Hola, he regresado con otro capítulo de esta historia, si me tardo en actualizar lo siento, pero pretendo cuidar los detalles aunque algunos se me pasen, pero siempre pensando en ustedes.

Sin más preámbulos comencemos.


Capítulo 2: Primeras peleas

El sonar de una campana ubicada en lo alto de las montañas que rodeaban la prisión anunciaba un nuevo día y con ello una largo jornada de tortura física para los presos, pero para los guerreros el trato sería diferente, o por lo menos eso esperaban.

Salieron de las jaulas que tenían por habitaciones, las ropas que vestían para los muros de hierro las conformaban una camisa de manga larga y un pantalón, ambos de manta de color azul con un número a la altura del pecho izquierdo, que los identificaba como tal en ese maldito agujero.

-Haber, es hora de salir –indicó el guardia del pasillo después de abrir las puertas para que pudiesen llevar a cabo la orden, el segundo guardia que le acompañaba les encadenaba la pata derecha para que se dirigieran en fila india.

-Vamos –dijo el segundo gorila abriendo la puerta principal del pasillo, todos salieron y fueron rumbo al punto central de la prisión, ahí donde estaba ubicada la arena de combate.

Encima de ella formados en una sola fila, siete sujetos con vestimenta formal negra, camisa blanca y corbatas de distintos colores cada quien.

De izquierda a derecha se encontraban; un oso bezudo, un elefante, una oveja de las nieves, un Takhi, un camello dromedario que tenía dos dientes de oro que podían apreciarse al sonreír, una gacela que llevaba puesto en su cabeza un gorro redondo de colores azul y blanco, se veía que era el más viejo de todos, setenta años de edad, y un serau japonés que tenía a lo mucho cuarenta años de edad, tenía una cicatriz vertical en su ojo derecho.

Los demás subieron por órdenes del lobo que estaba frente a los sujetos de traje. Al terminar de formarse, él los presentó de uno por uno, ellos los examinaban con detenimiento.

-Muy bien, ¿ya eligieron por los que apostaran? –preguntó el lobo.

-Claro que sí Hatsu –habló la gacela por todos –yo escojo a Bon-Hwa.

-Muy bien señor Abaddon, buena elección –mencionó haciendo que todos lo voltearan a ver un poco molestos por el alago hacia el leopardo, el cual sonreía de forma egocéntrica.

-Mi elección se inclina hacia Garra –dijo el elefante, Garra volteó a verlo serio y un poco desconfiado.

-Bueno señor Chitan, se nota que piensa bien las cosas a la hora de jugar –el elefante sonrió orgulloso de sí.

-Apuesto por Pisada Estruendosa –comentó el oso, Pisada lo miró con un poco de furia, pues no obedecería a nadie, empezaba a exhalar vapor por su nariz y tensaba la mandíbula.

-Tranquilo –indicó Hatsu, calmando la situación antes de que fuese demasiado tarde –el señor Harjeet te promocionará cómo el mejor guerrero, ya que ve que tú lo vales, y posiblemente más, así que contrólate.

Pisada se calmó, veían en él a alguien capaz, y eso conllevaba una gran responsabilidad para su honor.

-El monje se ve fuerte –mencionó el camello con aires altaneros, Channarong lo miró con indiferencia por el comentario, a él le importaba poco los títulos o la reputación, pero se veía obligado a pelear para volver a ver a su familia una vez más –él me hará poseer grandes riquezas.

-Me agrada su confianza señor Nael, veremos si esa mentalidad resulta en la arena –dijo un poco molesto por su actitud.

-Andriago es la joya exótica que puede demostrar más de lo que aparenta –todos voltearon a ver a la cabra un poco extrañados y el propio Andriago lo miraba escéptico.

-Interesante suposición señor Dunyasha.

-La elegancia de Diego y su porte me hacen comprender que no era un simple plebeyo, sino algo más –ahora Hatsu estaba asombrado por las palabras del Takhi.

-Que palabras tan poéticas señor Bold, impresionante en verdad.

-Ahora por último usted señor Junko, pero parece ser que alguno de los dos, ya sea el Guerrero Dragón o la maestra Tigresa tendrá que ser relegado del torneo –Junko sonrió cínico y lo miró directo a los ojos.

-Apostaré por los dos –Hatsu arrugó ligeramente el entrecejo por su elección.

-Bien, sin más que decir, ustedes retírenlos –les indicó a los gorilas, los cuales obedecieron si decir nada.

Los guardias los llevaron a un terreno baldío, ubicado a cinco kilómetros fuera de la prisión, rodeado de igual forma por cuatro montes y denso bosque, en ellos estaban vigilando dos hienas por cada uno, armados con ballestas para una situación peligrosa.

El calor era infernal, nada los cubría de él. Cientos de presos trituraban rocas hasta convertirlas en arena y llenaban costales para luego vaciarlos sobre uno Zhao Xiaoqiang*, sólo que este era más largo.

-Bien, tengan –les dio a cada uno un mazo para comenzar su tarea.

-¿Qué clase de estupidez es esta? –se quejó Pisada, todos lo miraron nuevamente –se supone que nosotros pelearemos, no deberíamos hacer esta clase de tareas.

-¡Cierra tu puto hocico y hazlo perra! –exclamó harto el gorila.

-¿Y qué está haciendo él? –señaló a lo alto de un monte, ahí bajo una estructura con una lona que lo tapaba del sol estaba Bon-Hwa leyendo un pergamino y bebiendo un poco de agua.

Ya llevaban triturado rocas alrededor de tres horas, se detenían de vez en cuando para beber el agua que les daba uno de los presos más viejos, Tigresa rompió sus mangas para poder aguantar el calor, se limpiaba de vez en cuando la frente, los presos no podían dejar de verla, era bella. Po, seguía golpeando las rocas y aveces miraba el horizonte miraba el horizonte, más allá del bosque estaba la libertad, la guerra no tardaría en acabarse y la economía volvería poco a poco a recuperarse.

-Oye –habló a su derecha Pisada, quién estaba encadenado junto a él –, ¿te divertiste ayer en la noche? –preguntó con un tono libidinoso, Po paró de golpear las rocas y volteó a verlo con ceño ligeramente fruncido.

-¿A qué te refieres? –dijo de forma fría y con un poco de molestia. Uno de los gorilas se acercó a donde estaba él.

-Oye, ¿quién te dijo que pararas? –Po volteó a mirarlo molesto –continua –se alejó de ahí.

-Pues no sé qué pasa contigo, pero si esa tigresa hubiera compartido la habitación conmigo, créeme que al día siguiente ella tendría dibujada una sonrisa de oreja a oreja.

Po le propinó un golpe con su palma derecha directo a la nariz, todos los presos comenzaron a acercarse para presenciar la riña, Tigresa miraba con sorpresa, Po no era muy dado a pelear así porque sí.

-¡Oye idiota no ataques por la espalda! –gritó furioso por haber estado desprevenido.

-¿Y tú no puedes hablar sin decir una pendejada? –Pisada comenzó a lanzar golpes a puntos estratégicos cómo las mejillas, el abdomen, las costillas y las mandíbulas, Po solo desviaba y daba uno que otro golpe.

Los gorilas se acercaron y detuvieron el conflicto, los esposaron y los subieron a un carro que los llevaría de vuelta a la prisión.

-Ustedes de vuelta a trabajar –indicó uno de ellos.

1

Hatsu caminaba de lado a lado reflexionando la situación, ellos sólo lo observaban, esperaban la reprimenda, se estaban impacientando.

-Peleando antes de subir a la arena, es tan común, que deja de ser divertido después de mucho. Iré al grano, no habrá más espectáculos como este, ¿entendido? –ambos aceptaron con la cabeza –y sólo para que lo recuerden, vengan acá soldados.

Entraron dos hienas, burlándose de una forma grotesca por la situación de ambos.

-Ordene jefe –dijo uno de ellos.

-Llévenlos al confinamiento solitario por tres días.

-¿Qué? –exclamó molesto Pisada –no puede hacernos esto.

-Si puedo y ya lo hice –sonrió cínico, pues era divertido cuando sometía a alguien que creía ser más fuerte que él.

Las hienas bajaron a un pasillo subterráneo, justo debajo de los baños. La tierra húmeda del corredor, el brote de agua natural, hacía que fuera un lugar aterrador. Ahí había dos puertas de hierro separadas una de otra por dos metros, abrieron cada una de ellas y los encerraron.

