Ese mayordomo, estratagemas.

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"Él para obtener su alma, pondrá en juego una paciencia infinita, astucia y malicia, a fin de conseguir lo que tanto desea"

R.L

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Capítulo dedicado a Yumeko Kotone.

Gracias por seguir la historia y confiar en la misma.

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Acomodada en sus brazos como niña pequeña, nada podía dañarme, aquel sería el lugar en donde podría llorar y sentirme segura. Tras de nosotros el viejo hospital ardía en llamas, no quedaron testigos, ni evidencia de mi sufrimiento. Yo había escogido abandonar la luz voluntariamente y aferrarme a la oscuridad. Ahora ya no existía marcha atrás, mi alma le pertenecía. Cerré mis ojos y el cansancio se adueñó completamente de mí.

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- ¿Cuál es su estado doctor? – Preguntó el padre de Lisa.

- La señorita Duerre presenta múltiples hematomas en todo el cuerpo y un cuadro de desnutrición y deshidratación severa. Además, algunas de las heridas cómo la de su ojo derecho, fueron muy profundas y sospechamos que pueden desencadenar cualquier afección si no son correctamente tratadas. Por lo que realizaremos más estudios para descartar cualquier tipo de infección o daño a los órganos internos, mientras tanto la señorita permanecerá en constante observación en la unidad de cuidados intensivos –

- ¿Podríamos verla doctor? –

- Por el momento es imposible señora Duerre, si ella acoge bien el tratamiento que se ha indicado, podrá verla dentro de unas horas, además no es seguro que esté en las condiciones emocionales óptimas, luego de todo lo que ha sucedido –

- Doctor, una pregunta más. ¿Quién es la persona que trajo a nuestra hija al hospital? –

- Señor Duerre, según los registros del hospital, la persona que proporcionó los datos de su hija es el joven Sebastian Michaelis –

- ¿Sebastian Michaelis? no tengo idea de quién podría ser –

- Le recomiendo que lo encuentre pronto, pues el deberá testificar los hechos y las condiciones en las que encontró a la señorita Duerre ante la policía, sin su testimonio será muy difícil encontrar a los culpables – Dijo el doctor y continuó su camino.

Los padres de Lisa se encontraban seriamente preocupados, ¿Quién era aquel hombre? ¿Qué relación tenía con su hija? ¿En dónde la encontró? Todas estas estas preguntas no podían ser contestadas hasta que él apareciera.

Sebastian, quién escuchaba desde lejos la conversación, decidió que era el momento justo de aparecer frente a los Señores Duerre, sabía de antemano que la primera impresión es la que cuenta, por lo que debía hacerlo bien, si deseaba estar al lado de su joven ama, sin desatar una pelea por la cercanía que tendría desde ahora a Lisa.

- Buenas noches señor y señora Duerre, permítame presentarme. Mi nombre es Sebastian Michaelis, soy un estudiante de la Universidad de Londres y la persona que encontró a la señorita Duerre – Exclamó cortésmente Sebastian.

Levantándose inmediatamente Jean Duerre, extendió la mano a Sebastian quién la recibió amablemente.

- Joven Michaelis es un gusto conocerle, si no tiene ningún inconveniente, me encantaría sostener una conversación con usted, para que me explique las condiciones en las cuales encontró a mi hija – Pidió amablemente el padre de Lisa, invitando a Sebastian a sentarse.

- Será un placer señor Duerre – Tomando asiento, Sebastian comenzó su relato.

- Hace unas horas me encontraba de camino hacia mi casa, luego de terminar con mi jornada universitaria y algunos pendientes. Mientras manejaba observé a una señorita caminando desorientada en la calle, a primera vista, no pude reconocer quién era, por lo que decidí bajarme de mi auto y alcanzarla. Cuando estuve lo suficientemente cerca, me di cuenta que se trataba de la señorita Duerre. Ella se encontraba en un estado muy crítico, gravemente herida y al parecer estaba al borde de una crisis nerviosa, por lo que de inmediato decidí traerla al hospital más cercano. No tengo la menor idea de lo que pudo haberle ocurrido, puesto que en el momento que la tomé en mis brazos, ella se desmayó y no logré realizar pregunta alguna.

