¡Hola! ¡Por fin! ¡Despues de mil años subi capitulo! xD...Lamento mucho haberme tardado siglos en subir conti. pero la inspiración me ha evadido mucho T_T. Y tambien eh estado viendo One Piece asi que...estuve un poco distraida xD.

En fin, aqui les dejo, despues de mil años:

Fairy Tail I: La perla de Shikon

Capítulo 3…Shikon, la perla legendaria


Así pasó una semana, una en la que Kagome y Kikyo se encontraban todo el tiempo.

La ambarina siempre recibía algún insulto de parte de Kikyo, lo que terminaba en una discusión entre ambas a tal grado de casi usar sus poderes para atacarse. Por supuesto, las gemelas y los chicos nunca lo permitieron. Siempre las separaban y se las llevaban a sus respectivas salas comunes.

Kagome aún no sabía qué tipo de magia utilizaba Kikyo, y sinceramente, tampoco le importaba. Lo único que le interesaba era aprender a usar la suya, y para eso se inscribió junto a Natsu en una clase especial solo para Dragon Slayers, algo que los llenaba a ambos de trabajos que entregar, ya que por varias semanas verían la teoría, solo después de que entendieran eso, irían a la práctica.

Gray, por su parte, se inscribió en una clase para magos de hielo en donde se encontró con una vieja amiga suya llamada Ultear perteneciente a la casa de Sabertooth, y está en segundo año. Erza se inscribió en la clase de magia de re-equipamiento y Cana en una que se especializa en magia de cartas.

Durante ese proceso, conocieron a una niña llamada Levy que siempre estaba acompañada de dos niños llamados Jet y Droy, quienes al parecer eran sus primos. Ella y Lucy se llevaban de maravilla, solo se separaban a la hora de ir a sus clases especiales. Lucy iba a la de magia estelar y Levy iba a la de magia de escritura sólida.

El miércoles de la siguiente semana llegó. Kagome, Natsu y Gray iban caminando por los pasillos, los dos últimos un poco agazapados, pues Kagome estaba de un humor de perros debido a una discusión que había tenido con Kikyo, como ya era costumbre.

—¿Cómo se atreve a llamarme así? Solo porque en la clase de transformaciones la mía salió mal. ¿Quién le da ese derecho?—Murmura la ojidorada con enojo.

Llegaron a la sala común de Fairy Tail y Kagome se sentó frente a la chimenea refunfuñando. Erza y Lucy no aguantaron la curiosidad y fueron a averiguar que le pasaba.

—¿Qué le sucede a Kagome?—Pregunta Lucy a Natsu.

—Está molesta porque Kikyo se burló de su transformación en la clase de esta mañana—Responde el pelirosa con una sonrisa nerviosa.

—¿Y qué le dijo?—Pregunta Erza con curiosidad.

—Le dijo cara de perro—Responde Gray con los brazos cruzados.

Esa mañana en la clase de transformaciones debían transformar una parte de su cuerpo en la de un animal de su preferencia, Kagome había elegido a un perro y trató de solo cambiar sus orejas por unas orejas de perro, pero salió mal y su cabeza entera se transformó en la de un cachorro marrón con manchas oscuras. Y claro está, Kikyo y su sequito no desaprovecharon la oportunidad de molestarla cuando la vieron en el pasillo camino a la enfermería para que Grandine la ayudara con eso.

—No pasó mucho tiempo desde que se conocieron y ya se odian a muerte—Comenta Erza cruzándose de brazos.

—¿Podrías decir que…fue odio a primera vista?—Pregunta Lucy mirando a Kagome con una gotita anime resbalando por su cabeza.

—¿Y eso existe?—Pregunta Gray mirando a la rubia.

—Pues por lo visto, si—Responde Lucy devolviéndole la mirada.

A la hora de la cena, Kagome ya estaba más tranquila. Al parecer Kikyo decidió dejarla en paz por esta ocasión y cenar tranquila. Cuando la cena terminó, Kagome, Natsu y Gray se escabulleron y se fueron a un salón vacío.

