El rey que se arrodilló

Torrhen Stark era un hombre valiente, no temía a sus enemigos. Por esa razón aquella fría mañana se dirigió al sur para plantar batalla, seguido de sus treinta mil hombres, sin miedo a su destino. Había luchado en cientos de batallas feroces, y tenía junto a el a los mejores soldados norteños, que no tenían miedo de morir por su libertad. Creía que nada de lo que pudiera ver ahí se podía comprar con un ataque de los otros en pleno invierno. El salvaje norte siempre había resistido a la conquista. Podría haber sido recordado con ''Torrhen el Valiente''.

Pero, como todo buen rey, era un hombre sencillo y lo que más le preocupaba era el bienestar de su pueblo. Por encima de su orgullo, del honor o del nombre de su casa. Y por esa razón, al ver a Balerion y el ejército que esperaba por ellos no pudo mas que pensar en todo lo que le esperaba a la vuelta, si es que conseguía volver. Miles de mujeres e hijos huérfanos de guerra. Gente indefensa ante los ataques de salvajes. Familias rotas, llantos y hambre. Tardarían años en recuperar las fuerzas y si perdían serían aniquilados por aquel hombre de cabello blanco y su dragón. Sería el fin del Norte. Podría haber sido recordado como ''El Rey Humilde''.

Dejando de lado su orgullo, envió a su hermano Brandon Nieve a parlamentar la paz. Perdieron su libertad, pero salvaron miles de vidas. Y Torrhen Stark pasó a la historia como ''El rey que se arrodilló''. Y también como el último ''Rey en el Norte''.