(Turba enfurecida por los meses de espera: ¬¬)
Ann (Escondida): TT-TT
Ro (Escondida): Que horror, tiene la casa rodeada TT-TT
Ann: Ya se TT^TT
Ro: ¿Cuándo demonios piensas actualizar a tiempo TT-TT? No quiero morir siendo tan joven.
Ann: A la cuenta de tres tiramos el capitulo y salimos corriendo o.o
Ro: Bueno u¬uUU
Ann: Uno, dos…
(Turba enfurecida por los meses de espera): ¡Ahí están OÓ!
Ro: ¡Waaaaaa!
Ann: ¡No me dejes TT-TT!
Transmisión interrumpida.
De acuerdo, gente este es un Fic raro e inverosímil u.u. BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO. Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKaixBryan, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.
CAPITULO CUATRO: I KNEW YOU WERE TROUBLE (Taylor Swift)
Existen silencios extraños, del tipo donde son demasiado inusuales como para ponerles nombre. Tal ver por ello un par de ojos azules y grises, miraron el chocolate caliente que tenían sobre la mesa, como si guardara el secreto de la vida entre su humeante consistencia.
Porque era raro y lo suficientemente anormal, como para que ni Bryan y Yuriy supieran que hacer, aunque en realidad ambos lucían un poco extraños por su cuenta, ya que no se movían ni decían nada. Sólo miraban el chocolate mientras repasaban la escena, en un intento por saber cómo terminaron de esta manera.
Ellos se habían levantado ridículamente temprano (todo claro hasta ahí), y no porque estuvieran preocupados por el bicolor que se despertaba a esa hora para prepararle el desayuno a sus bestias bit, no por supuesto que no (de acuerdo, las cosas ya dejaron de ser tan claras) Sin embargo, en algún punto entre ese momento y el ahora, acabaron sentados en la pequeña mesa de la cocina donde Hiwatari les sirvió chocolate caliente.
Si.
Chocolate.
Caliente.
Preparado por Kai Hiwatari.
Muy normal.
Si para ese momento no era inusual tener la bebida luciendo asquerosamente deliciosa, bien pudieron perder un tornillo cuando vieron que lucía tan provocativa y bonita, que parecía hecha por una niña. Incluso tenía pequeños marshmallows encima, así que resultaba tan extrañamente adorable de alguna manera, que ninguno de los dos rusos asimilaba la escena.
Porque Kai seguía igual de serio y mal humorado por tener que trabajar de mas, (ya que el chocolate era para los gemelos, y debió preparar mas), pero no dijo nada cuando les entregó algo que ninguno pidió.
—¿Puedo probar?— saltó Wolborg emocionada.
Sus apéndices animales no habían desaparecido, por lo que sentada junto a su amo, movió la cola despacio y agachó las orejas una vez olfateó.
—No hoy— respondió Yuriy al alzar finalmente la taza.
Debía tener cuidado con lo que le daba de comer, porque así como los fénix, todas las bestias bit podían expulsar todo su poder cuando algo alteraba sus cuerpos humanos, lo cual sólo parecía suceder con la comida. Por eso no importaba cuan desilusionada luciera, porque Ivanov no iba a arriesgarse a que nevara en el interior de la abadía, otra vez. Gracias.
Así que fingió demencia de ese puchero infantil, mientras probó el chocolate. La bebida se extendió cálida por todas partes, incluso hizo una cosa graciosa por su cuerpo, que lo obligó a mirar al ruso-japonés.
A veces el equipo titular se turnaba en la cocina, aunque la mayor parte del tiempo cada uno hacia lo que quisiera. Pero esto se sentía diferente.
Bryan también pareció notarlo, aunque ningún reparo en el leve asentimiento que dieron en señal de aprobación, porque ahora se habían perdido en ese estremecimiento y en el extraño pensamiento que aceptó, que podían acostumbrarse a este tipo de atención por parte del bicolor. Pues Kai hizo algo bonito y delicioso sin razón aparente, ellos ni siquiera dijeron nada, sólo se asomaron sin nada más que un incomodo "buenos días" Tampoco le explicaron porque estaban ahí, aunque francamente no tuvieron la oportunidad porque en ese momento estaban tomando chocolate caliente.
Con marshmallows.
Y sabía rico.
—Vamos a un motel.
—….
Bueno.
No hubo manera elegante de explicar como Yuriy y Bryan escupieron la bebida, ante el atrevido planteamiento de Falborg, quien a pesar de todo, se mantuvo inmutable en su asiento. Pero si para este punto Dranzer y Black Dranzer los acribillaban con la mirada ante el descaro de probar el chocolate que Hiwatari preparo, (¡porque no tenían derecho de hacerlo!) Ahora tuvieron un peligroso tic en la ceja cuando fueron escupidos.
Kai iba a pasarles algo para que se limpiaran, pero los gemelos evaporaron el líquido, quizás más enojados que otra cosa. Fue algo bueno, al menos estaban secos, pero debió darles un golpecito en la cabeza para que se comportaran porque estaba empezando a hacer demasiado calor.
—¡Claro que no!— dijo Yuriy mientras Kai se sentaba y ponía un plato con pastelitos, para compartir con todos.
Los rusos sintieron algo oprimirse en el pecho en respuesta a la inusual amabilidad, pero estaban lo suficientemente descolocados, como para ignorarlo.
Mas, por otro lado, ninguna de las bestias bit pareció alterarse, sólo miraron curiosas sin comprender porque de repente esto era algo malo. Sin embargo, Dranzer y Black miraron desconfiados a su dueño, inseguros de cómo reaccionar; aunque Kai apenas y enarcó una ceja al tomar un pastelito.
—¿Por qué un motel?— preguntó sabiendo que no había mejor manera de abordar el tema.
—Ahí se va a una cita— respondió el halcón al arriesgarse a tomar un pastelito, pero Kuznetzov le dio un manotazo para que lo soltara.
De acuerdo, esta vez el ruso-japonés frunció el ceño y los fénix a sus costados se removieron dispuestos a pelear, por si acaso la conversación sugería que su blade luchador acababa de ser insultado.
