¡Hola! Aquí os traígo el nuevo relato. Espero que os guste :)

Esta colección de historias nace gracias a la hermosa Dramione Week creada por el foro El Mapa del Mortífago.

Agradecimientos a Aretha Aratrahasis, Brenda p, LadyChocolateLover, Hikari Yagami Darcy, , Pauli Jean Malfoy y Sarah por dejar Reviews, agregar a favoritos y/o alertas.

Recordar que cada historia es independiente de la otra.

Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es de Jotaká, la trama de estas historias es mía.

Prompt #5:Duelo.

Número de palabras: 1531.

Rating: K+

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Historia 5: El duelo.

Harry Potter miraba a su amiga como si no la conociese. Como si la persona en frente de él no fuese Hermione Granger, esa chica que conocía desde hacía ocho años y que consideraba una hermana. Ronald por su parte tenía el ceño fruncido y sus labios hacían una mueca de frustración, como si lo dicho por su amiga era demasiado complicado de comprender para él.

-Hermione… - El-niño-que-vivió se recolocó las gafas. – Me puedes explicar por qué te vas a batir en duelo con Draco Malfoy.

-El me retó y yo no iba a rechazarlo. – Contestó, como si del tiempo se hablara.

-¡Mione! Por Merlín estamos en nuestro último año no puedes ir aceptando retos porque te ofendas y menos si vienen de Malfoy.

-¡Harry! No tengo diez años, se cuidarme perfectamente de Malfoy y sus ataques cutres. – Antes de que el pelinegro pudiese replicar la chica ya había salido por el retrato.

-Sabes. – La voz de Ginny hizo a Harry voltearse. – Es irónico que seas tú el que le esté echando ese tipo de charla a ella y no al revés.

El chico rodó los ojos mientras Ron estallaba en carcajadas, al parecer esa frase si la había entendido.

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-¡Espera, Draco! – El rubio se paró y miró a Blaise con cara de pocos amigos.

-¿Qué quieres? Estoy a punto de hacer a Granger probar el sabor de la derrota.

-Sí, sí, sí. Lo que quieras, pero esta carta certificada del Ministerio ha llegado para ti.

-¿Del Ministerio? – Preguntó extrañado mientras cogía la carta. – ¿Qué quieren los del Ministerio?

-Draco, ¿de verdad crees que lo sé? – Draco miró fijamente a su amigo.

-Tienes razón, un idiota como tú no sabe leer. – Se burló antes de reprender su camino aún más rápido y con la carta en la mano.

-¡Imbécil! – Oyó el grito de su amigo.

No tardó mucho en llegar al punto donde había quedado con Granger para su duelo, había llegado unos minutos antes así que decidió leer la carta antes de que olvidase que la había guardado en el bolsillo de su túnica.

Ministerio de Magia.

Estimado señor Malfoy,

Lamentamos comunicarle que el día de ayer -23 de Octubre de 1998- su madre, la señora Narcissa Black, falleció de un fallo respiratorio en la madrugada del veintitrés. A su lado estuvo su hermana, Andrómeda Black y todos los elfos que trabajaban en la Mansión Malfoy. Ya se ha comunicado esto a la directora McGonagall por lo que usted tiene el permiso para salir del Colegio hasta que se recupere de su perdida.

Nuestras más sinceras condolencias.

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Draco apoyó su espalda en la pared y se dejó caer lentamente, resbalándose suavemente por la piedra hasta quedar sentado en el suelo. Sus ojos estaban fijos en la pared de enfrente mientras su mente trataba de procesar lo que había leído.

¿Su madre había muerto?

Empieza a temblar, unas convulsiones bruscas que terminaron en una carcajada sonora, estridente y sin ningún tipo de humor. La carcajada más seca que jamás había soltado. Sus ojos comenzaron a arder al tratar de reprimir las lágrimas.

Su madre había muerto y él no había estado con ella.

Él no había estado con ella.

Cerró los ojos y comenzó a negar con la cabeza. No podía ser verdad. Ella no podía estar muerta. La única persona que le quedaba no podía estar muerta. Se levantó rápidamente, secándose las lágrimas que se le habían escapado. Empezó a caminar por el pasillo, su respiración acelerándose cada vez más cuando el significado de la palabra muerte comenzaba a tomar el control de sus pensamientos, a tener un significado más aterrador que el que ya poseía.

-¿Malfoy? – Oyó la voz de Granger llamándole, pero por alguna razón le parecía un susurro lejano. - ¿Malfoy? – Volvió a oír.

Su mirada enfocó a la chica de pelo castaño y ojos marrones frente a él, parecía preocupada.

-¿Malfoy? – Volvió a decir la chica, su voz incluso más lejana que antes.

Le iba a responder con un comentario hiriente para que se alejase de él, pero antes de que las palabras saliesen de su boca había caído al suelo y la oscuridad lo había envuelto.

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Hermione se encontraba sentada en una de las sillas blancas de la enfermería, llevaba dos horas allí, esperando al momento en el que el chico tumbado en una cama a su lado, despertase.

-¿Mione? – La chica levantó la vista al oír la voz de sus amigos.

-Chicos, no sabía que ibais a venir.

-Nos enteramos de que estabas en la cafetería, pensamos que Malfoy te había hecho daño. – Dijo Harry.

-Pero ya vemos que fuiste tú quien derrotó a Malfoy. – Se rió Ron.

La chica bufó.

-Malfoy y yo no nos batimos en duelo.

-¿No? – Preguntaron a la vez.

-No.