—Bien, esta semana no nos han dado muchos deberes—Dice Kagome dejando a Kero acostado sobre su regazo al sentarse sobre una mesa—Solo debemos entregar el de Defensa contra la magia negra mañana y el de Astronomía el viernes.

—Y el viernes nuestras clases especiales—Dice Natsu dándole a Happy a la ojidorada para que lo colocara a un lado de Kero.

—Lo que significa que este fin de semana lo tendremos libre—Dice Gray cruzándose de brazos con una sonrisa cómplice—Ya saben lo que eso significa.

—¡Iremos a la…!

—Shh…

Iremos a la torre prohibida—Susurra Natsu ante el regaño de sus amigos.

—Entonces está decidido—Dice Kagome con decisión, a lo que los otros dos asienten.

El fin de semana llegó rápido. Esa noche era la única oportunidad que tenían de ir a la torre prohibida y debían evitar a toda costa que sus amigos los descubrieran, o todo se iría al caño.

Al anochecer el maestro Makarov pasó a la hora de siempre por las habitaciones. Kagome, Natsu y Gray ya estaban listos y esperaban a que el maestro se fuera. Teniendo ya el paso libre, los tres salieron de sus camas en silencio y se reunieron al otro lado de la pared de ladrillos.

—¿Por qué tardaste tanto?—Pregunta Gray una vez comenzaron a caminar rumbo a la torre.

—Es que Erza se levantó a tomar agua y tuve que esperar a que se volviera a dormir—Responde Kagome con cara de susto apretando un poco a Kero en sus brazos.

Recorrieron los pasillos en total silencio. Cada vez que estaban por cruzar a otro pasillo, enviaban a Kero y a Happy a ver que no hubiera nadie en los alrededores que pudiera descubrirlos. Para su suerte, no encontraron a nadie en todo el camino hasta llegar a la enorme puerta que conectaba con la torre prohibida.

—Wow, esta puerta es enorme—Dice Natsu observando la inmensa puerta de madera.

—¿Cómo haremos para entrar?—Se pregunta Gray pensativo.

Kagome se puso a observar la puerta de arriba abajo. Pudo notar un enorme agujero a unos metros sobre ellos.

—Miren, ahí—Dice señalando dicho agujero, los otros también lo miraron.

—¿Pero cómo vamos a llegar hasta allá?—Cuestiona Gray mirando la distancia.

—Kero y Happy pueden llevarnos—Contesta Natsu con una gran sonrisa, esa no era una mala idea.

—Vaya flamita, por fin pensaste en algo útil—Dice Gray una vez Happy lo dejó junto al pelirosa al otro lado de la puerta.

—Cierra la boca hielito—Dice Natsu mirándolo con enojo mientras Happy se acostaba en su hombro.

—Chi-Chicos—Dice Kagome llamando la atención de ambos y señaló al frente.

Natsu y Gray miraron hacia donde ella señalaba y vieron impactados a una inmensa creatura. Una gran serpiente que ocupaba casi toda la habitación. Parecía dormir, y cada segundo agitaba los cascabeles de su cola.

Ahora entiendo por qué este lugar está prohibido—Susurra Gray mirando sorprendido al inmenso animal.

Es gigantesca—Susurra Natsu parándose a un lado de Kagome.

Miren, allá hay una puerta—Susurra Kagome señalando una puerta de tamaño normal detrás de la serpiente—¿Qué hacemos? ¿Cómo cruzaremos sin despertarla?—Pregunta sin dejar de susurrar alternando su mirada de la puerta a la serpiente y viceversa.

Yo sugiero que crucemos uno por uno con mucho sigilo—Responde Gray—Si esa cosa despierta, estamos muertos.

Kagome y Natsu asintieron y empezaron a caminar. Primero cruzó Kagome, luego Gray y por último Natsu. Pero cuando el pelirosa cruzaba, tropezó y cayó de bruces al suelo haciendo mucho escándalo. Como por reflejo voltearon a ver a la serpiente, esta se movió ligeramente pero por fortuna no despertó. Los tres niños suspiraron aliviados. Para evitar otro posible accidente Natsu siguió su camino gateando, y al llegar con sus amigos, se levantó y se sacudió los pantalones.

