...
-Arnold…
-Lamento mucho si después de lo que paso… -Susurro avergonzado mientras se acercaba a la joven –Creo que tuve miedo…
-¿Miedo? –Repitió la joven
-Si…sabes creo que realmente siempre me has gustado –Dijo sonrojado –Pero nunca pude aceptarlo por…temor…temor de amar a mi abusadora personal –Ambos sonrieron –Miedo a que te burlarlas o a que me…golpearas como a los otros chicos…
-¡Hey jamás lo haría! En mi defensa solo he golpeado a Brainy.
Arnold sonrió –Bien pero eso…fue lo que me ha impedido acercarme a ti, cuando éramos niños tu…me gustaste tan linda y dulce pequeña que vi ese primer día, después me pregunte ¿Qué fue lo que paso? Ahora lo entiendo…simplemente tuviste miedo igual que yo…
-Bueno yo…
-Te amo, Helga, quiero que estemos juntos –Tomo suavemente la mano de la joven quien estaba sonrojada -¿Quieres?
Helga sentía que el corazón se le salía del pecho, sentía que podía volar por todo el universo, aquello era el mejor regalo de navidad que alguien pudiera darle, lentamente sonrió.
-Claro –Dijo la joven mirándole con ojos llorosos
-Mi hermosa Cecil –Murmuro sonriente mirando a la joven, le parecía realmente encantadora, tierna y hermosa, la Helga que estaba viendo en aquel momento era una Helga totalmente diferente, frágil y hermosa como nunca la había visto.
-Yo…Arnold.
-Lamento mucho aquel día, que haya sido tan…lento –Se acercó más a la joven –Pero no pienso que debamos seguir desperdiciando el tiempo haciéndonos creer que no pasa nada entre nosotros –Tomo su rostro entre sus manos delicadamente
-Yo…también…Te amo Arnold –Dijo sonrojada
-Lo sé, mi dulce princesa –Susurro antes de terminar la distancia y poner sus labios sobre los de la niña que le había robado el corazón desde la primera vez que le vio.
Helga correspondió el beso dulce y tierno que le ofrecía el amor de su vida, así cumpliendo por fin un hermoso sueño que siempre había tenido lo mejor es que era un regalo de navidad, el mejor regalo que jamás pudo tener.
-¿Quieres ir conmigo al baile? –Pregunto en un leve susurro separándose un poco de la rubia, quien sonrió dulcemente.
-Si todo esto fue solo para que aceptara ir a ese ridículo baile contigo Arnoldo, creo que…te está funcionando –Dijo sonriente –Pero nada de baratijas
El también sonrió –Lo prometo y por cierto…era parte de mi plan para ir con la más hermosa niña de la escuela.
-Eso es verdad, cabeza de balón –Dijo sonriente
-Coincido contigo, hermosa
Ambos volvieron a darse un tierno beso antes de que Arnold la guiara para ir a la hermosa cena que él había preparado para ella, especialmente para ella.
El final de la velada fue realmente estupenda con la rubia, era algo realmente sorprendente, su combinada personalidad agridulce de la rubia le gustaba tanto era tan hermoso y dulce ver todas las facetas de la joven que no podía dejarla nunca, ella era simplemente su hermoso ángel perfecto e imperfecto a la vez, era la persona más dulce y hermosa y a la vez también la persona ruda y frustrante del mundo, sin contar lo necia que solía ser pero eso también lo hacía perfecta pues era hermosamente persistente y eso era lo que admiraba más de ella y era su mejor regalo, un regalo que siempre estuvo en sus ojos y ciegamente lo ignoro.
Al llegar a la casa de los Pataki.
-Listo, princesa –Dijo sonriente –Mañana pasare por ti a las 5 ¿Está bien?
-Claro, amor –Susurro divertida pues provoco el sonrojo del rubio
-Eso suena bien –Sonrió tiernamente
-Si, pero no te acostumbres tanto Arnoldo –Dijo volviendo a su tono agridulce
-De acuerdo –Dijo manteniendo su sonrisa, Helga comenzaba a pensar si le pasaba algo, todo el día estuvo así.
