He vuelto, después de una semana de no publicar nada, con este capítulo despido las vacaciones (se pone en posición fetal y comienza a llorar mientras se chupa el dedo), sí, los maravillosos dos meses se fueron, entonces no creo publicar en días, así que ante ustedes traje la continuación de esta historia, que repito de nuevo, esta basada libremente en la pelicula Invicto 3... tuve que volver a verla, y fue increíble, esto con el fin de reforzar unos detallitos leves y algunos de suma importancia para est fic. Bien sin más preámbulos, comencemos.


Capítulo 4: Amistad y algunos recuerdos

Ya habían pasado tres horas desde que hablaron con Harjeet y Junko, el calor era abrasador, necesitaban tomar agua constantemente, Bon-Hwa, no estaba a la vista, pareciera ser que a él no lo trajeron, Garra y Tigresa partían rocas, Pisada y Po descansaban, estaban comiendo.

Al ver más de cerca, el pelaje de Pisada tenía unos símbolos tatuados en el pecho, no sabía que significaba.

—¿Qué significan los tatuajes que tienes en el pecho? —preguntó con curiosidad.

—Son las marcas de mis hijos, al nacer, marcan a los padres cómo símbolo de prosperidad y descendencia —explicó de forma muy seria —, tengo dos.

—¿Y tienes esposa? —Pisada agachó la cabeza mirando al suelo.

—Tenía —Po tragó grueso por preguntar algo tan delicado —, quiero ganar para poder regresar a mi hogar y verlos de nuevo.

—¿Cuánto tiempo llevas aquí?

—Un año.

—¿Cómo llegaste hasta aquí? —algo dentro de él decía que de una manera no muy amable.

—Mi gente recolectaba frutos para el invierno que se avecinaba, de vez en cuando cazábamos para comer, me separé del grupo brevemente al percatarme de un extraño ser que corría a través de los árboles. Después de recorrer dos kilómetros desapareció, que en medio del gran bosque, pero de repente sentí un gran golpe en la nunca, todo se volvió obscuro. No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero cuando desperté, estaba aquí, todo rastro de mi gente quedó atrás, entonces me vendieron cómo esclavo y trabaje para unos cuantos terratenientes que me daban comida, agua y techo donde dormir, la guerra ya había comenzado, pero no impedía que las tierras se trabajaran. Después del año, los soldados me capturaron y aquí estoy.

—Lamento tu historia –dijo con sinceridad.

—No hay problema, ¿y tú, no tienes?

—No.

—¿No te gustaría tener? —Po observó a Tigresa picando las rocas, sonrió de forma leve.

—Sí, algún día… pero antes, debo ganar para salir de aquí y salvar a China y las demás naciones de esta estúpida guerra.

—¿Por qué? —se interesó en el comentario.

—Está en mi destino… los dioses o aquel que todo lo hizo me encomendó el proteger a los demás de las garras del mal, por eso me dieron el título de Guerrero Dragón.

—Qué interesante, y yo creí que tú te nombraste así —dijo con sinceridad.

—Siempre he escuchado eso de todos, ya estoy acostumbrado.

—Pero lo que si me molesta es que dentro de dos días pelearé contra ese leopardo y no he podido entrenar por el trabajo que injustamente nos obligan a hacer —la mente de Po se iluminó, teniendo leves recuerdos de cuando Shifu lo entrenó por primera vez.

—Tengo una idea —Pisada lo miró un poco escéptico.

—¿Cúal?

Mientras Junko y Harjeet arreglan la situación podremos hacer del trabajo un entrenamiento.

—¿A qué te refieres?

—Podemos sentir que es trabajo, pero también se entrena así, en el wu shu se dice que toda actividad cotidiana sirve para mejorar cada técnica —Pisada sonrió y ambos estrecharon sus patas.

2

Traían consigo dos costales de arroz y un gran teflón lleno de agua, su retraso era fácilmente explicable, "Topo" le dijo que se fueran con cuidado y que rodearan para no ser vistos, y así lo hicieron.

—No importa lo que se hayan tardado, lo bueno es que ya están aquí — ella logró ver que Mono tenía algo envuelto en su pata derecha —. ¿Qué es lo que tienes en tu pata derecha Mono?

Mono la escondió detrás de su espalda y sonrió tratando de disimular.

—Nada —dijo nervioso.

—No puedes mentir Mono y lo sabes —Mono agachó la cabeza rendido, no podría ocultarlo aunque quisiera, abrió el cartel para enseñárselo. Víbora lo leyó, por una parte le sorprendía que aun hicieran ese tipo de espectáculos mientras reinaba el caos y por el otro lado que ellos quisieran asistir a presenciar ese circo que de arte a su parecer no tenía nada.

—¿Quieren ir? —ambos asintieron un poco avergonzados —, está bien, pero cuídense de no ser reconocidos —se retiró de ahí dejándolos solos, mientras Mono saltaba de alegría.

—No se te olvide que nos estamos arriesgando a que nos capturen —mencionó Grulla.

