"Tal vez hoy me duela, pero mañana solo será un recuerdo"
Capitulo 2.-Los recuerdos.
Hospital General de Domino.
El ensordecedor llanto del infante había llenado de felicidad todo el mundo de la nueva madre que se mostraba radiante. Un nuevo ser había nacido. Los doctores felicitaban a la familia y los abrazos y buenos deseos llenaban sus fantasías.
Aquella felicidad se veía ignorada en la habitación de la par, donde una castaña y un pequeño tricolor llamaban angustiados para el faraón despertar. Lo primordial era que recobraran la conciencia y Duke y Tristan cavilaban con impaciencia.
Junto a él un bello rubio dormía ajeno a la angustia de sus amigos.
Despertó debido a un sonido de cascabeleo, pronto reconoció que no estaba en Domino, sintió el ambiente sofocante y aun más la oscuridad escalofriante.
Dio un salto cuando la serpiente de cascabel le saltó encima.
"!Aaah!"- se apartó con destreza-"!¿pero que es este lugar?!".
La sorpresa lo estaba matando y aun mas cuando miró sus ropas grisáceas y percudidas, vio su piel un poco mas obscura aunque no había mucha iluminación y sin embargo resplandecía por alguna razón, además unos preciosos brazaletes de oro adornaban sus brazos.
Tomó una antorcha que apenas y brillo dejaba y caminó por el lugar descalzo y sin nada. Pronto la escritura egipcia pudo reconocer y un miedo incomprensible lo comenzó a poseer.
"!¿Egipto?!"
Ahí mismo una gran piedra se movió con estruendo y el muchacho cayó al piso con gran desconcierto.
"!Jonouchi!"
El faraón lo tomó de la mano y su cara acarició lentamente para tratar de calmarlo, acercó tanto su rostro que casi podía sentir la suavidad de sus labios. El rubio se sonrojó y el nerviosismo de su rostro no se ocultó, sus miradas chocaron, una confundida y otra apasionada.
"!¿A..Atemu?!, ¿Qué esta pasando aquí?"-se atrevió a romper el momento.
Soltó una exhalación resignada y se separó con tranquilidad. " estamos dentro de tus recuerdos"
"!¿recuerdos?!,!¿a que te refieres?!"
"Ah"- suspiró-"Joey, en este lugar eres conocido como Jonouchi, este es tu templo, la verdad es…que tu eres el mismísimo Dios Ra".
"¿Dios Ra?, te…te has vuelto loco ¿verdad?"
"Eso quisiera, pero me temo que no es asi. Déjame explicarte.-"hizo una pausa desesperante-" El antiguo faraón, mi padre, me contó una vez que yo había nacido bajo la protección del Dios de los cielos y que en cuanto yo estuviera listo el poder del gran Dios se manifestaría; nunca supe como despertarlo, sin embargo años después los sacerdotes me notificaron que dos personas mas habían nacido bajo la protección de dos Dioses. Pensé que sería un riesgo si ellos llegaran a caer en manos equivocadas y me vi en la tarea de buscar su identidad. Descubrí con el tiempo que el gran sacerdote era el protegido de Obelisk el atormentador y el hijo de un humilde sirviente era el protegido del Dragón alado de Ra, ese eres tu Jonouchi"
"!debes estar bromeando!"
"no, tienes que entender que esto no es una broma Joey"
"¿pero entonces por que estoy aquí?"
"Cuando supe que eras tú, tuve que encerrarte en este lugar. Perdóname Joey, pero si algún enemigo te encontraba o incluso el mal de Bakura lo hacía, nuestro mundo se habría destruido en ese entonces. El Dios Ra es muy poderoso pero también muy peligroso"
Joey entristeció, se miró las manos y de nuevo replicó "Entonces yo morí en este lugar, solo y sin conocer nada del mundo"
"No es del todo asi. Yo venia con frecuencia a verte y acompañarte" –tomó su mentón para que las miradas se encontraran-"Además mande muchas veces a Seth para que te llevara a conocer muchos lugares bajo su protección y cuidado".
"!¿Seth?...a Kaiba!"
"quizás lo que hayan vivido en esta época es la causa del porque te insulta tanto"
"mm debe ser eso pero, si son mis recuerdos, ¿Por qué no recuerdo nada mas?"
"Tus recuerdos deben estar bloqueados con magia antigua como a mi me pasó. Poco a poco recordaras, no te preocupes, Jonou" .
Los largos dedos del tricolor se enredaron juguetonamente entre los cabellos dorados, acercó nuevamente su labios a los del rubio paralizado.
"¿A..Atemu?"
"no te preocupes Joey, yo te protegeré"
Y fundió aquellos labios en un beso pasional.
-¡Wheeleeeer!-la desesperada voz de Tristán había hecho reaccionar violentamente al joven de cabellera dorada haciendo que del susto cayera al piso.
-que manera de despertarlo- ironizó un pelinegro de ojos esmeralda.
-Ya el doctor dijo que estaba fuera de peligro y que su pulso estaba estable, asi que despierta ya bella durmiente.
-¡Ay!, ¡Tristan, pudiste haber sido mas sutil!- le gritó encolerizado.
-pues si pude pero no.
El mayor de los tricolor también despertó, miró al rubio discutir mientras sus recuerdos repasó; estaba a punto de sentir aquellos labios de nuevo pero su amigo moreno fastidió sus deseos, sin embargo sentenció que pasaría de nuevo y esta vez en la realidad.
-¡Yami, estaba tan preocupada!-la castaña lo abrazó y su semblante suavizó.
-estoy bien Tea.
Yugi también se alivió.- Que bueno que estas bien.
-a todo esto ¿Quién era ese tipo?, y ¿por qué dijo todo eso?.-Duke no encontraba explicación.
-lo mas sorprendente fue que Joey y Yami comenzaron a brillar.-comentó la castaña recordando lo que había pasado.
-¡asi es, y la carta del Dragon alado de Ra apareció!, yo no se ustedes pero eso que dijo no me pareció tener algún sentido!.-el moreno hablaba de nuevo.
-llamó a Joey, Ra- Yugi deseaba participar.
El faraón no los quería entrometer, deseaba salvar al rubio sin que se pudiese saber, asi que formuló una teoría.-seguramente estaba tratando de robar esas cartas, pero se dio cuenta que yo ya no las poseo y utilizo esa carta tan rara para que YO llamara al Dragón alado y nos protegiera.
-entonces, ¿tu llamaste al dragón, faraón?-Joey cuestionó.
El viejo Tricolor asintió y todo mundo ahi le creyó.
¿Lo invocó? –el ojimiel recordó su sueño y en la parte del beso se descolocó y sonrojó-entonces esa visión era solo un sueño.-sus labios toco.-vaya Joey oficialmente estas enloqueciendo.
-aun así debemos tener cuidado.
Ciudad Dominó. Avenida principal.
-¡Ahh!, ¡Seto, ve mas despacio!.
-no seas exagerado Mokuba, solo sujétate fuerte.
-¡pero Seto!, ya te pasaste dos luces rojas.
-eso a quien le preocupa. Las reglas se hicieron para romperse, además tengo el dinero para despedir al oficial que ose detenerme.
La velocidad no había disminuido, el pelinegro se aferraba al asiento mientras el Mercedes Benz plateado corría desenfrenado. Un pensamiento suicida había abordado la mente del menor y al mismo tiempo la interrogante lo inquietó.
¿Por qué Seto esta tan ansioso de ir a ver a Yugi?
Pero se equivocaba, era al rubio extrovertido a quien realmente buscaba y de repente un fuerte golpe en la capota casi lo saco del camino.
-¡aaah!.
-¡maldición!.
Y frenó de golpe.
-¡¿Qué fue eso Seto?!.
-no tengo idea, pero lo averiguare ahora mismo. Mokuba, quédate en el auto.
Al salir algo raro sintió, el ambiente pesado y la falta de gente le daba un mal presentimiento, miró la capota pero no visualizo nada.
-No eres nada observador Seto Kaiba.
El castaño se giró sobre sus talones y miró tras de si un hombre joven con uniforme. Parecía ser un militar pues su expresión sanguinaria no podía ocultar. Alto ,rubio albino y ojos cenizos azulinos, lo miraron con dureza y se cruzo de brazos frente a su presa.
-¿Quién eres?.
-llámame Kille.
-y , ¿se te perdió algo?.
-yo diría que ya lo encontré. ¡Vendrás conmigo Obelisk!.
-¿Obelisk?-cuestiono con sorpresa.
-¡Setó!-lo que le faltaba, el hermano inoportuno se acercaba.
-¡Mokuba, no vengas!
Una extraña carta el militar alzó con su mano izquierda- ¡contempla el grandioso aro de Shimura!- y nuevamente un fuerte viento los aventó unos metros.
-¡¿Seto,que esta pasando?!.
Kaiba se cubrió un poco los ojos con su brazo para tratar de ver.
-¡Ahora todo lo que creías un juego de niños se hace realidad!, ¡Kaiba, trae ante mi a Obelisk el atormentador!.-y comenzó a recitar-gran aro de Shimura, permíteme ver lo que era imposible y despierta el poder dormido del infinito, que la luz y cielo se levanten y colapsen en este mundo, Obelisk el atormentador, ¡Manifiéstate!.
-¡aaaaah!-la cabeza del castaño comenzó a atormentarle y el empresario se agarró la cabeza esperando calmarse.
-¡Setoooo!.- su hermano corrió hacia él viendo que brillaba.
-¡pero que molestia!, ¡Desaparece!-alzo otra carta pero con la mano derecha-¡atácalo mi Guerrero Dai Grepher!.
Y la vida de Mokuba se veía su final, se paralizó tanto cuando el guerrero apareció tan real, amenazante, gigante e invencible.
¡¿Un holograma?!
No se arriesgó en averiguarlo, Kaiba tomó toda su fuerza luchando contra el punzante dolor en su cabeza y rápidamente un pensamiento concluyó.
¡Si de verdad son reales!
Elevó su carta favorita-¡Ataca Dragón de ojos azules!.
A milímetros de que el guerrero atravesara al pelinegro, una joven y hermosa mujer albina de bellos ojos azules apareció de la invocación del Kaiba mayor. Impresionó a todos cuando al enemigo sin esfuerzo destruyó, sin armas, sin poder, únicamente sus manos desnudas y nada más.
-¡¿Qué pasó?-Kille se desconcertó.
Mientras tanto los ojos desorbitados del empresario brillaron con fuerza, un rayo se elevó y la carta de Obelisk el atormentador apareció en escena.
-¡jajaja por fin!-gritó Kille y trató de apoderarse de ella dejando de lado a la doncella.
-¡no te dejaré!. –de inmediato la hermosa mujer una barrera formó para protegerlo.
-¡Kisara!-sin pensarlo su nombre se le escapó con dificultad.
La mujer le sonrió.- no te preocupes Seth, recuerda que yo siempre estaré junto a ti.
-Kisara.
Los recuerdos lo invadieron, viajó cuando la muerte de la chica la persiguió en el lejano Egipto. Seth lloró por ella aquella vez y a pesar de que la quería, no era lo mismo que amor.
-¡basta ya!, ¡Obelisk pertenece a mi amo!- liberó otra criatura mas fuerte que el ojos azules o en este caso, Kisara.-¡elimina a ese molesto dragón y al pequeño estorbo también!.
La criatura se lanzo sangriento.
-¡Seto, si es esto real, dale mas poder a ojos azules!.-Mokuba sugirió en un chillido.
-¡no tienes por que decirlo!, ¡Kisara, te combino con mi carta fortalecimiento de alas de dragón!.
La chica brilló con intensidad y de un solo golpe a la bestia dio final.
-¡no!, ¡no puede ser!-Kille se frustró.
Seto casi perdía el conocimiento pero Kisara lo tomó suavemente del rostro.-no debes rendirte.-le dijo y depositó un beso en su frente brindándole poder. El empresario se puso de pie, sus fuerzas habían regresado y gritó con fuerza.
-¡dragón blanco oji azul!, !Elimínalo!.
La chica puso un semblante mas serio y de sus manos formo una bola de energía que lanzó sin contratiempos. Lo extraño fue que el villano no se defendió y el ataque directo le dio.
Las luces y el viento cesaron. Los muchachos se acercaron algo desconfiados, lo que vieron no les gustó en lo mínimo, aquel hombre sin costado derecho y piernas sufría lentamente en agonía.
-¡Seto!-el menor casi vomitó.
-jajaja –todavía rió escupiendo sangre-aunque me derrotaste no te salvaste, logré que invocaras tu llave y me refiero a la carta de Obelisk el atormentador, ahora no tardaras mucho tiempo en caer.
-¿que quieres decir?, ¡responde!.
-Kaiba, tu eres el Dios Obelisk. Cuando activo el aro de Shimura solo podemos invocar tres monstruos reales pero para mi desgracia yo no poseía uno mas fuerte que tu dragón ah, me confié. No solo es invocar por hacerlo, hay que saber elegir cuidadosamente ahg, ahg. Kaiba, tú y los otros Dioses pertenecen a mi amo, pronto se doblegaran.
-¿otros Dioses?.
-asi es, los Dioses egipcios y tu conoces muy bien a los otros dos ah, no tienen oportunidad. Te sugiero que vayas despidiéndote de ellos jajaja ahh.-fue su ultima risa y falleció.
Seto hizo una mueca y recogió la carta de Obelisk.
-Seto.-su hermano lo llamó pero no logro que rompiera su concentración.
¿Dioses? Ja, no me hagas reir, pero…- miró la carta de ojos azules que poseía en su mano-si Kisara estaba aquí y este dolor de cabeza es real entonces puede que...
Abrió los ojos exagerado y una visión lo segó de la realidad.
En un gran almohadón se encontraba, embistiendo a un muchacho que gemía y gritaba, su piel sudada y expresión excitada daba entender que en verdad lo disfrutaba.
"¡ah Seth!"
"¡Jonou, mi Dios Ra"
Y a la realidad regresó.
¡¿Que fue eso?! –se preguntó. Tenia otro problemita por las imágenes recordadas, lograron que su entrepierna despertara.- ¡yo y….Wheeler.!
Recordó entonces a donde se dirigía y entro a su auto nuevamente seguido de Mokuba.
-Seto, ¿Qué fue lo que pasó?.
-no lo sé, pero ese faraón me aclarara muchas cosas.-aceleró.
Hospital general de Domino.
La visita había terminado, el doctor sugirió reposo por el raro dolor de cabeza que los acongojaba de vez en cuando, ya no era tan fuerte como la primera vez pero no podían irse sin sentirse bien. Mañana seguramente se les habría pasado y serían dados de alta. Ninguno de los dos podía dormir.
Atemu su vista fijo en su compañero de cuarto. Esa piel parecía que brillaba con luz propia, tan tersa, tan apetecible y esos cabellos largos de oro algo alborotados dejaban apreciar su rebeldía natural, aun mas esos rosados labios siempre lo tentaron a besarlo, el faraón suspiró por aquella cuadro.
Jonou
Cerró los ojos recordando sus preciosos ojos melados, imaginó una escena en su cabeza en donde ambos se amaban, se juro que ahora que tenía su verdadero cuerpo en la realidad aquello lo daba por hecho. Ya deseaba escuchar a ese extrovertido duelista gritarle su amor y hacerlo feliz.
-¿estas despierto faraón?-la voz que anhelaba escuchó rompiendo el silencio.
-si, pero por favor llámame Atemu.
-Atemu, hay algo que no me queda claro; si tu llamaste al dragón alado de Ra ¿Por qué brille yo?, ¿y por que fui yo el único que perdió la conciencia?.
El egipcio se sentó en la cama y lo miró de reojo, ¿Qué podría inventar para no turbar su tranquilidad?.
-Joey, quizás mi energía te afectó ya que estabas muy cerca de mi.
-si, quizás fue eso. Oye, resuélveme algo Atemu, ¿en tu época había un guardián del templo de Ra?.-también se sentó en la cama y lo miró a la cara con la poca luz de la luna que se colaba.
