Capítulo 2: Rumbo al Hanabi

Naruto deslizó su mano hasta tomar la de su compañera. Aquella escena le parecía irreal, casi como un sueño pero el firme tacto de esa mano bastaba para confirmar lo real que era lo que estaba sucediendo.

Quizás fue lento. Necesitó de años para entenderlo pero daría su mejor esfuerzo para recuperar el tiempo. La había encontrado, no dejaría que la arrebataran de su lado.

No fue fácil pero lo lograron. Con el apoyo de sus amigos, con mucho esfuerzo. Y Naruto sentía que todo aquello valía la pena en el momento en que tomaba y su mano, cada vez que veía su sonrisa.

Lo más difícil fue reconocer y aceptar los sentimientos. Él era demasiado distraído para saber la diferencia entre el amor romántico y el amor. Incluso estaba el comprender que ya no era una niña.

Antes de convertirse en el héroe de Konoha no entendía por qué a Sasuke le molestaban sus admiradoras, en ese momento lo entendía, esas mujeres podían ser fastidiosas y demasiado insistentes.

Con Hanabi era diferente. Antes ella solo era la hermana menor de Hinata pero conforme la conocía ocupaba un lugar más importante en su vida. Fue descubriendo a la mujer alegre y extrovertida que lo cautivó.

Natsu le pidió que la entrenara y aceptó. Al principio fue extraño, él no tenía el byakugan por lo que no se consideraba el mejor instructor para una Hyuuga pero Natsu insistió tanto que al final no pudo negarse.

Fue una buena idea, Hanabi era una gran aprendiz, gracias a su byakugan pudo personalizar varias de las técnicas que le enseñó, incluso mejorarlas. Ella era un genio, pudo comprobarlo, además era una gran amiga.

Al principio practicaron taijutsu, las técnicas de ambos eran muy diferentes. Pero con el tiempo eso los cansó. Ambos eran grandes shinobis y necesitaban probar sus habilidades con verdaderos desafíos.

Siguieron trabajando en técnicas de alto nivel. El que Hanabi tuviera un control preciso del chacra hizo del entrenamiento algo más sencillo.

En ocasiones se veían interrumpidos por sus fans, ellas eran insistentes pero dejaron de hacerlo cuando hicieron enojar a Hanabi. La kunoichi de cabellos castaños les dejó en claro que no deseaba que interrumpieran su entrenamiento y ninguna se atrevió a contradecirla.

Si no estuvieran tan preocupadas por los ninjas o por su apariencia quizás se hubieran unido al entrenamiento pero no era algo que debiera extrañarles y no solo por lo superficial que podían llegar a ser. Eran tiempos de paz y muchos se habían confiado. Actitud que ninguno de los aprobaba.

Fue inesperado el que lo invitara a los juegos artificiales. Tenía muchas opciones, él lo sabía pero no le apetecía ir con ninguna de esas mujeres. Muchas de ellas eran falsas y solo veían en él al héroe, incluso varias de ellas lo despreciaron cuando era un niño.

De camino se encontró con Konohamaru y lo invitó. Los juegos artificiales eran la oportunidad perfecta para estar junto al ser especial pero él no estaba interesado en el romance. Prefería pasar el tiempo con sus amigos y disfrutar de la paz que una vez creyó perdida.

Sin darse cuenta, Hanabi fue ocupando un lugar en su vida. No podía negar que era divertida, entusiasta y una gran kunoichi. No tuvieron misiones juntos, no tuvo que sentir que la perdía para darse cuenta lo que sentía por ella. Unas palabras con Iruka bastaron para darse cuenta que la menor de las hermanas Hyuuga era una mujer, una hermosa y que parte de él lo sabía.

Cuando las primeras luces aparecieron en el cielo, todos se encontraban reunidos en la montaña. Naruto usó varios clones para encontrar el mejor lugar aunque sospechaba que no fue necesario, muchos le ofrecieron su lugar pero no quería abusar de su fama de héroe.

Fueron interrumpidos en varias ocasiones. Muchos de los aldeanos querían pedirle un autógrafo o escucharlo contar sus hazañas. Siempre soñó con ser notado, el que lo consideraran alguien importante mas nunca pensó en lo molesto que eso podía ser.

También le enseñó varios ninjutsus pervertidos. Hanabi le había dicho que quería que usara sus mejores técnicas y él lo hizo. Uno de esos ninjutsus fue efectivo contra Kaguya Ootsutsuki y el que se tratara de una diosa decía mucho a su favor.

—Le faltan orejas de perro —comentó Hanabi con absoluta seriedad. A parte de Konohamaru y de Jiraiya, eran pocos los que veían el potencial de su técnica —. Con un clon podría ser la técnica definitiva.

Pero el Consejo no pensó lo mismo. Hanabi le comentó que los ancianos le habían dicho que esa clase de técnicas no eran apropiadas para la heredera del clan Hyuuga.

—Son unos aburridos —comentó Hanabi con pesar.

—Apuesto a que también cayeron en el jutsu —agregó Naruto pensativo y es que solo conocía una persona en la que esa técnica no había surgido efecto.

Los fuegos artificiales llenaron el cielo y él se sintió feliz. Después de vivir una guerra los pequeños detalles cobraban más valor. Sasuke no estaba pero era feliz sabiendo que el odio y la venganza ya no eran los motores de su destino, él lo había cambiado y si viajaba era en búsqueda de la redención.

Tres años habían pasado desde que la Cuarta Guerra Ninja terminó y desde entonces habían podido vivir en paz. La Alianza Shinobi no se había disuelto y eso era un gran avance. Quizás el odio no había desaparecido del mundo shinobi pero dejó de ser algo distante e imposible.

Los entrenamientos con Hanabi hicieron que se acercaran más. Sus lazos crecieron, la confianza aumentó y un sentimiento nuevo nació. Naruto estaba enamorado de Hanabi pero no lo notó hasta que habló con Iruka. No era un niño pero en ocasiones seguía comportándose como uno.

Cuando Iruka lo invitó a Ichiraku aceptó ir. No estaba de ánimos pero confiaba en que su comida favorita lo cambiaría. Hanabi se encontraba en una misión y él la extrañaba.

—Hanabi es fuerte, pronto regresará y podrán entrenar como de costumbre—le dijo Iruka y Naruto le dedicó una mirada confundida pues no le había contaba el motivo de su estado. No tuvo la oportunidad de responderle pues Iruka continuó hablando —. Últimamente se les ha visto pasar mucho tiempo juntos y hay rumores de que estás saliendo.

—Quizás la extrañe —comentó Naruto pensativo —. Creo que me gusta.

—¿Te gusta como el ramen o la amas? —preguntó Iruka de forma amable.

—No sé ¿importa la diferencia?

—Mucho —respondió Iruka dedicándole una mirada seria.

Por un largo tiempo Naruto no pudo dejar de pensar en las palabras de Iruka. Durante un tiempo creyó estar enamorado de Sakura pero lo que sentía en esa ocasión era diferente, algo más fuerte.

Cuando Hanabi regresó quedó en el olvido, estaba demasiado feliz de verla que sus sentimientos fueron relegados. Mas no fue algo en lo que pudiera dejar de pensar. La semilla de la duda estaba germinando en su interior.

Encontró la respuesta a su pregunta durante los juegos artificiales. En esa ocasión fue Ino quien propuso el que todos fueran a verlos. La comida no faltó así como un buen lugar para disfrutar del espectáculo.

Naruto podía ser distraído pero no estúpido por lo que notó que planeaban algo extraño. De la primera que sospechó fue de Hinata. No era el hecho de que no se sonrojaba como lo hacía antes sino el hecho de que callaba cuando le preguntaban por la identidad de su novio y prometido, según escuchó decir cuando acompañó a Hanabi hasta la casa.

Sus amigos tampoco tenían un comportamiento normal. Varias veces los había encontrado susurrando y por lo general callaban o cambiaban de tema cuando lo veían acercarse. No fue hasta la noche de los juegos artificiales que lo comprendió.

Sakura incluso lo llamó idiota. No era algo nuevo pero sí lo que dijo después. Algo de no notar el amor aunque lo golpeara en la cara. A los cinco minutos dejó de pensar en ello. Tenía otras cosas de que preocuparse como de ser Hokage.

Kakashi le había dicho que aunque era un shinobi poderoso todavía le faltaba. Lo nombró su aprendiz aunque el rubio sospechaba que era una de sus técnicas para trabajar menos.

Ser Hokage era muy diferente a lo que él pensaba. Mucho trabajo de escritorio y poca acción. Incluso con su ayuda la gran pila de documentos en el escritorio del Hokage no parecía disminuir.

Mas su voluntad no disminuyó. Quizás ser Hokage no era lo que había imaginado, quizás no lo necesitara para ser reconocido pero seguía siendo su sueño y nada lo haría cambiar de parecer. Sería un buen Hokage, el mejor y superaría a sus predecesores.

Sai le obsequió varias revistas sobre cómo conquistar. Cuando le preguntaba por las mismas le dedicaba una sonrisa cómplice que suponía nueva en él. Esa sonrisa se le hizo más molesta que sus sonrisas falsas.

Ino le dio consejos sobre flores y sobre cuáles eran las más indicadas para declararse. Cuando se quedó dormido a la mitad de su conversación se enojó con él y le gritó tanto que le dejó sus oídos algo lastimados.

Kakashi fue más directo y le entregó una edición del Icha Icha. Cuando le dedicó una mirada interrogante él le respondió que lo necesitaría.

—Jiraiya estaría orgulloso del hombre en el que te estás convirtiendo.

Y Naruto se pregunto si era cierto. Había logrado muchas de sus metas. Sasuke no regresó a la aldea pero logró sacarlo de la oscuridad en la que se había refugiado y seguían en contacto. Era un héroe, no el indeseado de la aldea y su sueño de ser Hokage era cada vez más real.

Pensó en Jiraiya y se lo imaginó diciéndole que necesitaba una novia y una palabra llegó a su cabeza. Un nombre de alguien que le gustaría presentarle, a él y a sus padres. Sacudió su cabeza en un vano intento por alejar esos pensamientos de su mente.

Kiba le obsequió unas pastillas de menta asegurando que las necesitaría.

—Lo peor que puedes hacer es besar con mal aliento —le dijo a modo de explicación antes de retirarse junto a Akamaru.

Rock Lee le habló sobre la primavera y la flor de la juventud. Con lágrimas en los ojos le dijo que debía ir tras el amor y no dejarlo escapar.

Incluso Shino, que era el más callado tenía algo que decir. No habló sobre citas y menos le dio consejos para ligar, o al menos eso pensaba pues no entendió nada de lo que le dijo.

Al parecer todos sabían algo menos él.

Ino Yamanaka propuso que fueran a los juegos artificiales todos juntos, por los buenos tiempos aunque sería más preciso decir que los obligó. Temari y Karui estuvieron de acuerdo. Ellas eran nuevas en la aldea y esa era una de las mejores formas de conocerla. Kiba intentó negarse pero desistió cuando la rubia le dedicó una mirada amenazante.

Nadie lo vio quejarse cuando llegó con Tamaki, al parecer podrían tener algo serio pero con Kiba no era nada seguro. Tenían varios años como novios pero no habían hablado de algún compromiso.

Al igual que en la vez anterior, Naruto buscó un lugar amplio y con buena vista. En esa ocasión los clones no fueron necesarios ya que encontró un lugar rápidamente, ventajas de llegar horas antes del evento. Todos se acomodaron y tomaron la comida que habían llevado.

Tendrían mucho tiempo para hablar y recordar los viejos tiempos. Ino y Sakura interrogaron a Hinata, muchos tenían curiosidad de saber lo que había hecho esos años pero ella no dijo palabra alguna.

Minutos antes de que los fuegos artificiales iluminaron el cielo la mayoría se había retirado. Todos se excusaron diciendo que deseaban compartir esa velada con su pareja dejándolo solo con Hanabi.

En ese momento Naruto comprendió la trampa. No fue algo que le molestara.

Las flores de fuego cubrieron el cielo pero ninguna llamó su atención tanto como la que tenía a su lado. Las palabras de Iruka llegaron a su mente ¿La amaba o le gustaba como el ramen?

Lo que sentía era más fuerte que su amor por su comida favorita. El ramen no podía hacer que los latidos de su corazón se aceleraran, Hanabi sí. Por primera vez se había enamorado y él no quería borrar ese sentimiento.

Soltó la mano de la Hyuuga apenado pues no quería asustarla. Grande fue su sorpresa cuando ella tomó la suya y la apretó con fuerza evitando que la soltara. No era algo que quisiera hacer.


Notas autora:

Capítulo final. Espero lo hayan disfrutado.

La petición era: Un NarutoxHanabi, sin que la relación nazca de un trasfondo triste, rompimiento con su antigua pareja e ideas similares, mas bien como a pesar de todas las limitantes que puedan encontrar en su camino puedan superarlas gracias a sus propios esfuerzos y lo de sus amigos. Preferiblemente en el mundo shinobi, pero si les llega una mejor idea en un AU no tengo problema solo eviten el Ooc.

¿Cumplido?