Las risas de las hienas perdieron fuerza conforme salían hasta desaparecer.

Po cerró los ojos y se sentó en posición de la mariposa para poder concentrarse en entrenar la paz interior, si iba estar encerrado en este lugar por un tiempo, debía sacarle provecho.

-Po, ¿puedes oírme? –preguntó Pisada, Po exhaló eliminando todo pensamiento negativo y molestia.

-Sí –respondió de una forma muy seria.

-Esto no es justo, que nos traten así siendo guerreros, mientras que el leopardo se relaja y entrena.

-Y si en vez que quejarte, mejor te atienes a las consecuencias que tú y yo desatamos, creo que eso te ayudaría y aprenderías a ser más prudente.

-Pero es muy injusto, de donde vengo se trata con respeto al que tiene una responsabilidad mayor –estaba desesperado por salir.

-Y de dónde yo vengo protegemos incluso a los que son injustos con nosotros –explicó Po.

-¡Maldita sea!, ¡huele mucho a mierda!, ¡demonios! –la paciencia de Po se agotaba con cada palabra que Pisada pronunciaba.

-¡Ya cierra de una vez el puto hocico! –exclamó frustrado, jamás había conocido a alguien que se quejara tanto de todo.

-Po, no puedo defecar aquí, no hay espacio suficiente para acomodarse.

-Pues lástima por ti –dijo de forma cínica, mientras empezaba a respirar de forma lenta y continuamente.

-¡Vete al carajo! –gritó por última vez antes de comenzar a limpiar su estómago.

Los días pasaron de forma muy lenta, en dicho tiempo, Pisada comenzó a desmoronarse, llegando a darle cabezazos a la puerta para intentar romperla. Mientras Po sólo entrenaba su paz interior.

-Muy bien, es hora de irse de vuelta a sus celdas –dijeron ambas hienas al unísono, abriendo las puertas, Pisada embistió para salir rápidamente de ese lugar, pero uno de los gorilas que estaba justo a la entrada de ese corredor lo sujetó con ambos brazos y las hienas le esposaron las patas.

Los sacaron a ambos afuera para que respiraran, estaba culminando el amanecer, la noche en poco tiempo llegaría, Pisada respiraba agitadamente, cómo si hubiera pasado años sin hacerlo.

-Ten, come –el gorila le extendió un pedazo de pan y un plato de sopa.

-Tú también –dijo una de las hienas que le extendía lo mismo que le dieron a Pisada.

-Más vale que descansen, mañana será las primeras peleas –mencionó el gorila.

-Pero si ni siquiera pudimos entrenar en estos tres días –dijo Pisada casi atragantándose.

-No importa, mañana pelearan.

2

Después de haber entrenado un poco, tomó un baño para poder relajarse, estaba reflexivo.

Entró en su celda, deseaba dormir, no estaba con energías, y las pocas que le quedaban debía almacenarlas para mañana, el guardia le abrió la celda y la cerró, después se retiró de ahí.

-Po –Tigresa lo abrazó y le dio, se había preocupado mucho por él.

-Tigresa, estoy muy cansado, estar encerrado es un infierno, y más cuando tienes a un compañero quejumbroso.

-Me imagino.

-Oye, pero debemos disimular –dijo refiriéndose al beso que le había dado.

-Lo hemos hecho bien, nadie sospecha nada –dijo sonriente.

-Que bien, vamos a dormirnos –entonces se recostó en el suelo para conciliar el sueño.

-Po, ¿quisieras dormir conmigo hoy? –no lo pensó ni un segundo y se subió al concreto sólido que tenían por cama.

3

La noche había llegado demasiado rápido, en la primera planta había tres gradas divididas con una maya de acero con los pasillos de los presos, donde se podía ver gente que había acudido a presenciar el torneo, estaba impresionado, aunque las cosas andaban mal no sólo en China sino en otros países aledaños aún podían divertirse, las personas que apostaban con ellos estaban ubicados en la segunda planta, ubicado al norte. Un lobo vestido de forma elegante con un smoking subió a la arena.

-Damas y caballeros –comenzó a anunciar a través de un cono de bambú que ocasionaba que el sonido se expandiera por todo el lugar –, estamos aquí está noche para presenciar el duelo de grandes guerreros que pelearan a muerte por su libertad –la gente gritaba eufórica esperando que iniciara de una buena vez.´

-La primera pelea será entre Garra de Sangre –él salió por una puerta ubicada al lado este de la arena, mientras recibía aclamaciones del público y algunos presos de la tercera planta que también observaban, de un salto se colocó en la arena, vestía únicamente el pantalón de la prisión –en contra de Diego Torres de la Isla Verde –Diego salió por la puerta oeste, vestía el traje del primer día pero también llevaba con él un bastón envuelto en una tela roja, todos empezaban a analizar todo sobre ellos dos, algunos presos murmuraban entre ellos quién posiblemente ganaría según su criterio, al subir a la plataforma extendió su tela hacia el frente revelando una manta, pero , ¿para que la usaría?,

-Muy bien, comiencen –él bajó de la arena y subía a una pequeña plataforma ubicada en la segunda planta al lado sur.

Garra comenzó a moverse de forma lenta, en posición de ataqué; un poco encorvado con las rodillas ligeramente dobladas, Diego permanecía en su lugar de forma recta con su manta posicionada a su lado izquierdo agarrada con ambas patas separadas por treinta centímetros, sin esperar nada Garra embistió con la intención de atraparlo de la cintura, Diego puso su manta enfrente del rumbo de Garra confundiéndolo mientras guiaba su camino atrasando su pierna izquierda, levantando la manta haciendo que Garra saliera de la arena cayendo.

Tigresa y Po; quienes se encontraban al lado oeste junto con Andriago, Pisada y Channarong, estaban impresionados, aunque en realidad no había atacado logró desubicarlo haciéndolo salir de la arena.

El público no sabía cómo reaccionar por una parte parecía un cobarde por no combatir, pero sus movimientos eran impresionantes.

Garra subió de nuevo a la arena, no podía hacer gran cosa si Diego no lanzaba un golpe, se acercó un poco más, Diego comenzó a moverse por la arena, tenía sujetada la manta con la pata izquierda pegada al pecho, ahora podía evitar esa manta, volvió a embestir, Diego bajó de nuevo su manta con la intención de esquivarlo, pero Garra se detuvo, entonces saltó encima de él, golpeando su cara, para luego aferrar sus piernas a su cuello y apoyándose con ambas patas en el suelo dio una voltereta hacia atrás lanzando a Diego al aire y después lo embistió tumbándolo fuera de la arena rompiendo varios bancos.

El público gritó emocionado, los demás peleadores estaban asombrados por la táctica de Garra, Diego subió de nuevo a la arena, ahora se colocó la manta al lado derecho, sujetándola con la pata derecha y la izquierda por detrás de su espalda. Garra volvió a correr hacia el frente, pero esta vez Diego dio un pisotón en la arena distrayéndolo y cayendo en la trampa, dio el giro con la manta, entonces clavó su garra derecha en la espalda, y otra vez justo en las costillas, después le dio una patada sacándolo de la arena.

El público estaba emocionado de ver sangre, Diego se reverenciaba ante los aplausos de los espectadores, no se percataba de que Garra había subido a la arena, se hincó y pegó su cabeza al piso cómo reverenciándose mientras empezaba a pronunciar unas extrañas palabras, de repente un aura verde comenzó a rodearlo y al abrir sus ojos estos brillaban, Diego se volteó, estaba listo para el siguiente ataque, o al menos eso creía. Garra embistió con una velocidad impresionante, pero antes de llegar a él, deslizo por el suelo su pata derecha haciendo un semi círculo haciendo que Diego cayera, comenzó a golpearlo en el suelo, comenzaba a sangrar, sus movimientos apenas alcanzaban a verse.

Dejó de golpearlo, se levantó y de pronto lo levantó a él que estaba mareado y apenas podía ver, Garra retrocedió y entonces se impulsó girando como una bola en el aire impactando contra su pecho, seguía girando, comenzaba a sacar chispas, como si quisiera hacer fuego con la fricción, entonces dio una patada doble, dando una voltereta hacia atrás cayendo de pie, empujando a Diego contra la maya, impactando este último de cara al suelo. El anunciador bajó de la plataforma para revisar a Diego.

-El ganador es Garra –el aura empezó a desvanecerse y sus ojos a dejar de brillar, la gente aplaudió y gritó aclamándolo. Los gorilas entraron y se llevaron a Diego a la enfermería. Chitan sonreía, había hecho una buena elección al escoger a Garra.

-La siguiente pelea será Po "El Guerrero Dragón" en contra de Channarong –anunció, después subió nuevamente a la plataforma, Po y Channarong entraron por la puerta oeste y subieron a la arena, Channarong vestía un pantalón corto de color rojo, dejando ver sus formados músculos del torso y brazos, tenía puestas sus vendas en los antebrazos hasta cubrir parte de las palmas y su nudillos.

Ambos se reverenciaron en señal de respeto, Channarong se posicionó, colocando sus brazos a la altura del pecho y la cara separados por diez centímetros uno de otro, ligeramente extendidos al frente, la pierna derecha adelantada con el talón levantado y la izquierda hacia atrás formando ambas una "L".

Po adelantó su pierna izquierda, apoyando el peso en esa y la derecha posicionándola atrás.

Ambos comenzaron a desplazarse por la arena, se observaban mutuamente, Channarong se adelantó saltando queriendo dar un golpe con su rodilla izquierda. Po giró hacia su lado izquierdo propinándole un codazo en las costillas en la posición del jinete, haciéndolo caer, Channarong se levantó y esta vez lo pensó mejor, volvió a desplazarse, Po dio una pata circular con su pierna derecha, pero Channarong la pescó con su brazo izquierdo, y con su pata derecha la aferró a él, estando Po atrapado dio una patada con la planta de la pata izquierda directo a la mandíbula.

En eso sin pensarlo dos veces dio un derechazo directo a la mejilla dejándolo completamente indefenso para finalizar con una patada con la espinilla derecha mandándolo a volar fuera de la arena impactándose contra varios bancos. El público aclamaba el combate. Nael desde su asiento ya aseguraba un resultado.

-Lo siento Junko, mejor suerte para la próxima –Junko asentía, quizás era un resultado obvio, pero el camello olvidaba una cosa, el Guerrero Dragón, siempre sorprendía a su adversario.

-El combate aún no termina –Nael sonreía cínico, pretendiendo que su resultado estaría en lo correcto.

Po se levantó, estaba sangrando un poco de la boca, pero con su antebrazo derecho se limpió, Tigresa sonrió, sabía que Po no se daría por vencido tan fácilmente, pero el monje era muy fuerte físicamente. Po esta vez adelantó su pierna derecha apoyando su peso en la izquierda formando una "L" extendiendo hacia el frente su brazo derecho con los dedos apuntando a la cara y contrayendo el izquierdo a la altura del codo con los dedos apuntando al cielo.

La posición parecía débil, haciendo que los presos soltaran carcajadas, pero Tigresa y Po sabían lo que estaba a punto de hacer. Channarong dio otra patada con el empeine izquierdo directo a la mejilla derecha, pero Po dio una palmada lateral desviando el ataque y al mismo tiempo dando un puñetazo con los nudillos meñique y medio directo a la nariz, aprovechando la distracción siguió dando rápidos puñetazos deslizándose mientras Channarong intentaba retroceder, entonces con ambas palmas juntas impacto el golpe adelantando la pierna derecha en la posición de arco y flecha directo al pecho aventándolo contra la valla metálica, el público y los presos estaban con la boca abierta por la impresión al igual que Nael.

-Te dije que el combate aún no terminaba –dijo Junko con una sonrisa burlona.

Channarong subió con dificultad a la arena, estaba sangrante de la nariz, se le había reventado un pómulo y tenía una cortada en la ceja izquierda.

Debía acabar de un golpe si quería recuperarse, se desplazó hasta quedar al lado izquierdo de Po quién seguía en la misma posición de antes, entonces lanzó una patada lateral derecha con el canto izquierdo, pero Po fue más rápido esquivando el ataque por un lado y adelantándose a una velocidad impresionante propinándole golpes en las costillas y mejilla derecha, para finalmente con la palma izquierda darle directo a la sien sacándolo de la arena. El anunciador bajó, de la plataforma y fue a revisar a Channarong, quién estaba noqueado.

-El ganador es Xiao Po –el público estalló en gritos por la impresión, Tigresa sonreía, sabía que no deben subestimar a Po.

-Entonces, ¿qué decías? –preguntó burlista Junko a Nael quién se retiraba de ahí.

El anunciador subió a la plataforma y Po bajó de ella, entrando de nuevo a la puerta oeste.

-En esta noche hemos visto de todo damas y caballeros, pero aún no termina, les dejamos lo mejor para el final en esta noche, la siguiente pelea será entre Pisada Estruendosa en contra de Anddriago Crowder –ambos salieron de la puerta y se colocaron en la arena, ambos llevaban puestas sus ropas del primer día.

Ambos comenzaron a moverse, Andriago se acercó a Pisada con el ademán de que se detuviera.

-Espera –de repente dio una patada de giratoria con su talón de uno ciento ochenta grados en posición semi agachada, Pisada la esquivó dándole un golpe al estómago haciendo que Andriago retrocediera.

Pisada comenzó a lanzar puñetazos laterales mientras se adelantaba y retrocedía, sus golpes eran muy veloces, pero Andriago los bloqueaba desviando su impacto, de repente agarró su brazo y dio una voltereta hacia el lado derecho apoyándose con ambos brazos derribándolo y haciendo una técnica de su misión jalando hacia abajo cómo si su brazo fuera una palanca.

Parecía que Pisada se rendiría, pero de pronto giro hacia atrás soltándose, y retrocedió, Andriago avanzó girando por el suelo apoyándose con los brazos y los talones para luego saltar e intentar conectar una patada directo a la cabeza con el talón derecho, Pisada lo esquivó y siguió conectado puñetazos por debajo de la barbilla, directo a las mejillas, a la nariz, y la sien, haciendo que Andriago se mareara, no tenía posibilidades, Pisada era muy rápido con los golpes, y era ágil. Harjeet desde su palco imitaba algunos golpes de pisada emocionado por el resultado que se aproximaba.

Pisada dio cuatro golpes más de forma rápida y contundente a la mandíbula y un derechazo a la mejilla, Andriago cayó, el combate había finalizado.

-El ganador es Pisada –anunció desde su plataforma el lobo -, nos vemos dentro de tres días público conocedor.

El público comenzó a desalojar las gradas y con ello la prisión, los presos regresaban a sus respectivas celdas.

Pisada bajó de la arena, ni siquiera había sudado, era muy veloz, Po estaba impresionado por su estilo de combate.

4

Channarong, Andriago y Diego estaban limpiándose en los baños la sangre de sus heridas. En eso entraron los gorilas, ellos voltearon a verlos.

-Bueno señores, recojan sus cosas, llegaran por ustedes en unos momentos –ellos se dirigieron hacia sus celdas por sus ropas, los esposaron y los transportaron hacia un terreno baldío.

Estaba oscuro, sólo eran alumbrados por dos lámparas que los guardias les habían dado, con eso los encontrarían.

-Bueno, espero que hayan disfrutado su instancia –dijo de forma sarcástica y cínica, para después irse de ahí.

El sentido auditivo de Channarong captó algo anormal, volteó hacia todos lados con cierta preocupación.

-¿Qué te pasa? –preguntó Diego al ver su extraña actitud.

-Debemos irnos de aquí –dijo temeroso.

-¿Por qué?... –una flecha atravesó el corazón de Andriago cayendo muerto al instante.

Antes de que siquiera pudieran correr miles de flechas llovieron por todas partes matándolos.

Los gorilas salieron de su escondite al igual que las hienas.

-Bueno, aquí concluimos por este día.

-¿Podemos comérnoslos? –preguntaron las hienas riendo de forma macabra.

-Sí.

Comenzaron a arrancar pedazo por pedazo mientras que con rapidez los engullían y escupían los pedazos de tela.


*Era una carreta de madera tirada por una persona que iba a pie.


Espero que les haya gustado, pero antes a responder reviews:

AlienHeart1915: Que bueno que te haya gustado la historia, gracias por dejar tu comentario, espero que leas este capítulo.

AngieMorJim: Bueno he aquí la continuación del capítulo anterior, espero que lo leas y espero dejes tu opinión sobre ella.

djs from mars fan: Me impresiona de verdad que tú también seas fan de la pelicula, creí que casi nadie la veía, y gracias por tu observación, en serio significa mucho. Espero que leas este capítulo.

Bueno, hasta la próxima se despide su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERIAL