¡Holis x3! Espero que hayan tenido una buena semana xD.
Aquí les dejo:
Fairy Tail I: La perla de Shikon
Capítulo 2…Haciendo planes. La torre este.
Los alumnos fueron llevados a sus respectivos dormitorios. El de Fairy Tail quedaba en el tercer piso.
Al llegar al frente de una pared frente a la escalera, Makarov los hizo detenerse a todos mientras presionaba algunos ladrillos, luego de hacerlo, la pared se abrió dejando ver la sala común de Fairy Tail.
Los niños fueron entrando uno a uno y, conforme lo hacían, Makarov y los dos jóvenes magos clase S que lo acompañaban, Bora y Kinana, les colocaban la marca. Natsu se la había puesto debajo del hombro derecho en rojo, Gray en el pecho en azul y Kagome en el muslo de su pierna izquierda de color dorado. Una vez entraron, fueron separados niños y niñas.
—Muy bien, ahora diríjanse a sus habitaciones y descansen, mañana comienzan sus clases—Anuncia Makarov captando la atención de todos—Las escaleras de la izquierda llevan al dormitorio de las chicas y las de la derecha al de los chicos—Señala las escaleras detrás de sí.
Cada quien se fue a su habitación, y al Kagome llegar, vio una larga estancia llena de camas con dosel a cada lado. Frente a cada una había un baúl donde debían guardar sus cosas.
Se acercó a una de las camas que estaba junto a una ventana y se asomó por ella, tenía una hermosa vista del lago. Se alejó de la ventana y subió sus cosas a la cama en lo que otras niñas entraban a la habitación, entre ellas estaba una pelirroja de ojos castaños y una rubia. Cuando ambas dieron con Kagome, se acercaron corriendo a ella. La pelirroja se acercó a ella con la curiosidad enmarcando sus ojos, la pelinegra parpadeó un par de veces confundida por el repentino acto.
—Vaya, lo que Cana dijo es cierto—Dice la pelirroja con una sonrisa alejando su rostro del de Kagome.
¿Cana? Ese nombre le sonaba de alguna parte.
—Eso fue muy grosero Erza—Dice la niña rubia, se le notaba un poco de nervios al decir esas palabras.
—Lo siento—La pelirroja agacha la cabeza apenada.
—"Por un momento pensé que moriría"—Piensa la rubia con una gota anime resbalando por su sien—Mi nombre es Lucy, mucho gusto—Sonríe mirando a la ambarina.
—Y yo soy Erza, siento haberme acercado así—Dice con una sonrisa apenada.
—Descuida, no me molesta—Dice Kagome restándole importancia al asunto con una sonrisa.
—Y dinos Kagome, ¿Es cierto que vienes de una ciudad muggle?—Pregunta Erza acomodando sus cosas en la cama de al lado.
—Así es, vivo con mi abuela—Responde la azabache terminando de meter algunas cosas en el baúl.
—Increíble, nunca esperé conocer a alguien que ha convivido con muggles—Dice Lucy sentada en la cama del otro lado. Su emoción era bastante visible.
—Sus padres trabajan en el Consejo Mágico, se encargan de solucionar problemas que ocurren en el mundo muggle—Explica Erza mirando a ambas niñas.
—Pero mi madre es la que está más interesada en ellos—Dice la rubia con una sonrisa—Cuando le diga que tengo una amiga relacionada con muggles, se va a emocionar muchísimo.
—¿Amiga?—Pregunta Kagome, ella nunca antes había tenido amigos, hasta que conoció a Gray y a Natsu en el barco.
Todos los niños en su antigua escuela la trataron como un bicho raro, y después de que sus poderes comenzaron a manifestarse, comenzaron incluso a tenerle miedo. Gracias a su abuela jamás le prestó atención a eso, pero igual era molesto.
—Claro, de ahora en adelante seremos amigas—Responde la ojimiel bajándose de la cama para volver a acercarse a ella.