- ¿Cómo supo que se trataba de mi hija? – Interrogó la madre de Lisa, con cierta desconfianza.

- La señorita Duerre es mi compañera en la cátedra de Microeconomía y mi pareja de trabajos extracurriculares, cuando ella desapareció toda la universidad se movilizó en su búsqueda, esa es la razón por la cual logré reconocerla… Aun cuando su aspecto no era el mismo –

- Debo agradecerle mucho Sebastian lo que ha hecho por nuestra hija, ahora puede retirarse a su casa; nosotros nos encargaremos de ella. Dentro de unas horas la policía se pondrá en contacto con usted para que testifique su versión de los hechos y le sea entregada la recompensa ofrecida por el rescate de mi hija –

- Esperaré atento la llamada, en cuanto al dinero de la recompensa, me veo obligado a rechazarlo, no estoy interesado en ninguna especie de compensación por encontrar a su hija, estoy completamente seguro que en el futuro recibiré una retribución que no puede compararse con nada – Contestó el demonio y comenzó a alejarse.

- Es un buen muchacho Jean, no dejes que tu corazón se inquiete por tonterías – Susurró la mamá de Lisa y Sebastian esbozó una sonrisa, ahora podría estar junto a su ama sin objeción alguna.

- Es un poco frío para tener su edad, eso es lo único que me incomoda – Musitó el papá de Lisa.

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- ¡Qué haces aquí! – Exclamé al ver a Sebastian vestido en una bata de doctor.

- Verá joven ama, los demonios tenemos maneras para obtener lo que deseamos – Respondió el muy idiota, esbozando una sonrisa.

- Ahora sí responderás a todas mis preguntas –

- Todas las que desee joven ama – Respondió Sebastian acercándose lentamente a mi rostro, en ese instante logré contemplar sus ojos de un rojo intenso, aquellos rubíes me observaban intensamente. Mi respiración comenzó a entrecortarse y mi corazón a latir cómo un caballo cuando está en una competencia. Lentamente Sebastian acercó su mano a mi rostro y todo mi cuerpo recibió algo muy parecido a una descarga eléctrica.

- ¿Qué crees que haces idiota? – Grité empujándolo lejos de mí.

- Oh, por favor le pido no me malinterprete, pero tenía una pestaña en su rostro – Expresó Sebastian de manera divertida, mostrándome el pequeño pelillo.

Un calor invadió mi rostro y supe que comenzaría a sonrojarme en el momento, por lo que decidí cubrirme con la sábana.

- No se apene joven ama, es normal que las mujeres me observen de una forma romántica – Expresó Sebastian de manera seria.

- Idiota –

- Ese no es el vocabulario que debe utilizar una señorita de su clase. ¿Estoy equivocado? –

- No es tu problema. En este momento debes contestar mis preguntas. ¿Tienes alguna idea de quiénes son los Phantomhive?

Lentamente corrí la sábana y observé el rostro de Sebastian entristecerse, parecía como si le doliera el escuchar aquel apellido. Tomando un fuerte respiro comenzó a explicarme detenidamente todo lo que sabía sobre ellos.

- Hace varios años, estuve al servicio del Conde Ciel Phantomhive, descendiente del Conde Vicent Phantomhive y su esposa Rachel Phantomhive, el Conde realizó un contrato conmigo a cambio de venganza por su familia, una venganza que nunca pudo concretarse –

- ¿A qué te refieres? –

- Durante sesenta y cinco años buscamos a los culpables de la muerte de su familia, sin obtener éxito alguno. Después de un tiempo el Conde falleció a causa de un ataque de asma –

- ¿Qué pasó con su alma? ¿La devoraste? –

- Dejaría de ser un demonio si perdono a un humano. Le recuerdo joven ama, que no está en mi naturaleza el tener compasión. Luego de tantos años al servicio del Conde era lo menos que merecía en compensación a mi fidelidad –

Una tristeza me invadió, definitivamente no existía salvación para mí, en el momento cuando se cumpla mi venganza o la muerte me aceche, él estará esperando para obtener lo que desea.

Sin compasión o piedad alguna devorará mi alma.

Esa es la verdadera esencia de un demonio.

Después de reflexionar un poco sobre cómo sería mi muerte, observé que Sebastian esperaba que continuara.

- Necesito que investigues si James Phantomhive tenía algún hijo y cómo falleció, averigua también sobre Daniel Miracle y Emma Delacourt. Quiero saber todo sobre ellos, su vida, gustos, preferencias, las causas de su muerte y detalles que sean de importancia –

- Cómo ordene Joven ama –

- Ahora dime, ¿Qué es lo que estás haciendo en la Universidad? No se supone que los demonios están en el infierno –

- Eso es lo que todo el mundo piensa, la religión se ha encargado de ponerle un nombre al lugar a donde pertenecemos, aunque no necesariamente estamos encerrados allí. Una vez hemos alcanzado una edad considerable, podemos salir a explorar el mundo para alimentarnos –

- ¿Entonces estabas aburrido de estar en el infierno? –

- Podría decirse que sí, joven ama. A los demonios no nos gusta estar encerrados bajo ninguna circunstancia. Cuando se está entre los humanos hay muchas almas desesperadas dispuestas a entregarlo todo a cambio de algo en particular – Contestó Sebastian pasándome un vaso con agua.

Un alma desesperada, así que eso era para él.

Una humana estúpida.

La persona que le proveería su futura cena.

Una fuente de burla interminable somos los humanos para los demonios.

Un objeto personal para entretenerse cuando están aburridos.

- Joven ama, sus padres están afuera esperando que se recupere para verla –

En ese momento la realidad me golpeó de manera cruel. Yo, Marie Elizabeth Duerre hice un contrato con un demonio y no estaba sola. Tenía una familia y amigos esperando por mí. Personas que sufrirán mucho cuando desaparezca de nuevo sin razón alguna.

- Sebastian ¿Qué diré? ¿Qué haré? ¿Cómo explico todo esto a mis padres? Yo he sido secuestrada, casi he muerto y terminé haciendo un contrato contigo – Exclamé mientras comenzaba a hiperventilar.

- Joven ama, tranquilícese, esto no favorecerá su condición, sea fuerte y asuma su responsabilidad al aceptar un contrato de esta naturaleza. No servirá de mucho llorar cuando nuestros cuerpos ya están marcados por el contrato – Expuso Sebastián mostrándome su mano.

En su mano izquierda Sebastian tenía un extraño dibujo, era una estrella de cinco puntas con otros símbolos que no pude distinguir bien.

Hasta ese momento no me había percatado de las vendas que cubrían mi ojo derecho, llevándome la mano al rostro, recordé el dolor tan intenso que experimenté cuando Sebastian descubrió mis luceros, ahora comprendía que era lo que había pasado exactamente.

- Ellos no pueden verme en este estado, rápidamente se darán cuenta que algo más pasó conmigo – Respondí devolviéndole el vaso a Sebastian.

- Fue una decisión voluntaria joven ama, deberá cargar con ella por el resto de la eternidad – Musitó Sebastian – Por el momento no debe preocuparse, me encontré con ellos hace una hora.

De manera breve Sebastian me comentó lo que había dicho a mis padres. Al instante sentí un alivio inmediato, al menos no tendría que inventar una mentira.

- Lo has resuelto de la mejor manera Sebastian –

- Gracias joven ama. Por el momento debe descansar y reponer fuerzas, además sería muy útil si expresa no recordar nada ante sus conocidos, de esa manera será más sencillo para usted – Masculló Sebastian acomodándome en la cama del hospital. No recuerdo en qué momento el sueño invadió mi cuerpo y me rendí ante él.

