Quiero agradecer a todos los que se han dado tiempo de leer esta pequeña historia que surgió un día en el que no podía dormir. Y quiero aprovechar esta instancia para contestar sus comentarios.

Guest: tengo que admitir que la historia esta completa en un work, pero encontré que seria muy aburrido si lo podía en una sola publicación, así que me di el tiempo luego de haberla termina de leerla y cortarla para dejarla en suspenso para poder atrapar a mas lectores.

Cris: todas la noches (chile) actualizare, gracias por tu apoyo.

Marilinn: gracias por tu apoyo, se que las personalidades de ambas chicas son muy distintas a lo que estamos acostumbrados en otras historias pero no sabia como acomodarlas en los papeles opuestos así que así quedo. Espero me sigas leyendo, porque este cap es lo que todos esperaban, por algo la clasificación M y la advertencia.

Creo que aclare todas las dudas. Les dejo de dar la paliza.

ADVERTENCIA: EL SIGUIENTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS SEXUALES LESBICAS. SE RECOMIENDA DISCRECIÓN


Cuando llegamos Tori rápidamente bajo y me abrió la puerta y estiro la mano para ayudarme a bajar. Yo solo se la recibí. Podría acostumbrarme a que me traten como una princesa. Cerró la puerta y con el control puso la alarma.

Cuando entramos a la casa tomamos asiento en el salón, una al lado de la otra. Ahora si era incómodo. Había dicho que hablaríamos de esto, pero al menos del lado de Tori era muy claro lo que pasaba, y aunque me había dado cuenta de que me gustaba la latina quedaba la posibilidad de que ella no me creyera, que pensara que es despecho o una confusión.

-Jade, ¿Qué paso con Beck?

-¿Para qué quieres saber eso, Vega? –no pude evitar enojarme. ¿Solo me diría eso?

-Para saber si tengo que romperle o no la cara. Nunca me ha gustado verte llorar, al menos desde la primera vez que llegaste a mi casa en un estado deprimente, después de que terminaste por primera vez con él. Sin ofender.

-Me engaño. Si se quedó dormido fue porque estuvo con una chica vulgar en quién sabe dónde, quizás un motel y por eso tenía el pelo húmedo.

-Lo siento Jade, no te mereces eso.

-Tienes razón, no me lo merezco. Merezco que me traten bien, que me amen –me voltee a mirarla, había estado mirando solo al frente –merezco que me hagan feliz, justo como hoy Tori.

-Jade, sé que es extraño, que ya es más que obvio, pero lo voy a decir de igual forma. Me gustas Jadelyn West, enserio me gustas.

Sabía lo obvio, después del armario del conserje estaba claro, pero escucharlo de su boca hizo que mi estómago volviera a sentir esa extraña sensación, aunque ahora entendía que eran las mariposas en el estómago de las que todos hablan.

-No me quiero aprovechar de tu ruptura, Jade. Tampoco quiero que te confundas. Hoy me había propuesto a empezar a tantear terreno, quería conquistarte, y aun quiero. Nada me haría más feliz que tú estuvieras a mi lado.

-Que cursi eres Vega –no pude evitar reírme de ella por la forma en que se expresaba, pero no era por burla, estaba nerviosa y cuando lo estaba me volvía hiriente, aunque trataría de controlarlo. Me acerque a ella y la empuje sobre el sillón –Esto es raro Vega, créeme. Hasta hoy en la tarde yo juraba que era 100% hetero, pero hoy me mostraste lo que hace alguien que de verdad se interesa por alguien más. Gracias a todo lo que paso hoy me di cuenta de que –me acerque a su oído y bese su lóbulo haciendo que otro suspiro escapara –también me gustas, quizás no es como tu cariño, pero te quiero Vega.

-¿Hablas enserio Jade? No quiero que te confundas y salir lastimada, si no estás segura puedo parar o seguir intentando hasta que estés segura.