—No te preocupes Grulla, yo tengo un plan para pasar desapercibidos.

—Por cierto, ¿dónde es la pelea? —Mono volteó el cartel, había un plano dibujado atrás que indicaba por dónde ir, tendrían que llegar justo a dónde marcaba un punto de color azul —, aquí —señaló el pequeño punto.

3

Bon-Hwa se encontraba en su celda leyendo un pergamino, estaba muy cómodo, no tenía que trabajar en aquel terreno triturando rocas, bebía un poco de té que los guardias le trajeron. Hatsu entró a su habitación.

—¿Cómo te sientes? —preguntó para saber su estado.

—Bien —le extendió una caja pequeña.

—Esto es para ti —Bon la abrió, dentro de ella había una jeringa y un frasco con un extraño líquido verdoso.

—Pero me voy a sentir mucho mejor con mi dulce —extrajo el líquido con ella para después inyectárselo en las venas del dorso de su pata izquierda, abrió los ojos al sentir cómo recorría aquella sustancia por su cuerpo, dentro de dos días sería la pelea y estaría listo.

—Bien Bon, aquí termina mi ronda del día —cerró la celda tras de sí dejando a Bon. Caminó por el pasillo hasta salir de ahí.

4

Pisada y Po agarraban las rocas y las lanzaban por detrás de su espalda cayendo en el Zhao Xiaoqiang, parecía una forma rara de hacerlo según los demás presos, pero ellos dos sabían que estaban haciendo una maniobra de agarre y proyección, sin contar que calculaban cuanto peso podrían aguantar.

Aplastaban las rocas con los mazos y después hacían cien lagartijas, esto cada veinte golpes. Tigresa sonreía al ver cómo se apoyaban ambos, Po lanzaba una roca y Pisada la atrapaba para luego lanzarla girando hacia su lado izquierdo.

Los guardias los observaban, no podía ser bueno, encontraron en su agotamiento un modo de mantenerse al día para la pelea, tenían que advertirle a Hatsu.

Para el final de la jornada, ellos entrenaron todo lo que pudieron, bebían agua y comían lo que les daban, sonreían por la hazaña que efectuaron.

—Te vi pelear aquella noche —Po lo miró escéptico por la mención —, no te engañaré eres bueno —él presentía lo que vendría a continuación —, pero supongo que eso no importa, porque también lo soy.

—Eso lo veremos en la arena, donde de verdad importa —dijo mientras se reía de su comentario.

—Cuando derrote a Bon seguirá la pelea contra ti, ahí te demostraré mi fuerza —ambos estaban ansiosos por enfrentarse y demostrar su fuerza —, sólo que me sentiré mal cuando pateé tus nalgas —rio por lo bajo.

5

El Palacio Imperial era enorme, tenía que subir cinco plantas para poder acceder al Emperador, los pilares bien sedimentados, hechos de mármol con dibujos de troncos de bambúes. Las paredes en las que se encontraban pinturas de las antiguas generaciones y algunos artefactos de guerra que pertenecieron a los ancestros.

Debía apresurarse, pues no tardarían en arrasar, estaba herido de su pierna izquierda, recibió un flechazo en la rodilla y su pómulo sangraba al igual que su nariz.

Entró a la habitación, sobre un trono de oro sólido de tres metros de alto se encontraba sentado leyendo un pergamino en el que tenía inscrito en las orillas que fue enviado por la nación rusa. Vestía su túnica dorada con mangas largas con nueve dragones en cada parte. Hocico largo, dos metros de altura, pelaje color café y cabellera negra larga.

—Maldita sean, púdranse —maldecía al aire, estaba molesto, la guerra estaba dejando bajas innecesarias, no resistirían mucho tiempo.

—Emperador —dijo interrumpiendo su momento de ira.

—Maestro Buey Tormenta, ¿qué hace aquí?

—Nos informaron que cien barcos llenos de samuráis se dirigen hacia las costas, tardarán aproximadamente una semana en llegar.

—¡Malditos bastardos!, ¡se aliaron con Japón!

—Nuestro ejército se está reduciendo en gran cantidad, no podremos continuar, y la rebelión se está intensificando mientras más pasan los días —tiró la corona frustrado, la economía no parecía recuperarse, a la hambruna no le veía solución alguna y sus hombres estaban muriendo de manera muy injusta, pero el conflicto ya no se detendría, era demasiado tarde para eso.

—¿Qué pasará señor? —preguntó preocupado por el futuro de su nación.

—No lo sé —dijo sinceramente —, no tengo idea.

6

Lo llevaban consigo a un pasillo solitario, los dos gorilas y cuatro hienas, con Hatsu atrás de ellos. No tenía la más mínima idea de porque lo traían a ese lugar, ya no tenía una entrada más, terminaba hasta ahí.

—¿Oigan me podrían platicar de que se trata esto? —preguntó molesto.

—Quiero hablarte de tu compañero de entrenamiento —dijo Hatsu, Pisada sonrió indiferente.

—¿Perdón?

—Del panda.

—Entonces hablé del panda con él —Hatsu tenía dibujada una sonrisa que a su forma de ver era perturbadora.

