Ese mayordomo, ama y sirviente.
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Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
Napoleón Bonaparte.
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Después de una semana mis padres decidieron marcharse, en todo este tiempo nadie tocó el tema de la adopción de nuevo, eso no significaba que no tuviera ningún interés en conocer sobre mis verdaderos progenitores y cómo fue el corto tiempo que compartí con ellos, quizás debería estar molesta con mis padres por ocultarme una verdad tan importante en mi vida, pero no quiero cuestionar en este momento las razones de su decisión.
Las cosas con Ivette seguían igual, aún con la visita de mi madre y su insistencia en arreglar las cosas, no logró nada, lo sé, soy demasiado orgullosa para admitir que he cometido un error, más aún cuando se trata de mis relaciones con las demás personas y ya que ambas no mostrábamos ningún interés en arreglar nuestras diferencias, parece que todo seguirá de la misma forma.
- Michaelis, trabajará con Duerre – Dijo Julio interrumpiendo todos mis pensamientos.
- Sí no le molesta preferiría trabajar en forma individual –
- No me molesta en lo absoluto no tener pareja – Respondí de forma grosera ante la petición de Sebastian.
- He dicho que trabajaran juntos, para mí no es relevante si les parece o no mi decisión – Contestó Julio – ahora que las parejas de trabajo están conformadas, es importante que recuerden que deben presentar este trabajo antes de finalizar el semestre.
El pequeño trabajo constituía una extensa investigación de campo sobre las diferentes estructuras de mercado y la historia de empresas dominantes en Londres a través del tiempo.
- Será un poco tedioso trabajar con alguien más. Espero que sea capaz de seguir mi ritmo – Murmuró Sebastian aproximándose a mí.
- El que debería preocuparse es otro – Pensé mientras el aludido se sentaba a mi lado.
- Lisa, verdad…
- Para usted soy Elizabeth – Bufé observando directamente sus ojos carmesí, que brillaron al instante.
- No importa, donde ni cuando, los humanos siguen siendo lo mismo – Exclamó Sebastian ante mi respuesta - Me imagino que no tendrá ninguna idea por donde comenzar, en ese caso, permítame decidir la manera en que procederemos.
- Nadie me dice lo que debo hacer, si deseas trabajar a tu manera habla con Julio y convéncelo para trabajar en forma individual –
- No sería muy difícil si él considera mi historial académico, aunque sería muy vergonzoso para usted - Respondió Sebastian y se levantó de su lugar - La espero mañana a la hora del almuerzo en la cafetería de la universidad.
No tuve tiempo para replicar, ahora debía soportar al arrogante Sebastian Michaelis, jamás en mi vida había conocido a un ser tan repugnante. Mientras mi mente se debatía entre mis pensamientos mi teléfono vibró…
Lisa, te veo en el parque que está cerca de la universidad, necesito hablar contigo urgentemente.
Ivette.
Me pregunto qué le habrá pasado para que desee hablar conmigo. No quería hacerla esperar por mucho tiempo, así que decidí ponerme en marcha. El pequeño parque estaba a menos de 10 minutos, lo que me permitiría estar de vuelta a tiempo para mi siguiente clase.
Todo el camino hacia el parque se encontraba vacío, en los cinco minutos que llevaba caminando no observé a ninguna persona, lo cual se me hizo extraño al ser esta una zona concurrida.
- Señorita – Dijo un hombre detrás de mí. En seguida me di la vuelta y observé al sujeto, quizás tendría unos 40 años, era alto y poseía unos excelentes músculos.
- ¿Puedo ayudarle? –
- Ahora que te tengo serás de mucha utilidad –
De pronto alguien tapó mi nariz con un pañuelo sujetándome fuertemente. Después de forcejear un poco, un aroma dulce inundó mis fosas nasales y caí vencida ante los efectos de aquella esencia.
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Aquel lugar era siniestro, oscuro y muy húmedo, cada rincón olía a muerte. Un segundo más, un segundo menos, lentamente las horas pasaban y sabía que mi fin estaba cerca, mis manos estaban atadas y me encontraba recostada en un asqueroso canapé.
En una esquina de lo que en algún tiempo fue una sala de emergencias, un grupo de hombres estaban sentados jugando póker y bebiendo.
- Ahora que la tenemos nos darán mucho dinero – Decía un hombre observando sus cartas.
- Ellos estarán felices. Desde hace tiempo le perdieron la pista y deseaban encontrarla – Susurraba otro de los hombres, aspirando profundamente el humo de su cigarro.
¿Quiénes eran ellos?... ¿A qué se referían?... ¿Estarían felices?... Estaba pensando en tantas cosas al mismo tiempo, cuando uno de ellos se dio cuenta que había despertado.
- ¿Qué es lo que quieren de mí? – Grité y seis pares de ojos me observaron al mismo tiempo.
Al fin despertaste – Murmuró uno de los hombres acercándose a mí - Eres tan preciosa, ¿Qué te parece si jugamos un rato? – Dijo y comenzó a rozar levemente mis piernas, al sentir su contacto, un sentimiento repulsivo se apoderó de mí y le escupí en la cara.
- Maldita zorra, no vivirás para contarlo – De pronto su asquerosa mano impactó contra mi rostro y mi labio inferior se rompió.
- Déjala, sabes que no puedes tocarla, si lo haces el que no vivirá para contarlo serás tú – Respondió un muchacho que vestía de manera muy elegante.
- Puff… al diablo lo que ellos piensen, esta perra acaba de escupirme ¿no crees que merece un poco más? – Al instante recibí un fuerte golpe en el abdomen y una pequeña cantidad de sangre brotó de mis labios.
- Te dije que no la tocaras - Gritó aquel joven y de un golpe alejó al hombre de mí. - Compórtate si no deseas morir en manos de ellos – Susurró en mi oído.
- ¡Maldito, apártate de mí! –
- No pienses que tus palabras me hacen daño, ante todo debo proteger tu integridad. Hay mucho dinero en juego gracias a ti… - Dijo dándose la vuelta – No le den agua y comida, hasta que comprenda que su vida depende de nosotros –
Al parecer aquel joven era el jefe de los demás, no estaba segura de lo que estaba pasando en esos momentos. Un fuerte ardor comenzaba a presentarse en mi cuerpo, dentro de poco quizás los golpes se inflamarían y el dolor sería insoportable.
- Joven maestro, acabamos de recibir una llamada con órdenes específicas –
- Adelante –
- Ellos desean que cuide la mercancía hasta el día 14 del siguiente mes –
- Escuchaste pequeña o… ¿debería llamarte Lizzie? seremos muy cercanos. Si te comportas de la manera adecuada tendrás la comida y bebida necesaria para subsistir hasta que te llevemos con ellos ¿Qué te parece?
Lancé una mirada de odio hacia aquel joven y de inmediato me recosté del lado contrario, si debía morir, prefería que fuera por falta de alimento y no por estos malnacidos.
- Pensé que esto sería un trabajo fácil joven maestro, pero ahora será complicado mantenerla con nosotros sin que la encuentre la policía, pronto su familia comenzará a buscarla – Dijo el hombre que anteriormente observaba las cartas.
- Nadie extrañará a esa maldita perra, ¿Quién se preocuparía por alguien que no es de su familia? – Bufó el hombre que anteriormente me había golpeado. Mi corazón se hizo pequeño, quizás ese idiota tenía razón, ¿Quién se preocuparía por mí? probablemente mis padres, pero estaban lejos y cada uno había realizado su vida, Ivette estaba con su familia… un segundo… ¿En dónde estaba Ivette? ¿Estaría bien?... Tímidamente me atreví a hablar de nuevo…
- ¿En dónde está mi amiga? –
- Tú amiga está bien, a menos que el ser víctima de un asalto altere su equilibrio emocional – Respondió el "joven maestro", quién parecía estar demasiado preocupado por protegerme o más bien evitaba perder el dinero que obtendría a cambio de mi vida… El líder de estos desgraciados.
- Es un alivio - Contesté indiferente.
Eso era, la que envió el mensaje no era ella… Soy una estúpida, Ivette no accedería tan fácilmente a perdonarme después de todos los malos entendidos, ahora no tenía escapatoria, sólo existían dos opciones y ninguna de ellas era agradable:
Moriría a mano de estos hombres.
Moriría en las manos de los que estaban pagando por mantenerme viva.
Ninguno de los dos panoramas era agradable, en ambos perdería la vida.
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Desaparecida
Marie Elizabeth Duerre
19 años
Fue vista por última vez en la Universidad de Londres, el día lunes 24 de septiembre de 2012, alrededor de las 11.40 am, vestía un jeans azul desgatado, camiseta blanca y unas zapatillas deportivas.
Se agradecerá cualquier información.
Favor contactarse con el señor Jean Duerre al 442075628000
Se ofrece recompensa.
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25/09/2012
Me duele el cuerpo, los golpes han despertado un dolor intenso en todo mí ser. Ellos me observan constantemente.
26/09/2012
El dolor de mi cuerpo se relajó, el joven maestro trajo algunos analgésicos y curó mis heridas.
27/09/2012
No hay agua ni comida para mí… comienzo a sentirme débil.
28/09/2012
Feliz cumpleaños Lisa, alcanzaste la segunda década de tu vida.
Nada importa…
Una fiebre se apodera lentamente de mi cuerpo.
29/09/2012
Otro golpe en mi abdomen, el mismo malnacido ha intentado besarme. He vuelto a escupirle en la cara.
30/09/2012
El joven maestro ha traído un poco de agua, curó mis golpes y vendó algunas de mis heridas.
01/10/2012
Uno de esos malnacidos trató de violarme, el joven maestro no lo permitió. Al parecer hay mucho dinero de por medio.
02/10/2012
La policía está buscándome, la tensión se apodera de los hombres.
03/10/2012
Me aferro a la vida, no quiero morir… no de esta forma.
04/10/2012
Apenas puedo tragar, esta comida es asquerosa.
05/10/2012
Un día más, las horas pasan lentamente.
Otra llamada… nuevas indicaciones.
06/10/2012
Estoy enloqueciendo, cada segundo que pasa la ilusión de vivir se aferra más a mí.
07/10/2012
Mis manos duelen, un rojo intenso marca mis muñecas. Uno de ellos se burla de mi condición, lo llamé maldito. Perdí el derecho de comer este día.
08/10/2012
Me trasladaron de lugar, parece que estoy en la morgue del hospital. La fiebre ha regresado. Puedo sentir extrañas presencias rodeándome.
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- La hora de su muerte está cerca Will, debemos recolectar su alma – Susurró el pelirrojo.
- No podemos hacerlo Grell Sutcliff, "Este es un caso especial" – Exclamó William T. Spears.
- Vamos Will, dijiste que este tipo de casos no existe –
- Es la primera vez que una persona es excluida dos veces – Murmuró para sí mismo Spears.
- Aish, qué tiene esta mocosa para ofrecerle al mundo, mírala, está desnutrida, débil y sucia, anda di que sí, acortemos su sufrimiento – Masculló el pelirrojo aferrándose al hombro de su compañero.
- He dicho que esta persona queda excluida de la lista –
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09/10/2012
El joven maestro vino, ha dicho que doblaron el pago por mantenerme viva, me pide que sea fuerte. Vaya ironía.
10/10/2012
Al fin he recibido una comida decente. He perdido peso. Soy incapaz de levantarme de mi sitio.
11/10/2012
Según uno de los hombres todo el mundo me da por muerta. Trato de no escucharlo, estoy harta de su sarcasmo.
12/10/2012
Faltan dos días para salir de este encierro, el joven maestro promete salvarme. Detesto que sea tan descarado.
13/10/2012
Una oscuridad rodea el ambiente, hace frío, me siento sola.
14/10/2012
El día por fin llegó, estoy dispuesta a recibir la muerte.
Dolor y oscuridad.
Cielo e infierno.
Frío y soledad.
Cuna y sepulcro.
Veinte días, después de una larga espera llegó el momento, por fin conoceré a los que tanto ansían matarme.
Alguien se acerca, a cada uno de sus pasos mi corazón se acelera. No puedo ver nada, sólo puedo sentir su presencia… es el joven maestro, él me llevará con ellos.
- Lisa, huye conmigo, no me importa el dinero, sólo quiero salvarte – Susurró en mi oído.
- Si en verdad quisieras salvarme lo habrías hecho antes sin dudarlo – Jadeé con gran esfuerzo.
- Antes de salvarte, tenía que ganarme la confianza de estos hombres, confía en mí, te devolveré tu vida y terminaré con esta pesadilla.
- ¡Mi vida! después de esto no creo que las cosas vuelvan a ser como antes. Nada importa, déjame morir y toma el maldito dinero que tanto deseas –
- ¿Acaso no lo entiendes? te amo, estoy profundamente enamorado de ti… Lisa Duerre – Expresó sinceramente el joven maestro.
Lentamente se acercó a mí y pude sentir su cálido aliento sobre mi rostro, con sus dedos rozó suavemente mi mejilla e intentó besarme, ante su contacto retiré mi rostro y le di la espalda.
