POV OLIVER

Volver a Starling City fue mucho más fuerte de lo que me esperaba. Además tenía muy claro que si encontraba a Nyssa, encontraría a todo mi equipo. Tuve que recordarme que para poder salvarlos debía perderlos. Pensé en todos ellos: Eran mi razón para pelear, aunque la pelea terminara con mi vida.

Cuando encontré a Nyssa era cuestión de tiempo para que aparecieran Digg y Laurel. No pude evitar el orgullo que me invadió cuando los vi dispuestos a enfrentarme por proteger a Nyssa. Sabía que cuando esto acabara, la ciudad estaría segura con ellos, no por una necesidad de corregir las culpas de alguien más, si no porque Starling City era su hogar.

Pero también cometí un error. Dudé. No fui capaz de atacar como debí haberlo hecho. Recordé las palabras de Malcom:" debes perder todo lo que lo hace ser la persona que eres". Al Sa Him debía dar un golpe definitivo a la vida, al corazón de Oliver Queen, un golpe que convenciera a la Cabeza del Demonio… Oliver sólo le había pedido a Ra´s por la vida de dos personas: Thea y Digg. Mi hermana estaba fuera de discusión, luego de todo lo que había pasado con ella estaba muy lejos de ponerla nuevamente. Además, no en la mira de la Liga. Además, no estaba en condiciones de defenderse o recibir más daño, no la había visto en desde la noche que fue sumergida en el Pozo de Lázaro y no sabía de qué manera podía haberla afectado. Debía atacar a Digg…pero no bastaría con ir directamente en su contra. Si quería convencer a Ra´s de mi lealtad, tenía que sacrificar con completo mi amistad con John. Tenía que dañar su corazón tanto como el mío. Pero había un límite que no estaba dispuesto a sobrepasar: Sara .Eso me dejaba sólo un objetivo al cual atacar.

Al llegar al departamento de Digg, todo fue muy rápido. Cuando Lyla se dio cuenta de que estábamos ahí por ella y no por su hija, prácticamente no opuso resistencia. No fui capaz de mirar a la pequeña. Al terminar todo, me obligué a marcar un número que pensaba que nunca volvería a usar.

-John-

-¿Oliver?

Escuchar la voz de Digg me hizo sentir peor de lo que esperaba. Aún tenía demasiada fresca en mi mente la alucinación a la que Ra´s me había sometido , inducido por las drogas, en la que no había dudado en matarlo. Él era mi hermano, y el daño que estaba causándole era prácticamente irreparable. Aún así, debía hacerlo, pero antes debía asegurarme de que supiera que Lyla estaba a salvo.

-En primer lugar, déjame asegurarte que ningún daño le será causado a Lyla, si haces exactamente lo que te digo. Trae a Nyssa al almacén en Fullerton y Halstead y dejaré marchar a tu mujer.

-Oliver, te juro que si le haces algo a Lyla…

-Tienes 30 minutos.

Lo único que esperaba era que Digg fuera capaz de perdonarme algún día.

El tiempo comenzó a pronto, escuché la voz de Maseo: -Están aquí-. Tenía la esperanza de que Maseo sólo se hubiera referido a tres personas: Digg, Laurel Y Nysa. Pero debí haber sabido desde un principio que no sería así, debí saber que ella estaría aquí… Era obvio que vendría. Felicity jamás dejaría a Digg atrás, mucho menos después de cómo habíamos perdido a Roy. Lo peor fue que en ese minuto comprendí que ella no tenía miedo de estar aquí, cerca de mí. Yo era el que estaba aterrado de tenerla tan cerca y no poder tocarla…temía que cómo siempre pudiera ver a través de mis mentiras. Si fallaba en esta, ella encabezaba la lista de objetivos de la Liga.

Regístrenlos- fue todo lo que fui capaz de decir

¿Dónde está mi mujer?-

Uno de mis hombres trajo a Lyla. Nadie la había tocado, tal y como le había prometido a John. De pronto, oí la voz de Felicity dirigiéndose a Maseo: -No te atrevas a tocarme.

