¡Holiwi! :3...he aquí un nuevo crossover de Inuyasha y Fairy Tail.
Única mención de disclaimer: Fairy Tail es propiedad exclusiva de Hiro-sensei, e Inuyasha pertenece a la gran Reina del manga Rumiko-sensei.
Aquí les dejo:
Fairy Tail I: La perla de Shikon
Capítulo 1…La Academia de magia Fiore
Era una mañana calurosa en la ciudad de Magnolia. La gente iba en sus autos a sus casas después de una larga jornada de trabajo, o iban a empezar a trabajar.
En una casa un poco apartada de la ciudad, vivían una mujer y su nieta. Ella estaba en el jardín recolectando unas hierbas aprovechando el buen clima. Paró un momento para descansar un poco y vio la hora en su reloj, ya era mediodía, la escuela debió terminar hace un rato, por lo que...
—Abuela—Llama su nieta de once años sonriente corriendo hacia ella. Tenía el cabello negro como la noche y unos ojos dorados que brillaban cual rayos de sol, ojos que a la señora siempre le hacían recordar a su hijo.
—¿Qué sucede Kagome?—Pregunta la mujer mirándola. Su cabello era negro con canas casi invisibles, era largo hasta los tobillos y sus ojos eran marrones cual chocolate, y a pesar de su edad, se veía bastante joven.
—Mira—Responde Kagome sonriente mostrándole una hoja, al parecer de un examen con un enorme diez en una esquina.
—Sacaste la máxima nota, bien hecho—Felicita la señora dándole un fuerte abrazo a su nieta—Como recompensa haré lo que tú quieras para la cena—Dice causando que los ojos de la niña brillaran con alegría.
—¿En serio?—Pregunta Kagome con estrellitas en los ojos—Entonces quiero ramen—Dice con felicidad.
La señora sonrió. Ya se imaginaba que pediría eso. Esa niña amaba el ramen igual que su padre. Terminó de recolectar las hierbas y regresó al interior de la casa con la pequeña ayudándola a cargar una cesta llena mientras ella cargaba otra.
Al entrar a la cocina dejaron las cestas en la mesa y, mientras la mujer guardaba las hierbas, Kagome se fue a jugar a su habitación en el segundo piso.
Ya en la noche. La mujer cortaba unas verduras, hasta que escuchó el golpeteo de algo en la ventana. Al acercarse y ver por el cristal, quedó perpleja. Al otro lado había un cuervo que, al ser abierta la ventana, se posó en el alfeizar.
—Cuanto tiempo sin verla señorita Izayoi—Saluda la voz de un anciano que provenía del cuervo—¿Cómo ha estado?—Pregunta lo que parece ser una pulga asomándose en la cabeza del cuervo.
—Anciano Myoga—Dice Izayoi sorprendida mirando a la pulga que saltó a su nariz y empezó a chupar sangre cual vampiro.
—El sabor de su sangre no ha cambiado, sigue tan dulce como siempre—Dice la pulga sonriendo.
¡Plaf! Myoga fue aplastado por la mano de Izayoi y cayó cual pegatina.
—¿Qué haces aquí?—Cuestiona la mujer mirando de cerca a la pulga que volvió a inflarse.
—La directora me envía—Contesta el anciano con seriedad cruzando sus cuatro brazos.
Izayoi cambió su semblante a uno serio sin dejar de mirar a la pulga, luego se alejó de él y siguió con lo que estaba haciendo.
—¿Cuando?—Pregunta sin mirar a Myoga. La pulga saltó a un frasco de mayonesa que se encontraba frente a ella y se sentó estilo indio cruzando los brazos.
—Después del verano—Responde observando a la mujer—Si no va este año, no se le dará otra oportunidad—Dice cerrando los ojos.
Izayoi lo miró dudosa por un momento y luego suspiró echando las verduras en una olla.
—No lo sé Myoga, ella todavía no está consciente de sus habilidades—Dice cerrando los ojos con tristeza.
—Por esa misma razón debe ir a esa escuela. Para conocer sus poderes y también para aprender a controlarlos—Dice Myoga mirándola con severidad—Además...no me diga que no ha dado indicios en los últimos meses.
La mujer lo miró nuevamente. Es verdad. Desde hace algunos meses, Kagome había estado dando indicios de un gran poder que poco a poco crecía dentro de ella, un poder que no sabía controlar, y debido a eso, lo liberaba inconscientemente.
