He regresado con otro capítulo de esta historia, no pude esperar para terminarlo, pues mi cabeza cada vez me recordaba la trama, y aquí está.

Sin más preámbulos comencemos


Capítulo 3: Rebelión y grandes revelaciones

Caminaba con cautela por las antiguas calles de la ciudad de Gongmen, la mayor parte de las estructuras arquitectónicas estaban destruidas, lo que alguna vez fue una gran fuente de empleo y comercio, ahora era nada más que su recuerdo.

Tenía que ir con cuidado de no ser visto por los soldados, llevaba cargando un gran costal, de vez en cuando lo bajaba y veía a su alrededor por si había un peligro cercano.

Después de recorrer la mitad de la ciudad, llegó a su destino; un callejón oscuro y deprimente, no se encontraba nada más que cajas, caminó hasta el final del mismo, estaba una gran roca, la movió y entró a un túnel, cuidando de cerrarla antes de bajar. Descendió dos metros bajo tierra, el pasillo se extendía por dos kilómetros.

-Qué bueno que ya llegaste Mantis –dijo su mejor amigo Mono recogiendo el costal –llamó a todos los que estaban dentro, se formó una fila frente a él de veinte personas, a cada uno le dio una taza de arroz, se iban retirando poco a poco.

-Por ahora es la comida de todo el día –habló Grulla a su lado derecho.

-Sí, pero cada vez me estoy arriesgando más el pellejo –mencionó Mantis.

-¿Supiste del paradero de Po? –preguntó Víbora quién se arrastraba hacia ellos, él negó con la cabeza –, ¿y el de Tigresa?

-Tampoco –ella agachó la cabeza decepcionada de que su búsqueda siguiera sin resultados.

-Bueno, descansen y coman, más tarde reactivaremos la búsqueda.

Se fue de ahí y se dirigió a su dormitorio, al desaparecer Po y después, ella tomó el cargo de líder, era un caos, se sentía impotente tener que esconderse, pero debía pensar en la seguridad de los demás, veían en ella una esperanza ahora.

-Maestra Víbora –habló una goa de un metro con cincuenta centímetros de altura, vestía un pantalón de seda color verde hoja con una Shen Keng blanca.

-¿Qué se te ofrece Hee-Jing? –era un muchacho muy enérgico, eso desde los diez años, justo cuando la guerra comenzó. Se lo habían encomendado al Palacio de Jade para que lo entrenaran, su padre era comerciante, pero un año después llegó una carta en la que se leía que fue asesinado en una emboscada por unos bandidos, desde entonces ella se encargó de criarlo, casi como si se tratase de su hijo. Ahora con dieciséis años, su entrenamiento rindió frutos, era un buen estudiante, y de vez en cuando les enseñaba a los demás.

-Bueno, sé que desde hace cuatro años he insistido con esto –ella sabía a lo que se refería, ya estaba dispuesta a contárselo –, pero creo que he madurado lo suficiente para entender el problema… ¿por qué ustedes, siendo maestros protectores de China, terminaron siendo perseguidos por la ley?

-Siéntate y ponte cómodo que será una historia larga –él se sentó en posición de loto y prestó su atención completa a ella. Ella estaba pensando por donde comenzar.

-Hace diez años, cinco meses después de que tu padre te dejó en el Palacio, ¿recuerdas que te quedaste con el maestro Shifu mientras nosotros fuimos a una misión? –él asintió –, la misión consistía en recatar a la hija del emperador que fue secuestrada por, según el informe, unos mercenarios rusos. El consejo de maestros nos encomendó a nosotros traerla con vida, partimos, llegamos en dos días, justo a la frontera con Siberia…

-¿Entonces que pasó? –estaba desesperado por saber.

-Paciencia Hee –indicó para seguir contando –entonces ahí estaban dos caballos de dos metros de alto con hoces en ambas patas, dos gorilas, dos bueyes y a su centro alguien con una capucha, la princesa estaba atada en una carreta, pero con ella estaban dos chicas más, la nieve caía lenta y continua.

-¡Devuelvan a la princesa malditos! –exclamó Po enojado.

-¡Ataquen! –dijo el de la capucha. Ellos arremetieron, no fue difícil derrotarlos, al hacerlo, nos dimos cuenta de que cada uno era de distintas naciones, unos mongoles, otros chinos, y otros rusos.

-¿Dónde está? –el sujetó había desaparecido.

