¡Hola gente! Cuanto me alegro de regresar xD...mis excusas-digo, mis explicasiones del por que tarde tanto las dejo abajo para que puedan comenzar a leer ;)
Aquí les dejo:
Fairy Tail I: La perla de Shikon.
Capítulo 5…La primera ronda del torneo y el bosque prohibido.
El otoño se pasó volando igual que el invierno y las vacaciones de navidad.
Ya en primavera, la escuela comenzaba a prepararse para el torneo de batalla mágica.
Kagome se encontraba entrenando con Miroku. Había mejorado en combate de una manera asombrosa. Le seguía perfectamente el ritmo al muchacho, que estaba más que satisfecho. Decidieron parar para tomar un descanso minutos después.
—¿Nerviosa?—Pregunta Miroku sentándose a su lado en el suelo. Ya habían elegido a los que pelearían de cada equipo, y sin duda alguna, sus oponentes eran de los más fuertes.
—Un poco—Responde Kagome mirando el césped, solo faltaban dos semanas para el torneo y los nervios la carcomían.
—Te entiendo, me sentí igual cuando entré al equipo hace dos años—Dice Miroku mirando al cielo con una sonrisa—Creo que estaba tan nervioso que fallé un golpe y me noquearon, estuve en la enfermería por dos días—Se rasca una mejilla nervioso—Pero todo fue culpa de mi capitán. Era su última batalla en la escuela y puso una gran presión sobre mí. De hecho, todos se enfurecieron con él por eso y, por unanimidad, lo echaron del equipo.
—Ya veo—Dice Kagome mirándolo—¿Y ganaron?—Pregunta curiosa.
—Desgraciadamente no—Responde Miroku acostándose con las manos tras la nuca—De todos modos, Fairy Tail no ha ganado un torneo en quince años, no era algo de lo qué sorprenderse—Sonríe con lástima.
—Entiendo—Dice Kagome asintiendo para luego mirar también al cielo.
Más tarde, regresó a la sala común de Fairy Tail y caminó a la habitación de las chicas. Fue hasta su cama y se sentó en ella para luego tomar el pequeño fragmento que guardaba bajo su almohada.
Aun no sabían qué hacer con él. Si de verdad era un fragmento de la Perla de Shikon ¿Deberían devolverlo a la joya? ¿Deberían dárselo a la directora y luego desentenderse del tema? La verdad era que la niña sentía la necesidad de hacer lo primero, sentía como si algo le dijera que lo hiciera. En eso entraron Erza y Lucy, que al verla, se acercaron a ella.
—¿Cómo te fue en el entrenamiento de hoy?—Pregunta Lucy sentada en la cama de Erza junto con ella.
—Me fue bien—Responde Kagome con una sonrisa—Miroku me contó que Fairy Tail no ha ganado un torneo en mucho tiempo, ¿Es eso cierto?—Pregunta mirando a sus amigas.
—Pues, según tengo entendido, así es—Responde Erza cruzándose de brazos—No ha habido buenos peleadores en el equipo, o al menos no unos que sean lo suficientemente fuertes. Debido a eso, Fairy Tail siempre pierde.
—Pues en ese caso—Dice Kagome apretando en un puño la mano con que sostenía el fragmento y se bajó de la cama decidida—Me encargaré de hacer que eso cambie.
. . . . . .
—¡¿Planeas hacer que Fairy Tail gane?!—Exclaman Natsu y Gray una vez se reunieron en el gran comedor para la cena.
—¿Y cómo planeas hacer eso?—Pregunta Gray tomando un gran trozo de carne.
—Peleando, por supuesto—Responde Kagome con obviedad—Le pedí a Miroku que me diera un entrenamiento extra mañana—Le da un mordisco a su pan.
—Bueno…conociendo tu fuerza, es probable que si lo consigas—Dice Natsu pensativo para luego sonreír—¡Harás que Fairy Tail recupere su reputación de la casa más fuerte!—Exclama entusiasmado. Kagome asintió decidida.
Al día siguiente, el entrenamiento fue más intenso. Tanto sus amigos como Miroku comprendían el deseo de Kagome de ganar ese torneo por su casa, por lo que harían lo necesario para apoyarla.