Suspiró. Esto iba a pasar tarde o temprano...por más que detestara la idea.
—¿Puedes...decírselo tú? No creo ser capaz de contárselo yo misma—Pide negando con la cabeza. Myoga asintió.
—Si es eso lo que desea, lo haré con gusto. No se preocupe—Accede la pulga levantándose para después ir saltando hacia las escaleras con rumbo a la habitación de la niña.
Izayoi suspiró con pesar y siguió cocinando. Tarde o temprano, tendría que decirle a su nieta la verdad acerca de quiénes eran sus padres, pero aun no era el momento. Mientras tanto, Myoga entró a la habitación de Kagome por debajo de la puerta y allí la vio peinando una muñeca mientras tarareaba una cancioncita sonriendo.
—"Hermosa como su madre, y ojos temerarios como los de su padre"—Piensa para luego saltar en dirección a ella yendo directo a su cuello.
Kagome sintió el piquete en el cuello y, por mero reflejo, llevó su mano al lugar aplastando a la pobre pulga. Al alejar su mano de allí vio con confusión algo parecido a una hoja cayendo. Myoga volvió a inflarse bajo la curiosa mirada de la pequeña.
—Hola pequeña Kagome, mírate cómo has crecido—Menciona con una sonrisa. La niña parpadeó ahora sorprendida acercando su rostro a él—Soy Myoga, ¿No me recuerdas?—Ella negó con la cabeza—Es algo muy normal, eras una bebé recién nacida la última vez que te vi.
Kagome siguió mirándolo con esos enormes ojos curiosos, por lo que decidió seguir hablando.
—Quiero preguntarte algo, ¿Estos días no te han pasado cosas raras?—Pregunta la pulga saltando a la cabeza de la muñeca permitiéndole a la niña sentarse bien.
—¿Cosas raras?—Dice Kagome pensativa tratando de recordar, algo le vino a la cabeza—Bueno...la semana pasada sucedió algo en mi escuela. Estábamos en el salón y el librero caía mientras yo pasaba por ahí. Pero cuando cerré mis ojos asustada y los volví a abrir, el librero había vuelto a su lugar—Dice mirando a la pulga.
—"Mmm...ya me lo temía" Dime pequeña, ¿Has oído de los magos?
—Sí, son personas con poderes mágicos—Responde la niña con una sonrisa que se borró al instante—Pero mi maestra dice que no existen.
—Pues tu maestra se equivoca, los magos si existen—Dice el anciano mirándola con una sonrisa—Y tú jovencita, eres una.
Kagome poco a poco sonrió ampliamente, ¿Ella era una maga? Este definitivamente era el mejor día de su corta vida, y lo demostró comenzando a saltar por todos lados feliz. Myoga rió ante el comportamiento de la pelinegra. Cualquier otro se habría espantado o simplemente no se lo habría creído, pero seguía siendo una niña a fin de cuentas.
—¿Y qué clase de poder tengo?—Pregunta Kagome arrodillándose cerca de Myoga sin borrar su sonrisa.
—Eso es algo que descubrirás por ti misma si vas a una escuela de magia—Responde la pulga.
—¿Iré a una escuela para magos?—Pregunta entusiasmada, pero luego se acordó de algo—¿Mi abuela lo sabe?—Cuestiona acercando su rostro a Myoga para verlo mejor.
—Por supuesto—Contesta Myoga con una sonrisa.
Kagome volvió a sonreír, tomó a Myoga con sus manos y lo abrazó contra su rostro con cuidado de no aplastarlo.
—¡Kagome, la cena ya está lista!—Avisa Izayoi desde abajo. La niña amplió mucho más su sonrisa y, dejando a Myoga en su hombro, salió corriendo de su habitación como un rayo.
Izayoi los vio entrar en la cocina mientras servía. La niña se sentó a la mesa y, sin esperar un solo segundo, empezó a comerse su ramen. Al mismo tiempo, Myoga saltó de su hombro al de Izayoi.
—¿Cómo te fue?—Pregunta la mujer mirando al anciano.
—Mucho mejor de lo que esperaba, está emocionada por aprender a usar sus poderes—Dice Myoga con una sonrisa.
Izayoi suspiró con cierto alivio. No sabía por qué se había preocupado tanto. Su nieta era digna hija de su madre.
—Después del verano alguien pasará por ella para llevarla a comprar sus útiles y al puerto para que tome el barco que la llevará a la isla de la Academia—Dice Myoga sacándola de sus pensamientos.
