Eh, bueno, este es el segundo capítulo, no sé si les haya gustado o no.

Disclaimer: Ningún personaje, que no sea la gata, es de mi propiedad, los nombres fueron idea mía, todo lo demás le pertenece a Kouri, el cuál aún no sé si es hombre o mujer 7n7


No recordaba cuándo fue la última vez que había dormido bien.

Desde el otoño pasado que ya no descansaba.

Y menos con la pobre felina inquieta por toda la casa.

Observando en la ventana, esperando en la puerta.

¿A quién esperaba, exactamente?

A los fantasmas no puede esperárseles.

Lloraba por las noches.

Maullaba por los días.

Ella llevaba el luto tanto como él.

O quizá más.

Era silenciosa, más bien reservada.

Pero siempre le miraba resentida, con rencor.

A veces se compadecía de él, en los días más tristes, y dejaba que le acariciara.

Como ese día, pero no siempre.

Dios, no podía saber cuál de los dos la extrañaba más.

Susurró su nombre en voz baja.

La pequeña mancha amarilla en su colcha blanca se removió intranquila.

Siempre que la mencionaba lo hacía.

Por eso había bajado todas las fotos que tenían juntos en la sala.

Una lágrima traviesa se asomó por su lagrimal izquierdo y amenazó con salir a tropezones.

Se la limpió con torpeza e inspiró profundamente.

Haber ido a una galería de arte aun sabiendo de la ola de crímenes de una pandilla que había comenzado a tomar fuerza en la ciudad sin ningún tipo de protección como una navaja, mínimo, le había costado la vida a la mujer que amaba.

A ella, y a su bebé que apenas crecía en su vientre.

Se maldijo a sí mismo.

Miró las marcas de cortes en sus brazos.

Y los moretones en sus piernas.

Y las pastillas que le habían recetado un montón de doctores de clínicas prestigiosas de la ciudad empolvadas.

Escuchó suavemente su voz llamándole desde la otra habitación.

La habitación que habían estado preparando para su bebé.

La pintaron de amarillo con verde, la puerta de azul celeste.

Margaret si era niña, William si era niño.

No importaba ya, ya nada de eso importaba ahora.

Escondió su rostro en la colcha mullida y susurró algo, no estaba seguro de qué.

Quizás algo como:

-No iré esta vez, no esta vez, Ib.

Su dulce y tierna Isabella, que había conocido cuando solo era una niña en una cruel y sombría galería de arte.

De la cual había caído profundamente enamorado con escasos 9 años de edad.

Tan joven, tan bella, tan amable y tan valiente…

''Tan inalcanzable ahora…'' Pensó amargamente para sí mismo.

Estiró su mano para acariciar a su gata con suavidad, pero ella se apartó.

Nunca fue su gata, siempre fue de ella, después de todo.

Regresó su mano a su costado y se acurrucó con algo de torpeza.

Siguió escuchando su voz melodiosa llamándole.

''Garry… ¿Garry? ¿Dónde estás?... ¿Por qué no vienes conmigo?...''

Si tan solo supiera su linda Ib que no podía acompañarla…

Lo llamaba todos los días… A la misma hora siempre… Su linda y cariñosa Ib…


Apenas, hasta aquí comienza a tomar forma, pero todo no es como parece... Ojalá alguien me deje un review ;.;