-Estoy aburrida… - Ex-Princesa de Kouka, Descendiente del Dragón Rojo: Mae Ania, 18 años, sobrenombre: Efreet, Hiryuu, Princesa. – Demasiado aburrida… - Ania estaba jugando con una vara. – ¡Si no hago algo pronto moriré de aburrimiento! –
-Podrías ayudarme, ¿sabes? – Yoon la miró.
-No, gracias… Ya estoy bien. – Ania sonrió nerviosa, luego notó que Shin-ah estaba demasiado quieto. - ¿Estás aburrido también, verdad Shin-ah? – El peliazul asintió. – Ya veo… - La joven pelirroja saltó de repente. - ¡Ya sé! Oye, Shin-ah ¿jugamos a las escondidas? –
-¿Escondidas? – Ex-aldeano de la aldea del Dragón Azul: Shin-ah, 18 años, sobrenombre: "Dragón Azul", "Enmascarado".
-¡Sí! Uno de nosotros se esconde mientras el otro cuenta hasta 10, una vez que termina de contar esa persona busca a la otra, ¿te parece? –
-Ya no eres una niña, Ania. – Hak la miró. – Deberías comportarte, señorita. –
-¡Tú cállate! – Ania hizo un puchero. – Yo nunca jugué con nadie en mi infancia… Y Shin-ah tampoco, ¡así que jugaremos juntos! ¿Te parece bien a ti, verdad? –
Shin-ah asintió.
-¡Yo también jugaré, Princesa! – Ex-aldeano de la aldea del Dragón Blanco: Ki-Ja, 20 años, sobrenombre: "Dragón Blanco", "Víbora Albina" (por Hak).
-No. – Ania lo miró. – Esto será un reto entre los Dragones Rojo y Azul para probar el poder de los ojos de Shin-ah. –
Shin-ah se asustó y comenzó a negar frenéticamente con la cabeza.
-¡No matarás a nadie, idiota! ¡Me refiero a tu vista de larga distancia! – Exclamó.
Shin-ah suspiró aliviado.
-Bueno, ¡comencemos! -
Akai Doragon no Matsuei Especial 1: "Valentine's Day"
Capítulo 3: "Escondidas en el Bosque: Shin-ah & Ania"
-Contarás tu primero, Shin-ah. – Ania lo miró. – Ki-Ja se encargará de que no espíes hacia donde me escondí, ¿de acuerdo? – El peliazul asintió. – Bueno, ¡cuenta! –
-1…2…3… - Mientras Shin-ah contaba con sus ojos cerrados y cubiertos por las manos de Ki-Ja, la pelirroja salió corriendo a esconderse. – 4…5…6… -
-¡Bien! Aquí le será difícil encontrarme. – Ania estaba escondida en una de las ramas de un árbol.
-7…8…9…10. – Shin-ah abrió los ojos. – Allá voy. – El joven comenzó a buscarla.
-Shin-ah idiota, jamás me encontrará si no mira hacia arriba. –
Un crujido se escuchó en ese instante: la rama se había quebrado por el peso de la joven y esta cayó con gran velocidad hacia el suelo, para su mala suerte cayó justamente en un pozo algo profundo.
–Ouch… ¿Eh? – La joven abrió los ojos y miró en qué tipo de sitio estaba. - ¡¿Qué?! – La joven trató de salir, pero no pudo. – Esto es inútil… Si era casi imposible que Shin-ah me encontrara arriba de un árbol…. ¡Que me encuentre en este pozo es definitivamente imposible! ¿Qué voy a hacer? Me alejé lo suficiente de ellos que incluso si grito no me escucharán… ¡Maldición! –
-Tres Horas Después-
-¿No está? – Ki-Ja miró sorprendido a Shin-ah, quien negó con la cabeza.
-La busqué por todo el bosque, pero no está. – El peliazul miró al Dragón Blanco.
-Esto es malo… ¿Y si le pasó algo? ¿Qué debo hacer? – El pánico invadió al peligris, pero Shin-ah lo golpeó en la cabeza. - ¡Ouch! ¡¿Por qué hiciste eso?! –
-Ania me dijo que te golpeara cuando entraras en pánico. –
-Ella sabía que pasaría eso ¿verdad? – Ki-Ja miró al chico peliazul, quien asintió. – Ania-hime es algo irritante a veces… -
-Iré a buscarla de nuevo. – Shin-ah se dio la vuelta y regresó al bosque.
-¡Yo también la buscaré! – Ki-Ja se dirigió a otro lado en busca de Ania.
-Tengo hambre… - El estómago de la pelirroja comenzaba a gruñir con gran fuerza. – Debí comer algo antes de jugar… ¡Y justamente hoy comeríamos estofado! – Ania continuó con sus pucheros. - ¡Ya estoy harta! ¡¿Por qué ninguno de los Dragones tiene un oído de largo alcance?! -
Por otro lado, Shin-ah se encontraba caminando por el interior del bosque buscando por todos lados a Ania, estaba un poco cansado pero no cesó en su búsqueda, en el fondo de su corazón sentía que la culpa era de él: en primera por haber acepto a jugar con ella, en segundo por haberla perdido de vista y en tercera por ser incapaz de encontrarla. El peliazul continuó su camino siendo atraído por unos ruidos raros que se oían a la distancia, conforme se acercaba dichos sonidos se hacían más y más claros hasta que los reconoció…
-¡SHIN-AH~! – Exclamó Ania completamente frustrada y asustada.
-¿Ania? – Se cuestionó, pero inmediatamente corrió hacia el pozo de donde provenían los ruidos. - ¡Ania! –
-¿Shi…Shin-ah…? – Murmuró reconociéndolo al instante. - ¡Oh, mi Shin-ah! ¡Al fin viniste por mí! –
Shin-ah asintió y buscó algo con qué ayudarla a salir, cortó con su espada una rama del árbol más cercano y bajó hacia ella, Ania rápidamente la tomó con fuerza para trepar con la ayuda del peliazul, una vez salió por completo se sentó al lado del Dragón Azul mientras jadeaba tratando de recuperar el aliento.
-¿Estás bien? – Preguntó Shin-ah mirándola.
-Shin-ah… - Murmuró mirándolo mientras sus ojos se inundaban de lágrimas. - ¡Shin-ah! – Exclamó saltando hacia él llorando, aferrándose a su cintura con fuerza.
-¿Ania? – Preguntó confundido ante su acción repentina. - ¿Por qué lloras? –
-¡Estaba aterrada! ¡Tenía mucho miedo! – Exclamó entre sollozos continuando su llanto como si de un niño asustado se tratase.
Shin-ah se quedó en silencio unos segundos y poco después comenzó a revisar con cuidado a Ania: su ropa estaba un poco rasgada y aterrada por la caída, su piel tenía pequeños rasguños y moretones que se ameritaban a lo mismo, su cabello estaba un poco desordenado y estaba llena de tierra también. El peliazul suspiró ligeramente y la abrazó, duraron así en silencio algunos minutos hasta que finalmente la pelirroja se calmó.
-¿Estás mejor? – Preguntó soltándola.
Ania asintió lentamente mientras sollozaba ligeramente. – S-Sí, gracias. – Dijo un poco avergonzada.
Shin-ah sonrió levemente levantando su mirada percatándose de que había oscurecido y las estrellas relucían con elegancia en el cielo nocturno, la Luna llena estaba en su máximo esplendor y los iluminaba a ellos ya que se encontraban justo en el centro del claro de aquél bosque. Shin-ah regresó su mirada a Ania, quien tenía una mirada de inocencia mientras observaba la Luna, el peliazul se sonrojó ligeramente al revisarla por completo nuevamente, grabando cada curva del cuerpo de la pelirroja en su mente.
Por un momento perdió la razón y se sacó la máscara para observarla con más claridad, ¿o acaso solo deseaba que ella se perdiera en sus ojos tal como él estaba ahora? Su acción llamó a atención de Ania, quien inmediatamente se quedó extasiada mirando fijamente los ojos dorados de Shin-ah que resplandecían con hermosura bajo la clara luz de la Luna, en un impulso la pelirroja puso su mano en la mejilla derecha del chico, ganándose la mirada fija de su compañero.
-Tenía razón… - Dijo con una voz suave sin despegar su mirada de los ojos de Shin-ah. – Son realmente bellos. – Finalizó con una sonrisa dulce.
Ambos se quedaron mirando fijamente los ojos del otro, clavando los sentimientos que tenían en sus corazones solamente con la mirada, las palabras sobraban en ese momento… Shin-ah acarició lentamente el rostro de Ania con su mano sin dejar de verla, la Luz que radiaba la Luna y las estrellas sobre ellos hacían que el cabello rojo de la chica adquiriera un color violáceo que brillaba con intensidad al igual que sus ojos, la pelirroja también admiraba como el cabello azulado de Shin-ah resplandecía con elegancia al igual que sus ojos dorados.