Kagome no había prestado atención a esa conversación hasta que lo escuchó decir barco. Bajó el tazón lentamente a la mesa con algunos fideos aun entrando a su boca. Se los tragó sin siquiera masticar mirando a Myoga con pánico ganándose una mirada confundida de su parte.
—¿Di-jiste barco?—Cuestiona la niña pálida como la cera. El anciano parpadeó un par de veces.
—Eh...Kagome no es tolerante a los vehículos de ningún tipo—Aclara Izayoi con una sonrisa nerviosa.
La pulga pareció comprender. Así que ese era el problema.
—Eso quiere decir que la magia que usas es la magia Dragon Slayer—Dice con una sonrisa—Los Dragon Slayers siempre se marean en los transportes, es algo normal. No te preocupes, en ese barco irá alguien que te ayudará con ese mareo—Dice logrando tranquilizar a la niña, quien volvió a su tarea de comer.
—Cambia muy rápido de actitud, es igual a su padre—Dice Izayoi mirando a su nieta incrédula.
—No tengo dudas de eso—Dice Myoga con una gotita anime resbalando por su cabeza—Bueno, ya debo irme, la directora estará feliz de saber que Kagome irá—Dice saltando hasta llegar con el cuervo que lo esperaba en la ventana—¡Hasta pronto!—Se despide para luego marcharse.
-.-.-Fairy Tail I-.-.-
Las vacaciones terminaron tan pronto como empezaron. Solo faltaban unos días para que el verano terminase.
Kagome estaba muy entusiasmada, iría a una escuela de magia...pero era lo único que le alegraba. La idea de subirse a un barco por quien sabe cuánto tiempo era algo que no la emocionaba ni siquiera un poco.
Ya había empacado todas sus cosas con la ayuda de su abuela, y ahora esperaba mientras veía televisión. El día anterior habían recibido una carta de Myoga que decía que alguien pasaría por Kagome, por lo que la pequeña estaba muy impaciente.
Izayoi estaba en la cocina terminando de preparar el almuerzo. Estaba un poco triste porque ese día se llevarían a su niña lejos. Sabía que la vería en el verano, pero sin duda alguna le haría mucha falta. Sirvió el almuerzo y llamó a Kagome a comer.
Cuando ya estaban por terminar, escucharon el timbre. Izayoi se levantó a ver y, cuando abrió la puerta, vio a un hombre alto y musculoso. Usaba una vieja capa marrón que se veía muy desgastada. Su cabello castaño casi naranja era algo largo, y sus ojos, igual castaños, eran un poco oscuros. Para concluir, una barba de un par de semanas adornaba su rostro completando su apariencia ligeramente tosca.
—Buenas tardes señora—Dice el hombre con una sonrisa amable. Izayoi sintió una ira repentina apoderándose de su cuerpo—¿Es aquí donde vive la pequeña Kagome Taisho?
—Así es—Contesta Izayoi con una sonrisa espeluznantemente amable—Pero antes ¿Le puedo pedir un favor?
—Sí, claro—Contesta el hombre completamente inconsciente de la situación.
—No vuelvas a decirme señora—Dice Izayoi recalcando la última palabra con un tono algo tétrico. ¿Eso detrás de ella era un aura oscura y amenazante?
El hombre tragó en seco y asintió rápidamente. Esa mujer sí que daba miedo. El aura oscura que había alrededor de ella despareció y volvió a sonreír amablemente.
—Pase, adelante—Dice haciéndose a un lado para que él pudiera pasar.
El hombre asintió nervioso y entró a la casa. Kagome había terminado de comer y estaba en la cocina lavando los platos. Había escuchado la conversación de los adultos, y cuando iba a acercarse a ver... escuchó al hombre decirle señora a su abuela, por lo que muy inteligentemente prefirió quedarse donde estaba.
—Bueno—Dice el hombre aclarándose la garganta—Mi nombre es Gildarts, me enviaron a buscar a la niña—Dice con una sonrisa. Izayoi asintió.
—¡Kagome, vinieron por ti!
—¡Ya voy!—Responde Kagome desde la cocina. Se secó las manos y fue corriendo a la sala.
—Así que tú eres Kagome. Vaya eres tan adorable como mi hija—Dice Gildarts colocando una mano en la cabeza de la niña despeinándola un poco—Bien seño-rita—Dice corrigiéndose al último momento—Dejaré que se despidan mientras llevo las cosas de la pequeña a mi camioneta—Dice tomando las maletas que estaban a un lado del sofá y salió de la casa.
—Voy a extrañarte mucho abuela—Dice Kagome dándole un abrazo a Izayoi. La mujer correspondió añadiendo solo un poco de fuerza.
—Yo también te extrañaré mi pequeña—La suelta y la lleva hacia el sofá, dónde se sentó con ella—Lleva esto contigo—Dice tomando una pequeña cajita de porcelana que se encontraba en la mesa de centro.
Kagome la tomó y, al abrirla, vio un hermoso relicario con la forma de un corazón plateado con una rosa roja hecha de piedras preciosas. Izayoi lo sacó de la caja y presionó los pétalos de la rosa. El relicario se abrió dejando ver una fotografía donde estaba un apuesto joven de cabello plateado y ojos dorados y una hermosa mujer pelinegra de ojos marrones con un bebé en sus brazos.
—Ellos son tus padres—Cuenta mientras su nieta observaba la fotografía con gran interés—Tienes la belleza de tu madre y los ojos de tu padre—Dice colocándole el collar—Llévalo contigo y míralo cuando te sientas sola—Vuelve a abrazarla.
—Gracias abuela, te prometo cuidarlo—Dice Kagome con una sonrisa devolviéndole el abrazo.
Gildarts volvió unos minutos después. Kagome se despidió por última vez de su abuela y se fue con él subiéndose a la camioneta. Izayoi la observó hasta que desapareció de su vista.
—Inuyasha, hijo mío, Naomi, cuiden de su hija mientras está en Fiore—Reza mirando al cielo—Presiento que cosas terribles le esperan—Mira una vez más en la dirección en que se fue su nieta y entra a la casa. Iba a costarle algo de trabajo acostumbrarse al silencio.
-.-.-Fairy Tail-.-.-
Gildarts condujo hasta llegar al frente de un portón de un edificio, este se abrió y le permitió pasar. Cuando estuvieron dentro, el hombre se bajó del vehículo y le dijo a Kagome que lo siguiera, la niña asintió y se bajó siguiendo a Gildarts a través de una puerta al otro lado.
Al pasarla, Kagome se asombró mirando a su alrededor. Habían muchas casas y tiendas que parecían antiguas. Mucha gente caminaba de aquí para allá cargando cosas, hablando, comprando, y muchas otras cosas que ella no tenía tiempo de detallar.
—Este es el pueblo de Hargeon—Dice Gildarts con una sonrisa llamando la atención de la pequeña—Este pueblo está cerca del puerto al que debo llevarte para que vayas a la isla de la Academia de magia Fiore—Dice empezando a caminar seguido de Kagome—Camino allá iremos comprando las cosas que necesitas para la escuela.
La azabache asintió en comprensión. Caminaron un buen rato hasta pasar frente a lo que parecía ser una tienda de mascotas. La niña se detuvo observando las diferentes mascotas con una sonrisa. Gildarts lo notó y revisó la lista que le habían dado de las cosas que la pequeña necesitaría, entre ellas estaba un compañero animal.
—Ven, entremos—Dice entrando a la tienda. Ella no tardó en seguirlo—Busca al que más te guste.
Haciendo lo que Gildarts dijo, la niña fue de aquí para allá viendo todas las mascotas, hasta que vio una que le llamó mucho la atención. Era un gatito amarillo con pequeñas alitas en la espalda que dormía plácidamente en su vitrina. Kagome sonrió y se acercó a él. Apenas lo hizo, el gatito despertó y la miró con curiosidad.
—Hola gatito—Dice Kagome acariciándole la cabeza—¿Quieres venir conmigo?—Pregunta con una sonrisa.
—Aye—Dice el minino sorprendiéndola. La ambarina ensanchó su sonrisa y cargó al gatito para luego regresar corriendo con Gildarts.
—¡Lo quiero a él!—Dice mostrándole el gatito al llegar con el mayor, quien sonrió y asintió.
—¿Cómo se va a llamar?—Pregunta el dependiente de la tienda con un formulario en las manos.
Kagome se quedó mirando al gato pensativa, luego sonrió.
—Se va a llamar Kero—Dice abrazando al gatito con cuidado de no lastimarlo.
El dependiente asintió y llenó el formulario. Gildarts lo firmó y pagó, luego salieron de ahí. Kero había volado hasta la cabeza de Kagome y allí se quedó dormido. Siguieron caminando por todo el pueblo y compraron todas las cosas de Kagome en el camino. Pergamino, plumas, tinta, libros, entre otras cosas. Ya solo faltaba el uniforme, y qué mejor lugar para comprarlo que…
—La tienda de uniformes número uno de Hargeon, Extalia—Dice Gildarts señalando el gran cartel.
Entraron a la tienda y Gildarts llamó al dependiente y dueño del lugar, una persona a la que conocía muy bien.
—¿Midnight, estás ahí?—Pregunta llamando al hombre que segundos después se hizo presente saliendo de detrás de una cortina.
—Gildarts, viejo amigo, ¿Qué te trae por aquí?—Pregunta Midnight acercándose al hombre y a la niña.
—Te he traído a esta niña, empieza a estudiar en Fiore este año—Dice colocando frente a sí a la pequeña.
—Entiendo. Ven por aquí niña, necesito tomar tus medidas—Dice Midnight llevándose a Kagome de ahí aun con Kero en su cabeza.
Midnight le tomó sus medidas y luego fue a la parte de atrás a buscar el uniforme de la niña, el cual venía en diferentes conjuntos.
Uno era una falda gris corta, un chaleco del mismo color y una camisa blanca con cuatro corbatas, una azul, una roja, una negra y una blanca. El segundo era un vestido gris strapless con la misma camisa blanca debajo y las cuatro corbatas. Y el tercero y último consistía en un pantalón negro ceñido al cuerpo, el chaleco gris y la camisa blanca con las cuatro corbatas.
—Elige el que más te guste—Dice Midnight señalando los uniformes.
Kagome se los quedó mirando por unos momentos, hasta que logró decidirse por uno.
—El de en medio—Decide señalando el conjunto del vestido.
Midnight asintió, tomó el uniforme y se lo dio a la niña para que se lo probara. Salió de allí y fue con Gildarts mientras ella se cambiaba.
—Bien, ¿Cuánto te debo?—Dice Gildarts una vez lo vio llegar.
Pagó el uniforme y esperó a que Kagome saliera, para lo cual no pasó mucho tiempo. La niña salió con su nuevo uniforme puesto, solo que la corbata que llevaba puesta no era ninguna de las otras, sino una gris.
—Ese uniforme te va muy bien—Comenta Gildarts sonriente. Midnight se acercó a él.
—Toma, dependiendo de la casa a la que la envíen, tendrá las corbatas respectivas—Dice entregándole las cuatro corbatas.
—Gracias amigo. Andando Kagome, es hora de partir—Avisa volviendo a mirar a la niña, quien asintió siguiéndolo fuera de la tienda.
Mientras caminaban por las concurridas calles, una pregunta se alojó en su cabeza. Su abuela y ella vivían modestamente, y siendo solo ellas dos, no gastaban demasiado, pero…¿De dónde salió el dinero que Gildarts usó para comprarle sus cosas?
—Fue una herencia de tus padres—Responde el hombre sin mayor problema al escuchar su pregunta—Ellos fueron grandes magos. Trabajaban en el Consejo ayudando a atrapar a muchos criminales.
—¿De verdad?—Pregunta asombrada.
Gildarts sonrió y asintió confirmándolo. Él estaba en su último año en Fiore cuando ellos ingresaron, por lo que pudo conocerlos en persona. También convivió con ellos un tiempo en el Consejo, hasta que él mismo decidió renunciar por ciertos asuntos que no divulgó.
Antes de que Kagome pudiera preguntar al respecto, llegaron al puerto. La niña se quedó viendo el enorme barco con un tic en el ojo.
—¿Sucede algo malo?—Pregunta Gildarts mirándola con curiosidad.
—Es que…no tolero los transportes—Responde mirando hacia otro lado.
—Ya veo, eres una Dragon Slayer ¿Eh?—Afirma el hombre sin dejar de mirarla. Ella asintió en respuesta. Eso explicaba por qué se había mareado tanto en la camioneta—Pero tienes que subir. El instituto está en una isla, y esta es la única manera de llegar—Dice Gildarts comenzando a empujarla al barco.
Ella intentó resistirse, pero él era más fuerte. En eso escucharon a alguien gritando más adelante y se detuvieron observando.
—¡No voy a subir ahí! ¡Nadie me dijo que debía ir en barco!—Grita un niño pelirosa aferrándose fuertemente a un poste mientras es jalado por un hombre de cabellos rojos.
