Capítulo 4
A Marianne y David Granger les gustaba América, no sabían por qué se habían mudado tan de repente pero se alegraban de haberlo hecho. Nueva York era tan divertida, una vez incluso se encontraron con Spiderman ¡Spiderman! Inglaterra parecía un sueño distante. Un distante, apagado y aburrido sueño. De cualquier manera su nuevo hogar a veces era un poco más intenso para su propio bien, la batalla contra extraterrestres es un claro ejemplo de ello, y por eso se mudaron a un pueblo cercano. La locura de Nueva York era suficiente, además era un pueblo adorable.
Los Granger vivían en una casa de renta, pagaban a tiempo y nunca hubo problemas con el arrendatario; por algún motivo estaban un poco reticentes a poner sus nombres en cualquier cosa, la única manera de que los contactaran era a través de su consultorio, incluso sus recibos de celulares y cuentas llegaban ahí.
A parte de eso todo estaba normal. Durante la semana tendrían uno o dos pacientes diariamente, los dentistas no trabajaban los domingos e iban temprano a casa los sábados. La única cosa que les faltaba era un hijo.
Tenían recuerdos –muy borrosos- de tratar de adoptar un niño en Inglaterra pero por alguna razón no fueron considerados "apropiados" para criar a un niño, tal vez tendrían mejor suerte si lo intentaban en América aunque no fueran ciudadanos. Ellos no dejarían de intentar llenar el vacío.
Poco sabían que no iba a ser necesario hacerlo.
Justo después de que Tony Stark les diera la dirección Hermione esperò lo justo que dictaba las reglas de urbanidad para no parecer descortés, dio las gracias y corrió hacia la salida y a las escaleras –demasiado impaciente como para esperar el elevador- de la Torre hasta la calle. No importaba que no tuviera dinero o pista alguna de còmo llegar, ella ya iba en camino.
-¡Hermione!- dijo Steve.
Estaba sorprendido –por decir lo menos- de lo rápido que ella podìa correr, era tan pequeña y aun así él tenía que correr tras ella, no caminar rápidamente o trotar sino correr. Esa chica era engañosa ¿no era cierto?
-¿Qué? –Espetó irritada.
-¿Cómo planeas llegar allá? –Steve se sorprendió por su tono, sin embargo lo dejó pasar.
Estaba tentada a decir "apareciéndome" pero no funcionaba si no sabías cómo luce tu destino así que… de vuelta al transporte muggle.
-Um… ¿autobús? ¿Un taxi?
-No suenas segura – Steve apuntó divertido.
-Tal vez porque no lo estoy.- Hermione confesó avergonzada; Harry y Ron la incrédulos por su falta de planes.
-Podría ir contigo, me preocupa que te pierdas o algo así.
-Oh no, no podría molestarte más después de todo lo que has hecho.
-No hay problema, en serio.
Hermione mordió su labio, estaba considerando los pros y contras en su cabeza, y Steve podía decir por lo concentrada que lucía que estaba contando cada pequeño detalle en su análisis.
-¿Tienes un carro?
-Bueno… no exactamente –dijo Steve sonriendo misteriosamente.
-Steve, ¿qué es?- Preguntó, sospecha envolviéndola por completo.
-¿Qué piensas de las motocicletas?
Steve observó muy divertido cómo sus ojos crecían hasta casi salirse de las cuencas, su boca se abría y su cuerpo se tensaba; todos los signos de un "¡NI DE CHISTE!" por venir. En vez de eso ella mordió su labio de nuevo y suspiró.
-¿No puedes pedir prestado un carro o ir en taxi? –La súplica en su voz era dolorosamente obvia.
-No, y es muy caro para que nos lleve hasta allá –respondió a sus preguntas en orden.
Tal vez estaba disfrutando eso más de lo que debería, Hermione contempló sus opciones una vez más y suspiró.
-Está bien, pero tú sigues herido ¡ni siquiera pienses que me he olvidado de eso! No puedes conducir una moto en ese estado. – Dijo con una sonrisa de autosuficiencia al pensar en otra salida a su predicamento.
-Hermione. –Steve comenzó.- ¿Me has visto quejándome? ¿Arrastrando mi pierna? –Ella negó reticente. –Estoy bien, me curo muy rápido y tú debes de ser muy buena con lo que haces porque me siento mucho mejor que antes, es casi un milagro.
Por supuesto que se sentía mejor, Hermione había usado un poco de magia sin varita para ayudarlo a recuperarse, aun así él no debería de estar tan bien. Había algo más ocurriendo ahí, ¡incluso había necesitado muletas por los calzones bombachos de Merlín! ¿Tal vez puso un poco más de magia de la que había querido? Después de todo no era una experta en magia sin varita todavía. Lo dejaría pasar… por ahora, sus padres eran más importantes que su curiosidad innata.
