Ese mayordomo, secretos y verdades.
Cuando tu corazón no es preciso, el dolor te dará la respuesta.
Master's Sun
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¿Qué harás ahora?...
Es mi turno para ser inquebrantable.
R.L
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- Lisa, maldita sea, ¿En dónde demonios te habías metido? Me dejaste sola en la universidad y te atreves a llegar a esta hora – Gritó Ivette. Claramente estaba molesta y tenía toda la razón; sabía que no debía haber corrido sin antes darle una explicación.
Para evitar una pelea interminable con mi amiga (en la que sólo lograría hacerla llorar) la ignoré de manera cruel y subí a mi habitación. Necesitaba un momento a solas para reflexionar todos los hechos de este día.
- Marie Elizabeth Duerre ¿Quién diablos te has creído? ¿Vas a ignorarme? perfecto. Cuando se te dé la gana avísame para que arreglemos este asunto. Por si te interesa saber estaré en la casa de mis padres, no soporto estar un minuto más a tu lado – De un portazo Ivette cerró la puerta y me dejó completamente sola a merced de mis demonios. Claro que estaba molesta, sólo me llamaba por mi nombre cada vez que deseaba cortarme el cuello y ya no podía más. Casi nadie en mi familia solía llamarme por mi nombre, todo el mundo estaba tan acostumbrado a simplemente decirme Lisa, por lo que muchas personas creían que ese era mi verdadero nombre; después del divorcio era la primera vez que ella pasaría la noche en su casa.
- Estupendo, adiós maratón de doramas y anime – Suspiré profundamente y entré a mi habitación, este día no podía ser peor y la causa tenía nombre y apellido: Sebastian Michaelis, en el fondo sabía que la única culpable de todas mis tragedias era yo, nadie me obligó a seguirlo, fui una tonta que nunca debió dejarse llevar por un presentimiento. Me dirigí hasta el baño y preparé la tina con mi esencia favorita de flores. Para arreglar el malentendido con Ivette ya habría tiempo, ella era una persona impredecible, una vez molesta, era imposible conocer el momento en que todo regresaría a la normalidad.
Una vez estuvo lista la tina me sumergí completamente, el alivio fue inmediato, todo mi cuerpo recibió el agua tibia como una dulce caricia, después de un rato me preparé para irme a la cama.
Esta al parecer sería una larga noche, siempre acostumbraba a charlar un rato con Ivette, la necesitaba justo en estos momentos, pero una vez tomaba una decisión no existía persona en la tierra que lograra convencerme de lo contrario. Sin lugar a dudas, no le pediría perdón a Ivette, dejaría las cosas tal como estaban.
Era de día, no reconocía el lugar en donde me encontraba, solo logré identificar que estaba en las afueras de una hermosa mansión. Gracias a mis conocimientos identifiqué que pertenecía a la época victoriana, la mansión tenía una arquitectura exquisita y se miraba majestuosa. A lo lejos observé a una pareja que tomaban el té en un bello jardín de rosas blancas.
Ella lucía radiante, quizás no tendría más de 20 años, era elegante y su rostro no podía ocultar toda su felicidad, en sus brazos cargaba a un hermoso bebé y con su mano libre sostenía la mano de su esposo, él por su parte tenía la mirada perdida, su rostro era inexpresivo y un aura oscura rodeaba todo su cuerpo desencajando completamente en aquella imagen perfecta de familia feliz.
- Vendrán pronto Isabelle – murmuró el hombre sujetando fuertemente la mano de su esposa.
- Espero que Lizzie pueda ser feliz – dijo aquella mujer acariciando el rostro de la criatura.
- Ya está todo preparado, ella irá con una buena familia que le dará todo el amor que no podemos brindarle – Respondió el hombre con un dejo de tristeza en su voz – Isabelle, deberías huir con la niña… si te quedas a mi lado sabes que ambos moriremos.
- James, juré estar a tu lado hasta el final, sabíamos que algún día esto tendría que pasar. Lo que jamás podría perdonarme es que ella también pierda la esperanza de tener una vida normal. Si ella nunca conoce su pasado quizás sea feliz –
- Charles –
- Ordene señor – Contestó cortésmente el aludido.
- Llévate a la niña a la casa que te mostré, los dueños están esperándote. Una vez la hallas entregado a ellos puedes marcharte a donde desees, la señora y yo nos iremos de viaje por un largo tiempo, así que no debes preocuparte por nosotros y mucho menos por la niña, hemos preparado todo, así que vete – ordenó aquel hombre e inmediatamente el joven recibió en sus brazos a la criatura que se encontraba profundamente dormida.
- Cómo diga señor – Respondió el joven e hizo una pequeña reverencia, al tiempo que dejaba solos a la pareja de esposos, quienes luego de dar un tierno beso a la niña entraron a la enorme mansión.
No entendía que estaba pasando, este hombre estaba loco, cómo se atrevía a seguir ordenes sin cuestionar a su amo, ellos estaban a punto de morir y enviaban a su hija lejos para que viviera, no podía permitir aquello, estas personas no merecían morir, eso no podía ocurrir.
Corrí lo más rápido que pude hasta que logré entrar en la mansión, tal como lo había observado era inmensa, recorrí cada uno de los rincones hasta que llegué a la habitación principal, pero no encontré a ninguno de ellos, de pronto escuché una fuerte explosión, rápidamente me dirigí a dónde provenía el sonido, la escena que encontré era horrible: ambos estaban bañados en sangre. Era demasiado tarde, aquellas personas ya estaban juntas en algún lugar que nadie conoce, levemente me acerqué hasta ellos y cerré sus ojos, era lo menos que podía hacer después de permitir que los mataran.
Pero ¿En dónde estaba el asesino?, no debía estar lejos, acababa de cometer el crimen y estaba segura que debía encontrarlo, quizás así podría hacer justicia por estas personas, justicia para vengar la muerte de Isabelle y James.
Salí de la habitación y fui hacia los jardines de la mansión en búsqueda del autor del crimen, quería matarlo con mis propias manos, había destruido una hermosa familia y la ilusión de ser feliz de una pequeña, esa persona se llevó con él todas las razones para vivir de esa niña, dejándola sin padres, sin esperanzas, sin nada. Entre más repetía aquellas palabras en mi cabeza más rápido corría, de pronto escuché otra explosión y contemplé cómo la mansión ardía en llamas.
- No, no, no. ¡James! ¡Isabelle! maldición no…
A lo lejos el timbre de un teléfono sonó.
De inmediato desperté, me faltaba el aire, mi corazón latía rápidamente y estaba llorando, aquel sueño era diferente, estaba lleno de dolor y de alguna manera podía sentir que había logrado afectarme, un escalofrío recorrió mi cuerpo y dirigí la mirada hacia la ventana de mi habitación, extrañamente estaba abierta y desde allí un cuervo negro me observaba.
Me levanté de mi cama y cuidadosamente me acerqué a la ventana, nunca me han gustado los animales y mucho menos los cuervos, siempre me hacen sentir indefensa y por alguna razón desprotegida, lentamente comencé a cerrar la ventana y de inmediato el cuervo se fue, llevándose con él, el frío de la habitación.
Otro sueño, otra maldita pesadilla, Elizabeth ¿Qué diablos harás contigo?, probablemente estás loca y necesitas ser internada de emergencia, nadie que esté un poco coherente tiene semejantes sueños y desea matar a las personas, vamos Lisa, vamos maldita sea, ¿Cuándo serás normal?
El teléfono aún seguía sonando.
- Casa de la familia Duerre…–
- Marie Elizabeth Duerre, explícame de inmediato que sucedió con Ivette- Gritó una mujer al otro lado del teléfono.
- Madre en primer lugar cálmate, no hay nada que deba explicarte, es una pelea entre amigas, esas cosas puede suceder, no siempre todo debe ir bien – Dije un poco molesta, agradecía mucho que mi madre se preocupara por mí, pero no estaba de humor para soportar sus regaños. Ivette Bertrand esta vez no te salvarías de escucharme por largo rato.
- Ni te molestes en explicarme Elizabeth, llego mañana por la tarde a Londres y charlaremos por largo rato-
- Madre, no te atrevas a venir, ya estoy lo suficientemente grande para resolver mis asuntos, si Ivette y yo discutimos déjalo así, las cosas debemos arreglarlas nosotras, no tú – Contesté furiosa, mientras observaba un viejo cuadro que estaba en la pared.
- Hablamos luego hija, hace tiempo que no te veo y éste es un buen momento – Respondió de manera serena mi madre y cortó la llamada.
Lo que faltaba, la familia se reúne para charlar y despedazarme un poco, aunque extrañaba mucho a mi madre, no deseaba que viniera por este tipo de asuntos, yo en verdad quería mucho a Ivette, pero en estos momentos ni siquiera yo misma comprendía lo que estaba pasándome. Inquieta decidí esperar hasta que la puerta del timbre sonara y mi madre con mi hermano apareciera tras ella, maravillosamente era sábado, por lo que no tenía nada que hacer hasta que ellos llegaran a casa.
Alrededor de las cuatro de la tarde alguien llamó a la puerta, debían ser ellos.