—¡Ya basta Natsu! ¡Tienes que subir ahí ahora!—Grita el hombre logrando hacer que el niño se soltara. Después lo cargó cual saco de papas al barco mientras gritaba y pataleaba para intentar zafarse.
Gildarts, viendo esto, decidió seguir el ejemplo de ese hombre, y aprovechando que Kagome se había quedado distraída observando la escena, la cargó cual saco de papas y empezó a caminar al barco. Ella, apenas se dio cuenta, comenzó a moverse como una lombriz.
—¡Por favor Gildarts, no me hagas subir a ese barco!—Grita con suplica, una que fue ignorada olímpicamente por el mayor, quien ya estaba subiendo al barco y, al llegar a cubierta, dejó a la niña en el suelo.
Kagome sintió el piso del barco debajo de sus pies. El ligero movimiento causado por las olas del mar bastó para marearla, por lo que…salió corriendo al barandal más cercano a vomitar. Allí también estaba el niño pelirosa que había visto antes. Gildarts sostenía al pequeño Kero en sus manos, ya que cuando la niña salió corriendo así, lo dejó caer. El castaño caminó hacia una hermosa mujer de cabello rosa pálido y ojos jade que lo miró con una sonrisa.
—Hola Gildarts, que bueno verte—Saluda la mujer con amabilidad.
—Lo mismo digo Grandine—Devuelve el saludo entregándole al pequeño minino.
—Veo que tendré trabajo los próximos días en el barco—Dice Grandine con gracia viendo a ambos niños en la baranda mientras dejaba a Kero en una mesa junto a otro gatito con alas, pero de pelaje azul.
—Te deseo suerte—Dice Gildarts devolviéndole la sonrisa—Debo irme, te veré allá—Dice alejándose para bajarse del barco.
Grandine volvió su vista a los niños y sonrió con lástima. Ser un Dragon Slayer de otros elementos debía de ser un martirio. Se acercó a ambos niños y colocó sus manos en sus cabezas.
—Tranquilos pequeños, pronto estarán bien—Dice con una sonrisa al tiempo que una luz azul empezaba a brillar en sus manos.
Kagome sintió como un enorme peso se le iba de encima junto con el mareo. Grandine sonrió a ambos niños y luego se marchó.
—El mareo…se ha ido—Dice Kagome feliz.
—Nunca antes me había sentido tan bien estando en un barco—Dice el pelirosa con lágrimas en cascada saliendo de sus ojos—Soy Natsu, ¿Tu cómo te llamas?—Pregunta con una enorme sonrisa.
Kagome no supo por qué, pero sintió sus mejillas arder un poco.
—Me llamo Kagome.
—No puedo creer que vaya a estudiar en la misma escuela que tu—Comenta otro niño a modo de queja llegando con ellos. Cabello y ojos negros. Por alguna razón estaba en bóxers.
—¿Qué estás haciendo aquí Gray?—Cuestiona Natsu mirando al recién llegado con muy mala cara.
—¿Pues tú qué crees? Voy a estudiar en la Academia de magia Fiore, flamita—Contesta Gray mirando al pelirosa con molestia.
—¿A quién le dices flamita cubo de hielo?—Dice el otro retándolo con la mirada.
—Pues al único cabeza de flama que tengo en frente—Devuelve aceptando el reto.
Kagome los miraba en silencio, eso hasta que estuvieron a punto de entrarse a golpes. Sin pensarlo dos veces se interpuso.
—Si pelean se meterán en problemas—Dice con sus manos en los rostros de ambos niños separándolos.
Ellos iban a protestar, pero cuando Kagome apartó sus manos les lanzó una mirada de advertencia que los hizo quedarse callados. La niña se quedó mirando a Gray fijamente.
—¿Qué?—Pregunta extrañado al sentir su mirada.
—¿Qué acaso no tienes ropa?—Inquiere Kagome señalándolo con el dedo.
Gray se miró y se sorprendió. Al parecer no lo había notado.
—¡¿Pero qué rayos?!—Grita buscando su ropa colocándosela apenas la encontró. Era el uniforme de los varones. Un pantalón gris, el chaleco de mismo color y la camisa blanca debajo con la corbata gris. Natsu ya vestía igual, pero con la diferencia de que tenía una bufanda cubriendo su cuello.
—Siempre es lo mismo contigo hielito—Dice Natsu con burla aguantándose la risa.