Regresamos fracasando la misión, días después, un bulto llegó al Palacio Imperial, era el cuerpo de la hija muerta del emperador, con una nota del canciller ruso, también a Mongolia le pasó lo mismo. Entonces a raíz de eso, las dos naciones se aliaron y atacaron a Rusia, entonces contraatacó con los imperios de Corea y Manchuria apoyándolo, pero ahí eran más soldados, entonces el ejército Chino-Mongol comenzó a reducirse. Entonces el emperador citó al Consejo de Maestros, asistió el maestro Shifu, en esa junto su señoría ordenó que todos los maestros se unieran al ejército y ayudaran a acabar con la Guerra. Shifu y cuatro maestros más se opusieron. El emperador dictó que todo aquel maestro que no participara estaba cometiendo el delito de alta traición y la condena sería la muerte. Huyeron de ahí, cuando regresó estaban a tres kilómetros de él, nos contó lo que sucedió y nos ordenó retirándonos y que sacáramos a todos del Valle, él los detendría para darnos tiempos de irnos, el máximo sacrificio que hizo en su vida –Hee-Jing recordaba que abandonaron el Palacio justo cuando él tenía doce años –, se formó una gran rebelión de los maestros que no querían apoyar la guerra y se dispersaron a los cuatro puntos cardinales y se han ocultado justo cómo nosotros, Po al ser el Guerrero Dragón tomó el liderazgo nacional y con ello la gran responsabilidad de brindar seguridad y protección a cada uno, su padre murió dos meses después de un infarto y con ello terminó por volverse serio y frío… bueno he ahí la historia –concluyó el relato Víbora.

-Algo que no entiendo maestra –comentó extrañado.

-¿Qué es?

-¿Por qué no entablaron dialogo entre las naciones para aclarar todo? –su pregunta era interesante.

-En ese momento el emperador no era el gobernante, era un padre dolido por la pérdida del ser que más amaba hasta ese momento.

-Entiendo, bueno gracias maestra –hizo el saludo del sol y la luna y se retiró de ahí.

-Veo que charlaron –dijo Grulla abrazándola.

-No sé qué haré para protegerlos, nos descubrirán tarde o temprano –frotó su cuello para calmarla.

-Tranquila, sabremos que hacer hasta entonces, no te estreses cariño, aún no.

-Gracias Grulla, sin ti no soportaría esto –le dio un beso en la mejilla –, te amo.

-Y yo a ti Víbora, mi Víbora –seguía apapachándola para relajarla y quitarle, por lo menos por unos minutos, la gran responsabilidad que cargaba.

1

Sus celdas se abrieron, otro día de trabajo y explotación desmedida, pero no podrían salir al menos que uno ganara. Sólo quedaban Tigresa, Po, Garra, Pisada y Bon. Dentro de dos días sería las peleas de semifinales.

-Hablaran con su apostadores Pisada y Po –dijo el gorila, ellos lo miraron extrañados.

-¿Para qué? –preguntó pisada.

-No lo sé, sólo obedezco lo que me ordenan –el otro gorila los llevó a dónde se reunirían -, y ustedes vendrán a trabajar –caminaron con dirección al terreno baldío.

Llegaron a una sala que estaba dividida por una gran maya metálica separada en diez sección, donde llegaban las visitas de los prisioneros.

Po se sentó al principio, frente a él estaba Junko, y Pisada a tres secciones de él, dónde estaba Harjeet.

-¿Qué tal su estancia Guerrero Dragón? –preguntó sincero.

-¿Me estás tomando el pelo? –dijo Po molesto.

-No, ¿por qué?

-¡Los trataron cómo los demás prisioneros! –gritó molesto Harjeet.

-Entonces eso es –Junko frunció el ceño igual de molesto.

-Se supone que debimos haber tenido un trato mejor.

-Sí, arreglaré esto, se lo juro –estaba a punto de levantarse, pero Po le dijo que se detuviera –, ¿qué pasa?

-¿Por qué quisiste ayudarnos a Tigresa y a mí? –debía saber cuál era su motivo.

-Porque ustedes me salvaron la vida, y estoy en deuda –Po abrió los ojos extrañado de la mención.

-¿Cuándo? –no recordaba alguna vez haberlo visto antes.

-Lo recordarás, lo sé, por ahora déjame solucionar el problema –Po asintió, se levantó y junto con Pisada los llevaron al terreno, no dejaría de pensar en la mención de Junko.

2

Encapuchados, recorrían todas las partes de la ciudad en busca de comida, Mantis estaba en el túnel descansando, entonces les tocaba a ellos dos hacer esa tarea, Mono saltaba a través de los tejados cuidando de no ser visto y Grulla volaba por las sombras, confundiéndose fácilmente, evitando así a los guardias imperiales que vigilaban cada calle.

Se detuvieron en callejón, necesitaban pensar a donde ir, Mantis les había dicho el nombre del señor que le dio el costal de arroz, para protegerse el alías era "Topo".

Mono vio un cartel, pegado en la pared, anunciaba un torneo de lucha en dos días.

El estelar era la pelea de un leopardo contra un extraño buey y anunciaban una belleza exótica peleando contra un peleador de una tierra muy lejana, por alguna razón le entró el interés de asistir.

-Mira esto –Grulla se acercó a ver el cartel.

-¿Y? –preguntó confundido.

-Vamos, será dentro de dos días y está a un kilómetro de aquí –Grulla lo miraba escéptico.

-Estás loco.

-No seas aguafiestas, y aprovechando el viaje podríamos investigar aún más el paradero de Po –comentó intentando convencerlo.

-¿Realmente quieres ir verdad? –Mono asintió.

-Está bien, pero por ahora sigamos buscando al señor –y reiniciaron su búsqueda.

3

Caminaron furiosos hasta la oficina de Hatsu, abrieron la puerta de forma brusca, él estaba sentado leyendo tranquilamente un pergamino, lo cerró y volteó a verlos.

-Buenos días caballeros, ¿qué se les ofrece?

-No me vengas con eso –dijo Harjeet enojado –, ¿cómo pueden tratar así a nuestros peleadores?

-Porque queremos que el coreano gane –dijo a sus espaldas una voz conocida, era Abaddon, ellos lo miraron extrañados.

-¿Por qué? –preguntó Junko.

-Para que ganemos todos, debemos apostar por uno, esa es la razón por la que estamos agotando físicamente con el trabajo a los otros, mientras Bon-Hwa se ejercita y come de una forma saludable para ganar.

-¿Y luego? –interrogó Harjeet.

-Peleara contra Hatsu, perderá obviamente –Hatsu sonrió egocéntrico, seguro de su victoria –, entonces, ¿apostaran por Bon? –ambos asintieron, viendo que su lealtad hacia ellos era equiparable al dinero que recibirían –, perfecto, la apuesta de mañana será de cincuenta millones –ambos se vieron entre sí estupefactos por la cantidad.

-¿De dónde conseguiremos tanto? –preguntó Harjeet un poco nervioso.

-Ustedes sabrán, un pequeño sacrificio traerá consigo una gran recompensa, después de esto, al ganar la guerra podrán escoger lo que quieran de cualquiera de los territorios en conflicto.

-¿Cuándo gane la guerra? –Harjeet estaba confundido.

-Sí, la guerra que yo mismo comencé –ahora estaban sorprendidos.

-¿Cómo? –Junko analizaba bien la situación.

-Fue muy sencillo, secuestrar a las hijas de los líderes de las tres naciones, ellas entonces eran unas adolescentes de quince años… sabía que enviarían guerreros de China a rescatarlas, contraté a unos mercenarios que se encargarían de todo, cuando los distrajeron yo me las llevé…

-¿Qué hiciste? –Harjeet estaba un poco temeroso, Abaddon sonrió de forma siniestra.

-Eran atractivas para su edad, eran dóciles y fáciles de controlar, era más placentero cuando gritaban y hacían esfuerzo para tratar de liberarse pero fracasando en el intento, después de eso las asesiné y envié los cuerpos a cada nación con una nota distinta… a Mongolia y China les escribí que Rusia las asesinó y a Rusia que las naciones china-mongola, el emperador de inmediato atacó a Rusia y el conflicto estalló.

-¿Y cómo planeas ganar? –Hatsu sonrió cínico.

-Cuando el torneo termine, barcos de samuráis llegarán a las costas chinas y comenzarán a arrasar con los territorios, teniendo el control por completo.

-¿Y qué pasará con los peleadores y la maestra Tigresa? –preguntó Junko.

-Por los peleadores no deben preocuparse, y la belleza de la maestra es imposible no percibirla, veremos quién de nosotros la quiere, no será un desperdicio –una hiena trajo cuatro copas llenas de vino y se las dio, brindaron chocándolas.


Se que es corto, pero no se me hizo necesario agregar más de lo que tenía que decir, pero aún así espero que les haya gustado, los invito a que dejen sus reviews y los invito a que lean mis demás historias y tambien dejen sus comentarios, aclararé que el nuevo capítulo de "En el Valle de Wing Chun" tardará en actualizarse, pero lo haré, espero no coman ansias... nos vemos hasta el próximo capítulo.

Se despide su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERIAL