¡Hola a todos! Feliz casi año nuevo xD...aquí les traje el penultimo capítulo de esta historia :), y subiré el último en unos minutos xD

Aquí les dejo:

Fairy Tail I: La perla de Shikon

Capítulo 6…Es el momento, volvamos a la torre este


Esto era el colmo.

No sabía cuánto había pasado ya, simplemente había perdido la noción del tiempo desde que los vio comenzar su estúpida discusión. La única razón de que no interviniera era que sinceramente ya estaba cansada de eso.

—"Déjalos que se maten, a fin de cuentas solo ellos serán los que salgan heridos"—Piensa Kagome sentada en una roca observando a sus amigos discutir como si de un juego de tenis se tratara. Kero y Happy estaban sentados a ambos lados de ella haciendo exactamente lo mismo.

—Eres un cabeza de carbón—Dice Gray retando al pelirosa con la mirada.

—Y tu un cubo de hielo derritiéndose al calor—Dice Natsu aceptando el reto enojado.

Y ese fue el detonante que comenzó una pelea a puño limpio entre ambos niños. Kagome suspiró. ¿Por qué teniendo otros amigos siempre se juntaba con esos dos tontos?

Se levantó y comenzó a caminar de regreso al castillo. Natsu y Gray la observaron deteniendo su pelea en una pose que indicaba que estaban a punto de golpearse mutuamente en el rostro. Se miraron lanzándose una mirada del más puro odio y se separaron para correr y alcanzarla.

—¿Por qué te vas?—Pregunta Natsu una vez la alcanzaron.

—Porque ya me cansé de verlos pelear—Responde Kagome al tiempo que Kero se acostaba sobre su cabeza y Happy en la de Natsu.

—No es mi culpa que Natsu sea un tonto—Dice Gray cruzándose de brazos…¿A dónde habrán ido a parar sus pantalones?

—¡¿Qué dijiste?!—Grita Natsu enfurecido, la azabache suspiró.

—Que eres un tonto—Repite Gray con desinterés. Natsu se le habría lanzado encima de no ser porque Kagome estaba en medio de ambos.

—Ambos lo son—Dice ella deteniendo su andar al igual que los otros dos, quienes la miraron un tanto asustados—¿Es que acaso no pueden dejar de pelear por todo?—Pregunta con fastidio, los niños tragaron en seco—Ustedes definitivamente son el colmo—Lleva una mano a su frente mientras que los otros dos agachan la cabeza apenados.

—Lo sentimos—Dicen ambos arrepentidos, la niña suspiró de nuevo.

—Está bien, de acuerdo, están perdonados—Dice la ojidorada para luego comenzar a caminar nuevamente entrelazando sus brazos con los de ellos.

Caminaron por los pasillos recorriendo el castillo, no es que no hubieran tenido tiempo antes, pero sinceramente en esos momentos no tenían nada mejor que hacer y bueno, había muchos lugares de la escuela que no conocían.

Kero y Happy habían comenzado a volar en círculos sobre ellos para practicar su magia de vuelo, cosa que les había sugerido el profesor Zeref. Cuando se cansaban, se acostaban en las cabezas de sus respectivos dueños a descansar y luego retomaban el vuelo. En uno de esos ejercicios, ambos mininos se alejaron un poco llegando hasta una esquina por la que doblaron desapareciendo en el pasillo.

—Por cierto ¿Aún no ha dicho nada?—Pregunta Natsu mirando a Kagome curioso.

—¿Te refieres a Kero? Pues no, aun no dice ninguna palabra que no sea aye—Responde la niña imitando el tono de voz de su gato.

—Happy igual—Dice aburrido—Me pregunto si todos los exceeds dicen solo esas palabras cuando son bebés.

—Es probable—Dice Gray observando cómo los mininos volvían a toda velocidad con sus dueños.

—¿Qué les pasó?—Pregunta Kagome preocupada sintiendo como Kero temblaba en sus brazos igual que Happy en los de Natsu.

—¿Algo los habrá asustado?—Se pregunta Gray mirando el pasillo, por fin había recuperado sus pantalones.

Los tres se miraron entre si y luego corrieron en aquella dirección a ver qué era lo que había asustado a los gatos de esa manera. Al llegar a una bifurcación, tuvieron que esconderse detrás de una de las tantas armaduras que posaban en los pasillos.

El profesor José caminaba de una manera un tanto sospechosa -aunque de por si ese tipo siempre daba mala espina-, llevaba consigo una especie de jaula pequeña tapada con una tela negra bastante larga. Kagome no supo por qué, pero al ver esa jaula, sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo.

José desapareció en una esquina y en seguida los niños volvieron a seguirlo, de alguna forma ese pasillo se les hacía familiar. Se dieron cuenta de la razón cuando siguieron a José hasta una inmensa puerta que tenía un agujero en la parte más alta.

. . . . . .

—¿El profesor José fue a la torre prohibida?—Pregunta Lucy ya en la cena.

—¿Qué haría en un lugar como ese?—Se pregunta Erza tomando un gran trozo de pavo.

—No lo sabemos. Luego de un rato casi nos descubre y tuvimos que irnos de ahí—Responde Natsu haciendo lo mismo.

—¿Estás bien Kagome?—Pregunta Gray observando a su amiga con una ceja alzada. La ambarina miraba su plato sin probar bocado.

—Si…estoy bien—Responde la niña un poco distraída.

Natsu y Gray la miraron con desconfianza, era obvio que no estaba para nada bien.

—Vamos dinos, ¿Qué ocurre?—Pregunta Natsu preocupado.

—En serio chicos, no es nada, es solo que…—Responde recordando la imagen de la jaula tapada—¿Vieron…lo que llevaba el profesor en la mano?—Pregunta mirando a la mesa.

—Si te refieres a esa cosa tapada con esa escalofriante tela negra, si, la vimos—Responde el mago de hielo recordando dicho objeto que hacía lucir más tétrico -si es que era posible- al profesor José.

—Cuando la vi, sentí un escalofrío—Dice Kagome abrazándose con el rostro pálido como la cera preocupando también a las chicas—Es como…si ya lo hubiera sentido antes, pero no recuerdo en donde, igual…que la marca con forma de araña en la espalda de Goshinki.

Natsu y Gray se miraron angustiados, Kagome se veía de verdad muy asustada, nunca antes la habían visto así. Una vez terminada la cena, se fueron a dormir.

Cerca de media noche, Kagome se levantó y bajó a la sala común. Al verla, Kero la siguió muy sigilosamente hasta que la niña se sentó frente a la chimenea que aún permanecía encendida dando indicio de que alguien se había ido a dormir hacía poco.

El minino voló en dirección a las escaleras de la habitación de los chicos y subió, al llegar fue directamente a la cama de cierto pelirosa que dormía con la boca abierta y babeaba. Comenzó a moverlo tratando de despertarlo sin mucho éxito, hasta que al final no le quedó de otra que empujarlo de la cama logrando despertarlo al fin.

—¿Qué pasó?—Pregunta el pelirosa soñoliento sentándose en el suelo y frotándose un ojo.

Kero se acercó a él y haciéndose notar causándole curiosidad.

—Kero, ¿Qué sucede?—Pregunta viendo al minino sentarse frente a él en la cama.

—Ka…Kag—Trata de pronunciar el gatito con algo de dificultad—Ka…go…me—Dice al fin no solo sorprendiendo a Natsu por su hazaña, sino también preocupándolo.

—¿Pasó algo con Kagome?—Se levanta preocupado.

Kero hizo todo tipo señales con sus patas indicando que su dueña se encontraba abajo en la sala común. Natsu comprendió y fue a despertar a Gray.

—¿Qué quieres?—Pregunta el pelinegro molesto por la intervención a sus sueños.

—Kagome está abajo—Responde Natsu comenzando a caminar a la puerta con Kero detrás de él seguido de Happy, quien despertó por el ruido.

Gray se levantó rápidamente y lo siguió, al llegar abajo vieron a la niña con los ojos cerrados, pero no estaba dormida. Kero voló hacia ella posándose sobre su cabeza para llamar su atención, a lo que ella abrió los ojos y tomó al minino entre sus brazos.

—¿No puedes dormir?—Pregunta Gray acercándose junto con Natsu sentándose a un lado de ella y el pelirosa del otro mientras Happy se acostaba en las piernas de la niña.

—Tuve una pesadilla—Responde Kagome cargando también al minino azul—Escuchaba…a un bebé llorar, de repente también escuche a un hombre y a una mujer gritando, parecían proteger al bebé de algo.

Natsu y Gray se miraron preocupados y luego la volvieron a mirar a ella.

—Luego de eso vi un resplandor y…desperté—Continúa mirando el fuego—De alguna forma siento que eso no fue un simple sueño.

—Mmm…puede que se trate de algo que ocurrió hace mucho—Dice Gray con seriedad.

—Si es así, ¿Quiénes serían las personas que gritaban?—Se pregunta Natsu cruzándose de brazos.

Los tres se pusieron a pensar en una respuesta. Kagome tomó el relicario que le dio su abuela lo abrió mostrando la fotografía de sus padres con ella de bebé. Fue allí que se dio cuenta. Las personas que gritaban eran…

—Mis padres—Dice en voz baja, pero los otros dos pudieron escucharla y la miraron con curiosidad—Los que gritaban eran mis padres y el bebé era yo, pero…¿De qué me protegían?

Nuevamente el silencio. Parecía ser que esta vez no tendrían una respuesta a esa pregunta.

Los minutos pasaron y los tres, incluyendo a los exceeds, se quedaron dormidos. Kagome recostada en el hombro de Natsu y el pelirosa con su cabeza apoyada en la de ella, mientras que Gray tenía la cabeza recostada en las piernas de la niña con una mano de ella sobre su hombro y los exceeds dormían en las piernas de Natsu.

Makarov hizo su patrullaje diario notando la ausencia de los tres niños en sus habitaciones. Al bajar a la sala común, los encontró dormidos frente a la chimenea. Sonrió y fue a buscar unas mantas para cubrirlos, luego se fue a dormir nuevamente.

Al día siguiente acudieron a sus clases, luego al entrenamiento del equipo y después se fueron a dar un paseo cerca del lago. Mientras Kagome caminaba por las orillas del mismo, Natsu y Gray la miraban preocupados junto a Erza, Cana y Lucy, las cuales aún no sabían lo que sucedía, por lo que decidieron explicárselos.

—Ya entiendo—Dice Erza una vez los chicos terminaron de hablar, Natsu había ido con Kagome, lo que menos querían él y Gray ahora era dejarla sola.

—¿Por qué no nos lo dijeron antes?—Pregunta Cana molesta dándole un zape en la nuca a Gray.

—Porque no queríamos preocuparlas, ya tienen suficiente con lo del torneo—Responde Gray con una mano en la parte afectada, la castaña desvió la mirada apenada.

—Tengo un mal presentimiento—Dice Erza mirando a Natsu caer accidentalmente en el lago mientras Kagome se acercaba a él para ayudarlo a salir.

Más tarde, Kagome se fue a caminar sola por el castillo, necesitaba despejar su mente sobre aquel tema, aunque mientras más intentaba alejarlo, con más fuerza volvía. Sin dudas era algo que había quedado grabado a fuego en su mente y no parecía tener la intención de irse.

Escuchó un sonido extraño, como de una puerta abriéndose. Comenzó a caminar en aquella dirección y vio la puerta de un salón abierta. Se acercó curiosa asomándose por la puerta. Habían muchos muebles cubiertos, todo estaba lleno de polvo y se veían algunas telarañas.

Entró al salón observando todo a su alrededor. De todas las cosas que habían allí solo una llamo su atención. Al final, colgado de la pared, se encontraba lo que parecía ser un espejo cubierto con una polvorienta tela blanca.

Tomó una silla que tenía cerca sacudiéndole el polvo. Corrió hasta dicho espejo y lo descubrió tirando la tela en el suelo levantando una ligera nube de polvo.

Observó el espejo embelesada. Era ovalado y lo suficientemente grande para verse hasta la cintura. El marco era de oro con pequeños diamantes incrustados, y la parte de arriba parecía una corona de la realeza con diamantes más grandes en los tres orificios. Al mirarse en el espejo, se sorprendió de ver a sus padres detrás de ella. Miró hacia atrás pero no había nadie. Volvió a mirarse en el espejo y nuevamente sus padres estaban allí sonriéndole.

—Ese es el Espejo del alma—Dice una femenina y suave voz acercándose a la niña.

Kagome se volteó para ver quien le había hablado, se trataba de la directora Mavis, la cual le sonreía con tranquilidad.

—¿El Espejo del alma?—Pregunta con curiosidad recibiendo un asentimiento de parte de la rubia.

—Es un espejo que muestra los deseos que alberga nuestro corazón—Responde Mavis mirando el objeto—Dime, ¿Qué es lo que ves?—Pregunta mirando a la niña.

—Yo…veo a mis padres—Responde volviendo a mirar el espejo.

—Ya veo—Dice Mavis tomando otra silla para colocarla a un lado de la niña y subirse para mirarse en el espejo—Cuando yo me veo en el espejo, veo un mundo lleno de paz y armonía—Dice al tiempo que Kagome la miraba—Supongo que eso es algo que todos deseamos ¿No es verdad?—Pregunta mirando a Kagome aun sonriendo, la niña también sonrió y asintió.

Volvió a mirar el espejo observando por última vez a sus padres antes de irse de allí junto con la directora. Ya en la noche se encontraba en su habitación. No había ido a cenar, lo que significaba que en cualquier momento esas tres vendrían y le reclamarían por no hacerlo, pero lo que menos deseaba ahora era comer, sentía que devolvería la comida si lo hacía.

Se acostó en su cama con las cortinas cerradas, esperaba que con eso las chicas comprendieran que no quería que la molestaran. Tomó el fragmento de la perla que siempre llevaba consigo y lo observó fijamente. Esa tarde, cuando vio a la directora, tuvo el impulso de entregárselo, pero nuevamente algo le dijo que no lo hiciera.

¿Podría ser el fragmento el que hacía eso?

De ser así, ¿Qué era lo que quería que hiciera?

De todos modos, el misterio más grande seguía siendo el de cómo fue que llegó al lavamanos del baño, eso era algo que seguía sin comprender.

De repente escuchó que alguien abría la puerta y en seguida escuchó las voces de Erza, Cana y Lucy. Escondió el fragmento debajo de su almohada y fingió dormir, las niñas se acercaron a la cama de su amiga y abrieron una de las cortinas, al ver que dormía decidieron dejarla en paz, ya hablarían con ella al día siguiente.

Casi a las dos de la mañana aún no había logrado conciliar el sueño. Escuchó pasos, seguramente sería el profesor Makarov haciendo su revisión diaria. Vio la luz de la vela paseando por la habitación hasta que volvió a salir cerrando la puerta.

En eso Kagome sintió algo extraño, era como si alguien estuviese aumentando su poder de una manera increíble. Al concentrarse, notó que la energía provenía del fragmento debajo de su almohada. Se sentó sobre sus rodillas y tomó el fragmento que brillaba con intensidad.

—"Ya es hora"—Escucha la voz susurrante de una mujer—"La Perla debe ser destruida…cuanto antes…pues un increíble mal quiere apoderarse de ella"

—"Viene del fragmento"—Piensa Kagome al observar por la habitación sin encontrar nada—"Acaso…¿Me está pidiendo que destruya la Perla?"—Se pregunta observando como el fragmento dejaba de brillar. Cerró la mano decidida.

Sin hacer ninguna clase de ruido, tomó a Kero que dormía al pie da la cama y salió de la habitación cerrando la puerta con mucho cuidado. Bajó hasta la sala común y despertó a Kero…sí que tiene el sueño pesado.

—Lamento despertarte a estas horas, pero necesito que me hagas un favor—Murmura Kagome mientras el gatito se frotaba un ojo con cansancio—Cuando lo hagas te daré un gran trozo de pastel—Murmura con una gran sonrisa.

Ante ese comentario pareció que las energías invadían al minino, pues subió volando como una flecha a la habitación de los chicos bajo la sorprendida mirada de su dueña, a la que le recorría una gota anime por la cabeza. Ese pequeñín era capaz de hacer cualquier cosa por comida.

. . . . . .

—A ver si entendí, ¿El fragmento dijo que había que destruir la Perla?—Cuestiona Gray una vez salieron de la sala común, ya no les faltaba mucho para llegar a la torre este—¿Estás segura de que no fue un sueño?—Pregunta incrédulo.

—Créeme, estoy muy segura de eso—Responde Kagome empujando a Natsu, el pelirosa aún estaba medio dormido.

—Sí sabes que si nos descubren entrando ahí a estas horas de la noche nos meteremos en serios problemas ¿Verdad?—Se para frente a ellos evitando que siguieran caminando.

—No nos descubrieron la última vez y te aseguro que no nos descubrirán hoy tampoco—Dice ella volviendo a empujar a Natsu apartando a Gray.

—¿Cómo estás tan segura?—Pregunta siguiéndolos.

—¿Asustado hielito?—Pregunta Natsu desperezándose para empezar a caminar por su propia cuenta.

—Te equivocas—Responde mirándolo con mala cara—No estoy asustado, simplemente me preocupa lo que pueda pasarnos si nos atrapan—Se cruza de brazos.

Kagome rodó los ojos y apuró el paso seguida de ellos. Al llegar a la entrada de la torre se aseguraron de que no había nadie más que ellos, luego, con ayuda de Kero y Happy, entraron a la habitación por el agujero de la puerta. Por fortuna la serpiente gigante dormía muy profundamente. Esta vez se aseguraron de tener mucho cuidado para no tropezar y despertarla. Llegaron a la puerta cerrada y Kagome volvió a leer la inscripción.

—Solo aquellos de corazón puro serán merecedores del poder de Shikon—Lee y a los pocos segundos el fragmento en su mano brilló, algo le dijo que lo acercara a la puerta y así lo hizo.

Al estar el fragmento cercano a la puerta las runas comenzaron a brillar de un tono rosa y en segundos la puerta se abrió permitiéndoles pasar a los tres. Una vez adentro, la puerta se cerró sola.

—Esto es increíble—Dice Gray sorprendido con un tic en un ojo.

—¿Qué cosa? ¿El que la puerta se cerrara sola de una manera escalofriante o que el fragmento la abriera?—Pregunta Natsu aterrorizado.

—Eh…ambas—Responde Gray tras pensarlo un poco.

Siguieron su recorrido subiendo unas escaleras de caracol hasta llegar a una gran habitación que parecía un planetario. Al otro extremo había otra puerta…que estaba cerrada como la anterior y también tenía unas runas escritas en el medio.

—¿Qué dice?—Pregunta Natsu mirando a Kagome.

—Dice…Si por aquí quieres pasar, el acertijo tendrás que completar—Responde la ojidorada leyendo las runas.

—¿Acertijo?—Pregunta Gray volteando igual que sus amigos.

Miraron por todos lados, pero no encontraron nada. Fue entonces que Kagome miró al techo mágico donde se agrupaban los planetas y las estrellas…bingo.

—Eso es—Dice causando que los otros dos la miraran sin entender—Fíjense en los planetas, no están alineados correctamente con el sol.

—¿Eh?—Dicen ambos mirándose para luego mirar el techo, era cierto.

—¿Entonces lo que hay que hacer es ordenarlos?—Se pregunta Gray con una mano en la barbilla pensativo.

—Exacto—Responde Kagome con una sonrisa.

—¿Pero cómo? Están demasiado lejos y Kero y Happy no pueden durar mucho tiempo volando—Dice Natsu mirando a Happy durmiendo en su hombro.

De nuevo a pensar. Ignoraban cuánto tiempo había pasado ya, pero si no se les ocurría una idea pronto amanecerían allí, y si no los encontraban en sus camas, estarían en graves problemas.

—Lo tengo—Dice Gray con una sonrisa golpeando la palma de una de sus manos con el puño—¿Qué tal si probamos nombrándolos en su orden?—Alza un dedo como si explicara que dos más tres son cinco.

—Es una buena idea—Dice Kagome sonriendo—Bien veamos…el planeta que va primero es…Mercurio.

Al nombrarlo el pequeño planeta se movió a su lugar, los tres se miraron felices.

—Los siguientes son Venus, la Tierra y Marte—Dice Gray haciendo que los planetas se movieran a sus lugares.

—Luego Júpiter, Saturno y Urano—Dice Kagome, los tres planetas se movieron a su lugar.

—Por último Plutón y Neptuno—Dice Gray logrando que los últimos planetas vayan a su lugar quedando todos perfectamente alineados con el sol.

Tras esto las runas de la puerta comenzaron a brillar y la puerta se abrió. Los tres corrieron hasta ella y, antes de cruzar, vieron como los planetas volvían a desordenarse lentamente.

—Oh no—Dice Natsu viendo como la puerta también se cerraba.

—Démonos prisa—Dice Kagome tomando al pelirosa de la muñeca para jalarlo a la puerta y cruzarla, pero a Gray no le dio tiempo de cruzar—¡Gray!

—No se preocupen, ustedes váyanse, yo me quedaré aquí para abrir la puerta cuando regresen—Dice Gray del otro lado.

—De acuerdo—Dice Kagome asintiendo.

Ella y Natsu siguieron caminando llegando a otra escalera de caracol, solo que esta descendía, y a diferencia de la otra no era demasiado larga. Llegaron a otra habitación que estaba aparentemente vacía y oscura, Natsu hizo aparecer una llama en su mano para iluminar el lugar un poco. Asustada, Kagome permanecía cerca de él. Como detestaba la oscuridad.

¿Quiénes son?—Pregunta la que parecía ser la voz de un niño—Deberían saber que está prohibido entrar aquí.

—N-Nosotros no vinimos a hacer nada malo—Habla Kagome asustada escondiéndose detrás de Natsu que estaba igual o peor que ella.

Entonces, ¿A que han venido?—Pregunta nuevamente el susodicho niño de una manera que intentaba ser tétrica…cosa que con el eco de la habitación no requería de mucho esfuerzo.

—V-Vinimos en busca de la Perla de Shikon—Responde Natsu temblando como gelatina.

¡Aja! Con que han venido en busca de la perla, en ese caso—Unas llamas verdes aparecen flotando por todos lados asustando aún más a los niños que temblaban como gelatina en terremoto—No les puedo permitir pasar.

Un ser parecido a una enorme pelota rosa con ojos enormes y una boca con dientes muy afilados apareció frente a ellos haciéndolos gritar del susto. Comenzaron a correr por toda la habitación ahora iluminada por las llamas verdes mientras eran perseguidos por el ser rosa. Sin embargo, se vieron acorralados contra una de las paredes, por lo que no les quedó otra opción que, una vez se acercó a ellos, darle un buen golpe que lo arrojó lejos haciéndolo desaparecer en una nube de humo blanco.

Kagome y Natsu se miraron dudosos y poco a poco se acercaron al lugar donde había caído aquel ser. Al llegar se llevaron una gran sorpresa al ver que en efecto se trataba de un niño, y no uno cualquiera, era un zorro mágico.

—¿Eras tú…quien nos asustó?—Pregunta Natsu parpadeando incrédulo, el niño asintió.

—¿Por qué?—Pregunta Kagome agachándose a su altura.

—Soy el guardián de la Perla, mi trabajo es evitar que cualquiera entre ahí—Responde el kitsune cruzándose de brazos.

—Ya veo, por cierto ¿Cómo te llamas?—Pregunta Kagome con amabilidad.

—Me llamo Shippo—Responde el pequeño mirándola.

—Es un gusto Shippo, yo soy Kagome y él es Natsu, y estos son nuestros exceeds, Kero y Happy—Dice señalando a ambos mininos dormidos, el kitsune solo asintió.

—Entonces…¿La Perla de Shikon está al otro lado de esa puerta?—Pregunta Natsu observando la puerta al final de la habitación.

—Así es, ¿Para que la quieren?—Cuestiona Shippo mirándolos con curiosidad permaneciendo alerta.

—Pues verás…—Dice Kagome sacando el fragmento del bolsillo del pantalón de su pijama.

—El fragmento faltante de la perla—Dice Shippo impresionado—¿Has venido a devolverlo?

—Bueno, en realidad vengo a algo más que eso—Responde Kagome rascándose una mejilla con una sonrisa nerviosa—¿Podrías dejarnos pasar?

El kitsune se la quedó observando por un momento pensativo. Cerró los ojos y, luego de unos segundos que para Kagome y Natsu fueron eternos, los volvió a abrir.

—De acuerdo, pero solo puedes pasar tu—Responde por fin mirando a Kagome.

—¿Eh?—Dicen ambos niños mirándolo confundidos.

Continuará…


Bueno esepero que les haya gustado :)...en breves minutos subiré el último capítulo, y si no lo logro antes de año nuevo, lo subiré el año que viene xD

¡ESPERO SUS MAGICOS REVIEWS!

¡JA NE!