-Mamá, papá- La voz cálida, sonora y grave de mi hijo de dieciocho años me recuerda mucho a la de su padre en sus tiempos de juventud. Normalmente, cada vez que la oigo, me recorre una laxa felicidad que me obliga a sonreír. Pero al ver a mi bebé, enfundado en un traje gris y del brazo de una muchacha alta y bonita, no hay lugar para sonrisas. – Les presento a Lía Ventresca, es mi novia- Peeta sonríe de inmediato y palmea el hombro de mi hijo.
-Bienvenida, Lía-Mi chico del pan la saluda alegre mientras la besa en la mejilla. Observo como los pálidos y moteados pómulos de la muchacha se ruborizan ante toda la situación- Me parece que iniciaremos el año nuevo con otra integrante en la fam…
-¿¡TU QUÉ!?- Estallo de repente asustando a todos, dirigiéndole una mirada mortífera a la muchacha y posándola, luego, en mi hijo. Observo como su vestido de tela brillante y azul se agita levemente mientras se aparta unos pasos, atemorizada. El cabello castaño, largo, escaso y sin ondas, se interpone en sus ojos avellanas a causa del movimiento.
-Katniss- me reprende Peeta con voz severa- Mantente tranquila.
-¿TRANQUILA?- Le grito exasperada mientras me recorre una ira repleta de celos punzantes-¡MI BEBÉ TRAJO UNA MUJER A LA CENA DE AÑO NUEVO!- Exclamo señalándola despectivamente y percibiendo como las mejillas del niño se tiñen de escarlata, haciendo que sus ojos grises resalten en conjunto con su cabello rubio.
-¡Mamá!- me lama con voz avergonzada y repleta de queja- ¡Ya no soy un bebé! ¡He crecido con un demonio!
-Cuida ese maldito vocabulario, estás hablando con tu madre- le reprendo haciendo caso omiso a sus palabras. La muchacha contempla la escena extrañada. – Yo… yo creí que los temas amorosos no te interesaban… jamás mostraste interés por…
-Pues porque era un niño, mamá- susurra apartándose de la joven para luego acercarse a mí hasta tomarme de los hombros. Me observa con cariño desde su altura y se inclina para besar mi frente- Si no me había interesado hasta ahora fue porque acepté hacerles caso y mantenerme distante de toda relación hasta que fuese mayor. Al contrario de mi hermana, no sentí esa necesidad adolescente de buscar una pareja a edad temprana- suspira y dirige sus ojos a la castaña, la cual se mantiene tras de Peeta- Pero cuando tuve diecisiete empecé a ver a Lía, mi compañera de colegio, con los mismos ojos con los que papá te observa desde que tengo uso de razón. Y bueno… ahora ya tengo edad para empezar a tomar decisiones… es decir…
-¿Esto es lo que querías mostrarnos desde hace semanas?- indago molesta, interrumpiéndolo, y él asiente- ¡Menuda sorpresa! – comento sarcástica, provocando que el ruede los ojos. No resulta tan persuasivo como su padre en el uso de las palabras - ¿Sabes dónde está tu hermana?-inquiero de repente.
-No…- responde dudoso- ¿Para qué la quieres en este momento? Estamos hablando.
-No la necesito a ella- alego con el ceño fruncido mientras clavo mis ojos grises en los suyos, de la misma tonalidad- Quiero que me alcance mi arco- La muchacha ahoga un jadeo y la veo aferrarse al brazo de mi esposo- ¡Oye suéltalo!- le grito fastidiada- ¡Pero qué resbalosa!
-¡KATNISS!-me grita Peeta ruborizado, seguro a causa de mi comportamiento- ¡Deja de ser tan infantil!- Se desprende con delicadeza de la joven y se acerca con ademán apaciguador hacia mi- La estas aterrorizando.
-¡Es lo que pretendo! – Informo mientras me deshago del agarre de mi retoño- No es digna de mi hijo- Mi chico del pan se ríe enternecido y mira a su copia exacta con paciencia.
-Llévala a recorrer la casa, muchacho- le dice y señala con la cabeza a la castaña- Preséntala a tu hermana, si ya está en casa, y a Haymitch y Effie. Están en el comedor, esperando. Yo me encargo de esto. – veo como mi diente de león más joven le susurra las gracias a su progenitor. Poco a poco se acerca a su NOVIA y se la lleva del brazo, la chica parece algo ausente. Cuando casi ha desaparecido la oigo hablar suavemente.
-Ella no va a matarme, ¿Cierto?- la risa de mi hijo resuena por respuesta. Centro mis ojos en Peeta, el cual me examina molesto.
-¿Qué?- interrogo mordaz.
-Te he visto de todas las formas posibles, menos absurda. – Resopla- Hasta hoy.
-¿Yo soy absurda? – Gruño- ¿Debo recordarte como te habías puesto el día en que la niña nos dijo que tenía novio?
