Capitulo 7
- ¡No puede ser!. - Ambas gritaron al unisono.
No se lo podían creer, por tercera vez ahí estaban de nuevo, una frente a la otra, ¿simple casualidad o el destino tiene mucho sentido del humor?
- ¿Se puede saber que hace aquí señorita Swan? ¿Acaso me esta siguiendo o que?. -Preguntó Regina, con su habitual tono autoritario.
- Oh no! me has pillado... ¿Como te has podido dar cuenta? Pensaba que mi disfraz de camarera era creíble.
- Ah claro, ¿que es usted camarera? Es que me la imaginaba de catedrática en la universidad y me ha resultado raro...
- Bueno, de todas formas si necesitas clases en algo, cuenta conmigo Mills.
- En todo caso, la que necesita clases es usted, pero de ¡educación!.
- Vaya, y esas clases ¿quien me las va a dar? ¿tu?.
Sin darse cuenta involuntariamente se habían acercado, se habían dejado sumergir por ese juego de provocaciones, tratando de superar a la oponente, tratando de dar la respuesta que diera la estocada final y poder llevarse el duelo, un duelo que ninguna esta dispuesta a perder.
Finalmente el carraspeo de Robin dio pausa a la partida, viendo que la conversación estaba subiendo de tono, y conociendo a su novia, no acabaría bien y estando en un lugar publico no era muy bueno ni para la imagen de Regina ni para la de él mismo.
- Pues yo tomaré un café muy cargado por favor. -Dijo con una sonrisa fingida dirigiéndose a Emma, haciendo que esta finalmente quitara su mirada de la de Regina.
- Muy bien, ¿y usted señora Mills?. -Preguntó volviendo su mirada de nuevo a la de la morena.
- ¿De cerebros no disponéis no?
- No, pero disponemos de una cosa que se llama simpatía, ¿quiere un poco? tienes pinta de necesitarla.
Robin viendo que la cosa se volvía a poner mal entre las mujeres decidió intervenir de nuevo:
- Tomará lo mismo que yo, gracias. -Emma le miró desafiante y se acabó marchando, no dando esa batalla por finalizada.
No se había ni si quiera percatado del hombre hasta que no habló, ¿quien seria? ¿que hacia con Regina? ¿seria su pareja? O lo que es más importante ¿es posible que Regina este casada?, por un momento a Emma le invadieron los celos, no entendía porque, pero verla enfrente de ese hombre hacia que le hirviera la sangre y eso para Regina no pasó desapercibido mientras la veía de reojo en la barra, ya tenía claro cual iba a ser su venganza...
Emma ni se acordaba de los cafés, esta petrificada en la barra viendo a la parejita, tenían las manos cogidas con los dedos entrelazados y tenían esa sonrisa odiosa de enamorados en la cara, en sus tres encuentros Emma nunca había visto sonreír a Regina y lo cierto es que verla así, despreocupada, divertida era todo un espectáculo para la vista, sin embargo en él le hacia el gesto de más estúpido de lo que ya de normal parecía ser, era imposible dejar de mirar ¿porque tenía esa sensación? ¿porque tenía ganas de pegar un puñetazo a la pared?. A penas la conoce y siempre que se ven lo único que hacen es pelear, pero aun así no podía quitarse los celos de encima, no soportaba que ese hombre le estuviera acariciando las manos y que él fuera el que le produjera esa sonrisa tan hermosa, ¿de verdad es posible que estuviera empezando a tener sentimientos por esa odiosa mujer? Porque es lo que es ODIOSA y lo único que siente por ella es ODIO. "Así que Emma deja de mirar" pero era imposible...
Por otro lado Regina estaba luchando consigo misma por no desviar la mirada hacía la rubia, por seguir mirando a su enamorado y darle todas las carantoñas del mundo, ¿Swan no decía que se moría por ella? Pues le iba a demostrar que es al contrario, que esta enamoradisima de su novio y es Emma la que esta loca por ella, pero debía contenerse, concentrarse en Robin y dejar de pensar en ella, que sea la rubia la que se este comiendo la cabeza y muriéndose de celos por dentro.
Emma seguía rígida observando hasta que Granny le hizo volver al mundo real:
- Niña, toma, llevales el café a la parejita ya, sino se van a congelar.- Dijo Granny desde el otro lado de la barra.
En ese instante Emma pudo ver como la mirada de Regina se cruzaba con la suya, una mirada que le hizo encender a Emma una bombillita en su cabeza. "Juum, así que tratando de darme celos eh Mills" "esta es tu venganza, muy bien..."