El tricolor su dos pies en el piso apoyó y tranquilamente hacia el rubio se dirigió.
- Joey -se subió a la cama de su compañero y acercó su rostro al del rubio hasta quedar muy cerca, demasiado cerca.
-¡¿A…Atemu?.-se puso nervioso otra vez.
- ¿acaso tu ..?
Y la puerta se abrió de golpe, ambos muchachos miraron al mismo tiempo hacia esa dirección.
¡¿Qué esta pasando aquí?!- Kaiba enfureció pues la posición en la que el faraón se encontraba lo comprometió. Echó su imaginación a volar y arrugó la cara celante.
Se apresuró a entrar y con su mano derecha al faraón azotó en el suelo.
Le había dolido el golpe-¡¿Qué te pasa Kaiba?!.
-me dijeron que unos perdedores habían dado al hospital y vine a verlo con mis propios ojos. Vaya que novedad, Wheeler, ¿Por qué no me sorprende?.
-¡aysh!, ¡¿Qué problema tienes conmigo Kaib…!.
Al verse a los ojos la realidad se esfumó.
Parecía un oasis, un lugar cerca del rio Nilo, algunos pájaros armonizaban el sitio y los pececillos saltaban de alegría. Aquel era un atardecer espectacular.
"el cielo pinta una obra de arte, realmente es bellísimo"
"es tan bello como lo eres tu, Ra"
"!ay, ya deja de molestarme con eso Seth!"
Sintió como el sacerdote acercó mas sus cuerpos y lo tomó de la barbilla para cruzar mas sus miradas.- "pero es verdad, eres hermoso Jonouchi".
"exagerado"- aquellos centímetros se eliminaron, juntaron sus labios en un apasionado y verdadero beso.
"te amo"
Ambos tenían la cara roja, sus corazones se aceleraron de golpe y sus cuerpos temblaron levemente, deseaban tocar aquella piel delante de cada uno, el castaño se relamió inconscientemente provocando un estremecimiento para el mas bajo.
Yami enfureció sabia que ambos habían recordado algo que él ignoró.
-¡¿Qué estas haciendo aquí Kaiba?!-rompió el momento afilando la mirada.
Por unos segundos no se inmutó pero al rato reaccionó. Enfrentó al egipcio con seguridad mientras se posaba frente al rubio para que no lo pudiera mirar.
-algun fracasado saltó a mi carro y me atacó. Sacó una extraña carta y después me dio una terrible jaqueca.
-¡¿Qué dices?!, ¡a nosotros también nos ataco un tipo raro y apareció el dragón alado de Ra!.-el oji melado se apresuro a comentar.
-seguramente frente a ti.
-¡¿Qué?, como lo sabes!
Mostró la carta del Dios egipcio.
-¡Obelisk el atormentador!-el rubio se impresionó
-Y no se porque pienso que el faraón tienes algo que ver.- fijo su mirada en los ojos violeta- Es muy raro que nos ataquen justo después de que apareciste. ¡¿Cuál es el verdadero motivo de que estés aquí?!.
También el oji miel lo miró algo decepcionado de que le haya ocultado algo.
El tricolor apretó los dientes, miró la expresión del ricachón y su dorado Dios expectantes, bajó la vista sin salida y comenzó a buscar una alternativa.
-¿Y bien?, ¡habla!.-perdía la paciencia.
-Yo…- pero no pudo seguir, una explosión fue detonada cerca de ahí.-¡tendrá que esperar!- cambió el tema y salió del lugar seguido muy de cerca de los demás.
Parado en el techo del edificio delantero, un elegante hombre miró la escena del cuarto. Una picara sonrisa se dibujó en su rostro y recargó su codo en su mano izquierda mientras se tocaba los labios con la derecha.
-Vaya que interesante. Ra es demasiado, como decirlo, provocador. Puedo ver que ha puesto a Slifer y a Obelisk a la defensiva. Me pregunto, ¿que descubriré cuando este en mi poder? Jajaja -miró la carta del Dragón alado que sostenía en su mano derecha.