-¿Y eso? ¿Se acobardó Malfoy en el último momento o se asustó tanto de ti que se desmayó? – Se burló el pelirrojo.

-Ninguna de las dos, Ronald. – La voz de la Gryffindor era dura. – Ocurrió algo que hizo que Malfoy y yo acabásemos aquí.

-¿El qué? – Cuestionó el-niño-que-vivió.

-Nada que os interese. Y si me hacéis el favor de iros os lo agradecería.

-¿Irnos? ¿Y dejarte sola con ese?

-Ronald llevó dos horas solas con Malfoy y no me ha pasado nada, puedo quedarme más tiempo con él. – Replicó la chica, empujando suavemente hasta la puerta a sus dos amigos.

-¡Mione! – Exclamaron los chicos, pero la puerta de la enfermería ya estaba cerrada frente a ellos.

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Los ojos del Slytherin seguían cerrados cuando la chica se giró pero ella estaba segura de que él no estaba dormido. Y estaba segura de que no tardaría mucho en tratar de echarla.

-Sé que estás despierto, Malfoy. – Dijo Hermione cuando se aseguró de que Harry y Ron no pudiesen entrar otra vez.

-Lárgate. – Le dijo el chico, su voz sonaba totalmente indiferente. Como la castaña sabía que actuaría.

-No me iré, no te dejaré solo.

-No necesito tu compañía, Granger, no estoy desesperado. – Siseó.

-Me da igual lo que me digas, Malfoy. – La chica tomó asiento en la misma silla en la que había estado antes. – No te dejaré en la situación en la que te encuentras.

-No sabía que un desmayo fuera tan grave. – Replicó él.

-Quizá un desmayo no lo sea, pero perder a una madre si lo es. – Dijo ella, con suavidad.

El chico se giró dándole la espalda, tratando de ocultar la gama de emociones que se reflejaban en sus ojos grises.

-¿Cómo lo sabes? – Preguntó, su voz ahora sonaba rota.

-Madame Pomfrey encontró la carta abierta en tu túnica, cuando la leyó supo porque te habías desmayado y me dijo que me quedara contigo. – Explicó. – Me dio la carta para que la leyese.

-¿Quién eres tú para leer mis cosas? – Cuestionó con rabia.

-Nadie. Pero quiero ayudarte, Malfoy. – La chica tragó saliva. – Sé lo duro que es perder a alguien al que quieres.

-¿Ah, sí? Estoy seguro de eso. – El slytherin impregnó su voz con todo el veneno que pudo.

-Perdí a mi padre hace un año. – Dijo con tristeza, acariciando una pulsera de oro que tenía en su muñeca. Una pulsera que la había regalado su padre. Su último regalo.

-Lo siento. – Murmuró el chico, y Hermione sabía que lo decía sinceramente.

-Gracias. – La chica suspiró. – Quiero ayudarte, Malfoy. No deberías pasar esto tu solo.

-No me conoces, Granger.

-Puede que no seamos grandes amigos Malfoy. – La chica se rió ante su elección de palabras. – Pero si algo sé de ti es que ocultas tus sentimientos a los demás, te ocultas. A ti y a tus sentimientos.

Draco no dijo nada por lo que la chica siguió. – La muerte de una madre o un padre es un hecho doloroso, y nadie debería pasar por algo así solo.

-Está muerta. – Murmuró el chico. – Está muerta.

-Sí, lo está. Y tienes que prepararte para todo lo que pueda suceder. – Hermione tocó el hombro del chico con dulzura. – Pero no tienes por qué hacerlo ahora, no en este momento. Así que duérmete, Malfoy. Necesitarás fuerzas para superarlo.

El chico se movió sobre la cama otra vez, quedando otra vez de lado pero esta vez en la dirección donde estaba Hermione.

-¿No volverá, verdad?

-No, Malfoy. No volverá. Pero una de las mejores maneras de mantener a alguien vivo es recordándolos y nunca olvidándolos.

-No tengo intención de olvidarla. – Murmuró el chico cerrando los ojos. - Nunca.

Hermione sonrió con tristeza y se levantó de la silla dispuesta a irse y dejarle descansar. Cuando estaba a punto de abrir la puerta oyó la voz del chico llamándole.

-Granger.

-¿Sí, Malfoy?

-Puedes… ¿Puedes quedarte?

-Claro. – La chica volvió a la cama del chico, sentándose en la silla una vez más.

Él le sonrió agradecido antes de cerrar otra vez sus ojos y dejarse ir al mundo de los sueños.

Y en ese instante Hermione Granger se prometió estar al lado del chico el tiempo que él quisiese, tratando de ayudarle a superar su perdida. Porque si la Gryffindor sabía algo, es que al día siguiente estaría al lado del chico. Ayudándole.

Porque era mañana cuando comenzaba el verdadero duelo.

¡Y hasta aquí llega la nueva historia! Tenia pensado hacer todos los prompts de manera feliz y todo eso pero este me ha salido triste.

Espero que os haya gustado :)

Contestación a los reviews sin cuenta:

Sarah: Estás en todas partes xD No te preocupes que me encanta que lo estés JAJAJA Gracias por dejar un review en cada cap y espero que te haya gustado el nuevo prompt. Como ya he dicho más arriba tenía pensado hacer todos los prompts felices pero al empezar a escribir este me ha salido triste aunque espero que haya quedado bien.

Muchas gracias por comentar y espero tu nuevo comentario :)

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Besos y abrazos, AliciaBlackM.

Próximo prompt: Avada Kedravra.

PD: REVIEWS y darle a Go!

PD2: Pasaros por mis otras historias ;)