Capìtulo 2

Algo que Steve agradecía mucho era la disciplina que le habían inculcado en el ejército. Al menos de esa manera Hermine Granger pudo ver un apartamento pulcro.

Sin embargo, Steve estaba nervioso, la srita. que lo acompañaba –estaba seguro de ello- era muy inteligente y observadora, por ende, notarìa la falta de objetos personales y frialdad de su apartamento; sòlo esperaba que no fuera a preguntar por què pues Steve era pésimo para inventar mentiras sobre la marcha.

-¿Tiene botiquín de primeros auxilios? – Preguntò ella.

-Sì, abajo del burò de allà – respondió Steve moviendo el brazo ligeramente para tratar de aliviar la comezòn que los puntos le daban.

Hermione frunció el ceño, un botiquín de primeros auxilios debería de estar a plena vista y en lugar de fácil acceso para alguien que estuviera de visita, en caso de que una emergencia se presentara.

-Deberìas de tenerlo a plena vista – le regañò Hermione con el mismo tono mandòn que usaba con Harry y Ron.

Steve arqueò una ceja ante la repentina familiaridad con la que se dirigió a èl pero no pudo pensar mucho en ello porque Hermione se acercò rápidamente con el botiquín en la mano.

-¿Dònde le duele? ¿Recibiò atención antes?- Preguntò con tono profesional mientras le hacìa sentarse en el pequeño comedor.

Steve estaba sorprendido por lo acostumbrada y natural que la joven chica frente a èl parecía a ese tipo de situaciones. Sin embargo no se dejó impresionar tanto y contestò.

-Creo que algunos de los puntos que me dieron en el hombro pudieron haberse abierto, y sì, recibì atención mèdica.

-¿Y què hay de la pierna? – Preguntò Hermione mirándola sospechosa.

-No es gran cosa –dijo Steve.

-Eso lo decidirè yo – respondió ella -,ahora, esto puede resultar algo incòmodo pero tendrá que quitarse la camisa para poder echarle una mirada a esas puntadas, una vez que termine puede volver a ponerse su camiseta.

Steve hizo lo indicado y, definitivamente, se sintiò incòmodo por el hecho de que el más mortificado era èl y no ella ¡diantres! Las chicas de ese tiempo lo confundìan mucho.

Hermione observò con cuidado las puntadas y se dio cuenta de que estaban bien hechas y no se había soltado ningún punto. Probablemente lo que le molestaba al sr. Rogers era el hecho de que eran muy recientes y eso provocaba picazón y ardor. Hermione podría apostar a que se habían hecho ese mismo dìa o en la noche del dìa anterior; què le habrìa hecho la herida, eso no lo podía determinar pues no estaba tan familiarizada con heridas causadas por objetos muggles. Ademàs de las puntadas su mirada recorrió todo su torso y espalda, tenía otras heridas más pequeñas cubiertas por parches o cerradas con menos puntadas y varios moretones nacientes que –si no se equivocaba- se convertirían en grandes cardenales muy pronto.

Su estado no era malo pero obviamente debería de estar mínimo descansando en un hospital. Sin embargo, lo que más le preocupaba a Hermione era su pierna izquierda pues tenía el presentimiento de que era su peor herida.

-Deberìa de estar en un hospital – dijo entregándole la camisa -, sus puntos están bien, yo recomiendo que se ponga algo fresco para aliviar el ardor y picazón. Ahora, la pierna.

Steve estaba reticente acerca de enseñarle la pierna, pero por su mirada sabìa que no aceptarìa un "no" por respuesta, asì que se arremangò el pantalòn. Hermione no podía creer que lo dejaran ir con una herida asì sin muletas. El gran moretòn –que debería de ser llamado cardenal- e hinchazón que se veìan sobre los vendajes alrededor de dos dedos debajo de la rodilla sugerìan que el hueso se habìa salido de su lugar para posteriormente ser reacomodado. No hizo esfuerzo en contenerse y comenzó a decir lo que le venìa a la mente.

-¡¿En què estaban pensando al dejarlo ir?! ¡Deberìa de estar en un hospital! ¡No puedo creer que haya tanta incompetencia en este mundo! ¡¿Por què dejó que…?!

-Yo decidì irme – la cortò Steve avergonzado.

Ante esa nueva información Hermione se callò en el acto y lo mirò fijamente antes de poder recuperar el habla y volver a dar rienda suelta a todos sus pensamientos.

-Pues entonces es un idiota – dijo ella -, no se atreva a mover la pierna, voy a buscar algo con lo que hacer una tablilla improvisada. En serio señor Rogers no debió de haberse ido, en cualquier caso ¿por què le dejaron ir? – Preguntò Hermione más para sì misma que para èl.

-Aunque no lo parezca soy muy terco – respondió.

-De cualquier manera Sr. Rogers no debieron…

-Steve – dijo èl interrumpiéndola de nuevo -, creo que si usted puede llamarme "idiota" con tanta facilidad no hay necesidad de ser tan formales.