—¿Pues qué tipo de cosas estas pensando hacer?— áspero Yuriy. Wolborg a su lado se movió sin entender lo que sucedía.
—¿Qué tipo?— repitió Falborg con duda— Lo… ¿normal?
—¿Sabes lo que es un motel?— intervino Bryan.
—Un lugar para citas— respondió la niña al mecer su cola lobuna de un lado a otro.
Los blade luchadores miraron a sus bestias bit que no entendían la situación, incluso los gemelos en su indecisión, mostraron ese tipo de expresión confusa cuando algo que consideraban como verdad, en realidad es otra cosa.
—¿De dónde sacan eso?— preguntó Kai.
—De las películas— dijo Dranzer, por lo que Hiwatari e Ivanov miraron a Bryan con desconfianza.
—¿Qué? Yo no fui— dijo el pelilavanda tras rodar los ojos.
Y quizás si había sido, en realidad ni se acordaba, pero ponerse a la defensiva siempre es más fácil. Aunque ahora que sabía que se trataba de un malentendido y el halcón no quería llevarse a la cama a Kai, Bryan se relajo y comenzó a reírse suavecito debido a la expresión de Falborg.
—¿Qué es un motel?— preguntó Wolborg y Kuznetzov se mordió la lengua por la cara que puso Yuriy.
Porque no es como si las deidades no supieran lo que es el sexo, pero Yuriy medito durante un largo instante (acompañado por las risas de Bryan. Muchas gracias) lo que debería decir, pues muchas personas van a un motel, adolecentes, infieles, curiosos, viajeros, pero suponía que escoger el motivo principal por el cual se iba a uno sonaba obvio y algo estúpido.
Así que considerando que no eran viajeros, Yuriy se dispuso a explicar la razón popular. Obviamente, eso no significaba que no fuera incomodo enfrentar esos bonitos y curiosos ojos rojos, y esa aparente inocencia infantil. No importaba que se tratara de una fachada y que Wolborg fuera más vieja que todos sus ancestros, porque eso no hacía que se sintiera mejor.
Nunca nadie te dice que vas a dar "La charla" a tú bestia bit. La cual por cierto, luce como una niña de 14 años.
—No voy a ir a un motel— dijo Kai, más que nada por su propia conveniencia.
Si los fénix se enojaban pensando que Falborg quería hacer algo sexual con él, iban a incendian la abadía y todavía necesitaba el lugar para vivir. Además, puede que Kai no necesitara niñeras, pero no podía ser tan imbécil como para no interrumpir antes que tuviera que explicar el mal entendido. Lo cual en realidad iba a ser estúpido y extenuante, sin mencionar Ian se pondría a llorar si debía remodelar la cocina otra vez. Y eso no es un espectáculo bonito.
—¿Por qué no?— preguntó Falborg con el ceño fruncido.
—Porque…—divagó Kai al beber de su café, en busca de una respuesta—… sólo vas a un motel con alguien que quieres.
Eso no era mentira, aunque el bicolor tampoco estaba muy seguro si era del todo verdad, mas, la explicación pareció funcionar, porque el halcón abandonó el tema casi de inmediato.
—¡Ve conmigo!— pidió Wolborg contenta y por segunda vez Yuriy y Bryan casi escupen el chocolate, así que lo más sensato fue bajar las tasas.
—¡No!— exclamaron ambos rusos, aunque Kai la miró sólo un instante antes de sacudir el pensamiento a distancia.
—¿A qué otro lugar quieres ir?— preguntó para cambiar de tema.
—¿A bailar?
Los dos solos, en una discoteca muy juntos. El pensamiento bastó para que los ceños se fruncieran de manera colectiva.
—¿Sabes bailar?— indagó Kai curioso, e inconsciente del disgusto ajeno.
—No— musitó Falborg de mala gana y sin mirarlo— Entonces cine.
En una sala oscura, donde podía pasar-quien-sabe-que, donde la deidad podía atacar de una u otra manera al ruso-japonés. La idea fue mucho menos alentadora.
—No— respondieron los demás extrañamente coordinados, por lo que Hiwatari y Falborg los miraron.
—¿A comer?— tanteó la bestia bit.
En una salida social donde podían congeniar y hablar como si nada. Bueno, eso no iba a pasar, lo más seguro es que Falborg le tiré la comida encima, sin mencionar que tendría a su alcance objetos corto-punzantes.
—No.
—A patinar.
En un lago congelado, haciendo equilibrio con un par de cuchillas.
—No.
—¿Al parque?— gruñó Falborg con la mandíbula apretada y un pequeño tic en la ceja.
En un lugar solo y frio, donde podía cometer un crimen y nadie lo notaria.
—No.
—¡¿Por qué demonios no?!— reclamó al golpear la mesa con las manos.
—Vamos a ir a comer y a cine— interrumpió Kai tras ignorar el extraño comportamiento.
—Pero…—comenzó Black.
—Nada de "pero"— sentenció Hiwatari con severidad— Iremos en la tarde.
—Pero…— insistió Dranzer una vez su dueño se puso de pie.
El bicolor los ignoró, ni siquiera los miró cuando caminó a la salida, porque enserio esto es ridículo, no necesitaba el permiso de nadie para salir a donde quisiera. Por lo que los fénix saltaron para alcanzarlo. Aunque más bien parecían un par de novios que intentaban calmar el volátil temperamento de su chica. Esa no era una comparación muy agradable, así que los otros Blitzkrieg Boyz fruncieron el ceño.
No obstante, se distrajeron apenas Wolborg se alzó para tomar un pastelito, porque a cambio Ivanov le dio un golpecito en la mano para que lo soltara. La niña se sobó la extremidad e hizo un mohín de disgusto, sin embargo al final rodó los ojos porque no había desayunado.
—Tengo hambre— dijo ella y su blade luchador no necesito otra cosa para levantarse.
—Yo también— apoyó Falborg con una sincera expresión de interés, que lo hacía lucir más joven y rompía con esa eterna indiferencia que lo acompañaba.
Bryan respiró hondo, pero no dijo nada cuando se unió a Yuriy. Por ello, ambos comenzaron a pasearse por la cocina en busca de los ingredientes necesarios, hasta que sólo se escuchó la nevera abriéndose, ollas moviéndose y el delicioso aroma de un desayuno recién hecho.
—¿Qué está sucediendo?— le preguntó Ivanov a su amigo, mientras hacía unos huevos con tostadas y jugo de naranja.
—No tengo idea— respondió el pelilavanda a la espera de un par de sándwich— Falborg no me dice nada.
—¿Qué crees que sea?
Porque no era normal el repentino interés de la bestia bit de Bryan por Kai, en realidad considerando la agresividad del halcón, eso sólo hacía del asunto algo sospechoso y fuera de lugar.
Claro que la curiosidad de Yuriy no era inusual, porque al fin y al cabo eran amigos y estaban juntos en esto. Sin mencionar que ninguno sabía cómo manejar esa transformación humana, por eso cualquier consejo o aviso era apreciado y hasta agradecido, pero cuando Kuznetzov se encogió de hombros, el otro no tuvo muchas esperanzas de encontrar una respuesta que resolviera el acertijo.
—Quien sabe. Él no es precisamente la persona más fácil que haya conocido.
Porque aun cuando fueran sus bestias bit y tuvieran un vinculo, nadie decía nada. Era un secreto que no alcanzaban a descifrar, pero que de alguna manera tenían que saber, porque ¿de qué sirve tener un vínculo si no iban a usarlo?
—Entiendo— concedió Yuriy.
BOOOMMM
…claro que eso fue lo único que alcanzó a decir, ya que una ventisca casi lo manda contra el mesón. Fue una mezcla de lluvia y hielo que lo forzó a colocar las manos contra el borde, sin embargo cuando la nieve y el viento le cayeron encima debió cerrar los ojos, después giró y vio una escena muy común en realidad: Falborg había tomado un pastelito y lo había mordido, por lo que lucía tan desconcertado que sería gracioso si no fuera por la tormenta que desató. A su lado, Wolborg tenía una taza de chocolate que la hizo sonreír complacida por el descubrimiento de un nuevo sabor, mas, eso bastó para que Yuriy casi saltar (o resbalar en la nieve), para llegar a la mesa con la intención de quitarle la taza.
La niña apenas lo vio cerca, alejó su chocolate y se fue hacia atrás, porque esto era lo más rico que había probado en su vida, incluso su cola lobuna se encrespó y las orejas en su cabeza se aplanaron como si así pudiera contener la emoción.
—¡Wolborg!— llamó Yuriy cuando chocó contra el borde de la mesa. Ella ni lo miró, estaba demasiado perdida en la sensación, por lo que no le importó demasiado su blade luchador y en sus repetitivos "la nieve esto, la nieve lo otro y ¡Vamos a morir sepultados!"
Demasiado drama, así que con un gracioso y elegante gesto, se sentó en el mesón que estaba en el otro extremo de la habitación en busca de paz y tranquilidad, para disfrutar de su chocolate. El pelirrojo la siguió tan rápido como pudo, entre la nieve que le llegaba hasta la cadera y ese endemoniado viento, que venía cargado de granizo.
—¡Falborg!— gritó Bryan casi al mismo tiempo que su amigo lo hizo, porque ahí estaba el halcón, con una inocente expresión por algo que jamás había probado— ¡Dame eso!
Tal vez su arisca deidad lucia como un niño pequeño, pero apenas hizo el intento por lanzarse encima, Falborg creó una fuerte ráfaga que lo obligó a colocar las manos a modo de escudo.
Ambos Blitzkrieg Boyz estaban tan ocupados intentando calmarlos, que no notaron cuando la puerta de la cocina se abrió. Algo de nieve y el gélido viento azotó a los que aparecieron al otro lado, por lo que el cabello y la ropa de Ian y Spencer, se congelaron cómicamente en dirección del viento.
Ellos no dijeron nada, sólo cerraron la puerta como pudieron y dieron media vuelta con las extremidades entumidas, seguros que deberían cortarse el cabello congelado.
"Vacaciones"
Repitieron como un mantra. Eso era lo que necesitaban. Eso, y poner un letrero que se encienda cuando las bestias bit estuvieran en alguna parte, algo que digiera "vació-ocupado" como en los baños.
—¡Quédense quietos!
…pero mientras Bryan y Yuriy gritaban en el interior, Spencer e Ian siguieron sin dar media vuelta ni sentir remordimiento por no ayudar, porque ahora iban a cortarse el pelo, no a limpiar un desastre que ni siquiera les correspondía. Gracias.
Por eso no se dieron cuenta de todo el tiempo que les tomó a los rusos calmar el ambiente. Era casi medio día, y para este punto habían logrado descongelar gran parte de la cocina, así que con un montón de secadores para el cabello (y si, en la abadía también hay de esos, porque los hombres también los usan) intentaban derretir la nieve.
Claro que con la cocina cerrada, los demás habitantes se quejaron, reclamaron y seguramente tramaron un motín, ya que debieron salir a comer afuera. Aunque no era nada que a la niña ni al halcón les importara, lo único que si les afectó fue el largo y aburrido regaño que recibieron.
Yuriy y Bryan habían logrado desenterrar un par de sillas, porque estaban cansados y luego de lo que parecieron horas, finalmente consiguieron el control sobre los otros dos. Así que merecían sentarse un rato.
—¿Qué sabes tú sobre citas?— preguntó Yuriy mientras se estiró. Que te caiga una bola de nieve encima no es tan divertido como suena. Así que además de tener la ropa mojada, sus músculos resintieron el movimiento.
Mas, Falborg lo miró casi de inmediato una vez se mostró pensativo, casi tanto como Bryan con la pregunta.
—Si se va a cine, después hay que tomarse de las manos, después de la comida siguen los abrazos, pero la parte de los besos no la tengo muy clara.
Wolborg arrugó la nariz en disgusto, pero el silencio que le siguió consiguió que mirara a los rusos. La expresión sorprendida y descolocada la hizo parpadear en incomprensión, ¿acaso no eran así las citas?
—Enserio hombre, ¿Qué les has estado mostrando?— regañó Ivanov al mirar a su amigo que se estaba masajeando el puente de la nariz.
—Ya ni me acuerdo— resopló Bryan cansado, mientras las deidades (cada una con dos secadores de cabello) los miraron curiosas— No puedes hacer nada de eso.
—¿Por qué no?— preguntó Falborg con el ceño fruncido, no porque quisiera hacerlo, si no que esto comenzaba a sonar más complicado de lo que debería.
—Porque la otra persona también debe querer hacerlo.
—Hiwatari aceptó salir conmigo— señaló tras enarcar una ceja.
Si Kai aceptó, significaba que sabía que todo eso iba a suceder, porque el protocolo humano así lo indica y él sólo se estaba apegando a su papel. Aunque su respuesta consiguió que Kuznetzov rodara los ojos y mirara a Yuriy en busca de ayuda. Ambos compartieron una expresión incierta, hasta que el capitán ruso se enderezo en su asiento.
—Hay muchos tipo de citas— empezó Ivanov— En esta no puedes hacer nada de eso.
—Nada de tomarse de las manos, cero abrazos y definitivamente ningún beso. Nunca. Jamás— enumeró Bryan.
—¿Cuándo se pueden hacer esas cosas?— preguntó Wolborg interesada por la nueva información.
—En la quinta cita— respondió el pelilavanda luego de un corto silencio, en el que pensó cual sería la mejor respuesta.
Pero como si eso fuera algún tipo de ley, Falborg se encontró asintiendo en comprensión hasta que la puerta congelada, de repente terminó envuelta en un fuego azul que derritió toda la nieve alrededor (y consiguió un charco gigante de agua, gracias)
—….
Cuando Kai y los gemelos entraron, el bicolor enarcó una ceja por la curiosa escena, donde había una montaña de nieve que casi llegaba al techo. Nadie dijo nada y durante un largo momento, lo único que se escuchó fueron los secadores de cabello.
—Black— llamó luego de chasquear la lengua y no hubo necesidad de otra cosa, pues el pelinegro hizo un gesto desdeñoso con la mano para derretir el hielo.
Claro que el fénix negro sonrió perverso desde el marco de la puerta, ya que un diluvio apareció sin aviso. Así que ahora como un grupo de ratas mojadas (que por cierto casi se ahoga), Bryan y Yuriy miraron de mala gana al trió cuando respiraron faltos de aire, porque enserio casi se sofocan.
Kai tuvo la delicadeza de masajearse la cien en busca de paciencia, pero al final no dijo nada.
—Es hora de nuestra cita— dijo con apatía— Te espero afuera.
Dranzer y Black sonrieron altivos por el contexto, así que les regalaron una última mirada antes de salir junto con el ruso-japonés. En el interior todavía se oían los secadores que por fortuna tenían una cubierta en el toma corriente, o esto hubiera sido peligroso; aunque debió pasar un eterno instante antes que Wolborg se sacudiera como el can que era y, ahora su cola y el cabello se le esponjaron.
Los otros se quejaron por ser salpicados, pero sin nada más que decir se pusieron de pie.
Debieron pasar otros 15 minutos para que se encontraran en la salida de la abadía, donde terminaron dividiéndose en dos grupos, por un lado estaban los gemelos con Kai, y por el otro Bryan y Yuriy con sus bestias bit.
—…pero, los abrazos, tomarse de las manos ¡Y los besos! — repetía tercamente el fénix negro.
—Este no es ese tipo de citas— dijo Kai al cruzarse de brazos.
—Pero…—insistió Dranzer igual de inquieto que su hermano.
—Ya dije que no— áspero el bicolor— Sólo es un almuerzo y una película.
Ambos fénix asintieron, pero gruñeron poco convencidos cuando desviaron la mirada en un gesto curiosamente coordinado. Ambos tal vez no lo notaban, pero suelen moverse al mismo tiempo, y aun cuando en circunstancias normales Kai los compararía con un par de niños que no quien que su papá salga en una cita, esta vez arrugó la nariz.
Después de todo estaba cansado de su argumento, y la larga explicación que tuvo que darles para calmarlos. Porque cuando Dranzer sugirió que después de las citas viene el matrimonio, debió hacer un gran esfuerzo para contener su poder o la abadía (con todo y habitantes) terminaría en llamas.
Probablemente se estaba haciendo viejo, porque ya no estaba para estas cosas. Ser padre soltero requería de mucho trabajo, sin mencionar que todavía estaba agotado desde que Falborg se metió en su cabeza.
—Se van a quedar con Yuriy y Bryan ¿queda claro?
—Da (si)— mascullaron de mala gana.
—Déjenme ver las manos— señaló y esta vez los gemelos rodaron los ojos, pero Kai no quería que cruzaran los dedos (por mas infantil que sonara) y así rompieran su promesa, porque sabía que eran muy capaces de hacerlo— ¿Qué acabo de decir?
—Nos vamos a quedar con Yuriy y Bryan— repitieron a coro, por lo que se miraron con fastidio como siempre que sucedía.
Claro que esto si fue gracioso, porque Dranzer y Black eran mucho más grandes y viejos que Kai, pero ahí estaba el bajito, hablándoles a unas entidades sagradas como si tuvieran cinco años, o fueran las mascotas más desobedientes que jamás llegó a tener.
Tal vez por eso sonrió sólo un poco, mientras pensó que les traería algo cuando volviera.
—Nada de besos, tomarse de las manos, ni abrazos— repitió Bryan por millonésima vez.
—Si, si— recitó Falborg cansado— Ya entendí.
—De hecho, ni compartan las palomitas en el cine.
El halcón rodó los ojos por la actitud de su blade luchador y sus intentos porque recordara las reglas, y todo el protocolo de una cita. Pero siendo sincero, ya se le había olvidado la mitad de lo que le dijo, porque era absurdo que tuvieran que aprender tanto en tan corto tiempo, así que decidió quedarse con lo básico.
—Andando— apremio Kai una vez se acercó. Entre más rápido terminara con esto, más rápido sabría como hizo para meterse en su cabeza.
Falborg casi pareció agradecido por ser sacado de ese círculo, pero si Kai lo noto no dijo nada. No obstante, esto más bien lucia como un intercambio de rehenes, donde el grupo que se quedo atrás los miró de mala gana.
—¿Cuánto tiempo tenemos que esperar antes de seguirlos?— preguntó Wolborg con las manos tras la espalda.
En la lejanía los otros dos no los miraron ni una vez, pero la niña debió esperar un par de minutos antes que alguien le respondiera.
—Dentro de cinco minutos— dijo Yuriy sin alterarse por sus palabras, como si se tratara de algo muy común.
Claro que a una considerable distancia, el ruso-japonés y el halcón caminaban sin hablar. Lo único que había entre ambos era la nieve crujía con sus pasos, y el viento que sopló alrededor.
La abadía no estaba lejos de la ciudad, por lo que no debieron caminar tanto. Sin embargo cuando llegaron a una calle, ambos se quedaron quietos. Kai miró a Falborg, pero él no dio indicios de saber qué hacer, y en realidad no sabía porque por un momento se le ocurrió que él tenía un plan cuando esto en realidad sonaba algo improvisado. Por eso, suspiró antes de girar sobre los talones, para así comenzar a caminar con el otro tras la espalda.
Hasta ahora las bestias bit habían salido por esporádicas ocasiones, así que Hiwatari sabía que podía comportarse en público. Más, cuando vio que Falborg se quedo atrás mirando una juguetería, respiró con fuerza y regresó para tirar de su brazo. El halcón se dejó llevar con facilidad, pero a cambio miró distraído los alrededores.
—¿Por qué hay tantos humanos?— preguntó curioso por las personas que iban de un lado a otro. Y aunque las calles de Rusia no son precisamente congestionadas como en otros países, no pudo evitar reparar en ellos.
—Tienen cosas que hacer. Trabajo, familia, amigos, diversión— explicó Kai, sin embargo debió dejar de hablar cuando fue empujado por una fría ventisca.
El gesto lo tomó por sorpresa, y lo desoriento hasta el punto en que debió dar un par de pasos para mantener el equilibrio. Aunque cuando escuchó el ruido de un carro, debió lucir como un venado que ha sido cegado por sus luces, porque no supo en qué momento llegó a la mitad de la calle.
Aturdido y sorprendido, sólo pudo abrir grandes los ojos por el vehículo que salió de la nada, pero justo cuando lo iba arrollar, un cálido cuerpo lo envolvió. Después todo fue confuso porque el paisaje se movió tan rápido, que lo siguiente de lo que estuvo seguro es que se encontraba en la otra acera.
Ni siquiera sabía cómo sentirse, así que durante un eterno instante no se movió. Al final alzó la mirada del pecho contrario, ya que Falborg lo abrazó con fuerza y en respuesta Kai envolvió las manos alrededor de su espalda, donde apretó la camisa como si fuera lo último que fuera a hacer en la vida.
—¿Qué demonios fue eso?— preguntó el halcón sin mirarlo— ¡¿Casi haces que te maten?!
—Me empujaste— señaló Kai todavía aturdido y sin poder verlo, ya que el otro tenía la cabeza apoyada contra la suya.
—Tks, no lo hubiera hecho si no me hubieras tocado— reclamó Falborg al tomarlo de los hombros para empujarlo, esta vez sin su poder.
—¿Ahora es mi culpa?— inquirió el bicolor tras enarcar una ceja.
Estar al borde de la muerte lo estaba colocando razonablemente arisco, eso sin mencionar que su corazón latía tan rápido, que parecía que iba a darle un infarto.
Más, sin poder escuchar la extraña conversación, un grupo escondido tras una esquina sintió que el alma volvió después del susto. Aunque no es algo que Hiwatari pudiera saber, ya que dio un paso hacia atrás, lejos de la bestia bit, para así alzar las manos y mostrar que no lo iba a tocar.
—Quédate cerca idiota— áspero Kai con la mirada afilada— Recuerda que cuando termine la cita me vas a decir cómo y porque invadiste mi mente. Mientras tanto intentemos llegar vivos.
Estar a punto de morir te vuelve algo…violento. Así que Hiwatari chocó contra él a propósito, sin importarle si eso conseguía que lo volviera a colocar en la mitad de la calle, porque como ya dijo, estar a punto de morir te vuelve violento no inteligente. Por fortuna esta vez no sucedió nada demasiado grave, porque Falborg frunció el ceño una vez agitó una mano, así que Kai se cayó al suelo.
—¡¿Qué demonios sucede con tú bestia bit?!— reclamó Black cuando tomó a Bryan por el cuello de la camisa.
Kuznetzov frunció el ceño y se soltó de mala gana, porque por un tétrico segundo se sincronizo con el halcón. Ambos experimentaron el mismo miedo porque algo le sucediera al bicolor, por lo que percibió la calidez de Kai como si hubiera sido él quien lo salvo, como si fuera él quien lo abrazó. Por el tinte de pánico en Falborg, también supo que no quería que nada particularmente malo le sucediera al bajito, pero eso no quería decir que no iba a golpearlo si la oportunidad surgía.
—Se están alejando— señaló Wolborg y eso bastó para que todos volvieran a moverse.
De esa manera los vieron entrar en un pequeño restaurante donde el almuerzo fue…bueno, una de las cosas más incomodas que Kai hubiera tenido que hacer. Quizás porque la persona que estaba a su lado casi lo mata.
Casi como si almorzara con Boris o Voltaire.
Ah, que buenos recuerdos familiares.
—Es reconfortante ver lo aburridos que están— dijo Wolborg cuando Kai pidió por los dos, y a cambio la bestia bit lo fulminó con la mirada.
Los demás asintieron. Habían logrado entrar por la puerta trasera luego de volar la cerradura (gracias a Dranzer) por lo que ahora se acomodaron en una de las últimas mesas, cerca de la cocina donde se escondieron tras unos menús. Eso fue hasta que el celular de Bryan sonó con la llegada de un mensaje de texto, y todos saltaron asustados una vez Hiwatari alzó la mirada como si hubiera reconocido el sonido.
—"¿Falborg come pasta ¬¬?"— leyó el pelilavanda cuando los demás se apiñaron para ver.
Sonaba como si le preguntara por su perro, pero Bryan enarcó una ceja mientras escribió el mensaje. Porque enserio, si no estaba seguro para que lo trajo ahí.
—"No…bueno, depende oÔ"
La respuesta llegó de inmediato, pero luego de leer Kai dejó el celular en la mesa y comenzó a jugar con él. Casi como si pensara en lo siguiente que debería hacer. Al final no hizo nada, así que cuando la comida llegó, observó con cuidado al otro.
—¿Qué es esto?— preguntó Falborg al mirar su plato.
—Comida.
La repuesta hizo que el halcón rodara los ojos, pero sin querer insistir miró esa salsa roja y los… ¿gusanos? No podían ser gusanos si Hiwatari tenía lo mismo, así que dudoso lo probó cuando vio que el bajito lo hacía. En respuesta su mirada se iluminó casi de inmediato, mientras una leve sonrisa curvó sus labios.
Por ello hubo un suspiro colectivo de alivio, que obligó a Kai a mirar alrededor sin saber si estaba imaginando cosas. No es como si hubiera muchas personas, pero luego de dar un breve vistazo debió centrarse de nuevo en Falborg.
Estaba corriendo un riesgo al darle algo que pudo haberlo alterado, en especial porque esta ni siquiera era su bestia bit y si algo sucedía no podría contenerlo. Pero es aburrido seguir la rutina, además pensó que tal vez un cambio podría ser bueno para ambos. Hasta ahora no había funcionado porque casi se muere. Gracias. Pero esta vez sí pareció hacerlo bien.
—Otro— pidió Falborg con una sonrisa, lo cual fue toda una sorpresa porque nunca lo había visto sonreír.
—Uh…— divagó Kai al meterse el tenedor a la boca.
Las mascotas son complicadas, él no sabía si le haría daño comer tanto algo que jamás había probado antes. Por eso pensó un momento más, antes de responder.
—Puedes comer espaguetis otro día— aseguró, una vez desechó la idea de escribirle a Bryan— Por ahora te daré la mitad de los míos, y nada más.
Al otro lado del local, Dranzer y Black Dranzer fruncieron el ceño casi tan rápido como Wolborg lo hizo. Yuriy por otro lado, observó de reojo a su amigo porque Bryan sonrió con suavidad.
—Voy a poner esto en tú plato, pero tienes que prometerme que vas a mantener tú poder bajo control ¿de acuerdo? — dijo Kai al balancear un frasco de queso parmesano que había en la mesa.
Cuando Falborg asintió, puso sólo un poco sobre la pasta, aunque la brisa que le sucedió casi hace volar los menús de un grupo grande. Los vidrios de las ventanas también temblaron ligeramente, algunos servilleteros se cayeron y una mesera casi deja caer su orden. Pero afortunadamente no paso a mayores.
De esa manera, el almuerzo terminó sin grandes cambios y ya sintiéndose menos homicida hacia el incidente del auto, Kai se relajó un poco una vez lo guió por una calle hacia el parque. Así cortarían camino hacia el cine, y le mostraría las artesanías y pequeños puestos que habían alrededor.
Falborg observó con curiosidad, y mientras no lo tocara podía decir que se sabía comportar bastante bien. Por ello el bicolor se vio respondiendo cuando algo le llamaba la atención, y lo instruía en la manera adecuada de usar diferentes objetos. Sin embargo, Kai no pudo evitar retomar un pensamiento que le ha estado dando vueltas en la cabeza, porque aunque el halcón estuviera rodeado de humanos, jamás había reaccionado de manera tan agresiva como cuando él estaba cerca. Así que algo debería estar mal, ya que él no había hecho nada que justificara su violencia.
Pero contrario a su desinteresada naturaleza, admitía de mala gana, que la curiosidad era tan grande que quería saber que sucedía.
Claro que no iba a encontrar la respuesta mientras caminaba por el parque. Pero perdido en sus pensamientos, metió las manos en la chaqueta y pasó por alto el grupo de seis chicos que de repente los rodearon. Eso únicamente lo hizo detenerse lentamente, mientras los observó sin mayor interés.
—Hiwatari…—llamó uno, por lo que finalmente el ruso-japonés les regaló una aburrida expresión— Blade batalla con nosotros.
—No gracias— respondió apático, pero cuando intentó seguir derecho, uno de ellos colocó una mano en su hombro.
—No era una sugerencia.
—Hn.
Los malos deberían buscarse mejores frases, o de plano no hablar tanto; mas, Kai apenas y resopló antes de doblar el brazo de quien tuvo la desgracia de tocarlo. Luego lo empujó sobre sus amigos, por lo que terminó sonriendo en un gesto burlón antes de salir corriendo.
—Yo podría golpearlos— comentó Falborg a su lado.
—Nada de poderes— le recordó Kai al salirse del camino principal para internarse entre los arboles— Además yo puedo con esto.
Dos minutos después, se habían alejado lo suficiente de cualquier transeúnte, por lo que patinaron en la nieve de una pequeña colina. Ahí llegaron a un claro, en el que fueron encontrados. Al halcón le importó mucho, aunque con esa eterna indiferencia que lo acompañaba, se vio rodeado.
—¿Sabes usar un blade?
Esta vez Falborg lo miró. Nunca había usado uno, porque era redundante considerando que él mismo era una bestia bit, pero suponía que podía usarlo. Conocía las cosas básicas, así que sólo debía manejar el blade sin llamar a la deidad. Sin embargo por el momento frunció el ceño, porque podía sentir que sus agresores tenían bestias sagradas. No sabía cómo Hiwatari pretendía ganar si no lo dejaba usar sus poderes.
—No tengo un Blade— señaló— Además ellos tienen bestias bit.
—¿Enserio?— dijo Kai sin ninguna emoción en la voz, la palabra sólo se deslizó perezosa por sus labios, hasta que una sonrisa altiva los delineó. Fue como algún tipo de señal, porque seis muchachos se le vinieron encima.
Lo curioso quizás, es que considerando que sus fénix adoptaron forma humana, él sólo tenía un blade común y corriente. Incluso había retirado los bits vacios para evitar cualquier accidente. Después de todo no sabía si eso lastimaría a los gemelos, o les impediría regresar.
Como fuera, el detalle resulto intrascendente, fue un pensamiento fútil y efímero, porque Kai sacó su propio blade y respondió al ataque.
—Yo te consigo uno— dijo antes de moverse. Lo hizo rápido, con precisión y la misma confianza arrogante de siempre.
La ausencia de fénix aunque no lo detuvo, de todas maneras lo demoraría. Porque algo que normalmente le tomaría un par de minutos, ahora era como un juego del gato y el ratón. Pues tal vez estos no eran oponentes de su altura, pero cualquiera con una bestia bit resulta molesto.
Pero ajeno a sus habilidades en batalla, Falborg descruzó los brazos al oírlo reírse. Kai se estaba divirtiendo, disfrutaba poder jugar como pocas veces a podido. Donde los múltiples obstáculos representaban un reto lo suficientemente interesante, como para tener que armar una estrategia.
…pero esa sonrisa.
El halcón incluso dio un lento parpadeo, mientras un incierto cosquilleo lo invadió. Donde en medio de su letargo, movió descuidadamente una mano para crear una ráfaga de aire que golpeó a la persona que intentó atacarlo. Fue un gesto cobarde por parte de ese humano porque él estaba desarmado, aunque no es como si importara, ya que siguió al bicolor con la mirada.
Él no dejó de sonreír y en la lejanía, un pequeño grupo incluso se sonrojo. Todos estaban igual de sorprendidos, tanto que nadie se movió porque es que es raro verlo expresando una emoción tan honesta. Como un niño, uno que noqueó a un blade luchador que tenía dos veces su tamaño, con la maestría de un profesional y la misma delicadeza de un carnicero con su cuchillo.
Tan adorable.
Algunos incluso suspiraron, pero no iban a entrar en detalles. Porque cuando Hiwatari iba a recoger un lanzador del suelo para Falborg, los tres muchachos que quedaban se unieron en un ataque combinado. Era más bien una pantalla para escapar, porque estaban heridos, cansados y seguros que a pesar de todo, iban a perder. Así que levantaron una gran cantidad de nieve, como una ola blanca que se le vino encima.
Kai sólo pudo mirar la avalancha, pues sin sus fénix era igual a cualquier otro humano, además todo paso tan rápido que no hubo tiempo para pensar en nada. Lo único que vio una figura colocarse al frente.
…luego sólo hubo un duro golpe, donde todo fue blanco y negro al mismo tiempo. Falborg se había movido por reflejo y lo resguardo con su cuerpo, por lo que se quitó encima del ruso-japonés apenas pudo. Ahí ambos respiraron hondo, ya que ser sepultados vivos es un problema. Pero apenas fueron libres, Kai comenzó a reírse. Era un sonido fresco y relajado, pero ahora mientras se sentaron en la nieve, Falbor frunció el ceño.
—Ten más cuidado idiota— regañó al ponerse de pie, Kai lo siguió con suaves risitas.
Tal vez ahora tenía la ropa mojada, el cabello desorganizado y un tenue rubor en las mejillas por el esfuerzo y el frio; más, eso no impidió que sonriera. Era una actitud impropia y no iba acorde a su fría personalidad, pero ya no recordaba cuando fue la última vez que jugó con alguien. Estaba casi seguro que fue con Tyson, porque es el único que hace tan divertido el BeyBlade.
Aunque el pensamiento se le escapó cuando al incorporarse, los dos se movieron con dificultad por la nieve que les llegaba a las rodillas. Por eso después de un par de pasos, se cayeron. Kai no estaba seguro quien fue el primero que tropezó. Quizás fueron ambos, pero en un intento por mantenerse de pie, terminaron sujetándose y volvieron al suelo.
—No le veo la gracia— bufó Falborg por el aparente buen humor del Hiwatari; mas cuando lo miró, de nuevo ese extraño cosquilleo lo invadió. Incluso su cuerpo se relajo, con la extraña comodidad que lo acompañó una vez sus hombros se tocaron.
Ahora estaban sentados, así que un leve roce los separó de un contacto más directo. Porque eso es lo que implica caer juntos: estar cerca aunque no quieran. Sin embargo, lo curioso fue el brillo plateado que ilumino sus ojos, su expresión seguía igual de neutra, pero pasados unos segundos una suave sonrisa curvó sus labios.
Y entre la brisa que les removió el cabello, eso pareció ser uno único importante porque Bryan salió de su escondite. Lo hizo rápido y con una destreza particular para caminar en la nieve. Tras la espalda lo siguieron los demás sin dudar, por lo que apenas los vio, Kai se incorporó.
No le sorprendía tanto que los hubieran seguido, pero sí que hubieran roto su estrategia y se acercaran abiertamente. Por eso los miró extrañado, mientras el grupo corría para llegar a su lado.
¿Sucedió algo malo?
—¡Bryan, espera!— llamó Yuriy.
—¡Kuznetzov!— dijeron los gemelos.
—¿Qué…?
Para cuando el pelilavanda llegó a su lado, lo abrazó sin dudar, por lo que envuelto en ese apretado contacto, Kai parpadeó en incomprensión.
—¿Bryan?— dijo Kai con duda al colocar las manos en su cadera, ya que un par de firmes brazos lo sujetaron por la espalda—…
La confusión empeoró cuando pequeñas corrientes de aire los envolvieron, con la forma de una esfera que bloqueó el camino de los demás. Sorprendido, Kai apretó su camisa y observó desconcertado. Claro que no pudo moverse demasiado, ya que el ruso no lo permitió. Por eso tampoco pudo saber si Falborg seguía cerca.
—Estás bien— dijo Bryan tan suavecito, que no estuvo seguro de haber entendido bien.
Tal vez por eso el bicolor abrió y cerró los labios, hasta que terminó haciendo un gracioso mohín de fastidio. Porque Bryan estaba… ¿preocupado?
—¿Por qué no habría de estarlo?
Quizás porque casi lo atropella un carro, se cayó al suelo congelado más de una vez, fue atacado y casi sepultado vivo. El pelilavanda se asustó casi tanto cuando lo viendo bajo la nieve, que cuando vio a ese carro acercársele. El ruso nunca había experimentado tantas emociones juntas, no hasta que lo abrazó.
Porque bueno, Bryan no es el tipo de persona que regala abrazos. Pero esto se sentía tan cerca, tan apretado, pero sobre todo tan, pero tan cálido que sonrió aliviado. Kai estaba bien, estaba vivo y se sentía bien tenerlo en sus brazos, por lo que sin pensar le dio un suave besito en la cabeza.
—…
En respuesta Hiwatari se quedo en blanco, pero volvió a apretar su camisa. Cuando Kuznetzov lo miró, noto un resplandor plateado en sus ojos grises, que tuvo un brillo sobrenatural.
—Tus ojos…— comenzó tan descolocado, que no reparo en la mano que subió por su cuello con un toque suave.
Ahí, los largos dedos trazaron un camino por ese pequeño tramo de piel descubierta, que la bufanda dejaba ver. Luego subió por la nuca donde no tardo en tocar los suaves mechones de cabello, que se deslizaron con facilidad entre sus dedos. Después empujó sólo un poco, hasta que Kai estuvo tan cerca que respiraron el mismo aire, y el roce fantasma de sus labios lo erizó sin aviso.
Bryan sintió que su corazón también se detuvo y su respiración se enganchó, cuando su pecho hizo algo gracioso al oprimirse sin razón aparente.
Pero antes de poder presionar esos atrayentes y apetecibles contornos sonrosados, alguien lo jaló desde atrás, en cuanto una mano se apoderó del cuello de su camisa. Tal vez el ruso debió estar más pendiente del entrono, porque si hubiera visto el fuego azul, el fuego negro y el hielo que se mezclaron con la burbuja de viento, se hubiera dado cuenta que los poderes se anularon entre sí, y despejaron el espacio que los resguardaba. Sin embargo, es difícil culparlo ya que su atención residía en la leve distancia que lo separaba de una unión más directa.
—¿Qué-estás-haciendo?— gruñó Dranzer tras haber jalado al pelilavanda.
Bryan parpadeó, pero no tuvo tiempo de responder porque terminó rodeado de bestias bit que le reclamaban entre insultos, maldiciones y un par de malas palabras que lo sacaron de su aturdimiento.
En respuesta, Falborg cerró los ojos y ladeó la cabeza como si le doliera, o intentara alejar el extraño desasosiego que lo invadió. Mas, cuando consiguió sobreponerse al trance, miró atontado la situación; su amo estaba rodeado por las otras deidades, pero apenas dio un paso para ayudarlo, algo llamó su atención por el rabillo del ojo. Hiwatari lucia aturdido, así que Yuriy se acercó con cuidado. Al principio apenas y lo llamó, pero Kai no lo miraba así que colocó las manos en sus hombros y lo meció despacio.
Cuando finalmente el ruso-japonés lo miró, mantuvo un deje de confusión que hizo que Ivanov sintiera una extraña emoción en el pecho. Aunque desapareció tan rápido como vino, ya que los ojos carmín volvieron a centrarse en Bryan. Porque bueno…él iba a…estuvo a punto de…
Confundido, un leve rubor que no noto, pintaron las pálidas mejillas del bicolor. Aunque eso de alguna manera tuvo algún tipo de significado, porque la mirada de las bestias bit flaqueó un mero instante, antes de moverse como sombras hacia sus dueños.
Dranzer y Black Dranzer alejaron a Kai de Yuriy, una vez lo envolvieron en un apretado abrazo mientras fruncieron el ceño. El ruso-japonés seguía sin entender que sucedía, pero por alguna razón Ivanov y Wolborg estaban enojados, mientras que Bryan y Falborg apenas y se sobreponían a la situación.
Pero los gemelos actuaban como si lo protegieran, así que desaparecieron tras un destello de fuego mezclado. Quiso decirles que esperaran pero fue demasiado tarde, por ello únicamente hubo un momento perdido, y la sensación de que algo importante ocurrió. Algo que iba a cambiarlo todo, pero que todavía no se atrevía a ponerle nombre además ¿Qué era ese extraño brillo en los ojos?
CONTINUARA:
Ann: Chan, chan, chan, chaaaannnnnn xDDD
Ro: ¡Actualización °¬°! Luego de mil años xD
Ann: Cállate ¬¬, hago mi mejor esfuerzo TT^TT
Ro: Hai, hai u¬uUU
Ann: Como sea, en verdad espero que disfruten del capítulo °¬°, adoro el Fic, así que espero que también ustedes lo adoren n.n.
Ro: Es curioso que la pareja DranzerxKaixBlack comience a ser popular o.o, incluso comenzamos a recibir pedidos para que Ann escriba sobre la pareja oO.
Ann: Es porque son adorables juntos °-°
Ro: Hai n¬nUU. Ok, lamentamos la demora, es sólo que el malvado trabajo de Ann le succiona la vida u¬uUU
Ann: Es un complot, junto con el fantasma-de-las-no-actualizaciones, para que no suba mis Fics TT-TT
Ro: Ok, sólo contrataremos a los casa Fantasmas u.u
Ann: Si °¬°!
Ro: Estaba bromeando ¬¬UU
Ann: ¡El fantasma-de-las-no-actualizaciones es real OÓ! Ahora pásame la guía telefónica, necesitamos un exorcista u.u
Ro: Hai u¬uUUU.
Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction está colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)
Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que está aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.
Se despiden:
Ann: ¡Actualización ~(°¬°)~!
Ro: ヘ(°¬°ヘ) (ノ°¬°)ノヘ(°¬°ヘ) (ノ°¬°)ノ
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