-Bueno hasta mañana, Arnold
-Hasta mañana mi dulce Helga
Arnold le dio un beso dulce y tierno antes de que la rubia ingresara a su casa, la rubia tuvo que abofetearse mentalmente para poder hacer reaccionar sus piernas –Hasta…mañana amor –Susurro antes de cerrar la puerta de su casa.
Arnold sonrió tiernamente antes de dar media vuelta y dirigirse a su casa.
.
.
.
Al día siguiente Olga ayudo a Helga a vestirse para su gran noche, estaba emocionada de que su hermanita bebe por fin obtuviera lo que tanto había anhelado por años, sus padres también estaban emocionados aunque no lo demostraran tanto.
-Olga ya basta –Dijo malhumorada la rubia menor –Es demasiado
-Claro que no, mírate –Puso a su hermana en el espejo y la rubia quedo sorprendida y en schok.
-Helga cariño –Entro su madre quien llevaba despierta ya bastante días algo que le sorprendía pues estos días era cuando más estaba alcoholizada
-Miriam…
-¡Te ves hermosa, mi niña!
-Si como sea –Tomo su bolso preparando todo para cuando llegara Arnold
-No le hables así a tu madre jovencita –Dijo Bob entrando –Te ves realmente hermosa, Helga
La rubia miro a su padre sorprendida –Gra…Gracias
-Helga antes de que bajes con Alfred…
-Es Arnold papa, ¿Ya llego?
-Sí, pero antes de que te vayas con él, quiero decirte algo… -Dijo el gran rey de los localizadores –Sé que no hemos sido los mejores padres –La rubia rodo los ojos e hizo movimientos sarcásticos y dramáticos –Pero…quiero que sepas que te amamos…que te amamos más que a nuestras propias vidas, tu madre y yo te lo demostraremos más hija, ella ha estado yendo con ayuda profesional…también yo quiero que sepas que te amo y sé que he sido muy poco expresivo pero Helga eres muy importante para mí y solo quiero tu felicidad mi niña, no quiero que sientas que eres opacada por tu hermana porque a ambas las amo con todo mi ser.
Bob le miraba con un rostro dulce y tierno que jamás había visto en su padre, Miriam le tomo su mano suavemente –Tu padre tiene razón mi amor, yo y él te amamos con todo nuestro ser, yo ingrese con ayuda profesional porque tenías razón tengo un problema con el alcohol y ya no quiero ser así hija, por ti amor, es la mayor demostración de amor que puedo darte por el momento mi amor pero hare más…demostrare más mi amor.
Helga dejo salir unas pequeñas lagrimas por las palabras de sus padres, Olga solo miraba enternecida la escena sin intervenir aquel momento era el momento de su hermana y ella no lo robaría, trataría de ser mejor día con día con su hermana para que ella no volviera a sentirse mal.
Abrazaron a su pequeña hija quien dejo salir más lágrimas, dejándose también abrazarse por sus padres.
-Gracias…los amo –Susurro la rubia entre los abrazos y cariños de sus padres
-Anda ve con Alfred que te está esperando –Dijo Bob quitándose las lágrimas y regalándole una sonrisa
-Gracias –Dijo la joven sonriendo tanto –Los veo al rato…
-Espera…deja advertirle unas cosas a ese tal Alfred –Dijo Bob saliendo detrás de ella.
-Es Arnold, Bob y dudo mucho que tengas que advertirle cosas, pues Arnoldo es el alma de las fiestas –Dijo sarcásticamente, aunque su padre no se detuvo y entonces los rubios se retrasaron más de 10 minutos del baile.
.
.
.
Arnold y Helga llegaron al gimnasio de la escuela, el cual había quedado más hermoso que antes, pues ahora estaba todo encendido y luminoso, también el ambiente era muy hermoso e alegre, todos sus compañeros estaban ahí bailando y disfrutando de la música.
-Hola Arnold –Dijo Lila acercándose a los rubios –Que bueno que llegaron –Dijo sonriéndole coquetamente al rubio quien lo noto y tomo más fuerte de la mano a la rubia, hace tiempo que se había dado cuenta del cambio que la pelirroja tuvo hacia él, después exactamente de salvar al vecindario, él se dio cuenta entonces de la clase de persona que era realmente aquella niña pelirroja.
-Hola Lila
-¿Te gustaría ir por…?
-No, lo lamento Lila, pero vengo con compañía –Dijo el rubio mirando a la rubia que tenía a su lado –Con mi novia –Dijo sonriente
Lila miro molesta a los rubios sobre todo a Helga quien no se intimidaba por nadie así que no le fue difícil ignorar a la joven y sonreírle dulcemente a Arnold.
-Si…porque no vamos por ponche, amor
-Claro
Lila solo los miro alejarse furiosa y dolida decidió irse del baile.
En aquel momento se acercaron la oriental y el afroamericano quienes venían sonrientes. –Vaya hermano, por fin te decidiste
-También tu Helga –Ambos sonrieron burlonamente de los rubios sonrojados
-Si como digan y tu cabeza de cepillo ¿Cuándo lo harás?
Gerald se sonrojo fuertemente y la oriental sonrió burlonamente –Ya lo hizo –Dijo su amiga
-Vaya, que rápido es el casanova –Dijo la rubia burlándose ahora de él afroamericano sonrojado
Todos rieron un poco más y platicaron, después se fueron a la pista de baile, donde los rubios estaban divirtiéndose bailando, el baile ya llegaba al final, cuando Arnold tomo a Helga de la mano y la llevo al centro de la pista.
-Te tengo una sorpresa –Dijo el rubio tomándola de la cintura para comenzar un baile lento y tierno.
-¿Cuál es?
-Llegara en unos segundos pero quiero decirte algo, esta noche es la mejor que he tenido –Susurro sonriente –Ha sido el mejor regalo de navidad, has sido el mejor regalo que la vida pudo darme y quiero tenerlo para siempre, ese es mi deseo de navidad, quiero tenerte para siempre y ser felices juntos, sé que aun somos muy pequeños pero de verdad…lo que siento es algo muy fuerte y quiero vivirlo.
La rubia se sentía en un sueño, le gustaba que Arnold estuviera ahí declarándole su amor de esa forma –También a mí me gustaría Arnold, por ahora solo podemos vivir nuestro presente y quiero hacerlo, porque te amo.
Ambos se acercaron para darse un dulce y tierno beso, cuando la gran esfera de la pista de baile se abrió y dejo caer copos de nieve de color rosa por todo el gimnasio.
La rubia quedo sorprendida y sonrió tiernamente al rubio quien le miraba tiernamente –Te amo
-También te amo Arnold –La rubia saco un pequeño libro de su bolsa –Feliz navidad Arnold
El rubio sonrió y también saco su regalo –Feliz navidad Helga –Le dio un pequeño paquete, el cual la rubia abrió y se encontró con un collar corazón a la mitad, una mitad de este y al ver a Arnold, vio la otra mitad del corazón sonrío aún más.
Arnold también abrió el suyo era un libro rosa como el que tenía en su alcoba – ¡Eras tú! –Exclamo sonriente –Tanto tiempo buscando esa dueña y la tuve frente a mí
La rubia sonrió tiernamente –Si, era yo…
-Gracias, amor –La rubia sonrío y el también sonrió dulcemente, lentamente se acercaron uno al otro y sus labios llegaron a las puertas del aliento que les daba la mejor alegría de su mundo, llenaban y unían sus corazones, aquellas puertas al paraíso que los hacía sentir en el cielo, en el universo, se amaban y de eso no había ya duda, lo que ellos sentían en aquel momento era grande, aunque no sabían cuánto tiempo ni que pasaría el día de mañana, solo sabían que por ahora tenían que vivirlo y estaban dispuestos a disfrutar y vivir este hermoso milagro de navidad.
Un milagro de navidad que esperaban que durara infinitamente como sus miradas tiernas posadas en sus corazones cada vez que se miraban con tanto amor y adoracion, aquellas miradas que les duraba para ellos una eternidad.
FIN...
Hola queridos lectores
primero que nada mil gracias por leer mi pequeño fic, es el primero que hago de navidad de arnold espero que les guste
elimont muchas gracias eli :D me alegra que te haya gustado, espero que te guste este capitulo tambien
Lovi-Love-Love Muchas gracias :D espero te guste este ultimo capitulo :D
saludos y mil gracias :D feliz navidad