—Entiendo que ya se convirtieron en pareja —Pisada se burló por lo estúpido de la situación.

—¿Qué dijiste?, porque mis oídos se tapan y no escuchan.

—Dicen que son amantes.

—Entiendo —la sonrisa de Pisada desapareció.

—Sabrás que no se permiten esa clase de perversiones en este lugar —Pisada arrugó el entrecejo molesto.

—Te romperé tu puto hocico —se acercó a él con la intención de golpearlo, pero varios bastonazos llovieron sobre él tumbándolo al suelo sin dejar de golpearlo, Hatsu se retiró mientras las hienas le propinaban la golpiza sin que pudiera defenderse.

7

Lanzaba varios golpes al costal de arena colgante, de vez en cuando patadas bajas, medias y altas, añadiendo un nivel de dificultad con cada minuto que pasaba. Observaba el reloj de arena que estaba ubicado en la esquina superior derecha, sólo tenía una hora para entrenar.

—Gracias Guerrero Dragón —dijo un comerciante japonés que Tigresa y él salvaron de una emboscada. Vestía un kimono negro, era una especie de cabra, pero no identificaban bien su especie, traía consigo a una pequeña niña de a lo mucho cinco años.

—No hay que agradecer, es nuestro trabajo, mantener el orden y proteger a los débiles —mencionó Tigresa, la niña le dio su muñeco de peluche, era un panda, eso le enterneció, le dio un abrazo.

—Algún día se los pagaré.

—Está bien señor…

—Junko, ese es mi nombre, y mi hija se llama Alluriana.

—Qué bonito nombre tiene —dijo él sonriéndole.

—Bueno, nos vemos guerreros —y siguió su rumbo desapareciendo entre el bosque de bambú.

Estaba atónito, a eso se refería Junko con que le habían salvado la vida, él seguía en deuda con ellos. Alguien entró, se dirigía a él, podía sentir su energía, era el leopardo.

—Cuando llegué a esta nación, recuerdo haber escuchado grandes historias sobre Xiao Po, el Guerrero Dragón —arrugó el entrecejo —, creí que era peligroso enfrentarse a ti… pero después escuche que perdió contra un soldado imperial y en consecuencia recibió una gran cortada en todo el torso. Dicen que ahora es alguien herido de muerte, que es el más poderoso de China —se dio la vuelta encarándolo.

—Sí soy el Guerrero Dragón, ¿en qué te convertirás cuando te reduzca a polvo en la arena?

—Tranquilo poderoso guerrero, para morir nacimos —se alejó un poco de él, mirando afuera de la puerta —, me gustaría que pasaras tiempo de calidad con tu novio Pisada, porque llegó su hora —se retiró saliendo de ahí, Po nada más observaba molesto, para luego volver a entrenar.

Después de terminar su hora se dirigió a las habitaciones, pasando la segunda escuchó su nombre en un tono tan débil que parecía un susurro, miró a través de las rejillas, en la mesa de concreto estaba acostado Pisada, quien sangraba de su pómulo izquierdo, tenía el ojo hinchado y varios hematomas en los brazos, la frente y el abdomen, tenía una manta en su mejilla derecha para intentar parar la hemorragia. Po miraba con horror lo que le hicieron, era injusto y cobarde.

—Malditos bastardos —pronunciaron sus labios con dificultad.

—Necesitas que el médico te revise.

—Bastardos, no les daré la satisfacción —comenzaba a toser y escupir un poco de sangre —, encárgate del negocio, tú y yo tenemos una cita en la arena, ¿no?, cierto —Po asintió afirmándolo, se retiró mientras Pisada empezaba a agonizar.

8

Las corrientes eran fuertes y el viento estaba a su favor, empujaban las velas con tal energía que llegarían más rápido de lo calculado, se prepararon con un arduo entrenamiento, el emperador los envió a rescatar a uno de los suyos de todo aquello que representara una amenaza.

Una paloma llegó a su barco, estaba agitada, parecía que voló sin parar.

—¿Quién es el líder de todos los barcos? —de entre la multitud salió un enorme lobo de dos metros, diez centímetros de altura, su gran armadura era imponente, al lado izquierdo traía enfundada su katana*.

—Mi nombre es Atsushi, ¿qué quieres?

—Traigo un mensaje —le extendió el pergamino, lo abrió y al leerlo lo arrojó al mar molesto.

—¡Ese hijo de puta! —maldijo al aire el mensaje que misteriosamente había recibido.


*Es un sable japonés, se refiere a un tipo particular de sable de filo único, curvado, tradicionalmente utilizado por los samuráis.


Espero que les haya gustado, dejen sus comentarios que me alientan a seguir en esto, agradezco a aquellos escritores que han dejado su opinión en los capítulo anteriores:

AlienHeart1915

djs from mars fan

AngieMorJim

Gracias chicos, enserio de todo corazón, y a todos aquellos que se pasean por aquí y la leen... nos vemos hasta el siguiente capítulo, se despide su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERIAL