Estoy de vuelta! Perdonen la demora, es que estuve muy ocupada ;-; pero acá les traigo el tercer capítulo de este fic, espero les guste :) nuevamente muchísimas gracias a todos los que amablemente me han indicado que les gusta mi historia, me han dejado un review o la están siguiendo.

No logré escribir el capítulo tan pronto como hubiese querido Overlordpringerx… te quedé mal en ese aspecto, pero sería divertido que lograras traducir todos tus fics :)

Gracias Lizeth por tu review, espero que te guste este capítulo también! También agradezco el review anónimo xD que alegre que te gustara mi historia!

Y como siempre digo, me encantan sus reviews, así que no sean crueles y déjenme algunos :D


CAPÍTULO III

RECUERDOS


La batalla había finalizado y ellos habían triunfado, pero justo en el instante en que Meliodas cayó y Elizabeth rápidamente le tendió una mano y lo ayudó a incorporarse, en ese preciso instante el amor entre ambos no pudo negarse.

Y fue justamente ese momento el que tomó a Diane por sorpresa, en lo que menos había pensado hasta ahora era en el amor, en su amor por Meliodas para ser más explícitos, aunque al inicio sintió una opresión en el pecho… así de rápido como llegó se fue… en el fondo se sentía feliz por ellos dos…

Sin embargo, al levantar la mirada se cruzó con el rostro preocupado y triste de King que le observaba… por unos momentos ninguno de los dos desvió la mirada…

Y al ver la profundidad de sus ojos color miel, la imagen de esa persona en la pradera volvió a su mente confundiéndola, y es que esos ojos melancólicos… que tanto consideraban su amor no correspondido por el capitán, le hacían sentir tanta calidez… porque ella no olvidaba lo que había confirmado hacía poco tiempo: que King la amaba y que daría todo por su bienestar, incluso renunciar a su amor por ella por tal de verla feliz con ese a quien ella amara.

Afortunadamente la aparición del rey Baltra distrajo a todos, incluyéndolos a ambos, el discurso del rey donde agradecía a los pecados alegró a la gigante, quien se apresuró a indicar que ellos simplemente habían hecho lo que cualquiera haría por un amigo y no pudo evitar sonreír hacia King, quien le devolvió la sonrisa.

En el resto del día, el pueblo de Liones se dedicó completamente a tratar a los muchos heridos que dejó el enfrentamiento, así como a recuperar los cuerpos de quienes no lograron sobrevivir; en cuanto a los pecados, era de notar que Meliodas no se apartara del lado de Elizabeth el resto del día, incluso al llegar la noche no se acercó al Boar Hat para nada. Merlin y Gowther también parecían haber desaparecido de Liones, nadie los volvió a ver durante la tarde o la noche.

Ban, como era de esperarse, se ahogó en alcohol… aunque King siempre estuvo al pendiente de él pues tenía la impresión que en esta ocasión no estaba celebrando, por más que intentó no hubo poder alguno que apartara a Ban de unas cuantas botellas de cerveza que tomó de la bodega del capitán, con seguridad algo muy importante le tenía en este estado, pero por más que King intentó hablar al respecto y descubrir la verdad, Ban lo esquivaba, aunque no paso mucho tiempo hasta que quedó profundamente dormido sobre una mesa.

King suspiró- no tienes remedio… –dijo con pena e inmediatamente lo hizo levitar y lo llevó a la alcoba que compartían ambos, dejándolo sobre la cama.

Instintivamente se acercó a la ventana y miró hacia fuera, buscando a Diane, no pasó mucho tiempo hasta que la vio de pie observando el cielo estrellado y sonrió mientras se disponía a salir y acompañarla, sin embargo un pensamiento repentino le hizo detenerse: seguramente ella deseaba estar sola luego de haber visto al capitán y la princesa, quizá estaba demasiado triste y no quisiera a nadie a su lado… en momentos como estos la soledad es la mejor compañía pensó, muy a su pesar se obligó a sí mismo a recostarse en su improvisada cama, aunque no lograba dormirse, no dejaba de sentir un inmenso dolor al pensar en el sufrimiento que seguramente estaba sintiendo Diane en esos momentos.

Tras unos minutos, que a King le parecieron eternos, finalmente no pudo más y le venció su preocupación por Diane, de un brinco se lanzó fuera de su hamaca y aún abrazando a Chastiefol bajó rápidamente al primer nivel y salió al encuentro de la gigante.

¿Cómo están tus heridas, Diane? –preguntó cuando ya estuvo a su lado, sacando a la gigante de sus pensamientos.

Ah, King –respondió ella con una amplia sonrisa, provocando un leve sonrojamiento en el rey de las hadas- estoy bien, la curación de Elizabeth terminó de restablecerme, aunque tú ya habías hecho bastante por mí –añadió- ¿tú cómo estás?

Yo también estoy completamente curado –respondió él sin dudar.

No me refería a tus heridas físicas… sino a la muerte de tu amigo… -susurró Diane apenada, más aún al ver que el semblante en el rostro de King cambió a uno de completa amargura.

Helbram fue mi único y mejor amigo… creo que al final seguimos siéndolo… él no merecía seguir siendo un títere de Hendricksen… -concluyó convencido- y yo, siendo su mejor amigo, tenía la obligación de detenerlo…

Eres muy fuerte King… -acotó Diane mientras sonreía, provocando un nuevo sonrojamiento en el rey de las hadas- yo nunca podría hacer algo así… bueno, no es que tenga muchos amigos… -añadió, aunque se quedó pensando en esto último, ¿nunca había tenido amigos antes de pertenecer al grupo de los siete pecados?- siempre he estado sola… -susurró.

¡Pero nosotros tenemos ya mucho tiempo de ser amigos! –dijo King espontáneamente y nunca se imaginó el efecto que estas palabras iban a tener en Diane, fueron como una llave que abrió ese cofre de recuerdos cerrado durante tanto tiempo.

Fue como si de pronto un remolino de pensamientos se abalanzaran y lucharan por ocupar el lugar primordial en su cabeza, fueron tantos y tan repentinos que Diane dio un paso hacia atrás pues estuvo a punto de perder el equilibrio, alertando a King quien inmediatamente le preguntó si algo le había ocurrido.

Verlo con ese semblante preocupado frente a ella hizo que reaccionara, ¡TÚ ERES HARLEQUIN! –exclamó en su mente pero fue incapaz de encontrar la voz para decírselo, ¿o era su valor acaso? ¿O era culpa? No podía explicarse a qué se debía, pero las palabras que salieron de sus labios fueron muy diferentes a lo que realmente quería decirle a King en esos momentos- estoy muy cansada… -fue lo que dijo.

King sonrió- tienes razón… es ya muy noche… te dejaré descansar… -dijo e inmediatamente comenzó a dirigirse hacia el Boar Hat, la gigante lo observaba alejarse- Buenas noches Diane –añadió antes de ingresar y cerrar la puerta tras él.

Buenas noches… Harlequin… -susurró llevándose ambas manos al pecho mientras cerraba los ojos y se sumergía en todos los recuerdos que le invadían… eran tantos y tan hermosos que no entendía cómo su corazón no se salía de su pecho en ese preciso instante, pues latía tan rápido y tan fuerte…

Abrió los ojos y dirigió su mirada hacia la ventana de la habitación que King compartía con Ban y lo vio decirle adiós desde la ventana mientras le dedicaba una tierna y a la vez hermosa sonrisa.

Diane también le respondió el adiós con ambas manos, pero la verdad era que no podía resistir las ansias de ir tras él y abrazarlo… y jamás soltarlo para que no volvieran a separarse…