Capitulo 6
Una vez fuera del despacho, Emma no pudo evitar apoyar la espalda contra la puerta y soltar un gran suspiro, "¿como demonios he podido resistirme a esos labios?"
- ¿No es tan mala sabes?. - Una dulce voz la sacó de sus pensamientos.
- Lo sé. - Respondió Emma.
- ¿Lo sabes?. -dijo Mary Margaret sorprendida.
- Sí. Esa actitud es solo una coraza, creo saber leer bien a las personas.- mostrando una media sonrisa.- Aunque alguien debería bajarle los pies a la tierra.
- Tienes toda la razón, por cierto soy Mary Margaret, su secretaria, un placer. -Tendiéndole la mano.
- Emma Swan, igualmente. -Dijo estrechándole la mano.- Realmente no se como la aguantas, te mereces un premio.
- Ya son muchos años, llevó aquí desde que su madre dirigía el banco, y creeme, era mucho peor que Regina. Además, un trabajo es un tesoro hoy en día.
- ¿Regina? Pensaba que me iría sin saberlo... Pues ya sabemos que su carácter venenoso viene de familia.
- Tú eres la única que se atreve a decirle eso a la cara, que digo, ¡a mirarle a la cara!, ojalá aparecieses más por aquí. Ah y oye siento mucho lo de tu crédito, espero que consigas el dinero de otra forma.
- Yo también lo espero. - Dicho esto Emma salió de ese lugar esperando que una lluvia de dolares le solucionara su problema.
Ya en su escarabajo a pesar de no haber conseguido lo que fue a buscar al banco, no podía quitarse esa sonrisa tonta de la cara, era un hecho que la morena la desea, y eso le causaba mariposas en el estomago, pero se merecía quedarse sin el beso, a pesar de ser toda una belleza, ese carácter no le favorece nada, se cree la reina del mundo, superior a cualquier ser humano, pero eso con Emma Swan no vale, ya se ha encontrado con gente así en el mundo y si tiene que ponerle los pies en el suelo se los pondrá, no tenia claro porque, pero sabía que esa, no seria la última vez que se viesen las caras.
Fnalmente optó por ir al bar donde trabaja Ruby, su amiga siempre tiene buenos consejos que darle y sino siempre casi siempre y quizás podría ayudarla a encontrar una solución, aunque las horas corren y la situación ya va siendo muy desesperante.
Ruby trabaja en un café-bar del centro, de cierto "nivel", ya que el cual, por su localización es frecuentado por personas de negocios y de alto nivel adquisitivo, que desayunan ahí antes de entrar al trabajo o se toman unas copas al salir.
Pero para su sorpresa Ruby no se encontraba ahí, aunque sí su abuela Granny, dueña del local y a la cual consideraba también su propia abuela por lo bien que la había tratado estos últimos años, así que decidió tomar una copa y de esta forma poder despejar un poco las ideas.
- ¿Mal día querida?. -le dijo Granny sirviendo le una copa de whisky.
- Ni te imaginas, malo se queda corto. - Dando un gran sorbo a la copa.
- Bueno pues ya sabes que al igual que a mi nieta me puedes contar lo que sea, asi que desembucha muchacha.
- No quisiera aburrirte con mis problemas Granny, además tienes esto bastante lleno, ¿donde esta Ruby que no te ayuda?.- Dando otro sorbo más.
- Por las tardes va a casa de la estirada esa a cuidar al niño, he intentado contratar a alguien pero solo vienen ineptos, y ahora dime ¿que te pasa?. -Preguntó Granny con un tono dulce.
- El señor Gold quiere echarme del apartamento si mañana a primera hora no le ingreso el dinero de las últimas 3 mensualidades y ya he pedido un aumento, e ido al banco, incluso he consultado cuanto me darían por el escarabajo pero es inutil. -Acabandose la copa.- Mañana duermo en un puente.
- Ahora entiendo que tengas esa cara muchacha, pero como todo en esta vida tiene solución.
- Pues ilumina me Granny, porque yo lo veo todo muy negro.
- Pues la solución la tienes delante. - Emma levantó la mirada sin entender nada.- Yo te presto ahora mismo el dinero y tu me lo devolverás viniendo a trabajar aquí por las tardes.
- ¿Me lo dices enserio?. - Preguntó con lagrimas en los ojos.
- ¡Por supuesto! pero no creas que va a ser fácil, te voy a estar vigilando con lupa, con una Ruby ya tengo suficiente.
- Gracias gracias gracias. - Dijo encima de la barra, besando por toda la cara a Granny.- No te arrepentirás, mañana mismo me tienes aquí.
- Bueno bueno, sabes que siempre que necesites ayuda puedes contar conmigo, tu también al igual que Ruby eres mi nieta.
El día para Emma finalmente había acabado bien, Granny le había salvado la vida y su gran problema se había solucionado, podría pagar a Gold y seguir viviendo en su apartamento. Pero el caso de Regina era otra historia totalmente distinta, después de su encuentro con Emma, la morena estaba que se subía por las paredes, su único pensamiento durante el día fue "maneras de asesinar lenta y dolorosamente a una persona". No paraba de preguntarse que se le había pasado por la cabeza para intentar besar a esa "asquerosa" mujer, que por otro lado no solo era el hecho de que sea irritante, estúpida y absolutamente insoportable sino que lo más importante es que era una MUJER, "¿desde cuando Regina Mills se siente atraída por una mujer?", sin contar por supuesto que tiene novio, un novio maravilloso, perfecto y guapísimo. Y para colmo esta la había rechazado, le había dejado ahí , como si nada. Era increíble la cantidad de cosas que esa mujer podía provocarle, pero en esos momentos nada bueno, se sentía rechazada, humillada y estúpida.
Así se tiró todo el día, nerviosa, caminando de un lado a otro del despacho, evitando cualquier reunión, cada vez que intentaba ponerse a trabajar la cara de la rubia le venia a la mente, y automáticamente algo acababa volando y chocando contra la pared. Tenia que quitársela de la cabeza como fuera, así que decidió quedar esa noche con Robin, y que su adorado novio, le quitara todo pensamiento negativo de la cabeza.
Aunque la noche no transcurriría de la forma que Regina esperaba, "¿porque de repente le tiene que aparecer pelo rubio y ojos preciosos a su novio?" se preguntaba Regina cada vez que Robin se transformaba en la mujer que tanto odia, parecía que estuviera cenando con Emma Swan y no con su pareja, ni siquiera lo escuchaba, todos sus sentidos los ocupaba esa mujer.
Finalmente después de la cena quiso continuar la velada en su habitación, hacía tiempo que Regina y Robin no pasaban la noche juntos y de esta forma estaba segura que por un momento la rubia no aparecería en su mente, solo existirían ella y Robin, pero nada más lejos... en el momento que él le empezó a quitar la ropa, Emma volvió a parecer...
- ¡No! ¡Para! . -gritó de repente Regina.
- ¿Que pasa mi amor?. -Preguntó Robin extrañado- ¿He hecho algo mal?
- No no, solo que he pasado un mal día y estoy muy cansada. -Respondió Regina pasándose las 2 manos por el pelo.- ¿Te importa si solo dormimos?.
Robin aceptó pero de mala gana, no comprendía que le pasaba a su chica, toda la noche estuvo distante, en su mundo y ahora cuando parecía que por fin iban a tener su noche de "amor" esta básicamente le rechazó, para él era un pecado tener al lado de la cama a una mujer como ella y no poder hacerla suya, pero es que en esos momento Regina o por lo menos su mente, pertenecían a Emma Swan.
Pasó una semana y Emma cada vez se sentía más cómoda trabajando para Granny, poco a poco se iba acostumbrando al trabajo de camarera, aunque entre el trabajo en la escuela y luego el bar, no tenía tiempo para nada, pero por lo menos seguía teniendo un techo donde vivir, sus días pasaron a ser una monotonía, se levantaba temprano e iba a la escuela, comía en su casa corriendo y se iba a trabajar al bar hasta la hora de cierre, y una vez en su casa caía rendida en su cama.
Por otro lado Regina era más de lo mismo, sus días se basaban en trabajo trabajo y más trabajo, aunque de vez en cuando Emma volvía a hacer aparición en su mente al igual que esta en la mente de Emma. Regina prácticamente la veía por todos los sitios, de repente en su mundo cualquier rubia con la que se cruzase le parecía que fuese Swan, estaba empezando a creer que se estaba volviendo loca, pero es que en su interior algo le decía que tarde o temprano la volvería a encontrar y llevaría a cabo su venganza.
Una tarde como otra cualquiera Regina decidió quedar con Robin en la cafetería que está cerca del banco, desde el día que le dejó "a dos velas" no lo había vuelto a ver y ya Robin comenzaba a sospechar que algo le pasaba, así que decidió quedar con él para hablar y aclarar ciertas cosas pero como no, el destino se volvía a reír de ella en su cara.
- Emma querida. - Llamó Granny a Emma que estaba en la barra.- ¿Puedes ir a atender a la pareja del fondo?
- Si claro, enseguida voy. - Respondió Emma sin ni siquiera mirar hacía donde le señalaba Granny, hasta que llegó a la mesa y vio de quien se trataba...
- ¡No puede ser!
Continuará...