- Hija, tanto tiempo sin verte, ven abrázame, te he extrañado tanto, España es un poco fría sin ti - Susurró mi madre, regalándome un caluroso abrazo.
- Madre, me… me asfixias… -
- Mi niña, estás tan grande y hermosa, estoy segura qué más de algún muchacho debe estar enamorado de ti – Repetía mi madre mientras subía sus maletas a la segunda planta.
- Madre ¿En dónde está mi hermano? – Pregunté curiosa al notar su ausencia, lo que me parecía extraño ya que mi madre jamás viajaba sola.
- Decidí viajar sola, tu padre llegará en el vuelo de la noche – Un silencio inundó la habitación - Puesto que estás próxima a cumplir 20 años, hemos decidido que es hora de comentarte algunos detalles de tu vida -
- ¿De qué estás hablando?-
- Ya lo sabrás cariño, todo tiene un lugar y un momento en esta vida, ahora ¿Cuéntame que pasó con Ivette?-
- La dejé en la universidad sin darle explicaciones –
- Lisa, cariño, tú no eres ese tipo de persona ¿Qué está pasando? –
Hundiendo mis manos en mi cara, respiré profundamente y dejé salir lo que tanto me atormentaba.
- Las pesadillas han regresado, cada vez son más vívidas e intensas –
- ¿Qué ha dicho Giusse sobre esto?–
- Está un poco preocupado por mi condición, hemos reforzado la frecuencia de las terapias y aumentado la práctica de técnicas de relajación, pero nada está dando resultados –
- Cariño, quizás deberíamos cambiar de psicólogo, me gustaría que discutiéramos con tu padre sobre este asunto –
De pronto una figura masculina entró a la habitación que antes pertenecía a mis padres.
- ¿Dónde está la niña más preciosa de este mundo? –
- ¡Papá! Tanto tiempo sin verte –
Cómo una niña mimada corrí hacia los brazos de mi padre, ese era el único lugar en el mundo en el cual podía sentirme completamente segura.
Después de una maravillosa cena, el momento había llegado, mis padres al fin hablarían conmigo sobre los detalles que aún no conocía de mi vida.
- Así que empecemos, ¿Qué es lo que debería conocer? –
- Lisa, recuerdas cuando tu padre te contaba el cuento de la princesa solitaria –
Asentí, recordaba ese cuento, siempre estaba presente en los mejores momentos de mi infancia.
- Preciosa, tu padre y yo no hemos sido sinceros contigo, hay algo realmente importante que tú debes saber –
- Adelante, estoy esperando –
- Nosotros no somos tus verdaderos padres – Exclamó mi padre y una parte de mi mundo se vino abajo, durante 19 años de mi vida había vivido en una mentira.
- Excelente momento para contarme el secreto, no debían haber viajado, bastaba con una corta explicación por teléfono –
- Escúchame Lisa, sé que estás molesta - Murmuró mi madre – tu padre y yo te adoptamos cuando apenas tenías 2 años, al parecer tus verdaderos padres fallecieron en un accidente automovilístico –
Mi madre comenzó a llorar por lo que mi padre tuvo que continuar
- Tú eres hija de unos ingleses llamados Daniel Miracle y Emma Delacourt –
- No digas más, no estoy interesada en escuchar palabra alguna, déjenme vivir tranquila y no intenten sacudir mi mundo – Chillé y dejando a mi padre con las palabras en la boca, corrí hacia el jardín trasero de la casa y comencé a sollozar, ahora no quedaba la menor duda, mi vida era un completo desastre.
En un árbol el mismo cuervo negro era fiel testigo de mis tormentos.
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Y allí estaba de nuevo esa torpe y ridícula humana, sí, la misma joven de aquel día en clase, ella era la dueña de un tipo especial de alma. Un alma capaz de despertar la sed de cualquier demonio…
Una sed que desde hacía varios años no satisfacía.
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Hola a todos, este es el tercer capítulo de este fic, espero ser capaz de presentar una historia llena de suspenso, misterio, ira y tal vez un poco de amor… aprovechando que estoy libre de la universidad trataré de actualizar con mayor rapidez.
Pobre Lisa, no tengo ni la menor idea de lo que hará luego de enterarse de semejante noticia…
Agradezco a Tamara por ser una de las principales personas que me animó a escribir este fic y a mi hermana por apoyarme en todas mis decisiones, este capítulo es para ustedes.
Queridos lectores, agradecería sus comentarios sobre la historia, puesto que son realmente importantes para mí, acepto tomatazos prometo no enojarme. Gracias por tomarse el tiempo de leer.
Con mucho cariño,
MiHo9
R.L