- Si Granny dame, ya los llevo. - Y se dirigió a la mesa con ambos cafés y una sonrisa maliciosa en la cara.
- Aquí tiene su café señor. - dijo mientras se lo dejaba en la mesa.
Y a continuación fue a entregárselo a Regina, aunque de una forma un poco menos sutil... Directamente se lo derramó encima, sin ningún miramiento ni disimulo, literalmente se lo tiró.
- ¡Pero bueno!. -Exclamó Robin levantándose a por unas servilletas.- Es usted una incompetente, ¿¡como se atreve!?
Toda la cafetería se quedó mirando el espectáculo ante sus ojos, Regina está con la boca abierta y totalmente roja, Emma no podía vislumbrar bien si seria por la vergüenza o por la ira, aunque por la forma que se levantó y la abofeteó estaba claro que más bien era lo segundo. Emma se puso la mano en la mejilla golpeada y con una sonrisilla, como si no le hubiera dolido lo más mínimo le susurró:
- ¿Te debía un café no?
En esos instantes apareció Granny como una aparición y le rogó disculpas a Regina de mil formas distintas.
- Perdón señora, mil perdones, Emma es nueva y todavía esta aprendiendo, por favor no se enfade.
Regina ni siquiera dijo nada, ante la mirada atenta de toda la cafetería se fue directa al baño sin mirar atrás, sin mirar a nadie. Y Granny se dirigió a Emma, con una mirada furiosa:
- Tu y yo hablaremos después.
Después de limpiar el estropicio Emma se volvió a ir a la barra y pudo ver como el acompañante de Regina estaba en la puerta del baño, suplicando que le abriera la puerta pero al parecer de forma inútil porque a los minutos se dirigió resignado a la puerta de salida. En esos momentos sin saber porque Emma fue conducida por una fuerza en su interior hacia el baño, pero al contrario que Robin ella entró directamente sin ni siquiera tocar a la puerta y se la encontró sentada en una esquina, con lágrimas en los ojos y con las piernas flexionadas y los brazos en las rodillas. En ese instante el corazón le dio un vuelco, y se preguntó que había hecho, no podía sentirse peor que en ese momento, se había pasado mucho de la raya y ahora esa mujer estaba llorando por su culpa. Cuando Regina se dio cuenta automáticamente se levantó se enjuagó las lagrimas y se dispuso a marcharse sin levantar la vista pero la mano de Emma en su brazo la detuvo. Eso hizo que Regina finalmente levantara la mirada y la posara en los ojos esmeralda de Emma.
- Señorita Swan de verdad, no me apetece discutir, usted gana. -Dijo haciendo el amago de irse.
- Lo siento. -Respondió posando su mano en la mejilla de Regina quitandole las lágrimas de la cara con una suave caricia.
Regina en esos instantes se podía espera cualquier cosa de Emma menos ese dulce gesto, un gesto que sorprendentemente la calmó, que hizo que se le erizara toda la piel, es cierto que la rubia podía sacar lo peor de ella, pero también tenia otros efectos que jamás había experimentado con nadie no había motivo, sencillamente no quería perder el contacto con esa mano que le acariciaba. No podían dejar de mirarse Regina realmente seguía enfadada, pero por mucho que lo intentase su cuerpo se negaba a moverse y Emma no podía dejar de acariciar su suave piel, deslizando el dedo pulgar hasta su boca, tocando lentamente el labio inferior hasta que sin más preámbulos puso sus labios sobre los de ella en un beso tierno, lento muy lento, sin llegar a ser realmente conscientes de la situación de a donde irónicamente habían llegado, el beso poco a poco fue subiendo de intensidad y la rubia al ver que Regina no la rechazaba introdujo su lengua en la boca de la morena, sin recibir ninguna queja, iniciando así una danza ente ellas, una exquisita danza, explorando cada parte del lugar, aumentando el deseo. Emma bajó las manos hasta la cintura, atrayendola más hacia ella, acortando la mas mínima distancia que pudiera haber entre ellas, mientras que Regina la agarraba de la nuca con fuerza, haciendo el beso más profundo, más apasionado. Finalmente se fue transformando en una nueva batalla entre las mujeres, mediante dulces mordidas, de modo que Regina en un repentino impulso empujó a Emma hacia la pared quedando totalmente atrapada, ocasionándole un gemido incontrolado, que hizo subir aun más la temperatura, el deseo de ambas. Regina cada vez empujaba más su cuerpo contra el de Emma, empujando sus caderas contra las de ella, en esos instantes había pasado a tener el control de la situación, un control que no estaba dispuesta a perder, un placentero control. Pero una voz de detrás de la puerta hizo que se separaran, recuperando de esta forma el aliento, sus corazones latían desenfrenados al compás y realmente se sentían bien, muy bien.
- Regina por favor abre la puerta, estoy preocupado. -rogaba Robin desde la puerta.
- Tu novio te reclama. -dijo Emma con sus bocas casi rozándose y ambas con una sonrisa pícara, frente con frente.
- Si, debería salir.
- Deberías. -Pero ambas se negaban a separarse, esa sensación era demasiado increíble para dejarla escapar. Pero de nuevo la voz de Robin resurgió y Regina finalmente dio unos pasos hacía atrás para dirigirse a la puerta, pero la voz de Emma la detuvo unos instantes.
- Mills, al café invita la casa. -dijo en tono burlón.
- Te odio Swan. -Respondió y salió del baño.
Durante el resto del dia Emma estuvo literalmente en las nubes, Granny le había dado una gran charla sobre lo sucedido y le había dado otra oportunidad, era obvio que se la daría Emma era como su nieta al igual que Ruby y no pudo resistirse a sus pucheritos. Y al salir decidió ir a casa de su amiga Belle, necesitaba soltar con alguien todo lo que llevaba dentro. Belle vivía muy cerca de Emma en un apartamento modesto pero muy personal y acogedor. Belle es del tipo de amiga inteligente, responsable e ingenua que todo grupo tiene, esa amiga que tus padres siempre te dicen "deberías aprender de..." y a Emma siempre le hacía ver las cosas de otra forma, le hacía ver las cosas directamente.
- Necesito contarte una cosa. -dijo Emma nada más entrar y sentándose en el sofá marrón del salón, sin ni siquiera mirar a Belle.
- Adelante estas en tu casa.- respondió al umbral de la puerta ya vacio.
- Estoy sintiendo cosas por una persona.
- ¿¡Que!? ¿Por quien?. -preguntó sentándose a su lado.
- Pues es una mujer, impresionantemente preciosa, elegante, sofisticada y bueno... bastante odiosa, de hecho nos hemos visto tres veces y en las tres lo único que hemos hecho discutir, sin contar que le he derramado el café encima dos veces y bueno, hoy nos hemos besado y ha sido absolutamente increíble, jamás había sentido esto y no se que me pasa. -Soltó Emma del tirón, sin ni siquiera respirar.
- Te lo estas inventando.
- ¿Que?, claro que no, esto es muy serio, no se que hacer, ¿que hago?.
- Pues no se que decirte Emms, vuelve a quedar con ella, y hablarlo.
- Si nunca he quedado con ella, nos hemos encontrado siempre sin querer, es como si estuviéramos predestinadas a encontrarnos.
- Que romántico, pues si es así deja pasarlo, si de verdad estáis predestinadas no te comas la cabeza, os volveréis a encontrar, deja que el destino haga su labor.
- Eres muy cursi Belle, me empalagas. Será mejor que lo olvide, solo fue un beso y dudo que realmente nos volvamos a ver,y ni quiero. -Dijo levantándose y yendo a la cocina.- ¿Que hay de cena?
Emma se estaba auto-engañando, ella en su interior sabía perfectamente que se moría de ganas por volver a verla y volver a sentir esos labios contra los suyos, pero decirlo en voz alta era otra historia.
Por otro lado Regina no se pudo quitar la sonrisa de la boca en todo el día, ignorando al resto del mundo, pero había alguien a quien no podía ignorar:
- Mamá! Vuelve, en que mundo estás?. -Preguntó Henry zaradeandola del brazo.
- Disculpa cariño, ¿que decías?
- Porque tienes cara de enamorada?, Robin te ha pedido que te cases con él?
- No, claro que no, espera un momento, ¿cara de enamorada?
- Si, eso he dicho.
Las palabras de su hijo le hicieron reflexionar, ¿realmente podía estar sintiendo algo por esa mujer?, nunca había sentido algo por una mujer, pero ella era diferente, era absolutamente preciosa y lo que había pasado en el baño difícilmente lo podría olvidar, pero había sido un terrible error, ella tiene pareja y está muy feliz con él, se dejó llevar por un momento de debilidad, que encima había sido ocasionado por su culpa, así que lo único que tenia que hacer era olvidarlo y seguir con su vida, total, esa seguramente sería la última vez que la viera y era lo mejor, si no quería acabar muriendo por un infarto. Emma Swan debe desaparecer de su mente para siempre.
Continuará...