Descanse joven ama – Susurró Sebastian acariciando suavemente el cabello de Lisa, quién ya se encontraba profundamente dormida.

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Había algo que me atraía profundamente, quizás el aroma de su alma: indefinible de describir. Ni siquiera la mejor fragancia del mundo podía compararse con su esencia.

Si su aroma era perfecto, no puedo imaginar a qué sabe su alma.

Toda ella era perfecta. Su nariz, sus ojos, su cabello lacio que le llegaba hasta la parte baja de su espalda, sus manos pequeñas, pero sobre todo su pureza, esa pureza que aun experimentando la muerte seguía allí, algo que anhelaba tomar con locura.

Ella era una doncella en problemas y yo el demonio que deseaba devorarla.

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- Lisa querida ¿Te encuentras bien? – Preguntó mi madre.

Perezosamente me desperté, hace tiempo no experimentaba la sensación de descansar plenamente y ahora ese momento era interrumpido por alguien más.

- Madre, estoy bien. Suéltame, no he muerto – Exclamé molesta.

- Lisa ¿Aún estás enojada con nosotros? Yo lo entiendo cariño, pero estábamos muy preocupados por ti – Respondió mi madre con ternura, acariciando mi mejilla.

- Entiendan algo de una buena vez, lárguense de mi vida, ustedes no son mi familia, mi existencia no debe importarles en lo absoluto, tal como no es relevante para mí si viven o mueren. ¡Fuera de mi habitación!

Sebastian, haz que se marchen – Vociferé, apartando de un manotazo la mano de mi madre, quién estaba atónita ante mi reacción. Era la primera vez en todos estos años que yo alzaba la voz frente a ellos.

El aludido entró a la habitación de inmediato y muy amablemente le pidió a mis padres que se retiraran.

- Joven ama, eso fue demasiado duro para sus padres – Murmuró Sebastian regresando a la habitación.

- Lo sé – Respondí y las lágrimas se asomaron a mis ojos, en menos de un minuto Sebastian estaba a mi lado, sosteniéndome suavemente en sus brazos, mientras pasaba delicadamente cada uno de sus dedos por mi cabello.

- Puede llorar todo lo que desee, estoy aquí para protegerla. De ahora en adelante no debe tener más temor – Susurró Sebastian besando mi frente, acto seguido cerré mis ojos y deseé que aquel momento nunca cesara, me sentía protegida, tranquila, en casa. De pronto recordé que aún no sabía si él era mi enemigo o estaba totalmente a mi servicio.

- ¡Déjame, demonio estúpido! ¡Salte de mi habitación! Es una orden. ¿Quién diablos te has creído? Nunca vuelvas a tocarme, a menos que me encuentre en peligro.

De inmediato Sebastian me soltó y sentí cómo el frío de mi alma regresaba de nuevo a su lugar.

- Mi joven dama, justo en estos momentos está en peligro, es mi deber como mayordomo evitar que cometa alguna locura; aún más cuando parece una débil humana, sin deseos de venganza, haciéndose la víctima –

Aquellas palabras hirieron en lo más profundo mi orgullo, el demonio tenía razón, no debía estar llorando, si había regresado de la muerte, no estaba aquí para desperdiciar lo poco que me quedaba de vida.

- Haré que cada uno de mis respiros, estén destinados a cumplir mi venganza – Respondí ante las palabras de aquel ser maldito.

Un violeta intenso transformó los ojos de Sebastian, que brillaban sedientos.

- ¿Investigaste lo que te pedí? – Dije y aquellos rubíes regresaron de nuevo.

