Capítulo 6

Harry y Ron estaban aturdidos, no podían creer que Hermione se iba a quedar en América. Entendían sus razones pero aun así… ellos habían estado juntos tanto tiempo que simplemente no se sentía bien estar separados.

-Chicos, eso no significa que no nos volveremos a ver, siempre podemos conectar la chimenea con la Red Floo y solo estaré a una llamada de distancia.- Hermione los tranquilizó.

-¿Están bien tus padres? –Harry preguntó preocupado.

-Sí, todos estamos bien. –Hermione sonrió brillantemente a las dos cabezas flotantes de sus amigos.

-¿Y qué vaaaaaaaaaaaaas a haceeeeeeeeeeeer?- Bostezó Ron, Hermione casi se había olvidado de la gran diferencia horaria entre Nueva York y Londres.

-Estoy pensando en inscribirme a alguna Universidad Muggle, y volar bajo el radar por algún tiempo, en serio que no quiero tratar con periodistas ahora; siento dejarlos solos con ellos chicos.

-Nah, está bien.- Harry rechazó la idea, ya estaba acostumbrado a ellos. –Si pudiera irme también lo haría.

-Gracias Harry.

Ron no estaba diciendo mucho y Hermione supo que tenían que hablar.

-Harry ¿podemos hablar después? Hay algo que…

-Ok, lo entiendo, te veré cuando terminen. –El-Chico-Que-Vivió desapareció de la chimenea.

Hermione echó un vistazo al reloj en la pared, le quedaban diez minutos en la Chimenea, ella estaba en el Consulado Mágico Británico que habían sido tan amables de establecer contacto con sus mejores amigos en Inglaterra. Necesitaba ser rápida, precisa pero sutil.

-Así que… ¿de qué querías hablar? –Ron preguntó torpemente.

-Sé que me fui sin decir mucho. –Ella comenzó.- Y que no hablamos mucho acerca del beso en la Cámara pero quería que supieras que no me arrepiento y que sería hermoso saber qué es lo que piensas al respecto.

Las manos de Hermione estaban sudando y su corazón latía más rápido que nunca mientras esperaba por su respuesta.

-Yo tampoco me arrepiento. –Él dijo confiadamente y Hermione dejó salir el aliento que no sabía que estaba conteniendo. –Pero yo estoy aquí y tú estás allá… Digo, si quieres intentarlo podemos hacerlo… Tampoco es como que esté diciendo que tengamos que hacerlo o algo, yo…-

-Ron, está bien.- Hermione dijo, haciendo que el balbuceo de Ron parara.- Entiendo lo que tratas de decir, simplemente no es tiempo para estar juntos.

Ron asintió, maravillado de lo fácil que ella podía entenderlo, y de qué tan fácil él hacía lo mismo. Aun así quería decir mucho más pero él no era bueno expresando sus sentimientos como ella, así que la dejó hablar.

-Creo que es mejor para nosotros estar con nuestras familias, la guerra todavía está presente y solo han pasado un mes y medio desde la Batalla Final, no estamos listos todavía.- Suspiró triste.

-Pero habrá un tiempo ¿cierto? En el que podamos intentar.- Ron dijo, negándose a darse por vencido.

-Eso espero.- Hermione le sonrió.

-Estaré aquí si me necesitas.

-Lo sé, también cuenta conmigo.

-¿Amigos?

-Amigos.

Un silencio agradable se asentó entre ellos.

-Tú y tu familia pueden venir para las fiestas.- Hermione dijo.

Ron sonrió traviesamente.

-No creo que haya suficiente comida en América para alimentar a todos los Weasley.

-Siempre puedes quedarte en la Madriguera Ronald.

La cabeza de Ron le dirigió una última sonrisa antes de desaparecer, ni siquiera dos segundos después el indomable cabello de Harry Potter apareció.

-¿Todo bien?

-Sí, no te preocupes por eso.

-¿Sabes que Ginny va a tratar de ir y arrastrarte de vuelta?

Hermione rio, eso sonaba bastante parecido a la fuerza de naturaleza que era su amiga pelirroja.

-Sí, pero antes de que tenga la oportunidad estoy contando contigo y tu cara de perrito para hacerla desistir.

-Todos te vamos a extrañar, Mione.

-También los extrañaré pero tenemos muchas maneras de estar en contacto, y no todas de ellas son mágicas, es por eso que quería hablar contigo, te voy a dar el teléfono de mi casa y cuando tenga un celular te lo mandaré también.- Hermione mordió su labio, debatiéndose si debería preguntar o no.- ¿Hay algún mortífago fugitivos?

Los ojos de Harry se volvieron oscuros y su cara seria, como todas las veces que hablaban de Lord Voldemort o de mortífagos.

-Hay algunos que sabemos con certeza que están muertos o en Azkabán, y de otros no se han recuperado los cuerpos o no los hemos podido identificar… Dolohov está entre ellos.

Hermione tocó su abdomen inconscientemente, deseaba con todo su corazón que fuera uno de los cuerpos no identificados.

-Pero no te preocupes Hermione, los atraparemos y mandaremos a Azkabán.

-Aun así ¡ALERTA PERMANENTE!

Harry sonrió algo triste al recordar la muerte de Alastor Moody.

-Y ¿cómo te está tratando América hasta ahora?

-Es maravilloso Harry, la gente que he conocido es grandiosa; no tienes que preocuparte por que encuentre amigos aquí.

-Me alegra escuchar eso, ¿cuándo conectarás la chimenea a la Floo?

-Si los empleados continúan siendo así de buenos yo diría que para pasado mañana.

Los ojos de Harry se abrieron como platos.

-Wow, de verdad te están dando tratamiento especial por salvar el mundo ¿verdad?

-Puedes apostar en ello.- Un "knock" se oyó y Hermione supo que su tiempo se estaba agotando. –Harry, tengo que irme; dale a Ron, Neville, Luna, Ginny y el resto de los Weasley todo mi amor.

-Claro que sí.

-Y házme saber cómo están Teddy, Hagrid, la profesora McGonagall y todos los demás.

-Sí.

-Estoy hablando en serio, quiero que me…

-¡Te diré todo Mione! ¡Deja de preocuparte por nosotros! –Harry la cortó divertido; esa era su Hermione, siempre perdiendo la cabeza por otros.- Nos cuidaremos, disfruta tu tiempo con tus padres.- Otro "knock" se escuchó.

-Hasta luego. –Dijo Hermione mientras las llamas se consumían a sí mismas.


Pepper se estaba arrepintiendo de haber introducido Hermione Granger a Tony. No sabía que había sido una mala idea hasta que Steve llamó, diciendo que Hermione le había mandado un mensaje poniendo que los Granger querían agradecerles a todos por su ayuda. Pepper le dijo a Tony y ella esperaba que él hiciera alguna excusa para liberarse a sí mismo del encuentro, había estado tan segura de que eso haría que había preparado su sonrisa.

Por supuesto que se llevó una sorpresa cuando Tony abrió un hueco en su horario y reservó una cena en un restaurante elegante para el encuentro. Lo que la perturbó más era el incesante murmuro de Tony acerca de las posibilidades de descubrir sus secretos y otras cosas que no tenían sentido en total. Pepper podía decir con toda certeza que la loca curiosidad de Tony había hecho aparición.

Ahora estaba tratando de convencerlo de no ir sin ningún éxito, él estaba terco con ver a Hermione Granger de nuevo y ella sabía que –en esto- no lo pararía; la única cosa que podía hacer era estar en la cena y tratar de controlarlo ahí, o… ¿había otra manera de hacerlo? Pepper sonrió cuando una idea vino a su mente, necesitaba hablar con Steve.


Steve sabía que Stark querría hacer una gran escena pero cuando Pepper le llamó y le explicó sus planes Steve no dudó en dejarla usar la grabación de la disculpa como un… incentivo para que se comportara bien –porque el "chantaje" es ilegal y una palabra tan drástica-. Así que Pepper cambió la reunión a una Cafetería más modesta. No era la misma a la que habían ido él y Hermione pero seguía siendo buena. Él llegó primero, un poco temprano, así que se preparó para una larga espera.

-¿Qué onda Cap?

¿Podría ser cierto? ¿Stark llegando temprano? Steve no lo podía creer, Stark estaba sentado en frente de él.

-Hola Stark.

-¿Acaso… llegué temprano? –Preguntó claramente confundido y checando su reloj.

-Sí, diez minutos.

-Huh, no lo noté, ha pasado mucho tiempo desde que estuve así de emocionado por algo.

-Prometiste que te comportarías ¿recuerdas?

-Trataré.

Pepper y los Granger entraron a la tienda conversando animadamente; Hermione se veía más feliz y relajada que antes, ahora lucía más de su edad en vez de una mujer desesperanzada disfrazada de adolescente. Pepper estaba radiante, como siempre, y los saludó cuando los vio. Marianne Granger tenía las pecas y la nariz de su hija, su cabello tenía un hermoso color miel y caía en controladas ondas, sus ojos parecían caramelo derretido, brillando de tanta calidez en ellos; estaba sonriendo y era más alta –por pulgadas- y esbelta que Hermione. David Granger tenía el mismo cabello desordenado que su hija pero unos cuantos tonos más oscuro, sus ojos eran una particular combinación entre café y verde, tenía una barba y todo en él gritaba "Ciudadano Inglés", se movía de manera orgullosa y se aseguraba de mantener a Marianne y a Hermione en su campo de visión. Lucían maravillosos juntos, como una familia.

-Eso habría descartado nuestra teoría de que no fueran familia si aún la tuviéramos. –Stark susurró antes de pararse y poner una brillante sonrisa en su rostro, sin lugar a dudas había puesto el "encanto Stark" en marcha. –Vaya, vaya, vaya ¿acaso te ves más hermosa cada vez que te miro Pepper? ¡Y ustedes deben de ser Marianne y David Granger! Estoy muy feliz de ver que Hermione fue capaz de encontrarlos.

-Gracias Tony, y sí ellos son los Granger,- Y en un tono de voz muy bajito agregó.- Pórtate bien.

-Como usted ya sabe nuestros nombres creo que podemos saltarnos las presentaciones, después de todo usted es bien conocido en casi todas partes.- Dijo David mientras estrechaba la mano de Tony, en seguida decidió que no le agradaba, era demasiado arrogante para su gusto.

-Por favor, llámenme Tony. - Él podía sentir la animosidad dirigida a su persona, David Granger era un tipo inteligente.

David estaba a punto de contestar haciendo énfasis en "Señor Stark" cuando Marianne lo interrumpió al hablar con el otro hombre en la mesa.

-Y ¿quién es este apuesto caballero que está aquí? ¿Podrías ser Steve Rogers? ¡Hermione no ha hecho nada más que hablar maravillas de ti! ¡Estaba ansiosa por conocerte! – Marianne dijo sonriendo más ampliamente de lo que se creía posible. –Yo soy Marianne Granger, la madre de Hermione, muchas gracias por ayudar a mi hija a encontrarnos, es bueno saber que todavía hay almas nobles en este mundo.

-Mamá…- Hermione dijo apenada, a veces su madre olvidaba que la gente normal no se emocionaban tanto y tendía a sobre reaccionar.

-Sí, lo siento querida.- Marianne no lucía arrepentida en lo absoluto.- Realmente quería agradecerles a todos por cada parte a la que contribuyeron para hacer que mi familia esté completa de nuevo. Simplemente no sé cómo expresar que tan agradecida estoy, nada parece suficiente.

-¿Podemos sentarnos por favor? –Hermione dijo, todavía un poco apenada pero feliz porque todos estaban juntos de nuevo.

Los demás accedieron y se sentaron, un mesero apareció casi instantáneamente y les dio los menús y tomó las órdenes, dejándolos solos para hablar una vez más. Pepper y Marianne inmediatamente se llevaron de maravilla, David fue más difícil de tratar pero cuando Hermione lo golpeó ligeramente con su codo de una manera no tan discreta comenzó a participar más en la conversación.

Los Granger eran agradables y normales, nada parecía indicar "fenómenos" o algo similar… lo que hacía que Tony estuviera extremadamente frustrado pues él había esperado poder obtener algo de esa reunión.

El mesero vino de nuevo y comenzó a quitar las cosas, en el proceso tiró la sal al suelo, Hermione la cachó y él se disculpó, ella respondió que no había problema y la plática siguió. Tony continuó hablando con David sobre cómo el mercado estaba y… ¡Hermione la atrapó! Como si fuera una acción ensayada todos en la mesa dejaron de hablar como si finalmente se dieran cuenta de lo que había pasado.

-¡Wow Hermione! –Marianne exclamó sorprendida.- ¡Tienes buenos reflejos!

Hermione se sonrojó y asintió tímidamente.

-Sí, debe de ser por todo el tiempo que pasé con Harry.

Tony seguía maravillado ante lo que había pasado. No era como si la gente con buenos reflejos fuesen raros pero aun así no lo había esperado de ella, dado que no parecía del tipo atlético y tanto como David o Marianne mostraban señales de ser tan ágiles, por lo tanto no podía ser hereditario y eso llevaba a la conclusión de que había desarrollado esa habilidad por su cuenta.

-¿Juegas algún deporte?- Pepper preguntó y se arrepintió de inmediato de haberlo hecho al ver la chispa hambrienta que apareció en los ojos de Tony.

-No, soy más una come-libros.- Ella respondió simplemente.

-¿Cuáles son sus planes ahora que están juntos? ¿Piensan volver a Londres?

-Si se puede saber.- Agregó Pepper mientras le daba una mirada de advertencia a Tony.

-No, por el momento nos quedaremos en América, Hermione va a terminar su escuela.- David dijo firmemente.

Esa era una oportunidad que Tony no se perdería por nada del mundo.

-¿Dónde estudiaste antes, Hermione? Si quieres podría escribir una recomendación y serías aceptada en cualquier Universidad… -Chasqueó los dedos.-… así de rápido. Solo tendrías que decirme un poco acerca de tus notas y nombre de personas que pueda llamar para confirmar lo que estás diciendo.

La tensión apareció de inmediato, Hermione dejó de sonreír y una expresión calculadora se instaló en su rostro, pensamientos cruzando por su cabeza. Marianne lucía preocupada y David frunció el ceño, definitivamente no le gustaba Tony Stark en lo absoluto.

- Eso es muy amable de tu parte. - Gente respondió, cuidando sus palabras. - Pero yo... no continúe mis estudios después de que cumplí once, porque hubo algunos problemas en el orfanato. Todo lo que he aprendido ha sido por las muchas horas que pasé en la biblioteca pública y preguntándole a un profesor que iba regularmente ahí. - Ella mintió, era espeluznante lo fácil que se volvía con el tiempo.

Tony estaba impresionado; inventar una mentira tan rápido... pero no lo hizo con sutileza, todos en la mesa se dieron cuanta que estaba mintiendo y Steve junto con Pepper la miraban sospechosos, sus padres estaban asombrados. Pepper lo pateó con la punta de su talón en la pantorrilla. En serio, esa mujer sería su ruina algún día.

-Au... En ese caso, estaré feliz de indicarte cómo obtener tus certificados, solo tendrás que tomar algunos exámenes y con mi ayuda puedes programalos cuando quieras. - Ofreció.

Hermione estaba sorprendida mas asintió; esa era una rara oportunidad y ella sería una tonta por no aprovecharla, y Hermione Granger no era una tonta.

- Así que... creo que es hora de que nos vayamos. - Marianne dijo, sonriendo que mientras más tiempo pasarán ahí más tendrían que mentir.

- Gracias de nuevo por todo. - David dijo, estrechando manos rápidamente, él también estaba ansioso por irse.

- De nada. - Los tres americanos respondieron al unísono.

- Hermione, si necesitas algo mientras estás en Nueva York sabes que puedes llamarme, ¿cierto? - Steve dijo.

Ella sonrió brillantemente y asintió a la versión más grande de Neville.

- Sí, gracias Steve.

-Entonces que tengan un buen d...- David comenzó.

Una gran explosión se escuchó enfrente de la calle, las ventanas del banco estallaron y el vidrio voló por todas partes. Hermione ya estaba sobre sus pies y saliendo de la cafetería sin ni siquiera ser consciente de ello; los gritos de sus padres no fueron escuchados mientras ella se aproximaba a los heridos afuera del banco.


¡¿Acaso Granger creía que era James Bond?! ¿Por qué corría hacia el peligro? Tony llamó a Jarvis y su traje apareció volando y se adhirió a su cuerpo.

-¡Encárgate de los civiles, Steve! –Dijo y se fue volando.

Pepper y Steve empezaron a guiar a la gente fuera de la zona de peligro y se aseguraron que alguien llamara al 911. Sin embargo, David y Marianne se rehusaron a moverse mientras que Hermione estuviera ahí, incluso fueron a ayudarla bajo la excusa de que eran doctores y podían ayudar en algo. Steve no se atrevió a señalar que eran dentistas y que probablemente no pudieran ayudar tanto.

Marianne y David llegaron a donde estaba Hermione y estaba sorprendidos y orgullos de ella conforme la veían atender a un joven que estaba consciente pero con dolor. Su hija levantó la mirada y ellos pudieron ver el alivio que inundó su rostro al verlos ahí.

-¡Ayúdenme! –Gritó.

Marianne fue hacia el chico y comenzó a ayudarlo, David buscaba a otros heridos y en cuestión de segundos Hermione estaba con él, después se separaron y ayudaron a tanta gente como pudieron. Las sirenas de una ambulancia se oyeron y éstas llegaron no tanto después. Juntos podrían llevarse a tanta gente fuera de la zona de peligro como fuera posible.

Pero entonces Ironman fue mandado volando hacia atrás y el corazón de Hermione se hundió; si algo –o alguien- podría apartar a Ironman tan fácil entonces la Policía no tenía ninguna oportunidad. Sacó su varita y buscó a sus padres con la mirada, ellos también la veían con horror escrito en sus rostros. Ella les sonrió y se desilusionó, con todo el caos alrededor era casi imposible que alguien lo hubiera notado.

Y así, Hermione entró al banco. Tony estaba peleando contra la gran cosa, ella no podía describirla precisamente: aterrador, enojado, rojo y negro, todo en el gritaba "malvado". Eso brillaba conforme le daba la luz, entonces podría ser de metal, lo que conllevaba a que fuera mecánico ¿tal vez alguien lo controlaba? La magia y la tecnología no se llevaban bien y si pudiera usar su magia entonces podría ser posible que se averiara… y también el traje de Ironman si es que estaba en rango. Un ataque directo estaba descartado.

Si la persona que lo controlaba quería asaltar el banco entonces debería haber más robots, o los responsables en persona- dentro, recolectando el dinero o la información o lo que fuera que quisieran robar. Decidiendo qué hacer, dejó que Tony siguiera aguantando los golpes del robot y se dirigió primero a la bóveda donde, predeciblemente, estaban seis versiones más pequeñas del malvado robot de afuera. Hermione no podía hacer que alguien la viera o le prestara atención así que descartó los hechizos que podrían ser ruidosos.

-Aqua eructo.- Susurró y agitó su varita en un movimiento fluido. Los robots dejaron de moverse en cuanto el agua que conjuró los roció, sus circuitos explotaron y ellos cayeron al suelo sin "vida". –Diffindo. –Agregó como precaución, con eso su trabajo estaba hecho.


-¿Qué te tomó tanto Cap?- Stark gritó.

-Cállate y dispara Stark.

-Owww, hieres mis sentimientos.

Steve rodó los ojos y comenzó a pelear, había pasado mucho tiempo desde que saltó a alguna batalla al azar por primera vez, todo lo que había hecho últimamente era trabajo para Fury. Peleando juntos el robot no tenía ninguna oportunidad, aunque aguantó bastante bien; quienquiera que lo hubiese construido debía de ser un genio.

Stark y él corrieron hacia la bóveda, una vez que el robot estuvo en el suelo, y se encontraron con otras seis miniaturas de su enemigo, destruidos. ¿Tal vez por algún protocolo de auto-destrucción? Pero entonces ¿por qué tenían ese tajo en el medio?

-Bueno, parece que alguien se hizo cargo de nuestros problemas.- Stark dijo y levantó uno de los robots.-Me llevaré esto a la Torre a ver si puedo obtener algo de esto, buena suerte con los polis y diles adiós a los Granger por mí, ¿Pepper está bien?

Steve maldijo internamente, se había olvidado de los Granger.

-Sí, Pepper está bien, la mandé lejos.

-Bien, gracias Cap.

Con eso Ironman salió volando y Steve abandonó el banco. Los Granger estaban bien, todavía estaban ayudando a los demás, haciendo que la gente se calmara y manteniendo la histeria colectiva a raya. De verdad eran gente maravillosa, era una lástima que algo malo pasara dondequiera que estuviera, ellos no lo merecían.

Los pensamientos de Steve fueron interrumpidos por el oficial de policía que se le acercó, quería una declaración.


-Solo con mi suerte. - Dijo Hermione horas después.- ¡En serio parece que los problemas me siguen! Y yo que pensé que finalmente tendría un año tranquilo aquí.

Sus padres le habían soltado una larga regañina acerca de lo irresponsable y estúpido que había sido de su parte el correr a la línea de fuego. Ella los había extrañado tanto que no le importó tanto que le gritaran, también estaba tan agotada que muy apenas podía mantenerse despierta.

A lo mejor cuando entrara a la Universidad todo sería finalmente normal.

Marianne y David podrían haberla regañado una y otra vez pero ellos también habían saltado a la línea de fuego por ella, y eso la hacía sonreír. Tomó prestado el celular de su mamá para mandarle un mensaje a Steve.

Hermione Granger:

¿Estás bien? Soy H. Granger desde el celular de mi madre.

Presionó "enviar" y dos minutos después llegó una respuesta.

Steve Rogers:

Sí, es bueno saber que también estás bien –no sabía a dónde llamarte-. Nos asustaste.

Hermione Granger:

Lo siento. Estoy cansada ¿podemos hablar otro día? Me gustaría tener un guía en Nueva York, si tú puedes, claro está.

Steve Rogers:

Cuando quieras, tú sabes dónde encontrarme. Descansa, hasta luego. Dile "hola" a tus papás de mi parte ¿quieres?

Hermione cerró el teléfono y sonrió, Steve era una persona tan dulce, ella era muy afortunada de que la hubiera encontrado. Dijo buenas noches y abrazó a sus padres y se fue a dormir al sillón-cama que estaba en la sala. Con el sueño ya rondándola casi olvidó poner los Encantamientos Silenciadores alrededor, solo en caso de que tuviera pesadillas pues se le había acabado la poción de Dormir-sin-sueños. Ahora que había encontrado a sus padres tendría como prioridad el prepararla.

Bostezó y pensó en todo lo que tenía: sus padres, sus amigos en Inglaterra, y sus nuevos amigos aquí en Nueva York, la oportunidad de ir a la escuela de nuevo. Sonrió y –con un movimiento de su varita- quitó los encantamientos antes de irse a dormir.

Después de todo, ¿cómo podría tener pesadillas cuando todo era tan perfecto?


¡Tada! Por fin terminé de traducirlo a español, siento la demora pero no puedo dejar de agradecerles a todos los que han dado "favorite" o "follow" a la historia. ¡Solo falta el epílogo! O.O Espero tenerlo listo pronto.

Especial agradecimiento a Madara M. Katastrophal, Kutzi Shiro, Pauli Jean Malfoy, redeginori -espero te haya gustado más este-, sapphire97 y florperlachiquis52 por sus reviews el capítulo anterior c:

Y el aviso de la secuela será en el epílogo.

¿Alguien ya vio la de Deadpool? Yo no :C

¡Nos vemos!