Yamaguchi POV

La mire incrédulo mientras sostenía mi mejilla. Nunca creí que un golpe en esa zona dolería tanto. Pero al parecer lo que más me dolía era el corazón. Era como si la persona a la que más confianza le tienes en el mundo te apuñalara por la espalda, y poco importa que no pueda ver bien la realidad, poco importa el por qué… a estas altura ya todo me importa poco.

Mire el suelo pensando en alguna forma de salir de esta situación. Si algo no me convenía, era vivir con dos enemigos en casa. Mordí mi labio para no ponerme nervioso hasta que recordé eso. Esa maldita enfermedad podría, al fin, servirme de algo. Cerré mis puños al sentir el coraje que me inundaba al aferrarme a eso, pero era lo más fiable en estos momentos.

— ¿De qué hablas Mamá? No sé a qué te refieres – Le mostré una sonrisa forzada, ya que todo mi estómago se comprimía horriblemente al pronunciar aquello – No sé qué te sucede – Espere que reaccione a eso, pero solo frunció mas el ceño.

Dios si no la engaño mi vida se volverá un infierno, pensé.

— Tal vez solo tuviste un mal sueñ… –

— ¡No fue así!... y no trates de engañarme Tadashi… sé muy bien que te acostaste con tu padre – Me quede de piedra, esto de verdad tenía que ser una broma. No podía ser que mi madre de verdad haya llegado a esa conclusión. Sentía mi estómago encogerse horriblemente y la parte de atrás de la cabeza me palpitaba – Yo podría esperarlo de cualquier persona menos de ti hijo – decía mientras sollozaba y se sentaba en una silla que estaba en la cocina.

Yo solo me quede mirando mis zapatos sin saber que se suponía que debía hacer ahora. Me zumbaban los oídos y mis manos temblaban. Fingir demencia es lo único que quedaba. – Yo de verdad no sé de qué hablas mamá, ayer estuve en cama desde que volví de la escuela – Sonreí triste y me arrodille en frente de ella suspirado – Tu y yo sabemos que Papá es incapaz de engañarte – Trate de que no se me notara la repulsión que sentía al decir aquello.

Su sollozo empezó a disminuir hasta casi terminar. Me miro arrepentida y me abrazo por los hombros. Correspondí su abrazo y deje que se desahogara en un nuevo llanto. Seguro que estaba arrepentida por lo sucedido, suspire cansino mirando el reloj de la cocina. Casi treinta minutos llevábamos en esto. Empiezo a separarme, a lo que ella me mira tranquila y me toma de los cachetes haciendo que de seguro tenga alguna mueca rara.

— Hoy tus pecas están más bonitas, hijo –

Lo dudo

Le sonreí solo para complacerla y me dirigí hacia el refrigerador sacando la leche, dispuesto a tener un pequeño desayuno antes de ir a desplomarme a mi habitación.

— Perdón por lo de recién Tadashi, no sé qué me paso, de seguro fue un mal sueño – Yo también quisiera que fuese un mal sueño. Pero no me queda otra que arreglarme con lo que tengo. Me senté en la mesa con mi vaso de leche y mi insípido pan. A lo que mi madre se levantó e intento tomar la escoba, tonta costumbre de limpiar cada vez que se equivoca. La miro de reojo observando como hace una mueca de dolor. Es ahí cuando recuerdo que ella tenía la muñeca fracturada.

— Deberíamos ir al médico para que te revisen – La mire preocupado esperando que no se negara. Para mi suerte no lo hizo solo asintió y dijo que iba a ir por los documentos.

Decidí subir a cambiarme para acompañarla, pero al levantarme sentí toda la tención de mis músculos. De seguro era por estar arrodillado mucho tiempo y los nervios no me dejaron sentirlo. Suspire otra vez y trate de moverme de la forma menos dolorosa. Al terminar de cambiarme baje y me encontré con mi madre ya preparada y lista para salir. Metí el celular en mi bolsillo, el cual estaba apagado o posiblemente sin batería, junto con las llaves.

Al salir comencé a hablar con mi madre de distintos temas, aunque me dolía en el alma todo lo que sucedió, sentía que no podía culparla, después de todo ella no pidió enfermarse con ese sujeto. Me perdí en mis pensamientos ignorando completamente a mi madre hasta que ella me tomo del brazo para frenarme, a lo que yo la mire.

— ¿Me escuchaste Tadashi-kun? – Yo la mire desconcertado. No la verdad no tenía idea de lo que acaba de decir. Pareció comprender mi expresión ya que suspiro y negó leve con la cabeza – Te pregunte si ya tienes alguien que te guste –

De seguro me puse rojo como un tomate al no poder evitar pensar en Tsukki, solo tartamudee y mire hacia otro lado sin responder su pregunta. Notando que ya habíamos llegado al hospital. Deje que mi madre hablara con la recepcionista y yo me fui a sentar a los bancos que habían cerca. Sentía que cada movimiento empeoraba mi estado. Mi madre volvió con una sonrisa y dos papeles en su mano.

— Saque turno para ti también, tal vez puedan recetarte algo para los mareos – La mire horrorizado aunque después de pensarlo un poco talvez solo me harían unas preguntas al azar y me recomienden aspirinas, era lo lógico.

— Yamaguchi Tadashi presentarse en el consultorio tres por favor – Escuche decir por el altavoz, a lo cual me levante y le sonreí a mi madre, recibiendo una sonrisa más segura de su parte. Ahora que lo pienso siempre venimos al mismo hospital, acaso nadie sospecha nada o es normal algunas familias se golpeen por "accidente" cada mes. Suspire tocando la puerta y esperando respuesta.

— Adelante – Oí decir, seguramente al médico.

— Con permiso – Entre algo inseguro, cerrando la puerta tras de mí. El medico se encontraba algo serio y se sorprendió mucho al verme.

— Oh Yamaguchi-kun tanto tiempo sin verte – Lo mire confundido sin entender a qué se refería – Creo que ya te has olvidado de mí – Hizo una pausa para reírse un poco. Este doctor parecía extraño pero no parecía mala persona – No me sorprende ya que han pasado casi tres años desde la última vez que nos vimos —

— Acaso usted fue – Me quede sorprendido al reconocerlo – Usted fue quien me atendió cuando sucedió el incidente con la botella – sonreí feliz por haberlo recordado. Su cara se ensombreció al escucharme. Y yo me asuste un poco ante eso.

— ¿No es raro decirle incidente cuando fue un acto puramente intencional? – Mi corazón se paralizo al oírlo pero al instante volvió a sonreír – Será mejor que si vamos a hablar me presente, soy el doctor Endou – me estiro la mano y yo camine los pasos que me faltaban para estrechárselas, aunque al hacerlo una sensación de asco me recorrió el brazo, trate de ignorarla aunque de seguro hice alguna mueca – Veras yo soy amigo de tu hermana Misaki y estoy al tanto de toda la situación de la familia – lo mire sorprendido mientras una ola de pánico se apoderaba de mí.

¿Alguien sabía lo que le pasaba a mi familia? ¿Mi hermana le había contado a un extraño? ¿Qué se supone sabia? ¿Y si solo sentía lastima de nosotros? ¿O quería aprovecharse de la situación?

Mi mente quedo paraliza pero volvió a funcionar en cuanto el me sonrió con confianza, como si toda fuera a estar bien. Agudice la vista, dispuesto a despotricar en su contra, pero lo pensé mejor y solo hice una pregunta.

— ¿Misaki-chan? – Mi voz salió demasiado suave, tanto que hasta a mí me sorprendió que me haya oído.

— ¿Eh? ¿Tú no sabes nada? – Incline la cabeza tratando de pensar y luego negué – Bueno… creo que te lo debo contar – Me hizo señas para que me sentara, luego junto sus manos debajo del mentón y apoyo los codos en el escritorio – Veras ella me tenía mucha confianza ya que siempre que venía aquí yo la atendía, tarde o temprano me di cuenta de lo que le sucedía y al preguntarle no le quedó otra que contarme – Suspiro lento a lo que yo me encogí en el asiento – Al parecer no tenían forma ni dinero como para llevar un trámite de esa escala, a lo que yo me ofrecí a ayudarlos, aunque lo único que puedo hacer es mostrar como evidencia los archivos médicos de ustedes además de mi propia declaración –

Me sorprendí por lo que me decía, este hombre nos iba a ser de mucha ayuda y de seguro con todo lo que había archivado sería muy tonto decir que todos son "accidentes". Suspire más tranquilo y sonreí de manera amigable al especialista que tenía en frente.

— Le agradezco por todo lo que hace por nosotros Dr. Endou-san –

— Mi trabajo es ayudar a la gente Tadashi-kun –Me sonrió relajado al notar la mejora en mi actitud – Bueno sigamos con la consulta, que te trae aquí –

Mi sonrisa se desvaneció al recordar que fui al médico por unos "mareos". Sentí Como me comenzaban a dar arcadas al pensar lo que estaba por decir. Pero si mi hermana confiaba en esta persona, yo también lo haría. Mis manos comenzaron a sudar frio mientras yo trataba de recuperar el aliento que se me había escapado al oír sus palabras. Cuando conseguí el oxígeno necesario trate de hablar, pero solo conseguí boquear como un pez fuera del agua. Se levantó de su asiento y trato de calmarme poniendo una mano en mi hombro lo cual logro que de un respingo y me encogiera del asco que me produjo el simple toque, aún mayor que la última vez. Tome un par de bocanadas de aire y cuando me sentí listo, baje la mirada hacia mis piernas notando que mis manos estaban aferradas a mis pantalones, arrugándolos.

— B-bueno… yo... a mi… – cerré los ojos con fuera apretando aún más mis puños – Su-sufrí una violación – mi garganta aun retumbaba como si hubiera gritado por mucho tiempo, sentía la espalda fría y que el suelo se movía. Pero aun así mi interior se sentía tan liviano, como si se hubiese desatado de ese horrible peso. Levante la mirada hasta encontrarme con la cara del doctor, la cual parecía entre horrorizada y apenada.

— Yo… lo siento – Alce los hombros para restarle importancia, es que tenía razón, su trabajo era ayudar y para ayudar hay que preguntar cuál es el problema – Bueno la forma de proceder a partir de ahora es un poco más complicada – empezó a decir mientras se acercaba a un armario – Necesito que tu madre firme uno papeles que nos permitan hacerte una análisis y así sacar tener registros de los daños y… – Se paró en frente de mi con un gesto serio, el cual hizo que me siente recto en la silla – Debo hacer unas cuantas preguntas incomodas Tadashi — Sonrió apenado, me sorprendió bastante que un doctor pudiera hacer ese tipo de expresión, yo solo asentí y volví a encogerme en la silla. Tomo una libreta y una lapicera y comenzó a anotar – ¿Puedes decirme hace cuánto tiempo sucedió? –

Mordí mi labio inferior y trate de hacer cálculos mentales, tarde más de lo que se supone, pero él no me apuro en ningún momento. Me limite a responder con voz baja sin levantar la vista del suelo.

— Hace no más de doce horas –

Frunció el ceño y anoto, seguramente, lo que dije.

— ¿El uso fuerza física o te sometió de manera psicológica o a través de drogas? –

— Fuerza física… –

— ¿Dejo alguna marca visible como un hematoma o algo por el estilo? –

— Si –

— El…. ¿Eyaculo adentro? –

Me sonroje de vergüenza ante aquello, era tan denigrante que quería que me trague la tierra, pero de seguro me escupiría del asco. Tosí un poco al por la sorpresa, asintiendo sin levantar la vista.

— De seguro esto es muy traumático para ti, pero aun debo hacerte el chequeo genera y luego de eso recoger muestras biológicas, yo hablare con tu madre así que no te preocupes por eso – dijo tomando algunos papeles – Necesito que te pongas la bata y mientras yo salgo… Ah y no te preocupes todo estará bien – Me sonrió tan cálidamente que logro tranquilizarme un poco.

Me quede sentado, hasta que logre calmarme casi completamente y me levante para sacarme la ropa rápido y ponerme la bata, aunque como no sabía si sacarme la ropa interior me la deje puesta y me recosté en la camilla. Mire el techo y me pregunte si todo lo que pasaba era real.

Es obvio que lo es, si no ya habría despertado.

Cuando escuche la puerta el doctor entraba acompañado de una enfermera que sonreía cálidamente.

— Hola Tadashi-kun soy la enfermera Mizuki y estoy aquí para que ayudarte en este procedimiento –

Mire intrigado al Doctor, sin entender a que se refería la mujer.

— Se nota que estas muy nervioso, y ya que de seguro no puedes traer a una persona de confianza pensé que tener a al menos una mujer durante el proceso te podría ayudar –

— Estar nervioso está bien Tadashi-kun – Se acercó y me toco el hombro, al contrario de lo que creí no sentí asco y eso me hizo sentir un poco más seguro.

Vi como el Endou-san anotaba algo en la libreta y la dejaba de lado.

– Bien, necesito que te recuestes y te quites la bata, no te hare nada, soy un profesional – Lo mire algo desconfiado pero a hice lo que me dijo. Escuche el silencio de su parte y luego me mire el abdomen desnudo. Ya veo porque evite hacerlo en todo este tiempo – Responde a medida que te pregunto ¿sí? –

La enfermera me tomo la mano para transmitirme confianza, a lo que yo suspire resignado.

— Si –

Comenzó a preguntarme con el mayor tacto posible como hizo las marcas de mis muñecas, mi torso y mis piernas, anotando todo. Luego fuel la parte difícil de "Recoger Muestras Biológicas", en donde tuve que sacarme la ropa interior para que pueda proceder, pero por suerte la enferma me contuvo y me abrazo luego de que ya había terminado. Ni siquiera me había dado cuenta de que había sollozado la mayoría del tiempo ni de que estaba temblando completamente. El doctor dijo que eran los nervios post-trauma.

La enfermera me dio una manta y se quedó a mi lado sin decir nada, era un poco reconfortante pero aun así seguía incómodo. Luego se despidió diciendo que tenía que seguir trabajando, yo le sonreí y agradecí por su ayuda. Me recosté planeando esperar y luego se me ocurrió que debería llamar a mis hermanas. Después de todo tal vez ahora con esto sería más fácil de proceder, aunque me duela admitirlo, ellas tendrían que volver aquí si planean llevar esto a la justicia, después de todo ellas ya no tienen quince años. Me levante buscando mi celular, agradeciendo a dios que solo este apagado. Marque rápidamente el número de mi hermana mayor y aguarde hasta que atendiera.

— ¿Tadashi-kun? – Su voz se oía entre sorprendida y preocupada. Yo suspire de alivio al oírla.

— Si Misaki one-san, llamaba para contarte lo que ocurrió – trate de hablar calmado, ya que si no lo hacia así de seguro se asustaría.

— No hace falta, Endou-san ya me llamo y me informo de la situación, nosotras ya nos estamos preparando para ir, aunque nos tomara una semana – Me Sorprendí al saber aquello, pero luego me alivie al saber que el Doctor no mentía y si nos quería ayudar – ¿Tu cómo te encuentras Tadashi?... O espera no respondas… pronto estaremos ahí y ya verás que todo ese infierno se acabara… Te lo prometo –

Una agradable sensación se depositó en mi estómago al oír que al fin había un freno para aquel problema denominado 'padre'. Sonreí feliz de que la vida al fin se demuestre tan buena conmigo.

— ¡Gracias one-san! – Exclame entusiasmado.

— Te equivocas Tadashi-kun… perdóname por no haber hecho algo antes – Podía escuchar la frustración y el dolor que sentía mi hermana. Mi entusiasmo se fue al traste al darme cuenta de la situación, jamás podría olvidarme de lo que sucedió anoche. Y solo había un culpable, y debía pagar por todo.

— Tú no podrías haberlo anticipado one-san, pero estaré bien si logramos que el este encerrado –

— Eso está casi arreglado, tu recupérate y yo arreglare las cosas por aquí… nos mantendremos en contacto – reí bajito al oír su determinación. Misaki era la única que podía ser así de efusiva.

— Entonces adiós –

— Hablamos luego – Corto la llamada y al instante empezó a vibrarme el celular, atendí sin pensar creyendo que era mi hermana de nuevo.

— ¿Qué sucede one-san olvidaste decirme algo? – hable algo cansado, ya que solía pasar a menudo.

— ¿Yamaguchi? ¿Dónde estás? – La vos que escuche a través del parlante me dejo estupefacto. ¿Tsukki? ¿Para qué me llamaría? No tiene mucho sentido.

— ¿Tsukki? ¿Sucede algo? No estoy en casa – trate de sonar normal pero los nervios se hacían presentes en mi voz.

— Eso ya lo sé, fui a tu casa a dejarte la tarea y no había nadie… se supone que si te sientes mal te quedas descansando – Hablo algo cansado. En una parte tenía razón pero en la otra…

— Lo siento Tsukki, estoy en el hospital ahora y…–

— ¿Hospital? ¿Es algo grabe? – Su voz sonaba preocupada – Dime en cual estas, iré a verte –

— No Tsukki no es nada grabe no hace falta que te molestes en…– En ese momento entro mi doctor interrumpiendo mi charla.

—Tadashi, ya tengo el papeleo listo y tengo la lista de medicamentos ah y añadí un par de calmantes para tus nervios – Palidecí al notar lo que había dicho.

— ¿Calmantes? Yamaguchi voy para allá – Afirmo mi amigo de la infancia, a lo cual solo pude gemir y gritar lo primero que se me cruzo por la cabeza.

— No hace falta que vengas – Y luego corte. Estaba respirando con dificultad y el doctor mi miro algo contrariado.

— Puedes irte a casa, en la receta esta todo, solo no debes esforzarte físicamente esta semana – Suspire y le di el adiós mental a la práctica de saque y un hola a una posible futura conversación incomoda con Tsukki.

¿Que acaso al universo le gusta hacerme infeliz?… lo más triste es que yo sabía la respuesta a esa pregunta.


No tengo perdon de dios lo se...pero tuve problemas varios, y bueeee...no los voy a aburrir con mis problemas.

Ah y les agradeceria a las personas que se habian postulado como posibles betas que me dejar un MP para que nos pongamos en contacto... y si me odian yo no a ustedes...

a los que siguen esto aun...les agradezco... MUCHO

nos leemos...espero que pronto...