Pasadas un par de horas en las que los demás estudiantes abordaron, el barco zarpó. Los tres se dirigieron al camarote al que fueron asignados juntos. Al llegar, encontraron sus cosas en el suelo y tres camas. Sobre la de en medio estaban Kero y el gato azul. Durante el resto del día hablaron de muchas cosas para conocerse mejor.
—Así que tu abuela es una muggle—Dice Gray pensativo.
—¿Muggle?—Pregunta Kagome con curiosidad.
—Es el término que se le da a los no magos—Responde Natsu con una sonrisa.
—Ya veo, tengo muchas cosas que aprender—Dice Kagome rascándose una mejilla.
Pasaron unos días, el barco llegó a la isla y los alumnos se fueron bajando con sus pertenencias. Kagome, con Kero dormido en su cabeza, miró alrededor y vio un enorme castillo tras un inmenso bosque. Natsu, quien llevaba al gato azul de nombre Happy en el hombro, y Gray se pararon a su lado mirando en la misma dirección. Estaban sorprendidos de lo enorme que era, aunque siendo ya de noche…se veía un poco tétrico.
—¡Todos los alumnos de primer año vengan por aquí!—Grita una voz bastante conocida para la ambarina frente a lo que debía de ser el sendero que los llevaría al castillo, este estaba iluminado por faroles a lo largo.
Kagome sonrió y corrió hacia él seguida de Natsu y Gray.
—¡Gildarts!—Saluda llamando la atención del hombre que la miró con una sonrisa.
—Pero si es la pequeña Kagome, que bueno verte—Dice Gildarts respondiendo al saludo.
—¿Lo conoces?—Susurra Gray en el oído de la niña, quien asintió con una sonrisa.
—Así que hiciste amigos durante tu viaje en el barco ¿Eh?—Comenta el mayor contento.
—Ellos son Natsu y Gray, él es Gildarts—Dice Kagome presentándolos.
—Es un gusto, pero ya debemos irnos—Dice Gildarts empujando a los tres niños al frente de la fila de los de primer año—¡Todos síganme y no se separen!—Avisa a voz en grito llamando la atención de todos.
Empezaron a caminar por el largo sendero. A mitad del mismo, se pudo apreciar un enorme y hermoso lago que reflejaba la luz de la luna llena como un gran espejo.
Después de un largo rato de caminar, Gildarts los hizo detenerse frente a las escaleras que llevaban a la entrada del castillo. Subió y abrió las enormes puertas indicándoles que pasaran en orden al vestíbulo y dejaran sus cosas allí. Al pie de unas escaleras que estaban en frente se encontraba un hombre de avanzada edad y baja estatura.
—¡Bienvenidos sean todos a la Academia de magia Fiore! ¡Soy el profesor Makarov Dreyar! ¡Seré yo quien los guiará al gran comedor! ¡Síganme!—Dice empezando a subir las escaleras con Gildarts a su lado siendo seguidos de cerca por los alumnos.
Makarov los guió por un enorme pasillo lleno de retratos que parecían estar animados por magia. En muchos de ellos se podían ver a personas cuchicheando sobre los nuevos alumnos. Kagome no supo por qué, pero sintió que todas las miradas de esos retratos se posaban sobre ella.
El anciano se detuvo frente a una enorme puerta, y antes de abrirla, le pidió a Gildarts que agrupara a los niños en filas. Natsu, Gray y Kagome quedaron al frente. Una vez estuvieron organizados, Makarov abrió la puerta dejando ver el enorme comedor con cuarto enormes y largas mesas, cada una con un estandarte arriba con distintos símbolos.
Guió a los niños hasta el frente mientras las miradas curiosas de los otros alumnos se fijaban en ellos. Muchos de ellos se fijaron en Kagome y empezaron a cuchichear. Estaba comenzando a sentirse incómoda.
Al llegar al frente, se pudo apreciar una mesa donde habían otras personas. Al frente de la superficie de madera, se hallaba un atril, y en frente del mismo lo que parecían ser cálices dorados con distintos símbolos grabados. Del interior de estos salía fuego, cada uno de un color distinto. El primero era negro, el segundo era rojo, el tercero era azul y el cuarto blanco. Una mujer de cabellos rubios largos hasta los tobillos y penetrantes ojos verdes caminó hasta el atril mientras Makarov tomaba su lugar en la mesa.