A ver si tienes más cuidado idiota, por poco nos matas—Susurra Gray con enojo.

Ambos empezaron a discutir en susurros. Kagome suspiró tomando a Kero en sus brazos y dio la vuelta, caminó hacia la puerta y, al estar frente a ella, vio unos grabados muy extraños en la madera. Eran unos símbolos que nunca había visto en su vida. Trató de abrirla, pero estaba cerrada con llave.

Oigan chicos, dejen de pelear y vengan a ver esto—Llama mirándolos.

Ambos se acercaron y vieron los grabados en la puerta.

¿Qué son estos símbolos?—Pregunta Kagome pasando una mano sobre ellos.

Ultear me habló de ellos—Susurra Gray mirando los símbolos y cruzándose de brazos—Es la lengua de una civilización muy antigua.

¿Y qué dice?—Pregunta Natsu.

¿Y yo que voy a saber cabeza de lava?—Susurra Gray mirándolo como si fuera el idiota más grande del universo—Yo no puedo leer…

Solo aquellos de corazón puro serán merecedores del poder de Shikon—Dice Kagome de repente sorprendiendo a sus compañeros. Ambos la miraban alternativamente a ella y al grabado en la puerta.

—¿Cómo...?—Pregunta Gray sin creer lo que escuchaba. Tan impresionado estaba que no se dio cuenta de que alzó la voz.

—Es lo que dice ahí—Dice Kagome también en un tono normal.

—¿Y cómo sabes eso?—Pregunta Natsu también alzando la voz…oh Dios.

—Porque puedo entenderlo…aunque no sé cómo—Responde Kagome volviendo a mirar el grabado.

Gray y Natsu la miraban atónitos.

¿Cómo era posible que entendiera lo que decía ese grabado? Simplemente no podía ser posible.

Un extraño sonido los sacó de su asombro, se oía como algo arrastrándose. Los tres se quedaron tiesos como tablas aterrorizados y tragaron en seco. Lentamente se fueron volteando, y al hacerlo lo suficiente, la vieron. La serpiente estaba despierta y hacía sonar sus cascabeles mientras siseaba, también los miraba como si planeara comérselos de un tajo. Los niños volvieron a tragar en seco.

—Li-Li-Linda serpiente gigante—Comienza a tartamudear Kagome con una sonrisa nerviosa—N-No te atreverías a atacar a…unos niños indefensos ¿Verdad?—Dice temblando de pies a cabeza. No sabía si era cosa suya, pero le pareció ver como si la serpiente sonriera diciéndoles "Lo siento, pero se ven muy apetitosos y hace mucho que no como un niño tierno"

En ese instante los tres palidecieron y salieron corriendo hacia la otra puerta para salir de ahí cuanto antes. La serpiente inmediatamente los atacó y atrapó a Gray con su cola. Al ver la situación, los otros dos no supieron qué hacer, pero visto lo visto…no tenían otra opción más que atacarla.

¡Raiyū no…tekken! (Puño de hierro del dragón del trueno)—Grita Kagome golpeando a la serpiente en la cara logrando hacer que soltara a Gray.

—¡Karyuu no…hokou! (Rugido del dragón de fuego)—Ataca Natsu logrando hacer que la serpiente cayera.

Aprovechando esto, los tres salieron de ahí lo más rápido que Kero y Happy podían sacarlos. Ya afuera, corrieron como almas que lleva el diablo de regreso a la sala común de Fairy Tail.

—Eso…fue aterrador—Dice Kagome tratando de recuperar el aire.

—Tienes razón—Dice Gray en las mismas circunstancias—Pero sigo sin entender cómo es que pudiste leer aquel grabado.

—Yo tampoco lo sé, solo…pude leerlo como si fuera algo normal—Dice la ojidorada encogiéndose de hombros.

—Como sea—Dice Gray soltando un bostezo—Lo mejor será irnos a dormir, mañana hablaremos de esto—Comienza a caminar con rumbo al dormitorio de los chicos.

—Sí, hasta mañana Natsu—Se despide Kagome caminando al dormitorio de las chicas.

—Hasta mañana—Dice el pelirosa siguiendo a Gray escaleras arriba.

Al día siguiente se reunieron en la sala común con Erza, Lucy y Cana y bajaron al comedor. Los demás alumnos no paraban de murmurar cosas extrañas que, al haber tanto ruido, no pudieron entender ni pio.

—¿Ya oyeron?—Pregunta Levy sentándose al lado de Lucy.

—Con este escándalo, imposible—Responde Cana tomando un pedazo de pan con mermelada.

—¿Qué sucede?—Pregunta Erza curiosa.

—Tal parece ser que anoche alguien intentó entrar en la torre prohibida—Responde la peliazul.

—Imposible, ¿Quién sería tan estúpido para-?—Pregunta Cana interrumpiéndose de repente.

Ella, Erza y Lucy miraron a Kagome, Natsu y Gray. Los tres palidecieron al verse descubiertos. Comieron lo más rápido que pudieron y huyeron directo a la biblioteca. Las chicas no se quedaron atrás, comieron a toda prisa y los alcanzaron minutos después.

—No puedo creer que de verdad lo hicieran—Los regaña Erza furiosa pero sin gritar, pues no quería que el bibliotecario Monsieur Sol los sacara de la biblioteca a patadas.

—Si los profesores se enteran de que fueron ustedes, se meterán en serios problemas—Dice Lucy con los brazos en jarras.

—Lo sabemos, pero no pudimos resistirnos—Se defiende Kagome agitando sus brazos en todas direcciones.

—He de suponer que el peligro era demasiado tentador—Dice Cana sentada en una mesa practicando su magia de cartas.

—Hablando de peligro, adivinen que encontramos ahí adentro—Dice Natsu con emoción, ellas lo miraron con curiosidad—Una serpiente gigantesca—Extiende sus manos hacia arriba señalando el tamaño del inmenso animal.

—Que casi se come a Gray—Dice Kagome con una sonrisa de burla.

—¡Eso no es gracioso!—Exclama el pelinegro con enojo mientras un aura de hielo aparecía detrás de él recalcando su furia.

—Ya, tranquilízate—Dice Kagome agitando una mano restándole importancia sin dejar de sonreír. Gray la miró con ganas de convertirla en una linda estatua de hielo.

—De todos modos—Comienza a decir el pelinegro tratando de calmar sus instintos homicidas—No pudimos seguir adelante porque la puerta que estaba al otro lado estaba cerrada—Dice con frustración cruzándose de brazos.

—Y no solo eso, tenía unos símbolos raros que solo Kagome pudo leer—Dice Natsu mirando a la ojidorada.

Las tres la miraron con curiosidad. La pobre se puso roja de la vergüenza. ¿Tan raro era poder leer esos símbolos? De todos modos no sabría explicarles cómo eran, ya que recordaba con claridad lo que decían, mas no como escribirlos. Con ayuda buscó en varios libros hasta que encontró el que necesitaba.

—Lo encontré—Dice con una sonrisa de triunfo dejando el libro en una mesa—Los símbolos eran iguales a estos—Abre el libro que en la portada decía "Estudio de runas antiguas"

—¿Eran estas runas?—Pregunta Lucy sorprendida mirando a Kagome. Ella asintió en respuesta.

—Es sorprendente que puedas leerlas—Dice Erza pensativa mirando el libro para luego mirarla a ella—¿Recuerdas lo que decía en la puerta?

—Sí, decía "solo aquellos de corazón puro serán merecedores del poder de Shikon"

—¿Shikon?—Pregunta Lucy confundida.

—He oído ese nombre antes—Dice Cana pensativa tratando de recordar—Creo que tenía algo que ver con la historia de Fiore.

Al escucharla, Gray fue a una de las estanterías. Buscó en algunas repisas hasta que por fin encontró el libro que buscaba.

—Puede que aquí diga algo—Coloca el libro sobre la mesa, en la portada con letras grandes y doradas dice "Gran libro de la historia de la magia: Escuela de magia Fiore"

Entre todos comenzaron a leer el inmenso libro, pero no encontraron nada relacionado con Shikon. Qué era, qué hacía, nada.

—Olvídenlo, aquí no vamos a encontrar nada—Dice Natsu recostando su barbilla en la mesa con desánimo.

Kagome, deprimida, miró hacia otro lado inflando una mejilla, el lugar hacia el que miraba era un pasillo que dirigía hacia una puerta en particular…la puerta de la sección prohibida.

—¿Y si miramos allá?—Propone señalando la puerta para que los demás la miraran también.

—La sección prohibida—Dice Gray mirando la puerta con gran interés, era mucho más probable encontrar la información que buscaban allí, pero…

—Necesitamos el permiso de un profesor o de la directora para poder entrar—Dice Lucy mirando a Kagome.

—¿Quién podría darnos el permiso para entrar ahí?—Pregunta Erza pensativa.

—¿Y si se lo pedimos a Makarov?—Pregunta Natsu con una sonrisa.

—Si, tal vez él nos dé el permiso—Responde Cana.

—Y…¿Quién se lo pedirá?—Pregunta Gray haciendo que todos se miraran entre si hasta posar todas sus miradas en él. Todos sonriendo.

Gray se quedó callado por un momento analizando esas miradas y esas sonrisas…ay no.

—¡¿Por qué tengo que hacerlo yo?!—Grita siendo empujado por Erza y Kagome mientras los otros los seguían.

—Porque hablaste primero—Responde Kagome con una sonrisa de burla.

—Pues a la próxima me quedo callado—Dice el mago de hielo cruzándose de brazos enojado consigo mismo. Eso le pasaba por abrir la boca.

Llegaron al frente de la puerta del despacho de Makarov y Gray tocó a la puerta, iba a decirles un par de cosas a los otros, pero al voltearse, se encontró con que no había nadie, todos habían ido a esconderse en una esquina y le hacían señas con las manos deseándole suerte. Gray los miraba con la boca bien abierta, ¿Cómo se atreven a dejarlo solo en esa situación? Vaya amigos.

La puerta del despacho se abrió y el anciano hombre lo miró.

—¿Se te ofrece algo Gray?—Pregunta Makarov con las manos tras la espalda.

—Pues…—Comienza a decir el pelinegro sin saber cómo continuar, tragó en seco—Es que…verá…necesito entrar a la sección prohibida de la biblioteca.

—¿Para qué?—Inquiere el maestro mirándolo con suspicacia.

—Es que…el profesor Bob nos mandó a investigar una cosa y en los otros libros no lo encontramos, así que…—Contesta Gray sudando a mares, parece hielo derritiéndose por el intenso calor, y eso que aún no estaban en verano.

Makarov pareció meditar la respuesta del niño, era demasiado viejo como para no saber cuándo le están mintiendo, le dio un rotundo "olvídalo" y volvió a entrar a su despacho.

—Tienes que aprender a mentir—Dice Cana caminando con todos rumbo al lago. Una vez llegaron, se sentaron a la sombra de un árbol.

El pobre de Gray mantenía su cabeza gacha con un aura deprimente sobre ella mientras Lucy trataba de animarlo.

—Vamos no te pongas así, a cualquiera puede pasarle—Dice con una sonrisa de lástima. El niño solo pareció deprimirse más.

—Tenemos que buscar otra forma de entrar en la sección prohibida—Dice Kagome acostada en el suelo entre Natsu y Erza—No nos queda de otra más que pedirle permiso a la directora—Se sienta—Y descuiden, seré yo quien se encargue de pedírselo—Se apresura a agregar al ver las miradas de espanto de sus amigos.

A la hora del almuerzo, fueron al gran comedor. Kagome vio a la directora sentada en la mesa de los profesores charlando animadamente con Pandora y Makarov. Le hizo gracia ver que la directora era tan pequeña que necesitaba un par de libros bien gruesos para poder llegar a la mesa.

Mavis posó su mirada en ella, al parecer había notado su mirada, pero no parecía molesta o incómoda, al contrario, le sonrió de una manera dulce. Kagome, algo sorprendida, volteó de regreso a su plato. Era la primera persona -aparte de su abuela, claro- que le sonreía de esa manera.

Volvió a ver a la mesa, la directora volvía a hablar con Makarov. En eso se dio cuenta de algo, el asiento que normalmente estaría ocupado por la anciana Ooba estaba vacío. Eso no era normal. Esa mujer amante de los giros nunca faltaba a las comidas.

"¿Le habrá pasado algo?"—Se pregunta la ambarina para sus adentros dándole un último vistazo a la silla para luego seguir comiendo.

Unos minutos después las puertas del gran comedor se abrieron, tanto alumnos como profesores voltearon a mirar como un hombre joven de tez pálida como la nieve, cabello y ojos negros, entraba en la sala dirigiéndose a la mesa de los profesores para ocupar el espacio vacío. Mavis se levantó llamando la atención de todos.

—Quiero anunciarles que debido a un problema de salud Ooba no podrá seguir dando clases—Dice con una sonrisa maternal, todos los alumnos se pusieron a cuchichear—Por suerte encontré a alguien que la suplirá a partir de ahora, él es su nuevo profesor de pociones, Zeref.

El mencionado levantó una mano para saludar con una sonrisa serena, no parecía un mal tipo. La directora volvió a sentarse al tiempo que los postres aparecían en las mesas.

Luego del almuerzo, Kagome se dirigió directamente al despacho de Mavis mientras los otros regresaban a esperarla en la biblioteca.

Al llegar al despacho de la directora, tocó a la puerta. Al recibir un "adelante" desde adentro, respiró hondo y entró. Ya adentro, quedó sorprendida al ver cientos y cientos de libros en estanterías larguísimas. Eran tan altas que no se veía el techo. Frente a las estanterías habían unas escaleras de mármol que permitían subir y tomar cualquier libro. Al mirar al frente notó como Mavis y el nuevo profesor la miraban con una sonrisa ante su sorpresa al ver tantos libros.

—Yo me iré a mi despacho, nos vemos en la cena directora—Dice Zeref para luego dirigirse a la salida.

Cuando pasó a un lado de Kagome, esta sintió una energía extraña pero agradable proviniendo de él. Una vez el profesor salió cerrando la puerta, Mavis habló.

—¿Necesitabas algo?—Pregunta de repente causándole un mini infarto a la niña.

—Sí, verá…ayer estaba leyendo un libro que mencionaba un nombre extraño—Responde la niña caminando hasta quedar frente al escritorio de Mavis, quien la miró con curiosidad—El nombre era…—Finge que trata de recordar—Shikon.

—Ya veo—Dice la directora sin inmutarse en lo más mínimo—¿Qué es lo que quieres saber al respecto?—Pregunta con una sonrisa.

—¿Usted sabe algo acerca de eso?—Pregunta sorprendida, aunque no era nada de qué sorprenderse, después de todo era la directora con quien estaba hablando.

—Bueno no mucho, pero lo que no sepa puedes buscarlo en la sección prohibida—Responde sacándole una gran sonrisa a la niña.

—¿En serio?—Pregunta Kagome recibiendo un asentimiento de parte de la rubia—Entonces por favor, dígame todo lo que sepa.

—Pues…¿Por dónde empezar?—Se pregunta Mavis—Primero que nada, Shikon es el nombre de una joya, una perla para ser más precisos.*

*Se dice que esa perla tenía un gran poder, tanto que los seres más peligrosos y malignos la buscaron desesperadamente ocasionando una guerra entre muggles, magos y monstruos. También se dice que esa perla tenía el poder de concederte un deseo, lo que más anhelaras.

—Y…¿Esa perla todavía existe?—Pregunta Kagome con curiosidad.

—No lo sé, no se ha sabido nada de ella desde hace muchos años—Responde Mavis sonriendo con amabilidad escribiendo algo en un papel para luego dárselo a la niña—Toma, con esto podrás entrar a la sección prohibida cada vez que quieras.

—Muchísimas gracias—Dice Kagome tomando el papel y dando una pequeña reverencia—Y gracias también por contarme todo eso—Dice alzando la cabeza con una gran sonrisa para luego salir del despacho y correr directo a la biblioteca.

Al llegar les contó a sus amigos lo que la directora le había contado acerca de la perla de Shikon, luego les mostró el permiso y ellos quedaron anonadados, ¡De verdad lo consiguió!

—Tienes demasiada suerte—Dice Gray con un tic en una ceja.

Fueron con Monsieur Sol para pedirle la llave de la puerta. Este al principio se negó recordándoles lo obvio y le mostraron el permiso para que se callara y les diera de una vez la estúpida llave.

Entraron en la sección prohibida. Estaba muy oscuro. Natsu hizo aparecer una flama en su mano y así pudieron ver mejor. Buscaron algunos libros y comenzaron a leer. No tuvieron mucho éxito al principio, pero Lucy por fin había encontrado algo.

—Chicos, lo encontré—Anuncia la rubia con una sonrisa, todos se acercaron a ver.

—¿Y qué dice?—Pregunta Natsu acercando su flama lo suficiente para que ella pudiera leer y no quemara el libro.

—Dice, la Perla de Shikon es una joya que fue creada durante una batalla entre una sacerdotisa muggle llamada Midoriko y poderosos demonios y monstruos—Comienza a leer captando la atención de todos—Está formada por cuatro almas que todo ser vivo pensante posee, estas son Arami Tama, valor, Nigimi Tama, amistad, Kushimi Tama, sabiduría, y Sakimi Tama, amor.*

*Tras una larga lucha, Midoriko reunió las almas de todos los demonios y monstruos que se encontraban en el momento y los purificó, sellando a todos en la pureza de su corazón. El poder utilizado fue tan grande que explotó en su pecho creando la que hoy es conocida como la Perla de Shikon. Se dice que dentro de esa joya Midoriko aún mantiene una ardua lucha contra esos seres—Lucy hace una pausa y luego mira a los demás—Eso es todo lo que dice aquí.

—Yo encontré algo mas—Dice Cana acercándose con otro libro—Natsu, acércate para que pueda leer—Natsu se acerca con la flama para iluminarle el libro—La Perla de Shikon tiene un poder misterioso que desde su creación ha atraído a todo tipo de personas con malos pensamientos.*

*Según lo que se cuenta, un solo fragmento es capaz de darte un poder inimaginable, pero si se tiene la perla completa, quien la posea será invencible. Si el que lleva la perla es alguien de corazón puro, la perla permanecerá purificada, pero si es alguien con el corazón manchado por la maldad, la perla se oscurecerá y podría ser el fin de todo—Hace una pequeña pausa manteniendo la intriga en el ambiente.

—Aquí dice algo más—Dice Erza señalando un par de textos más abajo, junto a una ilustración de lo que parecía ser la joya en cuestión—La existencia de la Perla de Shikon depende de quien la use, es decir que, quien pida el deseo correcto, salvará este mundo de la destrucción.

—Quien pida el deseo correcto—Dice Kagome mirando el dibujo de la perla.

¿Cuál sería el deseo correcto?

Eso no lo sabía, y aunque quería averiguarlo…eso era algo que simplemente no le concernía.

.

.

.

¿O tal vez si?

Continuará…


Espero que les haya gustado, esta semana la inspiracion volvió a mi como una luz divina con todo y un coro de ángeles *o* xD

Bu-a-no...xD

¡ESPERO SUS MAGICOS REVIEWS!

¡HASTA DENTRO DE TRES MESES!...Nah mentira xD, espero no tardarme tanto con el siguiente cap. siendo que este libro de Harry Potter no es tan largo no deberia tardarme xD

¡JA NE!