- No digas estupideces cómo esa, el amor es un absurdo sentimiento humano para los débiles, si vas a entregarme, hazlo pronto. Ve y vive bien con el dinero que adquiriste a cambio de mi vida – Repliqué ante su absurda declaración
- Señor… debemos irnos ellos ya están aquí – musitó uno de los hombre que me ayudó a conocer el dolor, el mismo que trató de violarme.
- Joven maestro, gracias a ti podré conocer a los malditos que planearon esto y me convirtieron en alguien irreconocible. Llévame pronto con ellos –
- Déjanos solos, en seguida la llevaré –
- Pero joven maestro no puedo permitirlo, me han ordenado llevarla a la antigua sala de conferencias del hospital –
- Será un segundo –
Enfurecido el hombre obedeció a las órdenes del joven maestro, saliendo de la morgue.
- No dejaré que mueras, te salvaré aunque me cueste la vida – Manifestó convencido aquel joven. Después de tanto tiempo mi corazón se estremeció ante sus palabras.
Delicadamente me cargó en sus brazos y comenzó a caminar en búsqueda de la salida. Confiado y sin remordimiento a lo que podría pasarle, avanzaba paso a paso. Hasta entonces comprendí que desde el principio él había decidido protegerme, utilizando su figura de autoridad para disimular sus sentimientos.
- No permitan que huyan - Gritó un hombre a lo lejos.
Una lluvia de estallidos resonó en toda la habitación, en cuestión de segundos caí al suelo y varios hombres me sujetaron fuertemente. Encima de mí se encontraba sangrante y herido el joven maestro… El hombre que prometió salvarme estaba muerto. Él único que cuido de mí en este encierro. La persona que se enfrentó con valentía a la muerte con la ilusión de regresarme mi vida.
- ¡No!, joven maestro – Las lágrimas vinieron a mis ojos y las rechacé valerosa. Esa no era la forma para darle el último adiós, debía enfrentarme a lo que viniera y salir viva de esta locura.
Aquellos hombres me arrastraron brutalmente por todo el camino y me lanzaron contra una pared, al instante uno de ellos comenzó a romper mis ropas y me dejó completamente desnuda, vendó mis ojos y jalándome del cabello me obligó a caminar por mi cuenta.
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Oscuridad.
Miedo.
Sin sentido.
Un corazón que ha perdido la esperanza de vivir.
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- Señoras y señores, en esta noche maravillosa les traemos a ustedes uno de los tesoros más codiciados por el bajo mundo: la única descendiente de los perros guardianes de la Reina… Marie Elizabeth Phantomhive, quién esta noche morirá al igual que sus demás parientes.
Un sudor frío corrió por mi frente, no podía ver nada, pero lograba escuchar perfectamente cada una de las palabras que pronunciaba aquel hombre.
En ese momento un hombre me recostó sobre una superficie fría y mi corazón comenzó a latir intensamente.
- Ahora sí, terminemos de una buena vez con toda la suciedad de este mundo – Clamó una mujer y un coro de voces se unió a ella.
- ¡Mátenla de una vez! –
- ¿Qué crimen he cometido para merecer esto? – Grité con todas mis fuerzas y la sala quedó en completo silencio.
- Habla todo lo que quieras, ahora nadie podrá a salvarte. Pobre niña estúpida ¿No comprendes que estás destinada a morir al igual que tus verdaderos padres, James e Isabelle Phantomhive? –
- No sé de lo que hablan, yo soy descendiente de Daniel Miracle y Emma Delacourt – Respondí mientras me revolvía inquieta en mi lugar.
- ¿Te refieres a los idiotas que murieron tratando de protegerte por petición de tu padre? –
El aire comenzaba a ponerse denso, me costaba respirar y mi pecho dolía fuertemente.
- ¿Quiénes son ustedes? ¿Por qué hacen esto? – Grité de nuevo y un objeto caliente quemó mi abdomen, el dolor era insoportable, aquello ardía y me obligaba a contorsionarme violentamente.
- No sé cómo sobreviviste la primera vez… Muere y vete al infierno Phantomhive… –
Un objeto puntiagudo cruzó mi estómago y un líquido viscoso emanó de mi cuerpo, una y otra vez aquel objeto penetraba mi piel haciéndome proferir gritos de dolor. En medio de la locura, un odio inmenso qué jamás había experimentado se apoderó de mí y el ambiente se tornó totalmente frío…
¡Alguien, quién sea, sálveme!
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Pureza y deseo de vivir.
¿Debería atender a la voz que me llama?
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- Tus gritos de dolor han convocado mi presencia, ¿Estás dispuesta a renunciar a todo por seguir con vida? – Masculló una voz masculina, avanzando lentamente.
Conocía esa voz… pero era imposible.
- No me importa el precio que deba pagar, estoy dispuesta a hacerlo –
- Las palabras que has pronunciado jamás te permitirán volver a la luz, ¿Estás dispuesta a renunciar al cielo? –
- Lo haré… haré un contrato contigo.
- ¿Qué es lo que deseas para entregar tu alma al infierno eterno? –
- Venganza. Quiero destruir con mis propias manos a los que le hicieron daño a mi familia, al joven maestro y a mí. Cuando me hayas dado el poder para concretar lo que deseo, obtendrás mi alma –
- Será como tú digas Lisa Duerre, ahora permíteme sellar nuestro contrato –
Unas largas uñas me quitaron suavemente la venda de mis ojos y enseguida un dolor aún más fuerte que todos los golpes que había recibido, marcó el destino de mi alma.
- ¿Qué debería hacer ahora joven ama? – Preguntó el demonio a la espera de mis órdenes.
- ¡Mátalos a todos y sácame de aquí! –
Hueso tras hueso crujía ante el paso de aquella sombra en la oscuridad; los cuerpos inertes de aquellos espectadores caían uno a uno. Un río de sangre comenzaba a formarse en todas partes. Algunos rogaban por su vida y otros pedían perdón al demonio ofreciendo sus almas a cambio.
- Mientras ella esté viva, será mi ama y yo su más fiel sirviente. Ninguno de ustedes puede ofrecerme el sacrificio que ella ha realizado, la podredumbre de sus almas miserables no me interesa – Vociferó el demonio y la sigilosa muerte se apoderó de todos los que estaban presentes en aquel lugar.
- Desde ahora estoy a su servicio, joven ama –
Un grito ahogado salió de mis labios, en verdad no estaba equivocada, la voz del que devoraría mi alma, no era nadie más que Sebastian Michaelis…
- Le pido guarde su asombro para después. Por ahora debemos tratar sus heridas y trasladarla a un lugar seguro –
Lentamente el demonio me levantó de la mesa en donde me encontraba y cubriéndome me sacó de aquel horrible lugar.
- ¿En verdad vas a protegerme y seguir fielmente cada una de mis órdenes sin quejarte? – Cuestioné mientras él me cargaba.
Aquellos rubíes me miraron fijamente.
- Nunca debe dudarlo, yo al contrario de los humanos jamás miento. Desde ahora usted será mi ama y yo su sirviente.
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Annyong!
Al fin terminé el cuarto capítulo del fic, ha sido un poco difícil el realizarlo, especialmente porque Sebastian es un personaje bastante complicado de escribir si se trata de mantenerse fiel al sensual y frío demonio de Kuroshitsuji.
Apareció Grell y William. :O
¿Por qué se salvó Lisa? A qué se refiere William al decir que es la segunda vez…
Oscuros secretos serán revelados poco a poco. Les invito a seguir leyendo.
Sé que les dije que estaba libre de la universidad, pero estoy haciendo un ciclo extraordinario y me encuentro llevando una materia, ahora me dejaron una enorme investigación por realizar y creo que mi tiempo para escribir se acortará grandemente, pero espero actualizar lo más pronto posible.
Agradezco a las dos personas que me han dejado sus reviews.
AbSeLunita: Gracias por tu comentario, espero darle ese toque especial a la historia para que todo encaje poco a poco.
Anakuma: Lisa sí cometió una tremenda locura, ahora pertenece a nuestro querido Sebastian, el cuervo – espía – acosador. :D
Ambas me preguntaron si utilizaré a más personajes de Kuroshitsuji… pues debo decirles que no.
Jajaja, mentiras, sí estoy planeando incluir a más personajes, puesto que serán fundamentales durante el desarrollo de la historia, para muestra de ello un botón. Dos hermosos shinigamis han hecho su aparición.
Agradezco cómo siempre a todos los que se toman el tiempo de leer, si les parece que la historia es aburrida y poco interesante, no duden en comentarlo, todo autor está obligado a presentar obras de calidad a sus lectores… Cof, cof. (Sean buenos conmigo, es la primera vez que escribo un fic).
Besos y abrazos desde El Salvador, hasta donde se encuentren.
Se despide.
MiHo9
R.L