Hermione sopesò la idea por un breve momento, en realidad ella nunca habìa tenido la intención de hacer amigos en Amèrica dado que pronto se irìa –o al menos eso esperaba- pero ¿què daño podía hacer? Ya no eran conocidos simplemente.

-Està bien, pero solo si tù me llamas Hermione – dijo sin dejar de buscar algo que le sirviera para sus propósitos.

-Trato hecho.

Despuès de unos momentos finalmente encontró una tabla de madera para picar, eso servirìa bastante bien. Con unas vendas del botiquín y la tabla después de unos cuantos minutos y varios quejidos de parte de Steve, Hermione terminò su inspección.

-Te recomiendo que descanses y que te muevas lo menos posible, si de verdad tienes que hacerlo que sea con muletas. Ahora, supongo que no tienes unas en casa – dijo Hermione y Steve negó con la cabeza -, en ese caso creo que vi unas en el basurero de aquí afuera, ese tipo de cosas llaman la atención, no es muy común ver eso todos los días ¿sabes?

Steve se lo imaginaba pero èl no recordaba haber visto ningunas muletas en el camino a su departamento; las habrìa usado de ser asì. Pero no le dio mucha importancia, después de todo habìa estado algo distraído, tal vez por eso no las habìa visto.

-¿Iràs por ellas? – Preguntò Steve.

-Por supuesto, se veìan en buenas condiciones y estaban en una bolsa asì que no tendremos que limpiarlas, ahora vengo, no tardo.

-¿Y mientras què hago? – Preguntò sin poder evitarlo, si se movìa ella se enojarìa y algo dentro de èl le decía que era mejor que ella permaneciera contenta.

-Pensar en lo idiota que fuiste al no quedarte en el hospital – contestò dirigiéndose a la puerta.

-De haber sido asì no nos habrìamos encontrado de nuevo – entonces fue cuando Steve recordó lo que habìa querido preguntar hacìa una hora atrás - ¿por què estàs aquí? ¿Ocurriò algo?

Hermione hizo un gesto con la mano, como descartando sus preocupaciones y le sonriò tristemente.

-No, cuando llegue hablaremos de eso.

La bruja salió del apartamento y Steve se quedó sólo, pensando en què podría haberla llevado a buscarlo. Seguramente no era algo grave –no parecía el tipo de persona que mentirìa- pero fuera lo que fuera la ponìa triste y eso convertía el asunto instantáneamente en algo importante. No importaba la razón por la que ella habìa ido porque Steve estaba dispuesto a ayudarla. Ahora sòlo tenía que averiguar còmo.


Hermione realmente no habìa visto las muletas en el basurero, en realidad tenía pensado transfigurar algo para darle al señor… a Steve algo que le ayudara en su recuperación. No podía dejar de pensar en què le habrìa pasado, un sujeto tan grande y fuerte como èl no era fácil imaginárselo herido de esa manera. Debiò de haber sido una pelea bastante seria… o un accidente bastante serio pero Hermione se inclinaba más por lo primero. Suspirò, tal vez, después de todo no debería de pedirle ayuda mucho menos ahora que estaba en tan mal estado.

Llegò al callejón, se aseguró de que nadie la viera y transfigurò dos tapas de los botes que habìa ahì, pronto estaban ahì dos muletas en casi perfectas condiciones. Decidiò que estaban muy bien cuidadas como para que alguien las echara al basurero y les agregó unos cuantos detalles para que parecieran más gastadas, es decir, sería mucha coincidencia encontrarse unas muletas perfectas en el basurero detrás de tu apartamento ¿cierto? Completamente lógico y nada sospechoso.

Volviò al apartamento a pie, como una muggle sosteniendo las maletas, esa vez de seguro tomarìa el ascensor. Llegò y vio que la puerta del elevador se encontraba abierta por lo que se apurò y alcanzò a entrar antes de que las puertas se cerraran tras ella gracias a la pelirroja que estaba también en el elevador.

-Gracias – dijo Hermione cortésmente.

-No hay de què – respondió ella mirando curiosa las dos muletas.

Hermione iba a presionar el botón del segundo piso cuando vio que no habìa necesidad de hacerlo, eso facilitarìa las cosas pues no tenía què hacer maniobras para seguir sosteniendo las muletas y presionar el botón al mismo tiempo. Subieron en silencio, no era incòmodo dado que no se conocían y no durò mucho, las puertas se abrieron y la pelirroja la dejó pasar primero, Hermione volvió a agradecer y salió seguida de la mujer.

Ahora, con la guerra era obvio que la bruja era más paranoica de lo usual asì que cuando notò que la pelirroja se dirigía en la misma dirección que ella saltò a la primera conclusión que vino en su mente: que la estaba siguiendo. Tal vez incluso fuera una mortìfaga que la habìa seguido por el Atlàntico con tal de conseguir venganza. Pues se llevarìa un chasco porque ya sabìa lo que planeaba.