Y así el día del torneo llegó.
El primer enfrentamiento ya se había llevado a cabo entre Phantom y Blue Pegasus ganando el primero. Ahora solo quedaba el segundo y último enfrentamiento del día, que sería entre Fairy Tail y Sabertooth después del almuerzo.
—Tienes que relajarte—Dice Erza dándole un "masaje" en los hombros a Kagome, la cual tenía los ojos cerrados y el ceño ligeramente fruncido.
—Ya verás que todo saldrá bien. Ganarás estoy, segura—Dice Lucy mirando a la ojidorada con una sonrisa. La azabache frunció el ceño todavía más mientras un tic aparecía en una ceja.
—Solo es cuestión de que te enfoques en tu oponente y le patees el trasero—Dice Cana alzando sus puños a la altura del pecho. Kagome apretó la mandíbula dejando ver sus blancos dientes al tiempo que una vena anime comenzaba a palpitar en su cabeza.
—Así es, enfócate y-
—¡Ya basta!—Grita la ambarina interrumpiendo a Erza antes de alejarse de ella con rapidez, ya estaba harta—Por última vez, estoy bien, no necesito que digan cosas que muy seguramente se están diciendo a ustedes mismas—Regaña con los brazos en jarras.
—Kagome tiene razón, las que tienen que relajarse son ustedes—Dice Gray parándose a un lado de la mencionada con los brazos cruzados.
—Ustedes ya vieron lo fuerte que es durante los entrenamientos, estoy seguro de que pateará el trasero de Yura—Dice Natsu con una gran sonrisa.
—Pero ella también es muy fuerte—Dice Lucy con temor.
—Su magia manipuladora de cabellos es muy poco común, además, he oído que le gusta torturar a su oponente de la manera más horrible que puedas imaginar—Dice Cana sintiendo un escalofrió recorrer su espina dorsal.
—Ya basta, si siguen así harán que yo también me ponga nerviosa—Dice Kagome dejando caer sus brazos.
—Lo sentimos—Dicen las tres niñas agachando la cabeza con arrepentimiento.
Tal como lo planeado, la batalla de Fairy Tail contra Sabertooth dio inicio. Solo pelearían dos de los peleadores de cada equipo.
Miroku fue con Kagome, mientras que de Sabertooth salieron Yura Sakasagami y su capitana, Sango, de quien Kagome dedujo por su propia cuenta que Miroku estaba perdidamente enamorado. Al principio pensaba que algo así era impensable, pues creía que Miroku no era más que un mujeriego…aunque en realidad sí lo era, y de los más pervertidos.
—¿Una niña? ¿Qué es esto, una guardería?—Dice Yura tratando de provocarla, lo cual no pareció funcionar, pues la niña permanecía impasible ante el comentario.
—Hola Sango—Saluda Miroku serio pero con una sonrisa tranquila surcando sus labios.
—Miroku—Dice Sango completamente seria. Tenía muchas ganas de patearle el trasero a ese pervertido.
Kagome y Yura sintieron fuego emanando de ellos, por lo que muy sabiamente decidieron alejarse un par de pasos. No querían terminar inconscientes antes de que la pelea comenzara.
—Muy bien todos, escuchen—Dice Mavis desde un puesto en las gradas cubierto por una sombrilla, a su lado estaba una chica de segundo año con un sombrero parecido a las orejas de un conejo -igual que su nariz- que sonreía ampliamente y se movía inquieta en su asiento—Es momento de decir las reglas. Son dos simples normas que asegurarán su victoria o su derrota. La primera es que si un peleador sale de los límites del espacio permitido para pelear, será descalificado y le dará la victoria a su contrincante. La segunda, es que sin importar qué pase, si ya derrotaron a su respectivo oponente, no pueden ayudar a su compañero a menos que este quede inconsciente, entonces podrán tomar su lugar y pelear.
—¡Siendo todo, demos inicio!—Grita la chica parándose en su asiento con emoción, cosa que no era necesaria pues gracias a que el toldo tenía un hechizo especial todos podían oírla claramente—¡Para aquellos que no me conocen, mi nombre es Coco, soy de la casa de Fairy Tail y voy a comentar esta magnífica pelea!—Grita con tanta emoción que casi se cae—¡Que empiece la pelea!
Y así fue. Sango se abalanzó contra Miroku haciendo aparecer un enorme boomerang. El chico la esquivó por poco protegiéndose con su magia. Ambos usaban magia de invocación, así que sería muy difícil vencer al otro. Kagome y Yura, por su parte, también habían comenzado a pelear. Lo primero era estudiar a tu oponente, cosa que le había enseñado Miroku. Esquivó varios ataques con cabellos de Yura sorprendiéndola.
—Así que puedes verlos—Dice con un tono entre intrigado e irritado—Pero de nada te sirve solo verlos—Dice para luego lanzar una gran cantidad de cabellos hacia Kagome, que lo esquivó a duras penas.
—No quiero ver—Dice Lucy sentada en las gradas con los demás tapándose los ojos.
—Tranquila, Kagome va a estar bien—Dice Natsu mirando a la rubia para luego volver a ver la pelea.
—Sin embargo…Yura tiene razón, de nada le servirá a Kagome solo ver los cabellos—Dice Erza cruzada de brazos.
—Pero hay que admitir que tiene muy buen ojo—Dice Cana con intriga.
Todos asintieron en acuerdo. Kagome volvió a esquivar una vez más el ataque de Yura, ahora estaba lista para atacarla. Yura quedó pasmada al ver como la niña se movía a una gran velocidad desapareciendo de su vista. Kagome apareció detrás de ella alistándose para su ataque.
—Raiyū no...¡Tekken! (Puño de hierro del dragón del trueno)—Golpea a Yura en la espalda mandándola a volar no muy lejos, casi logrando sacarla del límite.
—Niña insolente—Dice Yura furiosa levantándose del suelo—Pagarás por eso—Mueve sus dedos como si manipulara una marioneta.
De pronto Kagome se vio rodeada por una telaraña de cabellos. Al moverse hacia un lado, un cabello le rozó la mejilla haciéndole un corte del que salió una gota de sangre que resbaló por su mejilla hasta desaparecer en la barbilla. Llevó una mano al lugar para limpiar la sangre y observar su mano apretándola.
Al volver a mirar donde había estado Yura, notó que ya no estaba. Comenzó a mirar hacia todos lados buscándola, hasta que miró al suelo notando una sombra. Levó su vista hacia arriba confirmándolo. Yura estaba sobre ella con una sonrisa petulante.
—¡Vaya, vaya, parece ser que nuestra manipuladora de los cabellos está molesta! ¡Es la primera vez que alguien logra golpearla desde que entró a Fiore!—Grita Coco con entusiasmo, Mavis por fin había logrado hacer que volviera a sentarse.
—Eres la primera persona que se ha atrevido a golpearme—Dice la chica con veneno en su voz—Permíteme agradecértelo—De los cabellos que estaban en sus dedos, una llama comenzó a extenderse rodeando a Kagome dejándola sin escapatoria alguna.
La ojidorada miró hacia todos lados buscando una manera de salir de allí. Si no se daba prisa, sería calcinada. Al no ver ninguna apertura para su escape, no le quedó de otra que usar su técnica más poderosa.
—Torunedo denki no…¡Raiyū! (Tornado eléctrico del dragón del trueno)—Gira y un tornado de rayos se extiende a su alrededor apagando el fuego y tragándose a Yura.
—¡Increíble! ¡Qué técnica más asombrosa!—Grita Coco—¡¿Será posible que por fin hayan vencido a la Maestra de los cabellos?!
Sin embargo, tuvo que cerrar la boca. Yura, muy malherida y con su traje de batalla hecho girones en casi todas partes, se levantó nuevamente y comenzó a acercarse a Kagome lentamente mientras la niña se preparaba para defenderse de un posible ataque.
—¡Oh vaya! ¡La Maestra de los cabellos se ve furiosa! ¡Tal parece que Kagome está en serios problemas!—Grita Coco entre aterrada y emocionada.
Lucy escondió su rostro detrás de Erza, no quería seguir viendo esto. Por otro lado, Natsu y Gray parecían tan emocionados por la pelea como Coco, mientras que Cana decidió mejor ver la pelea de Sango y Miroku. Por desgracia, la misma terminó rápidamente con la victoria del mago de ojos azules, quien cargó a una Sango inconsciente hasta los paramédicos, por lo que no le quedó de otra que seguir observando la pelea de Kagome y Yura.
Yura hizo que una gran cantidad de cabellos rodearan a Kagome dejándola dentro de lo que parecía un nido hecho de cabellos. La niña quedó atrapada dentro del oscuro espacio de cabellos. Tenía que salir de ahí, no permitiría que Yura le ganara de esa manera.
—Hakujin rōtasu: Buraito ken (Loto blanco: espada brillante)—Unas cuchillas hechas de rayos aparecen en sus brazos desde el codo y, con ellas, corta los cabellos de Yura logrando salir de su prisión, luego se abalanza contra la chica dándole una patada en el estómago que la hizo retroceder unos pasos.
Pero no parecía que fuera a rendirse aún. Nuevamente movió sus dedos como si manipulara una marioneta y unos cabellos aprisionaron a Kagome haciéndole cortes en los brazos, las piernas y el cuello. Su traje de batalla también se vio afectado. El obi negro que sujetaba el haori blanco con el símbolo de Fairy Tail en la espalda en dorado fue cortado en pedazos que cayeron al suelo, el haori también fue cortado justo en el estómago cayendo pequeñas tiras junto al obi destrozado.
Kagome luchaba por zafarse, pero Yura la tenía acorralada. Tal vez lo mejor era rendirse…
¡¿Pero qué tonterías estaba pensando?! ¡No había manera de que se rindiera ahora!
Les había hecho una promesa a sus amigos de hacer que Fairy Tail ganara este torneo, e iba a cumplirla costara lo que costara.
Con un último esfuerzo, volvió a crear una de las espadas de rayos y cortó los cabellos logrando liberarse, luego corrió hacia Yura y le propinó un golpe que la mandó a volar de nueva cuenta no solo dejándola inconsciente en el acto, sino también fuera del límite.
—¡Yyyyy el ganador de este encuentro es...! ¡Fairy Tail!—Grita Coco volviendo a levantarse en su asiento resbalando y cayendo hacia atrás. Mavis suspiró y negó con la cabeza.
Todos los miembros de Fairy Tail estallaron en vítores mientras los paramédicos iban a buscar a Yura para llevársela a la enfermería. Miroku se acercó a Kagome junto con el resto del equipo y entre todos la cargaron y la lanzaron al aire unas cuantas veces felicitándola por su primera victoria.
Más tarde, Kagome salió de la enfermería cubierta de vendajes de pies a cuello. En su mejilla tenía una bandita y nada más. Al llegar al comedor, sus amigos la recibieron con abrazos cuidadosos para evitar lastimarla más de lo que ya lo estaba.
—¡Estuviste increíble!—Exclama Natsu con una enorme sonrisa.
—¡Lograste patearle el trasero a Yura!—Grita Gray de la misma manera.
—Pero nos asustaste mucho—Dice Lucy preocupada.
—Sí, terminarse muy lastimada—Dice Erza apartando a Gray y a Natsu de Kagome para que pudiera sentarse a comer tranquila.
—No es para tanto—Dice Kagome con una sonrisa nerviosa rascándose una mejilla.
—¿Que no es para tanto? Casi te mata—Le reclama Cana señalándola con los nervios de punta.
—Están exagerando—Dice Kagome comenzando a comer mientras Natsu y Gray se sentaban a ambos lados de ella y Erza se sentaba al lado del pelinegro.
—La próxima semana Fairy Tail se enfrentará a Phantom—Dice Natsu llevándose una pierna de pollo entera a la boca—Ellos han ganado el título de los más fuertes por mucho tiempo.
—Desde que Fairy Tail perdió por primera vez para ser más exactos—Dice Cana tomando un poco de jugo de calabaza.
—Pues este año el titulo volverá a Fairy Tail—Dice Kagome con una sonrisa decidida—El enfrentamiento esta vez será un cuatro contra cuatro y Miroku volvió a elegirme a mí junto a Jinenji y Shiori, me toca enfrentarme a esa chica Ángel, ya verán como mando a volar a sus preciados querubines—Toma un trozo de tarta de manzana.
—Por supuesto que lo harás—Apoya Natsu con su característica sonrisa.
—Estaremos animándote en todo momento—Dice Gray haciendo una seña con el pulgar a modo de apoyo.
—Pero me pregunto, ¿Cómo será el enfrentamiento entre Sabertooth y Blue Pegasus?—Dice Lucy curiosa.
—El que gane se enfrentará al otro ganador en la final—Dice Erza para luego comer un bocado de pastel de fresas, su favorito.
—Es decir que…si Sabertooth gana y Fairy Tail también, es posible que vuelvas a enfrentarte a Yura—Dice Lucy mirando a Kagome, quien bebía su jugo tranquilamente.
—Pues viendo como terminó todo, es probable que quiera la revancha—Dice Cana mirándolas alternativamente a ambas para luego seguir comiendo.
Luego de cenar, se fueron a dormir. Esta semana sería para que las heridas sanaran y repusieran energías para así estar al cien por ciento en la pelea.
El lunes por la mañana se levantaron, desayunaron y empezaron con sus clases como de costumbre, y por supuesto, durante la clase de transformaciones, Kikyo no perdía la oportunidad de molestar a Kagome por una transformación que le saliera mal.
Ambas comenzaron a discutir y a pelear en plena clase cuando Kagome intentó transformarse en uno de sus compañeros y terminó convirtiéndose en un gato. Debido a esto, el profesor Makarov les dijo que luego de la cena fueran a su despacho para darles un castigo apropiado.
—No puedo creerlo—Dice Kagome caminando al comedor junto a Natsu y Gray—No es justo que me castiguen por su culpa.
—Tranquilízate, de nada sirve quejarte—Dice Gray encogiéndose de hombros, su camisa había desaparecido místicamente—Si le refutas algo al profesor, es seguro que te castigue sacándote del equipo.
—¿Y si es eso lo que Kikyo quiere? Después de todo vio como vencía a Yura, la chica más fuerte de Sabertooth, y no quiere que Phantom pierda—Dice Natsu sorprendiendo a los otros dos, que detuvieron su andar por ese comentario tan…inteligente.
—¿Estás diciendo un…mejor prevenir que lamentar?—Cuestiona Gray parpadeando muchas veces atónito. El pelirosa asintió en respuesta y Kagome suspiró.
—Aunque puede ser una posibilidad, lo dudo—Dice la ojidorada reanudando su marcha seguida de los otros dos—Ella nunca pierde una oportunidad para molestarme, y esta no es una excepción, además—Vuelve a detener su andar igual que ellos para voltearse y mirarlos—Si quisiera que me sacaran del equipo, no creo que su plan incluyera ser castigada también.
—Buen punto—Dice Natsu dándole la razón.
Luego del almuerzo, fueron a las últimas clases del día. Más tarde, luego de la cena, tal y como Makarov había pedido, ambas niñas se presentaron en su despacho. El anciano profesor aun no llegaba, y el tenso silencio se hizo entre ambas que, aunque estuvieran evitando mirarse, se notaba el profundo desprecio que sentían la una por la otra.
Varios minutos pasaron hasta que el profesor llegó al despacho y las hizo seguirlo por el oscuro jardín hasta la casa de Gildarts, quien los esperaba en la puerta.
—Aquí están, ellas te acompañarán—Dice Makarov extrañando a ambas niñas, luego las miró—Su castigo será acompañar a Gildarts al bosque prohibido, no deben alejarse demasiado y deben ayudarlo a traer leña a su cabaña.
—Bien, andando niñas—Dice Gildarts tomando su hacha y una pequeña bolsa de tela para comenzar a caminar al bosque, las niñas lo siguieron segundos después.
Kagome caminaba tranquila a un lado de Gildarts, mientras que Kikyo permanecía un poco agazapada.
—Desde que llegué me pregunté qué hay en este bosque—Dice Kagome saltando una raíz de uno de los altos y, a esas horas de la noche, terroríficos árboles.
—Muchas cosas peligrosas. Nunca deben adentrarse aquí si no conocen la zona, y lo más importante—Dice Gildarts deteniendo su andar junto con ellas—Nunca sin un adulto.
Alzó su hacha y se acercó a uno de los árboles secos que había en la zona para comenzar a cortarlo. Una vez cayó, comenzó a cortar las ramas y por último el tronco. Kagome se puso a recoger las ramas más pequeñas y fáciles de llevar, pero después de un momento, miró a Kikyo. Ella se mantenía quieta con los brazos cruzados ¿Es que acaso no pensaba ayudar?
—Oye, deberías estar aquí ayudando a recoger todo esto—Dice mirándola molesta.
—Lo lamento, pero no pienso hacer algo que maltrate mis manos—Dice Kikyo desviando la mirada hacia un lado.
A Kagome le dieron ganas de arrojarle una de las ramas, pero se contuvo al pensar en que si hacía eso, volverían a pelear, y eso ocasionaría que las castigaran otra vez, así que decidió resolver esto de una manera más…diplomática, por así decirlo.
—Ya veo, entonces cuando regresemos al castillo, iré con el maestro y le diré que muy caprichosamente te negaste a ayudar y te castigará otra vez—Dice Kagome dándole la espalda para continuar recogiendo algunas ramas.
—No te atreverías—Dice Kikyo dejando caer sus brazos mirándola con el ceño fruncido. Kagome sonrió, bingo.
—¿Que no? Pruébame—Dice la ambarina mirándola desafiante.
Al ver esa mirada, Kikyo supo que no mentía, ella era capaz de hacer aquello y más.
A regañadientes, se puso a recoger ramas del suelo mientras Gildarts amarraba los troncos más grandes para luego ir a la base del tronco que quedó en el suelo, la tocó con un dedo y, ante la mirada curiosa de Kagome, comenzó a resquebrajarse hasta explotar. Fue una explosión pequeña que simplemente hizo desaparecer la base del tronco sin dejar más que un agujero que Gildarts rellenó de inmediato. Luego, de la bolsita de tela, sacó lo que parecía un árbol del tamaño de la palma de su mano y lo sembró en el lugar del antiguo árbol.
—Listo, en unos días crecerá—Dice sacando un frasco con una sustancia transparente y rosácea. Lo abrió y dejó caer un pequeño chorro sobre la planta para volver a cerrarlo y guardarlo en la bolsa.
—¿Qué le echaste?—Pregunta Kagome acercándose a él curiosa.
—Una poción especial que hará que en un par de días crezca tan alto como los otros—Responde Gildarts con una sonrisa que Kagome le devolvió.
El hombre recogió los enormes troncos como si no pesaran nada mientras Kikyo se acercaba con otras ramas pequeñas. Comenzaron a caminar de regreso a la cabaña.
A mitad de camino, el silencio era tal que se escuchaban todo tipo de sonidos. Hubo uno en particular que llamó la atención de Kagome, quien se detuvo sin que los otros dos se dieran cuenta. Dejó las ramas en el suelo y comenzó a caminar al lugar de donde provenía aquel extraño sonido.
Se escondió detrás de un árbol y observó al frente de este sorprendiéndose. Una creatura similar a un ogro con una extraña marca en su espalda se comía algo que no logró distinguir.
Con mucho cuidado comenzó a retroceder, hasta que sin querer piso una rama que se rompió llamando la atención del ogro. Kagome quedó paralizada en su lugar con el corazón latiéndole a mil por hora.
—"Que no venga, por favor, que no venga"—Piensa la niña aterrorizada volviendo a retroceder con extrema lentitud.
—Ahí estas—Dice Kikyo apareciendo de repente dándole un susto de muerte a Kagome que volteó a mirarla. Al voltear y notar que la ojidorada no estaba, no le quedó de otra que ir a buscarla—¿Me puedes decir qué haces aquí?
Kagome corrió hacia ella y le tapó la boca, pero ella, molesta por tal acción, apartó sus manos con brusquedad.
—¿Cómo te atreves a tocarme con tus sucias manos?—Dice la ojicafé asqueada limpiándose la boca con sus muñecas.
—Por favor has silencio—Susurra Kagome suplicante.
—¿Y ahora me mandas a callar? No tienes ni la más remota idea de con quién estás tratando—Dice Kikyo indignada.
¿Que no lo sabía? Por supuesto que sí. Estaba tratando con una engreída, petulante, presumida, mimada y malcriada que si no se callaba ahora, haría que se convirtieran en la cena de aquel monstruo…aunque pensándolo bien, podría irse y dejarla ahí para que el ogro se la comiera y así librarse de esa molestia de una vez por todas…¡¿En qué diablos estaba pensando?!
—"De acuerdo, sé que la detesto, pero eso es muy cruel hasta para mi"—Piensa llevando una mano a su rostro. Su abuela la asesinaría si supiera lo que estuvo pensando.
En eso escucharon un sonido de pisadas. Al mirar a Kikyo, pudo notar que estaba paralizada del miedo. Tragó en seco y se giró lentamente encontrándose con el ogro que las miraba como alguien que no había comido en semanas.
—Pero que tenemos aquí, carne fresca—Dice el monstruo con una sonrisa que dejaba ver sus afilados dientes. Las niñas temblaban muy asustadas sin saber qué hacer—Tendrán el honor de ser la comida del gran Goshinki—Dice avanzando lentamente hacia ellas.
Esa acción hizo que las alarmas en la cabeza de Kagome se dispararan. Tomó a Kikyo por una muñeca y comenzó a correr tan rápido como podía mientras eran perseguidas por Goshinki. Al llegar al sendero por el que habían ido con Gildarts, comenzó a seguirlo. Kikyo tropezó y cayó al suelo. Kagome se acercó a ella mientras veía como el ogro se acercaba a ellas a gran velocidad. Ambas cerraron los ojos esperando lo peor…pero nada pasó.
Confundidas por lo que pudo haber pasado, abrieron los ojos y miraron en dirección a Goshinki. Se sorprendieron al ver al profesor José manteniéndolo alejado con su magia, luego extendió su mano libre para, de un impulso, mandarlo a volar al interior del bosque.
—¿Están bien…niñas?—Pregunta acercándose a ellas. A decir verdad, nunca se preocuparía por unas mocosas, pero no podía permitir que murieran, o su trabajo correría peligro.
Las niñas, aun en shock, asintieron. Se levantaron y, acompañadas por José siguieron su camino hasta salir completamente del bosque donde un muy preocupado y asustado Gildarts las esperaba. Al verlas, salió corriendo en su dirección y las abrazó a ambas aliviado. Kikyo seguía asustada y no le prestó atención, pero Kagome le devolvió el abrazo tratando de calmarse. Ya todo había pasado, estaba a salvo y ya no corría el riesgo de que ese monstruo la atacara de nuevo.
Camino al castillo, las niñas quedaron en acuerdo de que no le contarían lo que pasó en el bosque a nadie. Sin duda era una experiencia que nunca en sus vidas querrían revivir ni con palabras. Pero Kagome no pudo evitar contárselo a Gray y a Natsu -omitiendo la parte donde salvó a Kikyo de ser devorada junto con ella-, ya que eran en quienes más confiaba. Y que quede claro, no es que no confíe en Erza, Lucy o Cana, pero sabía que se alterarían demasiado y sin querer soltarían la lengua.
Al irse a dormir, solo una imagen cruzó su mente. Aquella extraña marca en la espalda de Goshinki que parecía una cicatriz en forma de araña. De alguna forma, recordaba haberla visto en alguna parte, pero no recordaba en donde exactamente.
Pero bueno, lo mejor que podía hacer ahora era descansar y dejar lo que pasó ese día en un rincón muy, muy, pero muy profundo de su mente…solo esperaba poder hacerlo.
Continuará…
Como siempre espero con todo mi Kokoro que les haya gustado el cap.
Lamento haberme tardado siglos en subir, pero llego esa epoca del año en que pierdo las ganas de leer y de escribir, ademas de que la inspiracion me abandono por completo xP
Una cosa mas, la magia de invocacion es similar a la de re-equipamiento, solo que aparte de objetos pueden invocar energias que crean escudos entre otras cosas...en fin.
¡ESPERO SUS MAGICOS REVIEWS!
¡JA NE!