Ambos se sonrojaron momentáneamente sin darse cuenta y se acercaron lentamente el uno al otro, acortando la poca distancia entre ellos para que sus labios se rozaran y terminaran unidos en un dulce beso…Shin-ah abrazó a Ania de la cintura y ella correspondió tomándolo de los hombros mientras profundizaban el beso. Pasaron algunos minutos para que el aire comenzara a faltarle a ambos y se separaran, volviendo a mirarse a los ojos en silencio.
-Ania, yo… - Dijo Shin-ah tratando de expresar lo que llevaba sintiendo desde tiempo atrás.
-¡Oígan! – El grito de Yona rompió la burbuja en la que ambos se encontraban, asustándolos repentinamente y haciéndolos voltear hacia ellos por impulso.
-¡Shin-ah, Ania! – Exclamó Yoon llegando junto a Yona y los demás.
-Al fin los encontramos. – Dijo Hak llegando tranquilamente detrás de los dos menores.
-Chicos… - Murmuró Ania aún desubicada de todo.
-¡ANIA-HIME! – Exclamó Ki-Ja llegando a toda prisa a revisarla. - ¡Está herida! ¡¿Qué le pasó?! –
-E-Estoy bien, Ki-Ja… - Murmuró zafándose disimuladamente del peligris. – No tienes que preocuparte. –
-¿Exactamente qué pasó contigo? – Preguntó Yoon en un tono de regaño.
-Estaba escondiéndome en un árbol cuando la rama se quebró y caí en un pozo. – Explicó la pelirroja mirando al castaño.
-¿Y por qué simplemente no saliste? – Dijo Hak mirándola.
-¿Crees que no lo intenté? – Preguntó ofendida por la pregunta de Hak. – Era demasiado profundo que no pude. –
-Que fastidio. – Dijo Yoon cruzando los brazos. – Menos mal que Shin-ah te encontró. –
-Es cierto… - Dijo Ania confundida. - ¿Cómo nos encontraron? –
-La Víbora Albina olfateó al enmascarado. – Explicó Hak apuntando a Ki-Ja.
-¡No soy una Víbora Albina! – Exclamó Ki-Ja irritado. - ¡Y tampoco lo olfatee! – Replicó nuevamente.
-Ya, ya. – Dijo Ania calmándolo.
-Bueno, regresemos que es muy tarde. – Dijo Yoon dándose la vuelta.
-De acuerdo. – Dijo Ania levantándose junto a Shin-ah, revisó rápidamente el lugar y ladeó un poco la cabeza. – ¿Y Jae-Ha? –
-Lo dejamos cuidando la tienda. – Respondió Yona con una sonrisa.
-Ah, ya veo. – Dijo Ania. – Entonces está bien. –
-Andando. – Dijo Hak comenzando a caminar.
Todos emprendieron el camino de regreso a la tienda, todos excepto uno…Shin-ah se quedó donde mismo tratando de comprender la situación que había pasado minutos antes de que los chicos llegaran, en su confusión dirigió su mirada a la Luna nuevamente.
-¿Debí decirlo? – Se preguntó a sí mismo sin apartar su mirada de la Luna. - ¿Es lo correcto? – Repitió como si esperase una respuesta. – Pero ella es Hiryuu, ¿está bien todo de igual forma? – Se cuestionó como si alguien pudiese escucharlo, alguien que NO fuera sus acompañantes. – De igual manera…ella ama a Hakuryuu ¿verdad? – Dijo con un poco de melancolía en sus palabras.
-¡Shin-ah, date prisa! – Exclamó Yona a lo lejos haciéndole señas de que fuera.
Shin-ah miró a Yona y solamente asintió, dirigió una última mirada a la Luna y sonrió ligeramente.
-Protegeré su sonrisa. – Dijo colocándose nuevamente su máscara para emprender camino y alcanzar a sus amigos.
Sin duda ese sería un momento que nunca olvidaría…un momento surgido de un pequeño juego de escondidas en el bosque…
-CONTINUARA-
¡Yahallo! xHimemikoYuki aquí~
Y después de casi un año al fin terminé el capítulo 3 de esta cosa XDDD curiosamente cerca del 14 de Febrero... ¿Coincidencia? XDDDD bueh...agradezco a Karli Yanniel Shain por recordarme subirlo (?
Espero que les haya gustado, no prometo nada...pero intentaré actualizar Akai Doragon no Matsuei XDDD
¡NOS LEEMOS!
