Zero Kiryuu lanzó su pastillero, todavía molesto por lo que acababa de ver. ¿Cómo podía ella, un humano, estar al lado de esos asquerosos vampiros nobles y el sangre-pura? Lanzó un golpe a la pared y luego se dio cuenta de que la opresión que sintió hacia momentos en su cabeza ya no estaba. Pensó en ello más detenidamente. Era como una onda intrusiva, tratando de adentrarse en su mente.
Intrusión...mente...¡carajo! ¡Habían tratado de leerle el pensamiento! Pensó rápidamente, ¿quién había sido?. Cross estaba descartado. Por más que su aura se pareciera a la de un vampiro, no era capaz de hacer eso.
Kuran estaba fuera también. En todos los años que llevaba de conocerlo, jamás lo había intentado ni una vez, y comenzar a hacer algo por puro impulso no era precisamente su estilo de dictador-en-potencia.
Entonces solo quedaban las nuevas sanguijuelas, ahora la cuestión era ¿cuál de ellas?
El sangre-pura estaba concentrado en su conversación con Cross. La castaña parecida a un duendecillo y el vampiro lleno de cicatrices* estaban metidos en su mundo paralelo mientras que la otra vampiresa estaba cuidando que el fortachón no rompiera nada de un momento a otro...así qué sólo quedaban la mujer y el novio de la humana.
Al recrear en su cabeza la escena, su instinto salió a relucir. Fue el novio de la humana. Eso explicaba que de pronto, se hubiera tensado y llevado posesivamente a la chica hacia él.
Sonrío. Era increíble que ese engendro tratara de hacer algo así con él, un cazador. La sangre que corría por sus venas, lo protegía de cualquier intento de penetrar en su interior. Apenas cumplir cinco años, los hijos de los clanes destinados a ser combatientes, se les realizaba un ritual antiguo piara proteger sus mentes, lo que evitaba a la larga que los vampiros con esta habilidad no descubrieran sus presencias a a hora de una emboscada, o algo que pudiera comprometer los secretos de los cazadores.
Se permitió a sí mismo una sonrisa bastante inusual, que delataba arrogancia y victoria, por el simple hecho de tener el derecho a ambas.
Si ese idiota de Cullen pensaba que él era una pieza fácil de mover, se iba a llevar unas cuantas sorpresas...y de paso, podía enseñarle a Kuran una lección.
Con esto en mente, se metió a su habitación, sin prestarle demasiada atención al hecho de llevar quince minutos pensando en los extranjeros, y la ligera molestia que sintió por la falta de personalidad aparente que delataba en el comportamiento de la muchacha castaña.
Se volvió a decir que era por la antinaturalidad de una humana que órbitaba alrededor de un vampiro como la Tierra órbita el Sol. Trató de no hacer comparaciones a Yuuki con Kuran y finalmente, decidió alistarse para dormir.
La verdad sea dicha, él podía ir cuando quisiera a la casa del Director, pero ver a Yuuki rememorar cada minuto pasado junto a Kaname Kuran no era su concepto de una velada interesante.
Se tiró a su cama con calma, y por primera vez en años, unos ojos castaños que no eran los de Yuuki inundaron sus pensamientos hasta a después de la inconsciencia.
Isabella Swan no durmió esa noche. Su mente, era todo un hervidero de preguntas y sensaciones que esta vez, nada tenía que ver con Edward.
Unos ojos violeta, se metían bajo sus párpados, leyendo claramente hasta el último secreto de su alma.
Sabía que eso no debía ser. Ella amaba a Edward. Edward, la amaba. Cualquier cosa en este mundo fuera de esa ecuación, sencillamente no tenía validez, punto.
Se lo repitió una y otra y otra vez, pero cuando por fin logró que esa terca parte de sí misma dejara de mostrarle el rostro inmaculado de Zero Kiryuu, era de día y ella tenía que asistir a las clases.
Se alistó con todas las ganas de una persona trasnochada ( ósea, se arrastró por la habitación hasta quedar medianamente presentable) y, al abrir la puerta, el rostro preocupado de Alice la recibió con ansiedad.
Bella esperó, mientras su amiga bajaba la mano con la que iba a tocar la puerta y se le echaba encima gritando "¡Bella! Que bueno que estas bien!" Luego de darse cuenta de que la efusividad había sudo demasiado extrema incluso para ella, Alice se separó con una risilla nerviosa y paso a hacerle una segunda inspección a Bella, solo para asegurarse de que no había pasado lo que ella vio...al menos, no por esa noche.
Había visto a Bella, besando como si le fuera la vida en ello al Cazador de vampiros, y había visto también, como en medio del frenesí, este tomaba de su sangre hasta casi drenaría, dejándola con dos enormes y obvias marcas en el cuello y una gran, gran palidez.
A penas tuvo la visión, tuvo que salir corriendo a súper velocidad de allí, para evitar que Edward pudiera verlo en su mente y ocurriera una tragedia. Los vampiros, sólo tomaban un único compañero, y si le sumabas a esto que Bella era la "tua cantante" de su hermano...Ed ni siquiera iba a pensarlo, le destrozaría horriblemente al sentirse traicionado, acabaría con ese Cazador y ellos tendrían que largarse de allí con la Asociación respirando sobre sus cabezas.
Bien, había un hecho innegable. El cazador la deseaba y al parecer, Bella lamentablemente no le era indiferente.
Alice la miró solemne, mientras la tomaba por los brazos.
—Mi hermano te ama Bella, en verdad, es así.
Le dijo, y dio la vuelta, antes de que el resto de los Vampiros viniera por ella, acusándola de violar las reglas del dormitorio de la Luna.
Bella se quedó allí, con un amargo sabor en la boca, consciente de la verdad de esas palabras, y de que ella pasó toda la noche traicionándolo*, dejando sus pensamientos irse a los brazos de otro hombre.
Suspiró cansada. Ese día iba a ser muy, muy largo.
* Ese es Jasper. Ya saben, el cuento de María...
* Si, puede parecer exagerado, pero esa es mi impresión de Isabella con respecto a Edward: le ama enfermizamente. Además, no puede enamorarse de Zero de ayer a hoy, sería muy OoC...por lo menos, digamos que ya se llamaron la atención.
N/A: la verdad, voy a continuar esta historia por compromiso, ya que no pensé que iba a gustar tanto a las personas. Mi "amor" por Mayer decayó cuando me di cuenta de que todos los personajes masculinos tienen nombres similares, y mi "amor" por Hino está por los suelos gracias al catastrófico final de VK.
Así que chicas, respecto al nombre del doctor Cullen, pronto lo arreglaré y respecto al asunto de la Sangre Pura...tómenlo como un AU, o una licencia de autor.