-Ella tenía dieciséis años- alega- si mal no recuerdo.
-Me importa un comino, si ahora se presentase con un nuevo novio te apuesto a que te enfadarías.
-No lo haré- espeta- Tiene poco menos de veintidós años.
-Aún así lo harías. – cruzo mis brazos, negándome a ceder.
-Katniss- musita mientras me acaricia dichas extremidades- Sabes que esto habría de pasar tarde temprano. Hoy, mañana, el mes o el año próximo. Tu bebé ha crecido.- levanto la mirada con un puchero, detesto sentirla cristalizada. Mis emociones me traicionan- Oh, mi chica en llamas…- susurra mientras me atrae contra su pecho. Odio que me llame de ese modo, parece un juego cruel, pero en este momento no me importa- Tranquila…- dice besándome el cabello, dejó que las lágrimas se escurran, empapándole la camisa. Enredo mis brazos alrededor de su cintura y sollozo- Han crecido demasiado rápido, es verdad- me continúa hablando- Pero esto es lo que queríamos, deseábamos una vida tranquila donde nuestros hijos lleven una existencia con seguridad y normalidad. Nosotros no la hemos tenido, y dejaremos huella en este mundo, en los libros de historia, en documentales… ellos serán la prueba de que nuestras pérdidas fueron compensadas… y, Panem y el mundo, los recordarán como hijos de la victoria, como muestras de la paz que hemos conseguido todos en la última rebelión. Lo mismo sucederá con el hijo de Finnick. ¿Lo has visto? Ya se ha casado y su primer bebé viene en marcha y, en honor a su padre, llevará la vida que él debió haber llevado. La que todos deberíamos de llevar. – Me besa la comisura de los labios- Este paso es necesario, Katniss, debemos dejarlos ir. – Lo contemplo estupefacta antes de asentir conciliadora- Además no negarás que es una chica guapa y, al parecer, modosa. – Vuelvo a fruncir el ceño- Eh, calma, no me parece ni la mitad de guapa de lo que eres o has sido. – Ríe.
-Era solo una broma- lo acompaño en su diversión- Sé que es guapa. – Dejo que se incline hacia mí para besarme como en los tiempos antaño, a pesar de que ya no somos jovencitos. Separamos nuestros labios y nos tomamos de la mano para dirigirnos al comedor- Tu siempre serás el más persuasivo-confieso, arrancándole una mueca orgullosa.
-Lo sé- reconoce- Será mejor que nos demos prisa- comenta- he dejado a Haymitch y Effie solos en la mesa aunque supongo que el niño y Lía estarán allí también. – A pesar de aceptar la situación, ese nombre aún me hace fruncir el ceño. Desvío el tema.
-¿La niña ya ha llegado?
-No lo sé- me responde- Creo que se demorará un poco, iniciaremos con una entrada mínima antes de cenar, así estará presente para ese momento. – Mi chico del pan se lleva una mano a la barbilla y luego me suelta- Voy a la cocina, necesitaremos un plato, un vaso y cubiertos para Lía.- Asiento tranquila, pero mi ánimo disminuye. No es por la chica en absoluto. Mi esposo advierte en lo que pienso- Hey…- susurra tomándome el rostro entre las manos- A ella no le gustaría verte así…- inclino la cabeza.
-Lo sé…- aseguro- es solo que será el primer año en el que no estará en esta cena. – Mi diente de león me besa la frente- Le echo de menos…
- Descuida… desde algún lugar… - se corta buscando las palabras adecuadas- Sé que en alguna parte ella está observándote orgullosa por ser la mujer que eres… y también ha de estar feliz… recuerda que tiene a tu padre y a Prim a su lado. – Fuerzo una sonrisa, imaginándome tal escena.- Es algo que también debemos consentir. Algún día estaremos con ellos y con mis padres y mis hermanos. Y con toda la gente que perdimos en aquellos años…
-Eso espero…- susurro insegura y lo siento apretarme las manos con fuerza.
-Así será- promete con ahínco. Después se marcha, dejándome sola para la entrada al comedor. Resoplo molesta y abro las puertas ante mí, blancas y decoradas con detalles abstractos. No he querido emplear tanta fuerza, sin embargo, una de las aberturas se golpea contra la pared, asustando a todos.
En especial a la tal Lía.
La observo de reojo, sentada junto al niño, aferrada a su brazo.
-¡Katniss Mellark!- Exclama Effie- ¡Que esa puerta esté pintada de blanco no significa que deje de ser caoba! – me reprende enfadada. Mi antigua acompañante de juegos lleva ya casi más de diez años viviendo en el Distrito Doce, pero hay modales y costumbres del Capitolio que se han grabado a fuego en ella. No creo que desaparezcan.
-No lo he hecho adrede, lo lamento- pronuncio con mi voz férrea, muy diferente a la que tuviese alguna vez.
-Está bien- asiente y luego fija sus ojos excesivamente maquillados en los orbes avellanas de la muchacha- Bien, Lía, nos decías que estabas estudiando…
-Medicina veterinaria- responde, completando la frase de la mujer. Effie sonríe encantada- Amo desde pequeña ayudar a los animales- continúa y ruedo los ojos ante la mirada embelesada y bobalicona que le dirige mi hijo- No puedo tolerar que alguien les haga daño- suelto una risa poco decorosa que causa que todas las personas, en el comedor, se giren hacia mí. Haymitch levanta su copa a mi salud, previendo lo que voy a decir.
-Entonces me temo que deberás cenar solamente ensalada- comento. Mi descendiente me lanza una mirada de advertencia pero lo ignoro- Porque… ¿Sabes? En esta familia no compramos la carne precisamente- le señalo el objeto que cuelga en la pared, tras de ella, un carcaj de flechas decorativas que no tiene uso, un simple adorno que Johanna compró hace años para mí. La joven adquiere una postura tensa y la observo bajar la mirada totalmente cristalizada hacia el plato que tiene en frente. Un pavo silvestre que casé esta mañana.
-¿Ustedes…- musita con dificultad- ¿ustedes no utilizan la carne creada genéticamente para evitar el sufrimiento de los animales naturales?- acaba por preguntar y formo una sonrisa sádica en mis labios mientras niego con serenidad.
-Me gusta hacer las cosas a la antigua…- alego- soy algo tradicional.
-¡Mamá!- masculla mi hijo con severidad, poso mi mirada en la de Haymitch, que trata de no ahogarse con el vino mientras oculta su risa. Effie esconde el rostro entre sus manos, totalmente avergonzada.
-¿Qué he hecho, hijo?- pregunto con falsa inocencia- Algún día iba a saberlo de todas formas.- Me desatiende para inclinarse hasta la chica y decirle unas cuantas palabras en el oído. Ella asiente y recompone su expresión. No importa, sigamos jugando.
-Disculpe, Señora Mellark- me habla con voz enternecedora, ideal para arrullar a un bebé- ¿Le gusta cazar?- formo una curva de suficiencia en mis labios.
-Me precio de ser una excelente arquera, no quiero perder la práctica- respondo con tranquilidad al mismo tiempo que la veo tragar saliva de forma nerviosa.
-Mis padres me dijeron que usted hacía maravillas con los arcos en los juegos- afirma.
-Si matar gente es maravilloso, entonces si.- devuelvo sarcástica mientras tanteo una copa de agua para llevármela a los labios.
-Lo siento… no era eso a lo que ellos se referían… o en parte si… quizá…- hace un gesto torpe con las manos – Lo que intento decir es… que ellos la admiraban por su destreza.
-Pues felicítalos- gruño levemente- ahora se supone que son mi familia.
-No puedo…- susurra- Ellos murieron hace unos años…- completa y la veo agachar la cabeza. Sé que debería disculparme, darle mis condolencias… pero, en lugar de ello, me limito a inclinar la cabeza. – Yo…- vuelve a retomar la palabra- creí que usted había dejado la arquería.
-Pues no lo he hecho.- contesto sin procurar ser cortes. El aire se vuelve obsoleto y una atmosfera de incomodidad invade la estancia. Haymitch se aclara la garganta.
-Nuestra chica en llamas es un tanto apegada a sus costumbres- habla- Las únicas dos veces en que la vi sin cazar fueron cuando estaba embarazada. En esos periodos se la pasaba cantando, comprando cosas para los niños o preparando la casa. – Eso la hace sonreír y, por alguna extraña razón, a mi también.
-Recuerdo cuando Katniss estaba embarazada de la pequeña- dice Effie con aire soñador- cada nueva experiencia la aterraba, pero al final se fortalecía y seguía adelante. Incluyendo los dolores físicos- Lía vuelve a sonreír mientras me dirige una breve mirada- Con tu novio no fue tan sencillo- comenta señalando a mi hijo- Fue un pequeño monstruo. La hizo sufrir horrores. –Todos ríen con soltura y discreción.
-Pero supo compensarlo- los interrumpo. Observo directamente a la adolescente - Cada instante, desde que estuvo en mis brazos, compensó cada molestia por la que tuve que pasar. – recuerdo levemente esa memoria en la casa de Haymitch, donde empecé a producir leche a los ocho meses de embarazo en frente de los invitados. Niego con una sonrisa, a lo cual todos me miran extrañada. – Uno a uno los días que sucedían… al verlo crecer me emocionaba pensar que había sido capaz de crear algo tan maravilloso. Y ya sea corriendo tras su hermana en la pradera, o durmiendo en mi cama por las pesadillas, nunca me dio motivos para creer que hubiese sido mejor seguir sin él. – Desvío mis ojos y los entierro en el muchacho de cabellos rubios ceniza- Cuando te llevaba en mi vientre- le empiezo a comentar- no podía acercarme a tu padre.-se sonríe- Lo digo enserio, una sola palabra de él bastaba para que desatases una guerra en mi interior. Tuve que separarme de habitación, lo cual me dolía demasiado. Solía gritarle y estuve a punto de divorciarme porque no lograba cumplirme uno de mis antojos… todo por ti. Pero también fue él quien me dijo que todas esas vivencias valdrían la pena algún día. Supe, en cuanto naciste, que llevaba la razón. Y hoy lo reafirmo.
-Mamá…- susurra él algo sonrojado mientras se inclina sobre la mesa para tomar mi mano y presionarla cariñosamente. Su novia nos contempla cohibida. Yo vuelvo a hablarle.
-Tienes en tus manos una de las personas que más me importan – le aseguro con mirada severa- Te conviene saber que, si lo veo sufrir, tendré arco y flecha en mano. Y créeme, no querrás saber que tan buena soy- la castaña suelta una risita coqueta y entretenida, yo mantengo mi ceño fruncido- Hablo enserio.- su expresión adquiere un modo más respetuoso de inmediato para asentir luego.
Peeta aparece con los utensilios y los coloca en el lugar de Lía. Ella le agradece cortésmente y se vuelve a enfrascar en una conversación con mi antigua acompañante de juegos. Mi chico del pan toma asiento a mi lado y me da un beso en la mejilla antes de servir el platillo de entrada.
-Oí ese precioso discurso de madre posesiva- me informa y no puedo evitar ruborizarme- me siento orgulloso- sus dedos encuentran los míos y se entrelazan.
-Yo solo espero que tu cumplas con lo que me has dicho hace unos momentos- alego riéndome interiormente.
-¿Sobre qué?
-Sobre mantenerte pacífico si la niña trae otro joven a la casa- el me contempla con altanería.
-No tienes ni que dudarlo, Sinsajo- Oh, Peeta, si tan solo supieras lo que yo…
La puerta de la casa se abre desde lo lejos y un par de voces se prestan a ser oídas. Mi diente de león frunce el ceño.
-Ya ha llegado nuestra hija- comento apenas aguantando las ganas de soltar carcajadas- Tal vez deberías ir por un plato extra…- me contempla fastidiado.
-¿Porqué debería ir por otro…?- su cuestionamiento se ve interrumpido.
- Mamá, Papá…- nuestra hermosa primogénita avanza al salón de la mano de un joven azabache de estatura media y ojos claros- …y familia- agrega al contemplar a todos, un tanto confundida por la presencia de Lía- les quiero presentar a Thomas, mi pareja.
Solo soy capaz de percibir como mi esposo masculla un insulto por lo bajo y cierra sus manos en puños.
Esta cena promete ser de lo más entretenida…
Nota del autor:
Y con este pequeño one- shot cierro el año, señores!
Les agradezco todo el apoyo que me brindaron y espero de todo corazón que pasen un excelente años nuevo.
Si llegan a notar algún error, lo lamento, lo he escrito a las apuradas y no he tenido tiempo de corregirlo. Es que mañana me voy un mes de vacaciones y no deseaba dejarlos esperando más de lo que ya han hecho.
En este OS quise probar a Katniss como una madre celosa. Todas lo son u.u al menos la mía si. Mis pobres hermanos no la tienen fácil. Y con mi hermana menos, a causa de mi papá jajaja
Comentarios anónimos:
Yazzita: Agradezco tus palabras y me emociona saber que mis historias llegan hasta los padres y no solo a los adolescentes. El estilo del matrimonio Mellark, está basado en el de mis padres y en los padres de una amiga. Y debo darte la razón, querida, aunque solo parcialmente. Yo no suelo rebelarme y acato todo lo que se me dice, después de todo, mis padres lo merecen. Pero no puedo decir o mismo de mi amiga que, habiendo crecido en una familia muy similar a la mía y a la Mellark, no deja de llevar la contraría a sus progenitores. Es una pena e incluso intenté hablar con ella, pero las amistades muchas veces influencian lo peor de uno mismo y su otro grupo de amigas no es lo mejor precisamente. Es lo que intenté plasmar en la hija de Katniss. Naturalmente le llegará el tiempo de madurez. Gracias por todo y saludos a tus hijos. Ah, y feliz año para toda tu familia!
Marjorie: ¡Que bueno es verte por aquí! Me alegra que te gusten mis historias, espero te agrade el capitulo. Saludos y feliz año!
Guest: Aquí esta la actualización! Me alegra que te guste, feliz año! :3
¡Es todo!
Les deseo a todos los tributos un año de lo mejor.
Los quiere,
Aliniss.
