¡Hola a todo el mundo! xD...Como ya es mi costumbre pido disculpas por mi tardanza. La inspiracion no fluye mucho estos dias y el curso de dibujo me ha tenido muy ocupada xP

En fin, aquí les dejo:

Fairy Tail I: La perla de Shikon.

Capítulo 4…El fragmento y la nota


Los días pasaron y llegó el otoño. El frío se sentía en todas partes y las hojas de los arboles caían sin cesar.

Nuestros niños acaban de salir de su última clase del día. No sabían por qué, pero sentían que los profesores disfrutaban el mandarles montañas de deberes, sobre todo el profesor José. Esa sonrisa en su cara cada vez que terminaba de anotar los deberes en la pizarra, daba escalofríos.

Estuvieron toda la tarde en la biblioteca terminando los deberes de Pociones e Historia de la magia. Tener a alguien como Lucy que estaba siempre interesada en la historia era una gran ventaja y más teniendo a Levy que siempre añade uno que otro dato interesante. Así terminaron sus deberes rápidamente para poder hacer lo que les viniera en gana.

—Está haciendo mucho frío—Dice Kagome abrasándose a sí misma. Tenía un abrigo bien grueso y una bufanda con el símbolo de Fairy Tail en ambos lados, pero ni aun así se le quitaba el frío, y eso que aún no estaban en invierno.

Se encontraban caminando cerca del lago para ir a ver a Gildarts.

—Yo no tengo frío—Dice Natsu con las manos tras la nuca.

—Yo tampoco—Lo secunda Gray que…estaba en bóxers, ¿Cómo es posible que no sienta frío estando así?

—Primero que nada, no soy ni una maga de hielo como tu, ni una Dragón Slayer de fuego como tú—Dice Kagome señalándolos a ambos respectivamente—Y segundo, ¿Dónde está tu ropa?—Pregunta mirando a Gray con reproche.

—¡Ah!—Grita el mago de hielo buscando su ropa por los alrededores. Se la puso apenas la encontró.

—Por cierto…¿Qué piensan del nuevo profesor de pociones?—Pregunta Cana, quién al igual que las otras niñas, estaba bien abrigada.

—A mí me parece alguien muy agradable—Responde Lucy con una sonrisa. Su abrigo era tan grueso que la hacía caminar como pingüino.

—A mi igual, es un muy buen profesor—Dice Erza cruzada de brazos también sonriendo—No digo que Ooba no fuera una buena profesora, pero…

—Te entendemos—Dicen todos al unísono. No necesitaba decir más.

—¡Cuidado!—Grita alguien de repente causando la curiosidad de los demás que se pusieron a buscar al dueño de esa voz.

En eso, Kagome se volteó rápidamente atrapando una pelota que venía hacia ella…ni ella misma supo cómo diablos lo hizo. El dueño de la pelota, que aún estaba muy lejos, alzó los brazos pidiéndole que se la arrojara de vuelta. La niña la dejó caer al suelo y la pateó con tanta fuerza que el niño al atraparla cayó con ella al suelo.

—¡Lo siento mucho! ¡A veces no controlo mi propia fuerza!—Grita avergonzada. El niño levantó un pulgar para indicar que estaba bien.

—Increíble, con esa fuerza podrías entrar al equipo de batalla mágica de Fairy Tail—Dice Natsu con una gran sonrisa.

—¿Batalla mágica?—Pregunta Kagome una vez reanudaron su andar a la casa de Gildarts.

—Es un torneo escolar que se organiza cada año para demostrar cuál de las cuatro casas es la más fuerte—Responde Gray con emoción alzando un puño a la altura de su pecho.

—Y también para determinar al mago más fuerte de la escuela—Dice Natsu con emoción.

—Ya veo—Dice Kagome, ahora estaba bastante interesada en averiguar un poco más acerca de eso.

Llegaron a casa de Gildarts y tocaron a la puerta. El hombre salió bien abrigado con guantes y demás permitiéndoles pasar. Aunque no hubo cambio. Dentro de la casa hacía tanto frío como afuera.

—Lamento que haga tanto frío, la caldera se averió y tengo que esperar a que me traigan los materiales para repararla—Dice Gildarts frotándose las manos—Dios, está haciendo demasiado frío, no me quiero imaginar el que hará en invierno este año.

—¿Por qué dices eso papá?—Pregunta Cana sentándose a la mesa seguida de los demás.

—Porque cada año la temperatura o baja demasiado o sube un poco—Responde el guardabosques colocando unas tazas con chocolate caliente en la mesa, tazas que los niños no dudaron en tomar.

—En pocas palabras, nunca se sabe cuánto frío hará—Dice Gray dándole un sorbo a su chocolate.

—Sí, aunque para ustedes los magos de hielo es como estar de vacaciones en el polo norte—Dice Gildarts con una sonrisa, a decir verdad sentía envidia por esos magos.

Gray solo se encogió de hombros y siguió bebiendo su chocolate caliente. Poco antes de la cena los niños se despidieron de Gildarts y regresaron al castillo. Por las noches hacía mucho más frío, así que regresaron casi volando.

Al llegar, vieron un alboroto frente a las puertas del comedor. Varios alumnos se encontraban cuchicheando acerca de algo que había sucedido. Se acercaron rápidamente a Levy y le preguntaron qué había pasado y por qué tanto alboroto.

—Un Vulcan se adentró en el castillo—Contesta la peliazul con cierto temor.

—¿Un Vulcan?—Pregunta Kagome curiosa.

—¿Qué hace uno de esos monos aquí?—Pregunta Natsu rascándose la cabeza.

—No lo sé, pero al parecer entró al baño de damas del segundo piso—Responde Jet cruzado de brazos.

—Unas chicas de cuarto año estaban ahí. Seguramente fue a espiarlas, después de todo los Vulcan tienen fama de ser unos pervertidos—Dice Droy con una mano en la barbilla.

—¿Y eso les parece bien?—Pregunta Lucy con un tic en un ojo.

Kagome miró hacia otra parte. Observó a los alumnos y a los profesores que se encontraban allí. Zeref era el único que faltaba. A los pocos minutos este irrumpió en el pasillo a toda prisa y se dirigió a Mavis para susurrarle algo. La rubia asintió.

—Escuchen todos—Llama haciendo que todo el mundo le prestara atención—Pueden entrar al comedor. En cuanto terminen, diríjanse a sus dormitorios en grupos. No quiero que nadie salga solo hasta que no saquemos a ese Vulcan del castillo.

Todos asintieron y se les permitió entrar al comedor en orden. Conforme iban terminando, iban saliendo en grupos de cuatro o cinco. Cuando Kagome, Natsu y Gray salieron, el pelirosa se quedó observando las escaleras por un momento, como si fuera la primera vez que las veía. Ambos pelinegros se miraron confundidos y volvieron a ver a Natsu.

—Natsu—Llama Kagome un tanto temerosa.

—¿En qué estás pensando?—Cuestiona Gray de la misma forma.

El pelirosa no respondió, lo que hizo que los otros dos volvieran a mirarse desconfiados. Natsu volteó a mirarlos y una sonrisa se extendió por su rostro espantando a los pelinegros que leyeron esa sonrisa como si de un libro se tratase. Ya sabían lo que planeaba.

—Natsu, no—Dice Kagome negándose rotundamente.

—Ni siquiera lo pienses—Dice Gray retrocediendo un par de pasos.

—Oh vamos, no me digan que no quieren ver al Vulcan—Dice el pelirosa emocionado. Ya sabían que cuando se ponía así no lo convencerían de nada, pero…

—Nos meteremos en problemas—Dice Kagome temerosa una vez llegaron al segundo piso—Si los profesores se enteran de que estuvimos aquí, nos castigarán de por vida—Lágrimas en cascada salen de sus ojos.

—¿Por qué nos dejamos convencer?—Dice Gray asomando la cabeza por la esquina del pasillo observando la puerta del baño abierta.

—Porque no podemos dejar que este tonto vaya solo a ningún sitio—Responde Kagome mirando a Natsu con molestia. Él solo ensanchó su sonrisa haciéndola suspirar resignada.

—Miren chicos—Llama el mago de hielo haciendo que ambos fueran con él y asomaran sus cabezas en la esquina. Natsu a gatas en el suelo, Gray apoyado sobre él y Kagome sobre ambos.

¿Ese es un Vulcan?—Susurra Kagome mirando al mono de nariz enorme.

Sí. Me pregunto quién lo habrá dejado entrar—Susurra Gray.

Mientras tanto, alguien más había llegado a la escena posicionándose justo detrás de ellos. Una sonrisa tranquila se extendía por su rostro.

—Es muy peligroso estar aquí niños—Habla Zeref espantando a los tres niños, quienes casi pegan el grito de sus vidas.

Los tres se voltearon a ver al profesor pálidos como la nieve. Pero luego de ver la sonrisa y la ceja alzada del profesor, se calmaron un poco permitiendo que un poco de color regresara a ellos.

—Pues verá…—Trata de explicar Kagome sin saber muy bien que decir.

—Lo que pasa es que Kagome nunca ha visto un Vulcan y queríamos mostrárselo—Explica Natsu sorprendiendo un poco a los otros dos. Eso fue algo muy astuto. Aun así…

—Queríamos me suena a manada—Dice Gray golpeándolo en la cabeza.

—Bueno, ya lo vieron. Ahora regresen a su dormitorio—Dice Zeref cruzándose de brazos.

Los tres niños no dudaron en obedecer y se fueron de ahí como almas que lleva el diablo. Al llegar a la sala común de Fairy Tail, se encontraron con Lucy y Erza sentadas frente a la chimenea. Al ver llegar de esa manera a los tres -respirando agitados y un poco asustados-, no pudieron evitar sentir algo de curiosidad.

—¿Qué les pasó muchachos?—Pregunta Lucy mirándolos acercarse.

—Natsu nos hizo ir a ver al Vulcan—Responde Gray.

—¿Fueron a ver al Vulcan? ¿Acaso perdieron la cabeza?—Cuestiona Erza levantándose de golpe.

—Como dijo Gray, Natsu nos hizo ir—Responde Kagome señalando al pelirosa con su pulgar—Y no tuvimos de otra que acceder.

—Sí, no podemos dejar a este idiota ir solo a ningún sitio—Apoya Gray cruzándose de brazos molesto.

Natsu los miró haciendo un puchero e inflando las mejillas. Kagome se acercó a él y se las desinfló aplastando su cara.

—Si lo pones así, tienes razón—Dice Erza volviendo a sentarse.

—¿Y sí vieron al Vulcan?—Pregunta Lucy curiosa recibiendo un asentimiento de parte de Kagome.

—Ya me habían dicho que eran feos, pero no me imagine que tanto—Responde la ojidorada.

—¿Verdad que si?—Dice Natsu con una gran sonrisa para luego ambos estallar en carcajadas.

Gray, que curiosamente no tenía su camisa, los miraba con enojo. Esos dos estaban realmente locos. Sin decir nada, se dirigió a la habitación de los chicos. Estaba muy cansado y lo único que quería era dormir. Luego de un largo rato, los demás también se fueron a dormir.

Al día siguiente tuvieron sus clases como de costumbre. En Defensa contra la magia negra José fue tan tétrico como de costumbre. Llamó a Jet para que fuera su "asistente" cuando todos sabían que en realidad lo quería como sujeto de pruebas para algunos de sus hechizos. El pobre Jet no podrá caminar bien por semanas. Luego en herbología, la profesora Pandora les enseñó una planta muy rara con la que se hace un té para el estrés.

Pasadas las clases y la hora del almuerzo, Kagome, Natsu y Gray salieron a dar un paseo por los jardines del castillo. En eso, el profesor Makarov se acercó a ellos causando curiosidad en los tres.

—Kagome, quisiera que vinieras conmigo un momento—Dice mirando a la niña que parpadeó un par de veces sin comprender—Tranquila, no es para regañarte por lo que pasó en la clase de transformaciones de ayer.

Kagome suspiró con alivio, por un momento había pensado que no la contaba.

Lo que había sucedido en la clase de transformaciones fue que intentó transformarse en el profesor como este lo había pedido. Sin embargo, al intentarlo salió una versión payaso de Makarov que hizo reír a todos en el salón. Ella volvió a la normalidad de inmediato y el profesor la mandó a sentar un poco irritado. Se sentía muy avergonzada por ese pequeño accidente.

El profesor comenzó a caminar seguido de ella mientras Natsu y Gray los observaban alejarse con la curiosidad carcomiéndolos por dentro. ¿A dónde la llevaría y para qué?

Ya su amiga les contaría todo cuando regresara.

Mientras tanto, Kagome seguía a Makarov por los pasillos del castillo preguntándose a donde la estaría llevando. Al darse cuenta, llegaron a un gran espacio abierto. Parecía un campo de batalla. En algunas partes habían agujeros que los conserjes se encargaban de arreglar con magia dejando el espacio como si el agujero nunca hubiera estado allí.

Mientras ella observaba aquello, un joven de cabello negro atado en una cola baja y ojos azules con la insignia de Fairy Tail en su uniforme se acercó a ellos. Kagome lo observó, el muchacho no podía ser más que...dos o tres años mayor que ella. Se veía que estaba en cuarto año.

—Kagome, él es Miroku, es el capitán del equipo de batalla mágica de Fairy Tail—Dice Makarov señalando al joven—Esta es la niña de la que te hablé—Mira al muchacho que asintió y volvió a mirar a la niña.

—El profesor me comentó que tienes una patada muy fuerte—Dice Miroku con una sonrisa que derretiría a cualquier chica—¿Te importaría mostrarme?

—Eh...claro—Responde Kagome un poco aturdida.

—Bien—Dice Miroku haciendo aparecer una pelota en su mano que luego colocó en el suelo—Patea esta pelota lo más fuerte que puedas a ver qué tan lejos llega—Se aleja un poco de la pelota. Kagome asintió y se preparó para patear.

La niña pateó la pelota con mucha fuerza logrando hacer que chocara contra un árbol derrumbándolo como si lo hubieran golpeado con un martillo gigante. Miroku y Makarov observaron sorprendidos la fuerza de esa niña. Era digna de su título de Dragon Slayer.

—Es increíble—Habla Miroku con una sonrisa de emoción—Eso es lo que necesitamos en el equipo.

—¿Eh?—Dice Kagome volteando a verlo.

—La razón por la que te traje aquí es para saber si te interesaría estar en el equipo de batalla mágica—Explica Makarov sorprendiéndola.

—Así es, estoy buscando a alguien que supla a Abi, una de nuestros peleadores más fuertes—Sigue Miroku—Debido a una lesión en una pierna, no podrá participar. Y es una verdadera lástima porque se gradúa este año y no podrá venir a su último torneo.

—Pero yo nunca antes he peleado, además de que apenas estoy aprendiendo a manejar mi poder—Dice la ambarina agitando los brazos como si fueran alas y estuviera a punto de volar.

—De eso no te preocupes, Miroku se encargará de entrenarte—Asegura Makarov con una sonrisa despreocupada—Eso si aceptas, por supuesto.

Kagome los observaba pensativa. ¿Cuál sería su respuesta?

Más tarde cerca del comedor, los muchachos estaban reunidos esperando a Kagome. Al enterarse de que el profesor Makarov se la había llevado a quien sabe dónde, las tres niñas se preocuparon, pero cuando Gray les explicó que no iba a regañarla, se calmaron un poco siendo la preocupación reemplazada por curiosidad. La azabache llegó rato después siendo rodeada inmediatamente por todos.

—¿Qué quería el profesor?—Pregunta Cana.

—¿A dónde te llevo?—Pregunta Erza.

—¿Qué te dijo?—Pregunta Natsu.

—¡Ya basta!—Grita Kagome pidiendo que le dieran espacio con sus brazos—El profesor me llevó con el capitán del equipo de batalla mágica.

Todos la miraron perplejos. Ella les explicó todo de principio a fin.

—Entonces quiere que te unas al equipo—Dice Lucy.

—¿Y qué le respondiste?—Pregunta Gray, cosa rara que aun siguiera vestido.

—Pues…—Dice la ojidorada manteniendo el suspenso—Le dije que aceptaba. Empiezo a entrenar con él pasado mañana—Termina con una sonrisa.

—Genial—Dice Natsu con estrellitas en los ojos.

—Ya queremos verte pelear—Dice Gray.

En eso escucharon un grito. Una chica de quinto año perteneciente a Sabertooth bajó corriendo las escaleras y se adentró en el ya abarrotado comedor. Los niños corrieron hacia allí.

—¡Kaede! ¡El Vulcan tiene a Kaede!—Grita la chica desesperada alarmando a todos.

La directora se levantó de su puesto y fue corriendo a la puerta seguida de los demás profesores. Todos fueron al segundo piso siguiendo a la muchacha. Varios curiosos los siguieron mientras el resto permanecía en el comedor con el miedo recorriéndolos.

Kagome se regodeó mentalmente al ver que Kikyo también permanecía muy asustada en su mesa con Asuka y Kochō. Con una enorme sonrisa de superioridad que se aseguró de que la otra niña notara, Kagome también siguió a los profesores con sus amigos pisándole los talones.

Al llegar vieron a Mavis no muy lejos de la puerta del baño permitiéndole salir a una muchacha de cabello negro atado en una cola baja y ojos marrones. La chica se veía muy asustada.

El Vulcan aún permanecía en el baño y no se dejaba amedrentar por el poder de los profesores, aunque ellos tampoco ayudaban mucho, pues no querían hacerle mucho daño. La razón de ellos era que ese Vulcan era muy raro, una especie casi extinta, por lo que no querían lastimarlo…pero él no les hacía las cosas muy fáciles que digamos.

Pasado este desastre, hicieron a todos regresar a sus dormitorios. Al llegar a la sala común, el estómago de Kagome rugió. Llevó sus manos a esa zona y bajó la cabeza.

—Tengo hambre—Dice con pesar.

—Descuida—Dice Erza para luego, gracias a su magia de re-equipamiento, hacer aparecer sobre la mesa de la sala un plato lleno de comida, uno pequeño con el postre y un vaso de jugo.

—Gracias Erza—Dice con lágrimas en cascada saliendo de sus ojos para luego sentarse a comer.

—¿No te meterás en problemas por esto?—Pregunta Lucy mirando la comida. La pelirroja hizo un además negativo con la cabeza.

—Le pedí permiso a un profesor. Mañana en el desayuno dejaré las cosas sobre la mesa para que desaparezca con lo demás—Responde con tranquilidad.

—"Es increíble lo tranquila que puede llegar a ser"—Piensa la rubia mirando a su amiga con una gota anime resbalando por su sien.

Una vez terminó de comer, Kagome se recostó en la silla y miró al techo. Había sentido algo extraño cuando se acercó nuevamente al baño. Quería entrar ahí y ver qué era ese presentimiento…y lo sabía, sabía que esa idea era demasiado descabellada, tanto que debería de haber salido de la cabeza de Natsu, no de la suya…pero siempre hay una primera vez para todo ¿No?

—¡¿Qué quieres hacer qué?!—Exclama Gray espantado una vez Cana, Lucy y Erza se fueron a dormir.

—Quiero entrar al baño donde está el Vulcan—Contesta Kagome caminando hacia la salida siendo detenida por Gray, quien se interpuso en su camino con los brazos extendidos para evitar cualquier tipo de escape.

—Ni lo pienses—Dice el mago de hielo de manera amenazante. Aunque estando en ropa interior, era difícil tomarlo en serio.

—Si quieres amenazarme, primero ponte tu ropa—Dice ella señalándolo.

—¡En este momento no me importa la ropa! ¡Acercarse a ese Vulcan es una locura que solo Natsu podría intentar hacer!—Grita histérico.

—Lo sé, es raro ¿Verdad?

—¿Por qué quieres hacerlo?—Pregunta Natsu curioso. Era el único que no se oponía a su idea…pero era bastante obvio ¿No?

—No lo sé, tengo una corazonada acerca de algo, y solo podré averiguar qué es si voy a ese baño—Responde la ambarina mirándolo a él para luego mirar a Gray con una mirada que congelaría hasta el mismo infierno—Así que decide. Te apartas por tu cuenta, o lo hago yo—Dice con voz de ultratumba helándole la sangre a los dos.

Gray se apartó de la puerta de inmediato. Ella asustaba más que Erza.

—Gracias—Dice Kagome con una sonrisa inocente para luego abrir el pasadizo y salir de ahí.

Natsu y Gray se quedaron observando la salida por unos momentos sintiendo escalofríos en sus espinas dorsales. No era la primera vez que la veían de esa manera tan aterradora, pero seguía dando tanto miedo como la primera. La siguieron escaleras arriba llegando al segundo piso. La puerta del baño estaba abierta.

—Sigo pensando que no deberíamos hacer esto—Dice Gray inseguro.

—Yo pienso que será divertido, podremos ver al Vulcan más de cerca—Dice Natsu con una gran sonrisa.

—Se nota que tu cerebro de lava derretida no te da para pensar en el peligro—Comenta molestando al pelirosa.

—¿A quién le dices cerebro de lava derretida? Cubo de hielo sin cerebro—Cuestiona mirando a Gray con un aura de fuego a su alrededor.

—Al único que cumple con la descripción—Dice el otro con un aura de hielo a su alrededor.

Kagome se acercó a ambos y los golpeó en la cabeza evitando que pelearan.

—No es momento para esto, vamos—Comienza a caminar al baño seguida de los otros dos, quienes no paraban de mandarse miradas asesinas.

Llegaron al baño y se asomaron en la puerta. Vieron al Vulcan…¿Viéndose en un espejo?

Kagome hizo una señal para indicar que se acercaran un poco más. Sus compañeros asintieron y, lentamente, se fueron acercando a uno de los cubículos para esconderse. Claro que no contaban con que el piso estuviera mojado. La ojidorada se habría caído de no ser porque Natsu y Gray la sostuvieron a tiempo llegando al cubículo jalándola dentro.

El Vulcan miró hacia atrás al escuchar el ruido. A los tres se les cortó la respiración. Kagome estuvo a punto de gritar cuando el Vulcan pasó frente a ellos. Por suerte habían cerrado la puerta y sus amigos le taparon la boca para evitar que gritara. Al poco tiempo, el mono regresó a mirarse en el espejo permitiéndoles respirar.

Si nos descubre, estamos muertos—Susurra Gray lo más bajo que puede para evitar que el eco del baño lo delatara—¿Estás segura de que todavía quieres seguir con esto?—Pregunta retirando su mano de la boca de la niña.

Muy segura—Susurra Kagome tan bajo como él. Mientras más se acercaban a dónde estaba el Vulcan, más crecía ese presentimiento.

Siguieron acercándose lentamente tratando de tener cuidado con el agua para no resbalar, pero al llegar al último cubículo, Natsu resbaló cayendo de bruces contra el suelo causando un gran estruendo por todo el baño que hizo al Vulcan dar la vuelta para encontrarse a los tres niños.

Se quedaron helados en sus lugares.

El simio los miró uno por uno hasta llegar a Kagome. Golpeó su pecho con sus puños y se abalanzó contra los tres. Ellos lo esquivaron como pudieron. Con ese movimiento, la niña observó algo en el lavamanos, era como un pedazo de cristal de un color rosa. Quería acercarse a ver que era, y para eso ya tenía una idea.

—Chicos, distráiganlo—Dice observando a sus dos amigos.

—¿Para qué?—Preguntan ambos confundidos.

—Solo háganlo, luego les explico—Responde comenzando a correr al lavamanos.

Gray y Natsu se miraron y, asintiendo aun dudosos, comenzaron a llamar la atención del Vulcan.

—¡Oye simio, por aquí!—Grita Natsu logrando acaparar su atención.

—¡Ven por nosotros simio tonto!—Grita Gray sacándole la lengua.

El Vulcan soltó un rugido de enojo y se lanzó contra ambos. Kagome aprovechó y terminó de acercarse al lavamanos, donde vio el pequeño trozo rosa sobre un pequeño papel. Los tomó entre sus manos observando el fragmento fijamente. Brillaba de una forma un poco extraña.

Guardó ambas cosas en un bolsillo de su vestido, golpeó al simio en la cabeza haciéndolo caer al suelo y luego tomó a Natsu y a Gray sacándolos de ahí. Al estar lo suficientemente lejos -y ya recuperados de la carrera-, les mostró el pequeño fragmento.

—¿Qué podrá ser?—Se pregunta Natsu con su mirada fija en el objeto.

—No lo sé, pero había un papel con él—Dice Kagome sacando el pequeño papel.

—Déjame ver—Dice Gray tomándolo. Por un lado estaba en blanco, pero del otro había algo escrito—Último fragmento de la Perla de Shikon.

Los tres se sorprendieron.

¿Entendieron bien?

¿Ese fragmento era una parte de la Perla de Shikon?

Pero…¿Cómo llego ahí?

No tuvieron tiempo de seguir hablando, pues escucharon pasos acercarse en su dirección. Se escondieron detrás de una estatua de buitre que había cerca tan rápido como pudieron. A los pocos segundos, vieron a Zeref junto a Mavis, Makarov y José dirigiéndose al baño. Una vez los perdieron de vista, regresaron al dormitorio.

Por el momento dejarían las cosas así. Ya averiguarían qué hacer con ese fragmento al día siguiente.

Continuará…


Espero que les haya gustado ;)...¿Que pasará en el siguiente capítulo? xD

¡ESPERO SUS MAGICOS REVIEWS!

¡JA NE!