-Ok, vamos.
Tony nunca pensó que esas cuatro simples palabras pudieran ser tan irritantes: No se encontraron resultados. De verdad, ni siquiera hackeando S.H.I.E.L.D había obtenido algo más de lo que ya había encontrado por su cuenta.
Los Granger eran un misterio. Marianne y David tenían bastante información hasta hacia un año y medio antes, pero Hermione no tenía nada desde que tenía once años, claro, había algunas visitas a los doctores y psicólogos, aparte de eso no había mucho más. No escuela, ninguna compra en algún centro comercial –o lo que los británicos tuvieran-. No era como si la falta de transferencia de dinero fuera alarmante porque seguía siendo una chica menor de edad, lo que lo preocupaba era la escuela.
Hermione tenía un futuro brillante frente a ella, era la mejor del salón, fue avanzada un año y la escuela había comenzado el papeleo para adelantarla otro. Y de la nada ella era sacada de la escuela. Podrìa haber sido a causa del bullying –habìa varias tarjetas de reporte- pero ella nunca fue registrada en otra escuela después de eso. No habìa registros de cualquier tipo de pagos por material para educar en casa. Simplemente no tenía sentido. Aun así los Granger sacaban dinero del banco que nunca era gastado, simplemente desaparecía. El dinero era como la energía no se puede destruir ni crear solamente transformarse -o transferirse en este caso-.
De verdad, todo eso lo estaba volviendo loco. Y entonces lo encontró. Seis horas después encontró algo. Era un reporte de Hermione abusando de otro niño. El mocoso en cuestión se llamaba Ben Jonson y dijo que ella lo había empujado y que él aterrizó cuatro metros y medio de donde él había estado, terminó con una costilla rota por el impacto en el suelo. Eso fue cuando Hermione tenía siete, algo similar pasó cuando tenía nueve y once. Cosas extrañas pasaban alrededor suyo sin explicación lógica.
Tal vez fuera una mutante pero los eventos eran tan diversos que él no podía encontrar un patrón entre ellos para determinar su habilidad. Usualmente los mutantes podían hacer muchas cosas pero dentro de cierto rango, sin embargo con ella… ¡Demonios! ¿Por qué tenía que ser tan complicada?
Suicidio. Eso era lo que estaba haciendo. Siete años de estar salvando los traseros de Harry, Ron y el suyo propio solo para que estuviera sobre una moto con un hombre al que apenas conocía –que no era un psicópata pero de todas maneras ¡seguía siendo muy descuidado!-. De todas maneras no importaba, había hecho cosas más locas y estaba en camino de ver a sus padres.
Se habían mudado de Nueva York, era por eso que no podía encontrarlos, sin embargo no estaban tan lejos, solo media hora. Pero ¡por Merlín! ¡Se habían sentido como horas en esa maldita moto!
Inhala. Exhala. Inhala. Exhala. Seguía pensando para calmarse a sí misma, la motocicleta era peor que una escoba, o al menos estaban empatados en su opinión.
Lentamente, Steve comenzó a desacelerar y Hermione se atrevió a mirar a sus alrededores. A la nueva velocidad podía ver que habían llegado al pueblo, se perdió el típico letrero de "Bienvenidos a…".
Estaba aliviada de que hubieran encontrado un buen lugar, todavía tenía árboles verdes y flores aunque fuera octubre. Hermione podía sentir la paz y quietud que la rodeaban, pequeñas pero adorables casas estaban por todas partes. Y aun así a ella no le importaba nada de eso, lo que quería era ver el centro, donde estaba el consultorio de sus padres.
-Aquí estamos.- Dijo Steve cuando pararon en una luz roja. -¿Puedes repetirme la dirección? Solo para estar seguro.
-Calle Wellington, número 3400, centro. – Hermione recitó de memoria.
Steve asintió y continuó conduciendo.
No fue muy difícil de encontrar, en un pueblo pequeño todo estaba bien localizado y era fácil de acceder. El consultorio tenía una ventana de vidrio y ella podía verlos, su madre estaba en el teléfono y su padre estaba saludando a un paciente. Hermione podría llorar, sus padres lucían tan felices y saludables, mejor que cuando ella borró sus memorias.
Hermione se bajó de la moto y comenzó a caminar lentamente hacia el consultorio, su padre se había ido con el paciente y su madre estaba leyendo una revista.
-¿Quieres que vaya contigo? –Preguntó Steve, sacándola de su trance.
-No, lo haré yo misma, si quieres puedes regresar a Nueva York.- Contestó.
-¿Estás segura? Quiero asegurarme de que todo esté o.k. – Él insistió.
-Muy segura, te llamaré y te invitaré un café para contarte cómo fue todo, es lo menos que puedo hacer.
-Si insistes – Steve reconocía una batalla perdida cuando la veía.- De todos modos, buena suerte y no te olvides de mantenerme informado.
Hermione sonrió, asintió y después de dudar un poco lo abrazó, Steve estaba sorprendido pero correspondió el gesto.
-Gracias –ella susurró.
-Cuando quieras, ahora –dijo mientras deshacía el abrazo – ve y encuéntrate con tu familia.
-Esto no va a ser fácil – ella murmuró casi para sí misma.
-Pero entonces no valdría la pena ¿cierto?
El celular de Steve sonó, era un mensaje de "Tu BFF", obviamente era Stark, Steve rodó los ojos y abrió el mensaje, solo eran dos palabras: VEN. AHORA.
-Lo siento Hermione, tengo que irme.
-Está bien, no te preocupes ¿nos vemos pronto?
-Por supuesto.- Ambos sonrieron.
La moto hizo un fuerte sonido y Steve se fue. Hermione se volvió a la ventana de vidrio una vez más, inhaló profundamente y comenzó a caminar hacia allá. Cuando entró hizo lo mejor que pudo para no correr y abrazar a su madre, quien le sonreía amablemente.
Marianne estaba sorprendida de ver a una chica con sus ojos y el desastre indomable de pelo de su marido, si ellos hubieran tenido una hija de seguro se vería así.
-Hola, ¿en qué te puedo ayudar? – Marianne dijo y casi podía jurar que la chica estaba a punto de tirarse al piso y llorar.
-Hum, quiero checar mis dientes- fue el brillante comentario de Hermione.
-¿Te refieres a una limpieza?
-Sí, eso sería perfecto.
-Muy bien, sígueme yo seré tu doctora, me llamo Marianne Granger ¿cómo te llamas tú?
-Hermione Wilkins.
Hermione entró al consultorio de su madre y miró alrededor; era justo como el que tenía en Inglaterra, limpio, organizado, lleno de colores y vida. Marianne seguía sonriéndole y Hermione se sintió más cómoda antes de recordar que tenía que volver a jugar con su memoria.
-Tienes un acento como el mío –su madre dijo alegremente. -¿De dónde eres?
-Nací en Yorkshire pero me mudé a Londres con mis padres cuando era pequeña. –Hermione contestó sonriendo.
Marianne siguió hablando, ella siempre había sido así, su personalidad burbujeante y llena de energía mientras que Hermione era más como su papá, seria, responsable y un poco torpe al conocer a gente nueva. Marianne le dio la espalda y Hermione supo que era su oportunidad, sacó su varita, apuntó a su madre y susurró el hechizo, su madre se tensó y en seguida se relajó lo suficiente como para caer al suelo.
-¿Mamá?
Hermione se apresuró y arrodilló enfrente de una confundida Marianne, la bruja esperaba con todo su corazón que hubiera funcionado porque de otra manera dudaba que lo pudiera soportar.
-¿Marianne? – Preguntó de nuevo cambiando a su nombre de pila en caso de que no la recordara. -¿Estás bien?
Marianne no estaba bien. Todas sus memorias estaban regresando y era maravilloso pero eso no quería decir que no estuviera enojada con su hija por mandarlos lejos ¿por qué lo hizo en primer lugar? ¿El Mundo Mágico era tan peligroso para ellos?
-¡HERMIONE JEAN GRANGER! ¿EN QUÉ ESTABAS PENSANDO? ¡TU PADRE Y YO TE HABRÍAMOS AYUDADO NO IMPORTA QUÉ! ¡DEMONIOS, INCLUSO HABRÍAMOS PELEADO CONTRA ESE MALVADO MAGO TUYO, LORD TOLDEDTORT O ALGO ASÍ! ¡TÚ…!
Marianne dejó de regañarla –en un estilo muy parecido a la de Molly Weasley- porque su hija la estaba abrazando tan fuerte que no podía respirar, sin embargo no importaba porque toda su ira fue hecha a un lado y la abrazó. Ambas lloraron de alegría por unos buenos cinco minutos, solo abrazándose y sonriendo porque por fin estaban juntas.
Y después de que David Granger terminara con su paciente toda la familia estaría reunida y contenta de nuevo.
Tada, nuevo capítulo, espero les guste y si es así (o no) dejen reviews :D Me hacen muy feliz siempre. Quisiera agradecer a todos los que han leído, agregado a favoritos, dado follow o comentado la historia. Un especial agradecimiento a estos últimos redeginori, Kutzi Shiro, Pauli Jean Malfoy y florperlachiquis52. ¡Felices fiestas! Jeje aunque ya hayan terminado :p Probablemente hayan dos capítulos más o solo uno no estoy segura pero gracias a florperlachiquis52 estoy comenzando a plantearme una secuela (sí, secuela de secuela XD).
Bueno, les avisaré si sí se hace o no en el último capítulo de Looking for Paradise.
¡Hasta pronto!
