Yamaguchi Tadashi podía parecer un adolescente normal, como cualquier otro, hacia sus tareas, le iba bien en la escuela, asistía a actividades de su club deportivo, tenia amigos y hasta un amor imposible. Pero no todo era como la sonrisa del pecoso dejaba ver que era. Las cosas eran mas difíciles, hasta se podría decir que eran tortuosas. ¿Por que? Bueno eso se podía explicar en dos palabras:

Violencia intrafamiliar

Así de crudo como se lee. Para explicarlo mejor seria mas fácil explicar como estaba constituida la familia del castaño, y esa estaba completada por: una madre, un padre y tres hermanas mayores, por ende Yamaguchi, el mas pequeño de la casa era por ende el mas débil. La diferencia de edades entre sus hermanas y el solo era de tres años, pero aun así, hasta la ultima de ellas decidió irse de la casa. El no las culpaba, seguramente si no hubiera tenido un motivo para quedarse también se habría ido. Pero su motivo no tenia nada que ver con su amor imposible, tenia que ver con su primer amor:

Su madre.

La deducción era simple, su padre no era el ser lleno de luz y amabilidad que demostraba fuera de casa. Y su madre tampoco parecía estar en sus cabales. El psicólogo, al que habían ido años atrás cuando todas sus hermanas aun vivían con el, había dicho que sufría de una dependencia extrema hacia el hombre que le había dado hijos. Tal extrema era que la mujer olvidaba completamente todos insultos, golpes o palizas que su marido le dirigiera a ella o a cualquiera de sus hijos.

Porque su padre no se limitaba solo a golpear a su esposa, habían veces en que ni sus hermanas ni el soportaba aquel abuso ganándose palizas horrorosas cada uno o a veces todos. Pero claro, aquel hombre siempre procuraba no dejar marcas visibles, nunca. Para las hermanas de Tadashi les era doloroso ver a su madre ser sometida de esa manera, pero era mas doloroso ver a su pequeño hermanito en ese martirio. Llegando al punto de que cada una de ellas se había metido entre el y su padre, ganándose así la ira de aquel ser, que para ese momento ya era despreciable.

Aun así el también se había ganado sus golpes, que a medida de que sus hermanas abandonaban aquel lugar llamado "hogar" iban en aumento. Todo por tristes e infructíferos intentos de que su madre no fuera herida, después de todo ellos como hermanos siempre lo habían intentado. Aunque ellas perdían las esperanzas y preferían salir de aquél lugar, insistiendo, cada una en su momento, a el, al mas pequeño, al mas "mimado" por así decirlo, siempre queriéndo lo mejor para el. Pero el siempre tenia aquella esperanza en que su madre recapacitara un día de esos, un día despertaría y dejaría de tratar a sus hijos como unos locos por decir que su marido los golpeaba cuando ella "recordaba vivamente" haberse caído de las escaleras.

Pero no era así, cada día era igual y algunos hasta peor que el anterior. Sus hermanas llamaban cada día preguntando por su estado, a veces mentía con un "hoy no fue muy malo, solo un par de insultos" pero otras simplemente estallaba en llantos que se callaba al instante diciendo "no one-chan no hace falta que vengas por mi" "estoy bien, estoy bien solo que hoy fue un poco mas difícil" y solia terminar aquellas llamamadas con un "también las extraño" con los ojos vidriosos.

Ellas se habían ido para tener un futuro mejor, pero habían prometido volver. La mayor de todas Misaki, había encontrado un buen empleo mientras que Sakura estudiaba derecho y trabajaba medio tiempo. Y por ultimo Makoto estudiaba plenamente psicología, con el fin de entender y curar a su madre. El castaño no podía simplemente darse el lujo de ser un peso para sus hermanas, y además de eso dejar a su madre sola con aquel sujeto que ya no consideraba como padre.

Ese hombre que podía ser todo risas y paternidad de puertas para afuera. Parecía que con solo pisar el interior de la casa ocurría una transformación tenebrosa. En donde tenias que cuidar hasta la forma que respirabas. Solía ser peor cuando volvía de beber, pero esas noches Tadashi ya no se levantaba al escuchar los gritos de aquel hombre, ya no se atrevía a salir de su cuarto.

No quería volver a mentir, no quería volver a mentirle a él, a Tsukki quien inocentemente creía en sus palabras.

Todo había ocurrido una noche que tras haber oído los gritos de su madre seguidos por los de su hermana había bajado las escaleras casi trastabillando, encontrándose una escena mas que conocida, pero no por eso menos dolorosa. Al bajar vio a su madre siendo tomada por el cabello mientras estaba arrodillada y a una de sus hermanas acostada en el suelo sosteniéndose la barriga, seguro fue una patada que no vio venir. Su única reacción fue abalanzarse hacia su padre, que en un ataque de rabia rompió una botella en su cabeza dejándolo inconsciente en el momento.

Lo único que recordaba fue que al despertar vio a todas su hermanas preocupadas ofreciéndole sonrisas de alivio y esperanza. Horas mas tarde de ese día su hermana mayor le dice que no pudo realizar la denuncia que que su padre afirmo y reafirmo que esa botella se había caído del estante y que su madre lo avalaba. Era imposible que ese hombre llegue a la prisión, era como si tuviera a su madre bajo un hechizo, el mas cruel y oscuro hechizo del mundo. Pero lo peor llego minutos despues, en forma de un rubio de 12 años que parecia haber corrido una maraton, esa fue la primera vez que lo vio tan preocupado. Y Yamaguchi solo atinó a contestar con una sonrisa y un:

"Lo siento Tsukki, no vi aquella botella"

Se sentía sucio, como mentirle al ser mas importante que había sido su amigo. El megane solo sonrió mas aliviado de que solo fueran un par de puntos en la cabeza y que volvería en una semana a la escuela. Se marcho con la promesa de vicitarlo y un simple "Ten mas cuidado la próxima vez". Oh si supieras Tsukki, no le dirías eso pero tampoco le podrías decir o hacer otra cosa. Sólo sabia que mentirle le hacia sentir mal, sucio como si fuera de lo peor, pero aun así no paraba de mentirle aunque el otro no se diera cuenta y solo le pedía ser mas cuidadoso cada vez que notaba algún golpe en su brazo, le agradecía al cielo que no viera su abdomen.

Pero así era la vida de Yamaguchi Tadashi, un adolescente casi normal, que solo compartía sus penas con sus hermanas, y que fuera de la casa era todo lo que quería ser, un alegre chico que le va bien en la escuela, que juega al voleibol con sus compañeros, que tiene un mejor amigo del que estaba enamorado y que solo quiere ser feliz. Quien diría que al cruzar la puerta de su casa se volvía en alguien calculador hasta llegar al punto de ser frío y estar a la defensiva en todo momento. Lo odiaba, odiaba parecerse en eso a ese hombre, pero si no era así las cosas iban a ser peor.

Lo único que podía hacer era distraerse, por suerte ese hombre no esperaba nada de el mas que respeto, eso le daba pie libre a practicar todas las horas posibles y llegar tarde a su casa solo para ver a su madre con otro moretón y una sonrisa imborrable en el rostro que le preguntaba como había ido la practica. En esos momentos sentía que su madre algún día volvería a ser la mujer independiente y fuerte que recordaba.

Tenia esperanza que se hacían mas fuerte cada vez que salia de casa y esperaba a aquel rubio que le hacia vibrar el corazón y le llenaba el estomago de mariposas. La misma persona a la que le mentía algunos días con sus falacias y otros días con sus sonrisas de "es solo que el examen va a estar difícil" lo que menos pensaba era en el examen y lo que menos le dolía era la cabeza cuando el de anteojos le mandaba mensajes para saber el motivo de su ausencia.

Día a día se sentía cada vez peor, si por su madre que ya no sabia cuanto mas esperar. Si por su padre que cada vez era mas difícil de persuadir. Y si por Tsukishima que no sabia de sus sentimientos, y si los supiera de seguro les parecerían asqueroso. Pero no podía rendirse y no se iba a rendir.

Yamaguchi POV

Escucho el despertador sonar y me levanto rápidamente a apagarlo. Luego me dirijo perezosamente al baño para poder tomar una ducha rápida y al terminar me pongo el uniforme y tomo mi mochila para bajar a la cocina. En ella se encontraba mi madre,tan bonita como cada mañana, terminando de preparar mi almuerzo me regalo una sonrisa y me señalo una cosa sobre la mesada.

—Ahí se encuentra tu uniforme del club y un cambio de ropa Tadashi-kun.

Le di una sonrisa agradecida y guarde mi uniforme antes de sentarme a desayunar. Como agradecía que ese hombre saliera de la casa antes que yo.

—Mama hoy también volveré tarde, me quedare practicando mi saque— le Sonreí tranquilo, a este punto las sonrisas se me dan tan bien, que nadie podría dudar de ellas.

—Claro cariño, pero no vuelvas tan tarde, sabes que a tu padre no le gusta eso.

Casi me atraganto con el pan pero logre disimularlo mascullando un torpe "Esta bien" terminando mi desayuno lleve mi plato al fregadero para así poder ver a mi madre mas de cerca y sonreírle —Hoy tus pecas son mas bonitas Mamá.

Se enrojeció un poco y empujándome a modo de broma —Hijo no me digas eso tan temprano y no te olvides tu almuerzo.

Tome el dichoso almuerzo y dedicándole una sonrisa a mi madre antes de doblar por el pasillo, parando para ponerme los zapatos de calle y gritar un "Ya me voy" siendo seguido por un "Cuidate" de mi madre. Camine un poco hasta llegar a una esquina en donde siempre me encuentro con mi amigo de la infancia y actual amor, pero eso el nunca lo sabría. Me pongo algo melancólico al pensar eso, pero se me pasa al ver que a una cuadra se acerca Tsukishima con su típico andar tranquilo y mirada desinteresada, mi corazón da un vuelco al verlo pero lo disimulo con una sonrisa y mi típico saludo.

—Buenos días Tsukki~

—Buenos días.

Igual que todos los días camine hasta su lado sacando tema de conversación cada vez que podía o a veces me quedaba callado y disfrutaba de su compañía en silenció. Se sentía tan bien estar a su lado que a veces hasta olvido a mi madre,suspiro al recordarla súbitamente y miro al suelo, hasta que...

—¿Te sucede algo Yamaguchi?

Dios no me di cuenta y suspire, tranquilo solo debo sonreír y negar con la cabeza.

—No Tsukki no es nada, solo que...emmn no logro mejorar en mis saques jejeje.

Me río solo para apaciguar las cosas, el solo asiente y me dice que debe ser pesado pero que si quería mejorar que no había otra alternativa. Dios a veces quería tanto saber que diría si supiera lo que me sucedía, tal vez sienta lastima, o no le importaría. Es lo malo, es muy difícil imaginarse una reacción de el.

Cuando llegamos a la escuela las clases transcurren sin ningún problema hasta llegar el almuerzo en donde me levanto y espero a que Tsukki lo haga también para poder ir a almorzar fuera. Era tranquilo y disfrutaba cada momento en el que pudiera estar con el.

—Hoy es un lindo día ¿No crees Tsukki?

—Aja.

A veces dolía que fuera tan frío pero no podia pedir nada mas, después de todo solo eramos amigos. Terminamos de comer tranquilamente y en el pasillo unos chicos que corrían me empujaron haciendo que mi espada se golpeé contra la pared.

Mierda.

Pensé, mientras entrecerraba mis ojos por el dolor, ese golpe de hace tres días aun dolía al tacto y otro golpe así va a hacer que me duela todo el día. Justo lo que necesitaba otro recordatorio latente de las cosas no son como las dejo ver. Abro los ojos para ver a Tsukki mirar mal a esos chicos y luego extenderme la mano, que la tome sin dudar un solo segundo.

—Gracias Tsukki.

—Si quieren correr que vallan al parqué— hace una mueca de desagrado y me aprieta la mano. Que hasta ese entonces no me había dado cuenta que aun sostenía entre la suya. Me ruborice un poco y mire hacia otro lado, el solo me soltó y siguió caminando, hasta que paro y me miro diciendo —¿No vas a venir?

Yo solo sonreí y lo alcance hablándole de lo mal que me parecía ese comportamiento, y el solo asentía y lanzaba comentarios mordaces. Al llegar al salón las clases siguieron sin ningún percanse mas que mi dolor de espalda, sentía que en cualquier momento me iba a retorser para aliviar el dolor. Pero aun así aguante pacientemente hasta que sonó la campana. Tome mis cosas y espere a que mi amigo de lentes este listo. Cuando termino nos dirigimos al gimnasio en silencio que fue interrumpido por Tanaka-san que nos dio a ambos unos golpesitos en la espalda, cosa que para mi dolió mucho mas que eso.

—¿Listos para el entrenamiento?

Yo suprimí una queja y sonreí de lado asintiendo, mientras que Tsukki solo lo miraba fastidiado. Entonces Tanaka nos tomo de las muñecas y nos hizo correr lo que quedaba de camino, yo solo podía sonreír un poco por aquello. Al llegar me cambie a velocidad luz para que nadie me vea.

—Si quieres puedes adelantarte Yamaguchi.

—Esta bien Tsukki.

Le sonrió alegre y al llegar ayudo a la mánager a sacar algunas cosas de la bodega. Básicamente siempre lo hacia ya que era el primero en terminarse de cambiar siempre.

—Gracias por tu ayuda Yamaguchi.

—No hay de que Shimizu-san.

El entrenamiento pasa con algunas complicaciones de mi parte ya que el dolor en mi espalda esta latente como una picadura de mosquito nueva, solo que mas dolorosa. Terminamos y antes de que el capitán nos deje ir a cambiaron el profesor Takeda-san dio un anuncio que me dejo helado.

—Chicos quiero verificar su salud física rápidamente, así que si no es mucha molestia le pediré que se saque las playeras un momento.

—¿Acaso usted sabe algo de salud?

Gracias a dios Suga-san estaba ahí para hacer aquella pregunta.

—Solo lo básico como para darme cuenta si alguno se esta sobre-exigiendo fisicamente.

Sentí a Kageyama y a Hinata tensarse a mi lado, pero no estaban mas tensos, que yo...¿que haría si el grupo se entera de la verdad? Definitivamente no quiero que se enteren, no quiero que tengan lastima de mi y mucho menos que Tsukki se entere ¿Que pensaría? No quiero ni imaginarmelo, así que me acerque al profesor y le dije que tenia un compromiso y si no podía hacerlo después. Y aunque el profesor dudo me dejo marcharme, salio escuchando los gritos de Tanaka-san y Noya-san.

Al terminar mi practica me dirigí lentamente a mi casa, haría cualquier cosa por retrasar mi hora de llegada. Pero como quien no quiere la cosa termine llegando a esta, sin hacer ningún ruido entre y me saque los zapatos, planeando subir inmediatamente a mi habitación. Al parecer el universo no esta de mi lado ya que al pasar por por la cocina me encontré solo a mi padre sentado con un platobsobre la mesa y con una mirada de fastidio. Evite mirarlo mas y trate de caminar mas rápido hasta que...

—¿Porque llegas tan tarde Tadashi?

—Le dije a mamá esta mañana que me quedaría practicando mi saqué— respondí mordaz, como si eso me diera un poco mas de distancia de ese hombre.

—Bueno pues mañana no te quedaras a esas estupideces, deberás ayudar mas a tu madre ya que la muy idiota quebró una muñeca hoy.

Soltó como si nada, y mis ojos se agrandaron de tal manera que que solté mi mochila poniéndome rojo de la ira y hacercandome un paso a el.

— ¡¿Que le has echo?!

Su mirada fue de puro fastidio y se levanto de la mesa, solo para recordarme que era mas alto que yo, como lo detestaba.

—Ella simplemente no fue una buena mujer.

Sonrió de lado y fue la gota que rebalsó el vaso. En un ataque rápido de ira me balance contra el y le di un puñetazo rápido en la cara, pero el casi al instante de eso me tomo por ambas muñecas y levantándome del piso, me miro con sorna.

—No me digas que tu también quieres que te rompa la muñeca— apretó en especial mi muñeca izquierda, ganándose un chillido de dolor de mi parte lo que provocó que sonría de nuevo — Pero seria inútil tener a dos inválidos en la casa— hizo una mueca de pensar y luego cambio a una de malicia al ver el cuchillo arriba de la mesa tomándolo y en movimiento rápido me corto superficialmente la palma de la mano. Tube que morderme el interior de para no gritar del dolor, era la primera vez que se salia de sus típicos golpes.

—A ver si aprendes quien eres de una vez en esta casa.

Luego me tiro al piso de la cocina, esto es tan malo, debo parar el sangrado, debo buscar a mi madre, debo hacer mis deberes y preparar mi comidas de mañana, y mas que nada debo responder mi móvil, pero no hago nada solo me quedo en el suelo sollozando hasta que suena el timbre.

¿Cuanto tiempo estube así?

El no contesta así que ya no esta, y mi madre debe de estar durmiendo, no quería ver a nadie pero aun así me levante y abrí la puerta, sorprendido por lo que veía y como autoreflejo guarde mi mano tras mi espalda mientras le sonreía a mi vicitante.

—Yameguchi se que debería haberte avisado pero no contestabas mis mensajes.

Me miro y luego fruncio el seno.

Debo tener toda la cara llena de lágrimas, tonto, tonto.

—Lo siento Tsukki es que no tenia batería y me había olvidado de él— le Sonreí.

Otra mentira, que bien.

Parecia que no me iba a creer pero aún así siguió hablando.

—Necesito mi cuaderno de apuntes...

Me seguía escudriñando con la mirada.

Esta sospechando, es malo pero solo sonrie.

Me doy la vuelta arrimando la puerta y tomo el cuaderno de mi mochila con mi mano sana.

Que suerte que era la derecha

Y volví para tenderle el cuaderno a Tsukki.

—Gracias Tsukki me fue de ayuda— le Sonreí implorando a que se valla de una vez, solo quería bañarme y dormir. Tomo lentamente el cuaderno y luego arrugo mas el seño mirando a mis pies.

—¿Eso es sangre?

Mierda

—¿Que haces en mi casa niño?

Doble mierda

Mi padre miraba a Tsukishima con un disgusto que no disimulaba, y el solo pudo sorprenderse por el tono de las palabras de aquel hombre que aparentemente es mi progenitor, que solo lo hizo a un lado y me miro con asco...

Lo sabia, lo sabia...¡¿como diablos lo sabia?! El sabe que Tsukki a mi me...

—Ya es tarde niño vete a tu casa.

Acto seguido le cerro la puerta en la cara y yo solo podía temblar por el shock. El solo se apresuró a taparme la boca y susurrarme de manera escalofriante al oído las palabras que mas me habían asustado en toda mi vida:

—Si querías que te den por el culo solo debías pedirlo Tadashi...

Sollozaba, era lo único que podía hacer. Luego de eso esa noche fue muy larga.