—¡Bienvenidos jóvenes magos! ¡Soy la directora Mavis Vermilion, y ellos son algunos de sus profesores!—Dice señalando detrás de sí—Ya conocen a Makarov, profesor de Transformaciones. Él es el profesor José de Defensa contra la magia negra, el profesor Bob de Historia de la magia y la profesora Pandora de Herbología.
Volvió a mirar a los niños. Todos tenían su atención en ella.
—Frente a mí se encuentran cuatro cálices, cada uno pertenece a una casa a la que serán enviados y a la que pertenecerán hasta el fin de sus estudios—Explica alejándose del atril para luego pararse frente a los cuatro cálices—El de fuego negro representa a la casa de Phantom Lord, el de fuego rojo representa a la casa de Fairy Tail, el de fuego azul a la de Blue Pegasus, y el de fuego blanco a la de Sabertooth—Dice señalándolos en dicho orden.
Algunos niños comenzaron a hablar de las casas entusiasmados, otros, como Kagome, estaban muy nerviosos.
—En cada uno de ellos se han colocado sus nombres. Del cáliz que salgan, será la casa a la que irán. Empecemos—Dice Mavis con entusiasmo.
El cáliz de Phantom comenzó a titilar y de este salió un papel un poco quemado.
—Gajeel Redfox—Dice Mavis al tiempo que el niño salía de la multitud y se dirigía a la mesa de Phantom.
Ahora fue el turno del cáliz de Blue Pegasus.
—Hibiki Lates—El niño salió de la multitud y fue a la mesa de Blue Pegasus.
Y así, poco a poco, los niños fueron quedando en las cuatro casas, hasta que solo quedaron unos pocos. El cáliz de Fairy Tail titiló y soltó el papel.
—Natsu Dragneel—Llama Mavis. Natsu fue corriendo a su mesa y el cáliz volvió a titilar—Gray Fullbuster—Gray sigue al pelirosa sentándose a su lado al tiempo que el cáliz de Sabertooth titilaba—Sting Eucliffe—El niño corrió a su mesa. Solo quedaban Kagome y otros seis niños.
De repente, los cuatro cálices empezaron a titilar al mismo tiempo, lo que les pareció muy extraño a todos, especialmente a los profesores. El de Fairy Tail cobró más fuerza que el resto y escupió el nombre. Mavis lo miró.
—Kagome Taisho—Dice mirando a la niña, que al sentir su mirada, tragó en seco y corrió lo más rápido que pudo a sentarse con Natsu y Gray. La rubia sonrió.
Los últimos alumnos fueron asignados a sus casas y Mavis regresó al atril.
—¡Ya que todos han sido asignados, solo me queda una cosa que decir! ¡Que pasen un gran año escolar! ¡Y para los que se graduarán este año, les deseo lo mejor!—Dice para luego regresar a su lugar en la mesa en medio de los profesores—¡Buen provecho!
Todos comenzaron a comer y a charlar al mismo tiempo. El escándalo no se hizo esperar esparciéndose por todo el comedor.
—Que bien que nos haya tocado juntos—Dice Natsu con felicidad mirando a Kagome.
—Es cierto—Dice la niña devolviéndole la sonrisa.
Una vez terminaron de cenar, Mavis se levantó llamando la atención de todos nuevamente.
—¡Alumnos de primer año, los líderes de sus casas los guiarán a sus respectivos dormitorios! ¡Conforme vayan entrando, se les pondrá la marca respectiva!—Dice Mavis al tiempo que Makarov se iba con los de Fairy Tail, José con los de Phantom, Bob con los de Blue Pegasus y Pandora con los de Sabertooth—¡Pueden marcharse! ¡Que pasen buenas noches!
Y así poco a poco, los alumnos se fueron retirando, ¿Qué les estaría esperando a partir de aquí?
Continuará…
Espero que les haya gustado...díganme ¿Que les pareció?
Estoy leyendo los libros de Harry Potter (Aprovechando que mi papá los tiene todos y se los robo xD) y esta historia surgió n_n. Dado que Fairy Tail es de magos, no pude resistirme xD
Usaré el término Muggle porque es un muy buen término para los no magos n_n...y porque no se me ocurrió otro n_n'. Una cosita más, todos, absolutamente TODOS tienen la misma edad que en el libro, es decir, todos tienen 11 años n_n...o al menos los que están en primer año.
¡ESPERO SUS MÁGICOS REVIEWS!
¡JA NE!
