflejan siempre lo que te sucede... Me gusta mucho como eres alrededor de tus hermanos y las personas que quieres – Lizzie sonrió prestándole atención – eres genial con los niños, me gusta tu entusiasmo por los dulces y las galletas – la castaña rió con diversión – me gusta la forma dulce en la que me tratas, como te esfuerzas por recordar – sonrió con los labios – me gusta cuando me abrazas, sobre todo cuando dormimos – sonrió con cariño – me gusta sentirte junto a mí, y besas de maravilla – finalizó riendo ambas.

- ¿quieres bailar Izzi? – propuso Rachel poniéndose de pie y estirando la mano.

- me encantaría – aceptó sonriendo, aceptando la mano de Rachel se puso de pie, caminaron unos pasos hasta la pequeña pista que habían hecho, pusieron música y se acomodaron. Rachel rodeó con sus brazos el cuello de la castaña y ella la rodeó por la cintura, mirándose a los ojos empezaron a moverse al compás de la lenta canción – eres hermosa Rachel – susurró Lizzie acariciando una mejilla de la joven.

- tú también lo eres Lizzie – Rachel se paró de puntillas para besar suavemente los labios de la castaña, se dejaron llevar hasta que el aire les hizo falta, se separaron con cortos besos, luego Rachel apoyó la cabeza en el hombro de Lizzie y continuaron bailando por unos minutos más.

- te amo Ray – susurró Lizzie, la morena se separó para verla a los ojos, los de ambas brillaban con felicidad.

- yo también te amo Izzi – dijo de la misma forma, volvieron a besarse, pero en esa ocasión con más intensidad, cuando se separaron de vieron con deseo, Lizzie sonrió con picardía y cargando a la morena de transportaron a la habitación de Rachel.

- ¿tu cama es a prueba de llamas? – cuestionó Lizzie.

- y hay extintores – añadió Rachel contagiándose de su sonrisa.

Empujó a Lizzie hacia la cama, cuando esta cayó le quitó los jeans junto a las zapatillas. La castaña no perdió el tiempo y tirando de la mano de Rachel la acercó hacia ella para poder quitarle el short y las botas cortas, luego tiró de ella hacia la cama, se recostó encima de la morena con suavidad, con sus manos acarició el tibio rostro de Rachel, ella sonrió cerrando los ojos al sentir la caricia.

- sabes qué podemos esperar, ¿cierto? – susurró Rachel.

- estuvimos muchos años esperando Rach, creo que es momento de recuperar el tiempo – dijo de la misma forma Lizzie – pero si quieres esperar – sus palabras se vieron ahogadas por los labios de la morena, enganchando las piernas en la cintura de la castaña inclinó el cuerpo para terminar sentada sobre ella, sus manos se enredaron en la castaña cabellera de Lizzie, para juntar aún más sus bocas, se besaron de forma hambrienta, las manos de la castaña subían por la espalda de la morena, por debajo de la remera, acariciando la tersa piel. Con dedos hábiles le desabrochó el sostén.

Se separaron por unos segundos, solo para terminar de desnudarse mutuamente. Lizzie deslizó las manos por el torso de Rachel sacando la musculosa y el sostén, se tomó unos segundos para apreciar el cuerpo de la mujer frente suyo, pero no tuvo tiempo de acariciarlos, ya que Rachel estiro sus brazos para desabrochar la camisa de Lizzie, a medida que desabrochaba los botones iba acariciando la piel descubierta con sus dedos, cuando la camisa terminó en el suelo prosiguió a quitarle el sostén negro que llevaba, el cual le resaltaba la piel. Al igual que ella apreció el cuerpo que tenía en frente, volvieron a besarse con la misma intensidad, y sus manos terminaron de quitar la ropa que quedaba.

Quedando completamente desnudas, cubrieron sus cuerpos con la sábana, pero en ningún momento dejaron de acariciarse, sus manos viajaban por cada centímetro de piel, experimentando las sensaciones y reacciones que tenían sus cuerpos, jadeando, gimiendo y suspirando. Enredaron sus piernas de tal forma que sus clítoris se frotaban entre ellos, gimiendo ante la nueva sensación empezaron a mover sus caderas creando fricción, sintiendo lo húmedas que estaban, excitándose aún más. Rachel hizo hacia atrás el cuerpo, momento que Lizzie aprovechó para besar y succionar los pechos de la morena, ella enredó las manos en el castaño cabello haciendo presión para que no se alejara, pero la castaña no tenía ninguna intención de hacerlo, con una mano sostenía sus cuerpos, con su otra mano acariciaba uno de los pechos de Rachel, estimulando el pezón, con su boca recorría el borde del otro pecho, hasta cambiar de lugar, Rachel gimió audiblemente al sentir el pequeño mordisco que le proporcionó Lizzie en el pezón, una oleada de placer le recorrió el cuerpo.

Rachel tiró del cabello de Lizzie para poder besarla con ansias, luego separó sus bocas y fue bajando dejando besos a lo largo del cuello de la chica hasta llegar a sus pechos, su cálida lengua los recorrió, prestando atención a cada pezón, lamiendo y succionando hasta que se endurecía, Lizzie gemía audiblemente al sentir la lengua y labios de Rachel de esa forma. Las manos de la morena apretaron uno de los pechos, mientras que su otra mano rasguñaba el abdomen de la castaña y seguía su camino hasta acariciar las nalgas de la chica, empujando sus cuerpos para que estuvieran más juntos, sin dejar de mover sus caderas siguiendo una serie de movimientos que las tenía al borde del orgasmo, y lo sabían, podían sentir sus cuerpos responder a cada una de sus caricias.

Lizzie se dio cuenta que Rachel estaba por llegar al orgasmo cuando sintió las manos de la morena en llamas, al sentirlas acaricias su cuerpo solo lograba excitarla más, pero usando sus poderes apaciguó las llamas para que solo iluminaran las palmas de las manos. Se abrazaron en medio de besos, pero cuando ambas fueron golpeadas por sus orgasmos, separaron sus bocas gimiendo sus nombres, sintiendo los espasmos de placer, sus cuerpos temblaban. Permanecieron en esa posición hasta que sus respiraciones se regularon, levantaron sus cabezas y se vieron a los ojos, sus cabellos desordenados, algo húmedos de sudor, sus bocas entreabiertas, sus cuerpos brillando por una leve capa de sudor, pero sobre todo sus ojos brillando de una forma especial, sonrieron con cariño sin dejar de verse.

- te amo mi sol – susurró Lizzie.

- y yo te amo a ti mi luna – susurró Rachel.

Tirando del cuerpo de la castaña se recostaron mejor en la cama, cubrieron sus cuerpos con la sábana, se acurrucaron y se dejaron vencer por el sueño.