Ahora si estaba confundida. Sentí como mi rostro enrojeció por culpa de este gesto tan…Vega. No recordaba la última vez que alguien había tenido estos detalles conmigo: el que me fuera a buscar sin que se lo pidiera, que esperara a que subiera al auto para cerrar la puerta, que preparara algo que me gusta de una forma increíble y que hiciera el desayuno solo porque pensó en mí. Beck nunca hizo nada de eso, si bien el me compraba mi café de las mañanas nunca se dio el tiempo de prepararlo el mismo, normalmente lo hacía yo, jamás me preparo el desayuno, de hecho dudo que sepa cómo usar el tostador.

-¿Jade que sucedió? ¿El señor Wolf no te dejo presentar tu trabajo? –Vega venía con un cuaderno entre sus manos, estaba usando sus lentes.

-Si lo presente. En un mes me dirán si soy tan buena como para que mi guion sea elegido para hacer una película con él. Hasta entonces estoy libre de la clase de Wolf –sentí como algo dentro de mí se removió cuando detalle en cómo estaba vestida Vega: estaba usando unos jeans que se amoldaban muy bien a sus finas y largas piernas, una polera blanca que hacía que su piel se viera más oscura pero no por eso se veía mal, aparte estaba usando una chaqueta de cuero negra, y todo el conjunto finalizaba con unas botas negras. Mi corazón latía deprisa, me sudaban las manos y sentía algo extraño en el estómago.

-¿Estás bien? Estas roja Jade, no tendrás fiebre ¿verdad? –la vi acercarse a mí y estirar su mano. Iba a tocarme, no podía dejar que me tocara ¡No me toques! –No parece que tengas fiebre, quizás el café estaba muy caliente –Vega estiro su mano y la acomodó sobre mi frente mientras hacía lo mismo en la suya, comparando temperaturas –Veo que encontraste mi sorpresa ¿te puedo acompañar en tu desayuno?

-…Claro –deje que me tocara, no hice nada para evitarlo. No lo entiendo. No me gusta que me toquen, pero cuando lo hizo…se sintió muy bien. Vi como tomaba la pequeña bandeja en donde estaba todo acomodado. No la había notado. Cuando paso junto a mí un agradable olor a vainilla con algo más me inundó -¿A que huele? –no pude evitar que esa pregunta saliera de mi boca.

-Puede que sea mi perfume nuevo, huele como a cappuccino de vainilla ¿es muy fuerte?

-No, huele bien. De hecho huele delicioso -¿¡Qué dije!?

-Gracias, lo tomare como un alago.

La vi emprender camino al café asfalto, yo solo cerré mi casillero. Aun podía sentir esa extraña sensación en el estómago y se había hecho más fuerte cuando sentí su perfume. Cuando iba a caminar sentí otra extraña sensación, pero esta estaba en un lugar que no debería ser: en mi ropa interior. Estaba húmeda. Esto no puede ser…no puede pasar…ni con Beck me pongo así…estaba excitada…estaba húmeda…estaba así por Vega…Victoria Vega me había hecho humedecer mi ropa interior solo con sus gestos, con su perfume, con su trato y tacto.

-¿Vienes Jade?

-Ya voy.

Esto era muy extraño, no debía pasarme, yo soy 100% hetero. No es posible que mi libido aumente por una mujer, y menos por culpa de Vega.

Cuando llegamos al café asfalto notamos que no había nadie más que Festus en su camión. Así que tomamos lugar en nuestra mesa de siempre. Iba a probar el croissant cuando un cuchillo de plástico apareció frente a mí y lo partió a la mitad, solo en ese momento note que estaba relleno con mermelada de moras, mi favorita. Voltee a ver a Vega y esta solo me sonrió incitándome a que lo probara. Tome una de las partes y me lo lleve a la boca. Es sabor era increíble, además de que aún estaba tibio, eso hacía que el sabor se intensificara. Cuando termine de comer el delicioso pan me di cuenta de que Vega estaba muy concentrada escribiendo y borrando en su cuaderno. Se veía…sexy. Los lentes le daba un aire intelectual increíblemente caliente, además de que su seria expresión también era candente.

-¿Pasa algo?

-¿Qué demonios intentas, Vega? Me pasas a buscar, me traes café, me preparas el desayuno ¿Qué pretendes? –la vi tensarse. Esto era extraño, mucho.

-Yo…