Capitulo 2

-"¡Pero serás...!"

Regina estaba a punto de volverse de color rojo del tremendo enfado que llevaba encima, no se lo podía creer, al fin parecía que ya iba a llegar a la oficina, podría llegar a la reunión sin ningún incidente y su desliz de esta mañana con el reloj se quedaría en una mera anécdota... pero no, se encontraba con su ropa llena de capuccino, y todo por culpa de esa rubia de enfrente, que encima si no se equivoca parece que está tratando de aguantarse la risa.

- "Pero seré que...¿Guapa?, ¿hermosa?, ¿adorable?..."

- "¿¡Perdón!?

- "Si tranquila, te perdono, pero deberías mirar por donde caminas, has tenido suerte de chocar con una persona tan encantadora como yo, hay cada desagradable por ahí..."

- "¿¡Que!?, Me refería a que serás imbécil, o idiota o gilipollas... el adjetivo con el que te sientas más identificada, aunque para mi los 3 te encajan.

- "Vaya vaya vaya con la señorita..., osea casi me matas por ir mirando tu querido móvil y encima me insultas... Pues nada definitivamente no te perdono."

Regina estaba a punto de perder la poca paciencia que le quedaba, ¿Como se atrevía esa maleducada ha hablarle de esa forma? Jamás en sus años de vida alguien se había atrevido a dirigirse a ella en ese tono, ella estaba acostumbrada a que la gente baje la mirada cuando la ve no a que le desafíen sin ni siquiera conocerla. Pero desde luego no lo iba a permitir, esa irritante mujer no se iba a quedar con la última palabra.

- "La culpa querida, ha sido absolutamente suya por ir por una acera peatonal como si estuviera corriendo una maratón y encima derramarme mi café por encima, lo mínimo que debería hacer es suplicarme perdón e irse automáticamente a donde tenga que ir."

- "¿Pues sabes que?, tienes toda la razón."

Regina ya se sentía victoriosa por esas palabras de la rubia, no había nacido la persona capaz de ganarle ninguna "batalla" y esa mujer no iba a ser menos, pero esta todavía no había terminado de decirle todo lo que tenía pensado...

- "Bueno medio razón, porque la verdad es que no voy a suplicarte perdón ni mucho menos, pero sí voy a hacerte caso en lo otro, me voy, que tenga un buen día señorita...umm lo que sea." -Automáticamente Emma se retiró triunfante hacía su escarabajo con una sonrisa pletórica, dejando a esa insoportable mujer en el sitio con la boca abierta.

- "No me lo puedo creer... pero que se ha pensado, no no no, esto no se quedará asi, ya nos volveremos a encontrar ya..."


Regina de camino a la oficina no paró de pensar en formas de asesinar a esa mujer, a esa insoportable cosa de persona, que desde luego estaba en el mundo porque tiene que haber de todo... Cuando algo se le pasó por la mente: "La Reunión", en menos de 5 minutos tenía que estar reunida y estaba empapada en café, no podía presentarse así de ninguna manera y la única solución que se le venía a la mente era sacar sus dotes de super jefa.

Entró en su despacho, que era una increíble sala, decorada en tonos blancos y negros, con 2 sofás de cuero en una esquina y una gigantesca mesa de cristal en medio, y detrás, no existía pared, sino un gran ventanal con vistas a toda la ciudad y una vez acomodada en su sillón llamó a su secretaria/ayudante/esclava.

- "Mary Margaret"

- "¿Si señora?", -pudo oír Regina, una vocecilla apenas audible al otro lado del teléfono.

- "Necesito que retrases la reunión 15 minutos, es urgente."

- "Si, enseguida señora, pero ¿puedo saber el motivo?"

- "Si claro, es que debes ir inmediatamente a por unos pantalones para mi, y por dios Mary Margaret, que sean bonitos, no te dejes llevar por tus gustos por nada del mundo."

- "¿Unos pantalones? umm si claro enseguida."

Mary Margaret por supuesto no podía decirle que no a nada a Regina, realmente sentía auténtico miedo por esa mujer, en 7 años que lleva trabajando para ella ni si quiera había sido capaz de mirarle a los ojos, era una mujer muy humilde y no podía permitirse que esa "bruja" le echase a la calle sin ningún miramiento.


Emma de camino a la escuela no podía quitarse a esa mujer de la cabeza, ¿que se creía? ¿Se piensa que puede pasar por encima de la gente de esa forma? El dinero no da permiso para tratar a la gente como basura, le había dado su merecido, se merecía quedarse de esa forma, con la palabra en la boca, que al parecer solo sabe que soltar veneno.

Aunque tenía que reconocer una cosa, aunque le doliera esa mujer era realmente atractiva, esos ojos color caramelo, esa mirada hipnotizante, y esa figura estilizada solo digna de una diosa, podía poseer a la persona que quisiera... Pero sin embargo ese carácter de arrogante, insoportable, con aires de superioridad, mandona y egocéntrica solo la convierte en una bruja, en una bruja malvada.

Afortunadamente llegó a tiempo a la escuela, por un día más podría conservar su puesto de trabajo. Ahora mismo tenía clase con los niños de 4º de primaria, adoraba esa clase, adoraba a los niños en general, le encantaba la forma de ser de los niños, tan despreocupados, felices, donde para ellos los problemas no existen, solo el hecho de jugar y divertirse, para Emma los adultos deberían aprender mucho de los más pequeños.

Y por supuesto los niños la adoran a ella, y claro está tenía mucho que ver el hecho de que ella imparte la clase de educación física, y sus clases se basan en jugar y jugar hasta que los niños caen agotados. Durante la hora que dura su próxima clase por lo menos podría desconectar y no pensar en esa horrible mujer.


Regina ya estaba desesperada en su despacho, Mary Margaret todavía no aparecía y ya faltaba poco para que pasara ese cuarto de hora, todo por culpa de esa mujer, en su vida se había encontrado con una persona tan insolente como esa, lo que tenía de guapa lo tenía de odiosa... Espera un momento ¿de guapa? ¿Acabo de decir guapa? No no no, ya se me esta llendo la cabeza, necesito esos pantalones ya, voy a llamar a Mary Margaret y se va a enter...

TOC TOC

- "Señora Mills, le traigo sus pantalones."

Por la puerta apareció una mujer menuda, morena, con el pelo muy cortito y piel clara, y con la mirada diciendo "por favor no me riñas..."

- "Ya era hora, vete, tengo que cambiarme." -Regina cogió los pantalones y la otra mujer salió despavorida del despacho, aliviada por no haberla tomado con ella por el retraso.

Una vez Regina se había cambiado dejó los pantalones sucios en la mesa de Mery Margaret.

- "Tienes que llevarlos a la tintorería". -Dicho esto, se fue a la reunión, estaba deseando que acabara ya el día, y solo eran las 8:45 de la mañana.

Continuara..