Me maravilló la contundencia de su voz. La mujer que estaba frente a mí, que temía a las agujas y a los canguros se estaba enfrentando de igual a igual a uno de los miembros de la Liga de asesinos. Maseo me dirigió una mirada silenciosa, pidiendo mi aceptación o negación a esto. Asentí. No iba a dejar que tocara a Felicity. Como siempre ella volvió a sorprenderme, dirigiéndose directamente a mí.

-Oliver, mírame. Sé que sigues ahí en alguna parte…

Como siempre, su fe estaba conmigo…. ¿Qué hice en mi vida para que una mujer como ella me amara? ¿Qué hice en mi vida para tener que destrozar su corazón y el mío?... Aparté la mirada de ella, odiándome más que nunca. Y aunque deseaba más que nada decirle que la amaba…me dirigí a los hombres que me acompañaban y les ordené atar a Nyssa.

No me sentía capaz de seguir mucho tiempo más ahí, viendo las miradas de dolor y decepción en esos rostros que significaban tanto para mí…. Necesitaba acabar con esto cuanto antes….Liberé a Lyla, quien corrió directamente a los brazos de Digg. Escuché la voz profunda de mi amigo tranquilizar a su mujer, diciéndole que todo estaba bien…y que le había dicho a Felicity que esto era como Jakarta. … Mierda…cuando oí esto me dí cuenta de que había cometido un grave error…

Todo pasó muy rápido a partir de ahí. Maseo le ordenó a Nyssa que se arrodillara ante el verdadero Heredero del Demonio. Lyla se acercó a abrazar a Felicity…sacando dos armas de los bolsillos de su abrigo con las que comenzó a disparar hacia chica Miércoles fue lo suficientemente lista para saber que no iba a dejar que ningún miembro de la Liga se acercara a ella. Luego de esto, se desató mi propio infierno personal. Mi familia se estaba enfrentando a la Liga. No podía ver a Felicity…y Digg me atacó directamente. En medio de todo el caos que nos rodeaba, me sorprendió ver que Nyssa bajó la guardia cuando se dio cuenta de que Laurel estaba en peligro. Ese gesto le costó caro, ya que permitió que los hombres de la Liga la rodearan y se la llevaran. Los únicos que continuábamos peleando éramos Digg y yo. Y aunque él era un excelente peleador, no sabía usar correctamente la espada, lo que me permitió herirle. Perdió su arma, cayendo al suelo, mientras yo aún estaba de pie, espada en mano, listo para volver a atacar. Esto era como mi alucinación, pero era mil veces peor, porque era real. La voz de Digg me sacó de mi trance: -Aún eres Oliver…No me importa si la capucha es negra o verde… ¡sigues siendo tú!

Ni siquiera tuve tiempo para pensar .Al minuto siguiente, una flecha atravesó el brazo con el que sostenía la espada. Por un breve segundo de confusión , me pregunté si Roy había regresado, si se había visto obligado a volver en vista de todo lo que había sucedido...

-Aléjate de él-. [i]Esto no es posible...[/i]

Frente a mí, apuntándome sin ningún signo de duda o miedo, estaba Thea…

-Aléjate de él o la próxima va al ojo-

Semanas preguntándome por Thea, temiendo por ella…y estaba frente a mí, enfrentándome, defendiendo a Digg. Me dí cuenta de que no sólo el Pozo era lo que había cambiado a Thea. Puede que ella no hubiera estado abandonada en una isla por cinco años, pero vivió su propio infierno. Y nadie sabía mejor que yo como el dolor cambiaba a las personas. Ella, a diferencia de mí, llevaba sus cicatrices en su corazón, donde nadie podía verlas. Miré a Thea y arranqué la flecha que me había atravesado cerca de la mano. La arrojé al suelo y me fui sin ver hacia atrás, sin querer observar los restos de lo que un día fue mi familia.

De lo único que pude darme cuenta con seguridad, es que contrario a lo que yo creía, aún tenía un corazón. Desee no tenerlo, para no sentir el profundo dolor que en se había instalado en lo más profundo de mi pecho … Las palabras que Slade me dijo la última vez que lo vi sonaban en mi cabeza una y otra vez : ¿A cuántas personas debe perder Oliver Queen antes de que no quede nada?

Al parecer , acababa de averiguarlo…