—Así es. Dicen que la amistad y la familia son lo más importante—Dice Erza tomando una de las manos de Kagome entre las suyas—A partir de ahora, nosotras somos amigas—Sonríe.
Kagome le devolvió la sonrisa y asintió feliz. Llevaba solo un par de horas en esa escuela y ya comenzaba a amarla.
Al día siguiente, estaban desayunando en el comedor. Natsu y Gray llegaron después de ellas y se sentaron a cada lado de Kagome, quien les presentó a sus nuevas amigas. Natsu estaba encantado de conocer a más y más amigos. A Gray, por su parte, le daba igual. Ambos, al igual que las chicas, ya estaban usando la corbata roja que pertenecía a Fairy Tail, aunque la de Natsu no se veía por la bufanda que al parecer nunca se quitaba alegando que era un regalo de sus padres.
La primera clase que verían ese día era la de Defensa contra la magia negra con el profesor José…siendo sinceros, ese hombre les daba escalofríos, al igual que el salón de clases. Ese lugar parecía más una cámara de torturas que un salón. Habían varias mesas en las que podían sentarse tres personas, y a los lados, en las paredes, habían jaulas con la forma de un cuerpo humano, también habían algunas cosas que parecían ataúdes con púas dentro.
Un poco intimidados, entraron al salón y se sentaron Kagome, Natsu y Gray en una mesa y Lucy, Erza y una niña castaña en la de atrás. Al frente estaba el profesor José con una sonrisa medio siniestra moviendo sus largos y huesudos dedos -solo le faltaba decir "excelente" y oficialmente sería macabro, más de lo que ya parecía-.
Se levantó de la silla, caminó hacia el pizarrón que estaba detrás de él y escribió Defensa contra la magia negra, impartida por José Porla. Esta clase la veían junto a los de Phantom.
—Muy bien, en esta clase no solo aprenderán a defenderse de la magia negra, sino que también aprenderán acerca de los distintos tipos que existen de esta peligrosa magia—Explica José sin borrar esa extraña sonrisa de su rostro. A muchos les recorrió un escalofrió por la espina dorsal.
Al terminar la clase, fueron a la siguiente, la clase de Transformaciones, impartida por el profesor Makarov Dreyar. Esta clase la veían con Sabertooth. El salón era mucho más iluminado y las mesas se repartían en diferentes escalones.
—Bueno niños, en esta clase voy a mostrarles los distintos tipos de transformación, como por ejemplo la de Dragón a humano y viceversa—Explica el anciano con una sonrisa mirando a sus alumnos—¿Hay alguien aquí cuyo padre sea un Dragón transformado en humano?—Pregunta haciendo que varios alumnos, tanto de Fairy Tail como de Sabertooth, levantaran la mano—Muy bien, díganme los nombres de sus padres y sus elementos, ustedes tres—Señala a Natsu y a dos chicos de Sabertooth.
—Mi padre es Igneel Dragneel, dragón de fuego—Dice Natsu con orgullo.
—El mío es Weisslogia Eucliffe, dragón de luz.
—Y el mío es Skiadrum Cheney, dragón de sombras.
—Muy bien, ahora les voy a explicar cómo se transforman en humanos—Dice Makarov caminando al pizarrón que tenía detrás.
La clase de transformaciones terminó a la hora del almuerzo. Se sentaron igual que en la mañana, pero con una integrante extra, la chica castaña que se había sentado con Erza y Lucy durante la clase de Defensa contra la magia negra.
—Ella es Cana—Dice Erza presentando a la niña que miraba a Kagome con una sonrisa curiosa, era tal cual como su padre la describió.
—Soy la hija de Gildarts, espero que no te haya causado muchos problemas cuando te acompañó a comprar tus útiles—Dice Cana con una gotita resbalándole por la sien.
—No, fue totalmente lo contrario—Dice Kagome con una sonrisa tomando un muslo de pollo de la bandeja de enfrente, ahora recordaba donde había escuchado el nombre de Cana, Gildarts la había mencionado cuando fue a buscarla a su casa.
—No te molestó hablándote de mí…¿O sí?—Cuestiona Cana, Kagome creyó notar que estaba algo avergonzada.
—Pues…solo te mencionó una vez cuando fue a buscarme, pero después de eso no dijo palabra—Contesta la ambarina para luego darle una mordida a su pollo.
—Menos mal—Cana suelta un suspiro de alivio, Kagome no entendía en lo más mínimo su actitud, ¿Qué tenía de malo que su padre hablara de ella?
Al terminar el almuerzo se dirigieron a la última clase que tendrían por ese día con los de Blue Pegasus, la clase de Historia de la magia, impartida por Bob.
¿Habían dicho que José daba escalofríos? Jeje, al entrar a ese salón con los de Blue Pegasus, se dieron cuenta de su error. Bob era más escalofriante y raro que él, sobre todo con esas alas en su espalda y ese maquillaje…Kagome, Natsu y Gray no podrán dormir en semanas.
—Bueno niños, bienvenidos a su primera clase de Historia de la magia—Dice el profesor con una sonrisa y una voz demasiado afeminada—Nos divertiremos muchísimo aprendiendo del pasado—Salta dando un giro, a los niños les pareció ver que unos brillos escapaban mientras giraba.
Terminó la clase y ahora podían hacer lo que quisieran. Cana quería mostrarles donde vivía su padre, ya que este se quedaba en la escuela. Gildarts era el guardabosques del lugar y tenía una pequeña cabaña situada cerca del bosque. La castaña los llevó con él encontrándolo afuera rastrillando algunas hojas, y al verla, dejó el rastrillo a un lado y salió corriendo a abrazar a su hija.
—Cana, mi pequeñita, ¿Cómo te fue en tu primer día de clases?—Pregunta con un tono demasiado meloso restregando su cara contra la de una avergonzada y fastidiada Cana, ¿Se creía gato o qué?
—Me fue muy bien papá, ya puedes soltarme—Responde la niña con cara de fastidio mirando hacia cualquier parte donde no estuvieran sus amigos.
Gildarts la soltó muy a su pesar y observó a los niños que venían con ella, entre ellos vio a Natsu con Happy en su hombro, a Kagome con Kero dormido sobre su cabeza y a Gray…¿En bóxers? También vio a Erza y a Lucy, a quienes conocía desde que usaban pañales.
—Hola niños, ¿Cómo les fue en su primer día de clases?—Pregunta con una sonrisa.
—Nos fue muy bien—Responde Lucy con una gran sonrisa.
—Sin contar que la clase de Defensa contra la magia negra nos dio escalofríos, nos fue excelente—Dice Kagome con una sonrisa nerviosa.
—Oye—Llama Erza a Gray que la miró con curiosidad—¿Dónde está tu ropa?—Pregunta señalándolo.
Gray se miró a sí mismo y soltó un grito de sorpresa, ¡¿Cómo es que siempre le pasa esto?! Encontró su ropa y se la puso de inmediato mientras Natsu comenzaba a reírse.
—Jajajajaja es colmo contigo hielito jajajaja—Ríe el pelirosa con una mano en el estómago.
—¿A quién llamas hielito cabeza de carbón?—Pregunta Gray enojado. Esta se la iba a pagar.
—Pues al único cabeza de hielo que tengo en frente—Responde Natsu comenzando una pelea de miradas con el pelinegro.
Antes de que empezaran a pelear, Kagome se puso entre ambos distanciándolos con los brazos. De cierta forma ya se estaba acostumbrando a esto. En eso, el profesor Makarov llegó con ellos y apartó un poco a Gildarts de los niños para decirle algo, luego de eso se marchó dándoles una sonrisa amigable y entró al castillo.
—¿Qué te dijo el profesor papá?—Pregunta Cana con curiosidad mirando a su padre.
—Eh…nada de importancia—Responde Gildarts con una sonrisa—Será mejor que regresen al castillo niños, ya podrán visitarme en otro momento, yo debo ir a la torre este a resolver un pequeño problema—Se aleja de ellos dejándolos con una inmensa curiosidad.
. . . . . .
—¿Qué hay en la torre este?—Pregunta Natsu ya en la cena, esa duda estuvo en su cabeza el resto de la tarde, aunque no era el único.
—Ni idea—Responde Cana dándole un mordisco al pan que tenía en sus manos—Lo único que sé es que esa torre está prohibida.
—Prohibida ¿Eh?—Dice pensativo para luego sonreír—¿Qué tal si vamos a investigar?—Pregunta espantando a todos, Gray se atragantó con la comida, Kagome escupió el jugo empapando a Lucy, y Erza y Cana se lo quedaron mirando como si le hubiera salido un cuerno en la frente.
—¿Estás loco?—Cuestiona Kagome pasándole una servilleta a Lucy para que se limpiara la cara.
—Ese lugar está prohibido por una razón—Secunda Gray señalándolo con un tenedor.
—Oh vamos, no me digan que no tienen curiosidad—Dice el pelirosa con decepción. No se daría por vencido hasta convencerlos de ir.
—Claro que sí, pero si vamos, nos meteríamos en problemas—Dice Lucy terminando de limpiarse.
—Es verdad, no podemos arriesgarnos, ¿Qué tal si nos expulsan?—Dice Erza alzando un dedo.
Natsu hizo un puchero. Aun con las negativas de sus amigos, no iba a desistir en su deseo de ir a ver que había en aquella torre y averiguar por qué estaba prohibida.
Luego de la cena, regresaron a la sala común de Fairy Tail, donde Natsu prácticamente secuestró a Kagome sacándola de ahí por unos momentos.
—¿Qué pasa?—Pregunta la ambarina una vez salieron de la sala común.
—Tenemos que averiguar que hay en aquella torre—Responde el pelirosa con decisión.
—Repito lo que dije en la cena, ¿Te volviste loco?—Cuestiona Kagome señalándolo con un dedo.
—Vamos, sé que tú también quieres ir a ver, lo veo en tus ojos—Dice Natsu mirándola con los ojos entrecerrados.
Kagome llevó uno de sus puños a su pecho, luego hizo un puchero volteando su cabeza hacia otro lado evitando la mirada de su amigo.
—¿Ves cómo tengo razón?—Pregunta Natsu con una sonrisa de victoria, la pelinegra se limitó a aumentar su puchero inflando las mejillas—Tenemos que ir y averiguar el por qué está prohibida.
—Espera, no me digas que quieres hacerlo ahora—Dice Kagome espantada.
—No, claro que no, los demás nos detendrían—Dice Natsu cruzándose de brazos—Iremos en cuanto sepamos qué hacer y ver si averiguamos algo más de esa torre—Termina con una sonrisa macabra.
La niña lo miró con desconfianza, pero ya no había nada que pudiera hacer. Ella tampoco resistía la curiosidad y…bueno…como dicen por ahí, la curiosidad mato al gato. Regresaron a la sala común y luego se fueron a sus respectivas habitaciones a descansar. Ya planearían lo que harían al día siguiente.
Al amanecer fueron a desayunar, luego de eso se fueron a la Clase de pociones impartida por la profesora Ooba Babasaama, una ancianita de la estatura de Makarov que desde que la vieron no hacía más que girar sus manos.
—Y recuerden, para esta poción deben girar y girar—Dice la anciana refiriéndose a la mezcla de la poción.
Luego de la clase de pociones, fueron a la Clase de herbología impartida por la profesora Pandora Alberona, una mujer aparentemente joven de cabello negro largo hasta la cintura atado en una cola alta, usaba un vestido strapless negro hasta las rodillas y unas botas también negras de tacón de aguja, sus ojos eran de un color púrpura oscuro que despedían un brillo dulce y maternal.
—Bueno niños, bienvenidos a su primera clase de herbología. Hoy les enseñaré cual es la planta de la que se cosechan las píldoras mágicas para el resfriado y como sacarlas—Sonríe de manera cariñosa mostrándoles una planta un tanto extraña, a Kagome le pareció una planta de café por los pequeños granos colgando entre las hojas, pero rápidamente cambió de opinión al ver que estos se movieron y se abrieron dejando ver algo de color rojo que no supo identificar.
Terminó la clase y se fueron a almorzar. Una vez terminaron de comer, Kagome y Natsu se levantaron y se fueron primero que el resto. Su siguiente clase sería a las dos, así que tenían dos horas y media para pensar en un plan para ir a esa torre sin que sus amigos se dieran cuenta.
Salieron del castillo y fueron directamente a la orilla del lago. Natsu se sentó en el césped mientras su compañera caminaba de un lado a otro con los brazos tras la espalda.
—Bien, pensemos—Habla la azabache deteniendo por fin su marcha—¿De qué manera podremos ir ahí sin que los chicos se den cuenta?
—Una buena idea sería hacerlo mientras están dormidos—Dice Natsu acostándose con las manos tras la nuca—Nos escurrimos lo más silenciosos que podamos de nuestras habitaciones y listo.
—Bueno…ya tenemos solución a un problema, solo quedan los profesores—Dice Kagome con una mano en la barbilla.
—A esa hora ellos también deberían de estar dormidos—Dice Natsu despreocupado. A la niña le dio un tic en un ojo.
—Eso podría ser cierto…si Cana no me hubiera dicho que a cierta hora de la noche los jefes de las casas se levantan para verificar que todo esté en orden—Se arrodilla a un lado del pelirosa y lo mira directo a los ojos con el ceño fruncido—Y si el profesor Makarov no nos encuentra en nuestras camas, estaremos en graves problemas.
Natsu parpadeó un par de veces y luego desvió la mirada al cielo, debían pensar en algo para que el profesor no los descubriera.
A las dos se reunieron con los chicos en la Clase de astronomía impartida por el profesor Shito Yajima. Este profesor era en verdad agradable, hizo de la clase una muy divertida e interesante. La semana próxima verían la clase en un domo ubicado no muy lejos de la cabaña de Gildarts para ver las estrellas y los planetas.
Al terminar la clase, Kagome y Natsu se volvieron a apartar del grupo con la excusa de ir a investigar el movimiento de Marte como les había sugerido el profesor Yajima. En parte era verdad, pues si iban a investigar, pero no precisamente eso.
Llegaron a la biblioteca y lo primero que hicieron fue buscar libros que relataran la historia de Fiore. Encontraron varios, pero ninguno tenía lo que ellos buscaban.
—Nada, parece ser que nadie quiere que sepan que es lo que hay en esa torre—Dice Kagome cerrando el libro que tenía en sus manos con resignación.
—Hmm ¿Y si buscamos en la sección prohibida?—Propone Natsu señalando un pasillo con una puerta negra en la que había un letrero que decía "Zona prohibida, no se le permite el paso a los estudiantes sin el permiso de un profesor o de la misma directora"
—Necesitamos el permiso de un profesor para poder entrar—Dice Kagome mirando la puerta con decepción.
—Tienes razón. Supongo que no nos queda de otra que averiguarlo por nosotros mismos como ya teníamos planeado—Dice el pelirosa encogiéndose de hombros.
Sin que se dieran cuenta, alguien los estaba escuchando al otro lado de uno de los estantes. ¿En serio creyeron que no se daría cuenta?
No era idiota, sabía desde un principio que esos dos estaban tramando algo, y no dejaría que hicieran semejante estupidez.
A la hora de la cena se volvieron a reunir con sus amigos, y uno en particular los observaba de manera acusadora mientras comía su sopa. Kagome y Natsu observaron a Gray un poco extrañados, pero no dijeron nada.
Luego de la cena, el mago de hielo se los llevó a rastras a uno de los salones cerrando la puerta con fuerza.
—¡¿En qué diablos piensan?!—Grita con enojo mirando a sus amigos, quienes se asustaron un poco.
—No sé de qué hablas hielito—Dice Natsu cruzándose de brazos.
—¡Entonces el que ustedes dos planeen ir a esa torre a pesar de las advertencias que les hicimos es imaginación mía!—Exclama Gray con sarcasmo.
Ambos se tensaron ante esa declaración. Ya los habían descubierto.
—Kagome, creí que tú eras una de las voces de la razón—Dice el pelinegro mirando a su amiga con decepción, ella bajó la cabeza con arrepentimiento—Pero no te culpo, Natsu sabe cómo hacer para que los demás caigan en su juego.
El pelirosa lo miró con reproche, pero luego notó algo en la mirada de Gray.
—Si quieres incluirte en el plan, solo dilo.
Ante sus palabras, el pelinegro se tensó.
—Eh…—Y ahora se puso nervioso—C-Claro que no, no seas idiota, ¿Quién querría arriesgarse de esa forma?
Los Dragon Slayers se miraron entre ellos y después volvieron a mirarlo a él alzando una ceja y cruzando los brazos. Fullbuster sudó frío. Lo habían descubierto.
—Está bien lo admito, yo también quiero saber qué hay en aquella torre—Admite resignado ante las miradas de obviedad que le lanzaban sus compañeros.
—En ese caso, bienvenido al equipo—Dice Natsu con una sonrisa al tiempo que le da un par de palmadas en la espalda.
—Entonces seguiremos con lo planeado—Dice Kagome llamando la atención de los dos—Debemos averiguar a qué hora va el profesor Makarov a revisar los dormitorios y a cual va primero, si al de los chicos o al de las chicas—Se cruza de brazos.
—Eso es fácil, pero nos encargaremos tu y yo. Natsu se dormirá apenas toque la almohada—Dice Gray ganándose una mirada de reproche de parte del Dragon Slayer de fuego—No me mires así, sabes que lo que digo es cierto.
Natsu infló una mejilla y miró hacia otro lado. No había nada que decir.
—Está decidido entonces. Gray y yo nos encargaremos de averiguarlo. Luego, en cuanto tengamos una oportunidad, nos escabulliremos a esa torre—Dice Kagome sonriendo con decisión, los chicos asintieron.
Regresaron al dormitorio y, al ir a sus habitaciones, las chicas comenzaron a hacerle preguntas a la ambarina. Ella solo dio respuestas simples, lo que no las convenció del todo.
Más tarde esa noche, Kagome dio un vistazo al reloj de pared que era iluminado por la luz de la luna. Eran cerca de las dos de la mañana.
La habitación estaba en silencio, salvo por uno que otro ronquido de parte de sus compañeros, lo mismo que en la habitación de las chicas. Gray estaba cubierto con las cobijas hasta los hombros y miraba fijamente a la puerta, mientras que Natsu estaba dormidote en su cama babeando la almohada.
Escuchó pasos acercándose por el pasillo. La puerta se abrió dejando ver a Makarov con una vela en las manos y en pijama. Pasó por cada una de las camas a verificar que todos estuvieran dormidos, y al comprobar que así era, salió de la habitación con rumbo a la de las chicas.
Al día siguiente, después de la clase de pociones -que gracias a Dios era la última de ese día-, Kagome, Natsu y Gray se reunieron nuevamente en uno de los salones vacíos.
—¿Y bien? ¿A qué hora fue el profesor?—Pregunta Natsu con curiosidad. Él había tratado de quedarse despierto…pero el sueño fue más fuerte.
—En nuestra habitación fue a la una cuarenta y siete—Responde Gray cruzándose de brazos.
—En la mía fue a la una cincuenta—Dice Kagome sentándose sobre una mesa—Lo que quiere decir que a las dos ya debería estar durmiendo otra vez en su habitación.
—Ya que tenemos eso resuelto, propongo que vayamos hoy mismo—Dice Natsu con una enorme sonrisa recibiendo un golpe en la cabeza por parte de Gray—¿Por qué hiciste eso?
—¿Se te olvida que las chicas sospechan?—Cuestiona Gray recalcando la obviedad del asunto.
—Es verdad, debemos esperar un tiempo hasta que esas tres se olviden del tema de la torre—Dice Kagome meciendo los pies.
—De acuerdo, ¿Cuánto tendremos que esperar?—Pregunta el pelirosa cruzándose de brazos con fastidio, Kagome se bajó de la mesa.
—Un par de semanas deberían ser más que suficientes—Responde la ambarina con una sonrisa.
—¡¿Dos semanas?!—Grita Natsu espantado, ¿Tanto tendría que esperar?
—Y eso si no tenemos deberes que hacer—Dice Gray un poco frustrado. Si los profesores les mandaban muchos deberes, tendrían que retrasar la excursión a la torre un poco más que eso.
Natsu suspiró agachando la cabeza y dejando caer los brazos con un aura depresiva. Los otros dos rieron con lástima. Podían entender perfectamente cómo se sentía. Decidieron salir del salón para regresar a la sala común de Fairy Tail a hacer los deberes de ese día, pero cuando salieron, Kagome chocó sin querer con alguien.
—Lo siento mucho—Se disculpa apenada.
—¡Fíjate por dónde vas!—Grita una niña con enojo.
Kagome la observó y, al igual que Natsu y Gray, se quedaron pasmados. La niña se parecía en cierto grado a su amiga, pero su piel era mucho más pálida, sus ojos eran marrones y su cabello era mucho más largo atado en una cola baja, llevaba puesto el uniforme con la insignia de Phantom y la corbata negra, tenía el chaleco gris, un pantalón negro ceñido al cuerpo y unos zapatos negros, la marca la tenía debajo del hombro izquierdo de color negro.
Pero no venía sola. Otras dos niñas la acompañaban, y eran gemelas por lo que pudieron notar. Usaban el uniforme igual que ella. Una tenía el cabello negro atado en dos coletas y la otra en una cola baja, sus ojos también eran negros.
—¿Quién eres?—Pregunta Kagome con curiosidad.
—¿No sabes quién es ella?—Pregunta una de las gemelas con indignación.
—Ella es Kikyo Higurashi, apréndetelo bien—Dice la otra.
—Tú debes de ser esa niña que tiene una abuela muggle—Dice Kikyo cruzándose de brazos.
—Así es—Responde Kagome con desagrado. Esa niña no le agradaba para nada.
—Ya veo—Dice Kikyo con una sonrisa de burla que la ambarina supo identificar perfectamente—Asuka, Kosho, andando, esta niñita no vale la pena—Comienza a caminar seguida de las gemelas.
Kagome la observó alejarse con el ceño fruncido ¿Quién se creía que era?
Comenzó a caminar con rumbo al dormitorio de Fairy Tail seguida de los otros dos. Estaba muy enojada. No sabía quién era esa tal Kikyo, pero la próxima vez no se quedaría callada.
Continuará…
Espero que les haya gustado este cap. :3 ¿Que les parecio que incluyera a Kikyo eh?, como Harry tiene que lidiar todo el tiempo con Malfoy, pues sustituí a Malfoy con Kikyo para que le haga la vida imposible a Kagome xD. Fue por eso que no la puse como la esposa de Inuyasha en vez de a Naomi xP
¡ESPERO SUS BELLISIMIOS REVIEWS!
¡JA NE!