- Efectivamente joven ama, el señor James Phantomhive tuvo una hija que fue entregada a la familia Miracle, cuando apenas tenía seis meses. El nombre de la niña es Adeline Elizabeth Phantomhive, única heredera de la fortuna Phantomhive, quién sufrió un accidente a la edad de 2 años, en donde sus padres adoptivos fallecieron y ella nunca fue encontrada. En los dos años siguientes al accidente no encontré ningún registro relacionado con Adeline, como algún orfanato o casa hogar a donde fuera llevada, excepto unos datos relevantes en el orfanato Saint Jones, en donde una niña de la misma edad, fue llevada por dos hombres, quiénes la encontraron abandonada y decidieron entregarla al orfanato para que se hicieran cargo de ella, informando a la madre superiora de ese entonces Sor. Trinidad, que el único dato que conocían era que la pequeña se llamaba Elizabeth, gracias a un collar que portaba la infanta con el nombre M. Elizabeth –

- ¿Qué sucedió con la niña? – Un extraño presentimiento se apoderó de todo mi cuerpo y comencé a sudar.

- Ella está frente a mí – Respondió Sebastián.

- ¿Quieres decir que yo soy Adeline Elizabeth Phantomhive?

- No exactamente, según los registros familiares usted es Marie Elizabeth Phantomhive. Después que la adoptaron los Señores Miracle, eliminaron el nombre Adeline y lo sustituyeron por Marie, por orden del señor James, quién autorizó el cambio al igual que la señora Isabelle ¿No le parece joven ama que el mundo es demasiado pequeño? –

- ¿A qué te refieres? –

- En primer lugar sigue llamándose Marie Elizabeth, aun cuando sus padres no tenían idea de su pasado y en segundo, soy un demonio que sigue al servicio de la familia Phantomhive, pese que usted es la cuarta predecesora en línea directa del Conde –

- No le encuentro la gracia – Mascullé entornado los ojos.

No estaba segura que yo fuera una Phantomhive, la única sobreviviente de mi familia, el tesoro más codiciado por el bajo mundo.

- ¿Cómo estás tan seguro que yo soy Adeline y no otra persona? –

- Me encargué de investigar su pasado joven ama y me enteré de esa manera que usted fue adoptada en el orfanato Saint Jones por los señores Duerre, en fechas muy cercanas al accidente. Después investigué tal como lo ordenó a Daniel Miracle y Emma Delacourt, que según los reportes de autopsia fallecieron en un accidente automovilístico, en el cual su pequeña hija que viajaba con ellos nunca fue encontrada, al igual que una preciosísima joya perteneciente a la familia Phantomhive. Su padre también realizó una investigación sobre su pasado y obtuvo la misma información que le estoy proporcionando. ¿Alguna vez sus padres le comentaron sobre esto?

- Jamás escuché la historia completa, sólo sé que soy hija de Daniel y Emma Miracle – Respondí avergonzada, era mi deber estar al tanto de mis orígenes.

- Allí está el meollo del asunto, su padre investigó que usted es descendiente de los Miracle, más no conoce que ellos no son sus verdaderos padres y que usted es una Phantomhive, la heredera de la compañía Fumton y el patrimonio de sus antecesores.

Aún no podía creer lo que Sebastian me estaba diciendo, en verdad, yo sí era la última descendiente de los Phantomhive, aquel hombre tenía razón en todo lo que decía, pero sí era así ¿Por qué querían matarme? ¿Por qué mataron a mis padres biológicos? ¿Qué les pasó a Daniel y Emma, mis padres adoptivos? Acaso les interesaba la fortuna de mi familia… Al reflexionar sobre esto, recordé un detalle.

- Investiga que sucedió con James Phantomhive e Isabelle, además necesito que descubras quién era el joven maestro –

- ¿Por qué es tan importante ese joven para usted joven ama? –

- Sólo quiero conocer a la persona que entregó su vida por mí –

- Los humanos son seres fascinantes, son capaces de entregar su alma por poder, dinero, fama; en cambio usted joven ama, lo hizo por amor a las personas que perdió, para hacer justicia por ellos – Exclamó Sebastian con un ligero tono de burla.

- Cállate y sácame pronto de aquí – Rugí al tiempo que acomodaba una almohada.

- Joven ama, hay algo que aún debemos acordar… después que salga del hospital, debo vivir con usted, puesto que soy su más fiel sirviente –

- ¿Es necesario que estés a mi lado? Soy una persona independiente que odia la compañía de los demás. No quiero verte cerca de mí.

- Es parte del contrato joven ama, cuando aceptó las letras grandes, también aceptó las letras pequeñas –

- Maldito demonio, déjame pensar en lo qué haremos – Suspiré y unas pequeñas punzadas se hicieron presentes en mi frente.

- Su vocabulario es demasiado sucio señorita – Murmuró de forma sarcástica Sebastian.

- Te he dicho que no es asunto tuyo – Resople fastidiada –. No sabía cómo podría soportar a un demonio, siempre escuché que ellos son seres malignos y oscuros, que gozan con los sufrimientos de los humanos que se dejan seducir por ellos y se inclinan hacia sus bajos instintos, más nunca pensé que fuera realmente cierto, muy dentro de mí, consideraba que al ser ángeles expulsados del paraíso, tenían un lado bueno, que quizás los demonios eran como el Xiantian Taijitu°.

- Por cierto joven ama ¿Cuál es la razón para tratar así a sus padres? No creo que sea doloroso para usted ser una hija adoptada, si así fuera, nuestro contrato sería por otros motivos – Cuestionó Sebastian revisando la cantidad de suero.

- Haremos tal cómo dijiste, en primer lugar, mostraré odio hacia ellos, ya que de acuerdo a mi plan, él último recuerdo que conservo es a ellos diciéndome que no son mis padres, de esa forma nos dará tiempo para resolver esto y podrás devorar mi alma sin que les cause un sufrimiento mayor, que si continúo a su lado y se dan cuenta que ahora soy una persona vacía, sin amor y sin esperanzas de regresar a la luz – Respondí y Sebastian pareció comprenderlo, sin realizar más preguntas abandonó la habitación con un paso lento y sigiloso.

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Estratagema: Acción astuta y engañosa para conseguir algo.

Xiantian Taijitu: es un símbolo que representa los conceptos de la filosofía china del yin y yang y del taiji, o principio generador de todas las cosas.

Hola a todas, este es el capítulo de la semana, cómo les comenté he estado un poco ocupada estos días, pero acá está el capítulo 5. Me gustaría que me dejaran sus comentarios o me envíen sus mensajes con las opiniones de la historia, puesto que así me ayudan a crecer.

Cómo siempre estoy abierta a sugerencias, recomendaciones, tomatazos. Lo que ustedes prefieran. Ustedes son importantes para mí y quiero entregarles un buen trabajo.

Por otro lado, les comento que trataré de actualizar pronto el capítulo 6, en donde ya comenzará el primer arco oficial de este fic. Aún estoy decidiendo el nombre del arco. En el próximo capítulo veremos a Sebastian conviviendo con Lisa en la casa y la presentación de datos relevantes sobre los padres de ella y el joven maestro.

Sentí mucho matar al joven maestro en el capítulo anterior, creo que en verdad quería a Lisa, pero solo de esa forma esta pequeña tendría deseos de vengar a alguien más aparte de su familia, lo que la hace un alma aún más atractiva a Sebastian, ya que es capaz de renunciar a todo, por alguien que aún no sabemos quién era y por qué estaba allí o si era parte de un plan o engaño, ya que no conocemos las verdaderas intenciones del joven maestro.

Por ahora estoy un poco ocupada terminando unos cuantos trabajos de investigación, pero espero pronto, muy pronto actualizar el capítulo 6 y esperar sus bellos reviews, mensajes y seguimientos para dedicarles especialmente un capítulo y responder todas sus dudas.

Con mucho cariño.

MiHo9

R.L

PD. También dentro de poco aparecerá Claude… Y un joven que pondrá el corazón de Lisa de cabeza y provocará ciertas reacciones en Sebby, aunque claramente no aceptará que está celoso.

Bye.