Hermione estaba a punto de sacar su varita cuando una parte de ella -que todavía no estaba tan traumada- dio la posibilidad de que ella también fuera a ver a Steve o a su vecino. La mirò de reojo y la analizò: estaba bien vestida y sus ropas parecían caras, caminaba con confianza pero obviamente nunca habìa estado en el lugar pues miraba a todas las puertas buscando el número indicado de apartamento. Era delgada y de seguro se ejercitaba pero no representaba una amenaza, Hermione podría encargarse de ella en caso de ser necesario. Esperaba que no fuera asì porque por la cara que tenía y la claridad y brillo de sus ojos parecía que era inocente. Pero de nuevo, los mejores actores siempre lo parecían.

Finalmente llegó al apartamento de Steve y se acomodò las muletas para abrir la puerta. Hermione podía sentir la presencia de la pelirroja detrás de ella, preparò su varita y se volvió a ella con una sonrisa pequeña y cortès en su cara.

-¿Busca a alguien? – Preguntò Hermione.

La mujer sacò un papel de su bolso y lo mirò para después pasar a ver el número en la puerta.

-Sì, busco a Steve Rogers – dijo sonriendo también, ahora segura de que estaba en el lugar correcto –soy su amiga, querìa checar que estuviera bien. Puedo preguntar ¿tambièn eres amiga de Steve?

Hermione asintió.

-Oh, estupendo, si quieres te ayudo con las muletas – dijo ella cargando una.

-Gracias.

-No hay de què.

Hermione abrió la puerta y ambas entraron, Steve tenía cara de estar pensando en algo.

-Ya volvì – dijo Hermione al darse cuenta de que èl no se habìa percatado de su regreso.

Steve levantò la mirada y se sorprendió al ver a Pepper Potts en su humilde apartamento, una vez más, gracias ejército.

-Ella dijo que es amiga tuya, por eso la dejè pasar –explicó Hermione.

-Claro, està bien ¿què te trae aquí Pepper? - Preguntò Steve.

-Nada en especial, solo que Tony querìa disculparse contigo por… bueno, por todo en general, te traje un pequeño obsequio – dijo mientras sacaba algo de su bolsa, parecía ser una pequeña grabadora -, espero que te guste.

-¿Què es?

-Ambos estamos de acuerdo que Tony no se disculpa tan fácil asì que tuve que forzarlo a que dijera "lo siento, lo echè a perder" al menos a mì para que lo perdonara, pero tù nunca llegarìas a oírlo asì que lo grabè aquí. Espero que te haga sentir mejor – dijo Pepper con una sonrisa.

-No te imaginas cuànto – dijo sonriendo.

Hermione se aclarò la garganta y le entregò la muleta que sostenía, Steve la tomò y agarrò la que Pepper habìa dejado a lado de èl y se parò con ellas.

-Esto realmente ayuda, muchas gracias Hermione.

-De nada Steve, bueno, creo que es mejor que me vaya…

-¿Encontraste a las personas que estabas buscando? – Preguntò de repente Steve.

Pepper observaba el intercambio con gran y disfrazado interés, después de todo no eran sus asuntos y sería mal educado intervenir en la conversación. La chica, Hermione, tradò unos segundos en responder pero finalmente suspirò y dijo tristemente:

-No.

-¿Es por eso que viniste? ¿Necesitas ayuda? –Preguntò Steve preocupado.

-Pensàndolo bien, no quiero molestar y creo que si me esfuerzo un poco más…

-No te preocupes por las molestias porque no das ninguna, si hay algo que pueda hacer, cualquier cosa, solo tienes que decirlo – dijo Steve.

Hermione mirò alrededor del cuarto, no habìa computadora, ni siquiera televisión, si no tenía cosas tan simples ¿còmo podía esperar que fuera un genio en computación? Su sonrisa se volvió más triste.

-Si no sabe de computadoras entonces creo que no podrá ayudarme tampoco, mejor me voy.

-Lamento meterme donde no me importa pero si necesitan a alguien que sea bueno con computadoras, creo que Tony es el indicado – dijo Pepper con una sonrisa.

Steve no podía creer que no se le hubiera ocurrido antes, claro que Stark era el indicado, además èl le debía varios favores que bien se los podría cobrar con esto.

-Hum ¿quièn es este Tony del que hablan? – Preguntò Hermione al notal la mirada cómplice de los dos.

Steve sonriò y le dejó a Pepper el honor de presentar su novio, el hombre màs arrogante que hubiera conocido.

-¿Alguna vez has oído hablar de Tony Stark?


Capìtulo nuevo, espero que les haya gustado :D Muchas gracias por los follows, favorites y reviews que han dejado, me hacen muy feliz.

Clarissa Darcy: Me alegra que te haya gustado, jeje no sè si vaya a ser lo suficientemente largo como para incluir a màs Avengers pero bueno ¿quièn sabe? Muchas gracias por tu sùper comentario.

Kutzi Chiro: En el pròximo capìtulo se verà si Mione sabìa o no de la existencia de los Avengers. Afortunadamente estoy de vacaciones por lo que pueden esperar una actualizaciòn màs ràpida aunque tenga otras historias en cola XD

Tambièn muchas gracias a Pauli Jean Malfoy, neah 20 y geme1 por sus comentarios.

P.D. para los de inglès, I'm sorry, I will not upload this chapter in English until I received the full approval from my beta. Thanks.

Hasta la pròxima.