-Vega, quiero que sigas intentándolo, no sé qué va a pasar más adelante, pero ahora te quiero a ti. Enamórame. Y empieza ahora –sentí sus manos sobre mi espalda, sentí como subían y bajaban a lo largo. Me acerque para poder besarla, fue un beso corto.

-Te enamorare todos los días y cuando me ames seguiré haciéndolo, día tras día, hasta que tú quieras dejarme porque creo que yo ya no podré.

Volvimos a besarnos, esta vez con más efusión. Sentía como el ambiente se iba calentando, esto iba para más ¿Cómo será hacer el amor con una mujer? Mientras me preguntaba eso me vi debajo del cuerpo de la latina, mis manos descansaban en su cuello mientras jugaba con su pelo, luego las deslice por sus brazos y me di cuenta que, a pesar de que no eran grandes, Vega tenia buena musculatura. Sus besos descendieron hasta mi cuello, donde sentí como me besaba de forma tierna, sabía que no quedaría ninguna marca, por la forma tan suave en que me besaba, luego sentí su lengua recorrerme, no pude evitar suspirar de placer.

-Jade… -vi a Vega, ella quería esto tanto como yo.

-Adelante, Tori. Hazme el amor.

-Serias la primera mujer con quien estoy, si lo hago mal házmelo saber, cualquier molestia que sientas dímela y me detendré.

-Calla y sigue –tome su rostro y la bese metiendo mi lengua en su boca, al principio se sorprendió, pero eso no evito que me correspondiera con la misma intensidad.

Vega se deshizo de mi camisa y polera sin que me diera cuenta, estaba usando un corpiño de encajes negros a juego con la pantaleta. Llevo su mano hasta mi abdomen y lo recorrió lentamente, como si lo estuviera dibujando. Luego se acercó al él y lo beso y lamio a sus anchas. Yo solo podía suspirar y morderme la lengua para no gemir muy fuerte. Cuando pareció que se había cansado de ese lugar comenzó a subir hasta mi corpiño. Metió una mano por mi espalda y con un simple movimiento de dedos lo desarmo. Lentamente me lo quito y se quedó mirándome. Sus ojos brillaban extraño, creo que era deseo, lujuria. Me volvió a besar, nuestras lenguas ya se conocían, ya sabían que hacer. Estaba tan concentrada en eso que había olvidado mi autocontrol; cuando Vega tomo con su mano uno de mis pechos no pude evitar gemir ¡Maldita sea, se sentía increíble!

-Jade, no calles. Déjame oírte, no habrá nadie hasta dentro de 3 meses. O al menos eso me dijiste.

Iba a contestar pero la bosa de Vega paso a tomar lugar en mí pezón. Ya no podía callar, nunca había sentido tanto placer en mi vida. Sentí como sus dientes se adueñaban de mi pezón al mismo tiempo que con su otra mano atendía al otro. No podía evitar gemir a este punto, se sentía increíble. Estaba perdiendo el control, me estaba borrando. Necesitaba mantenerme en tierra. Me sostuve de sus brazos enterrándole las uñas.

-¡Ah! Jade –la sentí dejar su labor – ¿Tan bien se siente? –Ella me sonrió con cariño –Aún queda mucho, hare que sientas mucho más. Hare que sientas que es que adoren cada rincón de tu ser, cada poro, cada bello, todo tu ser.

-No es justo, Vega. Tu aun estas vestida –de un rápido giro quede sobre su pelvis –Déjame a mí.

Ella solo me beso y se quedó sobre el sillón esperando a que yo hiciera algún movimiento. Primero me acerque para poder besarla. Sentí como ella se aferraba a mi espalda, como si fuera a desaparecer en cualquier momento. Hice que se sentara y le quite la chaqueta, en algún rincón de la sala quedo, no sé dónde, ni me importa. Acomode mis brazos en su cuello y enredé mis dedos en su largo cabello y tire de él haciendo que el beso se rompiera. Me gustaba el control. Y que mejor forma de controlar a alguien que está.

-Tengo que admitir que me gusta que me controles Jade, adelante.

Ella sumisamente dejo su cuello a mi merced, lo cual aproveche. Mordí con fuerza su cuello, pero asegurándome de no dejar ningún tipo de marca en ella, lamí a mis anchas hasta el último rincón hasta que me topé con el borde de su playera, y como estorbaba simplemente se la quite. Fue en ese momento en que me fije por primera vez en todos los años que nos conocemos en su físico. Sus brazos eran delgados pero se podía notar que estaban trabajados, su abdomen estaba marcado, muy marcado, se le notaban las clavículas y sus pechos tenían un buen tamaño.

-¿Te gusta lo que ves?

-No te creas tanto Vega. Tu cuerpo no es nada del otro mundo.

-Claro. Y por eso te me quedaste viendo como si fuera una barra de chocolate –Sentí como mi rostro enrojecía. No iba a permitir que tuviera ese control sobre mí cuando era yo quien la estaba controlando. Baje mis manos hasta sus hombros y enterré mis uñas ahí, luego rasguñe hasta llegar a la base de la espalda.

-No alardees Vega. Si, puede que tu cuerpo este ejercitado, pero no es algo para que fanfarrones, solo me llamo la atención –vi que ella no reaccionaba a nada de lo que le decía -¿Vega?

-Hazlo otra vez.

-¿Qué cosa?

-Aráñame. Hazlo con fuerza –cuando levanto la mirada note como sus pupilas estaba dilatadas, casi cubriendo completamente sus ojos.

Yo hice lo que me dijo, con aun más fuerza que la vez anterior, haciendo que ella gimiera fuertemente en mi oído. Repetí la acción una y otra vez, ella solo se aferraba a mi espalda y gemía cada vez que mis uñas pasaban por su piel. Sentí como mi humedad aumentaba con solo oírla.

-No sabía que eras masoquista, Vega –acomodé mis manos sobre las marcas que había dejado en su espalda y las acaricie. Subí hasta llegar al broche del corpiño y lo quite.

-Yo…tampoco –la sentía jadear cerca de mi oreja –Es mi turno.

Nuevamente me vi entre su cuerpo y el sillón. Se acercó a mi cuello y lo beso haciendo que varios suspiros y gemidos salieran de mí, sin que pudiera hacer algo para controlarlos. Tomo mis pechos y los amasó haciendo que mi éxtasis aumentara. Siguió bajando con su mano diestra hasta que llego al borde de mis jeans y sin pedir permiso soltó el broche y bajó el zíper adentrando su mano en mi zona más sensible. Cuando toco por primera vez mi clítoris no pude evitar gritar de éxtasis, a lo que ella solo llego hasta mi boca y cayó mis gritos de placer con sus labios. Sentí como se abría paso a través de mis labios mayores y menores, hasta llegar a mi entrada.

-¿Puedo?

-Es un poco tarde para preguntar.

-Tienes razón –ella solo sonrió y me beso mientras sentía como lentamente entraba con uno de sus dedos hasta lo más profundo de mi ser.

La sentí salir y entrar lentamente, acariciaba varias partes de mi cuerpo. Yo solo me aferré a su espalda o de lo que pudiera sostenerme para no caer en el abismo que era Victoria Vega. Sentí como un segundo intruso ingresaba a mi interior y mi placer aumentaba. Se sentía demasiado bien, jamás me había sentido así, ni con Beck. Para él era solo entras y terminar, pero con Vega alcanzaría por primera vez un orgasmo.

-Vega…Voy a llegar ¡Dios!

Decirle fue como si hubiera accionado un botón porque rápidamente me quito las botas y el resto de mi ropa y cambio de posición. Subió mis piernas hasta sus hombros y acerco su rostro a mi zona intima lamiendo a sus anchas los fluidos que habían quedado en la zona. Sentí como su lengua entraba en mí y me recorría entera mientras con sus dedos se ayuda estimulando mi clítoris. Lo podía sentir, está cerca. Tome la cabeza de Vega y la acerque más en un intento de poder sentir más placer. De repente Vega cambio, con su lengua recorría mi clítoris mientras que me penetraba con sus dedos cada vez con más fuerza, y no fue hasta que sentí como ella mordía mi clítoris que fue que sentí como una corriente eléctrica me recorría por completo, mis músculos se contrajeron por unos segundos y luego se relajaron. Con que esto es un orgasmo. Podría acostumbrarme.

Vega me dejo una posición cómoda, pero desde donde estaba pude ver como se relamía los labios y dedos.

-Eres increíblemente deliciosa, Jade.

-Eres una pervertida, Vega –dije mientras sentía como mis mejillas se coloreaban de rojo.

-Puede ser –ella lentamente se acostó sobre mí y me abrazo haciendo que mis sentidos se inundaran de su aroma –Pero seré tu pervertida…si me dejas. Me encargare de enamorarte todos los días, hasta que decidas estar conmigo. Te lo dije antes, no es necesario que me digas ahora, tómate tu tiempo. Pero cualquier decisión que tomes, por favor házmela saber.

-Por ahora no quiero pensar en lo que pueda pasar mañana, o en un par de horas. Quiero pensar en el ahora. Y ahora solo quiero poder llevarte a un fantástico orgasmo, como el que me hiciste alcanzar.

Pronto nos encontramos en iguales condiciones. Aunque no quisiera admitirlo estaba nerviosa, era la primera vez que tocaba a una mujer de esta forma. Aunque para Tori también era la primera vez no se había notado, quizás fue porque dejo que sus más bajos instintos tomaran riendas en su cuerpo. Así que yo haría lo mismo.

Lentamente introduje un dedo dentro de ella, teniendo cuidado ya que tenía las uñas demasiado largas y no quería lastimarla. Acomode una rodilla entre sus piernas, justo debajo de mi mano y con ella empuje hasta lo más profundo de su ser. Ella suspiro y gimió en mi oído mientras que las estocadas se hacían más fuertes. Sentía como sus paredes apretaban mi dedo; quería que ella se sintiera tan bien como yo, así que cuando tuve la oportunidad de adentrar otro dedo lo hice, con mucho esfuerzo pero lo logre. Bese sus labios bajando por su cuello, perdiéndome en sus pechos y en esa tabla de chocolate que era su abdomen, cuando llegue a su monte de venus la sentí apretar más mis dedos, estaba cerca. Baje aún más, justo a la altura de su clítoris y lo lamí. Tengo que admitir que era un sabor muy peculiar, no era malo, pero tampoco era sabroso, pero de alguna forma era adictivo.

-¡Jade! –vi como Vega se aferraba al cojín del sillón, iba a llegar. Lleve mi mano hasta la suya y la sujete con fuerza.

Cada vez me era más difícil penetrarla, hasta que sentí un fuerte gemido. Sus paredes comprimieron mis dedos, aunque solo por unos segundos, luego de eso se relajaron. Cuando eso pasó por fin pude salir de su interior y caí rendida sobre su cuerpo. Como pude la bese y luego me deje estar sobre su pecho. Sentía su corazón y su agitada respiración, estos solo me llábana a dormir.

Sentí como el sueño me visitaba, solo quería dormir. Y las caricias de Vega en mi espalda y cabello no ayudaban.

Te amo, Jade. Te amo.

Luego de eso no supe más. Pude sentir como una luz me daba en la cara así que abrí los ojos. Grande fue mi sorpresa cuando me vi en mi cama y vestida. Mire a todos lados buscando a Tori, pero no la encontré.

¿Había sido un sueño? No, se sintió muy real para serlo.

Note también otro detalle: estaba vestida. Mire mi habitación; mi desastre seguía allí.

No puede haber sido un sueño…